SEÑOR BIDEN, a lo mejor usted no lo sabe, pero los mexicanos son bien guadalupanos, pero también juaristas. Parece broma, pero más o menos así empezó Andrés Manuel López Obrador el diálogo que sostuvo con el presidente norteamericano, de acuerdo con la transcripción dada a conocer por la Casa Blanca.
SEGURAMENTE Joe Biden debe haber quedado un poco confundido, pues sólo en el saludo el presidente mexicano lo mismo le habló de cuánto mide la frontera, que de lo estratégico de la relación bilateral… y hasta del dictador ¡Porfirio Díaz!
SEGÚN lo que se comenta en la torre de Cancillería, del lado norteamericano el principal tema de interés fue el de la reactivación económica, que obviamente pasa por el impulso a las cadenas de suministro de todo el entramado comercial del T-MEC. Formalmente, dicen, no hubo mención a la contrarreforma eléctrica, pero se entiende que sin abasto eléctrico no hay reactivación que valga.
Y NO ES por amarrar navajas, pero mientras Biden le dedicó a López Obrador poco más de una hora, con el canadiense Justin Trudeau se reunió el doble de tiempo. Tsss… (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Que no deja de llamar la atención que el mismo día del anuncio de una nueva tarea para los militares, el control de todas las aduanas a lo largo de la frontera de Tamaulipas, que se suma a la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles y a algunas obras del Tren Maya, un espontáneo se le haya aparecido a AMLO en plena conferencia mañanera sin un solo elemento de protección que se lo impidiera. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Si nos atenemos a la mayoría de las encuestas sobre las elecciones de junio, todo apunta a que Morena conservará buena parte de lo que ya tiene.
Los escenarios podrán cambiar si se altera profundamente la cotidianidad, pero no parece que eso pueda pasar sin dejar de considerar los imponderables. La pandemia como centro de opiniones y afectaciones podría entrar en terrenos en que los ciudadanos podrían reconocer al gobierno, olvidando todo lo que ha pasado, si terminan por ser vacunados.
Para cientos de miles no va a ser fácil olvidar, porque la muerte de familiares y amigos está con ellos y ellas. La pandemia va a jugar un papel importante en la elección, por ahora no queda claro qué podrá pasar, pero si nos atendemos al manejo y atención que el gobierno le ha dado difícilmente López Obrador saldrá bien evaluado.
Sin embargo, el hecho de que el gobierno venda la idea de que ha hecho bien las cosas apuntalado por el proceso de vacunación puede cambiar a los ciudadanos; muchas personas que han sido inmunizadas reconocen y le agradecen al gobierno “lo que está haciendo por nosotros”. (Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)
Los escarceos previos entre la Casa Blanca y Palacio Nacional tuvieron su dosis de jiribilla. Comenzaron del lado mexicano, con Andrés Manuel López Obrador deslizando en su mañanera la posibilidad de que, durante su encuentro virtual con Joe Biden, el mandatario estadounidense respondiese a su petición de acceder a una dotación de vacunas para el COVID.
La respuesta del gobierno de Estados Unidos a la solicitud de AMLO no tardó en llegar. Vino vía la vocera presidencial, Jen Psaki, antes también del encuentro entre los dos Presidentes: no. “El Presidente (Biden) ha dejado claro que su enfoque es asegurar que cada estadounidense sea vacunado. Ese es nuestro enfoque. Una vez logrado ese objetivo, estaremos felices de poder discutir otros pasos”.
El siguiente paso, agregó la secretaria de la Casa Blanca, es la recuperación económica. “Y eso es asegurar que nuestros vecinos, Canadá y México, hayan, de manera similar, logrado manejar la pandemia para poder abrir las fronteras”.
Horas antes también del encuentro virtual (en el que el tema energético formaba parte de la agenda), el Presidente de México descartó a su vez que el diálogo con su homólogo estadounidense le llevara a dar marcha atrás a la reforma eléctrica.
López Obrador escudó su respuesta en “los adversarios, los conservadores corruptos” que piensan que se va a dar marcha atrás a la reforma eléctrica “porque va a llamar el Presidente de Estados Unidos”, se equivocan: “Él es respetuoso de la soberanía nacional”, advirtió. Y cuando llegó la hora de la hora, de frente uno a otro en las pantallas, Biden estableció: “Ustedes son nuestros iguales.” Frase que, en el tú a tú —no perdamos de vista su significado—, ni quita ni pone privilegios. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)
Desde un principio, la candidatura de Félix Salgado Macedonio al gobierno de Guerrero por Morena estaba condenada al descrédito y al conflicto interno. Pero el senador con licencia siempre gozó del apoyo del Presidente de la República. El Toro sin cerca ha sido un factor de conflicto y escándalo. Hay quienes señalan que en su alcaldía de Acapulco, 2005-2008, convirtió al puerto en el foco de inseguridad y violencia que es hoy.
Ya había sido candidato del PRD al gobierno de ese estado en 1993 y 1999 sin éxito. Tras algunos años perdidos, reapareció en las filas de Morena como candidato al Senado, lo que logró con el apoyo del mismo López Obrador.
Para las elecciones del 6 de junio pidió licencia para registrarse como aspirante de Morena al gobierno de Guerrero con otros 16, y tras una encuesta que nadie vio, Mario Delgado lo declaró candidato, lo que provocó un rechazo de las mujeres entre un empecinamiento para sostenerlo y un movimiento en su contra.
El Presidente descalificó una y otra vez esos señalamientos. Los calificó de politiquerías de los tiempos electorales y de ser un asunto de Morena, cuando el tema de la violencia contra las mujeres ni es un asunto de politiquería ni de tiempos electorales ni de un partido, por más Morena que sea, ni importado.
Así, el sábado la Comisión Nacional de Honestidad (sic) y Justicia de ese partido dio un mortal triple, llamó a una nueva selección de candidato, pero antes lo eximió de todas las acusaciones, lo que avaló Delgado al declarar que sus derechos políticos estaban intactos.
Veremos qué pasa esta semana, porque la campaña empieza el viernes y Morena no tiene candidato. A menos que estemos viendo el regreso del Toro sin cerca. Total, ya fue exonerado por el partido. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
El domingo pasado, la avezada reportera Ángeles Cruz Martínez, del diario La Jornada, publicó que el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, estaba internado desde el miércoles 24 en el Hospital Temporal Citibanamex para someterse a un tratamiento contra covid.
López-Gatell había informado, el sábado 20, que se había contagiado de covid. El lunes 22, el director de Promoción de la Salud, Ricardo Cortés Alcalá, afirmó que su jefe se encontraba “con un cuadro leve de sintomatología, muy poca fiebre y buen ánimo para la recuperación de su infección”.
En una carta a La Jornada, López-Gatell admitió que estaba “en la Unidad de Atención Temporal Banamex”, donde entró “el miércoles a mediodía”. Escribió: “No me hospitalizaron por estar delicado, sino para recibir el tratamiento, que es intravenoso y más fácil de manejar que en casa”.
¿Cuál tratamiento? Quién sabe. Que yo sepa, ningún mexicano contagiado por covid ha sido admitido en un hospital público de manera precautoria, ni siquiera para facilitar su tratamiento. Si así hubiese sido, los hospitales —de por sí bajo presión— se habrían saturado rápidamente. Recordemos que luego de que se alcanzó el pico de la pandemia, el gobierno de la CDMX puso en marcha, a mediados de enero, un programa de seguimiento médico a distancia, porque los hospitales nomás no daban para más.
En medio de este desaseado manejo informativo, ahora se entiende que López-Gatell recibió una atención especial, a la que no han tenido acceso cientos de miles de mexicanos, ni siquiera el propio Presidente de la República.
¿Por qué ocultar la información? Creo que por el instinto que ha marcado la política de comunicación en este sexenio: negar cualquier cosa que pueda afectar la imagen del gobierno o que puede dar la impresión de que las cosas van mal en el país.
Esconder los problemas debajo del tapete no los hace desaparecer, pero el gobierno parece confiar en aquello de que ojos que no ven, corazón que no siente. Pero pasan tres cosas: el optimismo a ultranza siempre se estrella en la terca realidad; la opacidad hace que los ciudadanos terminen creyendo lo que quieran y, en estos tiempos, en los que es casi imposible ocultar cualquier cosa, los problemas salen a flote tarde o temprano. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Lo que le paso a Andrés Manuel López Obrador en el avión comercial en el que aterrizó el domingo por la tarde en la Ciudad de México, procedente de Guadalajara, no es ni la primera ni la última mentada que recibe un presidente de México ni siquiera el mismo tabasqueño, que ayer desestimó lo ocurrido en el vuelo 0237 en el que un grupo de unas seis o siete personas, en su mayoría jóvenes, le gritaron desde la parte trasera una porra materna mientras le añadían algunos otros improperios al mandatario nacional que hacía oídos sordos al descender del avión. “Son gajes del oficio, imagínense si me pongo preocupado por los insultos, pues recibo muchos, muchos insultos, porque tengo que llevar a cabo cambios, me eligieron para eso… y así como hay personas inconformes hay muchos otros que están conformes y así es la democracia”, dijo ayer el presidente.
Sin duda hace bien López Obrador en tomarse el asunto con filosofía y en no comentar ni censurar las expresiones de la gente en su contra, aun cuando incurran en expresiones agresivas, que bien pueden considerarse violencia verbal. Porque como dijimos, seguro no es la primera mentada pública, aunque sí la que ha sido hasta ahora más notoria, que recibirá el mandatario; pero eso no significa que se deba menospreciar lo que ocurrió en el avión de Aeroméxico este fin de semana.
Primero porque, ciertamente, en los dos años que lleva volando en vuelos comerciales, como parte de su política de austeridad, esta es la primera vez que agreden y atacan de esta manera al presidente. Había habido sí expresiones de inconformidad, reclamos de algunos pasajeros, pero nada como una rechifla a coro con la ofensa más grave que tenemos entre mexicanos. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 8)
Los días recientes son ejemplo, ni los primeros ni los últimos, de la permanente y exitosa campaña electoral del presidente de la república, para la cual siempre ha sido un gran mago, basada en la descalificación, la confrontación y el victimismo.
Asumirse como víctima de los “poderosos”, la “mafia del poder” que ya no está en el poder y de medios de información siempre deja buenos réditos políticos, sobre todo de la población que recibe dádivas gubernamentales o mantiene el resentimiento social.
Sin embargo, pese a la popularidad y la fuerza de su repetición, a la magia presidencial se le comienzan a ver los trucos.
El victimismo también disfraza la ausencia de buenos resultados de gobierno y trata de cubrir su ineficacia. Pero, los “otros datos” (siempre desconocidos) han comenzado a fallar.
Muestras de ello son los escándalos sobre el reporte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cuenta Pública del 2019; la publicitada denuncia contra el gobernador de Tamaulipas por presuntos delitos ligados al crimen organizado y su solicitud de desafuero; y la gran mascarada del supuesto retiro del candidato del partido oficial al gobierno de Guerrero.
En los tres casos el presidente de la república intentó repetir su repetitiva apuesta propagandística ganadora (“fijar la agenda”, dicen algunos), pero esta vez no lo ha conseguido a cabalidad. (Gerardo Galarza, El Sol de México, Republica, p.5)
El pasado 28 de enero analizamos la posible gestación de una burbuja en los mercados accionarios de Estados Unidos y destacamos ciertos elementos que apuntaban en ese sentido.
Dichos elementos eran: I) el incremento en el número de ofertas públicas de empresas que todavía no generan utilidades (cómo en la época de la burbuja tecnológica del 1999-2000); II) la avalancha de ofertas públicas de compañías de “cheque en blanco” conocidas como SPACs; III) el incremento desmedido en las valuaciones en algunos sectores en los que no hay visibilidad en la generación de utilidades futuras; y IV) el increíble incremento en la participación de inversionistas pequeños que operan a través de plataformas electrónicas.
Asimismo, subrayamos que a pesar de estos elementos, existían otros factores que podrían seguir dando impulso a los mercados como: I) una fuerte recuperación en el PIB de EU impulsada por nuevos estímulos fiscales y una aceleración en el plan de vacunación —con la inmunidad de rebaño alcanzable en el verano; II) una robusta recuperación en las utilidades de las empresas ante la recuperación de la demanda agregada; y III) la continuidad de una política monetaria sumamente expansiva con tasas de interés en cero y continuas inyecciones de liquidez por tiempo indefinido (siendo este último el factor más importante). Adicionalmente, concluimos que el buen desempeño de los mercados podría perdurar ante la percepción de que la crisis sanitaria está llegando a su fin y que la permanencia de los estímulos monetarios estaría garantizada por varios años. (Joaquín López-Dóriga Ostolaza, El Economista, Finanzas y Dinero, p.11)
El día de ayer se informó que el número de vacunas contra el covid 19 que se ha aplicado en México llegó a 2 millones 526 mil.
Aunque el porcentaje de la población inmunizada sigue siendo bajo, del 2 por ciento, existe la perspectiva de que en el curso de los siguientes dos meses aumente de manera rápida tras la llegada o la entrega de un significativo volumen de vacunas.
La vacunas de AstraZeneca y Cancino, serán de hecho envasadas en México y estarán disponibles en cantidades importantes antes de que termine el mes.
Como en otras partes del mundo, las encuestas han empezado a captar esa sensación de que la pandemia finalmente está llegando a su final y que de manera realista podemos pensar que en este año pudiéramos regresar a una relativa normalidad.
La que hoy publica El Financiero muestra un giro dramático. El 46 por ciento piensa que los contagios se están reduciendo y ya vamos saliendo del problema, contra un 25 por ciento que piensa que va en crecimiento. Hace un mes, apenas el 11 por ciento veía que el problema se iba resolviendo.
Haga su propio sondeo y verá que cada vez hay más personas cercanas que ya se han vacunado o que alguien de su familia ya lo hizo. (Enrique Quintana, El Financiero, Pagina Dos, p.2)
Desde que llegó a la Presidencia de Estados Unidos, Joe Biden tenía una cita pendiente. Ayer ésta se dio. El demócrata tuvo su primer encuentro bilateral con el presidente López Obrador. El encuentro fue cordial, sin más. No se dieron anuncios extraordinarios, pero tampoco fue el desastre que algunos anticipaban. AMLO y Biden fueron dos políticos tradicionales que le regresaron algo de normalidad a la relación bilateral.
Sin embargo, por más que Biden ponga una sonrisa y hable con un tono educado, la pandemia lo ha obligado a mantener el espíritu trumpista de “America First”. La orden ejecutiva que Trump firmó en diciembre y que prioriza la distribución de las vacunas Pfizer y Moderna para el mercado estadounidense persiste. De poco valieron las peticiones del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y de AMLO de acelerar la distribución global. De poco servirá la intención de Biden de retomar el liderazgo global estadounidense frente a la diplomacia de vacunas que China y Rusia mantienen ya por el mundo. El principal texto editorial del New York Times de su edición de ayer se lo dejaba muy claro al presidente estadounidense.
México y EU son dos de los países que peor han manejado la pandemia de la Covid-19 del mundo. Los estadounidenses están en el primer lugar global en número de muertes y México ocupa el tercero. El subregistro oficial en muertes y contagios es un mal global, pero tales son las cifras innegables hoy. EU supera los 513 mil decesos y México se acerca a los 200 mil. La pandemia no se podrá controlar si no hay una estrategia regional que involucre a los tres países norteamericanos y si EU sigue acaparando vacunas. EU busca la inmunidad de rebaño para el otoño; Trudeau dice que en septiembre todos los canadienses tendrán acceso a la vacuna, pero México no ha podido dar con claridad un cálculo así y no porque no hayan comprado vacunas, sino porque la apuesta mexicana inicial fue por las que EU acapara hoy y que Biden no suelta. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)
AMLO: insultos e irrupción // Cuidar (más) al Presidente // Iguales, México y EU // Colmenares, Cabeza de Vaca, Alcocer
El presidente de Estados Unidos dijo ayer al de México, durante su primer encuentro, virtual en esta ocasión: Vemos a México como un igual, no como alguien que está al sur de nuestra frontera (…) Ustedes son nuestros iguales, y lo que ustedes hacen y el éxito que tengan tiene un impacto drástico en lo que ocurra en el resto del continente.
En lo inmediato, los representantes de estos países asimétricos en la realidad, pero ahora iguales en el terreno de la retórica de ocasión, dieron a conocer algunos de los acuerdos generales, las buenas intenciones que desean regulen su relación. Lo importante, lo trascendente, como siempre, queda en el plano de las conversaciones y acuerdos privados. Pero, de entrada, ha sido un paso adelante de López Obrador ante el nuevo presidente gringo que no blande garrotes como el antecesor Donald Trump, pero sí es capaz de transformar su sonrisa amable en actos hostiles si lo considera necesario. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)