Azam Ahmed y Kirk Semple
The New York Times
Tras su aplastante victoria del año pasado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador prometió una impresionante transformación de su país, equiparable con la Independencia y la Revolución Mexicana.
Pero luego de cinco meses en el cargo, el nuevo México que dice estar construyendo se parece muchísimo al anterior que prometió dejar atrás.
La corrupción fue un tema distintivo para López Obrador durante la campaña, un flagelo nacional al que prometió ponerle fin.
Sin embargo, su Gobierno no ha anunciado acusaciones importantes de funcionarios públicos o de otras figuras destacadas.
Además, en sus primeros tres meses, su Gobierno otorgó más del 70 por ciento de sus contratos de manera directa, sin ofertas competitivas, de acuerdo con Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, marcado revés de la promesa de López Obrador de romper con esa tradición.
En seguridad, prometió, durante la campaña retirar al Ejército de las calles, deshaciendo una polémica estrategia de combate al crimen que ha causado abusos generalizados de los derechos humanos.
Pero en vez de cumplir esa promesa, terminó asegurando el papel del Ejército en la seguridad nacional, mientras las tasas de homicidios en México siguen alcanzando sus niveles más altos en más de dos décadas.
En cuanto a migración, López Obrador inició su mandato abriendo los brazos a los migrantes que se dirigen al norte, criticando el enfoque de aplicación de la ley del anterior Gobierno.
Pero más recientemente, su Administración también ha adoptado una postura más dura, aumentando las detenciones y deportaciones de centroamericanos y personas de otras nacionalidades que ingresan a México.
López Obrador también ha alarmado a muchos mexicanos con sus críticas teñidas de amenazas contra los medios de comunicación.
Durante el fin de semana, unos 6 mil manifestantes salieron a las calles para pedir la renuncia de López Obrador, frustrados con su lenguaje polarizante y desconfiados de su Administración.
No obstante, López Obrador sigue siendo sumamente popular. La encuesta más reciente coloca su tasa de aprobación por arriba del 60 por ciento.