¡AH, CARAY! En su homilía de fin de semana por YouTube, el presidente Andrés Manuel López Obrador presumió que “para finales de marzo” todas las personas mayores de 60 años ya habrían recibido la vacuna… china.
SIN EMBARGO, su adorado Hugo López-Gatell ayer salió a aclarar, con su carita bien bronceada y descansada, que la vacuna de CanSino… ¡no ha sido aprobada! Es decir: o el Presidente mintió o el Subsecretario va a tener que hacer más maromas para darle gusto.
CON tal falta de organización entre las autoridades, llevar a cabo el programa nacional de vacunación va a estar, pues sí, en chino. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Saturan reunión virtual de embajadores y cónsules.- La 32 Reunión de Embajadores y Cónsules, que arrancó el lunes en la modalidad virtual, no fue lo que la diplomacia mexicana esperaba, porque la plataforma habilitada para el caso no funcionó del todo y una parte de representantes de México en el exterior no pudo dar seguimiento puntual al encuentro. La justificación del equipo de informática de la SRE fue que el alto número de participantes saturó la conexión. Pero otra molestia, nos dicen, fue que la participación de secretarios de Estado se realizó con mensajes grabados, sin diálogos de ida y vuelta. El único en vivo fue el discurso del canciller Marcelo Ebrard, sin mucha carnita sobre las líneas de política exterior para 2021. (El Universal, Nación, p. 2)
Transparentes. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, consideró que las alianzas entre partidos, como el PRI y el PAN, muestran que los políticos que las integran sólo quieren regresar al pasado. Reconoció que no podía opinar sobre personas por estar en época electoral, pero indicó que la Ciudad de México no debe regresar a la era de los cochupos y los moches. “Sí creo que la unión de estos dos partidos muestra que lo que quieren es la vuelta al pasado de la corrupción, de los privilegios, de convertir los derechos en mercancías, la defensa de un proyecto económico que no tuvo viabilidad en el país, pero, además, la defensa de la corrupción y los privilegios”, advirtió la mandataria, quien ha demostrado su habilidad política, su poder de convocatoria y la solución de problemas. Si buena parte de los morenistas fueran la mitad de capaces que ella… (Excélsior, Nacional, p. 9999)
Que la SRE, que encabeza Marcelo Ebrard, designó ayer como su delegada en Querétaro a Ericka Pérez Zepeda, una de las funcionarias más cercanas al titular de la UIF, con lo que se complementa en esas tierras un tridente de ex colaboradores de Santiago Nieto Castillo ubicados en posiciones clave de la estructura federal, del que también forman parte Joaquín de la Lama, delegado de Gobernación, y Juan Carlos Espinoza, administrador de la Aduana estatal. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Toma la batuta.- Este lunes, Tatiana Clouthier empezó a despachar como Secretaria de Economía, en sustitución de Graciela Márquez. En sus primeras declaraciones, desde su nuevo despacho, la diputada con licencia aseguró que en su administración habrá diálogo, inclusión, diversificación e innovación y, en un gesto de nobleza, agradeció a su antecesora por la labor desempeñada. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Vacunación sin vacaciones.- Un grupo de dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores de la CDMX enseñó el cobre. Valiéndose de influencias que aseguran tener intentaron brincarse las trancas y conseguir ser vacunados contra el Covid-19 incluso antes que los trabajadores de la salud.
El intento de brinco llegó a oídos de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien de inmediato tomó cartas en el asunto. Aseguró que los sindicalistas serán sancionados y que no se pasará por alto su indisciplina.
La advertencia es oportuna, el mega operativo de vacunación está en sus etapas iniciales y las trampas lo pueden descarrilar. La jefa de Gobierno de la ciudad aseguró, para dejar constancia en actas, que ni ella ni los integrantes de su equipo tomarán vacaciones mientras siga la emergencia por el Covid. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
A principios de 2021, Estados Unidos es el más poderoso, políticamente dividido y económicamente desigual de las democracias industriales del mundo”, afirma el reporte 2021 sobre los mayores riesgos mundiales de la empresa de análisis Eurasia Group.
Y en alguna medida, ese punto es un indicador de la problemática situación que enfrentará el nuevo presidente de ese país, Joe Biden, y su impacto internacional. Biden asumirá al poder el 20 de enero, luego de lo que se espera será un fallido esfuerzo del aún presidente Donald Trump y sus aliados por al menos deslegitimar su elección y como máximo cancelar los resultados de las elecciones del 3 de noviembre por un fraude que sólo ellos ven.
Una docena de senadores, así como unos 140 diputados republicanos empujados por Trump, tratarán el miércoles 6 de enero de impedir la certificación legislativa del triunfo electoral de Joe Biden.
Pero las acusaciones de fraude y sus pruebas han sido rechazadas por todas las cortes. A cambio, los legisladores demandarán una “auditoría” de las votaciones en estados donde el resultado fue ajustado, con la idea de impedir un acto que normalmente sería una formalidad, pero ahora se transforma en un debate sobre el presente y el futuro de Estados Unidos. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 19)
Hugo López-Gatell, hoy por hoy, no es cualquier ciudadano. Es la voz guía en México para afrontar la terrible enfermedad del covid-19.
Es importante partir de esta obvia observación para entender las molestias que ocasionaron las imágenes en donde se le ve abordo de un avión, hablando por teléfono sin cubrebocas, y después en sus vacaciones decembrinas en Pochutla y Zipolite, Oaxaca. Las facultades y obligaciones de los funcionarios son, jurídicamente, distintas a las del pueblo.
No podemos evaluar de igual manera a la ciudadanía que a los políticos en el poder. Las acciones de estos últimos, que además llevan a cabo con nuestros impuestos, generan consecuencias mayúsculas. Por ello están sometidos a un régimen de responsabilidades y al escrutinio público.
Es decir, lo que haga Hugo no es lo mismo a lo que haga el subsecretario. Sobre todo cuando ese subsecretario es el vocero del gobierno federal en la crisis sanitaria.
Por supuesto que todas las personas merecen descanso y recreación. El doctor HLG tiene derecho a vacacionar. El error es haberlo realizado contradiciendo sus propias peticiones a la población y en un momento crítico de la pandemia en nuestro país. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
El Verde 4M, factor corruptor // Alianzas con Morena // Dedencuestas para postular // Gatell: lo personal y lo institucional
Otro episodio turístico, con fuerte impacto político, tuvo como protagonista al subsecretario federal más estelar, Hugo López-Gatell Ramírez, quien vacacionó en San Pedro Pochutla, Oaxaca, y fue tomado en fotografías en un restaurante de Zipolite que detonaron la discusión acerca del cumplimiento estricto de la consigna de quedarse en casa que el vocero de salud del gobierno andresino ha difundido por sistema.
Es obvio que, en el plano estrictamente personal, asiste a López-Gatell el derecho a disponer como a su interés convenga respecto a su tiempo de asueto, pero en el plano instititucional, no sólo médico sino político, que a fin de cuentas lo son tanto el cargo como sus políticas públicas, resultó discordante postular algo y realizar lo contrario.
En la conferencia nocturna de prensa que se realiza para informar sobre el covid-19 , López-Gatell dijo: no tengo nada que ocultar, fui a Oaxaca, fui a visitar a familiares muy cercanos, estuve en una casa particular en fin de año (…) tuvimos una reunión con motivo de fin de año.
El propio presidente López Obrador, en su conferencia mañanera de prensa, defendió los resultados del subsecretario en jefe y su derecho al descanso, pero dejó al propio personaje que hiciera la explicación del caso. La jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, en sostenido distanciamiento respecto a las instrucciones de López-Gatell, señaló que ella y su equipo de trabajo, estando la situación de la ciudad como está, no podríamos de ninguna manera tomarnos ningún descanso. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.10)
México ha puesto a un funcionario al frente de esos esfuerzos. Se llama Hugo López-Gatell. De manera entendible, él y sus homólogos de otras naciones están bajo la lupa. No sólo por la información que dan a conocer, sino también por su comportamiento durante la crisis.
El pasado fin de semana, López-Gatell fue blanco de críticas —a mi juicio, absolutamente justificadas— por haberse ido de vacaciones.
Primero, por el fondo: el coordinador de la lucha contra el covid no debiera dejarse ver paseando y departiendo alegremente mientras el personal de salud libra una lucha, desde hace meses, para salvar la vida de miles y miles de mexicanos contagiados, con gran sacrificio y riesgo personal. Es, cuando menos, de mal gusto.
Segundo, por la forma: dejarse fotografiar con el rostro descubierto, hablando por celular mientras descendía del avión comercial que lo llevó de la Ciudad de México a Huatulco, cuando el uso del cubrebocas es obligatorio a bordo de las aeronaves, y, luego, aparecer en un restaurante de la playa de Zipolite, cuando él ha desaconsejado salir de casa y, más aún, viajar a lugares donde la epidemia está menos activa que en el sitio donde uno reside.
Debe tomarse en cuenta que Nueva Zelanda es uno de los países que mayor éxito ha tenido en la lucha contra la pandemia, con apenas cinco fallecimientos por millón de habitantes contra 981 que ha tenido México. Si la falta no fue perdonada a Clark, mucho menos debiera dejarse pasar en el caso de López-Gatell, quien ha errado frecuentemente en sus pronósticos, se ha distinguido por su arrogancia y ha sido señalado, en un reportaje de The New York Times, por haber manipulado dos datos clave de la epidemia en la Ciudad de México para evitar poner el semáforo epidemiológico en rojo. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Madrugador o desvelado, Lorenzo Reffreger envió a las 3:29 de ayer un correo que me sobresaltó al abrirlo a las 7:30: “En su texto de hoy usted menciona que la vacuna CanSino ha sido aprobada en Estados Unidos. Esto es incorrecto. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) únicamente ha aprobado, al día de hoy, las vacunas de Pfizer y Moderna. Creo que es peligroso dar información errónea sobre este tema…”.
¡Chíngale!, de súbito me despabilé. Ingenuo, en mi primer asalto… del año (suele navegar desde la madrugada en el ciberespacio) afirmé que la vacuna china tenía ya el visto bueno emergente de la FDA (junto con las de Pfizer y Moderna).
A las 8:56 José Herminio Jasso escribió al “Joven Carlos” un listado de mentiras: “…cuando el señor de ahora dice que ya domó la epidemia, todos sabemos que es mentira. Igual cuando dice que todos los adultos mayores vamos a estar vacunados contra el covid al terminar marzo; que ya acabó con la corrupción; que los servidores públicos donaron voluntariamente parte de su aguinaldo. ¿Cuál confianza podemos tener en la promesa de la vacuna para marzo, si todo lo demás que se promete y afirma resulta falso…?”. (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
Me dio mucho gusto ver que llegara la primera vacuna a México. Me dio esperanza. Es el fruto de que, como nunca antes en la historia, tantas mentes científicas se alinearan para conseguir un solo objetivo, y gobiernos y empresas privadas les aportaran enormes cantidades de dinero para que lo lograran. Qué bueno que el gobierno de México tiene apalabradas decenas de millones de dosis. Ojalá todas sean un éxito.
Tengo muchas ganas de vacunarme, pero no estoy dispuesto a hacer nada para “saltarme lugares” en la fila. Las primeras vacunas deben ser para el personal médico en la primera línea de fuego y para las personas con mayor vulnerabilidad frente al virus. No quisiera un mercado de vacunas —legal o ilegal— donde se la pone primero el que la puede comprar. Estoy a favor de que el gobierno lidere y controle la vacunación en este primer tramo estratégico. Yo me formo y me espero.
En México, la fila es larga y desordenada. La espera también lo será. Lo que hemos visto en estos días preocupa: con apenas 50 mil dosis disponibles, el gobierno ha generado filas de horas para ponérsela, esperas interminables para doctores que podrían estar salvando vidas, errores en las listas de a quiénes les toca, abusos de funcionarios. ¿Qué va a pasar si llegan, como se anunció, lotes de 2, 3 millones de dosis? ¿Qué caos nos espera? En descargo del gobierno obradorista, México no es el único país del mundo que tiene problemas en el arranque de la vacunación. En España y Estados Unidos llevan el 10% de lo prometido. En Francia, aún menos. En el propio Estados Unidos un trabajador arruinó deliberadamente 500 dosis en Wisconsin y en Virginia del Oeste 42 personas recibieron tratamiento anti-Covid en vez de vacuna. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
“No es por presumir” —parafraseando al presidente López Obrador—, pero su gobierno se ha convertido en un modelo vergonzoso sobre cómo dar la espalda a la emergencia impuesta por la pandemia. Una postura deliberada que será respaldada o castigada en las próximas elecciones, de las que nos separan menos de seis meses.
Anoche se informó que la cifra de contagiados se acerca en territorio nacional a 1.5 millones de casos (1.455,000, con 127,757 muertos), pero el citado informe recoge estimaciones de expertos según las cuales el virus alcanzó ya a 30% de la población; esto es, poco más de 36 millones de nacionales, casi 30 veces más la cifra oficial. La divergencia se atribuye a la decreciente cifra (incluso bajo un nuevo pico de contagios) de pruebas que se practican en el país.
El reporte aludido establece que México encara uno de los peores balances de víctimas del virus, pero peso a ello, elude imponer un nuevo confinamiento de su población, a diferencia de lo que ocurre en amplias regiones del mundo, en particular en América Latina.
Sostiene que llamados simples a restringir actividades sólo funcionan en la región en “sociedades más igualitarias y con mayor respeto por las autoridades”, como sucede en Uruguay, “lo cual no es claramente el caso de México”.
Efectivamente, toda Latinoamérica parece volcarse hacia nuevos periodos de cuarentena, según noticias recopiladas por este espacio.
El reporte establece que México encara uno de los peores balances de víctimas del virus, pero peso a ello, elude imponer un nuevo confinamiento
mexicano: más de 2,000 médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud muertos durante esta crisis, el mayor sacrificio que haya tenido el sector en nación alguna. (Roberto Rock, El Universal, Nación, p. 6)
Tener cualquier sentimiento o emoción es un estado en que podemos encontrarnos dependiendo de las circunstancias, muchas veces externas, que afectan para bien o para mal, nuestra vida cotidiana. Es decir, no dependen mucho de nosotros y sí de lo que suceda alrededor.
Construir las condiciones para que esos sentimientos estén presentes el mayor tiempo posible es un proceso que está bajo nuestro control, es un ejercicio personal, mental y de valores que se puede practicar todos los días. Es similar a un juguete para armar, un rompecabezas o una rutina de ejercicio, si lo hacemos poco a poco y persistimos en ello, terminamos con resultados que trascienden y se hacen una buena costumbre.
La diferencia está en que lo primero es un ejercicio de fe y lo segundo es un propósito concreto de construir para enfrentar de la mejor manera la adversidad. El año que se acaba de ir ha sido uno particularmente difícil, que nos ha puesto a prueba a todas y a todos, muchos en este momento con pérdidas múltiples o cuidando a un enfermo que se debate entre la vida y la muerte por una enfermedad que todavía no controlamos y cuya evolución no se detiene solo porque ya encontramos vacunas para tratarla.
Esto se explica porque somos un planeta con organismos en constante evolución, nos guste o no. Ya sea un virus o un país, poco se detiene y casi todo sigue adelante, a pesar de nuestras creencias, por muy optimistas que éstas sean. Si existe alguna diferencia entre nosotros y otras especies, ésta se puede resumir en dos factores: voluntad y compromiso. (Luis Wertman Zaslav, El Sol de México, Análisis, p.9)
Cómo desearía estar equivocado, como ya desde el mes de marzo del año pasado le decía en este espacio.
Sin embargo, el análisis que puede hacerse con la información con la que contamos nos hace pensar que todo este año estaremos en México con una economía afectada por la persistencia de la pandemia.
¿En qué fundamento esta previsión?
En dos elementos. La dinámica de la enfermedad y las previsiones de la vacunación.
Veamos las tendencias de la enfermedad.
De acuerdo con los datos oficiales, el pasado 19 de noviembre llegamos al mínimo de contagios (usando como referencia el promedio móvil de 7 días para eliminar la estacionalidad de los fines de semana en los que siempre baja el número), con un nivel de 3 mil 958 casos.
Luego tuvimos un violento rebote que llevó esa cifra a 11 mil 168 el 4 de diciembre. La tendencia había bajado de nuevo hasta 8 mil 984 el 27 de diciembre, pero volvió a subir y estaba en 9 mil 475 al 2 de enero.
No hay la certeza de que hayamos llegado al tope. Ni siquiera con la aplicación del semáforo rojo en diversos estados se logró detener el nivel de contagios.
Pese a que bajó la movilidad, no lo hizo lo suficiente para conseguir el distanciamiento social que frenara la epidemia. El pueblo no resultó tan sabio.
En otras palabras, los modelos que anticipaban una reducción espontánea de la enfermedad por la combinación de la menor movilidad y la inmunización no están resultando correctos.
Sin la vacunación, la pandemia puede extenderse por muchos meses más y causar estragos humanos y económicos incalculables.
Y entonces, ¿qué podemos esperar de la vacunación?
Se ha dicho un sinnúmero de veces que México tiene aseguradas 91 millones de vacunas para este año, provenientes de AztraZeneca, Pfizer y Cansino. Y se esperan otras 25.8 millones de dosis del esquema Covax, de modo que se prevé –según el documento de la Secretaría de Salud– que se vacunen cerca de 117 millones de personas “en un máximo de 18 meses”. (Enrique Quintana, El Financiero, La Dos, p.2)
Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en algún punto del año pasado que para diciembre del 2020 se habrían creado 2 millones de nuevos empleos, él mismo tenía la certeza de que eso no era posible. Pero lo declaró, porque eso es lo que querían escuchar sus seguidores, que él tenía todo bajo control.
La 4T es un asunto de fe y su líder, López Obrador, goza de esa ceguera de sus seguidores que le permite, hasta la fecha, prometer sin el escrutinio de los resultados.
El desglose de la creación de esos 2 millones de empleos que hizo en mayo pasado el propio Presidente fue tan lamentable que ni sus propios funcionarios retomaron el tema y lo dejaron morir. Basta con recordar que en su plan de creación de plazas laborales consideraba el otorgamiento de un crédito como un empleo. En fin, apto sólo para feligreses de tiempo completo.
Pero cuando la cruda realidad de los números fríos que reporta el propio gobierno se encarga de dejar en claro que, lejos de los 2 millones de empleos formales prometidos, se perdieron durante el 2020 casi 650,000 empleos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es ahí cuando salen a relucir esos personajes indispensables en la fe “cuatroteísta”, que son los enemigos del proyecto de transformación. Alguien que cargue con las culpas.
La economía mantendrá la mala conducción mientras se mantengan esos criterios maniqueístas, pero los enemigos del pueblo son indispensables para que puedan mantener su proyecto e incrementar la polarización.
Para este gobierno, si en diciembre pasado se registró la pérdida de 277,000 empleos formales fue por culpa de los insensibles empresarios que de manera maligna contratan a sus trabajadores a través de ese mecanismo diabólico del outsourcing y los corren antes de Navidad. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p.7)