¿Perdió la justicia, ganó la política? Con el fallo de la Suprema Corte a favor de la consulta popular que tanto impulsó el Presidente López Obrador, pero en contra de la pregunta que tanto deseaba el inquilino de Palacio Nacional, el resultado de la ecuación es un inédito empate de intereses y objetivos.
Adversarios, opositores, intelectuales orgánicos y malquerientes de AMLO lamentan la resolución, lloran por la pérdida de independencia del Poder Judicial, critican a su presidente por dejarse intimidar.
Sin embargo, el ministro Arturo Zaldívar aclaró el fondo y sustancia del histórico resolutivo. De inicio, señaló que la independencia de la Corte no estriba en si le da la razón o no al Presidente. (Carlos Urdiales, La Razón, Opinión, p.2)
MIENTRAS filólogos, lingüistas y juristas siguen tratando de desenredar el trabalenguas creado por la Suprema Corte para la consulta sobre los ex presidentes, cuentan que en las filas del gobierno federal hay quienes, con todo y el nuevo etiquetado de alimentos, están “tragando gordo”.
Y ES QUE ya se dieron cuenta de que la nueva pregunta se centra en “el esclarecimiento de decisiones políticas tomadas en años pasados por los actores políticos” y, dado que la consulta se hará en el 2021, también incluye al 2020.
ASÍ ES QUE las decisiones relacionadas con el manejo de la pandemia de Covid-19 tomadas por políticos como el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell y su jefe, el secretario Jorge Alcocer, también quedarían a revisión.
MÁS AÚN porque la nueva pregunta tiene como fin “garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”. Y vaya que la pandemia ha acumulado víctimas en México: 78 mil 492… y las que faltan.
EN MEDIO de la larga sesión de casi ocho horas que la Cámara de Diputados tuvo el jueves, pasó casi desapercibida una intervención del petista Gerardo Fernández Noroña que dejó a varios con el ojo cuadrado.
AHORA que Andrés Manuel López Obrador demanda una “lealtad a ciegas” a quienes trabajan para la 4T, uno de sus miembros más fieles dijo que “no siempre se le apoya al compañero Presidente diciéndole que sí, a veces hay que decirle que no”.
ESTO, porque el PT no está de acuerdo con la extinción de 36 fideicomisos que tienen como fin atender desastres naturales, apoyar a científicos, atletas y víctimas, entre otros.
¿SERÁ que los huevazos recibidos en sus recientes actos públicos pusieron a reflexionar al legislador o que de plano hasta los más recalcitrantes lopezobradoristas ven como un error ese agandalle de recursos públicos? Es pregunta que ni obedece ni se ciega. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se plegaron a las necesidades políticas del presidente López Obrador andaban ayer en una cruzada en los medios para justificarse. El presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, se inconformó, incluso, con el aluvión de críticas que le llovió al máximo tribunal por haber avalado lo que el ministro Luis María Aguilar, autor del proyecto, llamó “concierto de inconstitucionalidades”.
A Zaldívar le molestó el pronunciamiento de la Barra Mexicana Colegio de Abogados en el sentido de que el máximo tribunal cambió “la constitucionalidad por la popularidad·”
La Barra añade sobre el aval de la SCJN:
“Al adoptar una decisión sin argumentos no sólo se dio la espalda a sí misma, sino que le dio la espalda a la imparcialidad, con el ánimo de evitar una confrontación con el poder político, perdiendo con ello su independencia.”
El mensaje fue retuiteado, entre muchos otros, por el expresidente Felipe Calderón, en cuyo sexenio llegó Zaldívar a la Corte, con la ayuda, dicen, de Fernando Gómez Mont”. (Francisco Garfias, Excélsior, Opinión, p.4)
Horas antes de recibir su diagnóstico, Donald Trump fue calificado como el mayor factor de desinformación ante la pandemia. Lo concluyó un estudio de la Universidad de Cornell en el cual se analizaron más de 38 millones de artículos periodísticos publicados entre el 1 de enero y el 26 de mayo de este año en países como EU, Inglaterra, India, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda. Al menos 522 mil de ellos contenían información falsa sobre el aún muy desconocido virus SARS CoV-2. En redes, esas publicaciones alcanzaron 36 millones de interacciones y en más de la mitad de ellos, Donald Trump fue elemento en común.
Sobra decir que este año –y la historia– lo recordará como uno de los líderes que más atentó contra la salud de sus gobernados con su manejo de la pandemia. Sugerir una inyección de desinfectante, afirmar que el clima por la primavera o el verano serían aliados para combatir al virus, responsabilizar a China, enfrentarse con la OMS en plena emergencia, retirarles fondos; llamar a sus seguidores para asistir a sus mítines proselitistas, pero hacerlos firmar para eximirse de cualquier responsabilidad ante un contagio. Trump, quien en más de seis meses sólo una vez se dejó ver portando cubrebocas, pero sin dejar de cuestionar su efectividad. Trump, el que hizo de la vacuna contra la covid-19 un activo de campaña y la promete para antes del 3 de noviembre, a pesar de que las pruebas están lejos de dar resultados concluyentes. Trump, quien afirmó que la pandemia se iría milagrosamente, que casi no afecta a nadie, a pesar de sus más de 200 mil muertos y siete millones de contagios. (Yuriria Sierra, Excélsior, Opinión, p.12)
Realmente sólo han pasado un poco más de dos años desde aquel primer minuto, aunque parece que fue una década. Después de que salieron los candidatos vencidos a aceptar su derrota, en ese 1 de julio de 2018, ya se sabía quién tendría las riendas del país en los siguientes seis años.
Desde un hotel de la Alameda de la Ciudad de México, López Obrador emitía un mensaje que prometía esperanza y reconciliación. Tranquilizaba a los mercados y a quienes pensaban que “era un peligro para México”. En ese momento, parecía que los miedos habían sido infundados y realmente sería ese gran mandatario al que, un par de horas después, desde el Zócalo capitalino, dijo aspirar. (Ricardo Alexander Márquez Padilla, Excélsior, Opinión, p.13)
Reaccionan al regaño de AMLO… con más lodo
En el marco del regaño público que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador a los “dirigentes” de Morena, en el Instituto Nacional Electoral (INE) analizan la revisión de las actividades que han llevado a cabo aspirantes a la presidencia nacional del partido. El todavía dirigente nacional, Alfonso Ramírez Cuéllar, envió una petición a la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE para que se lleve a cabo una fiscalización a los candidatos, porque considera que hay gastos excesivos. La Comisión que encabeza Claudia Zavala ya analiza si tal revisión puede proceder y determinar si es que el partido debe reportar gastos y/o han sido utilizados recursos de instituciones públicas. Entre militantes la pregunta que se hacen no es si el INE encontrará algo, sino cuánto, porque los propios morenistas ya se están encargando de echar lodo al ventilador y difundir los pagos publicitarios de los adversarios.
Echan la papa caliente a Corral
Nos comentan que ayer fue un buen termómetro para medir qué tan rota está la relación entre el presidente López Obrador y el gobernador Javier Corral. El enojo del Ejecutivo federal se debe a que el conflicto por el agua en Chihuahua hace que al mandatario le llueva sobre mojado pues, en el peor escenario, enfrentará una innecesaria crisis diplomática con Estados Unidos que podría derivar en aranceles a las mercancías mexicanas. Como si no fuera suficiente, se lamentan, con lidiar con las crisis económica y sanitaria producidas por el Covid-19. El evento que ayer tuvo el mandatario en Ciudad Juárez, nos dicen, fue “sacado de la manga” y el único objetivo de advertir a nivel nacional que si México no cumple con el acuerdo binacional, y se imponen aranceles, el culpable está en Chihuahua. (El Universal, Opinión, p.2)
Una votación histórica y tan observada como la que tuvo el jueves la Suprema Corte no puede estar exenta de que en el resultado final haya un balance sobre lo ocurrido y sobre quienes salieron bien y mal librados de la decisión trascendental. De entrada, en el juicio popular y de opinión pública que se erigió contra los ministros juzgadores que hoy fueron juzgados, el más dañado sin duda fue el ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien se expuso de más y asumió la mayor parte del costo al haberse inscrito como el primer orador que salió a combatir la ponencia del ministro Luis María Aguilar y a defender la constitucionalidad de una Consulta Popular que, si bien era un ejercicio de democracia ciudadana y participativa, también era la apuesta política del Jefe del Ejecutivo federal al que defendió con vehemencia el presidente de otro poder autónomo.
Zaldívar pudo y debió ser el orador final y el voto que definiera, como correspondía a su investidura, pero eligió ser el ariete de una propuesta claramente marcada con el sello del presidente López Obrador y de la 4T, a la que había que quitarle su eminente carácter político y electoral para darle un baño de legitimidad constitucional. Fue tan clara y abierta la posición a favor del ministro presidente, que se llevó el mayor desgaste y la mayor parte de los reclamos de quienes no compartían la viabilidad de una Consulta que, en sentido estricto, no era necesaria para lograr el objetivo de acusar y enjuiciar a los expresidentes y que además tendrá un costo de miles de millones de pesos en su organización y realización para los mexicanos. Casi podría decirse que en la sesión del jueves, no tanto por el sentido de su voto sino por su premura de apoyar a priori la propuesta presidencial y ser quien enfrentara de inicio al ministro ponente, el presidente de la Corte pasó de “la arrogancia de su libertad” a la “humildad de su sometimiento”. (Salvador García Soto El Universal, Opinión, p.5)
Imagine usted que a Enrique Peña Nieto, o a Felipe Calderón, se les hubiera ocurrido, en su segundo año de gobierno, plantear una consulta popular contra los exjefes de gobierno de Ciudad de México (Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera… o el propio López Obrador), y que la Suprema Corte de Justicia de la Nación hubiera avalado el atropello: los hubiéramos devorado a todos en los medios de comunicación, a los ministros y al presidente en turno.
Bueno, pues eso es lo que hicieron seis ministros de la Corte el jueves pasado: le concedieron al Presidente un injustificable capricho político-electoral, para que él aparezca indirectamente en el proceso del 2021. Qué ligereza la de sus Señorías. Me parece estar escuchando la risita del Presidente en los pasillos de Palacio Nacional, mientras palmea a su asesor jurídico, Julio Scherer Ibarra: “Muy bien, Julio, muy bien, estaremos en la boleta”. (Juan Pablo Becerra-Acosta M., El Universal, Opinión, p.7)
Que el mensaje presidencial de ánimo para Donald Trump y Melania más esperado no era, como podría suponer algún despistado, el de Andrés Manuel López Obrador, sino el de Vladímir Putin, de quien lo menos que se calculaba era que ofreciera al jefe de la Casa Blanca y a su esposa sendas dosis de la vacuna Sputnik V, que tanto ha pregonado y, según mandos rusos de salud, está lista para distribuirse en diciembre. La expectativa falló y el video no pasó de un diplomático deseo de pronta recuperación. Bah.
Que hablando de los vecinos, una casa encuestadora ha comenzado a levantar consultas telefónicas sobre distintos temas estratégicos para el gobierno de EU, y aunque no se sabe si la embajada de ese país es la que contrató el servicio, en el cuestionario figuran preguntas en torno a la opinión del entrevistado sobre Donald Trump, el propio Christopher Landau, el T-MEC, la migración ilegal, el narcotráfico y la relación con México. What’s going on, my friends?
Que el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Mario Delgado, argumenta que al extinguir 109 fideicomisos se busca ayudar al gobierno federal en la estrategia económica para enfrentar los efectos de la pandemia con la consabida fórmula de “apretarse el cinturón”, aunque ya los panistas en el Senado anticipan que cuando se dé la discusión votarán en contra. En San Lázaro, la oposición ya obligó dos veces a diferir la resolución y la presión de diversos sectores no cede para frenar el proceso. (Milenio, Opinión, p.2)
Lo judicial se volvió político en este país pero, en los hechos y para efectos prácticos, ése vendría siendo un problema menor. A primera vista parece escandaloso el sometimiento de la Suprema Corte a los designios del jefe del Poder Ejecutivo. Ocurre, sin embargo, que la respuesta del mentado tribunal constitucional ha desvirtuado el propósito original de la iniciativa presidencial para consultarle al pueblo soberano si en esta nación la justicia es un asunto de opiniones.
Acabamos de presenciar una triquiñuela indigna de los más altos magistrados de la nación —más allá de que haya sido avalada por seis ministros y de que los otros cinco hayan suscrito la postura expresada en el proyecto presentado por el ministro Luis María Aguilar de que “el objeto de la consulta popular que se solicita es inconstitucional”— en la que, debido a la inspirada y sagaz reformulación de la petición expuesta primeramente por el Presidente de la República, la respuesta a la solicitud de consulta ya no lleva nombres y apellidos (de ex presidentes) sino que termina siendo de una inocua vaguedad. (Román Revueltas Retes, Milenio, Opinión,p.7)
Cientos de personas se dieron cita ayer para recordar que han transcurrido 52 años desde la masacre con que el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz buscó poner fin al movimiento estudiantil que evidenció la ruptura entre la sociedad mexicana y un régimen autoritario. En actos inevitablemente marcados por la contingencia sanitaria, integrantes del Comité 68, personas damnificadas por el sismo de 2017, estudiantes de escuelas normales rurales, integrantes del Frente de Pueblos en defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzninapa desaparecidos y otros colectivos sociales o ciudadanos sin adscripción, conmemoraron la Masacre de Tlatelolco con un hondo reclamo de justicia para las víctimas de ése y otros agravios perpetrados por el Estado.
A más de medio siglo, está claro que el 2 de octubre de 1968 sigue siendo un parteaguas en la historia de México, y en particular en la lucha por una democracia efectiva y no sólo nominal. Si tres generaciones después se mantiene viva la memoria sobre la atroz represión ejecutada en la Plaza de las Tres Culturas, es porque esa noche terminó de resquebrajarse la fachada institucional urdida por el priísmo para legitimar a una clase política que décadas atrás había dejado de representar los preceptos con los que justificaba su dilatado control del Estado. En lo sucesivo, se volvió imposible maquillar la incapacidad de las autoridades para procesar de manera legal y pacífica las exigencias ciudadanas y la disidencia política; mientras la conciencia social de dicha incapacidad dio pie a una verdadera eclosión civil que, con sus matices y contradicciones, continúa activa hasta hoy. (La Jornada, Editorial, p.2)
Se incrementa el riesgo en Morelos
Pretender disminuir o simplificar la oposición a la actual administración federal a la ridícula y ultraderechista protesta del Frente Nacional Anti-AMLO (Frena) es no querer ver o desviar la mirada de lo que está ocurriendo en el territorio mexicano, donde la polarización inducida ha provocado graves niveles de violencia.
Al parecer no ha sido suficiente el asesinato de Samir Flores Soberanes, defensor del territorio nahua y parte de la lucha contra la imposición de la termoeléctrica de Huexca, el gasoducto en las faldas del volcán Popocatépetl y el acueducto que, de echarse a andar, se llevará el agua de los campos de Ayala para abastecer a la planta de energía.
No se acusó a la Presidencia de México de haber ordenado la desaparición de Flores Soberanes, pero sí de haber envalentonado a los asesinos con la descalificación y polarización del ambiente en Morelos. Un año y ocho meses después, señala la Red TDT (Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos), se incrementa el riesgo y hostigamiento contra el campamento de Apa-tlaco, donde los ejidatarios mantienen un plantón para impedir la colocación de aproximadamente 100 metros de tubería del acueducto, obra que falta para la puesta en marcha de la termoeléctrica. (Gloria Muñoz Ramírez, La Jornada, Política, p.12)
Economía: poco a poco //Fox: rock de la cárcel
El presidente López Obrador dice que hay una recuperación de la economía, si bien se da poco a poco, pero el motor se ha reactivado: ya no estamos perdiendo empleos; por el contrario, estamos recuperándolos, y hay signos positivos, aunque necesitamos sumar esfuerzos, que haya más inversión para que todo se dé más pronto. Y como parte de ello está el paquete de proyectos consensuado entre gobierno e inversionistas privados, el cual se conocerá el próximo lunes.
Habrá que ver el alcance de tal paquete, pero en vía de mientras el Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey –de cuyo análisis se toman los siguientes pasajes– señala que en junio y julio la economía mexicana reportó buenas noticias al mostrar una tasa de crecimiento mensual positiva, con lo que se puso fin a las profundas caídas observadas al inicio del segundo trimestre del año en curso. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Opinión, p.19)