Opinión Migración 170425

Quebradero/7 meses después

No queda clara la razón por la que se mantuvo tanto tiempo en el cargo a Francisco Garduño en el Instituto Nacional de Migración, (INM), siendo que su relevo fue designado el 8 de octubre del año pasado.

El exgobernador de Puebla Sergio Salomón Céspedes había sido nombrado sin que se conociera que tuviera experiencia en la materia. Quizá lo que pudo contar es el hecho de que hay una gran cantidad de poblanos migrantes en Nueva York, ciudad a la que se le ha “bautizado” como “Puebla York”.

Garduño había dicho hace algunos meses que ya se iba y que iría a visitar a su “amigo” en Palenque. Algo pasó, sin dudar que haya visitado a su “amigo”, pero lo que no dejó fue el cargo. La Presidenta salió a justificar la decisión de un hombre que sin la menor duda es cercano al expresidente.

Estaba desarrollándose un proceso en su contra por sus presuntas responsabilidades sobre la muerte de 40 migrantes calcinados en la estación migratoria de Ciudad Juárez. Las brutales imágenes del 27 de marzo de 2023 recorrieron el mundo. Fue una noche triste, dolorosa e indignante. Era inconcebible que los migrantes estuvieran encerrados bajo llave en una estación migratoria que cumple funciones muy distintas a las de una cárcel.

Como una constante en nuestra historia ante este tipo de hechos dramáticos, se prometió que todo iba a resolverse y que pagarían aquellos que tuvieran alguna responsabilidad. Francisco Garduño no era responsable de las llaves, pero sí era el personaje encargado de las estaciones migratorias como director del INM.

Desde los primeros días quedó claro que entraríamos en un proceso en donde tarde que temprano se iba a exonerar al “amigo” de López Obrador. Poco más de dos años después se confirmó, la Presidenta aseguró que la exoneración de Garduño fue “legal” y que estaba en el cargo para aprovechar sus buenas relaciones con funcionarios de EU y Guatemala.

Lo que sigue siendo cuestionable es por qué tardó tanto tiempo en dejar el cargo y ni siquiera ofreció una disculpa a los familiares de los 40 migrantes calcinados. En este caso, lo “legal” fue ponderado reconociendo al Poder Judicial, pero en otros casos cuando se trata de decisiones que afectan al Gobierno se acusa a los jueces de corruptos.

La disculpa que se aseguró que llevaría a cabo el futuro exfuncionario se pospuso. Ahora se ha abierto una nueva fecha que casualmente es el 2 de mayo, un día después de que “el amigo” deje el cargo.

Garduño instrumentó una política de conveniencia a las exigencias estadounidenses. Se cerró la frontera norte, se regresó a los migrantes en algunos casos a la frontera sur y de nuevo jugamos el papel de tercer país para los migrantes convirtiéndonos en un dique, al que prefieren llamarle contención.

Siete meses después, todo indica que con Garduño aplicaron la máxima de proteger a quienes están metidos en tesituras delicadas, o que son señalados por responsabilidades en el ejercicio del poder.

No tiene mucho sentido que se hayan esperado siete meses para que Garduño dejara el cargo. Lo que está a la vista es que coincide con su formal exoneración, queda la impresión que lo cuidaron hasta el final.

Si se redujo en estos meses la migración no se debe necesariamente a la labor del Gobierno mexicano y a los 10 mil elementos de la Guardia Nacional destacados en la frontera norte, más bien se debe a que Trump desarrolló una persecución feroz contra de los migrantes quienes ahora viven agazapados y escondidos esperando un mejor momento.

Fueron largos 7 meses en los cuales los ciudadanos terminamos por pagar hasta los viajes a Ciudad Juárez; el Gobierno y Morena cuidan a los suyos, pero, evidentemente, a unos más que a otros.

RESQUICIOS.

Más allá de la empatía de la Presidenta con la candidata opositora ecuatoriana, Luisa González, han surgido cuestionamientos sobre la elección. Independientemente de esto, no se olvida la violenta intromisión de las autoridades ecuatorianas a la embajada mexicana en Quito. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LADOS, p. 2)

Impunidad de Francisco Garduño, símbolo del OBRADORISMO

La reciente salida de Francisco Garduño como titular del Instituto Nacional de Migración (INM) ha generado gran controversia, ya que pese a su responsabilidad en la muerte de 40 migrantes en un incendio en Ciudad Juárez y múltiples escándalos de corrupción, no enfrentó consecuencias significativas.

Garduño fue símbolo de continuidad del obradorismo y su permanencia en el cargo durante siete meses después del inicio de la administración de Claudia Sheinbaum se debió a su lealtad al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Francisco Garduño fue colaborador cercano de López Obrador desde sus tiempos en el gobierno de la Ciudad de México. Durante su gestión en el INM, se desempeñó como pieza clave en el pacto migratorio con Estados Unidos, comprometiéndose a contener el flujo migratorio a cambio de evitar aranceles.

Sin embargo, su gestión estuvo marcada por la ineficiencia, la corrupción y la violación de derechos humanos de los migrantes. La Auditoría Superior documentó desvíos millonarios, corrupción en servicios para migrantes y al menos 14 incendios previos en centros de detención.

La muerte de 40 migrantes El incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez en marzo de 2023 fue un punto crítico en la gestión de Garduño. La evidencia mostró puertas cerradas con candado, personal sin reacción y cámaras que registraron la omisión en tiempo real. López Obrador defendió públicamente a Garduño, afirmando que era “honesto” y había hecho un buen trabajo. Sheinbaum lo mantuvo en su cargo, aparentemente debido a la presión política y la necesidad de mantener la continuidad con el gobierno anterior. La salida de Garduño se produjo después de que un juez otorgara una suspensión condicional del proceso penal en su contra, permitiéndole evitar la cárcel y el juicio. A cambio, se comprometió a ofrecer una disculpa pública y tomar cursos de derechos humanos.

La decisión de Sheinbaum de permitir su salida sin mayores consecuencias, sugiere que Garduño no cayó en desgracia, sino que se le permitió irse de manera pactada. La impunidad de Garduño es un ejemplo claro de la falta de rendición de cuentas en el gobierno mexicano. Las familias de los migrantes siguen esperando justicia y las organizaciones civiles continúan denunciando la falta de reparación.

La salida de Garduño no resuelve el problema de fondo, que es la política migratoria restrictiva y criminalizadora que ha generado tantas tragedias.

La salida de Francisco Garduño del INM es un ejemplo de la continuidad del obradorismo en el gobierno de Sheinbaum: lealtades por encima de la justicia. La impunidad de Garduño es un recordatorio de que la política mexicana sigue siendo dominada por la lealtad y la corrupción, más que por la justicia y la rendición de cuentas. Es hora de que el gobierno mexicano priorice la justicia y la transparencia en su politica migratoria y garantice que los responsables de violaciones de derechos humanos sean llevados ante la justicia. ¿Lo veremos algún día? Es pregunta que queda al aire…

¿Ciaooo! (Matías Pascal, Uno más Uno, Columna Política, p. 7)

Garduño, bajo el manto protector

Al fin, se anunció que el exgobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes, a partir del primero de mayo, será el nuevo titular del Instituto Nacional de Migración, en sustitución de un cuestionado Francisco Garduño Yáñez. Incluso, se llegó a pensar que al exmandatario poblano lo habían “bateado”, pero desde Palacio Nacional se argumentó más bien como pretexto, que con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, era necesario mantener a Garduño en su puesto.

La víspera de este relevo, -vale la pena señalar-, el quasi extitular del INM fue el responsable directo del incendio que se registró en una estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 27 de marzo del 2023, donde resultaron 40 migrantes muertos por las llamas sin que nadie los auxiliara.

Desde que empezó al frente del INM, se sabía que Francisco Garduño gozó siempre del manto protector del presidente Andrés Manuel López Obrador porque a ambos los une un vínculo de cercana amistad que prevalece aun actualmente.

Y para muestra de lo anterior está que el expresidente, apenas unos días después de la tragedia ocurrida en la Estación Migratoria de Ciudad Juárez, salió a defender a su amigo y sin más recurso, culpó a los medios de comunicación calificándolos de amarillistas, al tiempo que lo ratificó en su puesto aun cuando fue vinculado a proceso acusado por el delito de ejercicio ilícito del servicio público por el incendio en estación migratoria, que por cierto, no tiene prevista la prisión preventiva de oficio.

Específicamente, entre sus múltiples señalamientos en contra de los medios, López Obrador señaló desde Palacio Nacional: “Ya no quiero que se use en la prensa mexicana como noticia la nota roja. Es lo predominante, ya, de veras”.

Sin embargo, toda la tragedia en la que se vio envuelto Garduño Yáñez se quedó entre el olvido y las llamas que abrazaron la Estación Migratoria de Ciudad Juárez, pues hace unos días, un Tribunal Colegiado de Apelación con sede en la referida Ciudad fronteriza, confirmó la suspensión del proceso penal contra Garduño, por el incendio en que dejó 40 migrantes muertos y 27 heridos.

Y si ya de por sí, uno de los amigos más cercanos del expresidente siempre anduvo tan campante, sin importarle aunque sea mínimamente la tragedia de la que fue responsable directo, pues ahora con mayor razón va por aquí y por allá muy quitado de la pena

La indignación con esta situación fue generalizada. La Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho impugnó la suspensión, con base en que existen medidas provisionales otorgadas a las víctimas y en que no se ha llevado a cabo una reparación adecuada del daño. No obstante, bien puede preverse que el quasi extitular del INM, ya no será molestado. (Adriana Moreno Cordero, Contrareplica, Online)

Notas sobre la protesta

Dos principios son elementales para toda concepción republicana. La verdad importa, tiene un valor político en sí misma. El enojo tiene utilidad cuando se traduce en acción política. En los valores de la democracia son indisociables. La protesta es parte de sus códigos. Ningún asomo de honestidad intelectual es posible si al hablar de ella se le resta validez al derecho de molestia pública.

Manifestaciones, desplegados, piquetes, llamados en las redes sociales, declaraciones. ¿Hoy, cuáles son las formas que se aceptan ciudadanas para protestar?, ¿pueden dejar de serlo? ¿Sirven?

En su posible futilidad se encuentra su primer valor. Si queremos democracia su derecho es suficiente.

Es inútil pensar en democracia si a la protesta se le secuestra por el sujeto al que está tradicionalmente dirigida. Si es limitada por medio de la extorsión y la amenaza o si la descalificación le antecede simplemente por existir.

México, desde su cultura clientelar, conoce bien esos caminos. Estados Unidos, en la nueva era Trump, enfrenta sus peores contradicciones con la presión de Washington a instituciones de educación superior.

No es ética la persecución, menos deportarlos, a quienes se manifiesten en una universidad como lo hace la Casa Blanca. No es ético exigirles a esas instituciones el registro de los manifestantes bajo presión de retirarles fondos.

No es ético el grito del río al mar, sin importar quien lo diga. Tampoco es ética la difusión de mentiras ni el rechazo a un grupo étnico o religioso. Que se encuentren ambas posturas en una sala no hace ética a ninguna.

Tenemos un mundo de enojados en el que, paradójicamente, disgusta la protesta. Esa relación social hacia la manifestación pública construyó un escenario antidemocrático. Toda cultura autoritaria depende del fomento a la cultura de la sumisión. Hay un fervor, desde su interior, no sólo por parte de gobiernos, por alentar sociedades obedientes. Sus herramientas son la falta de Estado de derecho, la eliminación del criterio como instrumento del pensamiento.

Ninguna protesta contra el ex titular del INM por dejar quemarse vivos a 40 migrantes evitó la impunidad. Eso no es república, sin rendición de cuentas no hay democracia. (Maruan Soto Antaki, Milenio, P.p.)

Frentes Políticos

  1. Rescate binacional. En Ciudad Juárez, dos ciudadanos estadunidenses secuestrados fueron rescatados gracias a un operativo conjunto entre el FBI y autoridades de Chihuahua, con apoyo de la Defensa. Maru Campos confirma eficacia, mientras Ricardo Trevilla, secretario de Defensa y, Kash Patel, titular del FBI, se anotan un punto en la coordinación. Pero más allá del éxito del operativo, la realidad sigue quemando, Juárez es una zona de riesgo, donde migrantes, extranjeros y locales conviven bajo terror. Hoy hubo rescate; mañana, quién sabe. La industria del secuestro sigue en pie, intacta y rentable, pero no por mucho tiempo más. (Redacción, Excélsior, Nacional, p. 9)

CARTONES

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(Palomo, Excélsior, Expresiones, p. 18)