Opinión Migración 040425

¿Será?

Se impone Garduño

Parece que quien ya se cansó de dar vueltas a ver si ya le desocuparon la oficina que le habían asignado en Migración es el exgobernador de Puebla, Sergio Salomón; y es que, según nos platican, ante la negativa de Francisco Garduño de dejar el Instituto Nacional de Migración con la frase: a mí me dijo Andrés que me quedara y que si tenían duda que le hablaran, pues ya mejor anda buscando donde acomodarse. Y dicen que lo vieron rondando el IMSS, le tendrán algún cargo por allá, o iría a consulta. (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)

Templo Mayor

RESULTA DIFÍCIL entender las caras de alegría y el ánimo festivo que se vieron ayer en el Museo de Antropología: ahora resulta que hay que celebrar que a México también lo tundieron con aranceles. pero no tanto.

DA LA IMPRESION que en el gobierno mexicano no están terminando de entender la gravedad de lo que se vivió el miércoles en la Casa Blanca. Lo que hizo Donald Trump no fue solamente fijarle tarifas hasta a los pingüinos de las islas Heard y McDonald En realidad dinamitó el actual orden mundial y las consecuencias serán muy negativas.

YESE DAÑO será para la economía de Estados Unidos, en primer lugar, pero por supuesto también para la mexicana. Si ya de por sí estábamos entrando en recesión la guerra arancelaria abre la posibilidad de una gran depresión a nivel internacional.

HACE APENAS tres meses no había aranceles para México; hoy el 45 por ciento de las exportaciones nacionales enfrenta un gravamen del 25 por ciento, además del acero y el aluminio Tarifas que, por cierto, están vinculadas a una amenaza: que se combata al narco, el tráfico de fentanilo y de migrantes, daga que no pende sobre los otros países afectados donde el golpe es meramente comercial.

ASI QUE EL TRATO no fue tan preferencial que digamos. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Aranceles de castigo por fentanilo y migración

Aunque el 90% de las fracciones arancelarias de las exportaciones de México a Estados Unidos está cubiertas por el T-MEC, resulta que 50% del valor de esas mercancías no están bajo el paraguas del “Arancel Cero” que Donald Trump estableció en la Guerra Comercial que inició el miércoles pasado, paraguas que fue extensivo para Canadá: ese otro 50% de valor quedó sujeto al Arancel de Castigo que el gobierno estadounidense aplicó al 25% a sus socios de América del Norte, arancel que se mantendrá en el rango de 25% y sólo bajará al 12% cuando el gobierno estadounidense dictamine que México y Canadá hayan controlado el tráfico de migrantes indocumentados y el tráfico de fentanilo.

El arancel de castigo y el criterio unilateral para reducirlo no es, evidentemente, una buena noticia a festejar. Para México se mantiene, por supuesto la exigencia de continuar con la detención y deportación de narcoterroristas e incluso de políticos de administraciones pasadas y de la actual administración ligados con los cárteles.

Pero en el enfoque global de Trump e instrumentado por su secretario de comercio Howard Lutnick se desatan eventos de conformación de bloques comerciales internacionales —la confrontación abierta contra China, el gigante industrial que ya forja alianza con corea del Sur y Japón— y de las corrientes de inversión que abren la posibilidad de que México se constituya en un aliado confiable en América del Norte… y con ello y capitalice oportunidades con políticas industriales deliberadas para incrementar la productividad y competitividad.

Sin embargo en los últimos años han sido escasos los estímulos para el desarrollo industrial como la afortunada protección de la industrial textil contra importaciones dumping provenientes de Asia. Incluso existe el riesgo de regresiones en áreas clave como es la industria maquiladora y manufacturera de exportación, que representa Humberto Martínez con el posible desmantelamiento del instrumento IMMEX (certificación de importación temporal para integrar exportaciones y obtener la devolución de IVA e impuestos de internación) que sugiere realizar la ministra Lenia Batres con una doble cobranza del IVA.

Las empresas IMMEX son, precisamente, el eje industrial en torno al T-MEC con arancel cero para la integración productiva regional que impone Trump y con una renegociación producto por producto… sector por sector con las complicaciones que ello implica. Vaya, el hecho de que la automotriz Stellantis, que encabeza John Elkann, haya suspendido sus operaciones de México y Canadá para evaluar el alcance del 25% de arancel aplicado a todas las importaciones de vehículos y autopartes no estadounidenses, habla de las problemáticas en curso.

En ese entorno resulta positivo que Claudia Sheinbaum plantee acelerar la integración de mayor contenido nacional a las exportaciones y acelerar la inversión pública y mixta para generar medio millón de empleos; el asunto es definir el cómo y con qué dinero. Ayuda mucho, por ejemplo, especificar acciones como proponer reducir el burocratismo en la Cofepris —ahora a cargo de Imelda Guzmán— en los permisos en la fabricación de medicamentos y equipamiento médico así como establecer el requisito de planta en México para las compras públicas multianuales.

Aranceles y riesgo ambiental. Por cierto que los impuestos recíprocos aplicados por el vecino del norte colocan en riesgo la transición hacia un transporte más limpio en México: la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), que preside Rogelio Arzate, ha trabajado en iniciativas que buscan modernizar la flota vehicular y reducir emisiones, pero los nuevos impuestos pueden dificultar la adopción de tecnologías limpias. El encarecimiento de insumos esenciales y la incertidumbre comercial amenazan con frenar inversiones clave, lo que pone en entredicho los avances hacia la descarbonización del sector.

Por ello, si el país pretende cumplir con sus compromisos ambientales, será fundamental diseñar estrategias y políticas públicas deliberadas que amortigüen el impacto de estas barreras comerciales. El sector enfrenta un doble reto: avanzar en la modernización vehicular sin perder competitividad en un entorno global cada vez más incierto.

Juan Ramón al teléfono. La llamada que sostuvieron el pasado lunes el titular de Relaciones Exteriores mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, incluyó el tema de no incluir productos mexicanos amparados en el T-MEC en los aranceles anunciados ayer por el presidente Donald Trump. Parece que avanza la relación entre cancilleres.

En su más reciente edición de Best WorkPlaces 2025 y por octavo año consecutivo, Computrabajo, la bolsa de empleo líder en Latinoamérica, reconoció a las mejores empresas para trabajar en México, destacando todas aquellas que gozan de un excelente clima laboral, mantienen un firme liderazgo y ofrecen salarios competitivos, buenas prestaciones y grandes oportunidades de crecimiento.

Ahí están Bimbo, Nestlé y Heineken en sector de consumo; destaca ICA, Cemex y Mota-Engil México en la construcción. En el mundo Académico, destacó el Tecnológico de Monterrey. En la división de salud, Farmacias Similares fue la mejor empresa para trabajar, seguida muy de cerca por Farmacia San Pablo y Farmacias del Ahorro.

Y en hostelería Starbucks y Grupo Vidanta Riviera Maya se ubican en los primeros lugares, ampliamente señalados por su cultura organizacional.

En buena hora.

Volar fuerte, volar con gracia. No se pierda la nueva campaña “Aeromexicanos” lanzada por Aeroméxico que comanda Andrés Conesa, y Ogilvy, que representa Liz Taylor, donde la lucha libre representada por los campeones Redimido, Tigre Blanco, Bandido y Barack, es el centro de enfoque hacia el sentido estético del ser humano en vuelo… propio y en avión. (Mauricio Flores, La Razón de México, Negocios, p. 20)

Estrictamente Personal / Ante Trump, Sheinbaum hace lo posible

La presidenta Claudia Sheinbaum se congratuló de que México fuera excluido de los aranceles recíprocos anunciados el miércoles por el presidente Donald Trump. Ella ya lo esperaba, porque como había dicho la semana pasada, no veía cómo los podría imponer México si no le cobraba tarifas a sus exportaciones. Pero aún así, su declaración es un equivalente, sólo en forma, a festejar que cuando lo robaron a mano armada, no lo hayan matado. El confeti acompañó a sus palabras. Todo esto, dijo, fue gracias a la “buena relación” con el gobierno de Trump.

Si lo que dijo fue para consumo interno y apuntalar el consenso nacional, perfecto. Para eso sirve la propaganda. Si realmente lo cree, tenemos problemas. No hay una buena relación de Trump con Canadá, pero el manejo arancelario con ese país fue idéntico al de México, y se podría argumentar que obtuvo mejor trato Ottawa por temores a represalias en el campo energético.

Al mismo tiempo, relaciones cercanas de Trump como con el primer ministro de Reino Unido y el presidente de Argentina, no impidieron que les impusiera 10% de arancel a sus exportaciones, como también lo hizo con el presidente de El Salvador, que abrió las puertas de su cárcel de máxima seguridad para criminales deportados desde Estados Unidos.

No se trata de buenas relaciones. El trato preferencial corre por otro carril. También se lo otorgó a Rusia, que resultó ser el único país inmune a los aranceles coyunturales de Trump, pues tampoco le ha impuesto tarifas como a México y Canadá para aquellos productos que no entren en el marco del acuerdo comercial norteamericano, en la industria automotriz, el acero y el aluminio, cuyas reglas de origen determinarán el monto de los nuevos gravámenes que les colocará. Haber excluido a esas tres naciones de los aranceles recíprocos sugiere que son piezas importantes en el reordenamiento del comercio mundial en el que se embarcó antier por la vía de la coerción.

Los aranceles a México y Canadá que fueron impuestos previamente se hicieron bajo el argumento de que ninguno de los dos había hecho lo suficiente para frenar la migración indocumentada y el trasiego de fentanilo. Si hubiera un momento en que Trump pensara que sus quejas se habían resuelto, el impuesto de 25% que tienen ahora los productos fuera del T-MEC, se reduciría a 12%. Es decir, todavía sería 2% más de lo que le está cobrando a Reino Unido, Argentina y El Salvador. El discurso presidencial, como se ve, no se sostiene en términos objetivos.

Pero en política existe lo ideal y lo real, y un político siempre busca acercar lo real a lo ideal. Se hace lo posible, en las condiciones de cada uno. Lo que hizo Sheinbaum, con su estrategia de no tocar a Trump ni con el suspiro, fue muy distinto a lo que hicieron Justin Trudeau y su sucesor como primer ministro canadiense, Mark Carney, quienes cruzaron golpes orales con el presidente estadounidense ante sus amagos y, no obstante, recibieron el mismo trato preferencial de México.

Por el tamaño de la economía canadiense y sus relaciones estratégicas con Estados Unidos –miembros del G-7, de la OTAN y del Norad, el paraguas nuclear en Norteamérica–, Trudeau y Carney tenían espacios de maniobra mucho más anchos que el que tenía Sheinbaum, que carecía de fuerza, como país, para tomar una postura beligerante. Se hizo lo posible en esta primera fase, lo que no significa que así deba quedarse, poniendo la mejilla cada vez que Trump golpee.

Ayer se vio un ejemplo de los parámetros entre los que se mueven con las radicalmente distintas reacciones de Sheinbaum y Carney a los aranceles contra sus productos. Carney anunció aranceles equitativos de 25% a todos los vehículos construidos en Estados Unidos que no cumplan con lo establecido dentro del T-MEC, excluyendo a México de esa acción retaliatoria. Sheinbaum se alejó por completo de cualquier posibilidad de medidas contra Estados Unidos, optando por el fortalecimiento y “aceleramiento” del Plan México, con 18 acciones concretas que buscan una incipiente industrialización, apoyar pequeñas y medianas empresas, estimular el consumo interno, y facilitar la tramitología para las inversiones.

Carney se sumó a la discusión en la Unión Europea sobre qué medidas tomar si Trump seguía adelante con los aranceles. Sheinbaum no se movió. Los dos fueron proactivos en Washington y enviaron a sus ministros a persuadir a los estadounidenses de tener un trato preferencial con sus socios norteamericanos, que se tradujo en mantener el status quo de las tarifas que les había impuesto, sin agregarles aranceles recíprocos.

Hay otras diferencias que Sheinbaum debe tomar en cuenta para evitar que su postura se debilite y aumente su vulnerabilidad. La más importante es construir una red de relaciones en Washington que presione a la Casa Blanca en su beneficio, como tiene Canadá. El miércoles, el Senado aprobó una medida con el respaldo de todos los demócratas y cuatro republicanos, para bloquear algunos de los aranceles contra Ottawa, argumentando que haberlos impuesto por considerar que no había frenado la migración ni el tráfico de fentanilo, era injusto.

El senador demócrata de Virginia, Tim Kaine, principal promotor de la resolución, aseguró que “la emergencia del fentanilo es por México y China, no por Canadá”. Estadísticas oficiales reveladas por The Globe and Mail, periódico canadiense, señalan que sólo una décima parte de 1% de los decomisos de fentanilo en la frontera con Estados Unidos puede ser atribuida a Canadá, mientras que 99.87% de la droga está vinculado a México, Estados Unidos, o tienen un origen desconocido.

México no tiene quién lo apoye. Nadie en el Capitolio, incluso de los estados más afectados por los aranceles a México, está promoviendo acciones similares. Tampoco ha querido Sheinbaum sumarse a un bloque que pudiera provocar una reacción negativa con Trump. Camina sobre una fina cuerda cediendo a buena parte de las presiones del presidente, para mantener vivo el acuerdo comercial que tanto necesita para alcanzar su objetivo de mejorar la economía y el bienestar, y no cambiará. Es decir, está haciendo lo posible. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 36)

Amor, espanto y cabeza fría

Decía Borges que no nos unía el amor, sino el espanto. Y el estallido del mundo comercial global que conocimos en los últimos 40 años, que ejecutó ayer Donald Trump, era, es, para espantarse. Pero de ese estallido, cuyas consecuencias últimas aún no conocemos, hemos salido lastimados, pero relativamente enteros.

No es para celebrar, pero sí para reconocer: la estrategia seguida por el gobierno federal en la relación con Donald Trump ha sido acertada y se evitaron, en lo inmediato, los mayores daños que podrían haber ocasionado las políticas de aranceles recíprocos que anunció ayer la Casa Blanca. Incluso en el nuevo mundo comercial que quedó establecido ayer, con rupturas reales con aliados tradicionales de la Unión Americana, tan importantes como la Unión Europea, Canadá (con situaciones de coyuntura, electorales, muy particulares), Japón y Corea del Sur, México quedó en una situación favorable, lo mismo que Australia y Gran Bretaña, países que han seguido políticas muy similares a las nuestras.

Es consecuencia de un buen trabajo de equipo de la cancillería, de Economía, de Seguridad y de una presidenta Sheinbaum que no se dejó llevar por las corrientes radicales de su movimiento que pedían una ruptura con Estados Unidos y hasta una incorporación a los BRIC, uno de los mayores errores que se podrían haber cometido. A eso se deben sumar las propuestas del Plan México, ampliado ayer con mayores detalles, que tiene varios puntos que pueden ser positivos, aunque habrá que ver aún cómo se implementa, porque en todo esto, para tener un crecimiento del mercado interno de consideración, se necesita, inevitablemente, de fuertes inversiones privadas que deben tener un entorno político, legal y judicial favorable.

Hay que ser conscientes también de que las decisiones arancelarias respecto a México no están determinadas por temas estrictamente comerciales (nuestros aranceles respecto a Estados Unidos y Canadá son de cero), sino que han sido tomadas como parte de consideraciones de seguridad incluidas en la Ley de poderes económicos para emergencias internacionales, los llamados IEEPA, que en este caso están relacionados con las medidas adoptadas contra el tráfico de fentanilo y la migración.

No son temas menores. En la reciente evaluación de riesgos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, los cárteles del narcotráfico mexicano están en el primer lugar, por encima de ISIS y de los remanentes de Al-Qaeda. Lo cierto es que, en ese ámbito, se están haciendo muy bien las cosas y hay avances reales, aunque es verdad que, como dijo Kristi Noem, la secretaria del Homeland Security, en su reciente visita a Palacio Nacional, aún hay mucho por hacer y existen temas que se deben atender y que serán muy complejos, desde romper con quienes protegen políticamente a esas organizaciones, hasta capítulos aduaneros, de identificación y tráfico de personas y de ciberseguridad que deben ser atendidos.

Por lo pronto, en el ámbito comercial se ha preservado el T-MEC, que es la piedra angular del desarrollo del país, que inevitablemente está inscripto en su pertenencia a América del Norte. Pero también hay puntos que deben ser atendidos. En el informe anual de estimaciones a las barreras de comercio exterior 2025, del Departamento de Comercio de Estados Unidos, se establecen como obstáculos que deben ser superados muchos capítulos, entre ellos, la interpretación diferenciada de distintas regulaciones del propio tratado; los retrasos en permisos sanitarios para medicinas; el otorgamiento de distintos permisos para inversionistas extranjeros.

Los temas agroalimentarios, como los del glifosato y los productos genéticamente transformados, que son decisiones adoptadas sin tomar en consideración base científica alguna (y ni siquiera del verdadero interés nacional y social); las limitaciones de mercado, cerrados o limitados a la venta de productos de alta tecnología; la piratería y el contrabando; la obstrucción a las inversiones en energía en la CFE y Pemex; las limitaciones impuestas en la nueva ley de minería y en ciertas áreas de infraestructura; la desaparición de órganos autónomos o la incertidumbre provocada por la reforma judicial.

Todos esos son temas que impuso López Obrador, algunos refrendados por la actual administración, que violan o lastiman las normas del T-MEC y la relación con Estados Unidos y que más temprano que tarde tendrán que ser revisados, sobre todo si se abre, como sería deseable, la renegociación del tratado comercial, que luego de la elección canadiense de fines de abril tendría que ser inminente, aunque en la administración Trump prefieren los acuerdos bilaterales a los regionales.

Hay mucho por hacer, mucho por corregir y herencias dejadas por la pasada administración que se deben amortizar (la política de abrazos y no balazos y la reforma judicial son, quizá, las más costosas), pero en varios temas se está trabajando bien y con una visión alejada de maniqueísmos y ceguera ideológica.

No es poca cosa, y la experiencia debería servir para confirmar que, en las tareas de gobierno, cuanto más se aleje la administración Sheinbaum del radicalismo, mayores serán los réditos que podrá lograr. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Cartones

Trump Ranch

ranch

(Reforma, Opinión, p. 9)

¡Pégale, pégale!

pégale

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

Guerra Nazional

nazional

(Waldo, El Universal, Opinión, p. 17)