Opinión Migración 030925

Dinero

Llega Marco Rubio, Claudia pinta “su raya”

Y A ESTÁ EN México el secretario de Estado del gabinete trumpista, Marco Rubio. Sus prioridades, de acuerdo con un comunicado de su oficina, incluyen “acciones rápidas y decisivas para desmantelar los cárteles, detener el tráfico de fentanilo, poner fin a la migración ilegal, reducir el déficit comercial, promover la prosperidad económica y contrarrestar los actores malignos extracontinentales”. ¿Coinciden con las del gobierno mexicano? Según como se interpreten y el alcance que pretenda darles. En los detalles está el diablo, dicen por ahí. En la víspera la presidenta Sheinbaum pintó su raya: “no aceptamos injerencismo, violación a nuestro territorio ni subordinación, sino colaboración en igualdad de circunstancias”. Insistió en que el entendimiento bilateral en seguridad se basa en cooperación e intercambio de información, pero cada país actuará en su propio territorio. Se espera que firmen un acuerdo. (Enrique Galván Ochoa, LA Jornada, Política, p. 6)

Duda razonable / ¿A qué viene Marco Rubio?

Hoy en la mañana, la presidenta Sheinbaum recibirá, seguramente acompañada por parte de su gabinete, al secretario de Estado, el canciller estadunidense, Marco Rubio.

Hay un sinfín de especulaciones las redes sociales son así sobre a qué viene Rubio. La Presidenta no ha ayudado, anunciando hace semanas la “firma” de un acuerdo del que el gobierno estadunidense no ha dicho nada.

Ayer la Presidenta ya modificó lo de la firma: “Más que acuerdo, porque acuerdo significaría, en términos de política exterior, un nivel distinto de entendimiento, es un entendimiento entre los Estados, las dos naciones, de cómo debemos cooperar y colaborar. Y en esa perspectiva vamos a seguir trabajando conjuntamente”.

Un día antes, la oficina de Marco Rubio había definido los temas que le interesan en su viaje: “acciones rápidas y decisivas para desmantelar los cárteles, detener el tráfico de fentanilo, poner fin a la inmigración ilegal, reducir el déficit comercial y promover la prosperidad económica y contrarrestar a los actores extracontinentales malignos”.

Las últimas líneas del comunicado son interesantes: “los compromisos del secretario Rubio profundizarán los lazos bilaterales con México y Ecuador y fomentarán un mayor reparto de la carga en toda nuestra región”.

Digo interesantes porque en muchos sentidos ese es el trumpismo: si quieren estar bien conmigo, dedíquense a mis prioridades y entonces vemos.

Ahora, si uno ve las prioridades de Rubio, pues ya estamos, ¿no?

En lo de los cárteles y el fentanilo, pues basta escuchar a la Presidenta en su Informe o cada semana a García Harfuch, a los militares en las calles y ver el número de arrestos que se presume o el aumento en gente encarcelada o acordarse de nuestros “traslados” a EU. Sí, no es de un día para otro, pero de que ya no hay abrazos, no hay.

¿Inmigración ilegal? Pues pregunten en Tapachula. O vean los números en la frontera norte. La militarización de las fuerzas de seguridad y los controles migratorios hablan por sí solos. Hace unos años que somos el muro de Trump. ¿Qué más?

Lo del déficit comercial, pues algo estarán haciendo los aranceles, aunque seamos privilegiados contra el mundo y México no ha contestado de la misma manera, y lo de la prosperidad económica… pues ahí se habrá que aguantar.

No sé qué más pueda hacer México para tener contento a los vecinos. El problema es saber qué más quieren. Y no nos enteraremos mañana. Las conferencias y comunicados posteriores seguramente estarán llenos de amor. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Desde el biopoder / Récord poblano en remesas

El envío de remesas por parte de los connacionales que viven, en su mayoría, en Estados Unidos, fue resaltado en el primer Informe de Gobierno 2024-2030, presentado por Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, como uno de los elementos que está beneficiado a la economía nacional, junto a la inversión extranjera directa y la inversión pública y privada.

Dentro del apartado “Distribución por entidad federativa de los ingresos por remesas familiares”, del documento dado a conocer el 1 de septiembre, se puede apreciar que el estado de Puebla recibió a lo largo de la primera mitad de este 2025, mil 645.7 millones de dólares, unos 32 mil 914 millones de pesos a un tipo de cambio de 20 pesos por dólar, por concepto de remesas. El monto de dólares recibidos es superior en 1.7 por ciento, a los mil 617.5 millones de dólares, 32 mil 350 millones de pesos, que ingresaron en igual periodo del año pasado.

Las estadísticas del gobierno federal revelan que, durante el año 2024, el estado de Puebla captó 3 mil 366.7 millones de dólares, unos 67 mil 334 millones de pesos, por concepto de remesas. Con lo anterior, a lo largo de nueve años de forma consecutiva, los paisanos poblanos establecieron envíos históricos por concepto de envío de dólares a sus familias.

El historial de las remesas muestra que los migrantes poblanos, a partir del año 2016, están estableciendo registros históricos de manera anual en el envío de remesas familiares. En el año 2015, Puebla captó mil 335.6 millones de dólares; mientras que, para 2016, llegaron mil 456 millones de dólares. Desde entonces, cada año se establece un récord.

Con el monto de dólares que enviaron los poblanos migrantes hacia la entidad, Puebla ocupa el octavo lugar por remesas anuales, lista que es encabezada por Michoacán, entidad que durante el año pasado captó 5 mil 646.5 millones de dólares.

Por ahora, para este 2025, el panorama luce complicado ante diferentes factores como las acciones de deportación y las redadas. A pesar del entorno, las tendencias marcan que los migrantes seguirán apoyando a sus familias, por ello, en este año, se podría volver a establecer un nuevo monto histórico. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

Presidenta

La presidenta Claudia Sheinbaum llegó a su primer informe presidencial con un respaldo ciudadano que ronda los niveles históricos. La encuesta de El Financiero le otorga 74 % de aprobación; otras mediciones, como la de Enkoll, la sitúan incluso en 79. Es decir, la Presidenta se coloca como una de las figuras con mayor legitimidad política en el arranque de su administración. Este respaldo no es gratuito: en varios rubros estratégicos, su gobierno ha alcanzado calificaciones sobresalientes.

La economía, por ejemplo, ha sido manejada con una disciplina que le ha permitido a México sortear un escenario global complejo. La política de aranceles, la relación bilateral con Estados Unidos y la consolidación del Tratado de Libre Comercio marcan una línea de estabilidad que se traduce en inversión y confianza. En materia de seguridad, el gobierno ha concentrado esfuerzos en la captura de bandas y líderes del crimen organizado y en la reducción de delitos de alto impacto como feminicidios y extorsiones. En el frente migratorio, México se ha convertido en un contrapeso humanitario frente a la política de expulsiones de Donald Trump, protegiendo los derechos de los connacionales y reivindicando su dignidad.

Ese es el telón de fondo. Pero el verdadero parteaguas de esta semana política no sólo está en el Ejecutivo, sino también en el Judicial. Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dio su mensaje y con él un compromiso que puede marcar época.

Aguilar, primer abogado indígena mixteco en encabezar la Corte, asumió con un discurso que rebasa las formalidades jurídicas. Prometió una Corte más humana y accesible, donde la justicia deje de ser vista como un privilegio reservado para pocos. Subrayó que los ministros habrán de ganar menos que la Presidenta de la República y renunciarán a seguros privados, optando por la cobertura pública de salud. Un gesto simbólico, sí, pero también político: la justicia debe despojarse de excesos para acercarse a la ciudadanía.

En su mensaje, Aguilar colocó en el centro a la perspectiva de género, los derechos humanos y el respeto a los compromisos internacionales de México. Habló de pluralidad, de interculturalidad y de un sistema judicial que refleje la diversidad del país. Con ello envió un mensaje claro: la justicia no puede seguir siendo ajena a las realidades sociales.

El compromiso de una Corte austera y sin nepotismo es ambicioso. Significa revisar privilegios, pero también mecanismos de designación y operación. Significa abrir puertas y ventanas a la transparencia. Y significa, sobre todo, devolverle a la justicia el sentido igualitario que tantas veces se le ha reclamado.

Más allá de los jaloneos políticos en la renovación de las mesas directivas del Congreso, lo que está en juego es algo mayor: que el Poder Judicial se convierta en garante de una justicia que no discrimine ni privilegie, que sea confiable, cercana y efectiva.

Así, mientras la presidenta Sheinbaum celebra sus primeros logros con índices de aprobación inéditos, el presidente de la Corte inaugura un ciclo de expectativas. Ambos coinciden en un punto crucial: la necesidad de construir instituciones que sirvan, que respondan y que representen a todos. El camino no está exento de riesgos —el fantasma de la politización de la justicia ronda—, pero lo cierto es que México atraviesa un momento en el que la ciudadanía observa con atención.

El informe de esta semana nos deja una enseñanza: el futuro de la nación no sólo se define en Palacio Nacional, sino también en la Suprema Corte. Y hoy, más que nunca, ambos Poderes parecen llamados a escribir una nueva página en la historia de la justicia y la democracia en México. Ojalá el Poder Legislativo aprenda de sus pares y en lo sucesivo dé muestras de austeridad, eficacia y altura de miras con la nación. ¿O no, estimado lector? (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, Nacional, p. 10)

Frentes Políticos

Puentes. La visita oficial del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, marca un momento clave en la relación bilateral. La reunión, hoy miércoles, con la presidenta Claudia Sheinbaum y su Gabinete de Seguridad servirá para discutir temas urgentes, como el combate al narco, migración irregular, equilibrio comercial y cooperación económica. Aunque los enfoques puedan diferir, ambas naciones comparten intereses comunes, seguridad, justicia y prosperidad. Se espera un memorando de entendimiento que fortalezca la colaboración sin comprometer soberanías. Oportunidad de demostrar que los retos se resuelven con visión conjunta. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

Además de seguridad, Sheinbaum y Rubio deben buscar el equilibrio bilateral

El secretario de Estado de EU, Marco Rubio, se reunirá hoy en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum. La visita busca concretar un acuerdo de seguridad enfocado en desmantelar cárteles, frenar el tráfico de fentanilo y controlar los flujos migratorios. Hasta ahora Rubio ha mostrado cierto tono de moderación al elogiar los esfuerzos del gobierno mexicano, pero sigue presionando por compromisos más decisivos.

Hijo de cubanos exiliados y senador por Florida desde 2011, Rubio ha construido su carrera como un político de línea dura en política exterior. Desde hace más de una década describe a los cárteles mexicanos como entidades terroristas que controlan regiones y alimentan la crisis del fentanilo en su país. Durante el gobierno de AMLO fue particularmente crítico, acusándolo de ser blando con el crimen y pidiendo catalogar a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.

Con Claudia Sheinbaum en el poder desde octubre de 2024, Rubio ha moderado algo su discurso, reconociendo los decomisos récord de fentanilo y destacando el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera. Recientemente habló de trabajar en coordinación con México, pero sin abandonar el marco del “America First”, exigir “acciones rápidas y decisivas”, mayor control migratorio y freno a la expansión económica de China en nuestro país que, para él, representa un riesgo a las cadenas de suministro norteamericanas y un intento de evadir los aranceles de Trump.

En contraste con la postura de Rubio, la presidenta ha marcado distancia con firmeza. Desde su toma de posesión ha repetido que México no aceptará intervenciones extranjeras, insistiendo en que debe haber “Coordinación, sí; subordinación, nunca”. Con una popularidad promedio al 75%, llega a la reunión con respaldo político interno y capacidad de resistir presiones externas.

Hasta ahora no ha ido a Washington y ha preferido mantener su relación con Trump mediante llamadas o negociaciones a distancia. Al recibir a Rubio en la capital mexicana, controla la narrativa, evita escenarios incómodos y proyecta la imagen de un México que dialoga en sus propios términos. No es casual que los acuerdos arancelarios de marzo se alcanzaron sin necesidad de posar en el Despacho Oval de la Casa Blanca.

La reunión de hoy girará en torno a tres ejes. 1. Seguridad: cooperación en inteligencia y presión para que México actúe con mayor contundencia contra los cárteles; 2. Migración: EU exige deportaciones más rápidas de no mexicanos, mientras México pide apoyo financiero, y; 3. Comercio: EU busca limitar la triangulación china en manufacturas; México exige alivio arancelario para sectores golpeados.

El éxito dependerá de si Rubio mantiene el tono pragmático que hasta ahora ha mostrado o si vuelve a ser el duro que exige sumisión. Una presión excesiva podría reavivar el nacionalismo mexicano que tantas veces ha frenado acuerdos.

La visita de Rubio a la presidenta es, en suma, una prueba para ambos. Para él, de su capacidad de negociar sin imponer; para ella, de sostener la soberanía sin romper la relación. Porque más que un acuerdo de seguridad, lo que deben buscar es el equilibrio de la relación bilateral para enfrentar al crimen organizado, controlar la migración y promover el desarrollo económico. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)

Punto ciego / Claudia y Rubio, como lo dictó Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo decía en su obra El Príncipe que los gobernantes deben hablar en público de virtudes, justicia y grandeza, pero en privado actuar con pragmatismo, para garantizar la seguridad y estabilidad del Estado. Decía que la política es un arte donde la apariencia es tan necesaria como la acción oculta.

Y esto lo digo por la visita del secretario de Estado del gobierno de Estados Unidos, Marco Rubio. Lo que anunciarán tanto el Gobierno mexicano como el funcionario estadounidense frente a cámaras y boletines es predecible: cooperación en materia de seguridad, combate al fentanilo, mayor control migratorio y diálogo sobre comercio bilateral. El guion oficial ya está escrito: frases diplomáticas, apretones de mano y promesas de coordinación.

Pero, como bien lo dictó Maquiavelo, lo importante no está en lo que se dice, sino en lo que se negocia. Detrás de las cámaras, a puertas cerradas, la conversación girará en torno al intercambio de inteligencia, extradiciones estratégicas y la lista de objetivos prioritarios para ambos países.

México ya ha mostrado señales de coordinación y cooperación, no sólo al poner retenes en puentes internacionales para frenar el cruce de drogas y efectivo, sino también lo ha hecho al detener el flujo migratorio ilegal, contener y combatir a grupos violentos que mantenían asoladas regiones importantes del país, y al facilitar la extradición de por lo menos un centenar de objetivos prioritarios, líderes y operadores de grupos delincuenciales de alto rango.

Sin embargo, no han sido recíprocos; pareciera que la balanza está más inclinada hacia México, y es que si bien el gobierno de Estados Unidos ha mostrado cierta cooperación, como el intercambio de información de inteligencia y algunos otros aspectos poco notables, como el caso de la detención con fines de extradición de un exfuncionario de Pemex, el cual ni siquiera era un objetivo prioritario en la agenda de la Presidenta y de su estrategia de seguridad, es más, sus acusaciones carecen de sustento. México está esperando menos discursos y más acciones, y para esas acciones ya tienen nombres y apellidos.

Aquí lo que se tiene son dos países que públicamente presumen intereses comunes en materia de seguridad, pero que en privado se mueven con agendas estratégicas para su propio beneficio. Lo que en público se llama cooperación, en privado se traduce en cálculo, intercambio y negociaciones que raramente llegarán a un boletín de prensa.

En política exterior, como en Maquiavelo, la virtud se proclama en público, pero la seguridad se garantiza en privado. Marco Rubio se llevará de México titulares sobre cooperación, pero lo que realmente contará será la lista que se intercambie bajo la mesa. Porque en estas reuniones, la agenda pública tranquiliza… pero la privada decide.

Reenviado. Para nada es casualidad el timing de la denuncia presentada por el gobierno de Tamaulipas contra funcionarios y del propio exgobernador de ese estado, en relación con los contratos con las empresas propiedad del extinto empresario Carmona. Lo que se construyó como una narrativa con una sola cara, hoy se muestra completa. Quien los encumbró y los hizo socios, hoy está desesperado, al darse a conocer esa información, sabe que eso lo convierte en un objetivo de esta agenda de cooperación. (Daniel Santos Flores, La Razón, México, p. 10)

Red Compartida / Marco Rubio o los puntos en las íes

Nos adelantan que la visita que Marco Rubio, hoy secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional interino de Donald Trump, iniciará en México y otros países latinoamericanos tiene un eje principal: la migración se resuelve en su origen. En su discurso, Rubio señala que la violencia criminal en México y la dictadura en Venezuela son los dos grandes expulsores de población que empujan a miles hacia Estados Unidos.

Los datos que lo respaldan no son menores: en México, tan solo en 2024, 26 mil personas fueron desplazadas de manera forzada por la violencia, mientras que casi 390 mil viven fuera de sus hogares por la presión de los grupos criminales. En Venezuela, el colapso político y económico bajo el régimen de Maduro generó la salida de 7.9 millones de ciudadanos en busca de refugio.

La visión de Rubio es tajante, según se sabe: si se logran desmantelar a los cárteles en México, cientos o hasta miles de mexicanos regresarían, por voluntad propia, a su tierra; y si Maduro cae pues miles de venezolanos volverían a su país, esta vez para apoyar un nuevo gobierno democrático. Ese es el mensaje que trae consigo en su gira y con él busca poner la discusión migratoria en el terreno de las causas, no de las consecuencias. (Red Compartida, La Prensa, p. 2)

A la Sombra

Tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre un “ataque letal” contra una embarcación de droga que zarpó de Venezuela, el secretario de Estado, Marco Rubio, endureció el mensaje: “El Presidente va a pasar a la ofensiva contra los cárteles de la droga y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Esto desestabiliza no sólo al país sino a toda la Cuenca del Caribe. Estas drogas en particular probablemente se dirigían a Trinidad u otro país del Caribe, momento en el cual solo contribuyen a la inestabilidad que enfrentan esos países. Así que el Presidente ha sido muy claro en que va a usar todo el poder de Estados Unidos, toda la fuerza de Estados Unidos, para enfrentar y erradicar a estos cárteles de la droga sin importar desde dónde operen y sin importar cuánto tiempo hayan podido actuar con impunidad. Esos días se acabaron”. Y hay que recordar que ayer llegó a México. (A la Sombra, El Sol de México, república, p. 2)

Cartones

Informe de Gobierno

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(Camacho, Reforma, Opinión, p. 10)

Welcome Mr. Rubio

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(Chavo del Toro, El Economista, Foro, p. 46)