Opinión Migración 190725

Del Verbo Emprender / Las empresas familiares en Cataluña

Del verbo emprender Salo Grabinsky gzsalo@gmail.com Las empresas familiares en Cataluña

En un reciente viaje, pasé unas semanas en un suburbio de Barcelona llamado Castelldefels, un pueblo muy tranquilo, con una playa de varios kilómetros y un castillo medieval. La gente es amable y, como nosotros, aman los jolgorios. Nos tocó vivir la noche de San Joan, con cohetes, bandas y fogatas. Muy agradable.

Por deformación profesional me gusta curiosear sobre las empresas del lugar y visité algunos comercios pequeños, cafés y restaurantes y también una empresa mediana de cosméticos, de la cual platicaré en un próximo artículo.

Lo que observé: tiendas de chucherías de familias chinas donde puedes encontrar de todo a precios mínimos. Los pequeños supermercados de barrio atendidos por inmigrantes marroquíes, indios y de otras regiones 0 restaurantes de varias especialidades, además de las tapas y embutidos, cuyos dueños son argentinos, colombianos y dominicanos, además de los catalanes, por supuesto.

Castelldefels tiene un atractivo especial: como está cerca del aeropuerto de Barcelona hay muchos pilotos y azafatas viviendo en el pueblo. Además, es famoso por las lujosas residencias de futbolistas del club Barsa, entre ellos el famoso Messi, que ahora juega en Estados Unidos.

Los catalanes presumen, con razón, de su calidad de vida, de ser muy productivos y de querer conservar su idioma, gastronomía y costumbres. Hay zonas industriales de gran envergadura y empresas familiares de siglos, como las vinícolas de Villafranca del Panades, las de perfumes como Puig y una aún poderosa industria textil en Tarrasa y Sabadell (yo estuve trabajando un tiempo por allá).

Desde hace siglos, los catalanes y los vascos crearon grandes zonas industriales y tuvieron un crecimiento económiCO y niveles de vida por encima de otras regiones, lo que impulsó la migración, al principio interna, de españoles del sur del país. Recientemente, con la instauración de la democracia y de su entrada a la Comunidad Europea, España y Cataluña en particular han experimentado una migración legal, y no tanto, que hace que haya una variedad de personas viviendo ahí. En Cataluña se ve a mujeres árabes y orientales junto a personas del Norte de Europa en una mezcla muy diversa. El contingente de América del Sur es importante, sobresaliendo los argentinos, ecuatorianos y, en menor grado, mexicanos. Por cierto, jóvenes mexicanos emprendedores conocidos nuestros están abriendo comercios en Barcelona y lo hacen ahí porque sienten que hay mayor seguridad que en nuestro país. También hay problemas como zonas peligrosas donde los turistas son frecuentemente robados, aunque sin violencia y, como en otras ciudades importantes, un movimiento antiturismo y por el encarecimiento de las viviendas por los pisos en renta, con tintes xenófobos. Hay, según leí, 30 millones de visitantes al año, en Cataluña solamente, y en verdad se notan las muchedumbres a niveles, a veces, intolerables. Pero, es una región muy bella con pueblos típicos, arte, playas y atracciones que vale la pena visitar.

Lo que vi en Cataluña se puede replicar en otras partes del planeta: inmigrantes que con mucho esfuerzo y necesidad han logrado establecer pequeñas empresas y le han dado un toque internacional a lo que era una región muy aislada, incluso dentro de España. Su presencia es notoria y, a mi parecer, ha creado empleo y riqueza y ha hecho de Cataluña un foco de atracción para muchos. Los seres humanos buscamos adaptarnos a nuevas vidas, pero sin perder nuestras raíces y eso me gusta mucho.

Los catalanes son muy productivos y anhelan conservar su idioma, gastronomía y costumbres. (Salo Grabinsky, Excélsior, Dinero, p. 16)

El futuro se construye, no se espera

Un agricultor me lo dijo sin rodeos: “Estados Unidos nos sube los aranceles. El gobierno nos baja la mirada. El campo no aguanta otra crisis. Tampoco los exportadores. Y nadie responde, de verdad.”

Este sábado pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que impone un arancel del 30 % a la mayoría de las importaciones provenientes de México. El impacto será severo: golpeará a cientos de industrias, desde la manufactura hasta el agro, y afectará especialmente a las regiones exportadoras del Bajío, el norte y la frontera.

El gobierno mexicano reaccionó, según expertos, con demasiada cautela: instaló mesas de negociación y envió una delegación a Washington para plantear un acuerdo integral sobre comercio, seguridad y migración. Un grupo de especialistas citados en El País advierte que “esta estrategia se ha desgastado ya y no ha logrado los réditos esperados.”

Y mientras productores y exportadores mexicanos enfrentan solos las consecuencias de estos aranceles, millones de compatriotas en el exterior también siguen esperando —como dijo un líder migrante de Chicago— “un apoyo real” por parte del gobierno de México.

El presidente nacional del PAN, Jorge Romero, fue claro: “Creemos que una política de guerra arancelaria va a acabar afectando, y mucho, a México y EU.” Esta postura refuerza su crítica a la estrategia económica del gobierno, que liga tácitamente los aranceles a la falta de combate al crimen organizado.

Durante la cena organizada por Larry Rubin y en honor al nuevo embajador de EE.UU., Ronald Johnson, se escucharon advertencias: se señaló que México se estaba “desviando de su alianza con EE.UU.” y que los aranceles eran “una consecuencia directa de la falta de acción efectiva en temas que impactan no solo el comercio, sino también la seguridad nacional.”

Mientras tanto, en otros frentes de la oposición, nuevos actores comienzan a organizarse.

El nuevo partido en formación “Somos México”, un esfuerzo político desde la oposición surgido de sectores ciudadanos vinculados a la Marea Rosa, organiza asambleas este sábado 20 de julio en Celaya y León, como parte de su proceso de registro ante el INE ().

Expertos y medios coinciden en que la relación bilateral con Estados Unidos atraviesa una fase de tensión creciente.

Según esas voces, los mexicanos de a pie —los que trabajan, emprenden, migran y siembran— viven las consecuencias sin respaldo visible, como dijo un líder migrante: “nos tienen abandonados allá… y también acá,” asegura Hipólito, dirigente comunitario en Chicago.

El futuro no se hereda. El futuro se acompaña. Se abraza. Se construye. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Bajo Reserva

¿Mediador entre México y EU?

Mientras se tensa la relación México-Estados Unidos en temas como seguridad, comercio y migración, nos cuentan que hay alguien que busca “entrometerse para bien”. Nos hacen ver que el estadounidense Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, anuncia que trabaja en el país vecino “para impulsar el diálogo constructivo” y “promover soluciones” a los conflictos. Nos recuerdan que don Larry fue representante en México del Partido Republicano de Estados Unidos y hace unas semanas provocó varias cejas levantadas al aparecer como asesor de la agrupación ultraconservadora México Republicano, que quiere constituirse como partido político en nuestro país y se presenta como admiradora del trumpismo y cercana a sus líderes. ¿Será el personaje adecuado para mediar? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

De expatriados e inmigrantes

Desde el sonado caso del anciano golpeado en Torre Pacheco, Murcia, por un grupo de inmigrantes, finalmente se ha desatado la conversación. No es de extrañarse, por supuesto, pero de ser un tema espinoso y un tanto tabú por las implicaciones de racismo y colonialismo, la migración legal e ilegal en España es algo de lo que la gente local no para de hablar y, hablar mal.

Existe tanta desinformación como opiniones, nos miramos con sospecha, se respira un malestar generalizado en donde tanto españoles y españolas como extranjeros legales o con muchos años en este país, se sienten desplazados por gente que se autodenomina perseguido político y ese, amables lectores, es el tema principal. “¿Por qué darle techo, comida y dinero a alguien que llegó ilegalmente?

Yo llegué por Barajas, pago mis impuestos” es la típica queja, hasta cierto punto comprensible porque se ven mucho y por todos lados grupitos de cuatro o cinco individuos cuya etnia no es europea rolando por las calles a todas horas del día y la noche y, como dicen por allí, la ociosidad es la madre de todos los vicios. Pero lo mismo aplica a los locales, Valencianos o no, jóvenes sin futuro aparente que se dedican a buscar problemas. Van junto con pegado y como en todas partes del mundo son fácilmente manipulados por la enorme cantidad de propaganda circulando por redes sociales. División, desconfianza, mala leche. ¿Cómo distinguir lo real de lo imaginado cuando tenemos AI al alcance de todos?

Los inmigrantes legales también han causado dilema aunque de otro tipo. Son estas personas quienes legalmente han ido poco a poco expandiéndose por la ciudad y pagando precios estratosféricos por un sitio donde vivir. El español común y corriente no puede darse el lujo de comprar una vivienda más o menos céntrica porque empresas con capital se han encargado de ello con vistas a la infame gentrificación, aunque francamente me parece una muy buena solución para rescatar aquellos palacetes, fincas y demás construcciones monumento a otra época, pero en urgente necesidad de cuidados y cariño, modernizaciones y cableados para internet, tuberías… Todo esto cuesta dinero y mucho que evidentemente el gobierno no va a pagar.

Según estadísticas aportadas por el Ayuntamiento de Valencia, el año pasado se registraron casi 20 mil residentes nuevos de los cuales un 20% es extranjero, un montón de gente para una población total de alrededor de 840 mil habitantes. Colombia, Italia, Venezuela, Ucrania, China y Rusia son los mayores contribuyentes a nivel Comunitario; a nivel ciudad, Ucrania, Rusia, Pakistán, Marruecos y la India.

Expatriados, inmigrantes, como si fuésemos diferentes. Ambos tienen mala fama, aunque por razones completamente opuestas. Que si la diferencia está en el status, en la cuestión económica: el expatriado es rico, el inmigrante pobre, uno es legal y el otro no. No es tan sencillo. A veces se me ocurre que el expatriado adopta un país y sus costumbres mientras que el inmigrante busca imponer las suyas propias, pero eso también sería simplificar la situación. Cada historia es diferente, cada caso. Lo ideal sería una verdadera sociedad multicultural, tolerante y respetuosa, pero eso sólo en las películas y en Singapur. Lee Kuan Yew, fundador de ese ejemplo para la humanidad que es la isla nación, siempre sostuvo que el aire acondicionado fue uno de los cimientos de lo que ahora conocemos. Y lo creo. (Elsa Saavedra, El Universal, Opinión, Online)

‘El sobre mágico’

Ser inmigrante mexicano hoy en Estados Unidos es peligroso y difícil. Las historias de horror están por todos lados. Millones de familias tienen que prepararse para lo peor. Y si lo peor llega a ocurrir -es decir, que te detenga la migra o que arresten y separen a algún miembro de tu familia- “el sobre mágico” (y una llamada) pueden ayudar.

En las últimas semanas he estado viajando desde Los Ángeles hasta Nueva York, y nunca me imaginé ver los niveles de crueldad a que están siendo sometidos los inmigrantes, sobre todo los que no tienen documentos para vivir legalmente en Estados Unidos. Todos tenemos nuestra lista de videos que te rompen el corazón. Y es que hay tantos que YouTube, TikTok, Instagram y X se han convertido en un compendio de la maldad hacia los extranjeros.

Estos son los que están en mi lista mental. Sigo pensando en dos niños de 12 o 13 años. A uno le pregunta el reportero si la policía migratoria, ICE, “agarró a tu mamá”. Y él contesta con un “sí” en medio de sollozos. El otro niño está viviendo una tragedia similar y solo logra decir, entre lágrimas, que unos agentes encapuchados se llevaron a su madre. Esos niños podrían ser nuestros hijos.

Hoy hablé con la mamá de un estudiante de highschool que fue detenido luego de su cita en una corte de Nueva York, que está enfermo y que teme que lo quieran deportar a la dictadura de Venezuela. También reporté sobre un trabajador del campo que se cayó de un techo en Camarillo, California, mientras agentes de ICE realizaban un operativo. Murió poco después. Y traigo atorada la imagen de un jardinero que se escondió en una oficina médica y que fue arrancado por la fuerza de la puerta de entrada por dos agentes. Se lo llevaron mientras pedía, sin éxito, la identificación de los agentes.

Y esto va a empeorar. El gobierno de Trump quiere deportar a unas tres mil personas por día y se acaba de aprobar un nuevo presupuesto que triplica los gastos de ICE. Ante lo anterior, ¿qué se puede hacer? Primero, si eres inmigrante indocumentado o alguien en tu familia lo es, hay que tener una plática con total honestidad. Es preciso tener un plan y saber a quién llamar en caso de un arresto. Y segundo, hay que tener preparado “el sobre mágico”.

Así le llama Tatiana Clouthier, la titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior. “Yo le digo el sobre mágico”, me comentó en una entrevista, “donde tengan actas de nacimiento, papeles médicos, una cuenta (bancaria) electrónica en que, independientemente de donde te encuentres, le puedas dar movilidad a tu dinero”. Y luego, tres teléfonos de emergencia: el de un familiar, el del CIAM (Centro de Información y Asistencia a Personas Mexicanas) y el de tu consulado. Es importante que “siempre sepas que tienes el derecho a llamar a tu consulado”.

Pero si te agarra la migra y solo tienes una llamada, ¿a quién llamas? Al CIAM, me dijo Clouthier. “Es la que nosotros sugerimos”. El CIAM ayuda a localizar a familiares detenidos y a mantener contacto con ellos, asesora sobre procesos migratorios y legales, y da información sobre servicios consulares. En una emergencia, sin abogados presentes o con un familiar detenido, llamar en Estados Unidos al CIAM al 520-6237874 puede hacer una gran diferencia.

Clouthier, que fue esencial en las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum, ahora está dedicada a proteger a los 10 millones de mexicanos que nacimos en México, pero que vivimos en Estados Unidos. ¿Qué recomienda ante un posible arresto de ICE? “Yo digo, si es en tu casa, no tienes por qué abrir si no vienen con una orden”, me dijo, “y, por otro lado, que en tu casa o en el trabajo siempre tengas” el sobre mágico.

Este temor a las redadas y a la separación de familias explica los restaurantes, las calles y los estadios vacíos en ciudades con fuerte presencia hispana. Lo que antes solo veíamos en películas y documentales extranjeros -hombres encapuchados, fuertemente armados, sin identificación y moviéndose en camionetas negras sin placas, deteniendo a los más vulnerables de nuestra sociedad- es ahora una presencia constante en Estados Unidos.

“El sobre mágico” no puede detener todo esto. Pero es una señal de resistencia y precaución. Ojalá nunca haya que usarlo. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 8)

Aliens

En la película de Ridley Scott de 1979, el alien que se infiltra en la nave espacial Nostromo fue diseñado por H. R. Giger: mitad humano, mitad bestia -con cierto carácter de insecto, reptil y máquina-, posee una larga cola terminada en punta, ágiles garras y un rugoso exoesqueleto, así como una gigantesca cabeza fálica, desprovista de ojos, y una poderosa mandíbula de la que surge una probóscide retráctil aún más espantosa. El gran acierto del director británico consistió en no mostrar su cuerpo más que de forma intermitente y fragmentaria, acentuando el suspense y animando al público a proyectar sus propios miedos en el esperpento.

En todo el mundo, los políticos nacionalpopulistas dibujan una y otra vez el mismo retrato: los aliens -los migrantes- son violadores, asesinos, terroristas o dementes; buscan emponzoñar nuestra sangre con sus genes; son millones y nos invaden día tras día; se burlan de nosotros con sus falsas peticiones de asilo; colapsan el sistema de inmigración y las fronteras; vienen a arrebatarnos nuestros empleos; sus costumbres son incompatibles con las nuestras y jamás se integrarán en nuestras sociedades; están empeñados en destruir nuestros valores y sustituirlos con los suyos. Un relato, idéntico al de tantas películas y series de extraterrestres -de La guerra de los mundos (1953) a El día de la Independencia (1996) o de Invasores de Marte (1953) a La batalla de Los Ángeles (2011) y de Colony (2016-2018) a El eternauta (2025)-, en el que los humanos somos sin falta las víctimas.

En la construcción del alien, este es un presupuesto necesario: solo quien se considera víctima tiene razones justificadas para temerlo y odiarlo. Antes de construir al enemigo, se necesita ensamblar una suma de agravios: desempleo, precariedad, frustración y, sobre todo, ausencia de futuro. El necórtex humano evolucionó justo para cumplir esta misión: imaginar el porvenir. Y, cuando este se vislumbra por fuerza tenebroso -cuando resulta imposible avistar perspectivas halagüeñas para ti o tus hijos-, la única opción consiste en refugiarse en la idea de que es posible volver a un pasado ideal. Ello no significa que los problemas que sufre buena parte de la población no sean auténticos: de lo que se trata es de que sientas -el peso de las emociones es crucial- que, mientras tú has perdido un sinfín de privilegios y oportunidades, otros se han aprovechado de tu infortunio para medrar. Y si esos otros son lo más distintos a ti que sea posible, mejor. En este perverso juego de manipulación, los aliens no pueden ser sino tus enemigos.

Las ficciones producen realidades: el relato que transforma a los aliens en criaturas que no merecen ni derechos -ni compasión- llena todos los requisitos para convertirse en una epidemia capaz de infestar miles o millones de mentes. Desde que nos volvimos sedentarios, cada comunidad se ha preocupado por defenderse de distintos invasores: incontables epopeyas, dramas y narraciones heroicas -y, en nuestra época, películas y series- refuerzan esta suerte de instrucciones para la sobrevivencia. Poco importa que, en muchos casos -de la Ilíada a las crónicas de Indias o los wésterns- el punto de vista estuviera, más bien, del lado de los invasores: una parte importante de nuestro ADN imaginario reacciona de forma natural a su estructura. Es entonces cuando las historias se tornan performativas y nos llaman a la acción.

Cada guerra, cada conquista y cada genocidio ha estado precedido por este contagioso entramado ficcional; una vez que, como un virus, se ha introducido en el número suficiente de cerebros y ha alcanzado cierta masa crítica, pone a los cuerpos en marcha. Hoy mismo, mientras escribo estas líneas, una turba de ultras lleva días amedrentando y cazando migrantes en Torre Pacheco, un pueblo de Almería, alimentados por ficciones semejantes. Lo peor de estas pandemias imaginarias es que no solo enloquecen a los más violentos, sino que dejan secuelas en aquellos que, aun frente a la ira ciega de los perpetradores -los únicos que han violado la ley-, se detienen a exigir la integración completa de los aliens o el “respeto a nuestras costumbres”. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p. 9)

Cartones

Cuestiones de ética y soberanía

Carton 1

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 3)