OJALÁ QUE la emergencia no se convierta en sentencia para México, porque si algo se ha visto a nivel global es que varios líderes del mundo están aprovechando la crisis para dar rienda suelta a su lado autócrata: con el pretexto sanitario pasan por encima de la ley y de algunos derechos fundamentales.
AQUÍ, por ejemplo, existe inquietud por los decretos con los que el gobierno federal quiere enfrentar la pandemia. Quienes saben del tema dicen que son jurídicamente endebles y políticamente contradictorios, pues no empatan el discurso con las acciones.
UNA DE las cosas que más preocupa es que, como sucedió con la compra de pipas para combatir el huachicol, Andrés Manuel López Obrador está dando manga ancha a que se adquieran equipo e insumos, de manera discrecional y sin controles anticorrupción.
SE PODRÁ argumentar que es una cuestión de emergencia, pero ¿no dijo el Presidente que estaban preparados desde hace tres meses? Si eso fuera cierto, no andarían buscando por todo el mundo a ver quién les vende ventiladores respiratorios al precio y de la calidad que sean. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Nos comentan que tras haber tenido una pesada gira el pasado fin de semana, donde recorrió más de cinco estados del norte del país, y donde al final se dio el polémico saludo a la mamá de Joaquín “El Chapo” Guzmán, para este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador planea tener una gira más tranquila. Nos detallan que entre viernes y sábado recorrerá hospitales reconstruidos en Morelos, Estado de México y en la propia Ciudad de México, que serán controlados por las Fuerzas Armadas para enfrentar el Covid-19. Nos aseguran que esta gira es considerada por el equipo del mandatario casi como si no saliera de casa y busca que el Presidente tenga tiempo y tranquilidad para que el domingo por la tarde en Palacio Nacional y ante solo 50 periodistas presente su informe trimestral de gobierno, donde detallará su propuesta de reconstrucción económica ante la pandemia. (El Universal, Nación, p. 2)
Derechos garantizados. Al gobierno federal hay decisiones que no le van. Así que utilizar la fuerza pública para convencer a los mexicanos a seguir las recomendaciones es algo que dista mucho de su manual de buen gobierno. Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, así lo enfatizó en un mensaje a la nación: “No pretendemos militarizar la respuesta de salud pública, la atención de esta epidemia está basada en las disposiciones del marco legal vigente, no vemos necesidad alguna de suspender las garantías individuales”, comentó. “Apelamos a la sociedad a que, de manera voluntaria, adopte las medidas”. Es sencillo de entender: no quedarse en casa es arriesgar la vida. “Las garantías constitucionales permanecen y se respetan”, dijo. Voluntariamente es una palabra que todos los mexicanos comprenden. Nada interrumpirá la vida democrática de México. Nada. (Excélsior, Nacional, p. 15)
QUE aunque aclaró que “no es momento de atender el tema”, el presidente Andrés Manuel López Obrador salió al paso de la versión de Napoleón Gómez Urrutia sobre que “hay presión por imponer una visión empresarial a esta ley del outsourcing y dejar a muchos trabajadores sin seguridad social”, al asegurar que ya hay un avance importante y lo que sucede es que el senador está inconforme con lo que se propuso en el mismo Senado, en el Ejecutivo y en el sector privado. “Hay que hablar con él”, expuso el mandatario. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Sigue dando lo del saludo.- Así que el tema del saludo a la madre de Joaquín Guzmán Loera el pasado fin de semana, le sigue pasando factura a “ya saben quién” y sigue recibiendo mensajes desde la arena política por ese hecho. Ahora fue Mariana Moguel, la hija de Rosario Robles, quien le escribió un tuit en el que le señala que también le ha mandado cartas y solicitado audiencias; sin embargo, no ha obtenido respuesta. “¿Acaso debo ser familiar de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, para que me reciba?” El Presidente la víspera explicó que saludó a la señora Consuelo Loera, de 92 años, por un tema de humanidad y que por su trabajo saluda a delincuentes de cuello blanco que no han perdido su respetabilidad. (La Razón, La Dos, p. 2)
Diferencia de edad, más que de rostros.- La versión que se propagó sobre la supuesta presencia de un hermano de Joaquín El Chapo Guzmán en la taquiza a la que asistió el presidente López Obrador, en la comunidad sinaloense de La Tuna, salpicó tanto a sus propagadores como al equipo de prensa de Palacio Nacional. Y es que pasaron momentos de angustia para localizar a un experto en identificación de rostros para así desestimar la aparente semejanza física entre el narco Aureliano El Guano Guzmán y un médico de la zona, cuya reputación fue afectada. Lo cierto es que ni unos ni otros repararon en que el fugitivo tendría ahora 75 años de edad (nació el 20 de julio de 1945), mientras que el médico acusado de parecerse al capo, apenas rebasa los 40. (El Financiero, Nacional, p. 27)
Retoma las riendas Sánchez Cordero.- Es tan grave la crisis derivada del Covid 19, que hasta la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, sostuvo una reunión, vía videoconferencia, con los gobernadores del país. La participación de Sánchez Cordero, llamó la atención, ya que a lo largo de esta emergencia, son otros los integrantes del gabinete quienes han tomado las riendas de la estrategia para enfrentar la pandemia, incluso el canciller Marcelo Ebrard. Lo de ayer podría ser una seña de que la titular de Gobernación comenzará a tomar un papel más protagónico en estos momentos de emergencia. ¿Será? (24 Horas, La Dos, p. 2)
Efectivamente, primero es la vida que la bolsa, eso cuando hay alternativa, pero hoy es la vida y la bolsa, la salud y la economía. Los datos de la pandemia se dan todos los días con método y rigor, sus riesgos y paliativos, también. Pero para la crisis económica no hay el QuédateEnTuCasa ni la acción colectiva porque es cuestión de políticas públicas nacionales y de los organismos financieros globales.
Esta relación implica menos ingresos para el gobierno que, a decir del presidente Andrés Manuel López Obrador, mantendrá sus proyectos de inversión, aeropuerto, refinería y Tren Maya y sus programas sociales, lo que convierte el tema en un asunto aritmético: cómo hacer lo mismo con menos. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
La emergencia sanitaria era ya impostergable. El número de contagios confirmados este 30 de marzo, 1,094, era muy bajo, pero hay buenas razones para pensar que la cifra real es mucho mayor. Los 1,094 infectados representan 0.0008 por ciento de los 130 millones de habitantes del país. En cambio, tres gobernadores, 9.4 por ciento de los 32, están infectados. Esta diferencia sugiere que el bajo número oficial de contagios se debe a que en México se han hecho muy pocas pruebas de confirmación.
La emergencia sanitaria ordena la suspensión, durante un mes, de las “actividades no esenciales”. Se exhorta a la población a cumplir con un “resguardo domiciliario”, el cual “será estricto” para personas mayores de 60 años y para quienes tengan condiciones como hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, embarazo y otras. Sin embargo, se ha añadido una excepción: el “personal esencial de interés público podrá presentarse a laborar de forma voluntaria”. Es una cláusula para que un gabinete presidencial de adultos mayores pueda seguir trabajando. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)
Con el debido respeto, cuando el Presidente saludó a la mamá de Joaquín El Chapo Guzmán, estaba emulando políticas seguidas por varios presidentes priistas y por Felipe Calderón Hinojosa.
Gobiernos y sociedades toleran al crimen organizado, siempre y cuando se respeten algunas restricciones no escritas. Es aceptable que se maten entre ellos, pero se rechaza que la violencia exceda límites acordes con el nivel de respeto a la vida humana imperante en la comunidad (un nivel que -por cierto- se modifica en tiempo y espacio). Cuando eso sucede, la sociedad exige al Estado atacarlos.
A medida que avanza este sexenio, se va haciendo evidente que la prioridad es atacar a las organizaciones más violentas: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Santa Rosa de Lima y la Unión Tepito. También van quedando claras las deferencias concedidas al Cártel de Sinaloa; le dan golpes ocasionales que se acompañan de acciones bien reveladoras. Entre ellas, las expresiones presidenciales de simpatía, cuando se dio a conocer la condena a Joaquín El Chapo Guzmán en Nueva York, la ayuda a su familia para obtener visas humanitarias y, finalmente, el saludo de mano acompañado de tuteo y palabras amables a la mamá de El Chapo. Compárese, finalmente, la reveladora liberación de Ovidio, uno de los hijos del mencionado capo, con la extradición a Estados Unidos del Menchito, hijo de Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del CJNG. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 11)
Mujeres de todas las edades y condiciones socioeconómicas, organizaciones feministas, papás de niños con cáncer a quienes les recortaron las quimioterapias por austeridad, pacientes con VIH a quienes les recortaron los antivirales por austeridad, directivos de hospitales que denunciaron el desabasto de medicamentos, médicos y enfermeras que se quejan de no tener tapabocas ni guantes para enfrentar el coronavirus, científicos a quienes les recortó el presupuesto, madres que dejaban a sus hijos en guarderías y estancias infantiles, trabajadoras de estas estancias, usuarios de comedores comunitarios que se quedaron sin alimento, comunidades indígenas que se oponen a un tren que rasurará la selva maya, familiares de víctimas del crimen organizado que le piden una cita y no se las da para no exponer su investidura (después de Badiraguato, el chiste se cuenta solo),
Esta es una lista incompleta de quienes han sido objeto de calumnias, insultos, injurias, descalificaciones, burlas, por parte del presidente López Obrador, y que seguramente hubieran querido recibir de él un trato equiparable al que brinda a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera (con quien ha expresado públicamente su empatía al menos en un par de ocasiones), su hijo (a quien ordenó liberar minutos después de su captura), su señora madre (a quien le gestiona con Estados Unidos una visa humanitaria para que pueda ver a su hijo) y sus abogados (a quienes les consigue citas con secretarios de Estado para ver si logran su deseo de traer de regreso a una cárcel mexicana al líder del cártel de Sinaloa). (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Para destacar, aunque sea obvio: la figura de Marcelo Ebrard vuelve a ser central en momentos de crisis. Su presencia y, sobre todo, la firmeza y claridad de su argumentación, otorgaron relevancia al anuncio de la Emergencia Sanitara por el COVID-19 decretada por el Consejo de Salubridad general.
Sus respuestas en la conferencia, rebasando incluso el tiempo que suele darse para éstas (de 19 a 20 horas), mostraron —ojalá aprendan sus compañeros— que hay momentos en que es más importante aclarar dudas y dejar bien sentado el mensaje que se requiere. La importancia del momento no sólo lo ameritaba, lo requería. Eso y más.
Otro punto a notar: Aunque en esta ocasión el secretario de Salud abrió e intentó moderar los distintos anuncios que conllevaba “el mensaje” del lunes por la noche para tratar lo del coronavirus, lo cierto es que al doctor Jorge Alcocer no se le da la comunicación. Ni leyendo…
Por cierto, ¿qué quiso decir con aquello de que “hemos seguro adquirido inmunidad algunos de nosotros”? ¿Fue una broma? (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)
El único que está en guerra es el presidente López Obrador y pide una tregua, que la ha tenido de parte de los factores de poder desde que ganó las elecciones.
Partidos políticos, el Congreso, empresarios y el Poder Judicial han sido nobles con él hasta el exceso.
Los grandes medios de comunicación también, y los articulistas han hecho lo que se hace desde hace 30 años en México –y en cualquier país democrático–: criticar, polemizar o respaldar las políticas públicas.
Su intolerancia a la crítica lo ha llevado a pensar que se encuentra en medio de un conflicto bélico, imagina golpes de Estado y desgasta su investidura en pleitos menores. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 28)
En la conferencia del pasado sábado, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, insistió de manera enfática en que la última oportunidad para reducir los casos de Covid-19 era que las y los mexicanos se quedaran en su casa.
Lo hizo con una claridad y una fuerza que antes no había estado presente en los mensajes del gobierno, que a lo largo de la pandemia se ha comunicado de manera contradictoria y tratando de minimizar el problema.
El presidente con su acción no sólo sabotea la política de salud de su gobierno, sino que con su ejemplo dice a la sociedad que no tiene por qué encerrarse en sus casas, que no debe de hacer caso a lo que dicen las autoridades. (Rubén Aguilar, El Economista, Política, p. 45)
El coronavirus precipitará la caída de Nicolás Maduro. Frente el azote de la pandemia en Venezuela, la vulnerabilidad del régimen lo está convirtiendo en un blanco fácil. “El virus representa un meteorito para el régimen de Maduro”, me asegura Iván Simonovis, coordinador especial de Seguridad e Inteligencia de Juan Guaidó.
Washington está adelantando un plan que tenía previsto detonar en verano: tipificar al régimen de Maduro como terrorista e ir sobre algunos militares que han traicionado acuerdos con Juan Guaidó.
La crisis del coronavirus azotará tarde o temprano en el país donde los hospitales carecen de material médico indispensable. ¿Qué hará?
Estados Unidos sabe que Guaidó fue debilitado por el régimen de Maduro al polarizar a la oposición, o mejor dicho, al comprar a algunos asambleístas opositores. Sin embargo, el escenario ha cambiado: la pandemia debilitará a Maduro.
Un gobierno de transición está por llegar. (Fausto Pretelin, El Economista, Geopolítica, p. 43)
Estados Unidos ha cambiado de la noche a la mañana. Washington, Nueva York, Los Ángeles y casi todas las grandes ciudades, hasta hace poco llenas de vida, hoy parecen pueblos fantasmas. Miles de trabajadores han quedado sin empleo, sus prestigiadas universidades han cerrado, 53 millones de niños no asisten a la escuela, las iglesias no abren sus puertas, el miedo y la ansiedad están en todos lados. Tampoco hay entretenimiento. No hay cine, no hay teatros, ni restaurantes y los eventos deportivos están cancelados o pospuestos. Esa es la nueva realidad de este país.
Una realidad que incluye tiendas con escasos productos básicos, algo nunca visto por generaciones aquí. Los “malls” o grandes complejos comerciales, que tanto atraían compradores de todo el mundo, cerrados hasta nuevo aviso y despidiendo empleados. Trabajando desde sus casas los preparados para funcionar a la distancia con tecnología, estimándose que antes de que termine abril podría llegar a 40 millones los que no tengan sueldo. (Concepción Badillo, La Crónica de Hoy, Mundo, On line)