No podemos perder de vista el delicado asunto de la crisis humanitaria que se vive en las fronteras de México por la llegada de migrantes que tratan de solicitar, en los así llamados puertos de entrada de EU, asilo por diversas razones se es un problema que EU opta por tener, pues no hay nada que le impida a ese país hacer que las solicitudes de asilo se hagan en sus consulados, para que los solicitantes no tengan que apersonarse en El Paso o San Diego. Trump encontró en esa laguna en la legislación el pretexto perfecto para generar una crisis que le permite atacar un día y el otro también a México por no hacer el trabajo que EU no desea hacer en sus embajadas y consulados. Frente a ello, el subsecretario de Gobernación de México, Alejandro Encinas, recientemente publicó un texto en un medio nacional en el que delineaba algunos de los retos que México enfrentará como resultado de esta realidad. El texto, impecable en otros sentidos, no deja claro qué hará México para tratar de controlar lo que Encinas llamó la Babel del Suchiate y que amenaza con convertirse en algo todavía más complejo y difícil de controlar en las próximas semanas. Baste señalar que sólo en Ciudad Juárez, EU ha devuelto a México en las últimas 20 semanas a dos mil 800 personas, que deberán esperar hasta febrero de 2020 para ser escuchadas en las cortes especializadas que el gobierno de EU ha creado para atender este tipo de casos. (Manuel Gómez Granados, La Crónica de Hoy, p.2)
El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 le dedica apenas tres páginas a la migración. Más que de la brevedad del texto, inquieta la pobreza programática. En resumen, el gobierno plantea que va a eliminar la migración al atender los problemas que llevan a ella. Si bien aplaudo lo último, difícilmente podemos creer que este plan es realizable. Esto es particularmente preocupante en un contexto en que los migrantes son cada vez más vilipendiados a nivel mundial. El mejor ejemplo de lo anterior es la tendencia actual a caracterizar al migrante como un invasor. Sugerir que la migración es una invasión es decir que es una elección en libertad. No obstante, para la gran mayoría de migrantes, dejar su hogar no es una elección sino un último recurso. Pensando en el caso de los migrantes que llegan a México (o pasan por él podemos hablar de la violencia en Honduras, la crisis política y humanitaria en Venezuela y/o el calentamiento global en Guatemala y El Salvador, por ejemplo. (Pedro Gerson, Reforma, p.11)
Todo indica que el presidente Trump trabaja en lo que él llama una propuesta de reforma migratoria basada en méritos, es decir, según se ha conocido, en función de la escolaridad de los migrantes potenciales. Más allá de las pocas posibilidades que tiene de ser aprobada, de su inminente utilización política, y que además resulta un despropósito, esta propuesta guiará buena parte de los discursos de su campaña de relección. La migración que llega a Estados Unidos procedente de Latinoamérica, particularmente de México, es principalmente con fines laborales. Es decir, las características de los inmigrantes las regula el mercado laboral en función de sus necesidades. No es que un inmigrante poco calificado quiera o pretenda ocupar puestos de alto nivel de calificación o pretenda desplazar a los nativos. (Jorge Santibáñez, La Jornada, p.22)
En Europa y Estados Unidos el argumento contra la migración de extranjeros motiva un voto contra la Unión Europea y contra México, al igual que temas como la homosexualidad o las religiones no-comunes. En América Latina, existe un fuerte nacionalismo económico, enraizado en un catolicismo excluyente. El control sobre materias primas es considerado lo mismo que administrar el Destino Manifiesto de una nación. Se combina con una supuesta, aunque nunca revelada, opción económica para salir de la pobreza por siempre. (Ricardo Pascoe Pierce, El Heraldo de México, p.8)