Secretarios que desobedecen al Presidente
Nos comentan que a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió no tomarse una “foto oficial” y que esta luciera en todas las oficinas del gobierno federal, como era costumbre en sexenios pasados, algunos han desobedecido la orden presidencial. Nos detallan que en fotografías del almirante José Rafael Ojeda, titular de la Marina, y de Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, que han sido difundidas en medios, se observa que han enmarcado y colgado una imagen del Ejecutivo posando en su oficina en Palacio Nacional. Nos detallan que cuando un particular pidió a la Oficina de Presidencia copia de esta fotografía, la dependencia señaló que no se contaba con ella e informó que la toma fotográfica se realizó a petición de la Sedena y Semar, por lo que le sugirieron que se remitieran a esas entidades, las cuales señalaron que desconocen dónde está tal archivo. Todo indica, nos hacen ver, que a pesar de la orden, hay tradiciones que se niegan a morir, como la de colgar en los despachos de los secretarios la foto del Presidente.
AMLO se guarda durante duelo
Nos explican que por respeto al duelo nacional decretado el pasado jueves como homenaje a las 90 mil víctimas de la pandemia del Covid-19 y al Día de Muertos que se conmemora hoy, el presidente Andrés Manuel López Obrador no participó en los eventos que se realizaron ayer en el Patio Central de Palacio Nacional, ni subió su tradicional videomensaje dominical, que realiza cuando no está en gira de trabajo por el interior del país. Nos detallan que el mandatario acostumbra a guardarse durante la celebración del Día de Muertos, por lo que hoy lunes tampoco se presentará en el salón Tesorería para su tradicional conferencia de prensa, la cual se reanudará mañana martes 3 de noviembre. (El Universal, Opinión, p.2)
El viernes, en una colaboración especial, hice algunos apuntes a bote pronto sobre el nombramiento de Rosa Icela Rodríguez como nueva titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Reitero lo dicho en ese texto: de arranque, no me parece una mala designación. Es mujer, no es primeriza en el sector y es ciertamente preferible a la mayoría de las alternativas que se barajearon para ese puesto.
Pero los atributos y la trayectoria de la nueva secretaria no son el tema a discutir. No el principal al menos. Rosa Icela Rodríguez va a heredar una estructura profundamente disfuncional y, sin importar sus virtudes personales, poco va a poder hacer para enmendarla.
La SSPC tiene amplias facultades en la ley, pero muy pocas en la práctica. La Guardia Nacional es, en términos del marco normativo, un organismo desconcentrado de la Secretaría de Seguridad, pero en la práctica, no es más que la extensión del Ejército en otra dependencia. (Alejandro Hope, El Universal, Opinión, p.6)
Desde antes de que la enfermedad por Covid-19 se declarara formalmente como pandemia –el ya muy lejano 11 de marzo de 2020–, la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos alertó que tendríamos que combatir simultáneamente una “infodemia”. Es decir, un volumen masivo, desbordado, incontrolado de información, (cierta y falsa a la vez) que se propaga simultáneamente y genera una gran confusión. Impide que las personas puedan distinguir entre la información veraz y la que no lo es. En los tiempos digitales que vivimos, este fenómeno se ha disparado exponencialmente mediante las redes sociales, y se propaga al igual que el virus. El resultado ha sido una suerte de epidemia de desinformación.
La desinformación, lo sabemos bien, puede afectar la salud física y mental de las personas. Tan solo sobre Covid-19, hay más de 400 millones de videos en YouTube. Los tuits que circulan sobre el tema por día, también se cuentan por millones. Súmele usted los blogs, los podcasts, los sitios web, las redes sociales y, al mismo tiempo, la información oficial, lo que dice la ciencia y lo que dicen los políticos, los columnistas que se han vuelto expertos y las personas que se sienten o son influyentes (los llamados influencers). El resultado es que la desinformación sigue escalando, y con ella se han disparado los casos de ansiedad, depresión, alcoholismo, suicidio, violencia intrafamiliar, agobio emocional, hartazgo, divorcio, desempleo, etc. (Juan Ramón de la Fuente, El Universal, Opinión, p.7)
A lo largo de la historia, sobre todo en el siglo XIX, antes de que nuestra economía y cultura se asimilaran casi por completo a los Estados Unidos, México siempre miró a Europa como el referente que marcaba la pauta en los asuntos de la cultura, arquitectura y las tendencias artísticas, además de las ideas políticas y democráticas que llegaban desde el viejo continente en épocas en que las naciones europeas dictaban la hegemonía mundial. Hoy ya no son esos tiempos y las antiguas potencias europeas no tienen tanta influencia en la vida mexicana, como si la tiene el gobierno y el sistema estadunidense, pero en términos de lo que sucede en el mundo con la pandemia de Covid-19, a nuestro país le ha servido más en esta difícil coyuntura observar e imitar lo que han hecho naciones como España, Francia, Italia, Alemania o Inglaterra, que tratar de imitar el modelo estadunidense que, de la mano de Donald Trump resultó en una auténtica tragedia para nuestro poderoso vecino.
Por eso en estos momentos en los que el mundo vive lo que la OMS ha considerado la “segunda oleada” de contagios de Covid en el planeta, a las autoridades mexicanas, particularmente el gobierno del presidente López Obrador, más les valdría poner mucha atención a lo que está sucediendo en Europa y a la manera en cómo las autoridades nacionales de la Comunidad Europea están enfrentando estos segundos brotes de Covid, para que cuando venga en México esa nueva oleada que ya comenzó a registrarse en varias regiones y estados de nuestro país, no nos tome como hasta ahora nos ha golpeado tan fuertemente esta pandemia: en la desorganización y el caos nacional, con una estrategia que a pesar de que no ha dado resultados y nos ha convertido en el cuarto país del mundo con más muertos, se insiste en mantener sin variaciones y sin políticas públicas bien definidas y con un gobierno tibio y vacilante, que no quiere tomar decisiones de autoridad, sobre todo en el tema de la muy posible necesidad de nuevos confinamientos y cierres de actividades económicas obligatorios como los que ya han empezado a decretar obligadamente en Europa. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.11)
Hace un par de días, entrevisté a un representante de la campaña de Donald Trump en el estado de Florida. La charla siguió el curso normal de una discusión política: el proyecto del candidato, las diferencias con su rival. Rumbo al final, las cosas cambiaron. Le pregunté a mi interlocutor si Donald Trump estará dispuesto a aceptar los resultados de la elección de mañana si no le favorecen. Ahí, el tono del entrevistado cambió por completo, lo mismo que sus argumentos.
Como me ha ocurrido varias veces en las últimas semanas, sobre todo desde que el propio Trump comenzó a promover la teoría de que la elección es susceptible a un fraude, le escuché asegurar que el proceso electoral del 2020 se dirige a una serie de irregularidades tan extendidas y sospechosas que sugieren la posibilidad de un fraude. Cuando le respondí que en la historia de EU no hay evidencia alguna de un fraude electoral concertado y sistemático —es decir, de esa confabulación extendida y significativa contra un contendiente electoral que es indispensable para hablar de un fraude— respondió enlistando algunos casos individuales y reducidos de errores en la recepción y conteo de boletas en los últimos días, problemas que son comprensibles y dignos de atenderse pero que ciertamente no indican una conspiración contra el presidente de EU o contra su rival, el demócrata Joe Biden. Cuando le advertí esta diferencia crucial entre lo imperfecto y lo avieso, encontré una posición dogmática. Estaba convencido (y quería convencer) de que la elección, contra toda evidencia histórica y actual, se dirige a un fraude electoral. (León Krauze, El Universal, Opinión, p.10)
Cuando una sociedad se enfila por el tobogán de la polarización es muy difícil frenarla. México no ha llegado a ese extremo, pero veo un ánimo confrontador que no tranquiliza en absoluto. Las voces más prudentes hacían un llamado, desde el 2016, para no polarizar el país y aceptar con deportividad el triunfo de la izquierda. Una vez hecha gobierno, toca a ésta cuidar que el país no se divida aún más. El debate político debe ser vigoroso y contrastante pero nunca caer en la descalificación que nulifica o encaminarse hacia sendas que no tienen una salida en forma de compromiso. Pongo dos ejemplos que no auguran nada bueno. Uno es el de los dineros de las entidades federativas y el otro el de la historia.
Empiezo por este último. Ya tenemos claro que el Vaticano no nos prestará los códices solicitados; ahora sin códices ni disculpas la pregunta es: ¿qué viene? ¿Enfriamiento con el Vaticano? No tengo ni idea. La respuesta de Alemania y Austria está pendiente, igual que la de Italia, países a los cuales también se formularon solicitudes. Espero que si median negativas eso no derive en oscurecimiento de las relaciones. Con Italia tenemos también de manera oblicua el tema de la estatua de Colón que fue retirada del Paseo de la Reforma. Colón tiene un simbolismo importante para las comunidades italianas en los Estados Unidos y en México tiene su peso, lo relevante es que podría abrir una espiral revisionista indeseable que nos llevará a una interpretación de la historia decapitadora y simplona. Colón fue el primer anuncio. Invito al gobierno capitalino a ver lo que ocurre en otras partes donde la gente pide que los murales alusivos al comunismo desaparezcan. Espero que no ocurra, pero solo suponer que alguien irritado pidiese que se cubran los murales de Diego Rivera porque recuerdan una ideología que asesinó a millones, me parece lamentable. El pasado debe servirnos para reflexionar y no para resolver las diferencias políticas que hoy existen o para generar irritantes diplomáticos. (Leonardo Curzio, El Universal, Opinión,p.13)
LUEGO del jaloneo por la desaparición de los fideicomisos para engordar la Ley de Ingresos, ahora viene el tira-tira por el Presupuesto 2021 con el que el gobierno se gastará el dinero que no tiene.
EN LA Cámara de Diputados tienen hasta el 15 de noviembre, a más tardar, para aprobar la propuesta gubernamental sobre el gasto del próximo año. Una de las grandes interrogantes es si a los gobernadores de la Alianza Federalista el Presidente les dará su calaverita o les dará calabazas.
POR LO QUE ha adelantado el propio AMLO, no sólo no habrá un peso extra para los gobernadores rebeldes, sino que se les castigará con un significativo recorte en sus percepciones federales. A los morenistas y a los priistas amigables también les tocará recorte, pero ellos prefieren el silencio de los sepulcros.
A PROPÓSITO de acelerones tributarios, adivine de quién es esta frase: “Lo que no es justo es que nos den las funciones y que se queden los recursos en el Gobierno federal; o que de manera ilegal y antiética se quieran distribuir esos recursos entre las otras entidades”. ¿La habrá dicho Javier Corral? ¿O Jaime “El Bronco” Rodríguez? Pues no: la dijo ¡Andrés Manuel López Obrador!
RESULTA QUE en 2004, el entonces jefe de Gobierno de la capital amenazó con salirse del Pacto Fiscal y crear un modelo paralelo de cobros de IVA e ISR, en protesta, precisamente, por las decisiones presupuestarias de la Federación.
DE AHÍ que resulta paradójico que el mismo López Obrador ahora se oponga a lo que él mismo exigía. Por algo dicen que no es lo mismo ser borracho que cantinero. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
El alarde de la patanería. El trumpismo representa la demolición de la decencia más elemental. Más que indiferencia o insensibilidad, un desprecio activo y vehemente. Política de la burla, del insulto, de la vejación. Al adversario, al débil, al vulnerable, palabra y trato de cosa. Hacer del otro, el recipiente de los escupitajos. El trumpismo es agente de una profunda degradación moral. Hacer alarde del abuso sexual, burlarse públicamente de la apariencia física de las personas, glorificar la violencia. El peor legado del trumpismo habrá sido convertir lo indefendible en medalla de autenticidad. ¡Con cuánta honestidad expresa su odio el fascista! Votemos por él.
Melancolía por los tiempos de una exclusión sin complejos. El trumpismo fue, desde el primer momento, un llamado a regresar a la gloria de un país dominado por hombres de un solo color. Pánico al cromatismo del futuro y a quienes osan trasgredir la posición que el destino fijó para ellos. También síntoma de las ansiedades de nuestro tiempo. Frente al terremoto cultural, frente al desafío tecnológico, frente al culto del globalismo, el trumpismo significó el intento por detener el reloj o, más bien, de regresar el calendario a tiempos más comedidos y tranquilos. La búsqueda de certidumbre en un pasado que se idealiza. Producto perfecto del encono, las angustias y el cinismo de nuestro tiempo. La respuesta al desprecio de los mandarines que miran por debajo de los hombros a los “deplorables”. (Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma, Opinión, p.8)
Uno de los peores presidentes que ha tenido Estados Unidos. Narcisista, polarizador, mentiroso, pillo, xenófobo, cruel. Donald Trump lleva cuatro años dividiendo y des-democratizando a su país, apelando a los peores demonios que aún andan sueltos. El racismo sistémico e histórico evidenciado por Black Lives Matter. Los sueños de supremacía blanca catalizados en cada orden ejecutiva contra los inmigrantes, contra los “otros”. El sexismo acendrado que subyace en tantos tuits, en tantos actos de campaña, en el nombramiento de jueces a la Suprema Corte con la encomienda de cercenar los derechos de la mujer. El populismo de derecha que se dice representante del pueblo mientras empeora su vida y la pone en riesgo con uno de los peores manejos de la pandemia en el planeta. Trump es producto de las pulsiones más oscuras de la sociedad estadounidense y se ha encargado de exacerbarlas. Aún así, y a pesar de lo deplorable de su paso por el poder, no queda claro que esté dispuesto a salir de la Casa Blanca de manera pacífica si pierde. En lugar de un “adiós” contundente, podría haber una larga y conflictiva despedida o un intento por atrincherarse en la Casa Blanca.
A pesar de que Biden consistentemente ha ido a la delantera en las encuestas nacionales, y su ventaja en estados clave crece, preocupa cuán cerrada es la elección. Trump tiene una base fiel de seguidores, dispuestos a creerle todo, perdonarle todo, permitirle todo. No importa cuántas investigaciones periodísticas exhiban su vileza, el apoyo incondicional e irracional sigue ahí. A pesar de la investigación del fiscal Mueller que sugirió obstaculización de la justicia, a pesar de la destitución votada en el Congreso por su involucramiento en Ucrania, a pesar de lo publicado sobre su evasión sistemática de impuestos, a pesar de los múltiples litigios pendientes en su contra, a pesar de los más de 220 mil muertos por Covid-19. Un 40 por ciento de los estadounidenses sigue pensando en reelegirlo. No parecen estar preocupados por la manera destructiva y divisoria en la cual ejerce el poder. El racista y sexista y supremacista blanco tiene quien vote por él. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p.9)
El presidente López Obrador se aventó una carambola de tres bandas. El anuncio de que sea Rosa Icela Rodríguez quien sustituya a Alfonso Durazo en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, fue una jugada maestra. Más allá de los críticos a su gobierno, el nombramiento pegó bien por todos lados. Coloca a una funcionaria con larga trayectoria, sin escándalos, trabajadora y eficaz; una servidora pública lejos de la estridencia. Da el espacio a quien goza de su confianza y afecto personal, que no es poca cosa.
Su nombramiento fue bien recibido dentro de las Fuerzas Armadas, con quienes a últimas fechas estrechó lazos, desde la Coordinación de Puertos de la SCT. Lejos de convertirse en amenaza para la coordinación con Ejército y Marina, la refuerza. De otra forma, ante el innegable rol que juegan, aun con cualidades, su arribo habría sido imposible.
Es, por si fuera poco, vaso comunicante tanto con Claudia Sheinbaum, como con Marcelo Ebrard, lo que desactiva especulaciones adelantadas sobre 2024. Con ambos mantiene relación cercana. Además, tiene puentes con la sociedad civil, y una sensibilidad profesional y personal poco común entre quienes encabezan tareas de seguridad. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, Opinión,,p.10)
Tendría que ocurrir una sorpresa enorme para que Joseph Biden no se convierta en el próximo presidente de los Estados Unidos.
Le presento algunos de los datos que claramente apuntan a ese resultado.
1-Prácticamente nadie duda que Biden ganará ampliamente el voto popular. El promedio de las encuestas que publica RealClearPolitics indica que la intención de voto es del 51.1 por ciento por Biden contra 43.9 por ciento por Trump, la diferencia es de 7.2 puntos. Si pensáramos en alrededor de 160 millones de votos por emitirse, 13 millones más que en 2016, Biden ganaría por 11.5 millones de votos a Trump.
2-Como le hemos explicado en otras ocasiones en este espacio, lo decisivo en Estados Unidos es el triunfo en los votos electorales. Se necesitan 270 votos electorales para ganar la elección. De acuerdo con las encuestas estatales, Biden tiene ahora 216 votos seguros, mientras que Trump suma 125. Biden requiere adicionar 54 votos exclusivamente. Si Biden consolida su ventaja de entre 4 y 6 puntos en Michigan, Wisconsin, Minnesota y Pennsylvania, entonces sumaría 56 votos, los que le darían la victoria. Si llegara a ganar en estados en los que tiene una ligera ventaja como Florida y Ohio, obtendría una victoria contundente. Trump requiere ganar 145 votos adicionales a los que tiene seguros, lo que se ve muy complicado. (Enrique Quintana, El Financiero, Opinión, p.2)
La semana pasada el presidente López Obrador anunció en la mañanera que le pediría a Rosa Icela Rodríguez que aceptara sustituir a Alfonso Durazo en titularidad de la Secretaría de Seguridad.
El nombramiento levantó múltiples reacciones. Se ponderó su lealtad al mandatario, se escuchó un suspiro de alivio porque el cargo no fue para un militar, se cuestionaron sus credenciales en el campo de la seguridad, se recordó que en la capital ha tenido puestos que tienen que ver con esa temática, se destacó que es mujer, que es trabajadora, que sabe dialogar, etcétera.
La discusión se enfocó demasiado en la persona y menos en la tarea, o en la que debería ser la tarea de un ministerio para la seguridad pública. Durazo se va a su aventura electoral y nadie lo extrañará: deja al país en la misma espiral violenta que abrasaba a México cuando él llegó a esa Secretaría.
Para qué fue llamada Rosa Icela y qué permite adelantar ese eventual nombramiento.
Qué maldición para los mexicanos que sus presidentes lleguen con un compacto grupo al poder y desde lo más alto de la administración pública se atrincheren y no permitan la entrada de nadie fresco. Así fueron Calderón y Peña, y así es López Obrador.
Por eso llega Rosa Icela, porque más vale alguien conocido, más vale alguien a quien Andrés Manuel considera leal. (Salvador Camarena, El Financiero, Opinión, p.42)
Sube a 12 billones la deuda pública // Buscan por corrupto a Collins en Estados Unidos // El Club de los Perdedores
¿Cómo puede aumentar la deuda pública del gobierno de México sin que haya pedido dinero prestado? La pregunta requiere una respuesta clara y correcta. Según el informe trimestral de la Secretaría de Hacienda sobre la situación económica y las finanzas públicas, julio a septiembre, la deuda pública global subió a 12 billones de pesos. Enrique Peña Nieto la entregó en 11 billones (cifras redondeadas). Es decir, en los casi dos años de la administración del presidente López Obrador, aumentó un billón de pesos (un millón de millones de pesos). Sin embargo, no ha concertado nuevos préstamos. La explicación que ofrece el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, es que el 55.3 por ciento de variación respecto del cierre de 2019 se debió a la depreciación del peso frente al dólar. Sin embargo, no explica a qué se debió el restante 44.7 por ciento. Dado que hay un compromiso del presidente López Obrador desde su campaña política de no acrecentar el monto de la deuda, sería necesario que Herrera diera información detallada sobre este tema.
Cochinero
Desde los manejos turbios de los fondos del rescate de las víctimas del temblor#19S, la imagen de Miguel Ángel Mancera, entonces jefe de Gobierno, comenzó a sufrir un deterioro que no se ha detenido. Las investigaciones llevadas a cabo por la fiscalía de Claudia Sheinbaum indican que su gobierno fue un cochinero. Algunos de los funcionarios de Mancera ya están en la cárcel, otros andan huyendo con orden de aprehensión. En la lista de los que andan a salto de mata se encuentra Raymundo Collins, quien fuera director del Instituto de Vivienda. Al parecer ya fue localizado en Estados Unidos y la fiscalía realizó los trámites necesarios para solicitar al gobierno de Estados Unidos su extradición. La orden de aprehensión es por el delito de uso indebido de atribuciones y facultades. Además, cuenta con una alerta del Instituto Nacional de Migración, informó el vocero de la Fiscalía, Ulises Lara. En acción conjunta, las autoridades de la capital y el estado de Morelos llevaron a cabo un cateo en un inmueble ubicado en el poblado de Tequesquitengo, donde fueron decomisados 41 autos clásicos, algunos valuados en varios millones de pesos, además de diversas obras de arte. ¿Y Mancera? Protegido por el fuero de senador aparentemente no será tocado, sin embargo, podría llevarse una sorpresa. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada,Opinión,,p.6)
Rosa Icela y la oposición a destajo // Críticas deformadas // Situación de salud // Más poder a la Marina
Se puede usar cualquiera de los dos términos, roñosería o roñería, y en ambos casos se refiere a lo mismo, a la condición de miseria o mezquindad con que se actúe.
En las críticas a la intención presidencial de colocar a Rosa Icela Rodríguez Velázquez como sucesora de Alfonso Durazo Montaño en la secretaría federal de Seguridad y Protección Ciudadana es válido considerar como roñosos tales señalamientos, cargados de desdén a la carrera de servicio público de una mujer que en 23 años no ha tenido señalamientos de corrupción o ineficacia y que, al menos en la opinión de quien teclea estas líneas, tiene méritos de honorabilidad y de conocimiento de asuntos de seguridad pública y de buenos resultados en esta materia, por encima de algunos de los varones mencionados desde días atrás y a quienes algunas publicaciones deformantes trataron de reivindicar como expertos desplazados por la pretensión, que ni siquiera transita en terreno firme, de designar a Rosa Icela en el cargo mencionado.
Sin embargo, podría resultar que se barajaran nuevamente las opciones de Omar García Harfuch, Leonel Godoy, Manuel Espino o Leonel Cota, entre otras (con historial, experiencia y más relevancia mediática, todo lo cual no necesariamente sería motivo detranquilidad ciudadana), pues la propuesta de Rodríguez Velázquez está sujeta a valoraciones médicas derivadas de su afectación de Covid-19. (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.8)
Más allá de la culpabilidad o no del general retirado Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, en los hechos que se le imputan, no es posible deslindar al llamado Estado profundo –el gobierno paralelo secreto organizado por los aparatos militares y de inteligencia que dirige la política exterior y de seguridad de la Casa Blanca− de la operación de la DEA y el Departamento de Justicia estadunidense a sólo 19 días de las elecciones presidenciales en ese país. Y en particular, de una acción propagandística manipuladora de la DEA −cuyos agentes tienen una bien ganada reputación de cowboys pistoleros que no respetan las leyes de los países donde actúan− de cara a la opinión pública estadunidense, para desviar la atención sobre sus escasos resultados y distorsionar la evaluación de sus logros, en la batalla campal burocrática con otras agencias civiles de defensa e inteligencia, y para proteger su territorio y supervivencia y tomar parte de lucrativos programas en marcha en el marco de los previsibles recortes presupuestales derivados de la pandemia del Covid-19.
Desde que el presidente Richard Nixon declaró la guerra contra las drogas en 1973 –con el fin encubierto de desbaratar a la comunidad negra y al movimiento contra la guerra de Vietnam−, ocho sucesivas administraciones de la Casa Blanca (Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo, Obama, Trump) han abonado el escenario bélico al calificar a los estupefacientes ilícitos como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. Ronald Reagan reforzó esa postura política al emitir una Directiva de Seguridad Nacional en 1986, que declaró que el tráfico de drogas constituía una amenaza letal para EU.
A partir de ese enfoque punitivo y concentrado en el lado de la oferta, la lucha antidroga se militarizó rápida y progresivamente en los principales países de producción y tránsito de América Latina (Perú, Bolivia, Colombia y México). Además de sus fines hegemónicos, Washington abusó de la ideología antidroga para legitimar y profundizar los lazos del Pentágono y sus agencias civiles (FBI, DEA, CIA, etcétera) con las fuerzas armadas, de seguridad e inteligencia de la subregión, que ostentaban deplorables antecedentes en materia de derechos humanos. Lo que en ambos lados de la relación fortaleció el poder de los militares a costa de las instituciones civiles. (Carlos Fazio, La Jornada, Opinión, p.21)
Independientemente de quien gane o pierda la elección presidencial en Estados Unidos (EU) el martes 3 de noviembre, la lección histórica más importante será el colapso de cualquier fantasía con respecto al supuesto ejemplo del sistema democrático del país vecino.
Donald Trump no es un accidente histórico, sino una expresión de las profundas debilidades y contradicciones estructurales que aquejan a EU desde hace siglos. Aquella nación se construyó con base en la aniquilación casi total de sus pueblos indígenas y la esclavitud de más de 4 millones de africanos y sus descendientes. Y su sistema legal e institucional está diseñado para favorecer siempre al interés privado por encima del público.
EU fue uno de los primeros países del mundo en liberarse del yugo imperial de Europa e independizarse del rey de Inglaterra, entre 1775 y 1883. Sin embargo, a la república que se estableció con la Constitución de 1787 faltaba mucho para ser plenamente democrática. Los indígenas, los esclavos, las mujeres y los pobres fueron sistemáticamente excluidos de la política desde el inicio de la república. (John M. Ackerman, La Jornada, Opinión,,p.20)
WASHINGTON, DC.- Durante décadas, Estados Unidos fue visto como el faro de la democracia en el mundo. Cada vez que había duda sobre un resultado electoral en algún país, la opinión del Departamento de Estado podía ser determinante respecto de la legitimidad del ganador.
Eso era, en buena medida, porque los comicios en este país no daban lugar a cuestionamientos o, si los había, existían instituciones para resolverlos.
Llego a esta ciudad para realizar la cobertura de la elección presidencial de mañana martes y con lo primero que me topo es con la gran cantidad de edificios tapiados. Tanto negocios como oficinas gubernamentales, preparados como para recibir un huracán. Pero no es un fenómeno meteorológico al que temen aquí, sino al vandalismo que podría desatarse una vez que cierren las casillas. En otras ciudades, como Nueva York, Chicago, Filadelfia y Detroit, los departamentos de policía están en alerta máxima por el mismo motivo.
Y cómo no, si los propios candidatos a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden, han incorporado en su discurso palabras que serían impensables hasta hace poco tiempo en este país: referencias a “votos fraudulentos” e intentos de “robarse la elección”. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Opinión, p.2)
No dudo que el presidente López Obrador, como siempre lo ha hecho, haya decidido designar a Rosa Icela Rodríguez en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana basándose, como él mismo lo ha dicho, más en la lealtad que en la experiencia. Pero, por las razones que fuera, esta designación, para todos sorpresiva, sí puede considerarse un acierto.
Hace algunos días decíamos que ante la coyuntura se requería en la SSPC de un civil con experiencia en el tema, pero no necesariamente en el área operativa, que en los hechos está en manos de la Guardia Nacional y del Ejército (y así quedará), sino en el diseño institucional de la seguridad, en la coordinación y en la construcción de nuestro mayor rezago: un sistema policial homogéneo, homologado, centralizado, en estados y municipios, fuertemente coordinado con las fuerzas federales.
Y Rosa Icela Rodríguez cubre perfectamente ese perfil. A lo que hay que agregarle que es mujer y en un área tan marcada en ocasiones por el machismo. No viene nada mal la visión y el mando de una mujer.
Vamos por partes. La mayor descalificación que he leído en estos días sobre Rosa Icela es que estudió en la escuela de periodismo Carlos Septién García. Muchos quizás no lo sepan, pero de la Septién García han salido grandes periodistas, no es ningún demerito haber estudiado allí. Porque Rosa Icela era periodista (trabajó muchos años en La Jornada). Pero luego, en una trayectoria que han tenido muy pocos, estuvo en el gobierno de la Ciudad de México en cinco administraciones consecutivas (seis, si sumamos el interinato de Rosario Robles): con Cuauhtémoc Cárdenas, con López Obrador, con Marcelo Ebrard, con Miguel Mancera y con Claudia Sheinbaum. Con Marcelo fue la coordinadora del Gabinete de Seguridad con Claudia la secretaria de Gobierno. En esas dos posiciones ha trabajado con distintas áreas, incluyendo las de inteligencia local y en los últimos meses en la CDMX estableció una buena relación profesional con Omar García Harfuch, el mejor jefe de policía del país. (Jorge Fernández Meléndez, Excélsior, Opinión, p.12)
Apoyo total. Una gigantesca movilización fue la que hizo este fin de semana la Fuerza Aérea Mexicana. En un avión Hércules C-130 se trasladaron 6.7 toneladas de equipos médicos de infraestructura como camas, monitores, ventiladores y medicamentos, desde Acapulco, Guerrero, con destino a Chihuahua, la entidad que se encuentra en semáforo rojo de alerta sanitaria. El operativo se realizó en coordinación con autoridades de la Secretaría de Salud federal, debido a que el hospital móvil prestó servicios en Zihuatanejo y Ometepec. La Unidad Médica Móvil cuenta con una capacidad para 20 camas de atención médica, para cuidados intensivos y de recuperación. El general José Gerardo Vega Rivera, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, a la altura.
Ofrenda a la vida. De cara a la conmemoración del Día de Muertos, Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, exhortó a la población a seguir aplicando las medidas de prevención e higiene. “Día de Todos los Santos. Todos tenemos a nuestros difuntos en el corazón: por lo que nos dieron, porque ya partieron. Este año la pandemia ha anticipado la despedida de muchos mexicanos. Y puesto que sigue activa, los vivos debemos cuidarnos”. Al recordar a los fieles difuntos con la fotografía de una ofrenda elaborada por los pueblos indígenas de Durango, la escritora instó a quedarse en casa. “Es una pena añadida que los homenajes no puedan realizarse, pero a todos conviene seguir con las medidas sanitarias que conocemos”. Celebremos a los muertos cuidando nuestra vida.
Pérdida de tiempo. El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, sesionó con las mesas Estatal y de Zihuatanejo de Coordinación para la Construcción de la Paz, donde revisó los operativos y avances en la disminución de la incidencia delictiva que registra un 17% menos que el año anterior, y llamó a intensificar las acciones y medidas a efecto de contener el aumento de contagio de coronavirus en Guerrero ante las próximas vacaciones y temporada turística. “Vamos a ir construyendo medidas más rígidas a efecto de contener el aumento de contagios en todo lo que resta del mes de noviembre. Estamos preparándonos para nuevas medidas más estrictas”, puntualizó el mandatario. Seguridad y covid-19, dos temas que Astudillo simplemente no logra controlar.
Cautela. Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, descartó que la frontera con Estados Unidos se cierre totalmente a pesar de la ola de contagios por covid-19 y el repunte de casos en Chihuahua, pues consideró que un cierre total de actividades tendría un impacto negativo y agregó que sólo se harán recomendaciones. Afirmó que lo que sí continuará será el cierre de la frontera para viajes no esenciales y sentenció que esta medida no cambiará mientras sigan los rebrotes. Insistió en que el cierre de las fronteras tendría graves impactos negativos en la economía y en la vida de las personas que diariamente cruzan, por lo que, a pesar del posible rebrote de casos en EU y el regreso a rojo en Chihuahua, no se cambiarán las restricciones. Políticamente impecable (Excélsior, Opinión, p.15)
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La democracia está en riesgo. El mundo civilizado, tal y como lo conocemos, cambiará en cuestión de horas. No es exageración: así de importante es la elección norteamericana. Lo que está en juego va mucho más allá del resultado puntual de los comicios, o —incluso— del previsible conflicto poselectoral tras lo que, literalmente, será el choque de dos mundos.
Dos mundos, cuya visión es completamente distinta, y que cuentan con las herramientas que, a su juicio, son las necesarias para enfrentar a su adversario. Dos mundos que se niegan a morir, y siguen engarzados en un juego de suma cero cuyo desenlace terminará por afectar a la humanidad entera.
A la humanidad entera. La elección norteamericana no se trata de Biden contra Trump, de demócratas contra republicanos, ni mucho menos de cambio contra continuidad. La elección que tendrá lugar, en unas cuantas horas, se trata —en realidad— del enfrentamiento entre dos maneras, completamente distintas, de entender el mundo. (Víctor Beltri, Excélsior, Opinión, p.16)
Que el candidato demócrata, Joe Biden, dio un paso más en su estrategia de ganar el voto latino luego de tundir a Donald Trump por sus políticas ante los migrantes; el vicepresidente con Barack Obama y puntero en las encuestas para la elección de mañana en EU consideró “actos atroces” separar familias luego de aplicar redadas en centros de trabajo e incluso calificó de “ataque a la dignidad” el trato que dio el republicano a Puerto Rico luego del paso del huracán María. Todo esto en su cuenta de Twitter y en español.
Que Mario Delgado ejercerá este lunes su último acto como líder parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, pues encabezará una reunión de la Junta de Coordinación Política para definir la agenda legislativa de la semana y se despedirá de sus compañeros de bancada y de otros partidos; luego solicitará licencia para ir a la presidencia nacional de su partido, aunque no será un camino sencillo, porque su rival, Porfirio Muñoz Ledo, anunció la creación del Movimiento Democrático de Morena (Modem), que aunque no prospere, hará ruido. (Milenio, Opinión,,p.2)
Penalista curtido en casos relevantes, el abogado Juan Velásquez (así es su apellido) imparte clases en las escuelas militares de mayor nivel en el Ejército y la Marina Armada. Conoce hace 20 años al general Salvador Cienfuegos y dice que el gobierno federal debe solicitar a Estados Unidos la extradición del ex secretario de la Defensa Nacional.
En sus intervenciones de la semana pasada en El asalto… de MILENIO Televisión, dejó planteada una inquietud que debe poner los pelos de punta en la administración pública: ¿qué funcionario querrá ir a Disneylandia…?
Y específicamente: si Cienfuegos recibió (14 de agosto de 2019) del gobierno estadunidense el reconocimiento Legión al Mérito en Grado de Comandante por contribuir significativamente en la promoción de la educación, la investigación y el intercambio de conocimientos en materia de seguridad y defensa en el hemisferio occidental (otorgada con la autorización del Departamento de Defensa y del presidente Donald Trump en el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa de la Universidad de la Defensa Nacional de los Estados Unidos), añado una hipótesis viable: del rango que sea, ¿qué militar osará de hoy en adelante ir a Estados Unidos para dizque recibir alguna distinción o acordar asuntos bilaterales contra la delincuencia internacional? (Carlos Marín, Milenio, Opinión, p.7)