Antonio Baranda
La Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de Migración (INM) analizan la posibilidad de convertir las estaciones migratorias en albergues para migrantes, informó ayer la titular de la dependencia, Olga Sánchez Cordero.
“Ya estuve platicando varias horas con el Comisionado (de Migración, Tonatiuh Guillén) el día de ayer (lunes) para precisamente establecer la estrategia y ver cómo podemos, en lugar de tener albergues temporales, hacer albergues definitivos”, señaló tras participar en un evento en la Fundación Miguel Alemán.
“Y las estaciones migratorias convertirlas en albergues para migrantes y no más estaciones migratorias que parecen prácticamente estancias (en las que están) privadas de su libertad la gente”.
El proyecto de conversión es analizado por el Gobierno federal luego de distintos incidentes en la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, Chiapas, tales como riñas, protestas y fugas masivas.
De acuerdo con datos de Gobernación, el INM cuenta con 33 estaciones migratorias en donde son alojados los extranjeros asegurados en lo que se resuelve el proceso de estancia legal o deportación.
De ellas, 3 resaltan por su capacidad de alojamiento y función como concentradora: que son la de Iztapalapa en la Ciudad de México, también conocida como “Las Agujas”; la de Acayucan, en Veracruz; y la Siglo XXI en Tapachula. También hay 24 Estancias Provisionales tipo A o B.
Cuestionada sobre si el eventual giro de las estancias del INM permitiría a los indocumentados entrar y salir libremente de dichos espacios, la Secretaria dijo que dependerá de su estatus migratorio.
“Si hay tarjeta de visitante por supuesto que tienen la posibilidad de entrar y salir, depende del estatus migratorio que tengan, inclusive visas de trabajo”, respondió.
Sánchez Cordero indicó que los migrantes cubanos, que han propiciado las fugas en la estación de Tapachula, son un grupo agresivo, pero “nada del otro mundo”.
“Estamos platicando con ellos sobre todo que entiendan que su situación en nuestro país es una situación irregular y que deben de regularizarse para poder estar y tener una estancia legal. Estamos haciendo lo posible por que los trámites sean lo más expeditos (…) los registros, y obviamente regularizar a las personas”, agregó.
“Hay flujos migratorios enormes, enormes, y estamos ocupándonos, no preocupados, ocupándonos de los flujos migratorios (de países como) Eritrea, Afganistán, la India”.
Fallas constantes
Tanto organizaciones civiles como la CNDH han advertido sobre las deficiencias en las estaciones migratorias. Incluso, el Consejo Ciudadano del INM registró una serie de malas prácticas, entre ellas:
· Quejas por maltrato, discriminación y negación de alimentos o productos de higiene.
· Carencia de insumos para dormir, como colchones y cobijas.
· Centros improvisados o hacinados.
· Los procesos de ingreso se realizan en espacios no adecuados, sin condiciones de dignidad y privacidad.
· Escasa evaluación de casos para utilizar alternativas a la detención.
· La estancia se prolonga si presentan recursos de amparo.
· Privación a los migrantes de su derecho a la información.