Opinión Migración 070325

Desde San Lázaro / Sheinbaum da golpe de timón

Con la prórroga de casi un mes otorgada por Donald Trump en la aplicación arbitraria de aranceles a los productos mexicanos de exportación, se logró un acuerdo que ya quisieran otros países del orbe y ello es loable; sin embargo, la incertidumbre entre los inversionistas prevalece mientras no se encauce en un entendimiento bilateral de largo plazo rumbo a la ratificación del T-MEC, obviamente sin aranceles.

El pírrico triunfo de Sheinbaum merece celebrarse con un festival musical en el Zócalo, en lugar de convertirse en un mitin de cuchillos largos contra los gringos y ello, también hay que rescatarlo, toda vez que a nadie le conviene polarizar los ánimos de la población asentada en ambos lados del río Bravo.

Otro asunto que subyace en el acuerdo de ambos mandatarios es que, sin duda, la presidenta ha aniquilado la fallida y perversa estrategia de “abrazos, no balazos” de López Obrador, además de frenar las caravanas de migrantes ilegales, alentadas por polleros y autoridades del Instituto Nacional de Migración.

El odio del tabasqueño contra las autoridades estadounidenses porque estas lo amonestaron permanentemente por la connivencia de su gobierno con los capos de la droga fue de tal tamaño que dio carta blanca a los criminales en el trasiego de drogas sintéticas como el fentanilo, amén de abarrotar los cruces fronterizos con nuestros vecinos del norte.

Sheinbaum se aventó una carambola de tres bandas en su acuerdo con Trump porque logró apaciguar a los mercados y detener la devaluación del peso frente al dólar; dos, le demostró al mundo que se puede acordar con su contraparte estadounidense, y tres, sin romper con su antecesor, ha dado un golpe de timón que ha derribado grandes escollos en temas de migración y combate a los criminales.

De ninguna manera, por lo menos en estos temas, el nativo de Macuspana trae correa de mando; al contrario, se ha evidenciado el fracaso de López Obrador.

Los retos que enfrenta la jefa del Ejecutivo federal se desenvuelven en diversas pistas; la más relevante es, sin duda, su relación con Donald Trump ante sus arrebatos y extorsión sistemática, pero igual de importante es recomponer el rumbo en materias como salud, educación, energía sustentable, equidad social y, por supuesto, desarrollo económico, entre otros grandes apartados.

Y todo ello debe atenderlo con una escasez sistemática de re cursos presupuestales debido al déficit que le heredó su mentor.

La quiebra técnica de Pemex, al mantenerse como la petrolera más endeudada del mundo y con una producción que cae a niveles por debajo de un millón de barriles diarios, es otro desafío que tiene prendidas las alertas en Palacio Nacional.

En este contexto, no hay que escatimar los reconocimientos a la presidenta y sus colaboradores, entre los que destaca Marcelo Ebrard, pero también hay que tener los pies sobre la tierra, en virtud de que se obtuvo una victoria en una guerra que apenas comienza. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 29)

Pepe Grillo

Ciudades santuario

Los alcaldes de las llamadas ciudades santuario de EU están en la mira del Congreso norteamericano. Ayer tuvieron que comparecer en el Capitolio los alcaldes de Boston, Chicago, Denver y Nueva York para que expliquen hasta dónde llega su protección a migrantes.

La acusación de los republicanos es que son santuarios para criminales que aprovechan las circunstancias para tener una guarida segura. Los fondos federales para estas ciudades quedarán condicionados a su comportamiento con los migrantes.

Además, la construcción del muro fronterizo no se detiene. El vicepresidente DJ Vance visitó Eagle Pass, Texas, que hace frontera con Coahuila, y dijo que el muro avanza y quedará listo antes de que concluya la administración Trump. La idea es sellar literalmente la frontera para impedir el paso de futuros migrantes.

Vance dijo que el muro tendrá los mayores adelantos tecnológicos para detectar cualquier cruce ilegal. Se refirió a cámaras de video vigilancia con inteligencia artificial que detectan movimientos a más de dos millas de distancia. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

A Ras De Suelo / Sheinbaum, Trump y la diplomacia que pone en riesgo el equilibrio global

En solo 6 semanas de gobierno, Trump ha dejado claro que está dispuesto a obtener lo que busca a costa de lo que sea. Dejando a un lado las convenciones que impone la diplomacia, ha instituido una nueva forma de negociar con sus homólogos de otros países, imponiendo la lógica del poderoso de manera agresiva y sin respeto a los acuerdos internacionales. Esto ha generado diversas reacciones en la comunidad internacional, pero sobre todo, ha derrumbado las certezas que, de manera frágil, se habían construido a lo largo de los años en el orden internacional, reemplazándolas por el caos que genera la incertidumbre.

Al inicio de esta semana, Trump anunció la aplicación de aranceles para Canadá, China y México, los dos primeros no tardaron en responder con medidas recíprocas, mientras que la presidenta mexicana tuvo una reacción más cautelosa: anunció un mitin en el Zócalo para informar sobre medidas arancelarias y no arancelarias en respuesta a la imposición unilateral del 25% por parte de EU e informó que sostendría una llamada telefónica con Trump, cosa que sucedió el día de ayer.

Un mes atrás, el 3 de febrero, ambos mandatarios ya habían hablado por teléfono y Trump accedió a suspender por un mes la imposición de los aranceles a cambio de la cooperación de México en temas de seguridad y migración. México colaboró estrechamente con Estados Unidos enviando 10 mil elementos del Ejército a la frontera sur, capturando criminales, realizando decomisos de fentanilo, y enviando de manera expedita a territorio estadounidense a 29 criminales de alto rango. Sin embargo, ya sea por considerar insuficientes las medidas (falta aún detener y entregar a políticos relacionados con grupos criminales), o porque lo planeó así desde un principio, anunció nuevamente la imposición de aranceles para los productos mexicanos.

Pero el día de ayer en llamada telefónica, la presidenta Sheinbaum fue capaz de suspender otra vez la aplicación de los aranceles anunciados para todos aquellos productos contemplados en el T-MEC, al menos hasta el 2 de abril próximo que Estados Unidos definirá si impone aranceles recíprocos a varios países. Horas después Trump anunció que suspendería también los aranceles para Canadá por el mismo periodo.

La postura de la presidenta mexicana frente a Trump se ha caracterizado por no caer en provocaciones, logrando con éxito frenar las amenazas, sin embargo, esta nueva prórroga en la aplicación arancelaria responde también a otras motivaciones. La potencial aplicación de aranceles genera preocupación en ambos lados de la frontera para los consumidores y también frente a parte del sector empresarial estadounidense que se verá directamente afectado.

Las principales automotrices y otros grupos empresariales han intentado sin éxito hacerle entender a Trump que la imposición de aranceles a productos mexicanos que integran la cadena de valor de productos finales estadounidenses o que son consumidos en su territorio afectará considerablemente a las empresas de ese país. Asimismo, el trabajo coordinado del gabinete de seguridad, encabezado por el secretario Omar García Harfuch, y del equipo de la Secretaría de Economía encabezado por Marcelo Ebrard, con sus contrapartes en Estados Unidos, contribuyeron en gran medida a lograr este resultado.

México ha esquivado los aranceles por ahora, pero mientras Trump siga en el poder, la amenaza será constante. Su estrategia basada en la incertidumbre y la confrontación ha desestabilizado la cooperación internacional y erosionado la confianza entre países. Este estilo de negociación, que mezcla proteccionismo extremo con desprecio por las reglas globales, no solo afecta a México, sino que añade un factor de riesgo para la economía y la gobernanza mundial, poniendo en juego el equilibrio global. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. 5)

Razones / CSP y Trump: una ventana de oportunidad

Lo conseguido ayer por la presidenta Sheinbaum en su plática telefónica con Donald Trump (la cancelación de los aranceles, por lo menos hasta el 2 de abril próximo, con la posibilidad de que se mantengan después en cero) no es gratuito ni se trata, simplemente, de un buen manejo de relaciones públicas o de una sucesión de concesiones políticas: es la consecuencia de una tarea bien realizada, en forma sensata y disciplinada, basada en los resultados innegables que ha tenido el gabinete de seguridad en el tema del fentanilo y en el migratorio. Pero es también una muestra de sensatez y prudencia política que debe ser reconocida.

La reducción de las incautaciones de fentanilo por la patrulla fronteriza de Estados Unidos (un 71% desde el inicio de esta administración) va de la mano con los decomisos realizados por los organismos de seguridad y militares de México, y con la destrucción, en algunas semanas, de más de 60 laboratorios de producción de fentanilo en varios estados. Los golpes sufridos por los cárteles han puesto a la defensiva a varios de los principales grupos criminales, lo mismo que el envío a Estados Unidos de 29 de sus líderes detenidos, basados en un argumento de seguridad nacional que pudo romper con las estrategias legales que han utilizado esos personajes durante años para evitar ser extraditados a Estados Unidos.

Ésas son las cartas que esgrimió la Presidenta, que ha tenido, también, ante la imposición de aranceles, un apoyo clave en un intangible: los mercados. La caída de las bolsas en todo el mundo ante la imposición de aranceles y las demandas de productores de automóviles y agropecuarios fue inmediata, tanto como el aumento de algunos precios. Los mercados castigaron a Trump y le mostraron también los límites de sus decisiones políticas.

Hay varias paradojas en todo lo que ha sucedido. En primer lugar, el éxito logrado ha confirmado el rotundo fracaso de la política de seguridad seguida el pasado sexenio. Los abrazos y no balazos, más allá de las decisiones de Trump, fueron los que nos llevaron a esta situación, tanto en lo migratorio como en el tráfico de fentanilo, dando como consecuencia un empoderamiento criminal inédito en la historia del país.

Los resultados obtenidos desde octubre, exhibidos ayer por la presidenta Sheinbaum, lo confirman: no cambiaron las circunstancias, lo que cambió a partir de octubre fue el gobierno, la política de seguridad y los hombres y mujeres que la encabezan. De negar que existiera en México producción de fentanilo se pasó a decomisos históricos, de negar que hubiera laboratorios se desmantelaron más de 60, de quejarse por la detención de El Mayo Zambada se pasó a detener a los líderes de Los Chapitos y La Mayiza, entre otros muchos, más de 900 sólo en Sinaloa. En el tema migratorio, en pocas semanas se acabaron las caravanas, se pudo tomar un control serio de las fronteras y reducir en forma notable el cruce de migrantes indocumentados. Es verdad que la amenaza de Trump influyó, pero no lo había hecho en los seis años pasados, ni con Trump ni con Biden.

 

¿Por qué no se hizo antes? Por una decisión política, no cambiaron las condiciones, cambió la voluntad, la estrategia y las personas que la llevan a cabo. Eso habla bien de la presidenta Sheinbaum y condena, más allá de la verborragia y la disciplina tradicional, al expresidente López Obrador en éste y en otros muchos temas, entre otros el desorden profundo en que dejó la economía.

Ése es otro tema: la enseñanza que se debe sacar es que los mercados premian y castigan, y en este caso nos premiaron por defender el libre comercio, por no tomar represalias inmediatas con nuevos aranceles, por insistir en que queremos conservar la relación comercial, económica, financiera con Estados Unidos, más allá de Trump. Es una decisión estratégica que debería obligar a varias revisiones económicas internas, incluyendo la relación con China y la promoción de un mucho mayor valor integrado en las cadenas de producción locales y regionales.

Nada empodera más a un mandatario, en este caso a la presidenta Sheinbaum, que los resultados, y la actual administración será juzgada, finalmente, por los resultados que tendrá en la seguridad y en la economía. Y para hacerlo ha tenido que ir revirtiendo, casi una por una, las más desafortunadas políticas de su antecesor. Eso nunca será parte del discurso público de Sheinbaum, pero son los propios hechos, las medidas adoptadas, los que lo exhiben. Negando la producción de fentanilo y el empoderamiento de los cárteles, permitiendo (e incluso alentando y financiando) caravanas migrantes, rechazando medidas de cooperación y colaboración con Estados Unidos, como lo hizo López Obrador, la presidenta Sheinbaum no hubiera obtenido un triunfo como el de ayer. Lo obtuvo porque hizo exactamente lo contrario.

Pero esta historia no termina aquí, recién comienza, y Trump lleva apenas un mes y medio en el poder. Se tendrá que avanzar en muchas políticas, sobre todo en seguridad, en cooperación y colaboración con las fuerzas de seguridad y militares de Estados Unidos, pero también reacomodar la política y la economía interna. Escribía Luis Castro, días atrás, que hoy la mejor política interior es la política exterior y tiene toda la razón: hoy la política interna la debe determinar la política exterior, sobre todo cuando se debe reafirmar la pertenencia a América del Norte en medio de la turbulencia de una administración Trump que tiene sobre la mesa muchos otros temas, más allá de lo urgente que son el fentanilo y la migración.

Por lo pronto, se ha abierto una ventana de oportunidad que hace unos días parecía casi completamente cerrada. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

¿A cambio de qué México logró el aplazamiento de aranceles?

2.- Otros gobiernos, desde Vicente Fox hasta el de Enrique Peña Nieto, han sido omisos, permisivos, tolerantes y promotores de la migración ilegal a Estados Unidos. El tráfico de personas de países de Centroamérica está ligado al tráfico de drogas, pero también a personajes políticos disfrazados de inmigrantes que van a Norteamérica no en busca de trabajo y de nuevas formas de vida, sino con una agenda política anti EU. Se trata de cubanos, venezolanos y nicaragüenses, pero también asiáticos y orientales.

En ese sentido, la administración Trump quiere que México en verdad se convierta en un filtro de inmigrantes con un muro en la frontera sur y en la frontera norte para detener la inmigración ilegal. Para ello, los funcionarios de migración mexicana deben tener el compromiso de frenar todo aquel sospechoso de desestabilizar la seguridad nacional de Estados Unidos. El Departamento de Estado de EU, que encabeza Marco Rubio, quiere que el gobierno de México trabaje de manera coordinada y con objetivos comunes para frenar, desde la frontera sur, el tráfico de drogas y personas que vienen de cualquier parte del mundo y que pasan por Chiapas hacia México.

5.- El jefe de la Casa Blanca cree seriamente que la frontera con México, que el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, que el tráfico de migrantes y su paso por México de grupos de extrema izquierda y fundamentalistas con destino a EU, sí son un verdadero peligro para la seguridad nacional.

Por eso piden que la colaboración del gobierno mexicano y las acciones que éste tome en contra de la delincuencia, de lavado de dinero y de la migración ilegal, se tome en serio por el gobierno de Sheinbaum.

Trump recibió información de las agencias de seguridad de su país que evidencian fehacientemente que el narco tiene infiltrado y controla algunos gobiernos.

Por eso la presión que ejerce sobre México es real, quiere resultados pronto y quiere ver al gobierno de México encabezando esta lucha en contra del monstruo de varias cabezas, que es la delincuencia organizada y que se expresa en grupos políticos y policías vinculados a estos grupos, además de financieros, banqueros y empresarios. Cuando el gobierno de la Presidenta Sheinbaum avance “en serio” en estas medidas y haga lo suficiente, Trump dejará de utilizar los aranceles como un arma política y confiará en el gobierno mexicano y asumirá que el vecino del sur es un aliado confiable y que no pone en riesgo su seguridad nacional.

EN EL MARCO de la reunión entre el Gabinete de Seguridad de México con el Departamento de Estado de Estados Unidos, los funcionarios de la administración Trump pidieron un estricto control de las aduanas de México, particularmente las de la frontera norte, y los puertos mexicanos que exportan productos a la unión americana.

El equipo de la Casa Blanca propuso que en lo que será el nuevo acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, se homologaran las regulaciones aduaneras en la operación, de modo que los tres países tengan en los principales puertos, aeropuertos y aduanas interiores, funcionarios, íntegros, que pasen pruebas de confianza y que se integren en un mismo equipo. Lo que no gustó mucho, es que el ex presidente designara al encargado de las aduanas en México, Rafael Marín Mollinedo.

La propuesta es que los tres gobiernos tengan las mismas regulaciones, dicho de otro modo: que vamos a adoptar las regulaciones aduaneras de Estados Unidos. Que los funcionarios de México y Canadá se sometan a todas las pruebas de los funcionarios de aduanas de Estados Unidos. Un mismo equipo, aunque cada uno trabaje para gobiernos diferentes, de modo que utilicen y apliquen los mismos criterios en el despacho aduanero para evitar la discrecionalidad de los funcionarios de los tres países. (Darío Celis, El Heraldo de México, País, p. 7)

Prerrequisito clave para enfrentar a Trump

Los endebles argumentos, más bien pretextos, ha invocado Donald Trump para imponer mediante orden ejecutiva un arancel del 25 por ciento a todas las exportaciones de México hacia su país.

Después de haber hecho Trump esta amenaza durante poco más de un mes, finalmente la hizo efectiva a partir del martes de la presente semana. Para empezar, se trata de una medida unilateral y arbitraria, violatoria de lo establecido en el tratado de libre comercio firmado por Canadá, Estados Unidos y nuestro país, conocido como el T-MEC.

Violatoria tal medida porque esa tarifa arancelaria no está prevista para ser aplicada a las exportaciones hacia EU procedentes de México. Es un dato que se debe tener presente porque (casi) nadie, en el alud de comentarios que sobre este asunto ha habido en los últimos días, ha mencionado que el gobierno mexicano debe activar los mecanismos jurídicos de protección y defensa previstos por el propio T-MEC, por los daños que se causen a nuestro país. Sobre lo que más se ha escrito y opinado es sobre los aspectos políticos del diferendo.

Como es bien sabido, lo que Trump ha alegado una y otra vez para justificar su manotazo es que el gobierno de México no ha hecho lo suficiente para combatir el trasiego de drogas hacia su país, en especial de fentanilo, que cada año mata a decenas de miles de estadounidenses; y porque no ha sido eficaz en contener en nuestras fronteras la emigración ilegal hacia EU.

A diferencia de lo ocurrido en el anterior periodo de Trump como presidente, es más que claro que ahora el énfasis mayor lo ha puesto en el aspecto relativo al trasiego de droga.

Recuérdese que entonces, hace cuatro años, el acento lo puso en los migrantes, a grado tal que incurrió en la locura de prometer a sus electores construir un enorme muro a lo largo de los más de tres mil kilómetros de frontera que separan a su país del nuestro, para impedir la entrada de migrantes, amén de que dobló al gobierno de López Obrador al obligarlo a poner 22 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur de México, para mantener a los migrantes lo más alejados del territorio de EU.

En esta ocasión, a diferencia de la anterior, no hay duda: la principal motivación de Trump para proceder como lo hace es lo relativo al trasiego de droga.

Y más aún en este aspecto específico, es lo concerniente a los grupos de la delincuencia organizada que realizan tales actividades.

Y más concretamente al vínculo de éstos con el actual gobierno mexicano. Se ha conocido al menos un par de declaraciones oficiales del vecino país en ese sentido, en cuyo contenido no se ha reparado lo suficiente, porque es brutal.

Como se recordará, días después de que Trump juró como presidente, al anunciarse por primera vez la imposición del arancel de 25 por ciento, en un comunicado oficial la Casa Blanca declaró: “Las organizaciones mexicanas de narcotráfico tienen una alianza intolerable con el gobierno mexicano. El gobierno mexicano ha proporcionado refugios seguros a los cárteles para que se dediquen a la fabricación y transporte de narcóticos… Esta alianza [del gobierno mexicano con el narcotráfico] pone en peligro la seguridad nacional [de Estados Unidos] y debemos erradicar-señala la Casa Blanca- influencia de estos peligrosos cárteles”. En términos semejantes se expresa la misma denuncia en la orden ejecutiva para hacer efectivos los aranceles.

No deja de llamar la atención que una denuncia tan clara, directa y contundente del gobierno norteamericano contra el mexicano, en un asunto tan delicado, tan grave, haya sido soslayada por la comentocracia y no percibida en su real dimensión por importantes sectores de la opinión pública y en general por el ciudadano común.

No hay ahora el espacio para mencionar en detalle la larga lista de indicios que confirman la denuncia hecha por Trump y su gobierno. Nadie puede ser tan inocente que desconozca los numerosos hechos que en tal sentido han dado a conocer los medios durante los últimos seis años. Esta tremenda realidad hace muy vulnerable al gobierno mexicano en cualquier negociación que emprenda con el norteamericano.

Por ello, si el oficialismo no da claras muestras de que realmente se ha deslindado de la delincuencia organizada y del aparente pacto que tiene con ésta, lo cual no le resultará nada fácil, carecerá de eficacia para negociar en los mejores términos con Trump, y también de autoridad moral para convocar a la unidad nacional. (Juan Antonio García Villa, El Financiero, Opinión, p. 30)

Cartones

Amenaza permanente

kemchs

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 16)

Tal Cual

tal cual

(Alarcon, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)