Opinión Migración 280425

El DIF, otra institución que destruirá este gobierno

Se acuerdan, cómo nos quejábamos de nuestras ex primeras damas en los tiempos neoliberales, pero nunca entendimos lo felices que éramos.

Recomiendo agarre vaso jaibolero para preparase una cuba libre, un Tom Collins o un Long Island Ice Tea

Pues, el gobierno de la presidenta con A, pareciera que su objetivo es ir en contra de las mujeres. Aunque se digan muy feministas de hueso colorado; de lengua se comen su taco.

Es más, los reto a que me digan ¿cuándo habían vivido un bloqueo en Jueves Santo, sí, en plena salida de vacaciones de Semana Santa en la salida de Tlalpan porque los trabajadores del DIF se estuvieran manifestando por malos tratos sin sufrir despidos injustificados de trabajadoras por parte de la directora?

En este mismo espacio justo para celebrar, o mejor dicho conmemorar, porque la verdad es que no hay nada que celebrar con la 4T en el Día de la Mujer, les documente en la columna “Las y los enemigos de las mujeres en el gabinete de Sheinbaum” que la titular del DIF nacional, María del Rocío García Pérez, se dice intocable porque no sólo es íntima de la presidenta, sino que tiene en sus filas trabajando a su tía, sí a la tía de la presidenta. Además, asegura que ella no está para debatir y que los empleados del DIF están para hacer lo que ella ordene.

Por fas, por fas, hagan un ejercicio e imagínense a la presidenta en la mañanera, con su tono falso de macuspana, decir: “en la 4T ya no hay nepotismo porque nosotros somos diferentes a los neoliberales”, y sí, ni como negarlo, pues son peores.

Ah y cómo dejar de recordar que, en la gestión anterior de María del Rocío fue acusada por pedir dinero a los trabajadores que ella metía a trabajar, pero el OIC y la SFP dieron carpetazo. Y como acostumbran en la 4T tras separarla de su cargo, la premiaron enviándola a la Secretaría del Bienestar como subsecretaría, donde estuvo oculta hasta ahora que regresó nuevamente al DIF.

Aplausos y les pido una ovación de pie, pues qué tal se le llena la boca diciendo que son tiempos de mujeres y que ellas sí ven y velan por el pueblo bueno y sabio; bueno, hasta tenemos por primera vez en la vida una Secretaría de la Mujer, que no sirva para nada es lo de menos, pues a ellos sólo les importa el discurso, no ser congruentes.

La manifestación del Jueves Santo se debió a que Rocío, la que se dice ser gran amiga de la presidenta y tener chambeando a la tía, continúa con los despidos masivos, en especial ¡contra las mujeres!

“No tenemos idea de por qué tiene tanto coraje contra las trabajadoras. Lo más preocupante es que creemos, por lo que estamos viendo y viviendo en el SN del DIF, que quiere cerrar centros asistenciales como la casa cuna Tlalpan, la escuela primaria DIF, el centro gerontológico Vicente García Torres, entre otros”.

Sí, yo hice la misma expresión al escuchar a mis fuentes, que ustedes al leerme y no han leído lo peor.

¿Para qué los quiere cerrar?

Para entregárselos -inhalen y exhalen- a Migración, al mismo instituto responsable de la muerte de 40 migrantes y 27 heridos en un incendio el 27 de marzo de 2023 en la estación migratoria en Ciudad Juárez, ¿cómo? ¡así, como lo están leyendo!

¿Por queeeeeeeeeé?

La misma que cobraba cuotas, ahora tiene el descaro de argumentar: maltrato en los centros, sin embargo, esa es la estrategia, es la forma de ir retirando a la mayoría de las trabajadoras y trabajadores de los centros, sin pensar en los niños, los abuelitos y las familias.

Pero qué tal hablan en sus discursos que primero es el pueblo bueno y sabio y que para ellos trabajan.

La doñita no les ha dado la cara a los trabajadores ante las denuncias y rompe toda forma de acercamiento.

Al “aquí se hace lo que yo digo” se vio, vivió y muchos ciudadanos lo sufrieron cuando los empleados realizaron el bloqueo como protesta sobre calzada de Tlalpan por el despido de cinco trabajadoras argumentando maltrato y la amenaza de cerrar la casa cuna.

Redoble de tambores

Presenciamos un milagro en Jueves Santo, la resurrección de los granaderos. ¡Quiúboles!

Quienes a las órdenes de Pablo Vásquez, pésimo secretario de seguridad de la CDMX, pues cada día estamos peor por la inseguridad y el narcomenudeo, recurrió a la represión de los trabajadores, utilizando la técnica más socorrida por Sheinbaum y Harfuch, la de encapsular a quienes se atreven a alzar la voz.

La realidad es que todo apunta a que no hay dinero y tiene que reducir el presupuesto lo más posible. -qué tal compraron votos y gastaron en los elefantes blancos de AMLO-

La doñita maneja un gasto totalmente opaco del presupuesto donde, por ejemplo, las licitaciones de seguridad, comedor y limpieza sólo se presenta un concursante, quien obviamente gana. Se supone que no puede haber personal de honorarios por austeridad y los tiene como asesores, de hecho, hay áreas repletas de personal de confianza que duplican funciones, etc.

“Se niega a negociar las condiciones generales de trabajo que nos darían certeza y seguridad como trabajadores. Su oficina y la de la tía de la presidenta ostentan opulencia, la cual contrasta con la mayoría de oficinas. Las áreas y los centros sufren de descuido, falta de mantenimiento, uniformes, suministros y con equipos de cómputo que en la mayoría de casos ya no tienen reparación y nosotros debemos en muchos casos pagar las copias, traer las impresoras de nuestras casas y hasta productos higiénicos y de limpieza”.

Sin palabras

“Al parecer, su regreso al DIF fue para desmantelarlo poco a poco en venganza. Lo irónico, es que esta institución tan noble con gente buena y trabajadora del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se enfrenta a una mujer que está dejando a muchas familias sin desarrollo y con maltrato”.

Citlalli Hernández, ¿nada qué decir o qué hacer o como en el Senado aquí también eres aviadora? Pregunta en tiempos de mujeres, y por fas, no salgas con que es violencia política de genero, ¡eh!

Tras leer lo anterior, ya entendemos porqué quieren sí o sí sacar su nueva ley de telecomunicaciones para callarnos, porque muerta la transparencia, muerta la libre expresión. Se acabaron los escándalos por sus saqueos. (Lourdes Mendoza, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 43)

¿Quién es el vendepatrias?

Este fin de semana, la presidenta Claudia Sheinbaum acusó de “vendepatrias” a quienes buscan apoyo del extranjero. Amplió su comentario al decir “lo digo fuerte y claro, sólo los vendepatrias están a favor de ir a buscar apoyo al extranjero para resolver los problemas internos”.

Esta declaración la hizo durante la ceremonia del 111 Aniversario de la Defensa del Puerto de Veracruz, en reconocimiento al esfuerzo de tropas mexicanas por resistir la toma del puerto por tropas estadunidenses, ocupación que duró 10 meses. Hizo la aclaración teniendo como fondo de su propio evento la presencia del buque de guerra Arleigh Burke USS Gravely, un destructor lanzamisiles de la Armada de Estados Unidos, atracado en el mismo puerto de Veracruz. El buque de guerra estadunidense había estado apoyando los ataques contra los hutíes en Yemen, desde el mar Rojo, hasta hace dos meses. Presumiblemente fue traído a costas mexicanas para realizar actividades de espionaje e inteligencia contra los cárteles del narcotráfico en México. Y todo ello con la autorización del gobierno de México, a través de la Marina Armada de México.

Y la Presidenta terminó su discurso alabando la buena relación que existe entre México y Estados Unidos. ¿Vendepatrias o buena vecindad? ¿Cuál es la verdad?

En la historia reciente de la buena relación bilateral entre México y EU hay muchos claroscuros que confunden el análisis sobre ¿quién es el patriota y quién el vendepatrias?

Trump amenazó con aplicar aranceles a México si no surtía de agua a Texas. Y México, sin chistar ni negociar, abrió la llave y entregó agua a Estados Unidos, perjudicando a los agricultores mexicanos.

Trump también amenazó con aranceles en productos de acero y aluminio. Los aplicó y México aceptó, pasivamente, no aplicar aranceles recíprocos. Hasta la fecha, así sigue la situación de desigualdad, a pesar de que esos aranceles contravienen el T-MEC. México se queda callado. También aplicó aranceles contra un sector de la industria automotriz. Y amenaza con aranceles contra el tomate y el aguacate. México no ha respondido ni a los aranceles aplicados ni a las amenazas de más aranceles.

Trump declaró que los cárteles son organizaciones terroristas y el gobierno de México activó una serie de acciones que no había hecho en seis años de “abrazos, no balazos”. De repente encontró más de 800 laboratorios de fentanilo, cuando AMLO había dicho que no existían. Se entregaron 29 capos, todos de menor importancia, a la justicia estadunidense, inclusive violando los ordenamientos legales mexicanos para casos de extradición. No es claro qué sigue en materia de combate al narcotráfico, pero tropas estadunidenses están entrenando a comandos de la Marina para acciones por realizar. Y ahí está el buque de guerra en el Puerto de Veracruz, cubriéndole las espaldas a la Presidenta de México.

En materia migratoria, México no podría ser más complaciente con el inquilino de la Casa Blanca. No solamente México aceptó el regreso de todos sus connacionales, sino que también acepta personas de terceros países para coadyuvar en su regreso a sus naciones de origen, y acepta sobrevuelos de aviones estadunidenses llevando a personas indocumentadas de diversas nacionalidades expulsadas de Estados Unidos. Incluso, está el caso de un mexicano defendido por una jueza en Wisconsin que fue capturado por el FBI, y no se ha escuchado ni un suspiro de reprobación por parte del gobierno mexicano. De hecho, la jueza fue detenida y está sujeta a un procedimiento penal, acusada de haber intentado obstruir la detención del mexicano presuntamente indocumentado. La jueza hizo más por este individuo que todo el poderoso gobierno mexicano.

La lista es larga de cómo el gobierno mexicano accede con extraordinaria pasividad a las demandas de Trump, todo bajo el supuesto de una estrategia inteligente denominada “cabeza fría”.

Finalmente, queda la pregunta: ¿quién es el vendepatrias? ¿Será quien cede ante todas las exigencias y presiones de la Casa Blanca o quien busca soluciones de fondo a los graves problemas internos? (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 19)

Intolerancias con el ‘rey’

Washington – No ha llegado a los 100 días de mandato en su segunda vuelta como presidente de Estados Unidos y la mayoría de sus conciudadanos ya expresan intolerancia a Donald Trump.

Las ínfulas de rey o dictador con las que gobierna el mandatario estadunidense han provocado caos constitucional y un pavor económico que no tiene parangón en la historia moderna de su país.

En el amanecer de este miércoles 30 de abril, cuando se cumplan los 100 días de su segundo mandato presidencial, Trump se despertará escuchando el eco del rechazo de la ciudadanía a su estilo autócrata.

Las encuestas llevadas a cabo por diferentes medios de comunicación, incluidas los que noticiosamente se dedican a adularlo, comulgan en el credo de intolerancia expresado por quienes participaron en los sondeos.

El 66% de los estadunidenses consideran como “caótica” a la segunda presidencia de Trump. El 59% se declaró “temeroso” del futuro por la manera de gobernar de Trump y, por lo tanto, el 54% lo reprueba como presidente y el 42% lo aplaude; según la encuesta del diario The New York Times y la encuestadora Siena.

Muy poca es la diferencia que se encuentra al hacerse la comparación con la encuesta del periódico The Washington Post, la cadena de televisión ABC y la encuestadora Ipsos que recogieron una repulsión del 53% a la labor de Trump y una aceptación del 46%.

Ni que decir de la que este domingo 27 de abril develó la cadena de televisión NBC: 55% descalifica su labor presidencial, 45% la apoya.

No obstante a que el presidente descalificó los sondeos anteriores, incluidos los de la televisora Fox News y del rotativo The Wall Street Journal que, pese a ser su acólitos, no pueden ocultar la realidad.

Innegable es la inconformidad de los estadunidenses con la segunda presidencia de Trump, reacio a aceptar que sus constituyentes, incluidos los republicanos, aborrecen su política económica, su imposición de aranceles a otros países y las tácticas de criminalizar a la inmigración indocumentada sin justificación válida.

“Es la economía, estúpido”, mantra que el expresidente Bill Cinton dejó en la Casa Blanca para que cualquiera que llegue al poder entienda que a los estadunidenses se les puede golpear en todo; menos en el bolsillo.

Estados Unidos se encamina a una recesión derivada del alza inflacionaria por las tarifas impuestas por Trump a decenas de países.

Wall Street, el mercado bursátil en Nueva York, desde que el presidente de Estados Unidos declaró la guerra comercial a casi el mundo entero, tiene un volumen de pérdidas que oscila en 12.5%; miles y miles de millones de dólares diluidos en huecas promesas trumpistas.

Es claro que lo que ha emprendido Trump en su segunda presidencia es una falacia. Las tarifas no generan riqueza inmediata ni bajan la inflación ni el desempleo y, por el contrario, empujan a la Reserva Federal a subir las tasas de interés para impedir una crisis económica.

Trump no puede pisotear la independencia del Poder Judicial por su racismo y odio a los inmigrantes.

Perseguir judicialmente a jueces que se oponen a la emulación trumpiana de una monarquía segregacionista le es contraproducente.

Los estadunidenses están de acuerdo en que se deporten a inmigrantes indocumentados, pero con dignidad, con respeto a sus derechos humanos y civiles sin que Trump pretenda burlarse de la Constitución.

En el semáforo político de Washington se prendió la luz amarilla, una advertencia tácita a los republicanos de que, si siguen cruzados de brazos dejando que Trump gobierne como dictador, en las elecciones de medio periodo en noviembre de 2026, el electorado podría quitarles el poder de representación mayoritaria que por ahora tienen en el Capitolio. (J. Jesús Esquivel, El Heraldo de México, Editorial El Heraldo, p. 19)

Elecciones en Canadá: lo que está en juego para México

E l día de hoy, Canadá se enfrenta a una elección federal que va mucho mas allá de sus fronteras. El país deberá elegir entre dos visiones profundamente distintas del futuro: una que busca ampliar derechos y reforzar el papel del país como actor humanitario global y otra que promete orden, austeridad y un estricto control migratorio. En el centro de esta disputa se encuentra el destino de miles de migrantes, incluyendo la creciente comunidad mexicana cuyas solicitudes de refugio presentadas por ciudadanos mexicanos alcanzaron una cifra récord en 2023, (pasando de 260 solicitudes en 2016 a 23,995 en 2023).

Solo dos propuestas tienen posibilidades reales de encabezar el próximo gobierno. Por un lado, Mark Carney, primer ministro interino y líder del Partido Liberal, quien disolvió el Parlamento y convocó a elecciones en una jugada política estratégica. Economista de formación, Carney representa la continuidad de una política exterior progresista, con énfasis en la justicia social, el cambio climático y los derechos humanos. Dentro de su equipo destaca una figura clave: Rachel Bendayan, actual ministra de Inmigración y candidata por el distrito de Outremont, en Montreal. De origen sefardí y marroquí, Bendayan ha promovido una agenda migratoria inclusiva y centrada en el enfoque humanitario. Durante su gestión, ha impulsado reformas importantes como:

– Priorizar la residencia permanente para trabajadores temporales y estudiantes internacionales con trayectoria en Canadá.

– Agilizar los procesos de reunificación familiar, reduciendo los tiempos de espera.

– Establecer una política de visados más flexible para ciudadanos mexicanos, especialmente en los sectores agrícola, de cuidado y tecnológico.

Estas acciones no solo han beneficiado a comunidades migrantes, sino que también han fortalecido la economía canadiense y los lazos con América Latina.

En contraste, Pierre Poilievre, es líder del Partido Conservador, propone una plataforma enfocada en seguridad económica y control migratorio. Si bien ha sido crítico con las políticas liberales en la materia, ha planteado propuestas concretas que reflejan su visión del sistema migratorio:

– Ajustar los niveles de inmigración a la capacidad del país en términos de vivienda, empleo y servicios de salud.

– Reformar el Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales, limitando su uso para evitar abusos y priorizar oportunidades para los ciudadanos canadienses.

 – Reforzar la seguridad fronteriza, cerrando cruces irregulares como Roxham Road y renegociando el Acuerdo de Tercer País Seguro.

Para la comunidad mexicana en Canadá, un gobierno conservador podría traducirse en menos oportunidades laborales, mayores restricciones de movilidad y un acceso más limitado a servicios sociales.

Hoy, Canadá es el tercer país con mayor población mexicana en el mundo, solo detrás de Estados Unidos y España. La relación bilateral con México no se limita al comercio: incluye cooperación educativa, protección consular y un diálogo permanente en temas como derechos humanos, pueblos originarios y cambio climático. Un gobierno liberal seguramente tendrá disposición para profundizar estos lazos. Un giro conservador, en cambio, podría significar un endurecimiento en los controles migratorios y una interlocución diplomática más distante.

Canadá no solo elegirá a su próximo primer ministro: definirá qué tipo de país quiere ser ante el mundo. Desde una perspectiva de derechos humanos, están en juego el compromiso con los más vulnerables, el respeto a las minorías y la voluntad política de construir puentes en lugar de muros. Para las y los migrantes mexicanos —y para quienes defienden una visión más justa e incluyente— esta elección no es ajena: es una causa que nos involucra a todos. (Gloria Rosado López, El Economista, GeoPolítica, p. 60)