Cada semana, millones de inmigrantes en Estados Unidos envían dinero electrónicamente a través de las fronteras a sus familias y lugares de origen, no porque puedan, sino porque tienen que hacerlo. Esos fondos pueden significar comida, inscripciones escolares pagadas o medicamentos para un enfermo. Ahora, Trump y los republicanos quieren imponer un impuesto oneroso sobre esas remesas, como parte del proyecto de ley de presupuesto aprobado recientemente por la Cámara de Representantes.
La versión del Senado de esta sección del proyecto de ley, publicada el lunes, aún contiene un impuesto de 3.5 por ciento sobre las remesas, pero con nuevas lagunas legales. Ahora se aplica principalmente a los extranjeros que pagan remesas en efectivo: un impuesto regresivo para los inmigrantes más pobres y con menor acceso a servicios bancarios.
Cuando los inmigrantes envían dinero al extranjero, no es sólo para sus padres o hijos; también ayuda a comunidades enteras a sobrevivir. Ayuda a reconstruir una escuela o a comprar una ambulancia para el hospital local. Incluso, con recursos limitados, los inmigrantes encuentran la manera de guardar dinero y enviar lo que pueden porque alguien cuenta con ello: a veces un padre, a veces un pueblo entero. Las remesas no son un lujo, son un salvavidas.
Se estima que los migrantes pagan cerca de 580 mil millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales anualmente; tan sólo los migrantes indocumentados pagan aproximadamente 100 mil millones de dólares, y eso ni siquiera incluye a los millones de ciudadanos nacidos en Estados Unidos con familias migrantes. Mientras, las 400 familias más ricas de este país pagan una tasa impositiva más baja que el estadunidense promedio. En 2024, Tesla, la empresa de Elon Musk, no pagó ni un dólar en impuestos federales sobre la renta, a pesar de reportar 2.3 mil millones de dólares en ingresos. Entre 2013 y 2018, la riqueza combinada de 26 de los multimillonarios más ricos se disparó en 500 mil millones de dólares, y sólo pagaron 24 mil millones de dólares en impuestos federales sobre la renta.
Gravar las remesas no únicamente reduce la cantidad de dinero que se envía, sino también reduce la estabilidad financiera de las familias en países como México, India, Nigeria y Filipinas. En muchos de los países receptores, esos dólares rinden más que la inversión extranjera, llegando a menudo a personas y comunidades a las que los bancos y los gobiernos no llegan. Para innumerables familias, las remesas son su única red de seguridad. Imponer impuestos sólo aumenta la presión, hundiendo a las familias en la pobreza, obligando a más personas a abandonar sus hogares y alimentando precisamente el desplazamiento y la migración que los republicanos afirman querer detener.
Si las remesas se vuelven demasiado caras o difíciles de enviar, la gente no dejará de enviarlas; simplemente se verá empujada a formas más arriesgadas de hacerlo. Esto significa usar aplicaciones no reguladas, entregar dinero a mensajeros o confiar en alguien que conoce a alguien. Y es entonces cuando las estafas, el robo y las tarifas abusivas se vuelven comunes. También abre la puerta para que el crimen organizado ocupe el vacío, interviniendo donde los gobiernos fallan y ganando influencia no únicamente en el extranjero, sino también aquí en Estados Unidos.
Cuando se grava la dignidad, no sólo se quita el dinero. Se empuja a la gente al peligro.
Esto supone una doble imposición para quienes hacen algunos de los trabajos más duros de este país, con salarios miserables y las menores protecciones laborales. Mientras los multimillonarios explotan las lagunas fiscales, este gobierno quiere pasarle la factura a los trabajadores esenciales: quienes hacen el trabajo que mantiene a este país en marcha.
Esto forma parte de una campaña constante para dificultar la vida de todas las familias trabajadoras. Lo hemos visto en los recortes a Medicaid, Medicare y programas de asistencia alimentaria como el SNAP, y en los constantes ataques políticos que convierten la identidad inmigrante en algo que temer. Este impuesto debe ser rechazado en su totalidad. Nunca debió haberse incluido en el proyecto de ley, y su aprobación en la Cámara de Representantes es un insulto a todos los que trabajan arduamente para mantener funcionando a Estados Unidos, por eso pido a mis colegas de la Cámara y el Senado que se opongan a este impuesto en la versión final del proyecto de ley. Si a la administración Trump le importara reducir la migración, no estaría dificultando la vida de las familias que los migrantes dejan atrás.
Los migrantes ya cumplen con sus obligaciones financieras aquí. Deberían tener la libertad de usar el dinero que ganaron con tanto esfuerzo como deseen, ya sea para reconstruir un puente o comprar medicamentos para sus madres.
Si realmente buscamos la justicia, deberíamos imponer impuestos a los multimillonarios, no a quienes limpian nuestras oficinas, cuidan a nuestros padres y abuelos y sostienen esta economía sobre sus espaldas.
* Sobre el autor: el Congresista Jesús Chuy García representa al cuarto distrito de Illinois y es el primer migrante mexicano del medio oeste elegido para la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Con más de 40 años de servicio público, Chuy ha defendido los derechos de los migrantes, la atención médica y los derechos de los trabajadores. Este artículo fue publicado originalmente en el diario Chicago Tribune (Jesús Chuy García, La Jornada, Opinión, p.12)
El pleito estratégico parecía escenificado por Donald Trump y Elon Musk. No es probable que tenga ningún efecto sobre la coalición MAGA, que está atada y casi pegada a Trump. Tampoco jugará ningún papel relevante en la sucesión presidencial (si es que ocurre), porque J. D. Vance, que depende totalmente de los oligarcas de Silicón Valley, no puede sobrevivir sin el apoyo de Trump y, por tanto, debilitando sus nexos con los tecnobros.
En medio de este conflicto, se abre desde el viernes pasado el conflicto contra migrantes, contra California, la ciudad de Los Ángeles y el gobernador demócrata Gavin Newsom. En principio, es un distractor frente al pleito estratégico, pero está muy bien escogido por Trump. Se lanza en contra de los migrantes, uno de los dos temas que unifica a toda la coalición MAGA. El segundo es ley y orden. Además, unifica el odio de esta extrema derecha contra todo lo que suponen representa California: aparte de migrantes, mexicanos, abortistas, gays, lesbianas, medioambientalistas, negros, indios amarillos, mujeres. Es decir, todo lo que no sea blanco, patán, ignorante y racista.
Si como decía el papa Francisco y reitera el papa León XIV, ya estamos en la tercera guerra mundial, quizás éste sea el momento de la eclosión.
En cualquier caso, se acercaba una fecha que sería histórica, el 14 de junio, por tres razones: es el cumpleaños 78 del patán de la Casa Blanca. Se escogió ese día para realizar el primer desfile militar en Estados Unidos –el último desde 1991 para celebrar la guerra del Golfo– y se buscaba encubrir todo en la celebración del 250 aniversario del ejército estadunidense. Pero también ese día se desplegaron manifestaciones en todo Estados Unidos contra Trump con el lema ¡No a reyes!
De pronto nos sale el genocida Netanyahu atacando directamente a Irán, bombardeando objetivos militares, asesinando a dirigentes políticos, militares y científicos y causando daños mayúsculos en vida humana a la población iraní.
¿Cuál es el pretexto? El mismo que lleva profiriendo desde hace 30 años: los iraníes están preparando una bomba nuclear y están a unos cuantos días, semanas o meses de tenerla lista para lanzarla. ¡Desde hace 30 años anda Netanyahu con esas patéticas mentiras!
¿Qué cambió hoy? Que los asesinatos sistemáticos a líderes de grupos terroristas de Hamas, Hezbollah y en menor medida hutíes, en medio de la masacre genocida a la población palestina, libanesa, siria y ahora iraní, han ciertamente debilitado las defensas de Irán.
A partir de este hecho se ha construido el script de una clásica película de vaqueros del Wild West, en la que el sheriff Netanyahu destruye las armas nucleares, hunde al régimen del ayatola y abre las anchas avenidas de Teherán para que entre victorioso en medio de porras y el amor desenfrenado del pueblo iraní, Donaldus Primus Trumpus, emperador de Persia y Rey de los Estados Más Desunidos de una parte de América.
Pero sigue en pie una parte considerable de la estructura nuclear, que requeriría para su destrucción de las bombas caguamas que tienen los gringos y que sólo ellos pueden utilizar en sus aviones especiales. Como que Trump no sabe bien si va a intervenir o no va a intervenir o se va a construir el centro vacacional en Gaza o se recuerda que tiene que firmar muchos acuerdos comerciales debido a su guerra de aranceles o se regresa a Los Ángeles para seguir madreando a los ciudadanos estadunidenses de origen mexicano o se encierra en su centro de golf con sus cuatachos a seguir haciéndose rico con los bitcóins.
El patán de la Casa Blanca anda levemente más confuso que de siempre.
El verdadero peligro es que estos dos incendiarios, el genocida y el patán, crean que pueden impulsar un cambio de régimen –tan eficaz como los que hicieron en Irak y en Afganistán– y terminen con un Medio Oriente en implosión, movido por fuerzas centrífugas que desemboquen en la fragmentación social de todas formas de comunidad. Este es el verdadero peligro existencial para el mundo. (Gustavo Gordillo, La Jornada, Economía, p. 14)
En los últimos años, la tensión entre las autoridades migratorias de Estados Unidos y las comunidades migrantes ha encontrado nuevos escenarios y formas de expresión, más allá de las calles y las fronteras físicas. Hoy, la batalla se libra también en el mundo digital, donde dos fenómenos destacan: la exigencia de “abrir” las redes sociales para solicitar una visa y las protestas virtuales contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dentro de plataformas como Roblox.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha endurecido los controles migratorios, especialmente para quienes solicitan visas de estudiante (categorías F, M y J) y otros tipos de permisos. Desde hace algunos años, el formulario DS-160 obliga a quienes desean ingresar a Estados Unidos a compartir sus perfiles de redes sociales, pero la exigencia ha escalado: ahora, los solicitantes deben asegurarse de que sus cuentas estén configuradas como públicas, para que los funcionarios consulares puedan revisar su actividad en línea.
El objetivo oficial es detectar cualquier señal de hostilidad hacia Estados Unidos, su gobierno, cultura o instituciones. Sin embargo, la medida ha generado polémica y preocupación entre los aspirantes, quienes temen que sus opiniones o comentarios en redes sean malinterpretados o utilizados en su contra.
Si un solicitante se niega a permitir el acceso público a sus perfiles, la solicitud de visa puede ser rechazada, argumentando que se intenta ocultar información relevante.
Paralelamente, la lucha migratoria ha encontrado un inesperado frente dentro del videojuego Roblox. En junio de 2025, tras una serie de redadas migratorias en Los Ángeles y otras ciudades estadunidenses, niños y jóvenes, principalmente de origen mexicano, comenzaron a organizar protestas virtuales en el popular servidor Brookhaven.
En estos espacios, los avatares de los usuarios ondean banderas mexicanas, despliegan pancartas con consignas como “Detengan a ICE” o “Nadie es ilegal en tierras robadas”, y recrean escenas de confrontación con personajes que representan a agentes de inmigración. El fenómeno ha sido ampliamente difundido en redes sociales como TikTok, donde se observan videos de manifestaciones digitales con sirenas, disparos simulados y emoticones de llanto.
Roblox, con más de 90 millones de jugadores activos al día, se ha convertido en un espacio de activismo juvenil. Estas protestas no sólo reflejan el descontento de las nuevas generaciones ante las políticas migratorias, sino que también muestran cómo los jóvenes utilizan herramientas digitales para expresar su solidaridad y resistencia.
La exigencia de “abrir” las redes sociales para solicitar una visa y las protestas en Roblox son dos caras de una misma moneda: la migración ya no es sólo un fenómeno físico, sino también digital. Por un lado, las autoridades migratorias intentan controlar y vigilar la vida en línea de quienes desean ingresar al país, argumentando razones de seguridad nacional. Por otro, los migrantes y sus comunidades, especialmente los más jóvenes, encuentran en el mundo digital nuevas formas de protesta y expresión.
Estos nuevos “frentes” digitales plantean preguntas urgentes sobre la privacidad, la libertad de expresión y el derecho a la protesta, así como sobre la vigencia de la libertad y los derechos humanos. Mientras las autoridades migratorias amplían su poder de vigilancia, los jóvenes responden con creatividad y resistencia, demostrando que la lucha por la dignidad y los derechos no se limita al mundo real. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p.12)
México tiene que encarar el reto del acuerdo con el país vecino. Su presidente es impredecible en grado extremo, pero tiene límites y referentes que lo contienen. Donald Trump ha modificado mucho de la política y la economía; sin embargo, para hacerlo requiere acompañamiento de su partido y de la mayoría en el Congreso, eso significa que la prioridad electoral a la vista en noviembre del próximo año será el referente principal en su aparentemente caótico y contradictorio manejo del gobierno.
Esto implica actuar a partir de la racional que mueve al presidente Trump. Las decisiones se revisan a partir de sus resultados, particularmente los que afectan a la economía y a las intenciones de voto futuras. Los aranceles son obstinación para Trump porque ha interiorizado la idea de que el déficit comercial conspira contra la fortaleza de EU, esto representa un problema para México por el tamaño de superávit, pero también para las empresas norteamericanas en nuestro país y en EU. La afectación a las cadenas de suministro y el tiempo y las implicaciones de la relocalización requieren ajustes, particularmente si impacta la inflación y con ello el voto adverso.
El tema migratorio ha escalado a partir de los problemas que ha enfrentado Trump y se avizora imposible cumplir con su compromiso de deportar un millón de indocumentados al año, además de la afectación a las economías regionales; lo que ha hecho es politizar la acción migratoria para enfocarla en estados y ciudades gobernadas por sus rivales políticos; no queda claro que haya tenido los resultados esperados y, por lo pronto, para él, habrá de darse un viraje para enfocarse en la seguridad fronteriza.
El gobierno de México ha cumplido con creces las solicitudes de Trump: sellar la frontera para disminuir de manera significativa el trasiego de drogas, particularmente fentanilo, y la migración indocumentada. De hecho, esos son los principales logros de su administración y se deben a la presidenta Sheinbaum. Sin embargo, de Trump no hay que esperar gratitud ni reciprocidad, como se advierte en sus declaraciones. Su forma de ejercer el poder y sus prioridades políticas no dan para eso.
De este lado, y es responsabilidad de todos, unidad nacional, perseverancia y prudencia son fundamentales. (Liébano Sáenz, Milenio, Al Frente, p. 2)
En cinco meses de gobierno de Donald Trump la cacería de migrantes no ha dado tregua, lo que ha motivado al Gobierno Federal a dañar mano de estrategias legales para proteger a los connacionales en el vecino país. A pesar de las violaciones a derechos humanos de EU, la cancillería ha reforzado las acciones de su red consular. (La Crónica, P.p)
Este es mi cuarto día en la crónica de Los Ángeles. Hoy no vengo como político ni activista.
Me reúno con Cástulo de la Rocha como lo que también soy: poeta mexicano-americano, chicano, caminando junto a otro sembrador de palabras, salud y cultura. ástulo, que llegó siendo niño desde Chihuahua, me va guiando por la ciudad. A cada paso, me recuerda que aquí la identidad no es sombra: es semilla.
Mientras caminamos, me habla de sanación -de la que se da en una clínica, SÍ, pero también en un mural, en un libro, en una canción que resiste el olvidoCon una trayectoria dedicada al cuidado comunitario, Cástulo transformó una pequeña clínica en lo que hoy es AltaMed, una red de más de 70 centros de salud en California, al servicio de quienes antes eran ignorados por el sistema. Y lo ha hecho con la convicción de que la salud y el arte chicano pueden sanar, cada uno a su manera.
En su libro The Chicano Boom: Healing California 1965-1985 -escrito junto con Diana Bontá, José Joel García y David Hayes-Bautista- se celebra cómo el arte, la cultura y la salud forman un solo tejido de sanación comunitaria.
Cástulo sostiene que la cultura no sólo construye identidad, sino que también cura.
Como escribió Rodolfo Corky Gonzáles en Yo soy Joaquín, seguimos luchando “entre dos mundos”, sin rendirnos.
Esa doble identidad no nos divide: nos define, y nos inspira a seguir creando.
Mientras caminamos, Cástulo me lleva a la Placita Olvera, donde el alma mexicana palpita en cada ladrillo. Más adelante, los murales del Este nos rodean como columnas vivas: aquí el arte no solo se cuelga, se vive. Y en el centro, la fuente púrpura de Pershing Square, obra del arquitecto Ricardo Legorreta -reconocido por su uso audaz de color, geometría y luz- nos recuerda que esta ciudad también es nuestra.
Recorro la ciudad y siento cómo el arte se convierte en una forma de resistencia y sanación. No hace mucho, miles marcharon por justicia, amor y dignidad. Entre ellos también estuvo un joven Cástulo, que participó con esperanza y convicción en esas caminatas pacíficas que buscaban un futuro más justo. Ese espíritu de lucha serena, de afirmación cultural y de amor valiente sigue alimentando el movimiento chicano desde sus orígenes.
Le comento a Cástulo que mi hija también es una artista méxico-americana, y que lo que posiblemente echó raíces aquí, en Los Ángeles, también florece en Texas.
En Austin, mi hija Laura Clay Hernández pinta. Lo suyo es arte en dos idiomas. Sus obras combinan la furia de Zapata con la disciplina de Georgia O’Keeffe. Tiene raíces mexicanas que arden y estructuras estadounidenses que ordenan. Al observarla, confirmo que el arte chicano no pertenece al pasado: forma parte activa del presente y expresa una identidad viva.
Los Ángeles me recuerda que el arte también es salud. Un mural puede aliviar lo que una consulta no alcanza. Un poema puede cerrar heridas que el sistema ignora. Y no necesitamos pedir permiso para existir.
Analista de temas migratorios y de las relaciones EU-México. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 12)
Hace unos días tuve la oportunidad de estar en la ciudad de Atlanta en el estado de Georgia, en estos días turbulentos para la comunidad mexicana y la hispana en general luego de la embestida del presidente Donald Trump en contra de ellos. Básicamente se ha centrado la atención en Los Ángeles por todo lo que hemos visto sobre movimiento de fuerzas armadas, marines, toque de queda de las autoridades locales y una tensión permanente por los operativos raciales de la administración Trump.
Todo parece indicar que hay quejas de los empresarios que trabajan en el campo y que han visto afectada la dinámica de trabajo laboral diaria porque los migrantes que no cuentan con un documento migratorio que les dé legalidad, simplemente no están saliendo a trabajar, no salen de sus casas, no van a los centros de reunión de jornaleros para enganchar un trabajo al día. Bajó entonces la intensidad de los operativos, pero no se han detenido. Eso, en Los Ángeles.
Después de recorrer algunas zonas de la ciudad de Atlanta, me llamó de inmediato la atención que no se ve en las calles ningún tipo de despliegue de corporación policiaca que esté advirtiendo búsqueda de los migrantes ilegales o por lo menos amagando con su presencia en puntos públicos.
Estuve en algunos restaurantes y vi normalidad en la movilidad del lugar. En centros comerciales también y me pareció que el ambiente se sentía hasta relajado. Escuché en diferentes ocasiones personas hablar en español sin que hicieran algún esfuerzo en pasar desapercibidos. Me pregunté si no traía una carga de predisposición por lo que se publica en los medios de comunicación o se transmite profusamente a través de la red social de X. O simplemente me tocó un golpe de suerte, o de mala suerte y no me tocó ver nada. Nada de preocupación, nada de inquietud. No me tocó ver eso.
Tuve también la oportunidad de ir al estadio Mercedes Benz para ver un partido del Mundial de Clubes y vi un desplegado de seguridad a la altura de un mundial, policías que orientaban a este y otros mexicanos sobre los accesorios que no íbamos a poder meter al estadio, orientándonos sobre la ruta a recorrer para no errar el camino. Agilizando la vialidad. Era la policía de Atlanta ayudando a unos turistas que hablan español.
En estos últimos días he tenido la oportunidad de estar en la ciudad de San Diego, California, al otro costado de Atlanta. Las cosas por acá no son muy diferentes en el macro.
Transporte público, centros comerciales, restaurantes, cocinas, así como uno de los centros de compra mas importantes de la zona como lo es un outlet de la zona fronteriza que dejan ver presencia de hispanos, muchos de ellos mexicanos que caminan, circulan, compran productos o ropa sin mayor preocupación.
La tensión en esta zona ha estado en Chula Vista, una zona que está en medio de la frontera y San Diego. Tiene una población de 275 mil habitantes de los cuales se estima que el 30 por ciento nacieron fuera de los Estados Unidos. Ahí se han dado los operativos en esta zona y nada más. ¿Se puede circular sin miedo por las calles que he recorrido? Parece que sí, o como siempre, la gente se acostumbra y aparenta que se puede. ¿Uno puede venir a Estados Unidos a hacerla de turista? La respuesta es sí. (Manuel Feregrino, El Universal, Nación, A7)
En lugar de avanzar, México retrocede. Lejos de consolidar una ruta de desarrollo, el país está atrapado en una espiral de deterioro institucional, parálisis económica y fractura social. El mal gobierno de Morena, sostenido en la propaganda y la improvisación, ha sembrado incertidumbre y cosechado crisis.
No se trata de una opinión aislada, sino de una realidad que se refleja en los bolsillos vacíos, en los empleos perdidos, en la inseguridad que paraliza comunidades enteras y en un entorno internacional que observa con preocupación la deriva mexicana.
La inversión privada, motor indispensable para el crecimiento, ha optado por esperar, cuando no por retirarse. Las reglas del juego han sido cambiadas a conveniencia del poder, sin certidumbre jurídica ni respeto institucional. En lugar de atraer capital, el gobierno ha expulsado oportunidades. El resultado es evidente: el consumo se ha debilitado, la economía se estanca y los pronósticos de crecimiento para este 2025 son francamente desalentadores. México no crece, se hunde en la inercia de los errores de AMLO y de Sheinbaum.
A ello se suma una tragedia humana ignorada: nuestros connacionales en Estados Unidos, que durante años han sostenido al país mediante el envío de remesas, hoy enfrentan un panorama más hostil. La cancelación de servicios consulares, el abandono diplomático y los recortes presupuestales han dejado a millones de mexicanos sin defensa ante políticas migratorias cada vez más duras.
Mientras tanto, la informalidad se expande como única salida para sobrevivir. No por elección, sino por necesidad. El sistema ha dejado de ofrecer alternativas reales: ni empleo formal ni servicios públicos de calidad. El acceso a salud, educación o seguridad social es un lujo para millones. Se vive al día, sin red, sin garantías, sin esperanza.
Y en medio de todo esto, el miedo. La violencia del crimen organizado ha ocupado los espacios que el Estado ha abandonado. Muchas zonas del país están controladas por grupos armados que imponen su ley. La delincuencia se ha normalizado, y el gobierno, incapaz o cómplice, ha optado por mirar hacia otro lado. Las instituciones de seguridad son inoperantes, rebasadas o infiltradas. La población vive secuestrada por la amenaza constante.
Este es el saldo de un régimen que prometió transformación y solo ha entregado ruina. Un gobierno que ha priorizado la complicidad sobre la capacidad, el discurso sobre los resultados, la confrontación sobre el consenso. La ausencia de rumbo, sumada a la corrupción e ineficacia, ha generado una tormenta perfecta.
México necesita un cambio profundo, urgente y real. No de eslóganes ni de colores, sino de visión, de talento y de compromiso con el presente y futuro. De lo contrario, no solo dejaremos de crecer: nos hundiremos más allá del punto de retorno. (Alejandro Moreno, El Universal, Opinión, A16)
Aunque previsible, asombra la beligerancia del mandatario estadounidense contra los migrantes y más todavía la dimensión de la protesta que abarcó dos mil 500 poblaciones sólo en Estados Unidos.
Hay, creo, cuatro tiempos in crescendo. Uno: la foto difundida por la Casa Blanca del abanderado mexicano al lado de un militante de Hamas con su brazalete distintivo, que unos juzgan una provocación para justificar la represión; otros, la creen auténtica, otros más la dan por buena para acusar de violencia a los mexicanos. Dos: Protestas pacíficas de los descendientes de origen hispano y grupos solidarios, incluidos estadounidenses. Tres: Se incorporan afrodescendientes, asiáticos de Japón y Corea, Demócratas (muchos convocados por Bernie Sanders) que advierten que el pleito es contra ellos y sus ciudades santuario; se suman algunos Republicanos, figuras del espectáculo, como Salma Hayek, Michael Douglas, la rapera ganadora del Grammy y hace unas horas Bad Bunny que denuncia que hay redadas contra dominicanos en su natal Puerto Rico. Eva Longoria habla de las aportaciones de los migrantes a la economía de Norteamérica. No hay que olvidar que California es novena economía mundial. Cuatro: Sin dejar de tener como centro a los migrantes, la protesta se amplía a la lucha por los derechos civiles.
César Chávez
Entre los aprehendidos y luego liberados por el ICE hace unos días, estaba el hijo de César Chávez que lleva el mismo nombre que su legendario padre, quien fue el defensor de los jornaleros agrícolas desde la década de los cincuentas. Seguidor de Gandhi y de Martin Luther King, era partidario de la no violencia y consiguió mejorar las condiciones de los campesinos de origen latino. Luis Valdez, el creador del Teatro Campesino, dirigió la película Zoot Suit que evoca las represiones que sufrieron los campesinos y fue aclamada como una obra maestra y es, considero, el mejor ejemplo del teatro no aristotélico, es decir, una película brechtiana de principio a fin. El titulo se refiere a los pachucos y su vestuario distintivo. Con el aval de la crítica de arte Ida Rodríguez Prampolini, y de Elena Poniatowska, se ha difundido en México el arte y la novela chicana.
El Zorro
Chilenos y mexicanos siempre alegamos sobre si la canción “Cielito lindo” es de aquí o de allá. Lo mismo ocurre sobre el que llaman Joaquín Murieta y acá le ponemos la doble erre. Su esposa se llama en ambos lados Teresa y la matan policías del otro lado del Río Bravo. Murrieta se lanza, lo que le cuesta la vida, a matar a los rangers que asesinaron a su mujer. Pablo Neruda escribe una obra de teatro que se titula Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Mi amigo Nacho, conocido en el mundo del teatro con su apellido materno de Lanzilotti, puso hace años esta obra que es la más bella obra de teatro que he visto.
Murrieta, considerado por unos un Robin Hood y, por otros, un bandido, estuvo en la fiebre del oro de California y se convirtió en símbolo de la resistencia latina e inspiró al personaje del Zorro, que en su más reciente versión fílmica encarnó Antonio Banderas.
La xenofobia desatada en Estados Unidos, recuerda la nefasta época del macartismo, que en forma metafórica expresó Arthur Miller en Las brujas de Salem, Robert Redford y Barbra Streisand en Nuestros años felices y Woody Allen en El prestanombres. Lillian Hellman escribió Tiempo de canallas y acusados también de comunistas se repatriaron Chaplin y Brecht. El cubano Nicolás Guillén contribuyó con su “Letanía al senador McCarthy”, que se puede recuperar en línea. Vale la pena. (Carmen Galindo, El Universal, Opinión, A17)
MIAMI, Florida.- Las imágenes en su celular eran más que suficientes. La guerra entre Israel e Irán se podía extender a otras partes del mundo y, de pronto, la palabra “terrorismo” entraba en su vocabulario. La situación militar no estaba muy clara pero sí su determinación de no subirse a un avión. Esta adolescente entendía perfectamente que si Estados Unidos se involucraba en ese conflicto, el gobierno iraní podría contraatacar. “Un daño irreparable”, había amenazado el máximo líder iraní, el ayatola Ali Khamenei. “El daño que (Estados Unidos) sufriría sería mucho mayor que el que Irán podría recibir”. Con turistas estadounidenses viajando por todo el mundo este verano, la amenaza tenía peso. No, ella no se iba a subir a un avión. O al menos lo evitaría en ciertas fechas. Los planes de su verano tendrían que cambiar por algo que estaba ocurriendo a miles de millas de distancia.
Lejos de Miami y el Atlántico, frente al otro mar, Erick le estaba haciendo la vida difícil a los mexicanos. Erick era un poderoso huracán categoría 4 en el Pacífico que, al tocar tierra cerca de Punta Maldonado, disminuyó a categoría 3 pero causó numerosos destrozos en carreteras y fuertes inundaciones en Oaxaca. Más que los daños, la sorpresa y el temor surgieron porque Erick llegó a mediados de junio. John Morales, uno de los meteorólogos en quien más confío, también estaba asombrado. En su cuenta de X dijo que “ningún huracán importante había azotado antes de agosto en la costa del Pacífico mexicano”… hasta que Erick lo hizo. ¿Por qué? “Climas extremos”. ¿Qué los causa? Cambio climático y aumento de las temperaturas globales. El futuro nos alcanzó.
En Houston, Texas, el miedo viene vestido de camiseta roja. Una mujer lloraba desesperada luego que agentes migratorios detuvieran a un cubano que había solicitado asilo político. Tras cruzar la frontera en el 2023 se entregó a las autoridades y hace solo unos días se presentó a una corte de migración para continuar con los trámites de su solicitud. Pero su caso fue desestimado e, inmediatamente después de salir de la corte, fue detenido por un agente con camiseta roja y metido a un auto gris. El video del arresto fue posteado por el diario El Nuevo Herald que asegura que lo mismo está ocurriendo en otras partes de Estados Unidos.
En la ciudad de Miami, donde vivo, los comisionados aprobaron una controversial decisión que le permite a la policía local colaborar con agentes migratorios de ICE. Esto, en la práctica, convierte a policías en agentes que persiguen a gente que huyó de su país por la violencia y la pobreza. Pero en una ciudad como Miami, donde muchos hablamos español y donde la mayoría es latina, esta desatinada decisión pone a hispanos deteniendo a otros hispanos. Así Miami, vergonzosamente, se une a otras 250 ciudades en la Florida que firmaron el acuerdo 287g de cooperación entre la policía y el servicio de inmigración.
Nadie se opone a la detención de verdaderos criminales ni a su deportación. Pero es de una injusticia mayúscula cuando se arresta a personas que se entregaron originalmente a las autoridades o que corren peligro en sus países si son deportados. Son grotescas las escenas en que se separa a padres y madres de sus hijos en nombre de una cuestionable política migratoria.
Por eso el senador de California Alex Padilla se metió a una conferencia de prensa de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en Los Ángeles. Tenía muchas preguntas. Pero no le permitieron hacer ni siquiera una. Agentes del equipo de seguridad de la secretaria lo detuvieron, lo sacaron de la sala de prensa, lo hincaron, lo tiraron al piso y lo esposaron con las manos en la espalda. “¿Qué van a pensar de esto mi esposa y mis tres hijos?”, escribió Padilla en The New York Times. Si esto le ocurrió a un senador de Estados Unidos, “mañana puede ser cualquiera”. El mensaje de ese inusual e injustificable arresto es que nadie se puede sentir seguro en Estados Unidos en este ambiente de miedo.
El miedo anda flotando. Casi se puede tocar. Por terrorismo y la guerra, o por el cambio climático y las redadas de migración. Y estamos en un punto en que no se trata de vencerlo sino, tristemente, de acostumbrarse a él. Eso pasa cuando el miedo llega a casa. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 8)
El partido fascista toma el control de Italia, marcando el inicio de la dictadura de Mussolini, y en la Unión Soviética la facción de Stalin se hace con el poder. En Alemania, por su parte, Hitler publica Mi lucha. Mientras tanto, el mundo se cimbra en un sinfín de pequeños conflictos, azuzados por la rivalidad entre estas dos vertientes antagónicas del totalitarismo: el comunismo y el fascismo. Los ecos de 1925 resuenan, ominosos, un siglo después: adonde quiera que uno mire el desorden global resulta evidente. Nuevos autoritarismos, basados en viejas querellas y resentimientos, renacen por doquier, dejando atrás una época en la cual parecía que la democracia iba a convertirse en la norma en el planeta.
Las dos mayores potencias del planeta responden, por primera vez en mucho tiempo, a modelos autoritarios: la China de Xi Jinping y los Estados Unidos de Donald Trump. De un lado, una sociedad tecnovigilada, donde no hay espacio para la disidencia o la crítica y cuyos tentáculos -indiferentes a las violaciones a los derechos humanos- se extienden por todo el orbe; del otro, una nación que ha ido perdiendo de manera acelerada aquello que parecía definirla: los controles al poder personal del Presidente, así como la libertad de movimiento, asociación o expresión. Así, mientras en Oriente se reprime cualquier crítica -o el nacionalismo uigur o tibetano-, como en su momento hizo la Unión Soviética, en Occidente se demoniza y se persigue a los migrantes latinoamericanos mediante persecuciones que recuerdan las del nazismo.
Entretanto, otros dos regímenes autoritarios, el ruso y el israelí, cobijados ni más ni menos que por Estados Unidos, son la principal fuente de inestabilidad geopolítica. Sus caudillos, Putin y Netanyahu, se han aprovechado con idéntico cinismo de la fragilidad del sistema para lanzarse a la guerra en busca de territorios y exterminio del enemigo, algo que imaginábamos impensable. Ucrania y Gaza son los laboratorios de este nuevo expansionismo: del mismo modo que Hitler pretextó que solo quería proteger a las poblaciones germanohablantes de los Sudetes para invadir Checoslovaquia, Rusia se ha lanzado a la conquista de un tercio de Ucrania; por su parte, Israel, con la justificación de vengar unos atroces atentados terroristas, ha destruido por completo la franja. Ambos son los responsables de miles de muertes civiles, incluyendo incontables niños y ancianos.
Lo que ocurre con Israel es profundamente descorazonador: luego de que el antisemitismo provocara siglos de discriminación que culminaron con el Holocausto, hoy se ha convertido en su reverso: el pretexto para la censura y la represión, como ocurre hoy en Estados Unidos y otras partes. En su huida hacia adelante, Israel, que posee un programa nuclear secreto en contra de la legalidad internacional, bombardea Irán por aspirar a esa misma condición. El doble rasero suena obsceno: ninguno de los dos regímenes debería poseer armas nucleares. En las presentes condiciones, Israel también ha perdido su carácter democrático, sometido a los caprichos de un líder corrupto dispuesto a todo con tal de no abandonar el poder y enfrentarse a la cárcel.
Europa, por su lado, se vuelve día con día más irrelevante, pasmada ante la velocidad de los acontecimientos. Frente a las amenazas de Trump, responde con la misma timidez que ante el genocidio en Gaza y, en vez de invertir en tecnología -lo único que podría hacerle recuperar su espacio-, cede a la absurda tentación de rearmarse. Y, mientras cuestiona la política migratoria de Trump, oculta o tolera su propia discriminación.
El resto del mundo no ofrece un panorama más alentador: África sigue siendo pasto del expansionismo chino u occidental, que prohíja o tolera dictaduras semejantes a las de Medio Oriente; la India posee un dirigente a la altura de Putin; y América Latina se sume en otros autoritarismos personalistas como los de Bukele, Ortega o Milei. Y México, que hacia fuera podría representar la resistencia a Trump, hacia adentro se consolida como un régimen monolítico, en donde un solo grupo controla todas las instituciones. Como en 1925, no se vislumbra un futuro próximo hacia dónde mirar. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p. 9)