EN UNO de los programas estrella del gobierno, “Sembrando vida”, lo único que ha germinado son la ineficiencia y las ambiciones, como lo dejó ver la intempestiva renuncia del tabasqueño Javier May como responsable del mismo.
EN UN comunicado emitido por él mismo y no por la Secretaría de Bienestar, anunció su renuncia como subsecretario quejándose de que María Luisa Albores “unilateralmente” le quitó atribuciones.
LA REALIDAD es que el programa ha sido un fracaso, pues de los 500 millones de plantas que debía sembrar el año pasado, no logró plantar ni el 15 por ciento. Y para este año la meta -no se rían- es sembrar ¡mil millones de plantas! Con un presupuesto de 28 mil millones de pesos. Y todo, claro, sin reglas de operación, transparencia ni rendición de cuentas. ¡Chulada! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Polevnsky y Luján hermanas del mismo dolor.- Nos hacen ver que tanto la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Luján, como la exdirigente Yeidckol Polevnsky resultaron damnificadas por el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que determinó que la elección del nuevo liderazgo morenista deberá ser por la vía de la encuesta. Doña Yeidckol subió de inmediato en sus redes sociales una postura crítica al Tribunal, pues a su juicio éste violentó los estatutos de Morena. Pero quien apenas acusó recibo ayer fue Luján, la única aspirante a dirigir Morena que se había opuesto abiertamente a la encuesta y quien aseguró que la resolución vulneró el derecho de su partido a tomar sus propias determinaciones. Eso es “grave e inadmisible” dijo Luján, quien el pasado miércoles festejó la decisión del TEPJF para remover a Polevnsky y validar la elección de Alfonso Ramírez Cuéllar como nuevo líder, pero ayer cambió de opinión y se lanzó contra los magistrados, a los que alguna vez amagó con denunciarlos e investigarlos. Así que hoy las morenistas que tanto pelearon, ahora son ya hermanas del mismo dolor. (El Universal, Nación, p. 2)
El distraído. Después de entregar su Tercer Informe de Labores al Congreso estatal, Javier Corral Jurado, gobernador de Chihuahua, dio un mensaje público frente a miles de asistentes en el Centro de Convenciones. Pero el prietito en el arroz fue el presidente nacional del PAN, Marko Cortés, quien no dejó de mirar su celular durante todo el discurso, mostrando, además de falta de respeto, que lo suyo, lo suyo, es armar lío en las redes antes que sacar a su partido del estancamiento. Mientras Corral Jurado destacaba el crecimiento económico de la entidad, las obras que buscaron el beneficio de la comunidad sin “obras de relumbrón” y el apoyo equitativo a los 67 municipios del estado, don Marko atendía, con esmerada atención… el celular. Está viendo y no ve. (Excélsior, Nacional, p. 13)
Y el Fondo para emergencias va.- Nos cuentan que a pesar del señalamiento en contrario del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en el sentido de que no es necesario el fondo de 25 mil millones de pesos que para atender una eventual crisis por el coronavirus, planteaba el líder de Morena en la Cámara baja, Mario Delgado, éste finalmente lo propuso a la Junta de Coordinación Política. Incluso lo que se proponía como un punto de acuerdo al final se convirtió en iniciativa y se someterá a discusión en San Lázaro. El argumento del legislador es que funcionará como un seguro, es decir, se tendrá con la idea de, si no se necesita, no cobrarlo. Lo cierto es que, nos dicen, en el planteamiento de saque no hubo oposición de ninguna fracción parlamentaria. (La Razón, La Dos, p. 2)
Que siempre sí se subirá al avión… En su mañanera de ayer, al referirse el avión presidencial, aún estacionado en California, el presidente López Obrador dijo que sí se subirá al tan polémico TP01… Pero sólo a un recorrido, y hasta planteó la posibilidad de que ahí se pueda dar una de sus conferencias. Afirmó que se mantiene la idea de vender el avión y hacer la rifa, pero ya le dio curiosidad subirse. Un capítulo más de la telenovela. (El Financiero, Nacional, p. 33)
Encuestas y gritos.- Gobernar desgasta. La toma de decisiones o las omisiones tienen un costo que se refleja tarde o temprano en los sondeos de opinión. En política, las lunas de miel tienen fecha de caducidad. Algunas duran poco y otras son más largas, pero ninguna es permanente. Es natural.
El presidente López Obrador aceptó que sufre un desgaste y reconoció que su gira por Tabasco fue complicada. Lo que molestó más al mandatario es que la gente dijera que los apoyos de sus programas sociales no les están llegando.
Y es que los programas sociales son el eje de su programa de gobierno, el principal diferenciador de la 4T. Si su instrumentación falla y los beneficiaros lo hacen saber, a gritos, resulta inadmisible para el Presidente. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Hoy es un día para pensar en Estados Unidos. Mientras en México nos batimos con la debacle económica, la delincuencia fuera de control, el coronavirus en pleno desabasto de medicinas, la caída en la popularidad del presidente AMLO, en nuestro vecino del norte se juega algo muy importante, algo que va a afectar directa y contundentemente nuestras vidas: es un día central en la carrera presidencial estadounidense
Hoy es el llamado Supermartes, y esto es lo relevante:
1.- Bernie, el puntero. Del lado del Partido Republicano sabemos que Donald Trump buscará la reelección. Ahí no hay mucho qué ver. Lo que está en juego es quién será su rival, quién será el candidato presidencial del Partido Demócrata. El puntero se llama Bernie Sanders, un radical. Autoproclamado socialista, que ha coqueteado con Cuba y Venezuela, que busca romper con las élites y empoderar al pueblo, y que apanica al empresariado. Trump tuitea diciendo que Sanders es el mejor rival que le podrían regalar: ¿un arranque de sinceridad pues considera que un radical podría ahuyentar votantes o hay algo en este rupturista que atemoriza al habitante de la Casa Blanca? (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Durante los treinta años que hizo política como opositor, Andrés Manuel López Obrador confió en su instinto y se mantuvo apegado a él, prácticamente sin salirse de su guion. Su persistencia –y la ayuda de sus contrincantes– lo llevarían eventualmente a la Presidencia de la República.
El haber llegado a la meta, luego de una larguísima travesía, lo hacen sentir reivindicado en la estrategia elegida. Con frecuencia ha dicho a sus colaboradores que, por el hecho de haber dado varias vueltas al país –en las que ha tocado todos sus municipios–, él conoce México mejor que nadie.
Sin embargo, ser opositor no es igual que gobernar. López Obrador tuvo tres oportunidades para alcanzar el poder. Un gobernante no tiene sino una sola. Por eso, el instinto no puede ser el mejor consejero de un Presidente, que debe estar dispuesto a corregir la ruta tantas veces como sean necesarias para alcanzar los objetivos de su gobierno. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
En el breve plazo de unas cuantas semanas, los dos medios internacionales de referencia para temas económicos, The Wall Street Journal y The Economist, han dado cabida a señalamientos particularmente duros hacia el gobierno López Obrador.
Es difícil imaginar a cualquier inversionista global, moderno, que en alguna parte del mundo no se acerque a esas publicaciones para complementar la estrategia sobre sus negocios. Es probable que este inversionista hipotético, interesado en México, tenga otras fuentes de datos y se fije en indicadores más concretos. Pero sería una ingenuidad suponer que estas publicaciones no atraen daño a México. (Roberto Rock, El Universal, Nación, p. 7)
El presidente regresó el domingo a su tierra, Macuspana, donde nació, creció y se formó, pero le fue mal en un mitin de unas dos mil personas. Ahí, donde Andrés Manuel López Obrador arrasó en la elección presidencial (137 mil 66 votos) a sus adversarios José Antonio Meade (18 mil 639 votos) y Ricardo Anaya (12 mil 341), la realidad lo alcanzó. La multitud abucheó al gobernador y al alcalde, que molestó al presidente y pidió respeto para ellos. Los macuspeños no pararon y provocaron su fastidio -visto a través de su mirada y gestos-, que devino enojo -proyectado por frases como “ya chole”, y de la amenaza de cancelar su discurso-, y lo llevó a un intercambio a gritos cuando al tratar de acallarlos, incendió el momento.
El grito de Mascupana debería de servirle como llamada de atención de que las cosas no están saliendo como él quisiera o como él cree. Una buena parte de su disociación de la realidad, de acuerdo con personas cercanas dentro de Palacio Nacional, es porque sus colaboradores no le dicen las cosas como son, fundamentalmente por miedo, y cuando alguien se las dice, no les cree. Sin embargo, el enemigo para él no está adentro, sino afuera, como volvió a mencionar el lunes de sus opositores y de los medios de comunicación. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 36)
Las encuestas, de nuevo // AMLO acepta desgaste // Oportunidad de corregir // Renuncia May a Sembrando Vida
López Obrador mantiene una mayoría de apoyo popular conforme los mencionados estudios de opinión y, según puede verse en distintos puntos de las citadas encuestas, en general mantiene una visión favorable para él en lo individual, pero de manera también explicable, se expresan distanciamientos o desacuerdos respecto a temas específicos de gobierno que no muestran los avances resolutivos esperados por la gente, en particular la seguridad pública, crecimiento económico y atención a las demandas de las mujeres.
La aparición de los números negativos para López Obrador se produce en momentos en que se incrementa la acometida de sus adversarios, quienes consideran fallidas muchas de las políticas públicas defendidas por el nativo de Macuspana. Hasta ahora no ha tenido éxito ninguno de los intentos por estructurar una oposición activa, masiva y programática contra el habitante de Palacio Nacional. El activismo de Felipe Calderón y Margarita Zavala, a título de su partido México Libre, los problemas económicos sin perspectiva de solución a corto plazo y el agravamiento previsible a partir de la irrupción del factor del coronavirus, así como el elevado número de homicidios y hechos de sangre en todo el país, han ido desgastando, como el propio AMLO lo ha mencionado de manera genérica, una figura política que aún concentra la esperanza popular de cambio. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Al contacto que cotidianamente tiene con la gente y la saludable práctica de informar sería útil, en muchos sentidos, revisar de manera detallada qué hace su equipo y cómo lo interpretan. Es probable que el Presidente esté dando indicaciones, las cuales no necesariamente se cumplen. Presumimos que supone que lo que decide, se hace de manera puntual. Si asegura que se han entregado 11 millones de becas, no tendría por qué no creer que así fue; el gran problema está en si su equipo tiene la capacidad de poder entregarlas.
Hemos insistido en la importancia que tiene que en el círculo cercano a López Obrador existan voces que le planteen de manera crítica cómo se da en la práctica la gestión de Gobierno. Si el Presidente no tiene referentes, va seguir con sus prisas suponiendo que todo lo que propone y dispone, se hace. (Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)
Muchos piensan que, si gana (Bernie) Sanders la nominación demócrata, Trump lo hará papilla en la elección presidencial. Con tan sólo presentar fotos de su luna de miel en la Unión Soviética, sus loas al régimen sandinista o su defensa a Fidel Castro, los estadunidenses, tan celosos de sus libertades, preferirían reelegir a Trump.
Tiendo a pensar que así sería. Sin embargo, estamos viviendo nuevas épocas, donde las reglas de oro han perdido su lustre.
Asumamos que, efectivamente, se enfrentan Trump y Sanders en noviembre, ambos radicalizados, con un discurso antielitista y atrayendo a grupos que sólo les interesa un tema. Un populista de izquierda contra un populista de derecha. ¿Qué pasaría?
Los votantes moderados, los centristas, no saldrían a votar. Mejor abstenerse que optar entre dos malas opciones para ellos. Las elecciones se decidirían entre la movilización de los polarizados de izquierda contra los de derecha. En este escenario, bien podría ganar Sanders la Presidencia. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 11)
Nuestra suerte está echada, y parece que a perder: ahora que John Ackerman ha sido inaugurado como parte del comité encargado de evaluar a los futuros consejeros del INE, queda asegurada la interferencia de López Obrador en un organismo cuya independencia, salvaguarda de las tentaciones restauradoras de la vieja dictadura, le costó a los mexicanos mucha sangre y lágrimas construir.
Ackerman, entre los más vocales panegiristas presidenciales y miembro de una familia generosamente favorecida por las mieles de la 4T, consideró que los nuevos consejeros deben ser neutros para estar al servicio de la democracia. La aclaración sería un alivio si no hubiéramos escuchado antes expresiones parecidas que acabaron resultando más huecas que promesas de amor en borrachera: cómo olvidar a AMLO diciendo categóricamente que en su gobierno “¡nada de amiguismo ni de influyentismo ni de nepotismo!”, procediendo luego a montar en la Suprema Corte a Yasmín Esquivel, la esposa de Riobóo, su contratista favorito, o exclamando, tras el desaseado nombramiento de Rosario Piedra a la CNDH, que ésta dejaría “de ser una pantalla, un organismo alcahuete del régimen”. (Roberta Garza, Milenio Diario, Política, p. 13)
UPPERCUT: Como parte de la regularización del ingreso de ganado de Centroamérica a México, el Senasica, de Agricultura y Ganadería, ofreció capacitar a alrededor de 100 elementos de la Guardia Nacional, en puntos fronterizos del sur y corroboró lo adelantado en este espacio: las reses provendrán de 70 unidades pecuarias de Guatemala avaladas por organismos internacionales. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 7)
La forma como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador administra y comunica el tema del coronavirus, desde la aparición de primer caso confirmado en México, está generando desconcierto en distintos ámbitos políticos y sociales del país.
Iniciando por el área más involucrada, la Secretaría de Salud, el subsecretario Hugo López-Gatell (por cierto, ¿dónde está el Secretario de Salud, Jorge Alcocer..?) ha insistido en llamar a la calma y se esfuerza en minimizar los riesgos, alcances y gravedad del coronavirus.
La forma casi ordinaria en que el gobierno de AMLO ha abordando la emergencia por el fenómeno del coronavirus, contrasta con las estrategias emergentes de contención, atención y tratamiento implementadas desde China hasta Italia, pasando por España, Francia, Estados Unidos, Irán, Colombia, donde aún no habrían casos confirmados, pero ya implementaron estrategias para contener hasta donde sea posible su entrada y expansión. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 4)
Culpan al coronavirus de las pérdidas de Afore // Twitter manda a sus empleados a trabajar en casa // El nuevo domicilio de Lozoya en Madrid es la prisión
Esposas en vez de Rolex.- Hace casi un mes que fue detenido Emilio Lozoya Austin en Málaga, desde ayer tiene un nuevo domicilio: la cárcel de Madrid (Navalcarnero), donde permanecerá probablemente hasta que concluya su proceso de extradición a México, de acuerdo con autoridades españolas. Seguramente estos días han sido terribles para alguien que no se privaba de ninguna de las delicias que la vida puede ofrecer. Se conoce poco acerca de su conducta en prisión. La regla es que las personas se depriman. Lozoya fue capturado en Málaga después de un año de persecución el pasado 12 de febrero. Los últimos días en libertad los pasó en una lujosa residencia en el suburbio La Zagaleta, con unos amigos. Portaba una licencia de conducir falsa emitida a nombre de Jonathan Solís Fuentes. El ex director de Pemex arribó a la cárcel de Madrid en un furgón policial y rodeado de las medidas de seguridad habituales. En vez de un Rolex, esposas en las muñecas. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
En dos días, uno antes del llamado supermartes en que 15 estados tendrán elecciones primarias para decidir el candidato demócrata que contenderá contra Donald Trump por la presidencia de Estados Unidos; dos candidatos que no lo habían hecho mal en los debates y en otras primarias se bajaron de la competencia.
The New York Times reportó ayer que ambas decisiones fueron consecuencia de un esfuerzo coordinado por demócratas temerosos de lo que Sanders propone. Pero el mismo reportaje dice que fueron incapaces de formar una mayoría que, frente a Sanders se agrupe alrededor de Joe Biden, después de haber casi descartado a Michael Bloomberg por su mal desempeño en el debate y pesar de los cientos de millones que sigue gastando, de su fortuna personal, en publicidad.
La mayoría de los demócratas tradicionales están paralizados frente a los triunfos tempraneros de Sanders, aunque paralizados porque, por un lado, no alcanzan a medir el tamaño real del movimiento que apoya a Sanders y tampoco creen que Joe Biden sea el candidato que pueda derrotar a Trump en noviembre. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Tras un proceso que resultó demasiado largo, por fin se empieza a decantar la carrera de los demócratas de Estados Unidos rumbo a las elecciones presidenciales del próximo noviembre. Los finalistas son, salvo una sorpresa mayúscula, Bernie Sanders y Joe Biden, que representan no sólo distintas maneras de entender al Partido Demócrata y el rumbo que quieren para su país, sino sobre todo a diferentes grupos sociales y diferentes métodos en el intento de derrotar a Donald Trump.
Sirva esto también como guía para el Supermartes de elecciones primarias, en donde votantes de 14 estados definirán a la tercera parte de los delegados a la convención demócrata del próximo junio y también los derroteros de las siguientes primarias.
Respecto al primer punto: lo que es el Partido Demócrata y el proyecto de país, las diferencias son claras. Mientras Sanders apunta a una revolución de las bases y a una política de fuerte gasto social y más impuestos, que acerque a la economía de Estados Unidos al modelo socialdemócrata de Europa del norte, Biden apela a una visión más tradicional del partido, con fuerte influencia de los políticos y funcionarios de carrera, y a un gobierno liberal, como el de Barack Obama, un poco movido hacia su izquierda, dada la nueva correlación de fuerzas dentro de los demócratas. (Francisco Báez Rodríguez, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)