El anuncio televisivo de Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el que insulta y denigra a aquellos que quieren migrar es un horror, repulsivo y espeluznante. Eso queda claro. Muy.
Por qué alguien aceptó transmitirlo rompe la cabeza. ¿Dinero? ¿Miedo? ¿Intereses? ¿Simpatía ideológica? En fin. Que ellos se lo queden. La Presidenta ya anunció que en estos días enviará al Congreso una iniciativa para que esto no vuelva a suceder. No debió de haber sucedido.
El anuncio, la inversión, la persona quien lo hizo deja claro que el infierno para los migrantes, los que ya están allá y los que quisieran migrar, seguirá ardiendo.
Dicho lo cual, tal vez sea momento para recordar cuál ha sido la política de este gobierno que se dice “humanista” en relación con aquellos que quieren llegar a Estados Unidos pasando por México o los mexicanos que quieren llegar.
Hace un sexenio, el mismo que ahora manda a su secretaria a insultar y denigrar migrantes en la televisión, con amenazas similares a las de ahora: aranceles, logró que el gobierno mexicano movilizara a miles y miles de soldados a la frontera sur a detener a quienes por ahí cruzaban para llegar a Estados Unidos. No hay mucho que decir hoy de ese operativo, pregúnteles a los migrantes y a los chiapanecos y lo que ha significado para sus pueblos y ciudades.
Pregúntenles a los familiares de quienes murieron en un incendio por el que el director del Instituto Nacional de Migración tendrá –pobrecito—que pedir perdón, no mucho más.
O pregúntenle al gobierno actual que armó una “Operación Frontera Norte” en donde muchos martes nos presumen de muchos detenidos con tal de tener contento al señor que mandó a la secretaria a insultarnos.
O a la Presidenta o el secretario de Relaciones Exteriores que cada vez que pueden presumen que cada vez hay menos cruces en la frontera entre México y Estados Unidos. Y no, no es porque ya nadie quiera migrar. Es porque nos hemos convertido en el muro del señor que nos insulta en televisión.
Es más, pregúntenle a la CNDH —sí, hasta esa CNDH— que hace unos días determinó violaciones graves a los derechos humanos de seis personas migrantes fallecidas (entre ellas una menor de edad), nueve heridas y 19 más que resultaron ilesas durante un ataque con armas de fuego por parte de elementos del ejército cuando se desplazaban por una carretera del estado de Chiapas.
El anuncio es vomitivo.
¿Qué hacemos con nuestra política migratoria? (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El papa Francisco se colocó, a lo largo de sus 12 años al frente de la iglesia católica como una voz de los migrantes que todos los días salen de sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida.
A pesar de las críticas del ala más conservadora de Estados Unidos y sin importar las presiones de diferentes sectores, Jorge Mario Bergoglio se sumó a la lucha contra las políticas anti-inmigrantes.
Fue el 7 de abril de 2013 cuando el papa Francisco tomó posesión como Obispo de Roma en una misa celebrada en la basílica papal de San Juan de Letrán, en el Vaticano. Desde entonces, Mario Bergoglio llamó a luchar contra la indiferencia y a favor de los más necesitados.
En su primer viaje fuera de Roma, Francisco, en su discurso del 8 de julio de 2013, estableció de manera abierta su defensa por los migrantes y, hasta el momento, resuenan sus palabras contra “la globalización de la indiferencia”.
El primer papa latinoamericano nunca olvidó sus orígenes y vivió en carne propia los efectos de la migración. La familia del primer papa jesuita se conformó por migrantes, como lo establece su autobiografía “Esperanza”, en donde Jorge Mario revela el doloroso camino de sus abuelos y de su padre al dejar Italia rumbo a Argentina en busca de mejores condiciones de vida.
El pontífice número 266 de la iglesia católica, con mensajes cortos y directos, se opuso a las violaciones de los derechos humanos de quienes sueñan y luchan por mejores condiciones de vida.
En diferentes partes de la zona fronteriza entre México y Estados Unidos, la comunidad migrante recuerda el mensaje que dejó el papa Francisco durante su visita a Ciudad Juárez del 17 febrero de 2016: tratar con dignidad a las personas en tránsito.
Desde una tarima colocada en perpendicular al río Bravo, Mario Bargoglio se dirigió a los migrantes y al mundo, en general, para lamentar las injusticias que viven los originarios de Centroamérica y otros países, entre ellos, los mexicanos.
“Un paso, un camino, cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestrados, extorsionados. Muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano, de la trata de personas”, expresó. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)
La difusión de los spots en televisión abierta mexicana del Gobierno de EU amenazando a los migrantes, más que un asunto de legalidad las cosas pasan por la sensibilidad y, hasta cierto punto, por la ética.
En la televisión se programó la amenazante propaganda en los programas de mayor audiencia. Suponemos que el acuerdo que se tuvo con el Gobierno estadounidense planteaba que así fuera. Se transmitió en eventos como lucha libre, futbol, mundial de clavados y en programas de amplia audiencia; también fueron presentados en la cobertura sobre la muerte del Papa Francisco.
La cobertura alcanzó a algunas estaciones de radio locales, las cuales desde hace dos o tres semanas vienen transmitiendo los amenazantes spots.
Desde 2014, se abrió un espacio en la ley que permite la transmisión de propaganda de gobiernos extranjeros a través de los canales mexicanos. La decisión que se tomó en aquel año partió de los muchos acuerdos que se habían establecido vía el entonces TLCAN. En la mirada de las cosas estaban la globalización y los acuerdos bilaterales y trilaterales que abrieron espacio para este tipo de manifestaciones.
A pesar de que en su momento fue una decisión controvertida, todo quedó en el terreno de lo que en ese momento se estaba viviendo; parecía una decisión lógica, aunque no lo fuera.
En sentido estricto no se violó la ley, porque existe un vacío por el cual se coló el Gobierno de EU. Se podrá argumentar que la difusión de los spots en nuestro país podría tener como objetivo alertar al máximo a los migrantes; sin embargo, es un argumento menor, porque la forma en que se les muestra en la pantalla y lo que ellos mismos están padeciendo termina por revictimizarlos con el aval de quien difunde los spots.
Se plantea un paralelismo entre el migrante y el delincuente, lo cual genera una idea que Trump ha venido repitiendo, machacando más bien, con el objetivo de expulsar a los migrantes, quedando muy lejos del papel que vienen jugando en la vida económica y social de su país.
Ya van varios días en que los spots están al aire y pareciera que, en el Gobierno, por fin optaron por manifestarse públicamente. El punto de partida debió haber sido que en las televisoras se reflexionara sobre las consecuencias que podría tener la difusión de los spots.
El Gobierno mexicano está siendo de nuevo reactivo. Los spots empezaron a difundirse desde los primeros días de abril. Se señala que con ello no se violó la ley, lo cual es cierto, pero el asunto tiene que ver con elementos en que pareciera que las empresas se colocan como eje único y central de sus decisiones, sin importar los entornos.
La Presidenta le entró al tema. Anunció que va a mandar un conjunto de reformas para cambiar las leyes. Sin embargo, de nuevo se llega tarde como lo hace ver el portal de El País: la Presidenta “citó en su mañanera un artículo que no se encuentra de manera textual en ninguna ley ni reglamento antiguo, fuentes del Gobierno dicen que lo que leyó es parte de la nueva iniciativa que el Ejecutivo enviará al Congreso para restituir la prohibición”.
Sería importante transparentar los términos de los acuerdos para la difusión de los spots, pues como ya se vio, esta acción no pudo ser evitada por el Gobierno.
Estamos ante un nuevo caso en que sin violar la ley se mueven entre ambigüedades y en el camino, poco cuenta la sensibilidad, la solidaridad, la lealtad y hasta la ética.
RESQUICIOS.
En algo que parece ser una nueva versión de “tengo otros datos”, hemos entrado al terreno del “no coincidimos”. Ésta fue la respuesta de la Presidenta al informe del FMI en que reporta que la economía mexicana se contraerá 0.3% este año. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
El fallecimiento del Papa Francisco desató una serie de movimientos políticos a nivel internacional y local, relacionados con el apoyo moral que el Sumo Pontífice brindaba a los migrantes mexicanos en territorio estadounidense y con la influencia que la orden de los Jesuitas tiene en la institución de la Iglesia.
De entrada, fue revelador que el presidente estadounidense Donald Trump haya confirmado su presencia en los funerales del Papa Francisco, principalmente porque se enfrentaron en diversas ocasiones por temas migratorios.
Jorge Mario Bergoglio fue un férreo opositor de las políticas de deportaciones masivas de Estados Unidos y del proyecto de construcción del muro en la frontera con México. Alguna vez dijo públicamente que “una persona que piensa solo en construir muros, donde sea que estén, y no en construir puentes, no es cristiana”.
En respuesta, Trump lo catalogó como un “peón de México” y calificó de “vergonzoso” el que un líder religioso se atreviera a cuestionar su fe. También se tiene registro que hace unos meses el llamado “zar fronterizo” de la actual administración estadounidense, Tom Homan, mandó a decir al prelado que dejara de opinar sobre sus temas de Seguridad Nacional.
La confrontación con el Vaticano vino acompañada de un acercamiento del equipo de Donald Trump con la Iglesia estadounidense, en especial con la decena de cardenales que tienen sede en Estados Unidos y que tendrán derecho a voto en el cónclave que se llevará a cabo en los primeros días de mayo.
Entre los probables religiosos que podrían tomar el lugar del Papa Francisco se encuentran un par de cardenales de los Estados Unidos: el Arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, y el Prefecto del Dicasterio para los Obispos, Robert Francis Prevost.
Ambos perfiles son catalogados conservadores, contrarios a las ideas progresistas de Bergoglio y más cercanos a la forma de pensar de Trump. La idea de contar con un jefe de la Iglesia seguramente ha rondado la cabeza del empresario y político republicano y, pese a que las apuestas apuntan a que el nuevo Papa no será del continente americano, aún hay algunas posibilidades de que tal escenario se dé.
Para que esto suceda, los cardenales estadounidenses deberán superar a los europeos en la votación dentro de la Capilla Sixtina, principalmente a los italianos, quienes reclaman el cargo que se les ha negado por casi 50 años. Los “papables” favoritos de ese país son los cardenales Matteo Mará Zuppi y Pierbattista Pizzaballa.
El tema toma relevancia en un escenario geopolítico de “guerra fría” entre Estados Unidos y China, y en el que Europa se ha visto particularmente débil y apagada. Ahora querrá reclamar sus fueros en el ámbito religioso, aunque también hay posibilidades de que llegue un Papa del continente asiático.
En materia local, el fin del periodo papal del jesuita Jorge Mario Bergoglio también tendrá sus efectos en México, no sólo por la cercanía del Papa Francisco con nuestro país, y por las visitas recurrentes de empresarios y políticos mexicanos al Vaticano para fotografiarse y recibir la bendición del Sumo Pontífice.
Pese a esa estrecha relación, que incluso presumió este martes la presidenta Claudia Sheinbaum, la jefa del Estado mexicano no asistirá a los funerales como otros líderes mundiales y enviará en su lugar a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
La ministra Loretta Ortiz Ahlf, quien presumía su cercanía con el Sumo Pontífice y con su orden religiosa, también resentirá la partida del Papa Francisco. “Tengo una buena relación con los Jesuitas, para mí la llegada del Papa Francisco fue más que afortunada para tener una iglesia comprometida con los que menos tienen, con los derechos humanos de esas personas y en especial con los migrantes”, dijo durante un recorrido este lunes por las calles del centro de la Ciudad de México.
En su momento, Ortiz Ahlf aseguró que el Papa vendría o participaría vía remota en las mesas de pacificación de Andrés Manuel Lopez Obrador durante su transición a la Presidencia, cosa que no sucedió, porque no se podía hasta que asumiera el cargo.
Posdata 1
Las perspectivas económicas de México van de mal en peor. Este martes, el Inegi reportó que durante marzo el Indicador Oportuno de la Actividad Económica tuvo una caída de 0.2% a tasa anual, hilando dos meses consecutivos con disminuciones, mientras que el promedio anual registrado en los últimos seis meses habría retrocedido 0.1%.
También ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó fuertemente la proyección de crecimiento económico de México, de 1.4% que pronosticó en enero a un -0.3%, es decir que anticipa una recesión para nuestro país, particularmente por la exposición que tiene la economía nacional a la de Estados Unidos y por la imposición de los aranceles de Trump.
Y pese a que ayer la presidenta Claudia Sheinbaum desestimó la estimación del FMI y aseguró que su gobierno tiene otros “modelos económicos”, los cuales no auguran una rescisión, lo cierto es que una buena parte de las instituciones financieras coinciden con el organismo internacional.
En la más reciente encuesta de expectativas de Citi, por lo menos 14 bancos y casas de bolsa pronosticaron decrecimiento o estancamiento económico para 2025. Nueve instituciones anticiparon una contracción este año y cinco un nulo crecimiento. No son buenas noticias.
Posdata 2
El que sí ha tenido un buen desempeño es el peso mexicano, que este martes concluyó la jornada con ganancias de 0.31% frente al dólar, en 19.65 unidades, con lo que registró su mejor nivel desde octubre del año pasado, días después del triunfo de Trump en la elección presidencial.
El peso mexicano lleva tres sesiones consecutivas con ganancias frente al dólar y registró su mejor nivel desde el 14 de octubre de 2024, cuando se ubicó en 19.4 unidades.
A diferencia de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum no suele presumir la fortaleza del peso, quizá porque sabe que depende más de los movimientos en el exterior que de los asuntos internos.
Posdata 3
Desde su sede en la CDMX, la Confederación de Trabajadores de México, de Carlos Aceves del Olmo, dio inicio a las actividades de conmemoración del 1 de mayo con un foro en el que llamó al sector empresarial del país a impulsar la participación de la mujer en el ámbito laboral.
Frente al representante para México y Cuba de la Organización Internacional del Trabajo, Pedro Américo Furtado, la CTM reconoció a Nestlé, que dirige Fausto Costa, por haber alcanzado una meta de 47% de participación femenina en una plantilla de más de 13 mil empleados.
En el mismo evento, la compañía suiza dijo que nuestro país es el cuarto mercado de mayor importancia para su oficina central y el segundo hacia el que se dirige un mayor monto de inversión. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, p. A9)
A Donald Trump nomás no le salen sus planes para conquistar el mundo. No solo lleva al mundo a una recesión de los mil diablos, sino que prácticamente se ha rodeado de un montón de ambiciosos inútiles solo comparables con el gabinetillo de Vicente Vox. Ahí tiene a su secretaria de Seguridad, Kristi Noem, que a pesar de lo amenazante a lo Rambo que parece, en realidad es tan limitada en sus deberes que hasta le robaron su bolso en un restaurante. Muchos uniformes militares, muchas armas, mucha parafernalia y muchas actitudes rabiosas contra los migrantes, pero aún con ese puesto y con tanto guarura, es fácil víctima de los amantes de lo ajeno.
¿Así cómo va a conseguir esta funcionaria henchida de trumpismo, un poquito sociópata, sembrar el terror entre los migrantes a los que ha criminalizado una y otra vez, si no puede ni asegurar sus pertenencias?Aunque puede resultar muy peligrosa (ya ven cómo dejó zombificados a Noboa y a Bukele) pues como que ya no es tan temible, ha perdido mucha credibilidad quedando prácticamente al nivel de la Rabadán. (Aquí entre nos cuando de pronto vi el spotcon la señora Noem en el partido del América, hasta pensé que se trataba de la dotora Dresser defendiendo a Rivapayacho.)
Y justo cuando Kristi nos estaba convenciendo de que su discurso de odio en realidad era un poema de amor para los migrantes, se le ocurrió mantener esa publicidad en el seguimiento a la muerte del PapaFrancisco. Todo mal, sobre todo si pensamos que Jorge Mario Bergoglio era muy crítico de la actitud imperialista, nada empática y violentamente autoritaria de Donald Trump contra los más desprotegidos. Será por falta de criterio y sentido común, pero por poco coloca esa publicidad en el programa del Joven Murrieta donde afirma que, según un mendazveterinario, “está científicamente comprobado que los toros no sufren durante la lidia”. O mientras Xóchitl Gálvez se hace la vístima porque el Papa en su momento no la recibió a solas como a la entonces candidata Claudia Sheinbaum. ¡Qué pare de sufrir!
O en tanto se le da cobertura a los libertarios de Milei que mantienen una actitud linchadora contra quienes le rinden homenajes al Papa Francisco, al que Javiercito odiaba porque según él era un peligro para el capitalismo pues pensaba en los derechos sociales y noen la oligarquía. Grandes humanistas los libertarios, aterrados por el Sumo pontífice que seguía la palabra de Jesús.
¿Trump correrá a Kristi, o buscará convertirla en Papisa? (Jairo Calixto Albarrán, Milenio, Al Cierre, p. 39)
Rapidito y de buen modo
En el Senado de la República, que preside el morenista Gerardo Fernández Noroña, ya están listos para darle máxima prioridad a la iniciativa de reforma a Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, de la presidenta Sheinbaum, para prohibir la propaganda extranjera y eliminar de inmediato la transmisión de spots en contra de los migrantes. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Fast track
La señal es que la iniciativa para volver a prohibir la propaganda extranjera en medios de comunicación mexicanos está en la vía rápida.
Ya estaba prohibida, pero en el 2014 la prohibición se retiró y eso permitió el spot sobre migración que tanto ruido ha causado. Aunque no ha pasado tanto tiempo, lo cierto es que el mundo no es igual al de hace una década.
Los medios tradicionales continúan, pero el protagonismo lo comparten con las redes sociales que son el espacio donde las generaciones más jóvenes obtienen su información política.
Los medios digitales tienen que ser parte del nuevo marco legal que el gobierno del Segundo Piso quiere poner en marcha cuanto antes. No quieren juegos de liguilla con spots trumpistas incluidos. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
La historia de los papados tiene figuras monumentales, reformistas silenciosos, diplomáticos hábiles o mártires de convicciones firmes. Francisco tendrá un lugar especial al haber hecho de la infancia una trinchera desde donde combatía la injusticia brutal contra ella.
Desde el inicio de su pontificado, Jorge Mario Bergoglio repitió con insistencia una frase convertida en consigna pastoral: “una sociedad que no cuida a sus niños no tiene futuro”. No dice problemas ni desafíos, advierte ausencia de futuro. Sentencia sin matices demandante de políticas públicas y responsabilidades concretas.
El Papa Francisco hizo del drama migrante uno de los campos más consistentes y de dolorosa labor en su pontificado. Los informes de organismos internacionales hablan de más de 43 millones de menores de edad desplazados en el mundo: 17 millones refugiados, 23 millones desplazados internos y más de 3 millones en situación de asilo, según cifras de ACNUR y UNICEF.
Esos datos los convirtió en nombres. En la isla de Lampedusa —paso de miles de migrantes africanos— pidió perdón por la indiferencia del mundo ante los naufragios del Mediterráneo, pero sobre todo por el silencio frente a niñas y niños ahogados en brazos de sus madres, sin ser nombrados ni reclamados.
La dimensión infantil de la migración estuvo entre los ejes más urgentes de su denuncia. Un menor de edad solo entre fronteras no es un tema de seguridad nacional, es una vergüenza global, lo mismo en Lesbos como en Texas.
Su insistencia no era moda. En 2014, cuando apenas llevaba un año en el cargo, dijo con claridad: “Los niños son los grandes excluidos de nuestra época. No tienen voz, no tienen voto, no tienen lobby. Por eso, deben estar en el corazón de la Iglesia”.
En un mundo donde cada minuto se desplaza un niño por la guerra, el hambre o el cambio climático, la pregunta no es qué hacer con ellos, sino qué tipo de humanidad construimos cuando permitimos el cruce fronterizo de un menor de edad sin familia alguna.
Cuidarles no es opción pastoral, es obligación política. Priorizarlos es obligación comunitaria como es legado papal. Implica cambiar presupuestos, discursos, repensar la economía, la ciudad, la ley, desde la altura de las niñas y niños. Es motivo de políticas públicas progresistas encaminadas a garantizarles educación o seguridad.
Hay avances en las estructuras impulsadas en la Ciudad de México por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para ofrecerles apoyo desde la primera infancia, o en la apertura de líneas como 9-1-1 o *765, operadas por el C5, para protegerles en situaciones de emergencia o violencia y en diversos programas sociales incluyentes de sus cuidadores.
El Papa Francisco devolvió a niñas y niños la centralidad. Marcó un rumbo para una humanidad protectora. (Salvador Guerrero Chiprés, 24 Horas, México, p. 8)
Los alcances. Esta semana y la anterior alcanzó un pico en el debate público de México y Estados Unidos la repetición de la pregunta: “¿Hasta dónde llegarán?”. Se refiere a los alcances imprevisibles de la siguiente ocurrencia de Trump, a sus demoledores efectos en México y en el resto del mundo, así como a la dinámica interna de destrucción —de libertades, derechos e instituciones garantes— impuesta a nuestro país en el sexenio pasado, con su continuidad en el presente. Acaso se trata de la pregunta más temida. ¿Hasta dónde llegará la explosiva presión de Trump contra la independencia de la FED (banca central)? ¿Y hasta dónde, esta semana crítica, su disruptiva hostilidad al FMI y al Banco Mundial? Y, por supuesto ¿hasta dónde llegarán en México los desfiguros de la farsa de la “elección judicial” y la tragedia de padecer un régimen sin frenos ni contrapeso?
Un nuevo paso. Y hoy: ¿hasta dónde llegarán el atrevimiento y la insolencia de Washington en la aplicación de sus políticas de presión al gobierno mexicano, de amenaza a su población y de desinformación y propaganda directa, en nuestro país? Esta pregunta se abrió paso esta semana en nuestra esfera pública, no porque antes no se hubiera recibido aquí la propaganda de la superpotencia vecina. En efecto, durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría se consumían en México los mensajes de la Voz de América, pero lanzados desde territorio estadounidense. O era común la cooptación de empresas y comunicadores mexicanos para hacerlos transmisores de la propaganda de EU (en competencia con los divulgadores nativos de la propaganda de la Alemania nazi). Pero esta vez se dio un nuevo paso. De fondo, al convertir al mexicano en potencial criminal y al migrante en un verdadero pánico moral en su propia tierra. Y, operativamente, al erigir una vocera directa de la Casa Blanca en definidora primaria de la agenda pública mexicana, a través de una intrusión —pagada o ‘cabildeada’— en el sistema local de definidores finales de nuestra conversación, como son la tele abierta y las redes sociales.
Tanto o más intrusivo. Al margen del debate sobre la existencia —o sobre las interpretaciones— de las normas jurídicas aplicables, o no, este episodio podría constituir una invasión tan grave e intrusiva como la, semanas atrás, publicitada invasión de drones y la proliferación de vuelos y navegaciones de aparatos militares en nuestras inmediaciones. Y es que la presente agresión no se enfoca, como los drones, los aviones y los barcos, en zonas presuntamente bajo control criminal, sino que se dirige a la población abierta de la televisión gratuita y de las expansivas redes digitales.
Hasta dónde, las mentiras. A estas alturas ya no son noticia los paralelismos entre las actitudes y los comportamientos compartidos por Trump y López Obrador. Ni en sus respectivos —tan iguales— enemigos internos: Poder Judicial, medios independientes, instituciones autónomas, universidades y, en general, la inteligencia. Ni en sus comunes hábitos de mentir. Los de ellos y los de sus allegados. “Qué tan lejos irá Vance para vender una mentira”, planteó el viernes santo Jamelle Bouie, del NY Times, en su análisis de las marometas verbales del vicepresidente de Estados Unidos, en el caso Ábrego Gracia, el residente legal de Maryland arrastrado en una “cuerda” de migrantes convertidos en criminales y terroristas por la palabra de Trump, y enviados por ello a la brutal prisión de El Salvador. Pero de la lectura del texto de Bouie se desprende una cuestión mayor: qué tan lejos irá el régimen de Trump en la violación y la destrucción de la Constitución de su país. Y, claro: qué tan lejos irá el régimen fundado por AMLO y continuado por Sheinbaum, en la venta de las mentiras en que se cimenta su dominio. (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión, p. A20)
En los primeros cien días de gobierno, Donald Trump se ha encargado de infligir un daño escandaloso a la economía norteamericana que su predecesor dejó marchando a buen ritmo.
En gran medida por la fiebre arancelaria, las bolsas de valores de Estados Unidos han acumulado pérdidas del 17% estos tres meses. Otros sectores como el turismo también acusan recibo del golpe.
El cielo se nubla sobre la economía estadunidense que ya registra un impacto en el comercio exterior por la imposición de tasas, aumento de costos al consumidor, del desempleo y la caída de un punto porcentual en el crecimiento respecto a lo previsto hace unos meses. El FMI estima que será del 1.8% para este año y arrastrará a la baja al resto de naciones, avanzadas y en desarrollo.
La furia de Trump contra los migrantes indocumentados o sin papeles, se está extendiendo a todos los extranjeros sin distinción. Ya no solo son los presuntos integrantes de la organización criminal Tren de Aragua deportados sin el debido proceso hacia El Salvador, también se ha acelerado la expulsión de estudiantes que contaban con permiso para educarse en universidades públicas y privadas, en represalia por su apoyo a la causa palestina. Hasta ahora 1,100 jóvenes han visto revocados sus visados.
Paradojas de la vida, en medio del clima de odio y desprecio alentado desde la Casa Blanca hacia los migrantes, ha muerto el Papa Francisco gran defensor de sus derechos y de un trato más humano hacia los refugiados y migrantes.
El temor se ha extendido a visitantes y turistas con permisos de estancia temporal, con consecuencias imprevisibles para ese potente sector económico. Quienes pretenden viajar están siguiendo las noticias y testimonios en redes sociales sobre controles más estrictos, detenciones arbitrarias y expulsiones en caliente a personas con documentación en regla que están desalentando a miles a visitar EU.
Tan solo en marzo el turismo registró una caída del 9.7% respecto al mismo mes de 2024 y los viajes aéreos desde México cayeron 23% según la Oficina Nacional de Viajes y Turismo. Estados Unidos es el tercer destino más visitado del mundo con 78 millones de personas; el sector genera 6 millones de empleos de forma directa y unos 15 millones de forma indirecta.
La imposición unilateral de aranceles a casi todo el mundo ha generado una profunda molestia en quienes no creen conveniente ir a gastar a un país que castiga económicamente al suyo propio. A ello se suma la retórica divisiva, las políticas xenófobas y el discurso de tono imperialista. La economía norteamericana no solo pierde visitantes, pierde reputación entre inversionistas, empresas y ahora también entre turistas, otra industria que está sufriendo los daños colaterales.
El boicot global a productos estadunidenses parece ampliarse al turismo. Aquí es donde México, que es el séptimo destino de turistas internacionales, puede hacer valer su potencial, afianzar sus atractivos y atraer a millones.
Estados Unidos ha dejado de ser por ahora, un destino acogedor para convertirse en un territorio hostil para muchas personas extranjeras porque una parte de las y los viajeros lo hacen por negocios algo que se está restringiendo también, para quienes lo hacen por vacaciones y que vamos en busca de experiencias, armonía y ser tratadas con respeto, una atmósfera difícil de encontrar ahora en el vecino país. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 22)

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 46)

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 6)

(Rocha, La Jornada, Política, p. 7)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 20)