Se veía venir.
No hay recursos para mantener muchos servicios públicos y el problema comienza a pasar factura al gobierno federal.
Aquí hemos dado adelantos.
Primero hablamos de las dificultades de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Omar García Harfuch.
El país lleno de fosas y ahorcan a García Harfuch, titulamos la columna del 21 de marzo cuando informamos de esa falta de dinero.
La cruzada contra mayitos y chapitos había salido muy costosa y fue necesario derivar partidas para contener la violencia en la tierra no gobernada por Rubén Rocha Moya.
Obligado, pidió diez mil millones de pesos y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP de Rogelio Ramírez de la O/Edgar Amador Zamora) atendieron la emergencia con mil millones provisionales.
Pero cuando llegaron, la SSPC ya había gastado cinco mil y ahora requiere muchos más de los diez mil para continuar con su operación ordinaria… Y en eso están.
NI PARA VIÁTICOS
Otro ejemplo se da en materia migratoria.
El 3 de abril titulamos la columna Trump deporta y los consulados mexicanos sin dinero para defender, pues carecen de lo necesario para su funcionamiento.
El tema ha explotado, al grado de originar paros en varios consulados -Sacramento y Nogales son dos ejemplos, aunque otros lo han hecho con menos efecto mediático- para exigir… ¡Pago de salarios!
Mucha gente no lo sabe, pero el problema se extiende inclusive a embajadores y agregados, quienes deben pagar con sus tarjetas de crédito visitas a delegaciones para atender emergencias y contactar a paisanos.
Así pagan viáticos, comidas, alquiler de autos, boletos de avión… Y hasta papelería y aportaciones a migrantes mexicanos en riesgo de ser deportados por la dura política de Donald Trump.
Hablamos de Estados Unidos, pero esta situación también se sufre en otros lugares, incluidos países europeos y asiáticos.
INM SIN CLARIDAD
Tampoco hay recursos vastos para deportados.
En este caso con un inconveniente adicional: el comisionado Francisco Garduño no se distingue por su eficiencia mientras su designado sucesor y ahora funcionario menor, Sergio Salomón, no sabe cuándo aquél perderá la protección de ya saben quién y cuál será su futuro.
Mientras el exgobernador de Puebla recorre estaciones, revisa situaciones específicas, dialoga con funcionarios locales y espera instrucciones sobre cómo resolver saturaciones, repatriaciones, entrega de documentos temporales, alimentación y otras necesidades.
De poco sirve si se topa con la inacción de Francisco Garduño, cuya única lealtad es para Andrés Manuel López Obrador desde cuando lo integró al gabinete capitalino en el período 2000-2006.
También se da otro fenómeno:
Si históricamente el gasto diplomático se prevé año con año, ¿por qué Rogelio Ramírez de la O no previó estas partidas a sabiendas del triunfo de Donald Trump y la exigencia de más gasto?
Ante esta situación es un alivio el incremento en los ingresos fiscales del primer trimestre del año -19.7 por ciento-, según informó la presidenta Claudia Sheinbaum el 4 de abril.
Este porcentaje se traduce en más de un billón 717 mil millones de pesos, aunque para disponer de ellos deben cubrirse una serie de condicionamientos de la ley y de la administración pública.
Como sucede con Omar García Harfuch y su SSPC. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
Está siendo una sorpresa que, en los últimos diez días, Josefina Rodríguez, la secretaria de Turismo, haya desatorado la negociación con las navieras sobre el Derecho Marítimo (DM) que se impondrá a los cruceristas que desembarquen en los puertos mexicanos.
Apenas el 5 de marzo, Michele Page, directora general de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA), manifestó a esta columna su frustración, pues el gobierno había cerrado el diálogo sobre este tema.
Pero en la segunda quincena de marzo esa comunicación se volvió fluida y ambas partes, el gobierno mexicano y la FCCA, están a punto de alcanzar un acuerdo sin precedente.
Aquí en Veranda referí que, en el pasado, la Secretaría de Turismo nunca antes había logrado llevar a cabo negociaciones efectivas sobre asuntos fiscales, teniendo la Secretaría de Hacienda la última palabra y con criterios que no reconocían la importancia del turismo.
Pero la presidenta Claudia Sheinbaum empoderó para este asunto a la Secretaría de Turismo, que está a punto de alcanzar un acuerdo con la FCCA.
En un oficio con fecha 2 de abril, dirigido a Page; Harry Sommer, presidente de Norwegian; Jason Liberty, de Royal Caribbean y Josh Weinstein, de Carnival, Rodríguez dijo que el gobierno mexicano está dispuesto a reducir la tarifa por crucerista de 21 dólares aplicando el siguiente calendario progresivo:
1.- Cinco dólares por pasajero a partir del primero de julio de 2025 al 31 de julio de 2026.
2.- Diez dólares por pasajero a partir del 01/08/2026 al 31/12/2026.
3.- 15 dólares por pasajero a partir del 01/01/2027 al 31/07/2027.
4.- 21 dólares por pasajero a partir el 01/08/2027 al 31 de diciembre de 2027.
La dependencia señala que, a cambio de esta muestra de buena voluntad para respaldar a los cruceros, solicita lo siguiente:
1.- Colaboración de las navieras en la retención y pago del derecho.
2.- Incremento del suministro de proveeduría de productos mexicanos.
3.- Establecer un porcentaje mínimo de adquisición de productos bajo el programa Hecho en México a partir de 2025.
4.- Posicionar la artesanía y textiles y arte mexicano durante las travesías y en los espacios portuarios de las navieras.
5.- Generar métricas de crecimiento en la participación de empresas mexicanas dentro de la cadena de suministro.
6.- Aumentar la generación de empleos estables de la industria.
7.- Establecer mesas de trabajo para profundizar en la colaboración público-privada.
Las navieras están enviando su contrapropuesta, que busca ampliar más los plazos de aplicación de las diferentes tarifas para llegar a los 21 dólares hasta enero de 2029.
La decisión final probablemente se alcanzará en esta primera quincena de abril y será la primera vez que el gobierno federal aplicará un derecho a las navieras.
Por cierto, en el último párrafo de su oficio, Rodríguez señala que, en caso de no contar con el apoyo de las compañías de cruceros en los aspectos mencionados, se mantendrá el cobro de 21 dólares contemplado para entrar en vigor el primero de julio de 2025.
En el futuro se verá si este derecho de verdad provoca que los puertos mexicanos pierdan competitividad turística y también será interesante observar cómo se les da seguimiento a todas las demandas del sector para apoyar las cadenas de valor mexicanas.
Pero, hasta ahora, parece un cambio que modificará la relación histórica entre las navieras turísticas y el gobierno mexicano. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 5)
Este domingo, conspicuos simpatizantes de Morena celebraron que Donald Trump haya publicado en su red social un spot en inglés de la campaña del gobierno de México en contra de drogas. ¿Se darán cuenta de que se están descarando como trumpistas?
Empecemos por recordar lo elemental: Trump es xenófobo y ha sido particularmente agresivo en contra de las y los migrantes mexicanos.
Ha ofendido a la sociedad mexicana al señalar que nuestro país envía al suyo a la peor gente, lo cual es, obviamente, una gigantesca falsedad, y una estrategia para despertar odio racial antimexicano.
En su primera presidencia, Trump implementó una medida de separación de familias de migrantes. La prensa reveló las condiciones en que se retenía a niños: en jaulas. Desde el papa Francisco hasta la ONU condenaron esa política.
En su nueva campaña por la Presidencia de Estados Unidos, prometió la mayor deportación en la historia. Medios de EU han reportado que a pesar de que los intentos por cruzar se han desplomado a niveles históricos, lo cual habla de que la nueva Casa Blanca ha logrado infundir miedo, el mandatario no está satisfecho y exige a su equipo concretar la expulsión masiva. Para ello piensan en que, contra la ley, la agencia tributaria revele a las autoridades migratorias domicilios de migrantes. Irán por ellos a sus casas.
El miedo mencionado en el párrafo anterior incluye a miles de migrantes mexicanos, por si lo olvidan los trumpistas que hoy le pregunten a la presidenta Claudia Sheinbaum, a manera de celebración, qué opina de que Donald haya compartido el video de su gobierno.
La segunda presidencia de Trump incluye desde luego poner en riesgo los trabajos en México de miles de personas. Con su política de aranceles, que sí ha castigado a nuestro país, pretende enviar aquí al desempleo a muchos. ¿Están felices por el retuit, morenistas?
En coyunturas como la que se vive hay que elegir bando.
Trump es un anexionista que hace honor a quienes en su país ven en México a una nación de la cual aprovecharse.
Trump es un enemigo de la ciencia y de la sustentabilidad.
Trump es un billonario rapaz que cree que deben cerrar en México las armadoras de autos de marcas de EU.
Igualmente, por si los aplaudidores del gobierno mexicano lo pasan por alto, Trump no cree en castigar a sus amigos de las armerías que ponen en manos de los cárteles mexicanos rifles de alto poder.
A él no le importa que siga el baño de sangre mexicana; todo lo que pretende es que hagamos la chamba sucia de detener migrantes foráneos y que Sheinbaum aprehenda narcos mexicanos y se los entregue como trofeo de cacería. ¿Corresponsabilidad? Ja.
Trump no es un amigo de México. Cuando ha dicho que con México “vamos bien”, no habla para nada sobre la relación bilateral. No, mis confundidos gobiernistas pro-Trump, él no cree en un mundo de cooperación, ni en el T-MEC. Para él, MAGA es lo único que cuenta.
A ver dizque izquierdistas, repitan: el gobierno de Trump lo mismo detiene migrantes con documentos acusándolos de cometer un pecado de libertad de expresión pro-Palestina, que envía a detenidos a cárceles salvadoreñas donde se violan derechos.
Porque una cosa es que la presidenta tenga que lidiar con él para proteger la nación, y otra muy distinta es que morenistas se emocionen y crean que un retuit de un personaje así –antimexicano, antiderechos, antiaborto, antiempleosaquí…– es una buena noticia.
Dar un RT a un spot antiadicciones no lo redime. Seguro algo trama, y no será bueno. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 43)
Donald Trump, repudiado // China, su objetivo central // Pingüinos no la libran
No cumple tres meses en el gobierno y ya el termómetro social en Estados Unidos está a punto de reventar por las alocadas decisiones de Donald Trump (aranceles a todo y para todos, cancelación de empleos en el sector público, masiva deportación de inmigrantes, recorte a los programas de salud, homofobia, inflación al alza, economía a la baja y mucho más), y de ello dan cuenta las multitudinarias manifestaciones en su contra efectuadas en las principales ciudades de aquel país, amén del repudio internacional.
Como buen salvaje que es, en lugar de atender las demandas de sus ciudadanos, de darles explicaciones, de intentar convencerlos, el mandatario se fue a jugar golf. Sólo alcanzó a decir que lo suyo es una revolución económica, y ganaremos; resistan, no será fácil, pero el resultado final será histórico; mis políticas están trayendo de regreso empleos y empresas como nunca, y de ahí al hoyo 18. En realidad, para Estados Unidos la perspectiva económica adquiere tonalidades oscuras, con una recesión en puerta, y la sociedad gringa no sólo lo sabe, sino que comienza a padecerlo.
Lo cierto es que la revolución económica de Trump se lleva entre las patas a la comunidad de naciones –que considera su patio trasero global– en su enfermizo intento de acabar con China –causante, según él, de todos los males habidos y por haber–, nación ésta que se ha convertido en una superpotencia económica, industrial, tecnológica y militar que hace rato desbancó a Estados Unidos en no pocas áreas del acontecer internacional. Y el dragón es el objetivo de la guerra comercial del torpe inquilino de la Casa Blanca.
En 2024, las exportaciones de China sumaron cerca de 3.6 billones de dólares (6 por ciento más que en 2023), mientras las de Estados Unidos alcanzaron alrededor de 3 billones. Más allá de la notoria diferencia en el monto, el gigante asiático acumula tres décadas con permanente superávit comercial, es decir, lo contrario al caso estadunidense (se estima un déficit comercial de 1.2 billones), de tal suerte que la tan cacareada supremacía comercial gringa hace tiempo que dejó de existir, y no sólo en lo económico.
El gobierno de la República Popular China ha dejado en claro su posición: recientemente, bajo diversos pretextos, Estados Unidos ha impuesto aranceles a todos sus socios comerciales, lo que perjudica gravemente los derechos e intereses legítimos de las naciones, viola seriamente las normas de la Organización Mundial del Comercio, socava profundamente el sistema multilateral de comercio basado en normas y perturba severamente la estabilidad del orden económico mundial. El gobierno chino condena enérgicamente y se opone con firmeza a esto.
Además, la disparatada revolución de Trump viola los principios económicos fundamentales y las normas del mercado, desestiman los resultados equilibrados conseguidos a través de las negociaciones comerciales multilaterales e ignoran el hecho de que Estados Unidos se ha beneficiado sustancialmente del comercio internacional durante mucho tiempo. Utilizar los aranceles como herramienta de presión extrema para obtener beneficios egoístas es un ejemplo de manual de unilateralismo, proteccionismo e intimidación económica. No causamos problemas, pero tampoco les tenemos miedo.
El desplome financiero, cambiario y bursátil registrado el pasado cierre de semana da puntual cuenta de lo que piensan los mercados sobre la revolución económica de Trump, por lo que China exige que el mandatario estadunidense “abandone una injusta guerra arancelaria que está llevando a los mercados a colapsos; un abuso, un ejercicio de tiranía y una subversión del orden económico y comercial existente “.
Cómo estará el horno que hasta el Fondo Monetario Internacional, siempre plegado a los intereses de Estados Unidos, advierte que todavía evaluamos las consecuencias macroeconómicas de las medidas arancelarias anunciadas, pero representan claramente un riesgo considerable para las perspectivas mundiales en un momento de débil crecimiento. Es importante evitar medidas que puedan seguir perjudicando a la economía mundial.
Y colorín, colorado, esta historia de terror no ha terminado.
Las rebanadas del pastel
Cretinos a más no poder, los funcionarios de Trump justifican la imposición de aranceles a las islas antárticas Heard y McDonald (un territorio externo de Australia en el que sólo hay pingüinos y mucho hielo), porque de otra suerte, dicen, podrían utilizarlas como resquicio legal para evadir la citada revolución económica, de tal suerte que la imposición de tarifas va a permanecer días y semanas. Brillantes. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 18)
Sin palabras
Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado. George Orwell, 1984.
El gobierno está intentando borrar la historia de Estados Unidos. A través de amenazas, órdenes ejecutivas y otras medidas, el régimen de Trump está buscando imponer una nueva versión de la narrativa oficial en escuelas públicas, museos, universidades, centros culturales y hasta dentro del propio gobierno.
Ha girado instrucciones de que toda institución que de alguna manera es financiada por el gobierno federal tiene que eliminar cursos, exhibiciones, obras y más que se refieran a lo que califica de visiónizquierdista de la historia nacional. Un enemigo es el DEI: diversidad, equidad e inclusión, el término que describe programas, iniciativas y medidas adoptadas por escuelas y universidades, empresas, bibliotecas, equipos deportivos, medios y otras instituciones, como parte de las conquistas de los movimientos de derechos y libertades civiles durante más de un siglo. Pero esto no para ahí, sino que se extiende a un proceso de censura dentro del propio gobierno.
Desde que Trump y su gente llegaron a la Casa Blanca, se han borrado o modificado miles de páginas (más de 8 mil en sólo sus primeros 12 días) de sitios de Internet del gobierno, desde información de salud y vacunas e investigaciones criminales –incluyendo una base de datos pública acerca de las investigaciones judiciales sobre los participantes en el intento de golpe del 6 de enero de 2021– hasta información sobre control de armas de fuego, crímenes de odio y de discriminación contra la comunidad gay, todo bajo directivos de eliminar temas relacionados con DEI o con lo que llaman ideología de genero.
Continúa la masiva campaña de desinformación tan bien practicada durante el primer periodo de Trump, cuando rompió récords históricos sobre el volumen de mentiras y engaños; el Washington Post mantuvo un monitoreo diario que alcanzó un total de 30 mil 573 declaraciones falsas o engañosas, un promedio de 21 al día durante sus cuatro años en la Casa Blanca. Pero en este segundo periodo eso se combina con, literalmente, borrar y destruir parte del historial o registro público y en su lugar instala una versión oficial limpiada del presente y pasado estadunidenses. Historiadores, bibliotecarios, científicos y académicos están denunciando que esto es nada menos que una purga sin precedente de la historia del país.
“Placas tectónicas se están moviendo, y es una nueva versión de la verdad que se está proyectando, y eso… es el peligro más profundo que jamás hemos enfrentado como nación”, opinó el experto constitucional y profesor emérito Laurence Tribe, de la Universidad Harvard, al New York Times, recientemente.
No sólo se están borrando documentos, sitios y más, sino que incluso hay una lista oficial de cientos de palabras marcadas como no aceptables, que deben ser limpiadas de documentos, programas, becas y sitios gubernamentales. PEN America ofrece una lista de las palabras que no deben figurar en narrativas y explicaciones oficiales. Ese listado incluye aborto, inmigrantes, inclusividad, diversidad, antirracismo, odio, cambio climático pueblo indígena, LGBTQ, Golfo de México y mujeres. Ah, sí, también: Injusticia y justicia social (https://pen.org/banned-words-list/).
Casi no requiere comentario, y menos si uno debe usar todas estas palabras. Defensores de la libre expresión dicen que es la extensión de la censura de libros que la derecha ha impulsado desde hace años, y que procede hoy día (https://pen.org/banned-books-list-2025/ y https://www.ala.org/bbooks). Como recién comentó Keith Richards al recibir un reconocimiento en una pequeña biblioteca pública en Connecticut: es muy importante mantener nuestros libros no quemados.
No debe sorprender que en la lista de los libros frecuentemente censurados históricamente en este país está uno del pasado que pronosticó, en parte, el presente estadunidense: 1984, de George Orwell.
Ni hablar. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 23)

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)