Opinión Migración 100425

Frentes Políticos

Unidad. Desde Tegucigalpa, Honduras, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó una “Cumbre por el Bienestar Económico de América Latina y el Caribe”, con visión de integración regional, justicia social y soberanía. Arropada por la anfitriona Xiomara Castro y con respaldo de su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, México se posicionó como motor de una agenda que aborde la migración con enfoque humanista, rechace sanciones y apueste por los recursos comunes como palanca de desarrollo. En tiempos de aranceles y muros, Sheinbaum lleva la voz de un México que propone en vez de confrontar. Una Celac con brújula propia. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

Celac: el momento de México

“Hoy, más que nunca, es un buen momento para reconocer que América Latina y el Caribe requieren de unidad y solidaridad de sus gobiernos y de sus pueblos, a fin de fortalecer una mayor integración regional, siempre en el marco del respeto mutuo y la observancia de la soberanía e independencia de nuestros países”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ante sus pares, los cancilleres y vicecancilleres que asisten a la novena Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) celebrada en Tegucigalpa, Honduras.

Además del llamado a la unidad, la mandataria ratificó las grandes líneas que guían la política exterior de su gobierno, las cuales rescatan y actualizan lo mejor de la tradición mexicana: rechazo categórico a “las sanciones y bloqueos comerciales, que sólo dañan el bienestar de los pueblos y no construyen regiones de paz y prosperidad”, como los que Washington mantiene contra Cuba y Venezuela; condena al “racismo, el clasismo, la violación a los derechos humanos y la criminalización” de los migrantes, con el combate a las causas estructurales de la desigualdad, desempleo y violencia como mejor estrategia para reducir los flujos internacionales de personas, e impulso del multilateralismo, a fin de avanzar en comercio, educación, ciencia, desarrollo tecnológico, energías limpias, conservación de la biodiversidad y otros rubros.

En resumen, la presidenta Sheinbaum llevó a la Celac una visión, la de la prosperidad compartida, que cobra vida en el lema “Por el bien de todos, primero los pobres”. Su mensaje y el proyecto que representa constituyen una lección para las derechas, que refuerzan el sometimiento a las oligarquías internas y al imperialismo externo, pero también para las falsas izquierdas que traicionan el mandato popular al hacer en el poder todo lo que criticaron desde la oposición.

Asimismo, muestran que nos encontramos ante una coyuntura histórica para la política exterior mexicana, en la que los principios y el liderazgo del Estado mexicano pueden animar a la región a pensar en la integración, la solidaridad, la búsqueda del bienestar, la defensa de los migrantes e incluso la proyección latinoamericana como un actor internacional respetado y con peso en el concierto global.

Como señaló la Presidenta, Latinoamérica y el Caribe no es una mera región geográfica, sino una “comunidad de destino, unida por la historia, por la diversidad, la resistencia y sobre todo los sueños de justicia”. Hay que hacer votos por que los gobernantes del ámbito latinoamericano y caribeño, incluidos aquellos que se encuentran en las antípodas del progresismo, cobren conciencia de esta unidad de destino, de que es vano perseguir objetivos políticos o económicos a los vecinos, y se sumen a la cooperación en el marco del respeto a las soberanías y a la diversidad.

En particular, cabe desear un compromiso inaplazable en favor de Haití, el país más castigado de la región, el que sufrió el ensañamiento de los imperios por haber sido el primero en prender la llama de la independencia. Desde México, es inevitable congratularse de que el país se coloque de nuevo a la vanguardia de sus pares latinoamericanos después de haber sido relegado a una vergonzosa retaguardia en el periodo neoliberal. (La Jornada, Editorial, p. 6)

Dinero

Claudia en Tegucigalpa

EL ESCENARIO POLÍTICO latinoamericano tiene una nueva estrella: Claudia Sheinbaum. Asistió a la novena cumbre de la Celac en Tegucigalpa, Honduras. Refrendó la postura de México frente a la migración, el racismo y la necesidad de establecer lazos de cooperación entre los países de la región, basados en la soberanía y el respeto, con el objetivo de fortalecer el desarrollo económico. Propuso una cumbre por el bienestar de América Latina y el Caribe. Manifestó el rechazo hacia las sanciones y bloqueos comerciales a Cuba y Venezuela. Esquivó cualquier referencia a Trump. En esos momentos, desde Washington había anunciado la tregua de 90 días. Había ganado una batalla, aunque la guerra sigue. Se impusieron la prudencia y el sentido práctico. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 8)

Quieren cerrar 16 consulados en EU en pleno ataque migrante de Trump

Cuando más arrecia la presión de Donald Trump y Estados Unidos, México da pasos en sentido contrario a la defensa de los migrantes.

Ahora pretende cerrar 16 de los 53 consulados para ahorrar recursos públicos como parte de la austeridad y concentrar atenciones desde otros centros de atención.

El tema no es nuevo para el lector.

El jueves 27 de marzo publicamos aquí la columna titulada Limpia en el cuerpo consular en EU para defender a migrantes.

Partíamos de un hecho: la evaluación realizada por el gobierno mexicano -uno pensaría en principio en el embajador Esteban Moctezuma y en la cancillería de Juan Ramón de la Fuente- hablaba de medianos, malos y pésimos desempeños de algunos cónsules.

De ese análisis salieron reprobados al menos 30 de los 53, a quienes se removería a pesar de carecer de recursos hasta para pagarles el menaje de casa para repatriarlos.

CASI UN TERCIO MENOS

Después, el 7 de abril, resaltamos:

-El gobierno suspende servicios por falta de recursos -con señalamientos específicos sobre varias legaciones y titulares ineficientes.

Nuestra información fue corroborada horas más tarde por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, aunque se centró en la falta de recursos para cubrir salarios:

“Hubo un problema de unos días en los pagos para algunos trabajadores de consulados, pero ya se resolvió. Era un problema administrativo…”.

El problema persiste, pero va más allá de las partidas.

Ahora se proyecta la mutilación del cuerpo diplomático en Estados Unidos -alrededor de 30 por ciento- y a continuación un reacomodo general.

Porque, aclara la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), los pagos no son bajos y a algunos cónsules generales se les remuneran hasta nueve mil 500 dólares mensuales.

Otros tienen privilegios adicionales, como el de Tucson, Arizona, donde despacha Rafael Barceló Durazo y se tiene hasta una casa del gobierno mexicano.

Otros también viven muy bien, como Humberto Hernández Haddad en Austin y quien asegura haber visto años después del crimen de 1994 al asesino intelectual de José Francisco Ruiz Massieu, el exdiputado Manuel Muñoz Rocha.

POBRES EMBAJADORES

1.- La crisis administrativa afecta inclusive a embajadores.

Todos, en Estados Unidos, Canadá, Asia o Europa, se quejan por falta de recursos y deben cubrir gastos fundamentales de sus representaciones con tarjetas personales.

Vaya un dato: en España Roberta Lajous de Enrique Peña Nieto cerró siete de las ocho habitaciones de la residencia de la Embajada de México y su sucesor Quirino Ordaz no tiene ni para reparar el aire acondicionado.

En fin, así está nuestra diplomacia cuando entra a revisión y hay una amenaza general de corte de partidas: luego se verá si reciben lo necesario para papelería, mantenimiento de oficinas, gastos de representación y demás.

Y 2.- Los pronósticos de Maricarmen Cortés, dados en nuestro diario, se han cumplido.

La fractura asoma en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), donde fue suspendida la Concanaco de Octavio de la Torre por su conducta personal.

Ahora éste recorre oficinas de otros organismos del sector empresarial con el fin de recolectar firmas de respaldo a fin de mantener la militancia.

Lo peor en este momento son las descisiones del sector privado, pues se requiere unidad con el gobierno para enfrentar las políticas arancelarias y antimexicana de Donald Trump y Estados Unidos. (José Ureña, 24 Horas, Online)