México desplegó todas sus fuerzas de seguridad para frenar la migración. Y no solo están deteniendo a los delincuentes. Desde Ciudad Hidalgo hasta Huixtla se instalaron cinco puntos de revisión coordinados e independientes del Ejército, Marina, Policía Federal, Instituto Nacional de Migración, Policía Estatal y Fronteriza. Los agentes del INM son los encargados de revisar el transporte público, mientras que el resto hace labores de vigilancia en la zona. Y pese a lo declarado por las autoridades federales, las detenciones son para todos los que no traen papeles: mujeres, niños, jóvenes y familias completas. En el despliegue se instalaron camiones para revisar con rayos gama el transporte de carga, con el fin de evitar el tráfico de personas y de enervantes. El operativo actual contrasta con la actuación de las autoridades en caravanas anteriores, cuando los retenes eran desinstalados y los elementos de seguridad se replegaban para dejar pasar a los migrantes. La política migratoria ya cambió y ahora las detenciones no cesan. Sin embargo, en Ciudad Hidalgo, la frontera sigue abierta. Cientos de personas continúan cruzando en balsa a México sin ningún impedimento. Las personas que tienen intención de llegar a Estados Unidos se resguardan en los parques de este municipio fronterizo o permanecen cerca del río Suchiate a la espera de una oportunidad para seguir su camino. “Tengo un hijo y necesito darle una casa. Si Dios lo permite voy a llegar (a EU), porque en Honduras no hay trabajo”, explicó Leslie, una joven de 18 años. Ella, junto con otras 10 personas, espera pasar desapercibida mientras las cosas “se enfrían”. Pasan las horas escuchando las noticias e intentando comunicarse con su familia que se quedó en su país. En el municipio de Tapachula, la gente cuenta que en los últimos meses ha aumentado considerablemente el flujo de migrantes y no solo centroamericanos, también africanos e indios. _