LOS diputados y senadores de Morena cumplieron la orden de AMLO de no tocarle ni una coma a la contrarreforma eléctrica. Apenas el lunes abrió la discusión en el Senado y anoche ya estaba planchada y aprobada. Ese súbito fast track generaría envidia de la mala a los legisladores del PRI en tiempos del viejo presidencialismo.
SIN EMBARGO los más felices por esta veloz aprobación no son los obedientes legisladores morenistas, ni el equipo de Manuel Barttlet, ni el presidente de la República. Los más contentos son los grandes despachos de abogados.
Y ES QUE ahora tendrán un alud de chamba con todas las demandas de amparo en tribunales nacionales y controversias internacionales. Y si no lo creen, ahí está lo que dijo el líder de los industriales de Nuevo León, el empresario Adrián Sada Cueva, quien advirtió que se viene “un tsunami de amparos”.
QUE NO le digan que no le cuenten: ellos, los abogados, fueron los ganones con la nueva ley eléctrica; no los usuarios, ni los contribuyentes y ni siquiera la propia CFE. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Crecen casos de pruebas VIP de Covid a costillas del erario.- Hace unos días le comentamos que en la Secretaría de la Función Pública dejaron de lado la austeridad republicana para darse un pequeño lujito y pagar un millón 299 mil 780 pesos para comprar pruebas PCR de detección de la Covid-19 y así evitar que sus empleados tuvieran que molestarse en formarse en las filas de los kioscos que instaló el gobierno de la Ciudad de México para realizarse la prueba. Ahora, este ejemplo ha sido replicado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) que entregó el contrato 41100100-LP01-21 a un laboratorio particular por cerca de 2 millones de pesos para la realización de pruebas PCR para todos sus empleados. Nos hacen ver que lo bueno para la Cofece es que esta vez el presidente Andrés Manuel López Obrador no podrá criticar a este organismo autónomo, al que ataca con cierta regularidad —incluso ha propuesto desaparecerlo bajo el argumento de que solo consume recursos públicos sin aportar ningún beneficio a la población— pues de hacerlo, el mandatario también tendría medir con la misma vara a la Secretaría de la Función Pública. Al parecer, el discurso aquél de que “no somos iguales”, se está quedando sin sustento. Tanto en la 4T, como en organismos autónomos, se da la práctica de gastar en pruebas VIP. (El Universal, Nación, p. 2)
Que en Morena buscan convencer a Ricardo Sheffield para que compita por la alcaldía de León, pero el guanajuatense prefiere mantener el cargo en Profeco y volver a intentar ser el abanderado para la gubernatura en 2024. Si bien de entre todos los aspirantes puede ser el más popular, no tiene el suficiente respaldo para arrebatarle el ayuntamiento al PAN, por lo que no será fácil que deje un puesto seguro en el gobierno federal por una moneda en el aire. Ya veremos si al menos acepta aparecer en las encuestas o de plano negocia esperar tres años más. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Pronóstico acertado.- Se cumplió lo que adelantamos en este espacio sobre dos candidaturas que estaban a punto de revelarse. Una fue la del ex futbolista Manuel Negrete, a quien lo abanderó el partido Fuerza por México para buscar el gobierno de Guerrero. El otro caso es el de la ex Miss Universo Lupita Jones, quien aceptó competir por Baja California con la alianza PAN, PRI y PRD. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
Si no son iguales, al menos en las formas sí que se parecen mucho: en cosa de 24 horas, los senadores de Morena aprobaron la reforma eléctrica. Incumplieron su palabra de llevar el tema a Parlamento Abierto. La noche del lunes pasado (1° de marzo), la aprobaron en Comisiones. Rechazaron el debate.
Se le dio primera lectura ayer por la mañana y para la tarde, inesperadamente, convocaron a nueva sesión para subirla al pleno.
Cinco oradores, cinco minutos por cabeza. Graciosa concesión a medio camino del Presidente de la Mesa, Eduardo Ramírez Aguilar, para que fueran diez los tribunos.
Tan desaseado fue el proceso con que se manejó la iniciativa preferente enviada por el Presidente de la República para reformar la Ley de la Industria Eléctrica, que la priista Beatriz Paredes haría notar a los de Morena el “triste papel” en el que se colocaba al poder legislativo y la paradójica posición que asumían los que se dicen distintos:
“Recuerdan los momentos que se pretendieron reformar cuando existía un partido hegemónico y no había existido transición”, soltaría con ironía la tlaxcalteca. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)
A lo largo de 50 años de cubrir encuentros presidenciales, los reportes oficiales han sido siempre los mismos: fue una reunión cordial, amistosa, duró más de lo previsto, se trataron asuntos de interés mutuo y entre los personajes hubo química.
En la que el lunes por la tarde sostuvieron a distancia Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, excepto por el factor químico, el reporte fue el mismo: fue un encuentro cordial, amistoso, que duró más de lo previsto y en el que se trataron asuntos de interés mutuo.
La otra noticia, para los bisoños, es que no hubo ningún enfrentamiento ni diferencia entre los dos presidentes, y me pregunto: ¿cuándo en una cumbre México-EU ha habido, que se diga en el momento, un choque entre los mandatarios?
Alguien me dirá que esto va en contra del personal estilo de gobernar de este Presidente, que ha hecho del conflicto y el enfrentamiento su modus operandi, lo que, siendo cierto, es subestimarlo.
Y digo que siendo ese su método sabe ser un seductor cuando le es necesario, como en la entrevista con Biden, de la que él mismo comentó que se pasaron gran parte del tiempo riendo, no sé de qué, pero así lo dijo.
López Obrador sabe cómo actuar en cada escenario e interlocutor: la plaza, la mañanera, que a veces se le asemeja, los recintos cerrados, el auditorio, en público y en privado. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Diego y su larga cola pisable // Refuerzo a desvaídos // Punta Diamante y Querétaro // Sin cambiar ni una coma
A los ochenta años de edad, con una larga cola que le han pisado y le seguirán pisando, ejemplo sólido del tráfico de influencias y el conflicto de intereses, conspirador junto con Carlos Salinas de Gortari y usuario de un estilo discursivo recargado, estrepitoso y de una solemnidad cursi, Diego Fernández de Cevallos se ofrece en Twitter (@DiegoFC) como el más fresco y rejuvenecedor refuerzo a los grupos contrarios a Andrés Manuel López Obrador que nomás no logran germinar, a tres meses de una elección nacional en la que según sus malos cálculos empresariales estarían a punto de desbarrancar la llamada Cuarta Transformación (4T).
Luego de su ingreso de última hora al callejón de los tortazos internéticos, en entrevistas periodísticas, Fernández de Cevallos ha ido dejando pistas que muestran el modus operandi de personajes que, como él, irrumpen en la discusión pública movidos por caros equipos de asesoría, una especie de titiriteros de redes sociodigitales. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
“Permítanme comenzar actualizandolos sobre las aperturas de tiendas OXXO”, dijo a inversionistas y analistas Eugenio Garza, Director de Finanzas de Fomento Económico Mexicano (FEMSA). “Durante el cuarto trimestre, abrimos 93 nuevas tiendas y reabrimos 80 tiendas que estaban en remodelación o en mantenimiento. Al mismo tiempo, seis tiendas permanecieron temporalmente cerradas y 234 tiendas permanecieron cerradas”.
En anteriores presentaciones de resultados, la empresa mexicana explicó que analizaban detenidamente ciertas tiendas que ya tenían un rendimiento marginal. “A lo largo del año, intentamos reducir aún más su base de gastos para aumentar los retornos, pero en algunos casos finalmente decidimos cerrar definitivamente para evitar que se conviertan en un lastre más grande para la rentabilidad general de OXXO.
El último grupo de tiendas, de esas tiendas, se cerró a finales de año, por lo que todavía habría alrededor de 30 tiendas cerradas que aparecerán en los números de enero, pero este será el final del ejercicio de poda de árboles en nuestra división OXXO”. (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, Republica, p.5)
En los primeros dos años de gobierno del presidente López Obrador hemos visto decenas de decisiones de política pública y regulación que se asumen con base en posiciones ideológicas o, incluso, llegan a ser producto del simple voluntarismo del presidente, sin que medie cálculo alguno de costo-beneficio.
Para evaluar las decisiones políticas y regulatorias necesitamos ciertos marcos conceptuales. El más común es el económico y se refiere a conseguir el objetivo con el menor número de recursos, pero siempre sujeto a límites éticos, como el respeto a la vida, los derechos humanos y el medio ambiente. Uno podría pensar que a López Obrador le interesaría maximizar los derechos humanos (como el acceso a la salud) por encima del costo económico, pero, entonces ¿cómo podríamos entender la decisión de destruir el sistema de aprovisionamiento de medicamentos del sector público con el único propósito de ahorrar, sin que nadie haya medido las consecuencias en la vida de los niños con cáncer o los efectos de la pandemia? Aparentemente, la única consideración y fin de esa política fue económico, aún a costa de los límites éticos tradicionales. (Gerardo Soria, El Economista, Empresas y Negocios, p.34)
De acuerdo con los pronósticos del FMI, cuando este año termine, la economía mundial, medida a través del PIB, estará 1.8 por ciento por arriba del nivel previo a la pandemia.
No quiere decir lo anterior que en todo el mundo la recuperación del 2021 vaya a permitir recuperar las pérdidas que tuvimos el año pasado.
Pero, las dos principales economías del mundo sí lo lograrán, y con ello darán un tirón al conjunto de la economía mundial.
Estados Unidos sigue siendo la economía más grande del mundo. Su PIB fue de 20.8 billones (trillions) de dólares en 2020, de acuerdo con las últimas estimaciones.
El crecimiento de 5.1 por ciento que se pronostica para este año permitirá que su economía se ubique al final de 2021 en un nivel 1.5 por ciento por arriba del que tenía antes de la pandemia.
China ocupa el segundo lugar, con un PIB de 14.9 billones de dólares. A pesar de haber sido el origen y el primer país afectado por el covid-19, su rápido control de la pandemia le permitió crecer en el 2020 a un ritmo de 2.3 por ciento. Y para este año, el pronóstico indica un alza de 8.1 por ciento en su economía. Es decir, que su PIB de 2021 será 10.5 por ciento superior al de 2019.
En conjunto, ambos países representan el 43 por ciento del PIB mundial.
Además de EU y China, entre las principales economías del mundo hay que anotar a Australia, India y Corea del Sur, entre las que habrán remontado desde este mismo año los efectos de la pandemia. (Enrique Quintana, El Financiero, Pagina Dos, p.2)