Opinión Migración 170325

Kiosko

¿Y el nombramiento en el INM para el exgobernador Sergio Salomón?

Donde varios andan con la duda, nos dicen, es en Puebla, pues se preguntan ¿qué paso con la que era la inminente designación del exgobernador Sergio Salomón Céspedes (Morena) como titular del Instituto Nacióal de Migración (INM)?Nos señalan que en los círculos políticos van de una teoría a otra, incluida la última queja que emitió María del Rosario Orozco, viuda del exgobernador Luis Miguel Barbosa Huerta contra don Salomón, pero lo único cierto es que su designación ya se retrasó meses y algunos especulan que “se quedará en la banca” por un buen tiempo, o ¿se les habrá olvidado el cambio? (Redacción, El Universal, Estados, p. A11)

La Esquina

La ampliación del muro fronterizo es una estrategia que se veía venir y que acompaña los amagos del Presidente de Estados Unidos respecto a impedir el cruce de indocumentados. En ambos lados del límite entre naciones hay elementos de fuerzas armadas para evitar el trasiego de drogas. Se cierran unas puertas, las correctas; lo que no se puede romper son los acuerdos entre ambos territorios. (Redacción, La Crónica, P.p.)

Bukele, carcelero de Trump

El sábado pasado el juez federal James E. Boasberg prohibió al gobierno de Estados Unidos que siguiera deportando a extranjeros indocumentados, en respuesta a una demanda interpuesta por la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y la organización Democracy Forward. La resolución judicial señaló que un retraso en las expulsiones no perjudicaba a las autoridades y ordenó el regreso de cualquier avión que llevara migrantes deportados hacia otros países. Sin embargo, la administración que encabeza Donald Trump ignoró el fallo y una aeronave con expulsados llegó a El Salvador, cuyo presidente, Nayib Bukele, acordó recientemente con el secretario de Estado, Marco Rubio, un negocio entre ambos gobiernos consistente en que el centroamericano recluirá en sus cárceles a unas 300 personas expulsadas de Estados Unidos a cambio de un pago anual de 6 millones de dólares, 20 mil dólares por prisionero.

Es claro que las deportaciones ordenadas por Trump tienen un fundamente legal sumamente endeble, por decir lo menos: la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, que da al jefe del Ejecutivo libertad para emprender en tiempos de guerra acciones como expulsiones masivas de personas del territorio estadunidense. Lo cierto es que oficialmente Estados Unidos no le ha declarado la guerra a nadie, por más que el magnate neoyorquino afirme que la organización delictiva de origen venezolano Tren de Aragua está en guerra con Estados Unidos y describa como invasión la presencia de integrantes de esa banda en territorio estadunidense, una hipérbole carente de toda razón jurídica y, desde luego, militar.

Estos hechos permiten confirmar el desprecio por las leyes que caracteriza a la presidencia trumpista, la cual no sólo emprende acciones sin más base que el tremendismo metafórico de su titular, sino que ignora resoluciones judiciales como la aquí referida y convierte las acciones de su política xenofóbica y racista en hechos consumados.

El asunto tiene una faceta igualmente grave: el que Bukele haya asumido, a cambio de unos millones de dólares, la condición de carcelero de Estados Unidos. El hecho no sólo representa un trato humillante para El Salvador, sino que coloca a individuos cuya culpabilidad ni siquiera ha sido establecida en juicio en el ámbito del infierno penitenciario construido por el presidente salvadoreño con total desprecio por los derechos humanos de los internos.

Cabe recordar que con el argumento de la lucha contra la violencia de los grupos delictivos, Bukele realizó grandes redadas policiales que llevaron a la prisión a unos 80 mil individuos, muchos de ellos sin haber cometido más delito que el de tener, a juicio de la policía, una apariencia física de pandillero. Con ello, El Salvador se convirtió en el país con más población encarcelada en el mundo: mil 86 por cada 100 mil habitantes. Adicionalmente, el gobierno del país centroamericano erigió una megaprisión en la que se hacinan unas 25 mil personas. Quienes tienen la desgracia de caer en los reclusorios de Bukele pierden automáticamente todo derecho, incluido el de un proceso penal, visitas de abogados y familiares y una alimentación mínimamente digna. Bukele incluso ha sometido a la población carcelaria a malos tratos como forma de presión explícita a las pandillas para que disminuyan sus actos de violencia.

En tales circunstancias, el hecho de que los gobiernos de ambos países hayan establecido un pacto comercial de reclusión de personas constituye una indignante violación internacional y binacional de los derechos humanos y debiera llevar a Naciones Unidas y a gobiernos democráticos del mundo a denunciar y repudiar tan denigrante negocio. (Redacción, La Jornada, Editorial, p. 4)

México-EU: De elogios a exigencias

Más allá de las expresiones amistosas y de reconocimiento del presidente Donald Trump a su homóloga de México, Claudia Sheinbaum, en los diálogos telefónicos que han sostenido ante la amenaza de la imposición de aranceles a nuestro país por parte de Estados Unidos, la secretaria de Seguridad Nacional de ese país, Kristi Noem, anunció la ampliación del muro fronterizo y el Senado de Texas de mayoría republicana le exigió al mandatario que en las negociaciones de aquellos se incluya el cumplimiento del Tratado Binacional de Aguas.

O sea que si bien Trump se ha esmerado en destacar trato, actitud y firmeza de la doctora Sheinbaum en las conversaciones que han tenido y que le ha valido elogios de su parte, otra, distinta, es la de funcionarios de su Gobierno, sea por los problemas de migración o tráfico de fentanilo y las acciones pendientes contra los cárteles mexicanos declarados terroristas, como las coincidentes declaraciones de los secretarios de Defensa y Estado y del próximo embajador en México y, sobre todo, tras el caso Teuchitlán.

Con nutridas marchas ciudadanas e integrantes de colectivos de búsqueda de desaparecidos y exigencias a los gobiernos federal y estatales a ahondar investigaciones no sólo en el caso del narcorrancho Izaguirre, de Jalisco, sino en otros lugares de la República que los cárteles de la droga convirtieron en cementerios, se exigió actuar contra éstos.

En Guadalajara y la Ciudad de México se apilaron demandas, veladoras, fotografías de desaparecidos y prendas que muchos de ellos usaban, como reclamos a las autoridades estatales y federal de que en el caso del municipio jalisciense de Teuchitlán se ahonden las pesquisas y se castigue a ex funcionarios públicos y de seguridad de Jalisco que fingieron ignorar la existencia de ese virtual sitio de exterminio de centenares de jóvenes.

Enterada en un artículo publicado el sábado en The New York Times que después de la entrega de 29 capos del narcotráfico a Estados Unidos, su celular fue hackeado, la presidenta Sheinbaum ofreció hablar de ellos en su mañanera de hoy en Palacio Nacional.

Por cierto que acaso por coincidencia, cuando el presidente Trump elogia a su homóloga de México, ella hace lo mismo con su antecesor, López Obrador, y pide que “ya lo dejen en paz” o le reconoce, como ayer en Tabasco, que “hizo muchísimo por el país” y hasta pidió una aplauso nacional “que suene hasta Palenque”.

Oootro cambio de director general del Aeropuerto Internacional de CDMX, como parte de la fusión de Servicios Aeroportuarios y del Grupo Aeroportuario que estará ahora a cargo del almirante en retiro, Juan José Padilla Olmos. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)

EU y México una relación humana

La ecuación humana tiene muchísimo que ver en la relación entre EU y México y a querer o no es uno de los factores que deben considerarse, en especial en tiempo de desacuerdos. Al hablar del proceso de integración entre los dos países, se hace énfasis en las asociaciones económicas y geopolíticas, pero el asunto es mucho más complicado. De entrada, valdría la pena recordar que hay más estadounidenses en México que en una decena de los estados que componen Estados Unidos. Y también que hay más mexicanos en EU que en la mayoría de los estados de la federación.

Según el Departamento de Estado, hay alrededor de 1.6 millones de estadounidenses radicados en México. Es de lejos el mayor número de expatriados de ese país en el mundo y ha habido estimaciones de hasta tres millones.

Pero bajo cualquier métrica, el número de estadounidenses en México es mayor que la población de cualquiera de 10 estados en 2020: Wyoming (576,851), Vermont (643,077), Alaska (733,391), Dakota del Norte (779,094), Dakota del Sur (886,667), Delaware (989,948), Montana (1,084,225), Rhode Island (1,097,379), Maine (1,362,359), New Hampshire (1,377,529). Algunos cálculos son ligeramente mayores  en 2023, pero no alteran las proporciones.

Estadísticamente, el número de estadounidenses en México es superior a la población de los estados mexicanos de Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala y Aguascalientes. Del otro lado, el estimado oficial estadounidense es que hay unos doce millones de mexicanos nativos en Estados Unidos, incluso unos cuatro millones de indocumentados. La población de origen mexicano es 61% de la minoría latina y sus cifras, entre 38 y 40 millones de personas, los ubican como 11% de los residentes en Estados Unidos. En total, los hispanos son alrededor de 18% de los estadounidenses.

El estado mexicano más poblado es el de México, con unos 17 millones de habitantes, seguido por la Ciudad de México, con unos 9.2 millones de residentes. Siguen Jalisco (8.4 millones), Veracruz (8.06 millones), Guanajuato (6,166,934), Puebla (6,583,278), Nuevo León (5,784,442), Chiapas (5,543,828).Ciertamente, los números reflejan sólo hasta cierto grado la interrelación social. De hecho, se ignora cuántas personas tienen la doble nacionalidad, pero se estima en general que más de una cuarta parte de los mexicanos tiene algún familiar en Estados Unidos. Las remesas desde ese país se han convertido en esenciales para muchas familias pobres.

Muchos de los estadounidenses en México son retirados que decidieron instalarse aquí debido a costos de vida comparativamente menores, clima y proximidad a su país. En los últimos años, sin embargo, se dio un influjo de personas jóvenes que aprovechan trabajos remotos para beneficiarse también de menores costos de vida. El hecho es que sólo por esos números podría decirse que la relación bilateral es de la mayor importancia para los dos países y pone a los dos gobiernos ante un factor que no pueden ignorar. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Nosotros ya no somos los mismos

Pues regresemos a los fatídicos números rojos y los escasos negros que han venido desplazando párrafos enteros de nuestras peroratas semanales por un simple signo, cuya aceptación mundial lo hace ya parte de un lenguaje universal. Nos referimos a la letra ese mayúscula o sea, esta S, que partida al centro por una línea vertical adquiere otro significado: dinero.

Creo que fue en la emisión pasada que presenté ante ustedes la impresionante cantidad de $96,700 millones de dólares, como el total de las contribuciones impositivas que pagaban al fisco los trabajadores mexicanos indocumentados (registro a 2022). Esta cantidad representa una cuarta parte de sus ingresos, que se distribuyen así: 59 mil 400 millones (61 por ciento) a impuestos federales y 37 mil 300 millones (39 por ciento), que fueron a dar a las arcas estatales y locales.

Los propios reportes oficiales reconocen que en 2022 los indocumentados contribuyeron en total con 8 mil 889 dólares por persona y que su carga impositiva supera, en muchos casos, a la que paga un ciudadano estadunidense de clase media. Pero entonces, si el problema de los migrantes indocumentados no es de carácter económico, ¿de qué se trata? Si hay reconocimiento público sobre lo que representa para la fortaleza de la economía estadunidense, el trabajo de miles de seres humanos de las más diversas etnias, que con sus arduas jornadas laborales le hacen posible a millones de american citizens el espejismo del american dream, ¿será que renace la enfermedad vergonzante del racismo en uno de los países fundamentales para su derrota en 1945?

La persecución, el hostigamiento, las penas corporales, emocionales, el trato inhumano y flagrante hacia los migrantes (hombres, mujeres y niños) es absolutamente violador de los más elementales derechos. Es apenas concebible que a tantos años de distancia, muchos de los herederos de los grandes terratenientes dueños de horca y cuchillo, poseedores de las inmensas propiedades que ocupaban antes de la Guerra de Secesión, no llegaban con sus esclavos a una brutalidad y un desprecio como el que impera en los enormes ranchos, ahora en manos de los herederos. Ya los veo con sus biblias en la mano, recitando versículos a la menor provocación y, por supuesto, con una asiduidad inviolable a los servicios religiosos de cada semana. Después de todo, con seis días de arduo trabajo ajeno les basta para seguir acrecentando sus inmensas fortunas.

Y ya que estamos hablando de las remesas que nuestros paisanos nos remiten desde Estados Unidos y que nos son vitales para mantener a flote nuestro barco común, esta acuciosa columneta les trae una información poco divulgada. Pues resulta que nuestro país no sólo es receptor de divisas, sino también emisor de éstas. El año pasado, por ejemplo, las remesas sumaron mil 308 millones de dólares, según reporta el Consejo Nacional de Población: 602 para Estados Unidos y 239 para Colombia. Cualquier duda al respecto, comunicarse con don Néstor Jiménez, que es el autor de esta información y colaborador involuntario de la columneta. (Ortiz Tejeda, La Jornada, Política, p. 12)

CARTONES

EXCELSIOR

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)