Israel sigue la colaboración en caso Artz.- Siempre no se va el embajador de Israel en México, Jonathan Peled, y continúa hasta nuevo aviso. En este espacio le comentamos que el diplomático había iniciado el protocolo de despedida del gobierno mexicano, en medio del expediente del asesinato de dos ciudadanos israelíes en Plaza Artz. Desde la misión extranjera nos explican que “después de conocer el caso de los ciudadanos israelíes asesinados el pasado 24 de julio en la Ciudad de México, inició la comunicación y la cooperación de forma directa entre las policías de ambos países, las cuales continuarán hasta que se resuelva la investigación”. Nos comentan que en cuanto don Jonathan termine su encargo en territorio mexicano, el gobierno de su país suplirá inmediatamente al representante. Queda claro, pues, que la colaboración no quedará interrumpida en este caso tan importante para ambos países. (El Universal, p. Nacional 2)
Buenos ojos. Julio Santaella, titular del Inegi, reveló una estadística que aporta tranquilidad al entorno social. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a dos semanas del arranque formal de la Guardia Nacional, la ciudadanía colocó a la institución como una corporación de seguridad confiable, con niveles de aceptación de 76.1 por ciento. El instituto destaca, además, que e70.9% de la población encuestada consideró muy o algo efectivo el desempeño de la Guardia Nacional. Dijo que sus niveles de aceptación superan 50%, ya que su carácter civil es símbolo de confianza entre los ciudadanos. Bien, sólo falta que bajen los niveles de violencia. Y ya. (Excélsior, p. Principal 9)
Que por alguna razón todos los caminos derivados de la detención de dos personas en Polanco, Ciudad de México, con 3 millones 380 mil pesos en efectivo abordo de una camioneta con vidrios polarizados, conducen a Hidalgo. La Dodge Durango con placas HAH901C corresponde al parque vehicular registrado en aquel estado y sus ocupantes, pillados con un dinero que no pudieron explicar, recibieron la ayuda del subinspector de la policía capitalina Benjamín Morales Guízar, que para más señas fue escolta en 2017 del entonces secretario de Gobernación, el hidalguense Miguel ángel Osorio Chong. El espontáneo benefactor de los detenidos también acabó en el MP y el hoy senador del PRI negó que el efectivo le pertenezca. (Milenio Diario, p. nal2)
El primer visitante.- Menos de 24 horas después de que Miguel Barbosa asumiera la gubernatura de Puebla, el presidente López Obrador inició una visita de trabajo al estado. El gesto muestra el interés del Presidente por dejar en claro su cercanía con el nuevo mandatario estatal y manda el mensaje de que contará con el respaldo pleno de la Federación. La verdad es que la entidad lo requiere. Una pesada deuda y desafíos enormes en seguridad y pobreza conforman un escenario complejo que solo el trabajo conjunto de los tres niveles de gobierno puede ayudar a solucionar. Los grupos parlamentarios de la oposición en el Congreso local emitieron un voto de confianza para que pronto comiencen a generarse buenas noticias. (La Crónica de Hoy, p. opi 3)
Desde ayer, el planeta encara un aumento en el riesgo de verse envuelto en una conflagración a gran escala de resultados catastróficos debido a decisiones tomadas en la Casa Blanca de Donald Trump. Se trata de una crisis anunciada: en octubre de 2018, el mandatario estadunidense informó que su país se retiraba del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio con Rusia (INF, por sus siglas en inglés en diciembre, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dio un ultimátum a Moscú para plegarse a las exigencias de Washington, y el primero de febrero, ante la esperada negativa del Kremlin, el mismo funcionario emitió el aviso formal de retiro que cobró efecto seis meses después.
El tratado estipulaba la destrucción y la renuncia a desarrollar nuevos misiles balísticos y crucero lanzados desde tierra con capacidad de transportar cabezas nucleares cuyo alcance fuera de entre 500 y 5 mil 500 kilómetros, por lo que era un elemento crucial del equilibrio militar entre las dos superpotencias atómicas; su ruptura supone el reinicio de la insensata carrera armamentista que marcó a la segunda mitad del siglo XX. (Redacción, La Jornada, p. 2)
En México, las Fuerzas Armadas se han caracterizado por su composición popular y su lealtad al país. Como es lógico, la evolución de nuestro instituto armado ha tenido que ajustarse a las diversas circunstancias políticas y de seguridad. En particular, su misión ha tenido que ampliarse a “subsidiar” a las corporaciones civiles de seguridad, rebasadas por una criminalidad rampante. Como todos sabemos bien, este “subsidio” no ha sido tampoco una solución.
El hecho es que el país nunca ha logrado crear policías eficaces porque los políticos usan la seguridad como un pretexto político, que sirve para vender esperanzas, o para golpearse; desde luego, para devaluar el tema. Muy lejos han estado de un verdadero compromiso con la seguridad como una responsabilidad de Estado, con una definición civil y humanista. En lugar de eso, siempre se han ido por la ruta cómoda de recargarse en las Fuerzas Armadas, tendencia que se ha arraigado en las últimas dos décadas. (María Elena Morera, El Universal, p. Nacional 12)
En una tierra donde el trabajo es sagrado, los empleados ya no se presentan a ciertas horas y contratar se ha vuelto cada vez más difícil. La ola de violencia golpea empresas y comercios porque ya golpeó demasiado a la gente.
Quienes trabajan en las tiendas resultan amenazados. “No denuncies porque venimos por ti”, les gritan al terminar el saqueo. Y lo cumplen, o al menos eso piensan las víctimas.
La semana anterior, una persona fue atacada a tiros fuera de un taller mecánico. El día 18 apareció un cadáver con señas de violencia. El 15, una mujer de 21 años murió por heridas de bala. Y un motociclista fue lesionado por disparos.
El miedo se adueñó de este pequeño municipio industrial, Cadereyta, donde hay dinero y bienes como para atraer de distintas maneras a la delincuencia organizada. Pasada cierta hora, la gente se guarda. (Luis Petersen Farah, Milenio Diario, p. 13)
Entre las múltiples razones del arrollador triunfo de López Obrador, quizá la de mayor peso fue el hartazgo en vastos sectores sociales con la desmedida corrupción de los gobiernos neoliberales. Una desaforada corrupción que tomó la forma de apropiación privada de los bienes públicos. Con el agravante de que los vendedores eran al mismo tiempo los compradores y, consecuentemente, los nuevos dueños.
Es cierto que la gigantesca corrupción neoliberal pripanista implicó también ligas y complicidades con las formas más aterradoras de la delincuencia organizada: narcotráfico, contrabando, trata de personas, prostitución infantil, despojo, secuestro, extorsiones, desaparición forzada, asesinatos masivos, fraudes bancarios, apropiación de los fondos de pensiones, tráfico de influencias y muchas modalidades más del crimen institucionalizado. (Miguel Ángel Ferrer, El Sol de México, p. Nacional 16)