Opinión Migración 170925

El Correo Ilustrado

Décima que condena el asesinato de un migrante

Con placa y gorra en la frente, persiguen al “ilegal”, que bien desquita un jornal o es poeta disidente. ¡Qué ley tan poco decente, tan llena de hipocresía! Mató un migrante este día, el ICE y con cara tiesa, fue en defensa se confiesa ¡Vaya su justicia impía! (Guadalupe Martínez Galindo, La Jornada, Editorial, p. 2)

Astillero

HUBO CONGRUENCIA EN logística, vestuario y vítores. La primera mujer en llegar a la Presidencia de la República reivindicó la lucha de las mujeres durante la ceremonia del Grito de Independencia.

USÓ EN SU indumentaria el morado del feminismo, recibió la Bandera nacional de manos de una escolta de mujeres, integró, en esfuerzo de paridad, a figuras femeninas en las vivas que lanzó (quitando a Josefa Ortiz el clásico “de Domínguez” para subrayar que las mujeres no son propiedad de nadie), y homenajeó a heroínas anónimas y mujeres migrantes e indígenas. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)

Juegos de Poder / Preocupación por lo que está pasando en Estados Unidos

Me causa desasosiego la situación en Estados Unidos: la polarización política que está causando cada vez más violencia. Me mortifica porque, como todo mexicano, tengo mucha gente querida viviendo en el vecino del norte. Pero, además, esto puede afectar a México.

El asesinato de Charlie Kirk es absolutamente condenable.

Estamos hablando de uno de los activistas conservadores más exitosos que había en Estados Unidos. Inteligente y carismático, a sus 31 años se había convertido en un eficaz movilizador del electorado más joven para el movimiento trumpista. La semana pasada lo asesinaron en medio de un debate con universitarios en el estado de Utah.

Yo no estoy de acuerdo con la mayoría de las posturas políticas de Kirk. Algunas me parecen francamente detestables.

Por ejemplo, su odio contra México.

Era de los que falsamente creían que la culpa de tantos miles de estadunidenses por sobredosis de drogas se debía a nuestro país. Afirmaba: “No me importa si ofendemos a México. Son un país pequeño y pobre. Han estado envenenando nuestra tierra durante demasiado tiempo con drogas, cárteles y armas. Son uno de los países más asesinos y sangrientos del planeta”.

Consideraba que los mexicanos estaban invadiendo su país pervirtiendo el proyecto de nación de los blancos cristianos. Había que detener a los migrantes indocumentados a toda costa.

Se atrevió a decir que Claudia Sheinbaum era la mandataria que más le estaba haciendo daño a Estados Unidos de todo el mundo. “Es peor que Vladimir Putin. De hecho, Putin nunca ha hecho estragos en América. La Presidenta de los mexicanos está liderando un levantamiento desde el interior de América y ella tiene mucho con qué trabajar porque tiene muchas células durmientes en este país”. Esto a propósito del llamado que había hecho Claudia para que los mexicanos se organizaran contra las redadas antiinmigrantes en Estados Unidos.

Consideraba que la relación económica de México con su país era “de una naturaleza parásita”. A menudo preguntaba: “¿Cuándo será el día que Estados Unidos mande sus drones a México para acabar con los cárteles?”.

Se dice que Kirk era un demócrata porque organizaba debates en las universidades estadunidenses. Sin embargo, era muy tramposo en estos ejercicios. No se trataba de discusiones parejas, ya que él tenía un vasto entrenamiento retórico. Era como si Michael Jordan hubiera emprendido una competencia de canastas contra amateurs del baloncesto. No había manera de ganarle. En el terreno argumentativo, resultaba evidente la asimetría entre un predicador experimentado con chavos universitarios.

En fin, que se pueden hacer muchísimas críticas a un personaje como Kirk. Pero nada, absolutamente nada, ni siquiera su discurso ofensivo para muchos, justifica que lo hayan matado.

El asesinato de Kirk le dio la vuelta al mundo de manera inmediata por medio de las redes sociales. Atestiguamos cómo le dispararon. Una escena terrorífica que precisamente causa eso: terror.

El terror al que están teniendo que acostumbrarse los estadunidenses por la gran cantidad de armas que existen en ese país. La polarización política es un fenómeno mundial (aquí también en México lo tenemos), pero la diferencia es que en Estados Unidos convive con una sociedad armada hasta los dientes. No solamente porque hay más armas que habitantes en ese país, sino que muchas son de alto calibre.

Como el rifle que utilizó el presunto asesino de Kirk, Tyler Robinson, un joven de 22 años del que no se sabe mucho, aunque el gobernador de Utah, Spencer Cox, ha afirmado, sin presentar pruebas, que el sospechoso “tenía creencias políticas inclinadas a la izquierda”.

La derecha de ese país, incluyendo al presidente Trump, está en esa misma narrativa, es decir, que la izquierda es la culpable del asesinato de su correligionario. Ayer, el vicepresidente JD Vance dijo que la violencia política era un problema liberal y no conservador. Anunció, por tanto, que tomarían medidas enérgicas contra organizaciones no gubernamentales de izquierda utilizando todos los recursos disponibles del gobierno federal para lograrlo.

Estamos frente a un gobierno estadunidense que, en lugar de llamar a la unidad y reconciliación frente a un asesinato tan deplorable como el de Kirk, lo está utilizando políticamente para seguir polarizando, incluso amenazando a los que piensan diferente de ellos.

Eso históricamente ya lo hemos visto y siempre termina mal.

Los mexicanos debemos preocuparnos por este ambiente de polarización cada vez más extrema en Estados Unidos, ahora acompañada de violencia. Eso afectará a nuestros seres queridos que viven allá y acabará por complicarnos la vida aquí en México por la interdependencia que tenemos con nuestro vecino del norte. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 13)

Duda Razonable / ¿Vivan los migrantes? Pues asustados y perseguidos

“¡Viva nuestras hermanas y hermanos migrantes!”, exclamó la presidenta Claudia Sheinbaum desde Palacio Nacional la noche del 15 de septiembre.

Sí, por supuesto ¡que vivan! Pero por lo pronto viven escondidos, con miedo, muchos de ellos prefieren quedarse en casa todo el día, otros han abandonado trabajos; vigilan cada uno de sus pasos en las calles o en las tiendas o afuera de las escuelas donde dejan a sus hijos.

Todos podemos responder a la arenga de la Presidenta. Pero el gobierno es el gobierno. No solo debe gritar, sino actuar, si es que es cierto ese “¡Viva!”.

Frente al brutal embate de Trump y su gobierno contra los migrantes, México se ha paralizado. O eso parece, al menos que se esté negociando en secreto algún acuerdo, pero me temo que lo sabríamos.

Frente a Trump, el gobierno mexicano ha sido cauteloso, estratégico y no le ha ido mal. Al menos en comparación del resto del mundo. Pero no le ha ido mal a los que vivimos de este lado de la frontera.

Los aranceles son menores y menos dañinos que para el resto de los países, en migración a través de México seguimos siendo, y cada día más, el nuevo muro trumpiano y el fin de la política de abrazos ha dado resultados que Trump hasta aplaude, como lo mostró en la “determinación” publicada hace unos días por el Departamento de Estado: “En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha aumentado la cooperación para enfrentar a los poderosos cárteles que envenenan a nuestros dos países con drogas y violencia. México ha aumentado 10 mil soldados de la Guardia Nacional a nuestra frontera compartida, ha logrado importantes incautaciones de fentanilo y precursores químicos, y ha transferido 29 objetivos de alto valor, incluidas importantes figuras de cárteles, a la custodia de Estados Unidos para ser juzgados por sus crímenes. Esfuerzos adicionales y agresivos por parte de México para responsabilizar a los líderes de los cárteles y desbaratar las redes ilícitas involucradas en la producción y el tráfico de drogas”.

Y para seguir en la línea trumpiana, el más reciente anuncio sobre aranceles para China.

En fin, no está mal la manera en que se ha manejado la furia de Trump, pero ¿no podríamos pedir hacer algo? Digo, si tanto los queremos y les gritamos “¡Viva!”. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Desde el Biopoder / Migrantes, con lugar especial

A lo largo de las fiestas patrias, tanto en México y en Estados Unidos, los migrantes, entre ellos, los poblanos, tuvieron un lugar especial y en los discursos emitidos por autoridades, se les hicieron menciones y reconocimientos por sus aportaciones y trabajo.

La presencia poblana fue notoria en territorio norteamericano, en particular, durante las celebraciones mexicanas que se organizaron en Nueva York, Nueva Jersey, Los Ángeles y Chicago.

Mujeres, hombres, jóvenes, niñas, niños, trabajadoras, trabajadores, empresarias, empresarios, emprendedores y líderes de organizaciones civiles estuvieron presentes en los festejos que conmemoran el Inicio de la Independencia de México de 1810.

Los poblanos asistieron a múltiples celebraciones que se realizaron en ciudades de Estados Unidos, entre ellas, la edición 79 del “Desfile de la Independencia” que se realizó en Los Ángeles, California. Durante la parada cívica, aparecieron cuadrillas de carnaval que estrechó relaciones entre la ciudad norteamericana y las regiones de Cuautlancingo y Cholula; de manera adicional, destacaron los carros alegóricos alusivos a la Batalla del 5 de Mayo de 1862, la talavera y símbolos de representación de la identidad poblana.

De la misma forma, la presencia de los migrantes poblanos destacó en el “Festival de la Independencia de México”, en Nueva York, donde las autoridades reportaron la presencia de más de 5 mil asistentes.

A pesar de que, de forma previa, se presentaron rumores de redadas y aumento en la presencia de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), los integrantes de la comunidad migrante participaron en las celebraciones con motivo de la Independencia de México.

De la misma forma, en Ciudad de México, desde el balcón central de Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum, primera mujer a cargo del Poder Ejecutivo, hizo un reconocimiento y en la ceremonia del Grito expresó: “¡Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes!”.

Al final, para la mayoría de los migrantes, la celebración fue más que el cumplimiento de una tradición porque se tradujo en una muestra de unidad, una acción de resistencia y una manera de hacerse visible en tiempos complicados. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

A Fuego Lento / Del grito al desfile: símbolos, mensajes y advertencias

Días históricos y cargados de símbolos se vivieron en las primeras fiestas patrias encabezadas por la presidenta Claudia Sheinbaum.

El 15 de septiembre, desde el balcón central de Palacio Nacional, la mandataria reivindicó el feminismo, los derechos de los migrantes y envió un mensaje directo a Donald Trump.

Frente a un Zócalo abarrotado, no sólo con capitalinos sino con mexicanos de todo el país y del extranjero, la Presidenta inauguró un estilo propio para la conmemoración.

Al día siguiente, el desfile militar confirmó esa narrativa. Por primera vez, una mujer, en su calidad de jefa suprema de las Fuerzas Armadas, encabezó la ceremonia y pronunció un discurso firme en defensa de la soberanía nacional.

A su lado, los secretarios de Marina y Defensa, Raymundo Pedro Morales y Ricardo Trevilla Trejo, refrendaron su respaldo, pero también se atrevieron a abordar los problemas recientes que han sacudido a las instituciones.

El momento más duro llegó con las palabras del almirante Morales: “el mal no encontrará lugar ni abrigo en tan honorable institución”.

La frase, en clara alusión al desmantelamiento de una red de huachicol que involucró a oficiales de la Marina, retumbó en cada rincón.

Morales dejó en claro que no meterá las manos por nadie, ni siquiera por los sobrinos de Rafael Ojeda, exsecretario de Marina, directamente señalados en las investigaciones.

El simbolismo atravesó todo el fin de semana. El vestido morado de Sheinbaum, su parada frente al retrato de Leona Vicario, la escolta integrada por ocho mujeres cadetes militares y la inclusión de las “heroínas anónimas de la patria” en la arenga, dieron una nueva lectura al ritual.

“¡Viva un México independiente y soberano!”, gritó, en lo que muchos interpretaron como un mensaje a Trump y a quienes cuestionan la política exterior mexicana.

Con apenas un minuto de intervención, Sheinbaum redefinió el tono de las fiestas patrias. Entre fuegos artificiales, son jarocho y el eco del “Cielito lindo”, lo que quedó en claro es que la Presidenta convirtió el rito patrio en un manifiesto político.

Feminismo, soberanía, memoria histórica y combate a la corrupción fueron la materia prima de unas fiestas patrias que no sólo celebraron la Independencia: también marcaron distancia con el pasado inmediato. (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 5)

El dedo en la llaga / Pura coincidencia

Ciudades y comunidades enteras que viven en penumbras en cuanto se va la luz del sol, porque la electricidad es un lujo. Anaqueles sin alimentos, ni dinero para comprar lo poco que hay. Niños escarbando en la basura, en busca de un trozo de pan. Mujeres a quienes se les prometió igualdad, la encontraron en la miseria, el racionamiento, la cancelación de su individualidad, sueños y capacidades.

Sistemas educativos y de salud absolutamente destrozados. Industrias estatizadas y llevadas a la ruina. Secuestro de todas las instituciones del Estado y el sistema electoral, para anular cualquier posibilidad de cambio. Populistas que se disfrazan de humanistas y benefactores, pero terminan siendo los tiranos que dicen combatir.

Venezuela lleva lo que va del siglo sometida por la seducción y después amedrentamiento de Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro, quien es señalado por investigaciones de Estados Unidos como uno de los narcotraficantes más peligrosos del planeta. Cuba, regida por Fidel Castro, quien murió con una fortuna personal calculada en 900 millones de dólares, cuyo gobierno está en manos de su heredero político, Miguel Díaz-Canel. ¿El sello de la corrupción del populismo? ¿Le suena a alguien más?

Desde la explosión de una ola masiva de migración en 2021, 850 mil cubanos han logrado llegar a Estados Unidos, y por lo menos 650 mil más a México y otros destinos. De Venezuela, nueve millones de seres humanos también se han ido hacia Norteamérica y los países vecinos. ¿Lecciones para aprender?

Aparatos de control. Las Misiones Bolivarianas de la dictadura venezolana son esquemas de adoctrinamiento mediante la asignación arbitraria de vivienda, servicios básicos y hasta alimentos en forma de dádiva para mantener la imagen del Estado protector, pero mediante listas controladas que permiten atender sólo a quienes no se opongan al poder, de paso, con un margen muy ancho de corrupción. ¿Suena parecido a algún programa social?

En Cuba, con todo y libretas de racionamiento debido a la enorme crisis en que el gobierno tiene hundido al país, tienen programas que llaman de asistencia social. Dan un poco de dinero a familias que consideran vulnerables, adultos mayores, personas con discapacidad y otros grupos en indefensión, pero manteniéndolos en la pobreza, sin derechos ni libertades. ¿Algún paralelismo con pensiones o becas conocidas?

Para financiar todo ese asistencialismo, los gobiernos populistas endeudan a sus países hasta que ya nadie les presta y luego emiten dinero indiscriminadamente, causando inflaciones desbocadas.

Ahorcan con regulaciones excesivas e impuestos confiscatorios a los capitales y empresas que crean la riqueza y generan empleos, contra quienes además instigan discursos de odio.

En Cuba, según sus propias cifras, de los 8.5 millones de habitantes en edad de trabajar, solo 49 de cada 100 tienen un empleo y esa misma proporción es la de quienes no tienen un trabajo, pero tampoco lo buscan, entre otras razones, por los salarios paupérrimos que obtendrían. ¿En dónde laboran quienes sí tienen un empleo? La gran mayoría, 68.5 de cada 100, en el gobierno, que controla prácticamente todas las actividades económicas. El resto, en labores mayormente informales de comercio y servicios, desempeñando algún oficio. ¿Será una de las grandes razones por las que la economía cubana lleva décadas en bancarrota?

Signos de alerta. ¿Estamos atentos? (Adriana Delgado, El Heraldo de México, País, p. 8)

La Gran Carpa

Faquir

La Iniciativa Kino para la Frontera lanza la alerta. En 2025, las deportaciones de personas con años en Estados Unidos se han disparado y el drama familiar va en aumento. De mayo a julio, 278 encuestas revelan que 57.2% vivía allá al ser detenido; en 2024, era solo 5%. Separaciones, abusos y más de una década borrada de golpe. Las cifras sobre migración siguen en la agenda. (Redacción, El Economista, El Foro, p. 54)

Ruiz-Healy Times / Con Claudia Sheinbaum el Grito cambió de voz

Como la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum se convirtió el lunes pasado en la primera mujer en encabezar el Grito de Independencia y así marcó un hito en este acto cívico que desde Porfirio Díaz ha servido para reafirmar unidad, soberanía y legitimidad política.

Sheinbaum gritó lo tradicional: “¡Viva la Independencia!”, “¡Viva Hidalgo!”, “¡Viva Morelos!”, “¡Viva Allende!”, “¡Viva Guerrero!”. También incluyó a Josefa Ortiz, pero con una diferencia: la nombró como Josefa Ortiz Téllez-Girón, su apellido de soltera y no como de Domínguez, sin subordinación al apellido marital, rompiendo con la antigua costumbre patriarcal. Junto a ella mencionó a Leona Vicario y a dos figuras casi olvidadas: Gertrudis Bocanegra, insurgenta en Michoacán, capturada, torturada y fusilada en Pátzcuaro en 1817; y Manuela Molina la Capitana, quien tomó las armas en Tabasco. A ello sumó la invocación a las heroínas anónimas, a las mujeres indígenas y a las y los migrantes, y cerró con valores universales: “¡Viva la dignidad del pueblo de México! ¡Viva la libertad! ¡Viva la igualdad! ¡Viva la democracia! ¡Viva la justicia!”.

La carga simbólica fue doble. Por un lado, feminizó el relato de la Independencia. Hasta hace poco, las mujeres apenas eran mencionadas; salvo Ortiz y, más tarde, Vicario, el panteón cívico era masculino. La presidenta rompió con esa tradición y abrió espacio a insurgentas olvidadas y grupos marginados. Por el otro, reforzó su discurso de gobierno: dignidad, igualdad, democracia y justicia como ejes de legitimidad.

El gesto se completó con un detalle inédito: la escolta del Heroico Colegio Militar integrada solo por cadetes mujeres. Antes ya podían ingresar, pero solo en áreas como Sanidad Militar. Desde 2021 se abrió su participación plena en todas las armas y ahora portaron la bandera en la ceremonia del Grito, el acto cívico más solemne de la nación, encabezado también por una mujer. El mensaje fue claro: la patria ya no se encarna solo en los “padres fundadores”, sino también en las mujeres que lucharon y siguen luchando por ella.

Por televisión se vio a la presidenta deteniéndose frente al retrato de Josefa Ortiz, acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba, para recibir el saludo de ordenanza antes de tomar la bandera nacional en sus manos y salir al balcón central de Palacio Nacional. La imagen fue contundente: la primera mujer en gobernar México permaneciendo bajo la mirada de la primera mujer reconocida en la gesta de Independencia.

Comparado con sus antecesores, el cambio es notable. Porfirio Díaz institucionalizó el Grito como ceremonia rígida, centrada en héroes varones. Lázaro Cárdenas le imprimió un aire social al ligarlo a la Revolución. AMLO introdujo valores abstractos como la “fraternidad universal” y reivindicó personajes indígenas y populares como Cuauhtémoc y Flores Magón. La presidenta recogió esa línea, pero le dio un sello propio: feminista, inclusivo y con referencias a sectores contemporáneos como los migrantes.

En su primer Grito, Claudia Sheinbaum redefinió el nacionalismo mexicano en clave de género y diversidad. Ahora la historia ya no es propiedad exclusiva de héroes militares o caudillos. Antier quedó claro que México también es femenino, indígena, migrante y diverso. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 46)

¡Vivan las mujeres!

Este año se cumplen 215 años del hecho que transformó los destinos de un pueblo que demandaba libertad, justicia social y el fin de la esclavitud, levantándose en armas para luchar por la independencia contra la Corona española.

La madrugada del 16 de septiembre de 1810, desde Dolores Hidalgo, Guanajuato, el cura Miguel Hidalgo y Costilla animó a la insurgencia independentista, convirtiéndose más adelante en el Padre de la Patria.

En 1825, ya como una nación independiente, por primera vez, el presidente Guadalupe Victoria celebró oficialmente el “Grito de Independencia”. Tuvieron que pasar 200 años para que la conmemoración fuera liderada por una mujer, la primera presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo.

Para las mujeres, la conquista de nuestros derechos no ha caminado paralelamente con el curso revolucionario de la historia. Ha sido un proceso más lento y con obstáculos, sin embargo, firme y comandado por mujeres tan entregadas a la Patria como a las causas de las propias mujeres.

Josefa Ortiz, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra se sumaron a la defensa de la libertad y de la nueva Patria durante la Guerra de Independencia, demostrando que las mujeres también luchan y que nuestras causas son revolucionarias. Además de ellas, las heroínas anónimas, cuyos nombres no se inscribieron en los libros de historia, pero su voluntad cambió el curso de la historia.

Con la Cuarta Transformación se reivindicaron los derechos del pueblo y, de forma particular, los derechos de las mujeres, proponiendo construir una República de y para las mujeres. Se reconoció en la Constitución la paridad política, el derecho a la igualdad sustantiva y al acceso a una vida libre de violencia; reformas constitucionales que ya están teniendo efectos positivos en la organización social y la distribución de la riqueza.

Así como la reciente reforma al artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno, que, en el izamiento de la Bandera Nacional a toda asta y a media asta en los edificios y lugares públicos, incluirá fechas conmemorativas del natalicio, obra en vida y muerte de diferentes mujeres transformadoras.

Entre otras, se conmemorará el aniversario luctuoso de Margarita Maza; Agustina Ramírez; Josefa Ortiz; Rosario Ibarra; Sor Juana Inés de la Cruz; Elvia Carrillo Puerto; Juana Belén Gutiérrez; María Refugio “Cuca” García; Sara Pérez Romero; Leona Vicario; Carmen Serdán; Laureana Wright; Gertrudis Bocanegra; Rita Cetina Gutiérrez; Dolores Jiménez y Muro; y Elena Arizmendi.

Igualmente, se fortalece la importancia de las efemérides del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo; el Día de las Mujeres Indígenas, 5 de septiembre; el reconocimiento del derecho de las mexicanas de votar y ser votadas a nivel federal, 17 de octubre; y el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, 25 de noviembre.

La llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum pone en el centro de la memoria colectiva a nuestras abuelas, a nuestras madres, a nuestras hijas, a nuestras nietas, a nosotras. No menos importante es la sabiduría con que ha protegido la soberanía de nuestro pueblo frente a la coyuntura internacional, y a nuestras hermanas y hermanos migrantes.

Al momento de concluir esta columna, aún no se lleva a cabo el “Grito de Independencia” en el Zócalo de la Ciudad de México, pero estoy segura que las mujeres seremos protagonistas de este llamado de libertad, soberanía y justicia; las indígenas y afromexicanas, las campesinas, las trabajadoras de la maquila, las migrantes, las del norte, las del centro, las del sur, las niñas, las mayores, las que ya no están… todas. Porque este es el tiempo de las mujeres y 2025 es el año de la mujer indígena. (Lorenia Valles, El Sol de México, Análisis, p. 21)

Histórico

Brillante. No hallo otro mejor adjetivo para calificar el desempeño de Claudia Sheinbaum en el histórico acto donde por primera vez una mujer dio el tradicional Grito de la Independencia en el balcón presidencial. No tengo sino elogios para ella en esa ocasión tan significativa.

El atuendo de la Presidenta fue elegante sin ser llamativo; su porte gallardo, y digna su actitud. A diferencia de su antecesor no lanzó mueras, ni consignas partidistas, ni arengas semejantes a aquellas tan ramplonas y fuera de contexto como “¡Viva el amor al prójimo!” o “¡Muera la avaricia!”.

Me gustó que haya vitoreado a mujeres antes no reconocidas y que contribuyeron también a darnos patria, como “La Capitana”. Motivo de controversia podrá ser el hecho de que a doña Josefa Ortiz de Domínguez le haya quitado el apellido marital con que siempre se le ha designado, pero ese debate será entre los usos pasados y las nuevas tendencias feministas, a las cuales favoreció la Presidenta. Igualmente me pareció muy bien que enviara mensajes indirectos al amarilloso mandatario yanqui al mencionar a los migrantes y a la dignidad y soberanía de la nación.

A la altura del acontecimiento estuvo la doctora Sheinbaum. Desde aquí le hago llegar un sincero y sonoroso aplauso, tributado con ambas manos para mayor efecto. Y la cereza del pastel.

En Dolores Hidalgo, Guanajuato, emblemático sitio de la historia, otra mujer dio el Grito: la gobernadora panista Libia García Muñoz Ledo, también la primera mujer en gobernar esa entidad. Tuvo el acierto de mencionar entre las heroínas a doña María Ignacia Rodríguez de Velasco, la famosísima Güera Rodríguez, quien apoyó la causa independista con cuantiosas sumas de dinero, y fue además cercana colaboradora -cercanísima- del autor verdadero de la Independencia, Agustín de Iturbide, tanto que el bizarro jefe desvió el desfile del Ejército Trigarante en su entrada triunfal a la Ciudad de México para hacerlo pasar bajo el balcón de la Güera.

El victorioso militar lucía un sombrero alargado, de los entonces llamados “de empanada”, con un airoso penacho de plumas verdes, blancas y rojas, regalo que el día anterior -o la anterior noche- le había hecho la hermosísima dama. Iturbide arrancó una de las plumas e hizo que un edecán la entregara a la Güera, quien la besó y le envió un disimulado beso al adalid.

Que este relato al margen no me aparte de expresar nuevamente mi reconocimiento a la presidenta Sheinbaum, cuyo nombre figura ya en la lista de mujeres pertenecientes a la historia nacional… Empédocles Etílez y su compadre Astatrasio Garrajarra, ebrios consuetudinarios, llegaron en horas de la madrugada a la casa del primero, en estado de competente beodez.

El vino hay que saber mearlo, suele decir don Abundio el del Potrero, y ellos no poseían ese valioso saber. La esposa de Empédocles los recibió con justificado enojo. Le dijo a su marido: “Como castigo a tu borrachera te privaré de sexo por un mes”. Y luego, dirigiéndose a Astatrasio: “Y a usted, compadre, por sonsacador, durante 15 días”… Rosibel le comentó a Loretela:

“Me gustan los hombres con muchas pompas”. Dijo Loretela: “Yo me conformo con que tengan dos”… En la habitación número 210 del Motel Kamawa se llevó a cabo el consabido acto carnal entre Afrodisio Pitongo, galán concupiscente, y Susiflor, doncella que en esa ocasión dejó de serlo.

Al término del trance la joven se echó a llorar desconsoladamente. Gimió llena de congoja: “¡Jamás me perdonaré haber cometido dos veces esta indebida acción!”. Acotó Afrodisio: “Lo hicimos nada más una vez”. Entre sus lágrimas preguntó Susiflor: “¿Qué ya nos vamos?”… FIN. (Catón, Reforma, Opinión, p.8)