POR SUS esfuerzos por acercar a los empresarios con AMLO y por sus intentos de evitar muchas de las ocurrencias presidenciales -pocas veces con éxito- Alfonso Romo es visto como florero por algunos y como un mártir de la 4T por muchos otros.
SU APARENTE tersa salida esconde una conflictiva relación con Andrés Manuel López Obrador que llevó al empresario, por lo menos, a renunciarle dos veces. De acuerdo con sus cercanos, la última vez que Romo tiró la toalla fue en medio de la pandemia, justo cuando el mandatario se negó a apoyar al sector económico. El acuerdo entonces fue que se esperaría a que se cumplieran los dos años del gobierno.
Y ASÍ FUE: al día siguiente del aniversario, el propio López Obrador anunció la ruptura, presentándola como una separación amistosa en la que, supuestamente, Romo seguirá siendo su enlace con el empresariado. Más allá de que sería extraño tener a un particular haciendo labores de funcionario, lo que más inquieta es otra cosa. Si estando metido en Palacio Nacional Alfonso Romo no pudo con la cerrazón presidencial, estando en Monterrey a 913 kilómetros de distancia… ¡pos’ menos! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
El colmillo de Marcelo Ebrard.- Nos hacen ver que en solo cuatro líneas de un mensaje de Twitter el canciller mexicano Marcelo Ebrard mostró todo su oficio y colmillo político. “Autoriza el Reino Unido la vacuna desarrollada por Pfizer. En México ya tiene la autoridad regulatoria (Secretaría de Salud-Cofepris) la solicitud correspondiente. Lo que muchos suponían imposible ahora es una realidad: la vacunación está por iniciar en diciembre 2020”. Con estas palabras, nos comentan, don Marcelo dejó claro que el trabajo que le fue encomendado por el Presidente, de conseguir las vacunas y garantizar que México tuviera acceso a ellas, está cumplido, y que ahora la pelota está en la cancha de la Secretaría de Salud, es decir, en manos del encargado de la estrategia de la pandemia, subsecretario Hugo López-Gatell, y cada minuto de retraso en el inicio de la vacunación será responsabilidad del llamado rockstar de la autollamada Cuarta Transformación. (El Universal, Nación, p. 2)
Viento en popa. Marina del Pilar Ávila Olmeda, alcaldesa de Mexicali, tiene todas las de ganar. Se ha distinguido por seguir las medidas sanitarias durante la pandemia y, como reconocimiento, el sector salud le brinda su apoyo en sus aspiraciones a la gubernatura de Baja California. Virginia Noriega, líder del Sindicato de Trabajadores de la Salud, emitió un pronunciamiento para darle el espaldarazo. Noriega es, por cierto, secretaria general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, y tan sólo este apoyo le representa a alrededor de 20 mil agremiados de 23 sindicatos, quienes, tras un análisis, llegaron a la conclusión de apoyar a la alcaldesa, pues ha demostrado capacidad para coordinarse con las instituciones de salud. Las encuestas dan como ganador a Morena de mano de Marina del Pilar con 38.2% de los votos. Inalcanzable. (Excélsior, Nacional, p. 17)
Que la salida de Alfonso Romo, sin embargo, también dio pie a un desencuentro entre los hermanos Tatiana y Manuel Clouthier, quien celebró en Twitter que el empresario haya dejado su lugar en un “catastrófico gobierno”, desde donde “se golpeaba a diario al sector privado”, mientras que la diputada respondió que son comentarios “llenos de frustración”, aunque aclaró que solo hizo una precisión “política”. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Lo van a extrañar.- Inquietó a gran parte del empresariado la separación de Alfonso Romo como Jefe de la Oficina de la Presidencia, pues lo veían como un atajador de los proyectos radicales de una parte del partido en el poder. Tirios y troyanos reconocen su capacidad de diálogo y su enorme colaboración para evitar rupturas del gobierno con la IP. Lo van a extrañar, dicen. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Rojo con responsabilidad en Baja California.- El rebrote por Covid-19, agravado por los fríos de la época previa al invierno —que se prolongarán hasta principios del próximo año en el invierno mismo—, comienza a extender el color rojo en el mapa del país y nos hacen ver que habrá que estar pendientes de la forma en que acometen esta realidad los gobernadores. Por lo pronto, una entidad en la que decidieron agarrar al toro por los cuernos es Baja California, que gobierna Jaime Bonilla, en donde atendiendo los indicadores que pulsan cotidianamente han determinado cambiar de color en el semáforo. Nos hacen ver que en el estado lo que se está priorizando es la salud de los gobernados, además de que con el conocimiento que se adquirió en el primer brote relacionado con las medidas restrictivas, se habrá de aplicar un modelo más cuidado y controlado para contener lo más que se pueda los posibles impactos económicos. (La Razón, La Dos, p. 2)
Romo pintó su raya.- El empresario Alfonso Romo pintó su raya con la 4T cuando dijo que la economía del país se maneja como si estuviéramos creciendo al 9 por ciento y no, como estamos, cayendo el 9 por ciento.
Dicho lo cual comenzó la cuenta regresiva. Concluyó ayer con tres mensajes consecutivos del presidente López Obrador en sus redes sociales anunciando que Romo deja el sector público, pero que le seguirá ayudando en el enlace con el sector privado.
Romo fue acaso el primer empresario importante en adherirse al movimiento del tabasqueño, pero nunca pisó terreno firme. Quedó claro con la decisión de cancelar de manera abrupta el proyecto del AICM en Texcoco a lo que él se oponía.
Quizá por eso el regiomontano dijo que las inversiones regresarán al país cuando los empresarios tengan certeza jurídica. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
La renuncia de Alfonso Romo a la Oficina de la Presidencia dejó abierta la puerta a dos personajes que ya en los hechos tenían mucha mayor influencia que el jefe de gabinete en las decisiones económicas y en la relación con los empresarios: Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como ‘Andy’, y su inseparable amigo Carlos Torres Rosas, quien se desempeña como secretario Técnico del gabinete.
Se trata de dos jóvenes que impulsan el relevo generacional en el gabinete, como lo describimos hace un par de meses en dos entregas publicadas en este espacio. “Andy es el más interesado en colocar piezas incondicionales en la administración federal, en una especie de súper gabinete por el que deben pasar todos los proyectos y decisiones de los secretarios de Estado que nombró su padre”, publicamos el 24 de septiembre.
La pieza clave de esta superestructura es el secretario Técnico del gabinete, Carlos Torres, quien despacha desde Palacio Nacional como parte de la Oficina de la Presidencia, pero cuya influencia superaba desde hacía más de un año a la del entonces jefe de ese departamento, Alfonso Romo. Torres Rosas está emparentado con la familia del general Lázaro Cárdenas del Río.
Paradójicamente, la presentación en público de Torres Rosas fue de la mano de Romo, a principios de 2020, cuando se dio a conocer la creación del Gabinete para el Crecimiento Económico. Ya para entonces, el secretario Técnico del Gabinete tenía poder y era señalado como responsable de la renuncia del titular de Hacienda, Carlos Urzúa. (Mario Maldonado, El Universal, Cartera, p. 26)
La principal bandera del obradorismo es el combate a la corrupción. Sobre esa consigna se montó Andrés Manuel López Obrador y arrasó en las elecciones del 2018. A diario el presidente fustiga a los corruptos (del pasado), repite una y otra vez que ya se terminó la corrupción “de los de arriba”, que su gobierno es honesto, que todos los males del país son culpa de esa odiada corrupción.
Para mala suerte del presidente, la gente no es tonta.
Frente a este tsunami de propaganda que trata de dibujar al presidente de México como un adalid contra la corrupción, los ciudadanos saben la realidad: se siguen agolpando los escándalos de sobornos, dinero sucio, contratos mal habidos; estos escándalos impactan a miembros del gabinete y hasta integrantes de la familia del presidente; y ante estas denuncias y evidencias, López Obrador ha tendido un manto de impunidad.
Por eso no sorprende que incluso en la encuesta que se mandó a hacer el propio presidente, el 51% de la gente opine que la corrupción está igual o peor que antes. ¿Qué implica esto? Que el pueblo reprueba al presidente en su principal compromiso de campaña. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
La semana pasada, Maricela A. tuvo dos crisis de ansiedad. Le pasa a cualquiera en estos tiempos atroces, pero durante uno de esos episodios ella sintió fuertes dolores de cabeza y pecho. Tuvo náuseas, vómito. Acudió a su Unidad de Medicina Familiar (UMF) del IMSS. La doctora que usualmente la atiende —y sabe por ende de su trastorno de ansiedad— confió en que se tratara solo de eso.
Le recomendó, sin embargo, que se practicara un electrocardiograma para asegurarse de que no había problemas con su corazón.
Buscó un cardiólogo privado. La consulta incluyó el electrocardiograma y su diagnóstico. El médico le dijo que su presión presentaba irregularidades y que padecía, además, frecuencia cardiaca baja o bradicardia. Se le practicaron nuevos estudios para descartar que hubiera una arteria obstruida.
Antes de irse, Maricela pidió una receta para que la farmacia le entregara los medicamentos que le habían indicado en el servicio privado. La doctora la extendió, pero solo para uno de los medicamentos (Amlodipino). Le dijo que era imposible extenderla para el caso del segundo (Irbesartán), por tratarse de uno controlado, el cual requiere la receta de un cardiólogo del IMSS. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 5)
Puras buenas noticias sobre las vacunas que están pidiendo permisos para ser distribuidas, el primer permiso concedido en el mundo y los esfuerzos de la mayoría de los países por armar eficientes sistemas de distribución y aplicación.
Un apunte y el resumen de una lectura con una idea original. Espero que el gobierno sea muy claro que esto va a tardar y la muy normal relajación en los cuidados con una buena noticia en estos tiempos de rebrote puede resultar en una tragedia aún mayor. Que quede claro: aún no ha llegado ni una sola vacuna y tardarán meses en llegar las millones de dosis que necesitamos.
La idea más original que he leído sobre la aplicación de vacunas en estos meses está en la revista Wired en un artículo titulado “Los vulnerables pueden esperar, vacunen a los supercontagiadores primero”, de Christopher Cox (https://bit.ly/39CXGL0). (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
A través de tres tuits, Andrés Manuel López Obrador dio a conocer la salida de Alfonso Romo de la coordinación de la Oficina de la Presidencia de la República, que quiso alivianar diciendo que era un plazo que habían pactado, dos años que ya se cumplieron, que fue el primer empresario que lo apoyó y que seguirá siendo su enlace con el sector empresarial.
Esta es la primera vez que da una explicación de la renuncia de algún colaborador, las otras han sido, casi todas, respondidas con una crítica o reproche.
Así ocurrió cuando Germán Martínez renunció, a la dirección del IMSS, el 21 de mayo del año pasado con una dura carta crítica al sistema médico; con Carlos Urzúa de Hacienda, el 9 de julio de 2019, al que le reprochó su vertiente neoliberal; con Javier Jiménez Espriú a la SCT, el pasado 23 de julio, por su desacuerdo con la entrega de puertos a la Marina; con Víctor Toledo a la Semarnat, el 2 de septiembre, por diferencias con el gabinete y el mismo Presidente, y con Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo Robado, el 1 de octubre, quien denunció los actos de corrupción y le reviró que no resistió la presión.
Romo ya se fue, pero si la 4T quiere que el país salga del fondo del pozo y empiece a crecer, es fundamental la inversión privada, como sostenía. Porque solos no pueden. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Ya lo decía Víctor Toledo, a mediados de este año, poco antes de presentar su renuncia a la Secretaría del Medio Ambiente: en el gobierno federal hay contradicciones “brutales” que se manifiestan en “luchas de poder” dentro del gabinete.
Precisamente, una de las principales divergencias del ex titular de la Semarnat tuvo que ver con Alfonso Romo, a quien acusó de ser “el operador principal para bloquear todo lo que efectivamente sea en la línea de lo ambiental, de la transición energética, de la agroecología”.
Según Toledo, el jefe de la Oficina de la Presidencia y enlace de López Obrador con los empresarios, había adquirido “enorme ‘centrabilidad’ y poder dentro del gabinete”.
Sin embargo, eso no se manifestaba tan claramente hacia afuera (aún y cuando Carlos Urzúa también lo señaló por cuestiones de conflicto de interés) y mucho menos en las dificultades que, un día sí y otro también, hallaba Romo para cumplirle a los hombres del dinero. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)
El del segundo aniversario de gobierno fue un mensaje de esos del mundo de los otros datos, como lo son las mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Pueden las palabras presidenciales tener esa separación tan notable de la realidad, pero encuentran una alta receptividad y aceptación gracias a otro dato que también dio el Presidente en su mensaje: su alto nivel de popularidad. Sus otros datos dicen 71% de aceptación, las encuestas serias dicen 60 por ciento. Como sea, son niveles muy altos.
Ahí se abre el espacio para llenar de datos imprecisos los discursos. Para poder dar información falsa sin que haya consecuencias.
Desde lo evidente, como el mal manejo de la pandemia que ha tenido este gobierno y que en cada oportunidad es presentado como un rotundo éxito, hasta datos económicos que resultan inverosímiles ante los ojos de cualquiera que entienda un poco de los números del país.
No hay, por ejemplo, por ningún lado una sola evidencia de que la 4T se haya ahorrado 1 billón 300,000 millones de pesos. Y existe el registro porque eso implicaría que se han ahorrado el doble del gasto programable estimado para este año. No hay manera. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p.11)
Alfonso Romo tomó la decisión de dejar la Oficina de la Presidencia de la República. En el tuit en el cual el presidente López Obrador dio a conocer lo anterior, señaló que el acuerdo con Romo había sido que se hiciera cargo de esa posición durante un par de años y que el plazo había terminado.
Seguramente había ese trato. Romo nunca necesitó ser parte de la administración pública, sin embargo, desde la campaña electoral tuvo un rol protagónico que iba mucho más allá de sus necesidades y tenía que ver más con sus aspiraciones.
Casi con seguridad, tanto López Obrador como Romo sabían que la salida de este último podría ser interpretada como resultado de un distanciamiento con el sector privado. Aunque el presidente haya señalado que Romo seguirá siendo su principal enlace con el empresariado, es evidente que su ascendencia no puede ser la misma sin una posición en la propia Presidencia.
Si los planteamientos de Romo hubieran tenido eco de manera cotidiana en la confección de las políticas públicas de esta administración, no hubiera importado el plazo que se hubiera fijado previamente. Seguramente hubiera seguido como uno de los hombres influyentes en la conducción del país. Romo siempre explicó que tenía suficiente confianza con el presidente de la República para expresarle de manera abierta sus acuerdos y desacuerdos. Era el presidente quien decidía en qué medida tomaba en cuenta su opinión.
Ahora, es factible que el sector privado pierda un conducto a los oídos de López Obrador. Corrijo. Viendo los hechos, es probable que ese conducto se haya perdido ya desde hace bastantes meses y que ahora simplemente se esté formalizando esa circunstancia.
Pese al cuidado con el cual actuaba para no herir susceptibilidades, Romo chocó desde hace mucho tiempo con los funcionarios públicos del sector energético. (Enrique Quintana, El Financiero, Pagina Dos, p.2)
En el segundo año de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador el rostro del nuevo generalato que lo acompañará para los siguientes años de su administración, quedó perfilado con los ascensos del pasado 20 de noviembre.
Se trata de una promoción donde priva la cercanía generacional con el general Luis Crescencio Sandoval González, actual secretario de la Defensa Nacional, y donde llama la atención el perfil multidisciplinario de los ocho nuevos generales de división –algunos con poca experiencia operativa—uno de ellos de la Fuerza Aérea.
La importancia estratégica del noroeste del país quedó demostrada con la llegada al máximo grado del responsable de las operaciones aéreas militares en esta región del país. El general Oscar René Rubio Sánchez, actual comandante de la novena región aérea con sede en Hermosillo, Sonora, es uno de los pilotos militares mas experimentados en distintas operaciones en los últimos años, y fue el único integrante de esta rama de las fuerzas armadas que ascendió a divisionario.
Por los cielos de esta parte del país es el paso obligado de aviones con droga que aterrrizan en el desierto, otros atraviesan la zona serrana, todos con destino a la frontera con Estados Unidos. (Juan Veledíaz, El Sol de México, Análisis, p.12)
BUSCAPIÉS
*Hace mucho se rumoraba que Alfonso Romo no haría huesos viejos como jefe de la Oficina de la Presidencia de la República. En mayo de 2019, hace año y medio, me dijo en entrevista que no estaba pensando en renunciar, como se decía, sino que trabajaba “muy a gusto” con López Obrador. Ayer renunció.
*El Presidente atribuyó la salida a un ciclo de dos años que ya se había cumplido. Pero no olvidemos la hostilidad con la que trataban al regiomontano los sectores más ideologizados del oficialismo, como Paco Ignacio Taibo II, quien preguntó públicamente “quién chingados” era Romo, cuando éste habló de las bondades de la reforma energética.
*Alfonso Romo hizo un gran esfuerzo por dar un toque de realismo a la propuesta de transformación con la que se ligó desde la campaña de 2012. Su salida representa la pérdida de una visión moderada en el gobierno de la 4T y, por tanto, un triunfo para los duros, estatistas, irreductibles e intolerantes. Con ellos y sólo ellos tendrá que arar el Presidente. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
La política de personal ha sido especialmente caótica, pues en los recientes doce meses han quedado fuera de la CNDH alrededor de 200 personas, la mayoría en plena pandemia. En su reciente comparecencia ante el Congreso, la presidenta dijo que se trataba de “una reingeniería, bajo criterios de austeridad y transparencia”, e insistió, en su mensaje por el primer año de su gestión, que se había iniciado “un redimensionamiento de la estructura de la Comisión para ser más eficaces y menos costosos para el pueblo”.
Y mientras la guadaña sigue cortando cabezas, la señora Piedra mantiene muy cerca de ella a Boris Berenzon, expulsado de la UNAM por plagiario, pero dueño de un poder cada vez mayor dentro de la CNDH, pues recientemente fue ascendido, pese a su destacada contribución al desbarajuste. Con la misma benevolencia, en el área de Comunicación se otorga un sueldo de 70 mil pesos a un tal Omar Arellano, quien tiene el brillantísimo antecedente de haber sido productor del programa de TV Azteca Venga la alegría (ah, y también ser parte de una familia amiga de la señora Piedra).
Con tales criterios para seleccionar personal, es explicable que a los recién llegados se les haga firmar un contrato por tres meses, pues no saben a quién llamar para un cargo u otro. Pero como no buscan eficiencia, sino incondicionalidad, eso explica la interminable rotación de personal y las arbitrariedades que se cometen contra quienes tienen la desgracia de trabajar en la Comisión.
Pero no toda la culpa es de la señora Piedra y sus paniaguados. En el último año no se ha podido completar el consejo consultivo de la CNDH, que ahora sólo tiene dos consejeros, cuando deben ser diez, quienes han de ser elegidos por el pleno del Senado o, en sus recesos, por la Comisión Permanente. (Humberto Musacchio, Excélsior, Nacional, p. 17)
Muy interesante la entrevista que publicó ayer The New York Times de su columnista, Thomas L. Friedman, con el presidente electo, Joe Biden. Uno de los temas centrales fue la relación de Estados Unidos con China, asunto toral para México.
Si juega bien sus fichas, nuestro país puede beneficiarse, y mucho, del enfrentamiento entre la potencia establecida (Estados Unidos) y la potencia emergente (China). Estamos frente a lo que se conoce como la trampa de Tucídides. El historiador griego dio cuenta de cómo se encararon la que en ese momento era la potencia mediterránea, Atenas, y la potencia que venía emergiendo con fuerza en la misma región, Esparta, en la Guerra del Peloponeso. La idea subyacente es que no hay manera de evitar —por eso lo de la trampa— la guerra entre las potencias desafiada y desafiante.
El enfrentamiento, por lo menos en el plano comercial, comenzó con el presidente Trump y, al parecer, continuará con Biden.
El próximo presidente de Estados Unidos le dijo a Friedman que no removerá de manera inmediata el arancel de 25% que impuso la administración Trump al 50% de las importaciones chinas. También piensa mantener el compromiso de Pekín de adquirir 200 mil millones de dólares en productos estadunidenses durante 2020 y 2021 para evitar que el gobierno americano siga subiendo los aranceles.
¿Considerará Biden a México como un aliado al cual consultar con el fin de establecer una estrategia de qué hacer con China?
Vamos a asumir que Biden, a pesar de la negativa de López Obrador, se comporta como el político profesional que es, soslaya lo de la felicitación tardía e invita a México a la mesa. Me temo que al presidente López Obrador no le va a gustar la idea de que muchas naciones, con el liderazgo de Estados Unidos, se pongan de acuerdo para tener una estrategia conjunta de cómo actuar frente a la potencia emergente. Lo de él es la idea simplona de la no intervención y el respeto a la soberanía de otros pueblos y gobiernos. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 15)
Las insuficiencias de Alfonso Romo // Ni jefe ni enlace ni 4T // Negocios y derechismo // Tatiana, el viernes
Alfonso Carlos Romo Garza nunca fue un poderoso y eficaz enlace con los empresarios importantes del país y menos con los de Nuevo León, en específico con el Grupo Monterrey o de Los Diez. Tampoco fue un verdadero y congruente aliado de los propósitos de la llamada 4T (a pesar de que se le llegó a encargar, de manera antitética, la redacción del plan alternativo de nación de la tercera candidatura presidencial andresina).
Apostador en varios sexenios a favor de cartas enfiladas al poder presidencial, sedicente amigo de Carlos Salinas de Gortari, foxista de paso, opositor cerrado al obradorismo y la izquierda electoral hasta que platicó con el político tabasqueño y este lo convenció rumbo a 2012, personaje adversamente señalado por el propio López Obrador en algunos de sus libros por considerar que era parte de la mafia del poder, Alfonso Romo fue anunciado al final de la tercera campaña presidencial andresina como propuesta para la supuestamente estratégica y todopoderosa jefatura de la Oficina de la Presidencia de la República, en un claro guiño hacia los sectores empresariales que hubiesen creído que con Poncho, como le llaman, tendrían llave privilegiada hacia el espacio presidencial y sus decisiones. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)