Los flujos de personas en movilidad se mantienen dentro del territorio mexicano y la ruta del centro del país, en la que se encuentra el estado de Puebla, es una de las más ocupadas por quienes buscan llegar a Estados Unidos.
Las personas recurren a la migración fuera de sus países, pasando por territorio mexicano, como estrategia para enfrentar adversidades y alcanzar una vida más digna a través del trabajo.
De acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, a lo largo del año 2024, en México se registraron más de 925 mil eventos de migración irregular, es decir, de detenciones de personas que buscaban llegar a alguna ciudad norteamericana.
Al tomar en cuenta que, en un evento de migración, se pueden repetir casos de personas detenidas que intentan, en más de una ocasión, cruzar de forma irregular y al estimar a aquellas que no son detenidas, sin duda que, más de un millón de migrantes intentan cumplir el llamado sueño americano pasando por México.
Durante la Conferencia Internacional sobre Migración y Refugio (ICoMiR) en Brasil, organizada por el Centro Scalabriniano de Estudios Migratorios (CSEM) y en la que se registró la presencia de Conrado Zepeda Miramontes y Guillermo Yrizar Barbosa, investigadores del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla, se lamentó que los migrantes estén siendo violentados, criminalizados y deportados, como ocurre actualmente en contextos como Estados Unidos.
Ante el fenómeno migratorio existen desafíos, como lo establecieron los investigadores de la Ibero Puebla, para la protección y defensa de los derechos de los individuos y las comunidades.
En medio del paso de personas que buscan mejores condiciones de vida, la violencia se incrementa de manera compleja en medio de contextos de crisis medioambientales y del aumento de la xeno- y aporofobia.
Al mismo tiempo, es fundamental, comprender, humanizar y valorar las migraciones. Ante el entorno, es urgente la implementación de políticas de regularización migratoria y se garantice el acceso a la salud, la eliminación de toda práctica discriminatoria y el combate al crimen organizado. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)
La presión desmedida del gobierno norteamericano en temas de migración, seguridad, economía y comercio, ha obligado al gobierno mexicano a modificar su agenda de prioridades, para tratar de disminuir los riesgos para la economía y la estabilidad nacional.
La cantidad de llamadas presidenciales y los constantes viajes de los secretarios de estado a Washington, da cuenta del nivel de exigencia y de dependencia que tenemos del país vecino, hasta el punto de no dejar de imponer cada día nuevas condiciones en temas como el tratado de aguas, el gusano barrenador, aranceles al acero y un nuevo impuesto a las remesas que envían nuestros paisanos.
En lo que se refiere a las remesas, esta semana el Banco de México dio a conocer una contracción anual del 12.1%, en las remesas provenientes del exterior durante el mes de abril.
En el primer cuatrimestre de 2025, el retroceso consolidado respecto al 2024 fue del 2.5%. A pesar de que el 99% de los envíos se realizan por transferencias electrónicas, con un envío promedio de 385 dólares, la disminución observada ya refleja el miedo a las deportaciones y la amenaza de los nuevos impuestos, factores que inciden en una disminución del 8.1% en el número de envíos y 4.4% en el valor de la remesa promedio.
Más allá de las cifras, una mirada responsable sobre la dramática realidad que viven nuestros paisanos en los Estados Unidos y sus familias en las comunidades de origen, nos obliga a redoblar esfuerzos para exigir el respeto al derecho humano a migrar, tal y como lo establece el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al reconocer que “toda persona tiene el derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado, y salir de cualquier país, incluido el propio, y a regresar al mismo”.
Así lo consignan los tratados y convenios internacionales de los que México es parte y nuestras leyes secundarias. Sin embargo, la realidad es muy distinta, las redadas de deportación y la discrecionalidad otorgada a autoridades distintas a las migratorias ha incrementado el riesgo migrante, exponiendo la vida y el trabajo de nuestros connacionales y la integración de sus familias.
Aspectos concretos para medir el incremento del riesgo migrante se relacionan con la negación de la libertad de movimiento, del derecho a elegir el lugar de residencia; el maltrato, la pérdida del respeto y la discriminación que atenta contra la dignidad humana y sus derechos fundamentales. Las dificultades para brindar asistencia consular y legal, y el acceso a los servicios básicos y humanitarios, son parte de las afectaciones y desafíos que enfrentan los migrantes y las autoridades de los países y comunidades de origen, ante la la nueva política migratoria de los Estados Unidos.
El incremento del riesgo migrante se extiende a las familias que se quedan en las comunidades de origen, al quedar aisladas y muchas veces incomunicadas con sus familiares migrantes, y al ver afectada su economía por la disminución de las remesas.
Ante este drama humano, es urgente multiplicar acciones y unir esfuerzos para apoyar a quienes, dejando su tierra y a sus familias, ha decidido migrar en busca de oportunidades de desarrollo. Ellos, también son parte de nosotros. (Marco Adame Castillo, El Heraldo de México, Online)
Ayer Elon Musk, apenas retirado de su “chamba” en la Casa Blanca, posteó en su red social que la iniciativa de ley de Donald Trump, que él llama “grande y hermosa” para implementar su política doméstica, era una “abominación repugnante”. Falta el voto en el Senado.
La crítica de Musk llega en un momento clave para el proyecto de ley, que fue aprobado por la Cámara de Representantes ante una fuerte campaña de presión por parte de Trump. El presidente convocó a los congresistas reticentes a la Casa Blanca y su personal comparó la oposición republicana al proyecto de ley como “la máxima traición”. Los senadores republicanos ya han dejado en claro que planean hacer cambios al proyecto de ley. Los conservadores fiscales, alarmados por las estimaciones de que aumentaría la deuda nacional, han exigido más cambios. Ayer mismo Trump siguió presionando a senadores para que voten su ley.
El debate reseñado brevemente en los primeros párrafos muestra que hoy en día la bronca está entre republicanos. Diferentes grupos alegan diferentes críticas.
Al mismo tiempo, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha pedido a los senadores que no hagan cambios importantes que puedan poner en peligro las posibilidades de que la medida sea aprobada definitivamente en la Cámara de Representantes, ya que la primera aprobación fue muy complicada.
Es en esta ley donde están los impuestos a las remesas que envían los migrantes a sus países.
Recordemos que las remesas del exterior representan aproximadamente 4.5% del PIB total de México y constituyen la mayor fuente de ingresos extranjeros para el país, superando los ingresos generados por cualquier otra fuente individual.
El lunes supimos que en abril los ingresos por remesas sumaron 4 mil 761 millones de dólares, una contracción de 12.14%, la caída más pronunciada que tienen los envíos de dinero del exterior desde septiembre de 2012, de acuerdo con la información dada a conocer este lunes por el Banco de México. En lo que va del año, la caída fue de 2.5 por ciento, comparado con el mismo periodo del año pasado.
Las cosas no se ven bien. El golpe podrá ser durísimo.
¿Qué hemos hecho? Pues mandar a unos senadores a hacer turismo y la Presidenta dijo que “es una buena idea que nuestros connacionales en Estados Unidos, nuestros paisanos también envíen cartas a sus congresistas, tengan la nacionalidad o no, diciendo que este impuesto sería discriminatorio”.
En fin. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
5 de junio, día marcado en el calendario nacional de las infamias, a causa de un incendio en el que perdieron la vida 49 niños y niñas de Hermosillo, Sonora, en una de las cientos de guarderías del IMSS convertidas en negocio de políticos y sus familiares.
No fue un accidente, fue la corrupción lo que encendió esta tragedia de proporciones bíblicas. Un fuego que exhibió, con brutal claridad, el ABC de impunidad de un sistema que no detiene su voracidad ni siquiera con las infancias: autoridades criminales, burocracias omisas, capitalismo salvaje…
Hace 15 años, en el verano centenario y bicentenario de 2010, gracias a la lucha de madres y padres, el caso llegó al pleno de la Corte, con un informe que reconstruía los hechos con rigor, evidenciando que la estancia infantil llevaba casi una década sin cumplir normas básicas de seguridad ni ser auditada ni visitada físicamente por autoridades federales. El documento detallaba la omisión deliberada de funcionarios estatales y municipales ante la falta de salidas de emergencia, alarmas, extintores, rutas de evacuación, el sellamiento de las ventanas con rejas metálicas, la instalación de un techo de poliuretano inflamable, y la colindancia con una gasolinería y una bodega estatal donde se almacenaban papeles y gasolina por igual.
La tragedia de la guardería ABC no fue un accidente, porque aquella investigación de la Corte demostró que había fallas sistemáticas y generalizadas que abarcaban todo el modelo de guarderías subrogadas del IMSS, el cual estaba diseñado más como una gran oportunidad económica para gente con influencias en el gobierno que como una política pública para cuidar a las hijas e hijos de las familias obreras en el país.
De manera silenciosa y opaca, sin supervisión y mediante favoritismos, el Esquema Levy —nombrado así en honor de un gurú neoliberal del gobierno de Ernesto Zedillo que lo creó— dio a particulares la operación de mil 400 guarderías públicas, invocando una eficiencia financiera que catalogaba a los niños como “unidades de ingreso”.
Bajo esta lógica del mercado asumida por un Estado que lucraba con la infancia a través de la privatización de las guarderías públicas, la ABC no era una estancia de cuidados infantiles, sino un negocio que usaba como fachada a la niñez. Y como todo negocio sin regulación, cuando se incendió, no fue el capital lo que se perdió.
En 2010, la maquinaria del gobierno de Felipe Calderón, en colusión con mafias del PRI, presionó para que la Corte omitiera nombrar a los altos funcionarios involucrados, bajo el concepto de justicia estructural. La única consecuencia que hubo fue la reforma inmediata posterior al artículo 97 de la Constitución para que la Corte dejara de investigar violaciones graves a derechos fundamentales. El caso ABC fue la última investigación constitucional que hubo en nuestro país.
Seis ministros votaron contra la condena de los hechos y el señalamiento de los responsables: Guillermo Ortiz Mayagoitia, Margarita Luna, Sergio Valls, Luis María Aguilar, Sergio Salvador Aguirre y José Ramón Cossío.
Uno de los fallos más vergonzosos en la historia de la justicia mexicana debería ser corregido de alguna manera por la nueva Corte. Ninguna sociedad, por más que en la nuestra hayamos normalizado tanta violencia e impunidad, puede permitir que maten a sus hijos y que nadie, nunca, se haga responsable. A través de este principio de justicia estructural, esa nueva Corte puede también atraer el caso de otras víctimas vulnerables más recientes, pero ya olvidadas: los 40 migrantes del albergue privatizado de Ciudad Juárez.
Justo estos días me tocó pasar por el palacio de la Corte, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y también frente a la guardería ABC, en la periferia sur de Hermosillo. Ambas estructuras siguen ahí, intactas en lo que cada una simboliza: en una, pisos de mármol; en otra, paredes chamuscadas. El 5 de junio no se olvida. (Diego Enrique Osorno, Milenio, Justicia, p. 17)
Misión incompleta
El nuevo viaje a Washington D.C. que emprenderán legisladores de Morena, PT y PVEM, junto con uno del PAN, Mauricio Vila, el único representante de la oposición, para reunirse con senadores estadounidenses, ¿realmente cumplirá con el objetivo de sensibilizar a éstos de la gravedad que implica aprobar un impuesto de 3.5 por ciento a las remesas de los migrantes, o se trata de un turismo legislativo más? Ésa es la pregunta que más de uno se hace, dado que en breve el Senado estadounidense, con mayoría republicana —partido al que pertenece el presidente Donald Trump—, prevé sesionar para avalar dicho gravamen, y es un poco tarde para tratar de convencer a los legisladores de ese país. Los que repiten en el periplo legislativo son el vicecoordinador de Morena, Ignacio Mier, además de la vocera de la bancada, Andrea Chávez; la senadora migrante Karina Ruiz; el oaxaqueño Alejandro Murat, y la petista Geovanna Bañuelos. Por cierto que los priistas Manuel Añorve y Cristina Ruiz anunciaron que no van a esa misión, porque no desean participar en esta “farsa”. Uf. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
RESQUICIOS
Fundamentalmente son dos los elementos que tienen que ver con la reducción en el envío de las remesas, 12%, la política draconiana de Trump en materia migratoria y que EU empieza a manifestar ya problemas económicos. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
¿Somos o no somos?
Qué difícil es tratar de encontrarle alguna lógica a las políticas de Donald Trump. Ni siquiera Elon Musk, que es como su alma gemela, lo pudo entender. Por eso salió del Salón Oval azotando la puerta.
Y es que la joven Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, hizo un amplio reconocimiento al trabajo conjunto con México para reducir de manera significativa el tráfico de migrantes indocumentadas y el fentanilo.
Momentos después se informó que Donald Trump subió al 50 por ciento los aranceles para el acero y el aluminio, lo que supone un golpe contundente para México. ¿Somos o no somos? Hacerle la vida de cuadritos a tu principal socio y aliado es desatino imposible de asimilar. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)
“Una gran y hermosa ley”. Así se denomina el paquete fiscal enviado por Donald Trump al Congreso que beneficia a los más ricos al recortar impuestos y va contra la población más desfavorecida al eliminar ayudas alimentarias, becas y programas de salud, pero también aplica un impuesto de 3.5% a las remesas enviadas al extranjero que realicen aquellas personas que no sean ciudadanas.
La propuesta inicial fijaba una tarifa del 5% pero el cabildeo de la Embajada y de integrantes del Senado mexicano, lograron la modificación a la baja. La norma pasó el primer filtro el 22 de mayo en la Cámara de Representantes y este lunes el Senado comenzó sus deliberaciones. Se espera que Trump firme el decreto el 4 de julio en el marco del 249 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Las remesas que llegaron en abril a nuestro país registraron ya una caída del 12%, un dato no visto desde 2009 cuando la economía resentía la crisis global que provocó desempleo y fuga de capitales. Varios factores pueden ayudar a explicar la decisión de millones de connacionales de disminuir el flujo de dólares enviados a México.
En primer lugar, la percepción sobre el curso de la economía, lo que se conoce como confianza del consumidor, que tuvo una leve mejoría en mayo después de que Trump diera marcha atrás a los aranceles recíprocos. Sin embargo, la errática política comercial provocó la caída del PIB estadunidense en el primer trimestre de este año (0.2%); además la depreciación del dólar se ha intensificado como consecuencia del elevado endeudamiento exterior.
Aunque la tasa de desempleo se mantiene estable (4.2% en mayo), las compañías están reconsiderando sus inversiones y los hogares se están volviendo más cautos. La incertidumbre cruza todos los estratos sociales y todos los segmentos poblacionales. Ese es el factor que cobra mayor peso en explicar por ahora, la caída de las remesas.
Se debe también al endurecimiento de las políticas contra las personas migrantes, miles de las cuales permanecían de este lado de la frontera a la espera de respuesta a sus solicitudes de asilo. En su gran mayoría recibían dinero de familiares desde Estados Unidos durante su pernocta; al abandonar el país, los flujos se han desplomado.
Otra causa es que las redadas contra la población latina indocumentada en domicilios y centros de trabajo ha inhibido el interés de miles por salir a trabajar, priorizando sus ahorros para el sustento familiar con lo que disminuye el monto de los envíos monetarios a México.
Aquel slogan de la primera campaña presidencial de Bill Clinton, “es la economía, estúpido” que sugería que ese rubro era el principal problema de los votantes, cobra vigencia en medio de la incertidumbre que justo ahora envuelve a la economía más desarrollada que no tiene certeza de hacia dónde se dirige.
Las veleidades de Trump sobre la imposición de aranceles al comercio exterior le crearon incluso, el mote de TACO en Wall Street: Trump Always Chickens Out (Trump siempre se acobarda). La salida de Musk del gobierno es un tema adicional.
Los siguientes meses serán determinantes para medir el comportamiento económico en la Unión Americana. La recesión asociada a un bajo crecimiento no está descartada. El incremento del déficit fiscal y la amenaza de un alza inflacionaria debido a los aranceles, complican el futuro. Como siempre, los más pobres pierden. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 22)
Benditas remesas a la baja
Otra mala noticia sin lugar a dudas es la baja en las remesas en abril con un monto de 4 mil 761 mdd, un descenso anual de 12.1%. No hay que darle muchas vueltas, los dos factores que propiciaron esta contracción, la mayor en los últimos 12 años, es la política antiinmigrantes de Donald Trump y la contracción económica en Estados Unidos también culpa de Trump y su política proteccionista.
En el primer cuatrimestre del año, las remesas totalizaron 19,501 mdd, un descenso de 2.5% vs. mismo periodo en 2024.
Se anticipa que en mayo habrá un repunte en el monto de remesas porque habitualmente, por el día de la Madre, es un mes que aumenta el envío de remesas.
Sin embargo este repunte no será suficiente para compensar la caída de abril por lo que se anticipa que este año terminaremos con un monto inferior a los 63 mil millones de dólares.
Además hay que considerar el efecto que tendría el impuesto de 3.5% al envío de remesas que seguramente será aprobado por el Senado de Estados Unidos.
Al respecto, Carlos Serrano, economista en Jefe del BBVA que es el banco que realiza el mejor análisis sobre remesas, anticipó que sí espera que el impuesto sea aprobado pero no anticipa un efecto demasiado negativo porque los migrantes pueden encontrar formas de evitar este impuesto que sólo pagarán a quienes sean migrantes ilegales.
Reconoció también que las entidades que reciben el mayor monto de remesas serán las que se verán más afectadas por un descenso en las remesas como son Michoacán, Oaxaca y Jalisco. (Maricarmen Cortés, 24 Horas, Negocios, p. 15)

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)