Columnas de Opinión 021220

Templo mayor

ALLÁ por 1888, Jack El Destripador aterrorizó a Londres con múltiples asesinatos. El arma homicida: un bisturí. ¿Esto hizo que el gobierno británico prohibiera el uso de los bisturíes en todo el reino? Obviamente no, pues sería ilógico culpar al instrumento de su mal uso. Bueno pues justo eso es lo que está pasando en México con el outsourcing.

MUY A SU ESTILO, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador prefiere demoler en lugar de corregir, exterminar en lugar mejorar, amputar en lugar de curar. Porque la subcontratación se ha satanizado en este gobierno, pero la realidad es que es un esquema de trabajo legal no sólo aquí, sino a nivel internacional. Y si no lo creen, pregúntenle a todas las empresas norteamericanas que ya están dudando en mantener sus inversiones en México ante la reforma que se quiere aprobar esta semana.

SEGURAMENTE hay empresas que abusaron de la figura del outsourcing y defraudaron tanto al fisco como a sus propios trabajadores, pero por unos cuantos el gobierno federal quiere que paguen los 5 millones de mexicanas y mexicanos cuyo empleo está en riesgo con esta reforma. Por lo visto la Cuarta Transformación terminará convirtiéndose en la Gran Prohibición. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Frentes políticos

Solidaridad. México, al igual que muchas otras naciones, enfrenta los efectos de una pandemia inédita, por lo mismo, ha requerido de la solidaridad y el apoyo de todas las esferas de la sociedad como los ofrecidos por los hospitales privados. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, destacó esa solidaridad. “No nos hemos visto rebasados, hemos procurado que a ningún enfermo le falte atención médica y hospitalaria y hemos salvado miles de vidas. No podría dejar de mencionar la solidaridad y el humanismo demostrado por fundaciones de empresas y hospitales privados que desde el primer día de la pandemia nos están apoyando para atender enfermos de covid y otros padecimientos”. Los acuerdos se generaron gracias a la coordinación entre Olegario Vázquez Aldir, miembro del consejo asesor empresarial y presidente ejecutivo de Grupo Empresarial Ángeles, y el canciller Marcelo Ebrard. Juntos, aportando lo mejor para el país. (Excélsior, Nacional, p. 21)

Sacapuntas

A tender puentes.- Uno de los principales motivos del viaje a Washington del director general para América del Norte de la Cancillería, Roberto Velasco, nos dicen, es tender puentes con el equipo Joe Biden. De hecho, no hay fecha para su regreso a México, pues su encomienda es aceitar la cooperación bilateral ante la transición en aquel país, junto con la embajadora Martha Bárcena. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

Rozones

Que Manzanera va a Zacatecas.- Donde las fuerzas morenistas ya tomaron nota de una jugada electoral panista que suena delicada es en Zacatecas. Esa jugada no es otra, nos dicen, que el eventual envío a esa entidad de Jorge Manzanera, personaje a quien los guindas tienen ubicado como un operador de “guerra sucia” del albiazul. El caso es de llamar la atención, pues los observadores del proceso electoral anticipan que lo único que se podría prever con esta decisión es que en el estado se genere un clima de polarización y posible confrontación. En Zacatecas desde hace meses se ve como candidato natural de Morena a la gubernatura a David Monreal, hermano del senador Ricardo Monreal, pero con Manzanera actuando ahí, nos comentan, la situación obliga a estar pendientes. Muy pendientes. (La Razón, La Dos, p. 2)

Serpientes y escaleras // Los dos Andrés Manuel a dos años de distancia

Como en el cuadro de Frida Kahlo, en el mensaje de ayer del presidente López Obrador, con motivo de sus dos años de gobierno, se pudo ver gráficamente que hay dos versiones del mandatario que hoy gobierna México.

Uno es el Andrés Manuel que ayer habló de amor, de respeto para la oposición, de tolerancia a la crítica y a la disidencia, de que gobierna para todos sin distingo y de que ayuda a todos los ciudadanos sin importar su condición social. Otro es el Andrés Manuel que todas las mañanas discrimina a los que piensan distinto, que atiza el odio y la división entre mexicanos, que desprecia a sus opositores y los descalifica, que ataca y cuestiona a medios críticos y que pregona que él sólo ayudará y salvará de la crisis a los más pobres y no al resto de la población.

Es como, si en un desdoblamiento de personalidad, el Presidente que ayer se paró en un pódium en el Patio Central del Palacio Nacional, fuera otro distinto al que todos los días vemos en las mañaneras: menos agresivo, más tolerante, sin tanta bilis ni amargura y más consciente de que este es un país diverso en el que no cabe el pensamiento único al que ayer dijo no aspirar. Como si ayer hubiéramos podido ver a un verdadero Presidente y no al propagandista pendenciero y demagogo que todos los días habla en sus conferencias.

Eso sí, entre los dos Andrés Manueles hay algo que no cambia: la soberbia y la grandilocuencia con la que afirma todos los días y ayer también que este país ya cambió sólo porque él así lo dice; que ya somos un país más feliz, donde se cumple la ley, donde hay estado de derecho, paz y tranquilidad para todos, donde el bienestar baña a toda la población con “ayudas mensuales o bimestrales” del gobierno que llegan a un 70% de la población (los más pobres)  de manera directa y en efectivo, mientras el otro 30% de los mexicanos (las clases medias y alta) reciben también los beneficios de su gobierno al “poder desarrollarse en paz y trabajar y producir con tranquilidad y seguridad”. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 13)

Arsenal // Al final, una pregunta: ¿en qué país vive?

No hubo insultos ni descalificaciones a los adversarios. Ésa es la novedad y se agradece. Escuchamos desde Palacio Nacional un mensaje de dos años de gobierno bañado de injustificado optimismo.

Poca crítica y mucho triunfalismo. Repetición de dogmas y de culpas al pasado neoliberal.

“Otros datos” que envidiaría el primer mundo, pero que contrastan con la realidad sanitaria, económica y violenta que vivimos.

Las estadísticas hablan, no los discursos ni las encuestas. ¿Muertos por el covid? 106,795 y contando. Somos cuarto lugar mundial en defunciones.

¿Contagios? Un millón 122 mil 362; decimoprimer lugar de 191 países, según la Universidad Johns Hopkins.

¿Crecimiento económico? Menos 0.1% en el 2019 y una caída de entre 8.5 y 9.2% para este año.

Sólo para contextualizar: un reporte de la OCDE, dado a conocer ayer, advierte que México tiene las peores perspectivas económicas para el 2020 (-9.2% del PIB), sólo detrás de Argentina y España. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Razones // La 4T, dos años de un mundo raro

Una de las cosas que se agradecen del mensaje presidencial de ayer es que duró poco, 45 minutos. Pero eso no lo hizo un mensaje a la nación, una reflexión sobre los desafíos del presente y del futuro. Fue una mañanera condensada, una lluvia de cifras y logros, algunos reales, otros supuestos, donde, según el discurso, México se ha convertido, en apenas dos años, en un país que respeta desde la legalidad hasta la disidencia, donde no hay corrupción ni represión, donde no hay masacres ni privilegios, donde se gobierna basado en la autoridad moral y la austeridad, donde se defiende la naturaleza y la equidad de género.

Obviamente no es así, aunque eso sea lo que pretenda la administración federal. El presidente López Obrador dijo que no todo es perfecto, que tampoco quería imponer una suerte de pensamiento único ni un consenso nacional. Pero que, según sus cifras, el 71 por ciento de la población (el mismo porcentaje que recibe apoyo económico directo del gobierno federal) quiere que siga gobernando. La realidad es que eso no puede ocultar la  polarización, la insatisfacción y el temor por el futuro.

Decíamos ayer que el presidente López Obrador mantiene, con ese u otro porcentaje (probablemente un poco menor), su popularidad y el respaldo de buena parte de la población. Pero que sus políticas, en muchos sentidos, no han funcionado o no tienen el mismo respaldo. El relato que hizo ayer del manejo de la pandemia, de la realidad económica o de la seguridad, no se ajusta a lo que vivimos todos y cada uno de los días. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 18)

El Espectador // A responder, recuperar y volver a imaginar

“Qué año más interesante, no creo que tenga que ser la millonésima persona en decir eso, pero es asombroso para mí pensar, qué año. Estamos como a 30 días para el fin de año, y han sido 12 meses increíbles, eso es seguro”, dijo ayer Jared Spataro, Vicepresidente Corporativo de Microsoft, responsable de Modern Work. Brad Zelnick, analista de software de Credit Suisse, lo entrevistó durante el segundo día de la Conferencia Anual de Tecnología de la institución financiera. La firma que reconocemos por Bill Gates masivamente es una de las beneficiadas por la pandemia, aunque pudo ser otra víctima más del ecosistema corporativo salvaje.

“Lo vemos de esta manera, y Satya (Nadella, el director de MSFT) usó este marco, y lo usamos muy temprano cuando la pandemia envió a todos a casa en marzo en todo el mundo: hablamos de responder, recuperar y volver a imaginar. Lo que queríamos decir con eso es que nos anticipamos, y esta es la forma en que se desarrolló en gran medida, pero habría un impacto tan grande en el sistema ya que todo se volvió digital que lo primero que nuestros clientes querrían hacer es simplemente responder, esencialmente revolver y decir, tenemos que mantener las operaciones en marcha”.

Jared Spataro dijo que luego, una vez que habían llegado a ese punto y tenían un poco de operaciones en ejecución, iban a necesitar ver su recuperación.

“¿Cómo volvemos al lugar donde estábamos en términos de poder realizar todos los negocios que estábamos haciendo, pero ahora de una manera diferente?”, se preguntaban sus clientes y potenciales fans. “La tercera parte es reimaginar. Y anticipamos que la gente diría: ¿qué estamos aprendiendo aquí? Como hemos movido gran parte de nuestros procesos, tantos procesos digitales en línea, ¿hay cosas que podríamos hacer de manera diferente? Porque descubrimos que en las primeras partes de la pandemia, la gente sólo intentaba repetir lo que había hecho en el viejo mundo, como en este nuevo mundo digital. Y se presentó esta oportunidad de volver a imaginar, de volver a pensar eso”. (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, Nacional, p.5)

Coordenadas // ¿Por qué respalda a AMLO el 64 por ciento?

De acuerdo con la medición hecha por El Financiero, el presidente López Obrador llega al término del segundo año de su mandato con un nivel de aprobación del 64 por ciento.

Esto implica que cerca de las dos terceras partes de la población respaldan a AMLO.

El porcentaje que obtuvo AMLO en las elecciones de julio de 2018 fue de 54.7 por ciento de los votos válidos.

Esto quiere decir que pese al desgaste que implica gobernar, y aún más como él lo ha hecho, existe poco más de 9 por ciento de personas que lo respaldan aun sin haber votado por él.

Además, en este lapso, el país ha vivido la peor crisis sanitaria de la historia moderna, con una pandemia que ha dejado más de 100 mil fallecidos de acuerdo con cifras oficiales.

Tenemos una caída económica sin precedente en las últimas décadas y un incremento de la pobreza de acuerdo con datos del Coneval– en varios millones de personas.

Además, hay niveles elevados de inseguridad en múltiples regiones de la República. ¿Cómo es posible que, en ese contexto, el presidente tenga los niveles de aceptación de los que hoy goza? Hay hipótesis diversas para responder a esta interrogante.

Una de las más usuales es que su estrategia de comunicación, basada en las conferencias mañaneras, le ha dado una omnipresencia y le ha permitido que sea él quien defina la agenda nacional.

Otro de los señalamientos usuales apunta a una política social que le ha dado una clientela muy amplia, que recibe los beneficios de diversos programas que implican transferencias de recursos.

Él dijo ayer en su discurso que alrededor del 70 por ciento de los hogares recibe al menos algún programa social.

Otra hipótesis señala la inexistencia de una oposición que logre realmente cuestionar las políticas públicas aplicadas en estos años.

Es decir, no hay otras voces que tengan resonancia. No creo que exista una respuesta única.

Me parece que son todos esos factores los que se conjugan para explicar la popularidad presidencial, además de una personalidad carismática que resulta atractiva para gran número de mexicanos. (Enrique Quintana, El Financiero, Pagina Dos, p.2)

La gran depresión // Una visión muy diferente a la de Palacio Nacional

Fue el propio presidente Andrés Manuel López Obrador el que fijó el plazo de dos años para que se sentaran las bases de la transformación.

Ese tiempo no era para que se notara que su forma de gobernar era diferente, porque eso quedó claro desde antes de iniciar su mandato, con la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco. Ahí se notó la clase de gobierno que venía.

No, el plazo solicitado era para que se viera un cambio positivo, para tener un servicio de salud como el de Dinamarca, pues.

Se cumplieron esos dos primeros años solicitados para fijar las bases de la transformación y la percepción de muchos analistas y empresarios es que estamos igual o peor a lo que este gobierno etiqueta como el periodo neoliberal.

Los datos duros de la economía ciertamente son peores a los que había durante los gobiernos que ha habido en este siglo, aun si sólo viéramos los resultados de la etapa precovid-19 en México.

Pero también las percepciones han empeorado. No sólo de los expertos y los empresarios, que claramente tienen más elementos de análisis. Incluso entre la población en general hay un cambio en la percepción.

Cuando se pregunta en encuestas abiertas a los ciudadanos se da un fenómeno muy interesante. Muchos sondeos reflejan una calificación negativa en materias específicas como la economía, la seguridad o el manejo de la pandemia, pero la popularidad presidencial se mantiene alta, arriba de 60% en la mayoría de las encuestas.

Pero entre los expertos, el balance de este primer tercio del sexenio no deja resultados positivos.

La encuesta entre especialistas en materia económica que mensualmente levanta el Banco de México, deja ver que estamos por cerrar el año con el peor resultado económico de la historia moderna, con un retroceso del Producto Interno Bruto estimado en -9%, en promedio, y con una recuperación mediocre el próximo año estimada, en promedio, por estos expertos en apenas 3.34 por ciento. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Opinión, p.11)

Estrictamente personal // El cuenta cuentos

El presidente Andrés Manuel López Obrador no es reconocido por su pensamiento innovador y estratégico, sino por sus frases y promesas, tan jocosas como trágicas, así como por sus improvisaciones. Todas las mañanas, desde su atril de Palacio Nacional, cuenta cuentos. Son historias de lucha entre buenos y malos, de fieles e infieles, de transformadores y traidores. Desde ese patíbulo juega con las mentes de los mexicanos, apoyado por una legión de cibernautas que conforman su ejército digital. Para apoyar que se trasladen sus dichos del mundo virtual al real, esta semana los enviaron al frente de batalla para impulsar el hashtag #AMLOLujoDePresidente, y dispararon alrededor de 57 mil tweets por día.

A López Obrador no se le recordará como un estadista. Ni es, ni lo será, porque carece de una visión de Estado. Hablaremos de él en el futuro como una persona que alardeó de lo que era y no era, muy folclórico, con una pedagogía, como define sus sermones, que serían motivo de carcajada de no ser que ha dañado al país con un retroceso en todos los rubros, y roza los linderos de negligencia criminal. Se puede oír fuerte, pero ¿cómo entender cuando alega que su escudo contra el coronavirus es la honestidad y su antídoto la fuerza moral? ¿Cuántos muertos causó esa declaración? No lo sabemos, pero probablemente estamos pagando la balandronada que se había domado la pandemia. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 36)

 

Astillero

AMLO y el 71% ¿electoral? // Informe breve y veloz // Militares: nueva etapa // Los Claudios, en la boda

En su mensaje en Palacio Nacional, al cumplir dos años en el poder e iniciar el segundo tercio de su mandato, el presidente Andrés Manuel López Obrador mantuvo en alto su narrativa de buen gobierno, incluso en los temas delicados de la pandemia y la economía, se moderó en cuanto a la seguridad pública y la incidencia delictiva, y llegó a asegurar que, conforme a sus propios datos, 71 por ciento de la población desea que él siga en el timón nacional.

La ceremonia, realizada frente a decenas de invitados a causa de las restricciones relacionadas con el Covid-19, fue inusitadamente breve y la velocidad de lectura fue igualmente extraordinaria. Un análisis simple podría quedarse en la idea de que el discurso de este martes fue un reciclamiento de los dichos de las conferencias mañaneras de prensa. Pero la actitud, el tono e incluso la concreción de los mensajes pareciera el dictado de los temas de campaña del obradorismo para 2021, con un jefe político deseoso de mostrarse suelto y victorioso en la medida de las circunstancias.

Como era de suponerse, el tono de optimismo casi electoral del presidente de la República generó desde críticas hasta algo parecido a la indignación en los sectores que le son opositores. Los temas deficitarios serían los mismos que el propio tabasqueño había señalado desde días atrás: la pandemia y sus consecuencias, en primer lugar; los problemas económicos agudizados por tal crisis sanitaria y la inseguridad pública y los altos índices de violencia en todo el país. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)