Opinión Migración 040925

Astillero

EL MENCIONADO ATAQUE tiene, como es evidente, a Nicolás Maduro y el gobierno venezolano como verdaderos objetivos. Trump habla con tono de hastío de que ya no se va a consentir más que Venezuela siga “creando” problemas de drogas e inmigración irregular a Estados Unidos (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.8)

Primer año de gobierno: una mirada desde los derechos humanos

A once meses de haber recibido la banda presidencial, Claudia Sheinbaum ha presentado su primer Informe de gobierno destacando los avances que han distinguido su primer tramo al frente del Poder Ejecutivo de nuestro país. Esta coyuntura nos invita a hacer una revisión crítica del desempeño de este gobierno en la dimensión sustantiva de los derechos humanos.

No sería pertinente analizar este primer año de gobierno sin considerar las herencias que recibió del sexenio anterior. En tal sentido, cabe recordar que Sheinbaum llegó a la Presidencia con una gran legitimidad democrática, acreditada no sólo por su contundente victoria en las urnas, sino también por su alta aprobación en la percepción social heredada del sexenio pasado y sostenida hasta la fecha con cifras que rebasan 70 por ciento de conformidad. A ello hay que sumar la gran concentración del poder que ha construido Morena en los tres poderes de la Unión.

Sin embargo, a la par de este caudal tan favorable, el actual gobierno ha heredado también márgenes muy estrechos en las finanzas públicas, que han acotado sus alcances presupuestales, los cuales se antojan insuficientes para sostener la diversidad de apoyos sociales generados durante los últimos siete años. También añaden complejidad al gobierno de Sheinbaum las patentes divisiones internas en Morena y las expresiones de incongruencia de varios de sus integrantes más conspicuos con los principios éticos postulados en el discurso del movimiento, entre los cuales resultan altamente incompatibles los casos de opulencia, corrupción y posibles vínculos con el crimen organizado de los que la prensa ha dado cuenta en fechas recientes.

Respecto de la agenda política recibida por la Presidenta, es patente que ha mantenido una línea de continuidad con la agenda de reformas estructurales anunciadas por su antecesor desde inicios de 2024 y que han ocupado casi por completo la escena pública en los meses recientes, especialmente la reconstitución del Poder Judicial, la militarización de la seguridad y el debilitamiento de los órganos constitucionales autónomos.

En este entorno político es posible identificar algunas luces dignas de destacar en este primer año de gobierno. Sin duda, la disminución de la pobreza es el principal logro que debemos reconocer a éste y el anterior sexenio, con una disminución de los índices de pobreza en alrededor de 12 por ciento, de acuerdo con las últimas cifras presentadas por el Inegi. Dichas estadísticas demuestran que la agenda de fortalecimiento de derechos laborales, el incremento salarial y la diversificación de programas sociales han provocado resultados tangibles en el mejoramiento de la calidad de vida de la población. En este mismo rubro hay que incluir el anunciado Programa Nacional de Vivienda, al que habrá que observar muy de cerca para evaluar su implementación y resultados.

Entre los signos adecuados también hay que anotar el Plan México, cuyo enfoque pretende el sostenimiento de la estabilidad económica en tiempos de volatilidad e incertidumbre como los actuales. En el mismo sentido, es justo reconocer el manejo prudente y estratégico del diálogo político en la relación México-Estados Unidos, cuidando la estabilidad política y económica del país frente al continuo golpeteo discursivo del gobierno de Donald Trump.

En cuanto a los elementos preocupantes del actual gobierno, y muy en línea con análisis que previamente hemos hecho en este espacio, nos encontramos con un sector salud pauperizado, rebasado en sus capacidades y desabastecido. En condiciones similares, aunque con menor gravedad, encontramos el sector educativo, en el cual los esfuerzos gubernamentales, basados en programas de becas, no han sido lo suficientemente eficaces para ampliar la cobertura, accesibilidad y calidad del sistema educativo de nuestro país.

Asimismo, respecto de derechos que han sido históricamente vulnerados en nuestro país, advertimos que la agenda de víctimas sigue sin ser enteramente atendida para garantizar condiciones de seguridad y justicia. Si bien es cierto que las cifras demuestran una disminución ligera en la violencia letal, también es cierto que la sociedad mexicana ha presenciado los últimos años una dinámica de incremento de la crueldad visible en diversas expresiones como la desaparición de personas, los feminicidios y la violencia contra niñas, niños y adolescentes.

Mientras tanto, en el rubro del urgente abatimiento de la impunidad y la corrupción no se advierten avances sustanciales ni cabe esperarlos próximamente, pues la reforma judicial no contó con un análisis integral que permitiera asegurar un efectivo combate a la impunidad, al tiempo que se ha continuado con el desmantelamiento de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

La libertad de expresión sigue siendo un gran motivo de preocupación debido a que continúan ocurriendo frecuentes hechos de agravio a periodistas y organizaciones; también se generaliza la operación de mecanismos formales e informales de control de los medios, especialmente en los estados. Recientemente, Artículo 19 reportó el incremento del acoso judicial contra periodistas, con 51 casos registrados en lo que va del año.

Mientras tanto, la agenda migratoria continúa con el enfoque prohibicionista impuesto por Estados Unidos, acentuado por la militarización de su instrumentación por medio de la Guardia Nacional.

Con todo, este segundo año será crucial para determinar el rumbo del actual sexenio, toda vez que se reduzca la dependencia del gobierno con los compromisos heredados del sexenio anterior, pero también frente al devenir de una creciente complejidad política marcada por una coyuntura interna de márgenes estrechos y fracturas que parecen inminentes, y de un entorno internacional en creciente tensión.

Mientras tanto, es responsabilidad nuestra, como ciudadanas y ciudadanos, seguir atentos al desempeño del gobierno y vigilantes de la debida garantía de nuestros derechos humanos y del cuidado de los indispensables fundamentos de la convivencia democrática. (Mario Patrón, La Jornada, Opinión, p.14)

Nudo Gordiano / Marco Rubio y Claudia Sheinbaum

La llegada del secretario de Estado Marco Rubio al AIFA marcó ayer el inicio de una visita histórica que culminó hoy con la firma del Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley entre México y Estados Unidos. Un acuerdo que revela las complejidades de una relación bilateral atravesada por la interdependencia económica, las presiones de seguridad y los fantasmas de la intervención.

Ayer, Claudia Sheinbaum recibió a Rubio en Palacio Nacional, acompañada del canciller Juan Ramón de la Fuente; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de la SSPC, Omar García Harfuch; Roberto Velasco, de la Unidad para América del Norte, y el titular del INM, Sergio Salomón, además del embajador, Esteban Moctezuma. La composición de esta delegación no fue casual. La presencia de García Harfuch y Rosa Icela Rodríguez envió el mensaje de que México está dispuesto a cooperar, pero desde una posición de fortaleza institucional.

El acuerdo firmado se sustenta en cuatro principios que Sheinbaum ha reiterado: reciprocidad, respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, y confianza mutua. Durante la conferencia de prensa conjunta, Rubio explicó que el acuerdo permitirá compartir inteligencia de manera más efectiva y contempla entrenamientos conjuntos donde ambos países pueden aprender mutuamente de sus experiencias.

La visita se produce en un momento delicado. El martes, Donald Trump había autorizado operaciones militares contra un cártel venezolano en el Caribe. Su retórica sobre los cárteles mexicanos y sus amenazas veladas de intervención militar han mantenido a México en estado de alerta. Sheinbaum ha sido enfática: “La cooperación será sin subordinación”.

Rubio llegó con una agenda ambiciosa que incluye el desmantelamiento de los cárteles, la detención del tráfico de fentanilo, el control de la inmigración irregular y la contención de “actores malignos extracontinentales”. Por su parte, México logró incluir compromisos recíprocos cruciales: la reducción del flujo de armas desde EU y el intercambio bidireccional de información de inteligencia. Para México, el acuerdo representa un éxito diplomático al establecer límites claros a cualquier forma de intervención unilateral de EU, aunque los compromisos adquiridos exigirán resultados tangibles en áreas donde enfrenta desafíos estructurales profundos. México mantiene su espacio de maniobra en las relaciones comerciales con China y otros actores globales, resistiendo presiones para alinearse completamente con la agenda de EU. Rubio logra un acuerdo que institucionaliza la cooperación en seguridad, crucial para la administración de Trump. Sin embargo, Washington debe aceptar que cualquier acción en México requerirá coordinación y consentimiento previo, alejándose de las fantasías de intervención unilateral.

A pesar del tono cordial, persisten tensiones no resueltas, como los aranceles o las declaraciones de la DEA, por lo que el verdadero test vendrá en la implementación. ¿Podrá México mostrar resultados tangibles sin comprometer sus principios de no intervención? ¿Aceptará EU que la cooperación requiere respeto mutuo y acciones recíprocas, incluyendo el control de armas? La próxima parada de Rubio en Ecuador sugiere que EU busca construir una red de cooperación regional más amplia. México ha demostrado que no será un socio menor en esta ecuación.

En última instancia, el encuentro Sheinbaum-Rubio nos recuerda una verdad incómoda: México y EU están condenados a entenderse. La geografía es destino, pero éste no tiene por qué significar asimetría. La cooperación sin sumisión no es sólo un eslogan político; es la única vía sostenible para enfrentar desafíos que no respetan fronteras. El tiempo dirá si ambos países están a la altura de este desafío histórico. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)

Desde Afuera / EU-México: ¿compartamentalización de nuevo?

La visita a México del Secretario de Estado Marco Rubio puso de relieve el interés de los gobiernos de México y Estados Unidos por subrayar una cooperación de seguridad “sin precedentes” y mostrar al menos la apariencia de una buena relación, más allá de tormentas temporales.

O tal vez un retorno a la política de “compartamentalización”, para tratar de evitar que temas difíciles “contaminen” al resto del diálogo.

La colaboración se refleja, según el anuncio, tanto en un “entendimiento” como en la creación de un grupo de alto nivel que se reunirá y coordinará de forma regular para hacer realidad “todas las cosas en las que hemos convenido trabajar”, según expresión de Rubio. La declaración habla de coordinación sin subordinación, respeto a las soberanías, responsabilidad compartida y confianza mutua.

El punto sin embargo está tanto en los detalles de ese “entendimiento” como en la forma en que se desarrolle un vínculo que si en la realidad rebasa a los gobiernos, siempre es vulnerable a declaraciones y actitudes de política doméstica de cada uno de ellos, en especial EU.

Lo cierto es que al igual que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado ser sensible a las preocupaciones estadounidenses sobre migración y crimen transnacional.

“Me alegra mucho que hayamos alcanzado un nivel de cooperación histórica en los últimos ocho meses. Nunca en la historia de ambos países hemos visto el nivel de cooperación que tenemos ahora, una cooperación que respeta la integridad y la soberanía de ambos…”, dijo Rubio.

La diferencia ha estado en que el entorno es más complicado para Sheinbaum por el interés político del presidente Donald Trump en los temas del narcotráfico, migración y el control de fronteras. Sheinbaum ha mostrado calma y frialdad para enfrentar las salidas y mensajes fuera de tono del mandatario estadounidense, lo que le ha valido lo que algunos consideran como un trato excepcional por parte de Trump y aún el mote de “Trump Whisperer”,  pero es evidente que ha debido hacer concesiones para preservar al máximo posible el acceso mexicano al mercado de EU y reducir la amenaza de aranceles, pero sobre todo difuminar, si no eliminar del todo, amenazas de bombardeos ó intervención directa militar.

Una parte importante de la política exterior de Trump es presionar y tratar de demandar tanto como se pueda para luego quedarse con lo posible. Para ello usa mensajes insultantes, sin olvidar presiones comerciales y de opinión pública.

Pero el contexto internacional de la visita importa también, y mucho, luego de la destrucción por la armada estadounidense de un barco que asegura salió de costas venezolanas y transportaba drogas hacia Estados Unidos.

Con todo, Washington también parece consciente de que ante el rechazo de China, Rusia e India a los planteamientos de Trump, tampoco puede darse el lujo de alejarse demasiado de sus vecinos y principales socios comerciales: Canadá y México. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 33)

Estrictamente Personal / Se allanó la presidenta

Pues al final no hubo ningún acuerdo de seguridad con Estados Unidos. El golpe pega directamente en la presidenta Claudia Sheinbaum, que había levantado altas expectativas sobre su conclusión. Lo propuso el 17 junio al presidente Donald Trump y el 1 de julio dijo que estaba prácticamente listo y se anunciaría “esta semana”.

Dos meses después, se quedó con las ganas ante un mensaje implícito de Estados Unidos: México no es un aliado al que trata mirándole a los ojos; es un “mal necesario” –como lo describen altos funcionarios en la Casa Blanca– con el que hay que trabajar porque es la puerta de la migración, el fentanilo y los negocios criminales de los cárteles de las drogas, a los que llaman “terroristas”.

Tampoco hubo que esperar a que se reuniera con Marco Rubio, el poderoso canciller de Trump, para entender que México no es el piloto en la estrategia para combatir a los cárteles, sino un copiloto que a veces ocupa el asiento trasero.

El “acuerdo” –que tiene naturaleza jurídica y obliga– que no fue, el lunes Sheinbaum lo redujo a un “entendimiento” –donde se declaran meramente intenciones sin ser vinculantes–, y para el miércoles, lo había convertido en un “Programa de Cooperación en Materia de Seguridad Fronteriza” –que organiza la ejecución de lo que se ha pactado–. Tremenda reducción estratégica de lo que había planteado.

La presidenta no parece haber sido bien informada esta semana sobre lo que debería esperar con Rubio, porque no sabía que lo que más habría era un programa, para el cual su venta pública por semanas y las alegorías sobre lo que iba a lograr con Trump, resultaron pólvora mojada.

Ayer adelantó, durante su conferencia matinal, que el encuentro con Rubio sería cordial y reflejaría el buen estado de la relación bilateral. Tras escuchar al secretario de Estado en una rueda de prensa, se entiende por qué. Jamás ha habido una cooperación tan profunda con ningún gobierno de México, aseguró, mostrando su complacencia con lo que ha ido cediendo la presidenta a sus pretensiones. La frase, sin embargo, meterá en problemas a la narrativa de que el gobierno de Felipe Calderón fue el más entreguista de la historia, porque los resultados alcanzados benefician únicamente a Estados Unidos.

Sheinbaum había dicho que hablaría por los mexicanos en Estados Unidos –el tema del endurecimiento de las políticas migratorias– y de comercio. Si lo hizo, no trascendió. El comunicado conjunto refleja las prioridades que la semana pasada anunció el Departamento de Estado concretaría Rubio en México y Ecuador.

“Los dos gobiernos –señala en su punto central–, establecerán un grupo de implementación de alto nivel que se reunirá regularmente y dará seguimiento a los compromisos mutuos y a las acciones tomadas dentro de los dos países, incluidas las medidas para contrarrestar a los cárteles, fortalecer la seguridad fronteriza y eliminar los túneles clandestinos en la frontera, atacar los flujos de financiamiento ilícito, fortalecer la colaboración para prevenir el robo de combustible, incrementar las inspecciones, las investigaciones y los procesos judiciales para detener el flujo de drogas y armas”.

Aunque parece un comunicado tradicional, no lo es. Hay algunas acciones canceladas por López Obrador que se restablecen, como el grupo de alto nivel para darle seguimiento a los compromisos, que resaltó Rubio, establecerá un mecanismo de rendición de cuentas, liquidando totalmente la discrecionalidad de los abrazos sin balazos. Hay también elementos nuevos que no figuraban en el pasado, como el robo de combustible.

El huachicol apareció de manera prominente, pidiendo inspecciones e investigaciones en México, lo que subraya una de las nuevas preocupaciones y prioridades de Washington. El trabajo contra el contrabando de armas incluirá, según Rubio, un rastreo de las armas, como lo hizo el programa “Rápido y Furioso” –aunque terminó en fracaso–, pero que no será unilateral, sino contará con la cooperación del gobierno mexicano, lo que es otro tropiezo en la retórica propagandista de López Obrador.

En términos de combate a las organizaciones criminales en México, este acuerdo es positivo. El que se plantee dentro de un plan bilateral resuelve el tema de la soberanía nacional, que le permite a Sheinbaum exaltarlo en su narrativa, como seguramente lo hará hoy en su mañanera. Lo malo es que la agenda de la lucha contra los cárteles regresa a ser dictada por Washington, en función de la seguridad nacional de Estados Unidos, donde ubicó Trump el combate a los cárteles desde que los denominó como “organizaciones terroristas extranjeras” y la eliminación del tráfico ilegal de fentanilo desde México, por cuya frontera se ha incautado 97% del opiáceo.

Si hasta ahora la cooperación “jamás” vista con un gobierno mexicano sólo ha beneficiado a Estados Unidos, ¿cuál sería el incentivo para Sheinbaum? La respuesta es sencilla: la pacificación del país. Alcanzarla es otra cosa, y como se ha visto, no se ha podido apaciguar al país hasta ahora. La opción se la da Trump: tropas estadounidenses que combatan a los cárteles junto con las Fuerzas Armadas mexicanas en nuestro territorio. El plan anunciado ayer no contempla esa posibilidad, pero las señales que se están enviando apuntan a que será cuestión de tiempo para que se eleven las presiones o, incluso, tengamos acciones unilaterales abiertas o clandestinas.

Sheinbaum ya las experimentó y debe escuchar lo que están diciendo. Rubio, por ejemplo, que minutos antes de subirse al avión para volar a México habló con la prensa en Florida, donde a propósito de una pregunta sobre el misil que destruyó una lancha rápida con 11 personas a bordo, respondió: “El presidente (Trump) ha sido muy claro que va a utilizar todo el poder de Estados Unidos (y) toda la fuerza de Estados Unidos para combatir y erradicar a estos cárteles de las drogas, sin importar desde dónde operen, ni cuánto tiempo hayan podido actuar con impunidad. Esos días se acabaron”.

Rubio es el halcón menos feroz en la administración Trump, pero es, de todo el gabinete, quien mejor conoce a México y sabe lo que provocó López Obrador con su tolerancia y laxitud con los cárteles. Por lo mismo, sus palabras deben ser calibradas de manera diferente a como analizan al resto de los extremistas en Washington, y repensar qué quiere Sheinbaum para México, y cómo lo quiere. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

AmSoc: Convención Binacional viene ya

El vínculo bilateral entre México y Estados Unidos vive un momento decisivo, en el que los temas de seguridad, migración y economía se entrelazan con la agenda empresarial de ambos países. Por un lado, la visita del secretario Marco Rubio para fortalecer la cooperación en materia de seguridad mediante un grupo de alto nivel; y por el otro, la Convención Binacional de American Society of Mexico, que encabeza Larry Rubin y que se ha consolidado como un espacio central para analizar la agenda política y empresarial entre ambos países.

La Convención programada para el 9 y 10 de septiembre en la Ciudad de México, contará con la presencia de los alcaldes de Laredo y McAllen, Texas, el gobernador de Querétaro, así como directores generales y altos ejecutivos de compañías como Microsoft, Moody’s y S&P Global Ratings.

En el plano político y social, la participación de Tatiana Clouthier, titular del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, pondrá énfasis en la importancia estratégica de la comunidad migrante. Además, Sergio de la Peña, exsubsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos, analizará los retos de la seguridad fronteriza, y Salvador Guerrero Chiprés, coordinador general del C5, sumará su perspectiva en materia de seguridad pública y tecnología.

En este contexto de relevancia internacional, la Convención de AmSoc representa un foro donde el sector público y privado de ambos países dialogarán y buscarán proyectar acuerdos concretos. Además, el objetivo de esta plataforma no es únicamente responder a la coyuntura, sino transformarla en oportunidades estratégicas que fortalezcan la relación bilateral. (De jefes, El Financiero, Empresas, p. 17)

Café político / Despacio, que tengo prisa

¿Cómo terminar con la válvula de seguridad?

Reveló el INEGI que la informalidad aumentó cuatro por ciento, aunque el aumento es desigual, según el Estado, lo cierto es que hoy el porcentaje de la economía en la informalidad es el 57 por ciento.

En tales condiciones, ¿Cómo esperar modernizar la economía de la República? ¿Cómo aumentar los ingresos del Gobierno, con tantos y costosos proyectos de infraestructura esencial?

Desde hace al menos medio siglo la migración y la informalidad han sido las válvulas de seguridad en las peores crisis económicas con que sucesivos gobiernos han evitado estallidos de violencia. El reto es formidable

Notas en remolino

El canciller Juan Ramón de la Fuente y el Secretario de Estado Marco Rubio hicieron público el acuerdo de seguridad entre México y Estados Unidos, apaciguando miedos de quienes no quieren aceptar que los “twits” y lo que dice allá el Presidente Donald Trump, igual que los mensajes de la mañanera son para consumo doméstico Por cierto, por el impacto de la entrevista del inquilino de la Casa Blanca con el “Daily Caller” pasó inadvertido que al final dijo que estudiaba una eventual reforma migratoria …Hirieron gravemente a un juez de control en Tula, Hidalgo. Es parte del Poder Judicial estatal y en Hidalgo tendrían que explicar porque no tenía protección. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 32)

Extra

Familias guatemaltecas rechazaron deportación de menores migrantes no acompañados, contradiciendo a funcionarios estadounidenses y generando un conflicto legal contra el plan de Trump. (El Economista, El Foro, p. 39)

Bajo Reserva

Se abre la puerta a encuentro Sheinbaum-Trump

Después de la visita a México del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, nos comentan que se abrió la posibilidad de un encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense, Donald Trump. Nos dicen que fue tan productiva la reunión en Palacio Nacional, que el señor Rubio va con “buenas nuevas” para el presidente estadounidense, sobre todo en materia de seguridad. Nos comentan que este posible encuentro entre Sheinbaum y Trump, además del tema de seguridad, también abordaría el de comercio y las medidas que ambos países han tomado para el control del flujo migratorio. Solamente faltaría poner la fecha, nos dicen. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Sacapuntas

Todos ganan en encuentro bilateral

Acuerdo ganar-ganar sellaron ayer la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Estado de EU, Marco Rubio. Pactaron un programa de cooperación sobre seguridad fronteriza con reciprocidad, respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, y confianza mutua, que interesaban a Palacio Nacional. Se comprometieron a desmantelar a cárteles y frenar el huachicol, migración ilegal y tráfico de fentanilo, demandas estadounidenses.   (El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Pulso político / Acuerdan México-EU Seguridad Fronteriza

Se disiparon las dudas y, finalmente, los gobiernos de México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo, y la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el secretario de Estado de ese país, Marco Rubio, firmaron el Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, que crea un grupo conjunto de investigación sobre precursores químicos utilizados en la producción de fentanilo y activa el Grupo de Alto Nivel con funcionarios de ambos países que, en reuniones permanentes, cotidianas, le den continuidad a través de intercambio de información, sin subordinación, en el marco de mutuo respeto a las soberanías de uno y otro.

En la reunión, en la que estuvieron miembros del gabinete y funcionarios estadounidenses, Rubio le pidió a la Presidenta darle solución a las barreras comerciales y no comerciales de México, que afectan el intercambio entre los dos países, a lo que ella se comprometiera con el presidente Trump desde julio, cuando éste otorgó un plazo de 90 días a nuestro país para evitar la imposición de 25 por ciento de arancel a los productos nacionales que exporta a Estados Unidos.

En la posterior conferencia de prensa conjunta con el canciller Juan Ramón de la Fuente, después de su encuentro con la Presidenta, Rubio reiteró que los cárteles de la droga son una amenaza para México y Estados Unidos, por lo que requieren un trabajo conjunto, al reconocer que ella ha logrado enfrentar a los grupos narcoterroristas designados por el presidente Trump como tales, aunque “queda mucho por hacer”, entre ello abordar flujos financieros ilícitos y adelantó que, para eso, hará más visitas al país.

Al referirse a las acciones contra el cártel venezolano Tren de Aragua y a la embarcación que trasladaba drogas a EU, con 11 personas, destruida en aguas internacionales, dijo que “esto va a suceder otra vez”, al insistir en que el presidente de Estados Unidos “va a librar guerra contra organizaciones narcoterroristas que han usado rutas marítimas por muchos años y están ganando miles de millones de dólares”.

Ayer, por cierto, la Fiscalía del Distrito de Columbia, en Washington, y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE, anunciaron la mayor incautación de precursores químicos —13 mil barriles con 300 mil kilogramos, a bordo de dos barcos sorprendidos en alta mar— para la fabricación de metanfetaminas y fentanilo procedentes de China con destino a México, para el Cártel de Sinaloa.

Esa acción fue posible, coincidieron la Fiscal, Jeanine Pirro, y el jefe del ICE, Todd Lyons, luego de que el presidente Donald Trump declarara a ese grupo criminal mexicano como organización terrorista extranjera. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 07)

Una agenda de cooperación estratégica: Marco Rubio en México

La visita del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, a nuestro país constituye un hito para la relación bilateral. En su encuentro con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se abordará una agenda amplia y estratégica, basada en la cooperación, el respeto mutuo y la visión compartida de construir un futuro próspero para ambos pueblos.

Uno de los principales puntos de la reunión será la seguridad. México y Estados Unidos reconocen que los desafíos trasnacionales, como el tráfico de drogas y armas, sólo pueden enfrentarse mediante mecanismos de inteligencia, coordinación y prevención. La presidenta Sheinbaum ha sido clara: la cooperación se realizará siempre bajo el principio de respeto a la soberanía. Con este espíritu, se buscará fortalecer la confianza mutua y los canales de colaboración que permitan avanzar en la construcción de un entorno más seguro para las familias de ambos países.

La migración es otro tema prioritario. México reafirmará su compromiso de atender este fenómeno desde una visión integral, que combine la protección de los derechos humanos con políticas de desarrollo en Centroamérica y el Caribe. Estados Unidos comparte la importancia de este enfoque, pues la solución duradera a los flujos migratorios radica en generar oportunidades en los países de origen.

En el terreno económico, la reunión abrirá oportunidades para consolidar al T-MEC como un motor de crecimiento y prosperidad. Se discutirán iniciativas que fortalezcan las cadenas de suministro, promuevan la inversión en sectores estratégicos y faciliten la transición hacia energías limpias. La presidenta Sheinbaum subrayará la importancia de que este crecimiento llegue a todo el territorio nacional, generando empleos dignos y bienestar en cada región.

El diálogo también incluirá la salud pública, especialmente en el contexto de los recientes brotes de enfermedades prevenibles. México y Estados Unidos buscarán profundizar su colaboración en materia de vacunas, tecnología médica y protocolos de prevención. La cooperación científica será un pilar esencial para garantizar el bienestar de las comunidades a ambos lados de la frontera.

La visita de Marco Rubio refleja el interés de ambos gobiernos en fortalecer una relación que se sustenta en la historia, la vecindad y la cooperación constante. Para la presidenta Claudia Sheinbaum, este encuentro es una oportunidad para reiterar que México mantendrá siempre una relación cercana y respetuosa con Estados Unidos, privilegiando el diálogo, la soberanía y la búsqueda de soluciones conjuntas a los retos globales.

En suma, el encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario Marco Rubio no sólo reafirma la importancia de la relación bilateral, sino que proyecta un mensaje claro: México y Estados Unidos avanzan hacia una nueva etapa de cooperación estratégica, orientada al bienestar de sus pueblos y al fortalecimiento de la región. (Luis David Fernández Araya, La Crónica, Nacional, p. 11)

Cartones

Nuevo entendimiento

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Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

Calderón

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(Calderón, Reforma, Opinión, p.9)

A toda velocidad

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(Galindo, El Universal, Opinión, A15)