En virtud del artículo sexto de la Constitución Mexicana:
La junta editorial de La Jornada miente al acusarme de “terrorista” y mercenaria. El intento de criminalizarme tiene implicaciones graves para mi persona. Lo que es peor, La Jornada se convierte así en una repetidora de la propaganda del régimen cubano, en cómplice de una dictadura sangrienta que instiga al odio contra sus críticos, que reprime, encarcela y mata a sus opositores.
En ejercicio de mi derecho de réplica respondo a las calumnias publicadas por este medio de prensa el 29 de junio de 2025.
La publicación no presenta prueba alguna que respalde sus imputaciones porque no existen. He dedicado mi vida al activismo cívico y pacífico por la libertad de mi país, tal y como lo hizo mi padre, quien fue asesinado en la isla en 2012. Contrario a las acusaciones de La Jornada, a mí sí me consta este crimen. De hecho, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2023 concluyó que el Estado cubano es responsable por las muertes de Oswaldo Payá y de Harold Cepero
Los editores de La Jornada parecen frustrados porque yo, una ciudadana cubana conocida por mi labor en favor de la democracia, obtuve la primera mayoría por encima de otros seis candidatos excelentes. Sin embargo, en la CIDH tendré el honor de representar a todos los estados de las Américas y trabajar en defensa de todas las víctimas. Algunas de ellas son mexicanas, y quiero decirles que, ya se trate de mujeres víctimas de la violencia, migrantes vulnerados por la corrupción y el crimen, periodistas o ciudadanos comunes afectados por la impunidad, en mí tienen una defensora. Trabajaré para que sus voces sean escuchadas y puedan acceder a la justicia. Ese es el compromiso que asumo con cada persona en este hemisferio.
La CIDH es un organismo autónomo y multilateral. Fui electa mediante el voto soberano de los 32 estados participantes, en una elección transparente, justa y una de las más competitivas que haya visto la OEA en décadas. El editorial intenta desacreditarlas recurriendo a las difamaciones propias de los panfletos del régimen, demasiado obsoletas como para dedicarles otra línea en el siglo XXI. La Jornada omite que donde no hay elecciones libres ni competitivas es en Cuba.
Allí la dinastía Castro se sucede en el poder desde 1959. Cuando designó a Diaz-Canel como presidente, él mismo confesó públicamente que las “decisiones importantes las seguirá tomando Raúl Castro”
La Jornada optó por despreciar los hechos, pero la realidad es que Cuba merece verdad y libertad, no propaganda. México también. (Rosa María Payá, La Jornada, Editorial, p. 2)
Pues esta columna regresa a una de las cosas que mejor hace: amargarle a usted el fin de semana. Ahora, la excusa es el gran texto del embajador Arturo Sarukhan, publicado este miércoles en EL FINANCIERO. En él, Sarukhan sostiene que el comportamiento de Trump en esta segunda presidencia resulta, en gran medida, de la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de considerar que nada de lo que hace el presidente puede ser sujeto a juicio. El primero de julio del año pasado, por seis votos a tres, la Corte determinó que existe inmunidad absoluta para el presidente. Con esto, Trump ya no pudo ser juzgado por el intento de golpe del 6 de enero de 2021, ni por otros abundantes pendientes; incluso lo que ya había sido juzgado se quedó sin castigo.
Pero lo más relevante es que ahora Trump actúa a sabiendas de que nada de lo que haga puede ser castigado. O, más claramente: está por encima de la ley. Por eso puede amenazar con aranceles sin ton ni son, una atribución que en Estados Unidos es, en realidad, del Congreso. Por eso ha podido despedir arbitrariamente a funcionarios de gobierno. Pero lea a Sarukhan para el detalle de este tema.
Como todos, recordaba la decisión de la Corte, pero no había hecho la conexión con el comportamiento desquiciado de Trump 2.0. Ahora que el embajador la pone en evidencia, no sólo es más claro por qué hace lo que le digo en el párrafo anterior, sino también otras decisiones que me parecen aterradoras. La más importante de ellas es la multiplicación del presupuesto y las atribuciones de la Immigration and Customs Enforcement Agency, mejor conocida como ICE. Para el nuevo año fiscal, esta agencia tendrá un presupuesto de 37 mil 500 millones de dólares, más que el presupuesto de defensa en Italia y casi equivalente al de Canadá (Edward Luce en FT, 7 de julio). Ya construyeron campos de detención que llaman “Alligator Alcatraz” y actúan con el rostro cubierto y sin identificarse, deteniendo a quien se les antoja, con base en su apariencia y no en su potencial situación migratoria o legal.
Pero lo que el texto de Sarukhan y lo que ocurre con ICE significan es algo que ya vivimos. El 22 de marzo de 1933, el Reichstag acordó dotar a Adolfo Hitler de poderes supremos, en algo que se conoce como el decreto habilitador. A partir de ese momento, Hitler tenía inmunidad absoluta. El 30 de junio de 1934, en lo que se conoce como “noche de los cuchillos largos”, un grupo llamado Schutzstaffel (SS) tomó el control de las fuerzas irregulares que había utilizado Hitler para cimentar su ascenso al poder: las Sturmabteilung (SA), mejor conocidos como “camisas pardas”. Cuatro años después, Hitler se anexó Austria en marzo e invadió los Sudetes (entonces Checoslovaquia) en octubre, argumentando la seguridad de los alemanes que vivían en esa región. Menos de un año después, inicia propiamente la Segunda Guerra Mundial.
En cámara rápida, Trump ha conseguido la inmunidad absoluta y creado su grupo de choque. No es claro aún cómo reaccionarán los militares estadounidenses al inmenso poder del grupo de choque que es ICE. En aquella ocasión, las SS tomaron el control de todas las policías alemanas y, en la guerra, actuaron como un segundo ejército.
Pero lo relevante para nosotros es la necesidad que tuvo Hitler de escapar hacia adelante, supuestamente para defender a sus ciudadanos en otro país y después para asegurar su “espacio vital”. Si la analogía es correcta, usted puede imaginar qué región ocupará el lugar de los Sudetes, y también cuál podría ser el “espacio vital” del nuevo dictador.
Buen fin de semana. (Macario Schettino, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)
Retomo el tema del rechazo a los extranjeros que abordé la semana pasada en este espacio. El debate sigue y aún hay mucho qué explorar y entender sobre el alcance y la naturaleza de las actitudes de xenofobia no solamente en la Ciudad de México, sino en el país en su conjunto.
Precisamente con un enfoque nacional, me permití mirar los datos del estudio Latinobarómetro 2024, con encuestas en 17 países de América Latina, incluido el nuestro.
Ese prestigiado estudio nos ofrece un referente comparativo para ver qué grado de rechazo expresamos como sociedad hacia lo foráneo, y, algo que puede ser todavía más interesante, con qué otras actitudes se relaciona ese rechazo: por ejemplo, con un sentido de inseguridad o con orientaciones autoritarias.
La pregunta empleada indica el porcentaje en cada país que dijo que no le gustaría tener de vecinos a inmigrantes o trabajadores extranjeros. Para propósitos prácticos, la tomaremos como un indicador de xenofobia.
En México 13 por ciento de las personas entrevistadas dijo que no le gustaría tener como vecinos a inmigrantes o trabajadores extranjeros. Eso nos sitúa a media tabla, casi en el promedio regional, de 12 por ciento.
Los mayores niveles de rechazo a inmigrantes se registraron en Chile y Perú, con 25 y 24 por ciento, respectivamente, casi el doble que en México. Por su parte, los menores niveles de rechazo se observan en Argentina, Uruguay y Venezuela, donde apenas hubo 4 por ciento de rechazo a inmigrantes y trabajadores extranjeros.
El estudio indica que, a nivel regional, quienes rechazan a inmigrantes también se muestran menos satisfechos con su vida, expresan un mayor malestar, y apoyan menos a la democracia o se muestran más dispuestos a apoyar una forma de gobierno autoritaria.
En México esto se confirma, en algunos casos de manera muy marcada: por ejemplo, entre quienes dicen estar muy satisfechos con su vida, el rechazo a los inmigrantes alcanza 9 por ciento; mientras que entre quienes no están nada satisfechos, el rechazo a foráneos alcanza 27 por ciento.
Por otro lado, entre quienes están de acuerdo en que la democracia es el mejor sistema de gobierno, el rechazo a extranjeros registra 9 por ciento; mientras que entre quienes están en desacuerdo alcanza hasta 20 por ciento.
Hay más datos, pero tan sólo éstos ilustran que la xenofobia es una actitud de cerrazón e intolerancia política, social y cultural, además de, muy posiblemente, racial, tema en el que el estudio no tiene tantos elementos.
En México hay actitudes xenófobas. Así sin activarse y sin manifestaciones como las recientes en CDMX, esas actitudes alcanzan más de una décima parte de la población. Podría ser el piso de una fenómeno más amplio y responsivo a la coyuntura y al discurso de odio. (Alejandro Moreno, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 41)
La invasión migrante
Cada quien, en el ámbito de la política, comunica a su manera. Es así porque cada uno tiene una audiencia que le importa más que las otras y trata, naturalmente, de complacerla.
La propia presidenta Sheinbaum ha dicho lo anterior para explicar versiones encontradas sobre un mismo tema con el presidente Trump. A pesar de eso, contra lo que pudiera pensarse, Sheinbaum y Trump han trabajado bien juntos en temas que parezcan no tener solución, pero la tienen.
Ahí está la migración indocumentada rumbo a Estados Unidos que cayó a mínimos históricos. Los datos lo confirman.
Al grado de que la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó hace unas horas que Trump cumplió su promesa de detener lo que ella llamó “la invasión migrante”. Es un logro compartido. Aunque allá no lo digan. México ha hecho su parte y eso hizo la diferencia.
La reunión pendiente
¿Sabía usted que desde la pandemia del COVID quedó pendiente una reunión interparlamentaria México-EU que se realizaría en San Miguel de Allende, Guanajuato?
Pues con la novedad de que el senador Ignacio Mier, muy mencionado esta semana, sí lo recordó y no solo eso, quiere reactivarla. Es una buena idea.
El intercambio de ideas y las reflexiones compartidas entre legisladores de aquí y de allá son más necesarias que nunca.
El diálogo sigue siendo la mejor forma de tender puentes, sobre todo en temas espinosos como seguridad, migración y drogas. Legisladores de ambos países cumplirán su responsabilidad sumándose al debate binacional tan necesario. (Pepe Grillo, La Crónica, La Dos, p. 2)
El próximo domingo se cumplirán los primeros seis meses de la administración de Donald Trump, -de un segundo mandato no consecutivo-. El mundo ha sido testigo de las recurrentes amenazas en varios temas coyunturales, no sólo contra México sino contra una buena parte de los países en donde los Estados Unidos tiene intereses muy claros.
Sin embargo, una vez más, centraremos nuestra reflexión en las recurrentes amenazas y las descalificaciones que son inaceptables entre dos países que, se presupone, son socios estratégicos comerciales y vecinos históricos. Temas como: aranceles, política migratoria y su obsesión por los cárteles mexicanos han sido el común denominador en estos primeros meses de su mandato.
En un somero análisis, de estos primeros seis meses (de los cuatro años que durará su gobierno), se desprende que el presidente Trump lejos de querer construir una progresista relación bilateral, lo único que ha hecho es querer imponer su poderío económico, político y armamentista en los países donde mantiene acuerdos comerciales. En medio de esta polémica discusión aparece la burlesca oposición mexicana (PRIAN) que celebra cada acción de la administración de Trump en contra de nuestra nación. Que vergüenza de oposición tiene nuestro país.
Cómo no recordar a los verdaderos opositores nacionalistas, de nivel, de calidad. A lo largo del tiempo, como militante de izquierda tuvimos diferencias con destacados políticos de la oposición, algunos, no me tocó conocerlos, pero en las lecturas nos dimos cuenta de lo patriota que eran como mexicanos, jamás vimos acciones antinacionalistas, al contrario, fuimos testigos de la defensa férrea a la soberanía de políticos de enorme calado como: Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Manuel Clouthier o Carlos Castillo Peraza. En el PRI, como no recordar a don Jesús Reyes Heroles, bueno, al mismo finado, Luis Donaldo Colosio Murrieta, entre otros.
A lo que pretendemos llegar, es que, nunca estaremos de acuerdo con el trato que hemos estado recibiendo del gobierno de los Estados Unidos en estos seis meses de gobierno. En cambio, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha buscado la vía diplomática para dirimir las diferencias, para fijar sus posturas, la propia colaboración con el gobierno del Donald Trump, pero nunca con insultos ni descalificativos. No hay un día que el vecino país del norte discrimine a los mexicanos ante los problemas que tenemos, pero, que son nuestros asuntos y aquí se deben resolver. Eso, es justo lo que está haciendo el gobierno de la República, por cierto, muchos problemas son herencia de la burlesca oposición mexicana que hoy celebra las amenazas de EU hacia nosotros. En especial, el tema de los cárteles mexicano que es falso controle nuestro país. Es mentira.
La presidenta no está sola. No es la primera vez que, como integrante de Morena en el Senado de la República apoyamos a nuestra presidenta quien a pesar de las descalificaciones de EU ha actuado con inteligencia, mostrando en repetidas ocasiones la colaboración con el vecino país.
Es un deber nacionalista apoyar cuántas veces sea necesario la política exterior de la doctora Sheinbaum. Subrayar, más allá de las diferencias ideológicas, eso es lo que debería estar haciendo la burlesca oposición mexicana. Es evidente que, en el tema de los aranceles, política migratoria y seguridad, el vecino país seguirá presionando. El Gobierno de México tendrá que hacer la parte que le corresponde, combatir con fuerza la problemática que hay: Dicho con propiedad, sumisión, no, colaboración, siempre. Se está haciendo haciendo lo que nos corresponde como país y socio del T.MEC.
En suma, a pesar de todo y aún con todo, el pueblo de México continuará respaldando a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo quien, como primera mujer presidenta en este país se ha ganado el respeto de los presidentes, primeros ministros y jefes de estado de prácticamente todo el mundo, porque, entre otras cosas, ha enfrentado con inteligencia, con carácter los embates de los Estados Unidos y de la burlesca oposición mexicana que da pena ajena.
Cierto, México enfrenta serios desafíos con entereza, consciente de que muchos de ellos vienen del PRIAN, otros, se han presentado en tiempos de nuestro movimiento, pero todos, se combaten con seriedad. Concluyo: hoy más que nunca cobra vigencia la frase del presidente Benito Juárez: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. (Saúl Monreal Ávila, El Sol de México, Análisis, p. 21)
Se han vuelto frecuentes las imágenes de redadas a cargo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) vestidos de civiles, encapuchados, en autos particulares -muchos de ellos negándose a identificarse y sin mostrar órdenes de aprehensión- en distintas ciudades de Estados Unidos. Irrumpen en restaurantes, tribunales, campos agrícolas y en cualquier otro sitio en el que se desenvuelve la vida cotidiana de millones de personas. Separan familias y cometen atrocidades. Su misión es cumplir con la meta impuesta por el gobierno de realizar 3 mil arrestos diarios, por lo que acosan a ciudadanos y extranjeros por motivos étnicos, basándose en estereotipos de raza. El ICE se está convirtiendo en un emblema del poder sin límites, recordando a las policías secretas que secuestraban, mataban o desaparecían con el aval de gobiernos criminales sin consecuencias.
Además, un efecto que era previsible de la narrativa de odio promovida por el gobierno estadounidense, es el surgimiento de grupos de odio, personas que ya eran xenófobas y hoy se sienten con el respaldo de su gobierno de serlo y actuar en consecuencia, incluso disfrazándose de agentes ICE para atacar migrantes.
La única defensa ha sido la resistencia de la ciudadanía y medios de comunicación que intervienen, graban y reportan los abusos cometidos en contra de colegas, amigos, familiares y otros migrantes víctimas de abusos.
En ese contexto, la protección de los mexicanos en el exterior debe asumirse como una prioridad de gobierno, mediante una actuación activa de los consulados como lo ha mencionado la presidenta Claudia Sheinbaum. En estos tiempos adversos su papel debe centrarse en la protección de los migrantes y en hacer frente al racismo y la xenofobia. Se debe fortalecer la cercanía con la comunidad por todas las vías, además de difundir información preventiva y consejos. Robustecer y potencializar alianzas con clínicas legales, organizaciones defensoras de los derechos civiles, abogados pro-bono y otras instancias que puedan brindar ayuda legal a migrantes vulnerables, más allá del Programa de Asesorías Legales Externas (PALE), que resulta insuficiente frente a los retos actuales.
También es fundamental establecer y fortalecer la relación directa con responsables del ICE que operan en sus jurisdicciones, autoridades de seguridad de los diversos órdenes de gobierno y funcionarios de la patrulla fronteriza en sus caso, para conocer en tiempo real los operativos y el destino de los detenidos. Además, mantener comunicación con funcionarios y congresistas locales para propuestas legales y acciones en beneficio de la población migrante; consolidar la relación con organizaciones de la sociedad civil en campo, con consulados de otros países de la región, así como forjar alianzas con sindicatos en los sectores donde trabajan los migrantes, con el fin de fortalecer su capacidad de acción y ampliar los canales a través de los cuales la información del consulado llega a los mexicanos.
Los consulados deben asumir un papel proactivo, concientizando a la comunidad mexicana sobre la importancia de evitar cualquier falta que pueda ser usada en su contra. Acciones como la capacitación en prevención de la violencia familiar, uno de los principales motivos de detención, son fundamentales.
Los desafíos actuales exigen generar nuevas capacidades y fortalecer o priorizar otras que hoy son indispensables en el personal consular, como el trabajo comunitario, la mediación, la resolución pacífica de conflictos y la construcción de redes locales, entre otros.
Con 53 consulados en EU, México cuenta con la red consular más extensa que un país tiene en otro territorio. No obstante, su funcionamiento varía según el perfil y la actuación de cada cónsul. Algunos, como el embajador Carlos González, Cónsul General en Los Ángeles, han desempeñado un papel destacado frente a la coyuntura actual. En contraste, hay representaciones donde se requiere una acción más firme y proactiva. Esto resulta especialmente relevante en un país donde el 11.3% de la población se identifica como de origen mexicano, incluidos 4.1 millones de personas en situación migratoria irregular. El papel de nuestros consulados es clave para la protección, orientación y defensa de los derechos de la comunidad mexicana. (Eunice Rendón, El Universal, Opinión, Online)
Por Gustavo Ramos Mera, director de comunicación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En medio de la crisis migratoria que atraviesa México, especialmente en la frontera sur, los discursos reduccionistas que ven este factor sólo como una estadística, una amenaza o una carga social siguen ganando espacio. Frente a este fenómeno complejo y profundamente humano, urge cambiar el enfoque: más que cifras, estamos hablando de personas. Y más que soluciones inmediatas, se necesita empatía y paciencia.
Independientemente de nuestras creencias personales o religiosas, debemos reconocer que la migración, hoy más que nunca, es una urgencia humanitaria. México, históricamente un país de migrantes, se encuentra en una encrucijada moral y social de gran impacto: brindar refugio y dignidad a miles de personas desplazadas por la violencia, la pobreza o la esperanza de un mejor futuro.
Migrar no es un delito y tampoco es una elección sencilla. Es, en la mayoría de los casos, un acto de supervivencia, así que, ¿cómo podríamos responder con indiferencia ante alguien que no pidió vivir esta situación?
A menudo se afirma que ayudar a los migrantes es poco realista o incluso peligroso, pero la compasión no es ingenuidad. Es un acto de valentía. Es mirar al otro con humanidad, aún cuando las circunstancias nos invitan a voltear la vista, incentivándonos a comportarnos de manera compasiva con quien lo necesita.
En todo el país estamos viendo ejemplos de solidaridad, tales como comunidades, asociaciones civiles, organizaciones religiosas y personas voluntarias se han sumado a brindar asistencia, refugio y acompañamiento. En muchos casos, la ayuda va más allá del alimento o un techo temporal, pues se trata también de fomentar la autosuficiencia y dignificar la estadía de quienes migran, aunque sea de forma temporal.
No todos podemos abrir un albergue o donar grandes cantidades de recursos. Pero sí podemos elegir no ser indiferentes. Podemos informarnos, cambiar la conversación, mirar con empatía y educar en el respeto. Podemos, en suma, humanizar una realidad que seguirá presente en nuestra región.
La migración no desaparecerá. Lo que sí puede cambiar es nuestra manera de responder a ella. Que no sea desde el miedo, la apatía o el prejuicio, sino desde la compasión, la responsabilidad compartida y el valor de ver en cada persona migrante un reflejo de nosotros mismos. (Articulista Invitado, El Universal, Opinión, Online)