Opinión Migración 230625

De Buena Fuente / A Tepeaca, un político profesional

En la asignación de candidaturas a las diputaciones federales, habrá algunas sorpresas como en Tepeaca.

Ahora sí van a mandar a un político profesional.

Repito: Ahora sí van a mandar a un político profesional (no a la basura cuatrotera) en el distrito que incluye varios municipios entre ellos Acatzingo y Tepeaca, tierra de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, Comisionado Nacional de Migración.

Obviamente, la actual diputada no repite y menos con eso de que la reelección en MORENA aplica para el 2027.

El PRI no se destruye, sólo se transforma.

Punto. (Carlos Macías Palma, Revista Única, Online)

Bajo Reserva

El Mundial 2026 y la guerra

En más de una dependencia federal hay dudas sobre el Mundial de 2026. La razón: Irán logró su pase a la Copa del Mundo 2026, y el pequeño detalle que parece haber escapado a muchos es que Estados Unidos, uno de los países sede, acaba de cerrar sus puertas a ciudadanos iraníes tras su más reciente bombardeo contra instalaciones militares en ese país. Más allá del futbol, el asunto abre interrogantes diplomáticas de gran calado. ¿Qué hará Washington si los jugadores iraníes no pueden pisar suelo estadounidense? ¿Cómo responderá la FIFA si uno de sus 48 clasificados no tiene permiso de entrada? ¿Y México, nuestro México, ya estudió todas las aristas del tema? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Frentes Políticos

4  Al rescate. Mientras Oriente Medio arde, la diplomacia mexicana actúa con eficacia, pues 175 connacionales han sido evacuados de zonas de riesgo en Irán, Israel, Jordania, Egipto y Azerbaiyán. La SRE, bajo el mando de Juan Ramón de la Fuente, opera con resultados, con embajadas que no esperan el comunicado de crisis para movilizarse. Vía terrestre, aérea o marítima, el Estado mexicano cumple su deber, proteger a los suyos, como lo impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum. En tiempos de guerra, la protección consular no es protocolo, es refugio. México demuestra que puede hacer política exterior eficaz y sin aspavientos. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

Confidencial

Reacciona –por fin– la CNDH ante Ley Censura

Aunque parezca increíble, la CNDH salió de su letargo –o incluso diríamos que se sacudió un poco su cuatroteísmo– y expresó su preocupación por el artículo 480 del Código Penal de Puebla, que tipifica el delito de ciberasedio, lo que también se ha dado en llamar la Ley Censura del góber morenista Alejandro Armenta. La comisión presidida por Rosario Piedra señala que la redacción de la ley es ambigua y podría prestarse a limitar el derecho a la libertad de expresión. También exhorta a las autoridades estatales a revisarlo para evitar posibles usos indebidos del derecho penal. Vaya, vaya… (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 39)

Rozones

Y despertó Rosario

La reforma acometida por legisladores en Puebla contra el “ciberasedio”, para sancionar económicamente y hasta con tres años de prisión a quien utilice las redes sociales y demás espacios digitales para “insultar, injuriar, ofender o agraviar” a otra persona, acaba de recibir otro tache. Y es que ahora fue la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a cargo de Rosario Piedra, la que advirtió que el texto reformado resulta ambigüo y podría dar lugar a restricciones indebidas al derecho a la libertad de expresión: “Su falta de claridad puede, potencialmente, prestarse a un uso contrario a lo que se busca”. Por ello, conminó a las autoridades estatales a revisar la redacción del artículo cuestionado, para garantizar que se cumpla el principio de legalidad y prevenir que se haga uso de la vía penal como un camino hacia la censura. “El derecho penal no debe utilizarse como medio para castigar el disenso, la crítica o el ejercicio libre de la palabra, tal como lo establecen tanto el artículo 6° constitucional como los estándares internacionales”, ha señalado. Uf. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Historias de NegoCEOs / Conflicto EU-Irán complica panorama a México con Trump

Apenas el miércoles pasado el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, pedía certidumbre a Estados Unidos. “México ya hizo el esfuerzo que le correspondía en migración, ya ha avanzado muchísimo a juzgar por el fentanilo asegurado, entonces, México ha cumplido y necesitamos certidumbre de aquí a que se hace la revisión del TMEC respecto a tarifas y los temas comerciales”, dijo uno de los funcionarios mexicanos con mayor interlocución con la Casa Blanca.

Tras la fallida reunión de la presidenta Claudia Sheinbaum con Donald Trump, en la Cumbre del G-7, donde la mandataria mexicana pretendía abordar temas como seguridad, migración y comercio, las cosas con el gobierno de Estados Unidos siguen igual; es decir, con aranceles unilaterales, presiones migratorias y de seguridad contra México, sin que el gobierno haya podido hacer algo considerable para evitar el maltrato.

El asunto es que el tan anhelado “trato preferencial” de Estados Unidos a México, que tanto presumieron el secretario Ebrard y la propia Presidenta, nunca se dio. Si acaso el gobierno de Sheinbaum logró ganar un poco de tiempo, pero ese también se ha ido agotando y en materia arancelaria las cosas van de mal en peor: pasamos de tener aranceles de 25% a 50% al acero y el aluminio, y se impuso una prohibición a la importación de carne mexicana, pasando por las tarifas a los autos y las autopartes.

Toda esta situación no solo ha reducido las exportaciones de vehículos en 10.9 % durante abril y 7.3 % para el primer cuatrimestre, sino que ha espantado la inversión estadounidense en México, que tuvo una caída de 22% en el primer trimestre del 2025, aunado a los anuncios de empresas como GM y Michelin, la primera con el traslado de líneas de producción de México a EU y la segunda con el anuncio del cierre de una de sus plantas en el país.

“Lo que queremos es tener certidumbre, cuál es el escenario que tendremos en 2025 y llegar a un acuerdo (con Estados Unidos) porque ya cumplimos, eso es lo esencial, lo que se dijo que se necesitaba”, dijo Ebrard la semana pasada. Pero esa certidumbre parece estar aún más lejos con el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La amenaza de una guerra militar, luego del ataque estadounidense el fin de semana a instalaciones nucleares de Irán, representa un problema también para México, pues las prioridades de Trump estarán en el Medio Oriente.

Más allá de la preocupación general que significa un conflicto militar internacional y una crisis económica de alcances globales, el asunto es también una distracción mayúscula para el presidente Trump, quien había colocado a la lucha antiinmigrante y el combate a las bandas mexicanas del crimen organizado como principal estrategia para legitimarse en su segunda etapa de gobierno.

En el gobierno de Sheinbaum hay quienes lo ven al revés y dicen que México podría verse beneficiado porque el gobierno de Trump dejaría de ver a México como su piñata favorita, pero la realidad es que las presiones de Estados Unidos ya le están cobrando factura a nuestro país, sobre todo por la palabra que aborrecen todos los inversionistas y gobernantes: la incertidumbre.

El aumento en los precios del petróleo, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, tiene efectos mixtos para México. Por un lado podría beneficiar a Pemex en términos de ingresos, pero a su vez elevaría los costos de importación de gasolina, lo cual podría impactar negativamente la economía doméstica y las finanzas públicas.

Asimismo, las interrupciones en rutas marítimas como el Estrecho de Ormuz pueden encarecer el transporte marítimo y, por consiguiente, las exportaciones e importaciones mexicanas. Es decir que si la economía mundial y la de Estados Unidos se desaceleran aún más, México también reducirá su expectativa de crecimiento que muchos analistas la ven cercana a cero para el 2025.

Así que la incertidumbre que pidió Ebrard que se disipe podría más bien podría aumentar y dejar a México sin una pronta renovación del TMEC y con los mismos aranceles unilaterales que, en estricto sentido y ciñéndose a las reglas del acuerdo comercial tripartita, nuestro país debería replicar con represalias a productos que vienen de EU.

Hasta el momento, la diplomacia y la negociación se han impuesto, pero ya es tiempo de que México tome sus decisiones, porque de otra manera tendrá que sentarse a esperar mientras ve cómo la inversión y las exportaciones se van cayendo. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, p. A9)

Todos Somos México / El mito del migrante delincuente

¿Los inmigrantes latinos en Estados Unidos cometen más delitos que los nacidos en ese país?

Para responder esta pregunta, acudo a tres fuentes acreditadas, todas estadounidenses.

El estudio The Incarceration Gap Between Immigrants and the US-born (La brecha de encarcelamiento entre inmigrantes y los nacidos en EU), que analiza un periodo de 150 años, evidencia que históricamente los inmigrantes han sido menos proclives a incurrir en conductas delictivas que los nativos.

Y precisa: “A partir de 1960, los inmigrantes han tenido una probabilidad significativamente menor de ser encarcelados que los nacidos en Estados Unidos, a pesar de que, como grupo, los inmigrantes actuales son relativamente más jóvenes, tienen mayor probabilidad de no ser blancos, tienen ingresos más bajos y un nivel educativo más bajo, características que a menudo se asocian con la participación en el sistema de justicia penal. Hoy en día, los inmigrantes tienen un 60 por ciento menos de probabilidades de ser encarcelados que todos los hombres nacidos en Estados Unidos, y un 30 por ciento menos de probabilidades de ser encarcelados en comparación con los hombres blancos nacidos en Estados Unidos.”

En el caso de mexicanos y centroamericanos, el estudio destaca que desde 2005 los encarcelamientos son, en su mayoría, por razones migratorias.

Otra fuente es el informe Debunking the Myth of Immigrants and Crime (Desmitificando el mito de los inmigrantes y el crimen), que demuestra que, en los ámbitos local y nacional, el aumento de la proporción de inmigrantes regulares e irregulares se asocia con una disminución en las tasas de delitos que este grupo comete.

La tercera fuente consultada fue el National Incident-Based-Reporting System (NIBRS) (Sistema Nacional de Reporte de Incidentes Basados en Datos), que desagrega la incidencia delictiva en aquel país por raza y etnia para mostrar cómo se distribuyen los delitos entre diferentes grupos. Aunque los datos no permiten distinguir entre inmigrantes y nativos, sí evidencian que la participación de blancos y latinos en la actividad delictiva guarda una relación proporcional con su representación poblacional.

En Estados Unidos los blancos representan 57.3 por ciento de la población y los latinos 19.5 por ciento, una relación de 3 a 1, proporción que es igual a la que tienen en la comisión de delitos, en cuyo indicador se advierte que los blancos cometen 44.2 por ciento de los delitos y los latinos 15.2 por ciento.

En ambos grupos la proporción porcentual entre delitos no violentos y de alto impacto es la misma: 75 por ciento para los primeros y 25 para los segundos.

En esencia, estas tres fuentes coinciden en que señalar a los migrantes como más propensos a cometer delitos en comparación con los nativos es injusto e insostenible.

En efecto, la inmensa mayoría de los nuestros que han emigrado a Estados Unidos de manera irregular lo que quieren es trabajar y no tienen ninguna intención de cometer delitos: aprecian la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y son respetuosos de las leyes del país que los acoge. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

¿Un acuerdo general con Washington?

La agenda internacional está saturada. El esperado encuentro entre la presidenta Sheinbaum y Donald Trump, que se tenía previsto para la semana pasada en el marco de la reunión del G7, no pudo concretarse.

Hay demasiado ruido, demasiados cambios y conflictos: las guerras en Medio Oriente; ahora, la embestida del Pentágono contra el programa nuclear en Irán; la convulsión en Estados Unidos por las redadas contra migrantes, y la amenaza constante de una guerra comercial de todos contra todos. El río está revuelto, por decir lo menos, y es precisamente en estos contextos de caos que algunos actores se animan a tomar decisiones audaces, de esas que, en otro momento, sería en extremo difícil sacar adelante.

Me vienen a la mente, las declaraciones que nuestra presidenta hizo en la mañanera del pasado 18 de junio: “Le hice un planteamiento (a Trump) en el sentido de que hemos alcanzado muchos acuerdos, pues tenemos una frontera mucho más segura, hay un acuerdo en términos de seguridad… es un primer acuerdo que se firmó en Washington… y entonces, le planteé que por qué no teníamos un acuerdo general, que tuviera que ver con seguridad, con migración y también con comercio”.

Primera sorpresa para todos, que esta administración ya tenga un acuerdo firmado. A falta de más información, se puede especular que dicho acuerdo fue para acciones de carácter táctico. Tal vez la movilización de 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera norte, o los sobrevuelos de drones en nuestro espacio aéreo.

Segunda sorpresa, que Sheinbaum haya planteado un acuerdo general, al parecer sumamente ambicioso en sus alcances, donde se incluyan los tres temas esenciales de la relación entre México y Estados Unidos. La idea es riesgosa. Si la negociación fracasa, podría dañarse sensiblemente la relación bilateral, con consecuencias potencialmente ruinosas para nuestro país.

Yo soy de la opinión de que, en principio, sería preferible negociar por separado los asuntos comerciales y los de seguridad. Además, para que un “acuerdo general” se pueda vender en México como un éxito se tendrían que lograr tres objetivos.

Primero y, más importante, lograr un trato digno y respetuoso para los millones de mexicanos que viven y trabajan al norte de la frontera.

Segundo, obtener alguna certeza de que en el mediano plazo no habrá más aranceles o que, por lo menos, los aranceles no serán de un calibre que ponga en riesgo la integración de sectores estratégicos, como el automotriz.

Tercero, que en el ámbito de seguridad, además del combate al tráfico trasnacional de fentanilo y otras drogas, también haya colaboración para atender las prioridades del gobierno mexicano (es decir, la pacificación de nuestro territorio). Ya de pilón, la presidenta podría solicitar que se impongan sanciones reales, que duelan, a ciertas empresas asentadas al norte del río Bravo, que han hecho un muy buen negocio con la venta de armas y el apoyo logístico a los cárteles mexicanos.

La apuesta de la presidenta de intentar llegar a un acuerdo general es interesante, aunque se ve difícil. Difícil, por supuesto, no es imposible. Yo seré el primero en celebrar si el gobierno logra un acuerdo general que de verdad sea satisfactorio.

La presidenta tiene a su favor, de entrada, su creciente prestigio internacional. También cuenta con un equipo de primer nivel para negociar: el canciller Juan Ramón de la Fuente, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. ¿Qué tiene en contra? Varias cosas, pero más que nada su partido, que en tiempos de López Obrador cultivó una relación ambigua, y a veces cercana, con los cárteles.

Para avanzar hacia un acuerdo general, la administración Trump no se va a contentar con los 29 capos que el gobierno mexicano mandó a Estados Unidos en febrero pasado. Van a seguir con las investigaciones y las sanciones a políticos mexicanos.

Sospecho que la gobernadora de Baja California y su esposo, a quienes se les revocó la visa en mayo, son sólo el principio de una larga lista de morenistas de alto perfil que pasa por varias entidades federativas. En un futuro próximo, la presidenta Sheinbaum podría verse en la difícil disyuntiva de tener que colaborar con estas investigaciones si desea seguir adelante con la negociación del acuerdo general. Hacerlo le costaría caro, sería casi contraintuitivo en términos políticos. Sin embargo, como dije al principio, en estos días tan agitados todo parece posible. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 42)

Juegos de poder / Lo de Irán complica más el sexenio de Claudia

Siempre se sabe cómo comienza una guerra, nunca cómo terminará.

El sábado, Estados Unidos realizó una compleja operación militar en tres lugares donde el gobierno iraní estaba enriqueciendo uranio para presuntamente desarrollar una bomba nuclear.

Al momento de escribir estas líneas, más allá de seguir lanzando misiles hacia Israel, no se sabe cuál será la reacción de Irán en contra de Estados Unidos.

Se habla de la posibilidad de que ese país cierre el estrecho de Ormuz con el fin de desestabilizar el mercado petrolero, causar un incremento en los precios del crudo y provocar una ola inflacionaria en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos.

Se habla de un posible ataque de Irán o algunas de sus milicias en contra de bases estadunidenses en Oriente Medio. No se descartan posibles ataques terroristas dirigidos a ciudadanos americanos. Ya las principales ciudades de ese país se encuentran en alerta roja.

El consenso es que alguna represalia tendrá que llevar a cabo el régimen de los ayatolas por los ataques del sábado.

Mientras tanto, el presidente Trump sigue llamando a los iraníes a no hacer nada y aceptar que nunca desarrollarán una bomba nuclear.

En el documental 9/11: así se vivió en la Casa Blanca, el expresidente George W. Bush confiesa que en algún momento del 11 de septiembre de 2001 se dio cuenta de que su Presidencia había cambiado radicalmente de lo que tenía contemplado: “Me convertí en un Presidente de guerra”, afirma. Y así fue. A partir de entonces, los dos periodos de Bush hijo se concentraron en evitar más atentados, castigar a los terroristas e invadir militarmente a dos países (Afganistán e Irak).

El sábado pasado, Trump también se convirtió en un “Presidente de guerra”. Lanzar bombas a las instalaciones nucleares iraníes de Natanz, Isfahán y Fordow marcará un antes y un después en su segunda presidencia.

Mucha de la energía de ese gobierno se concentrará en resolver el posible conflicto bélico que, todo indica, se avecina.

Lo cual me lleva a México.

Cuando ganó Trump la elección, argumenté que eso cambiaba de manera radical la Presidencia de SheinbaumClaudia tenía que recalibrar lo que tenía pensado dándole prioridad a diseñar y ejecutar una estrategia encaminada a minimizar el daño que podría hacernos Trump 2.0.

Han pasado casi seis meses desde que Trump tomó posesión y, a pesar de que nuestra Presidenta ha actuado con la “cabeza fría” frente al mandatario estadunidense, la realidad es que no se han resuelto varios de los problemas en la relación bilateral con el vecino del norte.

De manera particular preocupa la imposición unilateral de aranceles decretados por Trump, violatorios del Tratado México, Estados Unidos y Canadá de Libre Comercio (T-MEC) y que ha generado una gran incertidumbre económica en nuestro país.

Incertidumbre que ha producido una disminución de las inversiones, lo cual, a su vez, ha llevado a la economía mexicana a un estancamiento, en el mejor de los casos, si no es que a una recesión.

Difícilmente la economía de nuestro país despegará mientras no haya certeza de qué ocurrirá con el T-MEC. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha dicho que es inevitable la renegociación de este instrumento, lo que comenzaría el segundo semestre de este año.

Sin embargo, a partir del sábado, en Washington hay otras prioridades, ahora que Trump se involucró en una nueva guerra en Oriente Medio. Para México, lo ideal es que este conflicto se resuelva pronto. Pero, como dije al principio, no sabemos cómo va a desarrollarse esta conflagración.

En 2001, el entonces presidente Fox y su canciller, Jorge G. Castañeda, le estaban apostando a una reforma migratoria integral por parte de Estados Unidos (la “enchilada completa”). El presidente Bush parecía dispuesto a empujarla en su Congreso. Sin embargo, el 9-11 cambió todo el contexto. Bush se volvió un “Presidente de guerra” con otras prioridades y “la enchilada” nunca se cocinó.

No creo que Sheinbaum tenga que renunciar a arreglar con Trump varios problemas de la relación bilateral, incluyendo, desde luego, la parte comercial. Sin embargo, me declaro escéptico que pueda tener éxito ahora que Estados Unidos se ha involucrado en un nuevo conflicto bélico.

Sí, hay que seguir insistiendo con los estadunidenses.

Pero también asumir que igual y no nos van a pelar mucho que digamos.

En este sentido, la Presidenta debe lanzar un plan alternativo que incentive la inversión privada y genere crecimiento económico. Ella, a diferencia de López Obrador, no puede darse el lujo de otro sexenio de estancamiento. Las finanzas públicas no lo aguantarían, sobre todo si piensan seguir ganando elecciones con programas sociales que cada vez cuestan más.

Lo de Irán viene a complicar aún más el sexenio de Sheinbaum que, de por sí, no andaba muy bien que digamos. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)

México y la Cumbre por el Bienestar Económico

Kananaskis, Canadá, fue sede de la 51 Cumbre del G7. Bajo la presidencia rotativa del gobierno canadiense, no solo se discutieron los temas cruciales del momento, sino que también se abrió la puerta a nuevas voces: líderes de economías emergentes fueron invitados a participar activamente. México junto a Brasil, India, Sudáfrica, Corea del Sur y Ucrania.

Desde su primer día en la cumbre, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que no asistiría como simple espectadora, sino como una actora dispuesta a proponer, dialogar y construir. Su mensaje fue contundente: “México ha sido históricamente un país promotor del diálogo, del desarme y del respeto a la soberanía de los pueblos. La política se inventó para construir puentes y soluciones.”

La agenda de Claudia Sheinbaum en Canadá fue tan activa como estratégica. Uno de los momentos más destacados fue la presentación formal de su propuesta de la Cumbre por el Bienestar Económico. No se trataba sólo de una idea ambiciosa, sino de una nueva forma de mirar el mundo.

Sheinbaum planteó la necesidad de construir un foro verdaderamente inclusivo, donde el desarrollo se mida más allá del crecimiento económico, y se base en el bienestar de las personas, la equidad y la cooperación regional. Era un llamado a dejar atrás la lógica de poder económico como único criterio de liderazgo y abrir paso a un nuevo paradigma centrado en la justicia social.

Además de estas iniciativas, la presidenta propuso tres pilares fundamentales entre México, Estados Unidos y Canadá: Una cooperación migratoria efectiva, que evite medidas unilaterales y proteja los derechos de los migrantes mexicanos en territorio estadounidense; una coordinación profunda en materia de seguridad, especialmente para combatir el crimen transfronterizo y el tráfico de fentanilo; y una estabilidad comercial, que permita enfrentar eventuales presiones arancelarias o decisiones unilaterales que afecten el intercambio entre las tres naciones.

Aunque el esperado encuentro presencial con el presidente de Estados Unidos no pudo concretarse por un regreso anticipado de Donald Trump a Washington, ambos líderes sostuvieron una llamada telefónica y dejaron abiertas las puertas a una agenda trilateral renovada.

La presencia de Claudia Sheinbaum en Canadá no fue simplemente protocolaria. Fue un mensaje al mundo: México está listo para jugar un papel más activo, más estratégico y más solidario en la escena global. Sus propuestas no buscan imponer, sino tender la mano. No parten del conflicto, sino de la convicción de que los grandes desafíos de nuestro tiempo que solo pueden enfrentarse a través de la cooperación. (Geovanna Bañuelos de la Torre, El Sol de México, Análisis, p. 22)

Paz y Reconciliación / Reto de la Fe: Caminar con los Desplazados y Migrantes

En este momento existen en el mundo 122 millones de personas desplazadas contra su voluntad, esta cifra corresponde a la población de México, Japón o Filipinas. Esta realidad refleja la incapacidad de gobiernos, sociedad y de organizaciones internacionales para garantizar derechos humanos fundamentales.

La Iglesia Católica, fiel a su vocación profética, ha elevado su voz y sus acciones en defensa de quienes huyen del horror. Como lo expresó el obispo Mark J. Seitz, presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, quien dijo: “La solidaridad con los refugiados y migrantes no es opcional; es un testimonio vivo del Evangelio”.

Y remachó: En el desafío de la fe no basta con orar por los desplazados, hay que caminar con ellos.

“Los obispos de Estados Unidos mantenemos nuestra firme petición de protección constante para los refugiados ante el trato desigual que reciben de nuestro gobierno. La Iglesia reconoce el derecho de cada país a controlar sus fronteras, al tiempo que afirma el derecho a buscar refugio cuando circunstancias que amenazan la vida niegan a las personas el derecho primordial de permanecer en su patria”, explicó.

En esta avalancha de violencia, inseguridad por narcotráfico y lucha política en la región, México se ha convertido en un refugio para millones de familias enteras que escapan de la violencia criminal, la pobreza extrema o la persecución. El gobierno está rebasado, la sociedad medio organizada hace intentos para paliar esta crisis y algunas agrupaciones como la Iglesia Católica trabajan activamente para apoyar a personas refugiadas y solicitantes de asilo.

Monseñor Carlos Garfias Merlos, arzobispado de Morelia, reafirmó el compromiso con la comunidad migrante: “si bien no es una responsabilidad directa de la Iglesia Católica, ésta colabora para apoyar en esta tarea de humanismo y caridad”.

En Morelia está el albergue del Sagrado Corazón ubicado en la parroquia de El Realito que recibe migrantes mexicanos, venezolanos, guatemaltecos, hondureños y de Belice, que van a Estados Unidos o regresan a su lugar de origen, brindando acompañamiento y refugio. En lo que va del año, ha atendido a más de 3,000 personas.

El Arzobispado Garfias apoya a la repatriados migrantes que se acerquen a solicitar ayuda en esta difícil situación de redadas y recrudecidas acciones del gobierno de Trump.

“Esta labor es parte del esfuerzo nacional que hace la Iglesia Católica de México. Se ha establecido 120 albergues, comedores y centros de acogida en todo el país desde la frontera Norte hasta la frontera Sur, brindando hospedaje, alimento, atención médica, apoyo emocional y espiritual a quienes huyen de la violencia y la pobreza extrema en sus países de origen”, dijo Garfias.

Además, la arquidiócesis de Morelia opera 12 Centros de Escucha en municipios como Morelia, Pátzcuaro, La Piedad y Ciudad Hidalgo, donde se brinda apoyo psicológico y espiritual. Garfias anunció la proyección de un Centro de Rehabilitación en la capital michoacana con la intención de expandir este modelo a cada diócesis del estado.

El obispo de Matamoros-Reynosa, Eugenio Lira, responsable de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de Movilidad Humana, organismo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), está enfocado en la protección de personas migrantes, refugiadas, solicitantes de asilo, deportadas y desplazadas, reafirma su compromiso en el acompañamiento y defensa de los derechos humanos.

“Seguiremos haciendo sinergia con las organizaciones de la sociedad civil, la academia y los organismos internacionales a fin de ofrecer una atención pastoral específica, y así, juntos promover la implementación de las necesarias medidas especiales para garantizar la protección de los derechos humanos de las personas refugiadas”, dice Lira.

De acuerdo a la Agencia de la ONU para los Refugiados en México (ACNUR), desde 2018, más de 500 mil personas han solicitado asilo en México, incluyendo cerca de 80 mil nuevas solicitudes en 2024. México se ubica entre los diez países con mayor número de solicitudes de asilo a nivel mundial, lo que subraya tanto su papel clave en la protección en la región como la necesidad urgente de solidaridad internacional para respaldar sus esfuerzos.

Y desde 2016, más de 160.000 personas refugiadas se han beneficiado de los programas de integración en México, accediendo a empleo, vivienda, educación y servicios públicos. El Programa de Integración Local se ha consolidado como un modelo a nivel regional e internacional para promover soluciones sostenibles para las personas desplazadas por la fuerza. Más de 650 empresas en México ya colaboran con ACNUR en la contratación de personas refugiadas, valorando sus habilidades y experiencia.

Estos datos reflejan cómo México ha dejado de ser solo un país de paso para convertirse en un destino final de refugio. La narrativa dominante insiste en ver a los refugiados como una carga. Cuando se les da la oportunidad, los refugiados contribuyen a las economías, enriquecen las culturas y fortalecen los lazos sociales. (Luis Vega, La Prensa, Editorial, p. 14)

Activo empresarial / Petróleo y gasolina al alza; Movistar-Corte; CURP biométrico ¿en manos de quién?

CURP BIOMÉTRICO… ¿EN MANOS DE QUIÉN?

Bajo el argumento de reducir trámites burocráticos e incluso poderlos homologar a nivel federal, estatal y municipal, viene la iniciativa de la CURP biométrica. Así, la nueva Agencia de Transformación Digital y de Telecomunicaciones sería la encargada de tener la base más completa de la población a través de la CURP biométrica. Sin embargo, surgen varias dudas. Una CURP biométrica sería una base extensa, ¿en un país donde las bases de datos se venden como palomitas de maíz en cine? Además, hay colectivos que comentan sus vulnerabilidades, como la posibilidad de poder ser hackeada con facilidad, pues un dato biométrico no puede cambiar como sí se puede hacer con otras bases de datos.

Y no pasa desapercibido el hecho de que ha habido (y sigue habiendo) autoridades vinculadas con el crimen organizado, con lo cual, al utilizar tu CURP con dato biométrico tendrás un Estado muy vigilante de todo lo que haces.

En México, por la venta de bases de datos y la desconfianza en el robo de identidad, se ha decidido que la mejor identidad sea la credencial de elector del INE. Y ha resultado. Ahora, sin el Inai para proteger la identidad de las personas, el tener una identificación tan completa en el gobierno, en un ambiente donde es fácil el robo de identidad, puede ser arriesgado. La iniciativa camina en el Legislativo a pesar de las alertas. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

CARTONES

Muy cerca

Muy cerca

(Obi, Reforma, Opinión, p. 12)

Otra detención

Otra detención

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 16)

Es sentido común

Es sentido común

(Magú, La Jornada, Política, p. 11)

Comparativa

Comparativa

(Xolo, 24 Horas, Pág. 2)