Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), fue obligado a pedir disculpas a los policías federales destacados en la frontera sur por llamarlos fifís. La foto saludando de mano a los policías es durísima. Aun así, no tiene seguro el puesto. (Adrián Trejo, 24 Horas, p. 3)
Ya es un drama. Lo admite el zar de Migración en México: “La crisis rebasó la opción de trato digno a los migrantes”. Y hasta el presidente: “Puede ser que haya excesos (como el tristemente célebre militar armado, jalando por la espalda a una mujer migrante), pero la orden es respetar”. Y, como un error lleva a otro error (hasta convertirse en una cadena de errores) del otro lado de la frontera tambié quedó rebasada la opción de trato digno, como la ola de indignación provocada en Texas por las condiciones de detención de 300 menores inmigrantes. Aunque allá si renuncian los funcionarios denunciados por mal trabajo: el jefe interino del Departamento de Fronteras, John Sanders, presentó su dimisión, debido al escándalo. Desde hacía un mes, los niños no tenían cepillos de dientes, ni jabón, ni baños. Mientras, aquí, el comisionado del INM, Francisco Garduño, asegura que “la crisis humanitaria que está provocando la migración masiva, ha rebasado la infraestructura y los recursos materiales requeridos”. Sin embargo, esto es sólo el principio del desastre que viene. (Rubén Cortés, Contra Réplica, p. 2)
En un verdadero fracaso se ha convertido la integración de la Guardia Nacional. A la escasez de solicitudes de jóvenes que ven en ese cuerpo de seguridad un pasaporte a la muerte por la capacidad de organización y armamento de la delincuencia organizada, agregue usted las declaraciones del comisionado de Migración Francisco Garduño, quien califica de/i/ís a los policías federales que contra su voluntad son incorporados a la Guardia Nacional y por lo pronto han sido habilitados como cazadores de migrantes. Su pecado ha sido denunciar las insalubres condiciones en las que son obligados a trabajar, lo que les ha merecido la descalificación de Garduño que en su vida se ha parado por un campamento donde pernoctan los federales. (Enrique Muñoz, El Heraldo de México, p. 11)
Elefante regañado.- Luego de que el director del INM, Francisco Garduño Yáñez, asegurara que los policías estaban acostumbrados a ser fifís, el presidente López Obrador dijo estar seguro de que se trató de un error y le pidió a Garduño ofrecer una disculpa pública. Por su parte, Garduño se disculpó por su declaración y señaló que espera que el agravio esté subsanado y que no se volverá a repetir. Agregó que respeta y respalda a la policía. Asimismo, se comprometió a mejorar las condiciones laborales de ese cuerpo de seguridad. (Los Hermanos Fuentes, El Economista, p. 54, 55)
Y Garduño admite su error.- Quien fue sensibilizado por las condiciones en las que apoyan los integrantes de la Policía Federal a las labores de contención en la frontera sur, fue el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño. Y es que, ayer, reconoció que fue un error haber llamado a los agentes “fifís” por haberse quejado. Además, el comisionado dijo que había sido una “desafortunada” expresión y prometió que no volvería a ocurrir. Seguro los policías que están en el frente de batalla lo agradecerán. (La Razón de México, p. 2)
Este drama que viven miles de familias diariamente en las márgenes de los ríos Bravo y Suchiate, se extenderá. Esto apenas empieza estimulado por quienes ofrecen empleo, vivienda y educación a los marginados que suman millones. Tardará décadas encontrar la solución más adecuada. Las familias prefieren morir ahogadas o en el desierto, que regresar a su lugar de origen. Así de dramático está el problema que la insensibilidad del presidente Donald Trump se niega reconocer. Y quien lo acepta, lo reconoce y ofrece solución, como el presidente López Obrador, encara un conflicto de gran envergadura. Las consecuencias serán fatales a corto y largo plazos. La prepotencia del nuevo titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño (igual como las de funcionarios del mismo nivel en el Gobierno de la IV Transformación) hace que actúe con desprecio a sus subordinados y luego tenga que retractarse. Insultó a los policías federales comisionados en el INM llamándolos fifís por no aceptar las condiciones infrahumanas con las que trabajan y ahora se disculpa… (Ángel Soriano, Diario Imagen, p. 13)
Junto con las Fuerzas Armadas, es la Policía Federal a quien recurren los gobiernos locales para proteger a los ciudadanos, ahí donde nadie más puede o quiere. Este régimen jamás se interesó en conocer a la PF, en ver qué cosas se estaban haciendo bien, para continuarlas, y qué limitaciones había, para subsanarlas. Como con muchas otras instituciones, simplemente no les gusta porque no la crearon ellos. Para integrar la División de Gendarmería, por ejemplo, se recibieron más de 300 mil solicitudes, de las cuales únicamente se aprobaron 5 mil 400, lo que habla de los altos niveles de exigencia. De acuerdo con el Inegi, cerca de 70% de los mexicanos confían en la Policía Federal. Además de sus capacidades operativas, la PF logró estándares de excelencia en áreas como la División Científica. Por todo ello su reconocimiento es también internacional, reflejado en distinciones como la presidencia de la Comunidad de Policías de América 2016-2017. Pero nada de eso importa en este gobierno, particularmente cuando se trata de cumplir los caprichos de Donald Trump. El nuevo comisionado de Migración, Francisco Garduño, recientemente acusó de fifís a los policías federales por atreverse a pedir que les den comida, que no los dejen dormir a la intemperie, que les proporcionen impermeables para la lluvia y armas para poder cumplir las órdenes del Presidente. Una vez más la austeridad mal entendida. ¿A qué juega el gobierno cuando humilla de esta manera a la fuerza civil más importante del país? En una administración medianamente sensata, aquel funcionario ya habría sido separado de su cargo. No es el caso, en el obradorismo la sumisión al Presidente paga más que la lealtad a México. (Guillermo Lerdo de Tejada, El Heraldo de México, p.20)
A pesar de que Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración, ofreciera a regañadientes por cierto una disculpa pública ante una declaración desafortunada, no se la van a perdonar, con todo y que reconociera la comprometida labor de la Policía Federal; la Guardia Nacional; las Fuerzas Armadas y todos los que participan en este programa de migración. Una disculpa no basta, fúe de dientes para afuera, porque Garduño, nunca se comprometió a mejorar las deplorables condiciones en las que tiene que trabajar la Policía Federal. Se trataba pues de que hubiera puesto de inmediato, manos a la obra… (Adriana Moreno Cordero, Diario Imagen, p. 15)
Ya lo dijo ayer Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena: -Andrés Manuel necesita un gabinete más cercano y que lo acompañe más. No necesita de un Francisco Garduño Yáñez, su amigo, sí, pero un funcionario engreído que traiciona a su jefe con sus tonterías como llamar fifís a los elementos de la Policía Federal que fueron transferidos a la Guardia Nacional a la de sin susto y enviados a instalaciones de quinta. Garduño Yáñez fue bateado por Vicente Fox cuando López lo propuso como jefe de la policía capitalina, luego de que éste fuera cesado tras el linchamiento de federales en San Juan Ixtayopan, Tláhuac. O de Javier Jiménez Espriú; de Olga Sánchez Cordero, que no existe; de Octavio Romero, que no da una en Pemex; de Irma Eréndira Sandoval, que se hace bolas en la Función Pública; o de Alejandra Frausto, en Cultura. (Alberto Montoya, Ovaciones, p.2)
La Secretaría de Relaciones Exteriores, Economía y Función Pública, compran pipas en EU para Pemex. No Pemex, no la secretaría de Energía. La secretaría del Trabajo recibe las solicitudes de los aspirantes a manejarlas. No Pemex, no la secretaría de Energía. La secretaría de Marina hará barcos para enfrentar el sargazo. No comprará sagaceras a quienes se dedican a fabricarlas, sino que las elaborará y en tiempo récord. El secretario de Relaciones Exteriores negocia lo mismo la política migratoria que de seguridad fronteriza en los EU. Por instrucción presidencial se brinca al Instituto Nacional de Migración y Gobernación, de quien depende el asunto migratorio, y a la secretaría de Seguridad, en quien se recargaría el patrullaje y protección del territorio nacional. La política migratoria, pues, se delinea en la Cancillería, pero su titular apenas tuvo margen para designar a la comisión especial para cumplir con la tarea que le fue encomendada, impuesta desde la Presidencia. Si usted trabaja en el gobierno, debe ser versátil y estar listo para cambiar de cachucha. Un día puede ser el experto en operación política, al otro titular de una institución de seguridad social. Un día puede estar al frente de los reclusorios, al otro encabezando las tareas de Migración. Un día puede ser el titular de Aduanas y otro irse a la operación fina de la política interna. Como sea, en el camino puede ir aprendiendo. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, p. 12)
Llamado de Batres.- Estrenó El Heraldo Radio el presidente del Senado, Martí Batres. Concedió una entrevista a Jesús Martín Mendoza, en el espacio vespertino, en el que sostuvo que las acciones de la Guardia Nacional para contener a los migrantes, si bien son parte de sus facultades, “deben estar acompañadas del estricto apego a los derechos humanos”. (Sacapuntas, El Heraldo de México, p.2)
Feo.- El que tuvo que renunciar es el comisionado de la oficina de Aduanas de EU, John Sanders, luego de que se destaparan denuncias por las condiciones de hacinamiento de menores migrantes. (Bueno, Malo, Feo, El Heraldo de México)
Conforme se aproxima la fecha para la presentación del Paquete Económico para 2020, en cosa de dos meses, al interior de la 4T ha iniciado el debate sobre la conveniencia de aplicar nuevos impuestos. Y es que a partir de una serie de gastos que no estaban contemplados, como es el uso de la Guardia Nacional como Policía Fronteriza, además de hacer frente al gasto humanitario que implica tener en territorio nacional a miles de inmigrantes, queda claro que la cobija no alcanza. Entre los que empujan la alternativa de elevar la carga impositiva de empresas y familias anote a Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, quien ha dicho tanto en público como en privado en que es necesario promulgar nuevos impuestos a partir de la creciente debilidad de las finanzas públicas. Añada el tema del salvamento de Pemex, que se ha convertido en un barril sin fondo en los primeros meses de la nueva administración. (Rogelio Varela, El Heraldo de México, p. 29)
El hecho de que no vaya el Presidente de México tiene consecuencias. En una entrevista que le hice a Gabriela Ramos, directora en la OCDE y Sherpa del G20, ella señalaba que son en estas reuniones donde los líderes conversan y toman decisiones, no los asesores. Donde tienen la oportunidad de conocerse personalmente y buscar acuerdos. Los asesores y los secretarios con frecuencia esperan en los pasillos. Es el foro donde se mueve la economía global. Pero también se discuten otros temas, incluyendo los problemas de migración masiva y de seguridad. Hubiera sido un foro muy apropiado para que AMLO pusiera sobre la mesa su propuesta para Centroamérica, y buscar apoyos de más países. Podría retomar otro de los temas que tanto le preocupa, que es la corrupción. Por qué no hablar de cómo busca el Presidente hacer crecer a México gracias a su ataque a los corruptos. También podría presentar sus programas de apoyo para los jóvenes. ¿O sería que no quiere explicar las reformas que está imponiendo en México en un foro internacional por temor a las críticas? (Ana María Salazar, El Financiero, p. 26, 27)
El gobierno de México tiene razón al enarbolar la propuesta de apoyar con recursos a Honduras, Guatemala y El Salvador para combatir las causas que generan la migración. Bajo crecimiento económico y violencia extrema son los dos resortes que expulsan a los centroamericanos de sus países de origen (con las excepciones notables de Costa Rica y Panamá), y los mandan a una aventura de vida o muerte hacia la ribera norte del Suchiate. Mejorar la economía y la seguridad en Centroamérica es el camino, sí, pero en esa tarea México está solo. A Estados Unidos, en la administración Trump, no le interesa desarrollar a América Central, sino únicamente detener el flujo de migrantes con medidas coercitivas que impactan en la opinión pública de ese país y dan rendimientos electorales. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 32)
La imagen de un padre y su hija ahogados en el Río Bravo le dio la vuelta al mundo. Al igual que la imagen del niño sirio ahogado en una playa en Chipe, ésta es también la síntesis visual de una tragedia y de un problema cuya solución no está en el horizonte. Él se llamaba Óscar Alberto, tenía 25 años; ella Valeria, estaba a punto de cumplir dos. Venían desde El Salvador. Estaban desesperados porque el trámite de asilo político en Estados Unidos se alargaba. Intentaron cruzar por sus medios, de mojados. El río se llevó a Valeria; Óscar fue tras ella. La metió por debajo de su camiseta en su espalda para tener las manos libres y tratar de llegar a la orilla. Aparecieron varios kilómetros río abajo, abrazados: el pequeño brazo de Valeria rodea el cuello de su padre, confiada, amorosa. El pantalón rojo con el pañal abultado y un par de diminutos tenis negros enmarcan la inocencia. (Diego Petersen Farah, El Financiero, p. 29)
A pesar de que la incertidumbre continuará por más tiempo, los nubarrones sobre México se disipan en el corto plazo frente al amago del presidente de EEUU, con base en los buenos oficios del secretario de relaciones exteriores y la delegación mexicana que estuvo dispuesta a reposicionar la agenda migratoria de México y el plan de desarrollo de Centroamérica. Aún no inician las campañas en EEUU y ya se empieza a sentir el ambiente polarizante y los posicionamientos extremos, que no necesariamente, ponen los asuntos estratégicos sobre la mesa, sino los que tienen rentabilidad electoral y mediática. El neopopulismo ha logrado fuertes cambios en EU, en especial que las políticas industriales se centren en la seguridad nacional y con ello, la replicación de diversos criterios como las soberanías energética y alimentaria, que en México tienen su expresión en políticas nacionalistas que buscan recuperar la producción nacional, mejorar los costos de transacción y modernizar a ambos sectores con productividad. (Rodrigo Alpízar, El Sol de México, p. 17)
Hoy se cumplen 20 días desde que se anunció que los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron que el primero haría lo necesario para detener la ola migratoria hacia su frontera norte y el segundo suspendería indefinidamente la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas destinadas al mercado estadounidense. Unos días después, el gobierno mexicano adoptó distintas medidas para frenar el flujo de migrantes que atraviesan nuestro país para llegar a EU. La más importante consiste en enviar a miles de efectivos de la Guardia Nacional (GN Ejército, Marina, Policía Federal (PF) y Migración a distintos puntos del país. 1.15,000 están patrullando la frontera norte, de Tijuana a Matamoros. 2.2,491 están apostados en la frontera con Guatemala y Belice, desde Tapachula hasta Chetumal. 3.6,500 vigilan las rutas migratorias que van desde la frontera sur hasta el Istmo de Tehuantepec. 4. 2,000 forman una barrera de contención en el Istmo de Tehuantepec. 5. Los agentes migratorios suman 491. En total, son 25,991 militares y civiles dedicados a detener la ola migratoria y combatir a las bandas de traficantes de personas. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, p. 40)
La foto del salvadoreño ahogado a la vera del Bravo, con su pequeña de 11 meses, que murió bajo su camiseta con la que quería ayudarla a cruzar el río, no necesita texto porque no hay palabras para describir este drama. Nadie que la haya visto se pudo quedar indiferente o decirse ajeno aunque la muerte sea parte intrínseca de la migración. Así ha sido con los miles de africanos ahogados en el Mediterráneo en su afán de alcanzar una Europa que no los quiere y los encierra en campos de refugiados para detenerlos. Pero hablemos de lo nuestro. En menos de una década el tema migratorio ha tenido un vuelco. De ser México un expulsor de migrantes a Estados Unidos, se convirtió en un país de tránsito, primero de guatemaltecos, a los que se siguieron hondureños y salvadoreños, haitianos y cubanos, hasta africanos. Y el INM detuvo en tres meses a más de medio millón de indocumentados en territorio nacional y la Patrulla Fronteriza, de aquel lado, a 340 mil centroamericanos, en medio de las amenazas arancelarias de Donald Trump. (Joaquín López-Dóriga, Milenio Diario, p. 3)
Ha quedado en el colectivo la desgarradora imagen de un migrante salvadoreño junto a su pequeña hija ahogados a la orilla del río Bravo en su intento por cruzar la frontera como una escalofriante visión de que no hay mejor política exterior que la interior. Tropas en ambos lados de las fronteras deteniendo migrantes son escenarios de la transformación del discurso presidencial en escasos siete meses. Lejos quedó el ambiente festivo en plena transición prometiendo visas, trabajo y tránsito libre para los migrantes centroamericanos. La pésima implementación de la medida, en un mundo donde se percibe una crisis global a causa de la migración, y que pudo colocar a México como un gobierno eficiente y humanista para actuar en consecuencia, se fue al abismo gracias a la nula estrategia, inteligencia y experiencia de los cuadros que conforman las áreas sensibles de este gobierno. Ejemplos empiezan a sobrar. (Marcela Gómez Zalce, Milenio Diario, p. 2)
La migración centroamericana de tránsito. Por más que se quiera presentar como algo novedoso, este flujo ya existía desde hace por lo menos 15 años. Quizá en volúmenes menores. Datos de El Colegio de la Frontera Norte muestran que cientos de miles de centroamericanos entraban por año a México con la intención de llegar a Estados Unidos. En algunos años cerca de un millón. Las tragedias de los migrantes en tránsito, los abusos y vejaciones que sufrían en territorio mexicano están ampliamente documentadas. Seguramente mal asesorado, rodeado de personas que se vendieron como especialistas y que él compró como tales, consideró que era un buen discurso decir que la migración se detendría cuando hubiera empleo y oportunidades en los países de salida y que él crearía esas oportunidades, convencería a Estados Unidos de invertir en la región y se acabarían los abusos sobre los migrantes. El resultado fue fatal. (Jorge Santibáñez, La Jornada, p. 17)
Varios analistas piensan en Estados Unidos que la Reserva Federal (el Fed), al reaccionar tarde para frenar el ciclo de alza de su tasa de interés, ya dejó entrar la recesión. Como este ha sido el caso en muchos ciclos de alza de tasas, el adagio es que todas las recuperaciones en ese país son aniquiladas por el Fed. Se reconoce así que la política monetaria no es ciencia, pues está sujeta al error humano de cálculo. El proteccionismo surge porque el mercado global no está absorbiendo la capacidad de producción de todos los países. Aquellos que se atreven a bajar impuestos o incurrir en déficits cada vez son más renuentes a tener desempleo interno si pueden aliviarlo importando menos. Los cambios de liderazgos políticos han reaccionado contra los dos iconos de la globalización: el libre comercio y la migración. En ese ambiente no hay condiciones para la cooperación global, excepto en palabras y discursos. La reunión próxima del Grupo de los 20, en Japón, nos dará más luz, pero no debería generar altas expectativas, excepto para lo que pudieran acordar, bilateralmente, China y Estados Unidos. (Rogelio Ramírez de La O, El Universal, p. 17)
El drama de los migrantes en México se profundiza a pesar de que el gobierno mexicano completó el sellado de sus fronteras con elementos policiacos y militares. No hay el suficiente personal ni instalaciones en las cuales otorgarles una atención digna. Ayer en Tapachula decenas de migrantes intentaron abandonar el recinto de la Feria Mesoamericana, donde desde hace 10 días están a la espera de que autoridades mexicanas les otorguen los oficios de salida para poder continuar su viaje a Estados Unidos. Acostada sobre el suelo y asomando manos y cara por debajo de un portón negro, una madre haitiana envuelta en llanto y desesperación describió la situación de “sufrimiento y maltrato”, de escasa comida, nula agua potable y la proliferación de mosquitos; relató también que su hijo de un año 10 meses lleva varios días enfermo. Las imágenes de María de Jesús Peters, corresponsal de EL UNIVERSAL, muestran la angustia. Un día antes en el norte del país, con el hallazgo de un salvadoreño y su hija muertos en el río Bravo, parecía confirmarse la desesperación de los centroamericanos: estar dispuestos a arriesgar su vida y la de su familia que permanecer en su tierra en un ambiente hostil y de pobreza. Para el Instituto Nacional de Migración se trata de una “crisis humanitaria”, pues reconoce que la migración masiva ha rebasado la infraestructura y los recursos materiales que se requieren para darles un trato digno. (El Universal, p. 16)
La forma en que se está atacando el tema migratorio está saliendo cada vez más cara. Se entiende lo que se pudo haber negociado y aceptado, en función de que el Gobierno mexicano tenía poca capacidad de maniobra para ofrecer otro tipo de opciones para la migración. Sin embargo, hoy se ven en los hechos estrategias y acciones que no tienen que ver con el espíritu que quiere imbuir al país el nuevo gobierno. El estreno de la Guardia Nacional se ha abocado a detener y a frenar el paso de migrantes, más que a atacar el grave problema de seguridad que tenemos y padecemos. Desde que era candidato, Trump se lanzó con todo sobre el tema migratorio, el tono nunca ha dejado de ser agresivo y hasta grosero. Estaba claro que ante las negociaciones de hace unas semanas no iba a bajar la guardia. Hizo exactamente lo que siempre hace: imponer, atacar, amenazar y aprovechar el momento. (Javier Solórzano, La Razón de México, p. 2)
La situación de los migrantes -lo mismo en Europa que en América- ha llevado al límite a los gobiernos y a los ciudadanos. Los primeros, prometen acogerlos pero carecen del plan de ejecución y de los recursos para llevarlo a cabo. Los segundos, sienten tanto miedo como compasión, por lo que las respuestas oscilan pendularmente. Por si esto fuera poco, las expresiones xenófobas se han despertado en todos los estratos sociales y tendencias políticas. La situación de México nunca ha sido fácil, pero hoy lo es menos. Nuestro país pasó de ser el patio trasero a cumplir con las labores que Turquía hace para Europa; territorio contenedor de migrantes. Atrás quedaron los años de vecindad y de sociedad; la principal función de México ahora es detener la migración y esperar una caricia económica de Donald Trump. Este nuevo papel aunado a las difíciles condiciones de seguridad hace que se creen las condiciones perfectas para una crisis humanitaria. Pensemos en la frontera norte. Del lado americano, no son pocas las voces que han señalado las condiciones de detención de los migrantes; por su parte, las imágenes son espeluznantes: niños enjaulas, bebés separados de sus padres, cartones por camas, convivencia insalubre. (Valeria López Vela, La Razón de México, p. 22)
La foto de la agencia France Press, de un par de militares mexicanos deteniendo a una mujer y a su hija al tratar de ingresar a territorio norteamericano, es sintomática de lo que está sucediendo en México hoy, para desgracia de todos los mexicanos. Cuando el gobierno de López Obrador anunció el acuerdo con Estados Unidos dijo una parte de la verdad y calló otra. Poco a poco fue divulgándose lo que se había callado, pero nunca se anunció que las autoridades mexicanas enviarían a casi 15,000 efectivos de la llamada Guardia Nacional a la frontera norte para impedir la salida de nacionales de otros países a Estados Unidos. Supongo que estos efectivos de la Guardia Nacional están tan bien entrenados que pueden distinguir rápidamente, casi de inmediato y en automático, entre un hondureño y un mexicano y, si la persona que quiere adentrarse a Estados Unidos es mexicana, la dejarán pasar, mientras que si es hondureña la detendrán y la enviarán a un albergue en alguna ciudad fronteriza para que de ahí se procese su regularización o deportación. No sé muy bien cómo le haga el guardia nacional en cuestión para distinguir entre un mexicano y un hondureño: otra vez, la imbecilidad del himno nacional, de la alineación de la selección nacional en el mundial del 86 o del 70, o alguna canción de Pedro Infante (por cierto, los hondureños se saben las de Pedro Infante). (Jorge G. Castañeda, El Financiero, p.38)
La imagen del hombre y su criaturita muertos, ahogados en el río Bravo, constituye un doloroso testimonio de esa inmensa y continua tragedia, la migración. Desde que el mundo es mundo ha existido la pobreza, y seguirá existiendo mientras el mundo siga siendo el mundo. “Siempre tendréis pobres entre vosotros”, dijo Aquél que se hizo pobre para enriquecernos. Jamás habrá muros o guardias, ríos o mares, selvas o desiertos capaces de contener a los pobres que quieren una vida mejor para ellos y sus hijos, o que buscan librarse de la muerte que en su país los acecha. México ha pasado de ser país benefactor a ser país perseguidor. Con la maligna humedad filtrada por la frontera norte nos hemos vuelto de pronto una nación xenófoba, y estamos usando con los migrantes centroamericanos los mismos procedimientos que Trump usa contra los mexicanos. Lo peor es que eso no lo hacemos para proteger nuestro territorio, sino para salvaguardar el de los Estados Unidos, satisfacer al presidente yanqui y evitar sus amenazas. He aquí a la pobreza persiguiendo a la pobreza. A eso nos condena la geografía. (Catón, Reforma, p. 11)
“El domingo, las autoridades confirmaron que 249 de los menores habían sido trasladados a otros centros de Texas. Esta zona es la que más presión está sufriendo por la llegada de familias inmigrantes centroamericanas en relación con los recursos que tiene. El lunes, sin embargo, el departamento dijo que había enviado de vuelta a 100 menores al centro de Clint, sin poder confirmar cuántos menores se encuentran allí actualmente. Un portavoz del Gobierno que no quiso ser citado, negó las acusaciones de los abogados sobre las condiciones de este centro.” Es usted, canciller Ebrard, el más alto funcionario del Gobierno Mexicano que ha participado en la guerra diplomática y negociado con el gobierno estadunidense por un cambio de actitud del presidente de ese país, racionalizando su humor antiinmigrante. Andando los años, algunos niños de la historia de líneas atrás podrán llegar a ser hombres y mujeres de poder. Estoy seguro de que, sabiendo la historia de estos tiempos, tomarán ejemplos como el de usted, canciller, y se entreguen a la lucha por el ascenso de sus patrias y de sus pueblos. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, p. 2)
El desencuentro con España.- Se desconoce el objetivo del viaje. Oficialmente no hay información de la cancillería. Pero sí hay un dato of the record: tiene la encomienda de reconstruir la relación con el gobierno del socialista Pedro Sánchez y no se diga con el Rey Felipe VI de España tras el desencuentro de marzo. Entonces, todos lo recordamos, Andrés Manuel López Obrador exigió solicitar perdón a México al monarca Felipe VI por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista… ¡hace cinco siglos! Pronto sabremos resultados de éstas y otras gestiones internacionales. Por ahora Marcelo Ebrard Casaubón disfruta su popularidad y es el orgullo de su jefe tabasqueño porque logró conjurar la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas a Estados Unidos. Todavía ayer el vicepresidente Mike Pence celebraba el éxito de la diplomacia estadunidense –“nuestra política está funcionando”- porque México ha desplegado más de 20 mil efectivos en la frontera sur y norte. Y sí, contiene a migrantes. Pence dio crédito a la sumisión: “México sigue haciendo más que los demócratas…”. (José Ureña, 24 Horas, p. 4)
A días de cumplirse el primer aniversario del triunfo del presidente Andrés Manuel López Obrador en las urnas, en la Cuarta Transformación los grupos internos realizan movimientos y alianzas con miras a fortalecer sus posiciones y liderazgos. Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal han llegado a un acuerdo para que el líder de los senadores apoye la candidatura del ebrardista Mario Delgado para la dirigencia nacional de Morena, que se renueva en octubre cuando termine la presidencia de Yeidckol Polenvsky. Ante la decisión del presidente de dejar suelta la disputa por Morena, liderazgos como los de Ebrard y Monreal, aunque disímbolos y en el papel encontrados, pactan para intentar disputarle el control del partido gobernante al grupo de Polevnsky que junto con Bertha Luján buscarían mantener la dirigencia, en una disputa que es clave con miras a las elecciones intermedias de 2021 y a la definición de las candidaturas a diputados federales y a 13 gubernaturas que se renovarán ese año. La alianza entre dos de los liderazgos más fuertes en el actual gobierno —además de dos mencionados prospectos presidenciables— se produce cuando el canciller Ebrard está en la palestra y en la mira nacional e internacional por su papel de interlocutor directo con la administración de Donald Trump y como coordinador de la nueva y endurecida política migratoria del gobierno de México, que con más de 25 mil soldados, marinos y policías federales en la frontera sur, y otros 15 mil militares sellando la frontera norte, trabaja a marchas forzadas y contra reloj para cumplir, en los 28 días que le quedan, con los compromisos que él mismo suscribiera con Washington. (Salvador García Soto, El Universal, p. 15)