Hace un mes el presidente Donald Trump anunció un gran operativo para impedir el ingreso a Estados Unidos de drogas ilegales procedentes de Venezuela, México, Colombia y el Triángulo Norte. Dijo que su gobierno no permitirá que los cárteles exploten la pandemia del coronavirus para amenazar la vida de los estadunidenses. Para ello, en cooperación con 22 naciones asociadas, el Comando Sur de las fuerzas armadas estadunidenses aumentará la vigilancia, la intercepción y la incautación de los envíos de drogas y brindará apoyo adicional para los esfuerzos de erradicación que se llevan a cabo en varios países. En el operativo intervienen destructores de la Armada, barcos de combate, aviones y helicópteros y patrullas de la guardia costera. (Iván Restrepo, La Jornada, Política)
La Secretaría de Gobernación, encabezada por Olga Sánchez Cordero, fue de las pocas dependencias del gobierno federal que gastó menos de lo que recibió en 2019. Al resto se le olvidó el techo presupuestal y erogaron más con todo y las medidas de austeridad que se estrenaron el año pasado. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
Y a propósito de grillas en Palacio Nacional, los colegas reporteros que cubren las actividades presidenciales prácticamente dan por hecho que no se cancelará la mañanera. Suspenderla sería tanto como mandar al confinamiento al Presidente y con una señal de que fue derrotado por los conservadores. Hay resistencia para dejar de aparecer todos los días en los medios, con todo y que entre los reporteros que acuden al antiguo Salón de la Tesorería ya hay casos positivos de COVID-19. (Alfredo González Castro, El Heraldo de México, País, p. 7)
QUE mientras gobiernos, empresarios, sector salud y ciudadanos de a pie mantienen una lucha cerrada contra el covid-19, la delincuencia no deja de operar en este periodo de emergencia sanitaria, ahora con la aparición de portales electrónicos cuyo objetivo es estafar a la población con supuestos apoyos sociales. Esta práctica ha cobrado tal auge que dependencias como Sedena, Hacienda y Pemex, entre otras, han interpuesto ya denuncias ante la Fiscalía General de la República. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Lo que se ve adelante para México causa escalofríos. El país entra estos días en la fase fúnebre de la epidemia. Según las previsiones oficiales, el pico de infección y muerte para Ciudad de México se alcanzará esta semana, el 7 de mayo, con un promedio de mil infecciones diarias. El pico de la epidemia del país se alcanzará dos semanas después, el 21 de mayo, con 5 mil infectados diarios. La medición mexicana de la pandemia que merece tantas críticas, tiene un punto a su favor. Está subestimando muchas cosas, pero no puede subestimar el número de muertos. Habrá quizá más muertos que los de las previsiones oficiales, pero no será la catástrofe anunciada de una población diezmada por el virus. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)
UNA DE DOS: o Hugo López-Gatell no quiere que los mexicanos sepan la verdadera dimensión de la pandemia del coronavirus… o el asunto ya se desbordó a tal grado que ni él mismo tiene el dato. Cualquiera de las dos opciones resulta preocupante.
Y ES QUE ante un contagio que crece de manera exponencial todos los días (cada minuto, en un promedio, hay un nuevo contagio), resulta increíble que el subsecretario de Salud anoche saliera a presentar las cifras ¡de hace tres semanas! Con el modelo de seguimiento establecido por el funcionario, apenas ahora se sabe -más o menos al tanteo- cómo estaban las cosas a mediados de abril.
NO SE TRATA de un asunto de morbo, como sugiere el funcionario, sino de políticas públicas. Se ve complicado que las autoridades federales y estatales sepan cómo moverse, si el responsable del tema oculta la información indispensable. Tal vez eso explica que el IMSS esté teniendo que improvisar, hasta ahora, un hospital en los pits del autódromo.
DA LA IMPRESIÓN que a López-Gatell le importa más quedar bien con su jefe el Presidente, aunque la transparencia tenga que irse a la fosa común. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Ambos parados sobre un pedestal. Ambos venerados, amados, idolatrados. López Obrador y López-Gatell, encumbrados como dioses del Olimpo, como deidades ante las cuales muchos acólitos rinden pleitesía. Hincados a sus pies hay sectores de México acostumbrados a buscar salvadores y a adorarlos. Arrodillados ante ambos están porciones del país que prefieren creer y rezar, en vez de analizar o escudriñar. La devoción se impone a la razón, la emoción a la auscultación. Porque la dupla defensora promete salvar al país de lo peor del coronavirus con novelas nocturneras, algunas estampitas, mucha fuerza moral, un modelo de vigilancia epidemiológica cuestionable e incontables Padres Nuestros. Y aunque se aprecian sus buenas intenciones, esas solo pavimentan el camino al infierno. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 11)
Si otra cosa no pasa, hoy la Cámara de Diputados recibirá virtualmente a la secretaria de Economía, Graciela Márquez, con quien los legisladores buscan dialogar e impulsar acuerdos para comenzar la reapertura de algunos sectores industriales. La prisa, nos dicen, es para poder quedar en sintonía con los socios comerciales Estados Unidos y Canadá en la definición de las industrias que deben ser consideradas esenciales, de modo que puedan reiniciar labores. El objetivo común, nos explican, es que no se rompan las cadenas de valor y sectores como el automotriz regrese a la actividad, tras el apagón que originó la pandemia de Covid-19. Nos dicen que no vaya usted a pensar que hay presiones, en especial de Washington, para reabrir las plantas, sino que se trata de una decisión soberana. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)
El lunes 19 de octubre del año 2009, el embajador de los Estados Unidos en México, Carlos Pascual, redactó un informe para el Departamento de Estado denunciando como un desastre la guerra de Felipe Calderón contra las organizaciones criminales, en particular en la frontera noreste del país.
“El rendimiento de las fuerzas de seguridad es muy bajo —afirmó. No generan información de inteligencia útil; no existe ninguna coordinación entre las diferentes agencias de seguridad; no patrullan en forma conjunta y si lo hacen, no actúan de manera efectiva.” (Ricardo Raphael, El Universal, p. 2)
Hay algo que no cuadra en todo el escándalo de los contratos millonarios que recibe León Manuel Bartlett Álvarez de distintas dependencias del gobierno federal. A simple vista el tema resulta tan burdo y tan escandaloso, por el inocultable conflicto de interés y el tráfico de influencias que significa que el hijo de un integrante del gabinete presidencial esté recibiendo contratos —algunos por asignación directa— por casi 200 millones de pesos, que podría equipararse incluso al caso de la Casa Blanca de Peña Nieto, por el tamaño del conflicto de interés que involucra. (Salvador García Soto, El Universal, p. 2)
Estamos a seis meses de la elección presidencial en Estados Unidos. Si este fuera un año electoral como cualquier otro, demócratas y republicanos estarían planeando los últimos detalles de sus convenciones para nominar formalmente a sus candidatos, que estarían recorriendo el país de arriba abajo en mítines de miles de personas. Los tiempos comerciales en radio, televisión y redes sociales comenzarían a retacarse de anuncios alusivos a la campaña y la atención del electorado poco a poco se concentraría en las plataformas y las personalidades de los aspirantes rumbo a la serie de debates de finales del verano. La prensa especularía obsesivamente sobre la identidad del compañero de fórmula del candidato de la oposición y cada nueva encuesta ocuparía todos los programas nocturnos de debate. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A9)
Luego de que el titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, Ricardo Sheffield, diera positivo a Covid-19, muchos se preguntan si ahora sí se tomarán medidas para evitar la propagación del SARSCoV-2 en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. Y es que el riesgo cada vez es más alto, no sólo para los funcionarios, sino para reporteros, que ya no saben cómo tomar el micrófono, fotógrafos que se mueven por todo el salón y camarógrafos, aglomerados en un templete, quienes deben cubrir 4 conferencias diarias. Basta recordar que el responsable de Profeco, en la mañanera del 27 de abril, tocó el mismo atril que la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, y el presidente López Obrador. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
El 7 de abril, durante su conferencia nocturna, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, mencionó de pasada la existencia de un “comando operativo”, compuesto de varios grupos técnicos. Nadie le preguntó a qué se refería, pese a la puerta que abrió, pero ese comando es estratégico. Fue instalado el 18 de marzo como un gabinete de emergencia para apoyar en la guerra contra el Covid-19, desde las sombras, y desde entonces trabaja 24 horas al día desde instalaciones de la Secretaría de la Defensa, en Constituyentes, con la participación de 35 instituciones.
El Comando de Incidencias, como se denomina, está coordinado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien llegó una semana después de instalado, y nombró representantes en 25 estados, en varios de los cuales hay sistemas espejo. Este grupo tiene como pilar central al gabinete de Seguridad, que integran las secretarías de Seguridad, Defensa, Marina, Guardia Nacional y Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, y fue montado por el secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, y el jefe del Estado Mayor, general Homero Mendoza, quienes han jugado un papel central en su operación. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
Mi mamá es vendedora en uno de los restaurantes de la empresa Alsea, yo soy estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y hemos visto afectada severamente nuestra economía debido a que por la crisis sanitaria causada por el Covid-19, la empresa mandó a descansar a todos sus trabajadores sin goce de sueldo.
Se avecina el periodo reglamentario de entrega del reparto de utilidades 2019, acorde con el artículo 117 de la Ley Federal del Trabajo, por lo que considero conveniente que Alsea pague a la brevedad ese concepto a sus empleados, quienes no han recibido sueldo alguno desde el primero de abril pasado. (El Correo Ilustrado, La Jornada)
Circula una amplia variedad de teorías que sostienen la muerte inminente del sistema neoliberal mundial a raíz de la pandemia de Covid-19. Se postula que a partir de la crisis actual los gobiernos y los pueblos se darán cuenta de la necesidad tanto de establecer una mejor relación, más sana y equilibrada, con la naturaleza como de ampliar la inversión pública en sistemas de salud y otros servicios públicos.
Estos puntos de vista constituyen importantes expresiones del optimismo de la voluntad tan valorado por Antonio Gramsci. Sin embargo, también es importante completar estas visiones con un sano pesimismo del intelecto, como señalaba el mismo autor. (John M. Ackerman, La Jornada, Opinión)
Cuantos tomamos la decisión vida profesional a la tarea periodística, asumimos el hecho de que no íbamos a ser muy queridos ni reconocidos en nuestra tarea porque la misión sería, para toda la vida, ser vigilantes y denunciantes del abuso del poder.
Pero no solo del poder político sino el poder en todos los ámbitos de la actividad humana y quizá fueron muy sabios los que se iniciaron en esta actividad pero muy pronto desistieron de lo que consideraban su vocación; tan pronto midieron el tamaño de las respuestas de quienes habían sido censurados, quizá por temor a venganzas, tal vez por mantener la dignidad de sus respectivas personas cuando los que recibieron el contraataque con los mismos, aparentes, elementos que les habían dañado a ellos, decidieron que la dignidad de sus nombres y de sus orígenes eran más valiosos que perseguir el papel de héroes sociales. (Leopoldo Mendivíl, La Crónica, Opinión)
El problema de emitir mensajes optimistas enfrenta a menudo a la terca realidad. Es entendible que se busque provocar ánimo y aliento, pero para que sean efectivos tienen que ir aparejados con lo que está sucediendo.
Todo lo que rodea a la pandemia es inquietante, peligroso y nos tiene merodeando el miedo. Lo que se diga sobre su presente y futuro tiene trascendencia y resonancia entre todos nosotros por la gran afectación colectiva.
Cualquier pronóstico que se haga produce reacciones e interpretaciones. En un gran número de casos todo termina por ser visto como quisiéramos verlo más que como es o podría ser. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, Opinión)
El jueves 23 de abril el presidente López Obrador envió una iniciativa a la Cámara de Diputados que busca reformar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad para que el Ejecutivo tenga la facultad de reasignar recursos en casos de emergencias económicas o de salubridad, atropellando una de las principales funciones del Poder Legislativo: la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
La iniciativa, además de atentar contra la división de poderes y con ello abrir paso a que el Poder Ejecutivo se pudiera hacer un poder autoritario o incluso hasta dictatorial, tiene otros elementos que son sumamente preocupantes como el hecho de que está centrada en la emergencia económica y no en la emergencia de salubridad. La redacción dice claramente “mantener la ejecución de proyectos y acciones prioritarias de la Administración Pública Federal” y dentro de lo que ha definido el presidente López Obrador como prioritario son las obras faraónicas que deberían de ser lo menos prioritario en un momento como el que estamos pasando. (Juan Carlos Romero Hicks, El Sol de México, Análisis)
Algo que no mide bien el presidente cuando sale triunfante en su conferencia mañanera a decir que fallaron los pronósticos y que la economía tuvo una baja menor a lo esperado es que tiene ante sus ojos datos del pasado.
Se planta en su tribuna a alegrarse de una caída de “sólo” 1.6% (comparación preliminar del primer trimestre contra el trimestre inmediato anterior publicado por el Inegi) del Producto Interno Bruto (PIB), cuando este dato corresponde a la historia económica de México del lapso enero-marzo de este año. Una historia que, por el cambio tan radical de la condición económica, es una historia ya lejana. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Opinión)