López Obrador y López-Gatell, se mantienen firmes
¿Se acuerda usted de las conferencias de prensa vespertinas en Palacio Nacional? ¿Verdad que no? Pues para que se entere, este ejercicio duró ¡cinco meses! Alguien pensó que era buena idea que todos los días se informara el curso de los programas sociales de la autollamada Cuarta Transformación, sin embargo, la asistencia de reporteros era mínima y poco a poco dejaron también de ir funcionarios públicos de primer nivel. La información que ahí se daba, nos hacen ver, era repetitiva y poco atractiva, ya no solo para los medios, sino para la población interesada. Además, para su realización había que movilizar a trabajadores de diversas dependencias que tenían que hacer malabares para sacar adelante estas conferencias. De este modo, nos comentan, el pasado viernes fue la última y hasta ahora todo indica que nadie las extraña. Tanto la mañanera, que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, como la de la noche, estelarizada por el llamado rockstar de la 4T, Hugo López-Gatell, siguen firmes, nos aseguran.
Violencia intrafamiliar en Morena
Lo único más violento que un pleito entre morenistas con panistas o priistas, es un pleito entre morenistas. Y para muestra, nos hacen ver, está lo que sucedió ayer. El acto oficial de entrega recepción de la dirigencia nacional del partido se llevó a cabo a través de representantes, no estuvieron los interesados, Alfonso Ramírez Cuéllar (el saliente) ni Mario Delgado (el entrante). Ambos prefirieron mandar emisarios antes que estar frente a frente. Como recordará, don Alfonso acabó acusando a su antecesora en el cargo, Yeidckol Polevnsky ante la Fiscalía General de la República por presunto daño patrimonial al partido y lavado de dinero por 809 millones de pesos. Y en la pelea más reciente los diputados Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo se acusaron, se insultaron y se amenazaron durante la contienda por la dirigencia de Morena, que ambos buscaban. Los pleitos intrafamiliares en Morena, nos dicen, son extremos y recurrentes. (El Universal, Opinión, p.2)
WASHINGTON, D.C.- Por goteo, en un agónico final de fotografía a velocidad de “cámara phantom”, el demócrata Joe Biden va acumulando votos electorales que lo acercan al sueño de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Simultáneamente, en una reacción desesperada, el presidente en funciones denuncia fraude electoral y emprende una estrategia de judicializar la elección pidiendo que se detenga el conteo de votos en algunos estados y que se acelere en otros.
La conversación política es que es sólo cuestión de tiempo para que se haga oficial el conteo a favor de Joe Biden, y que Donald Trump no aceptará la derrota. Se habrá cumplido el escenario más probable: una noche electoral sin resultados, varios días en el conteo, el voto popular a favor de Biden y el presidente Trump quejándose de fraude alentando un conflicto postelectoral.
Sin embargo, aún perdiendo la elección, a Donald Trump le fue mucho mejor de lo que se esperaba. Los promedios de encuestas marcaban que perdería el voto popular por 6 o 7 puntos porcentuales, y terminará perdiéndolo por 2%. Se esperaba una elección competida, pero su porcentaje de votación fue superior al esperado. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Opinión, p.2)
Tres mujeres y seis niños de la familia LeBarón fueron asesinados brutalmente en Bavispe, Sonora, la mañana del 4 de noviembre de 2019. Los atacantes, miembros del grupo delictivo conocido como La Línea, incendiaron uno de los vehículos. La mayor parte de las víctimas fueron calcinadas. De ellas, solo quedaron “unos pocos huesos carbonizados”.
Adrián LeBarón se hallaba en Galeana, Chihuahua, cuando una llamada le informó que “algo había ocurrido”. Había hablado con su hija Rhionita la noche anterior. Le avisó que al día siguiente saldría en caravana rumbo a Galeana con sus cuatro hijos, así como con otras dos mujeres y varios niños de la familia. Rhionita pensaba ir a Phoenix para reunirse con su esposo. Sus acompañantes habían sido invitadas a una boda.
La hija de Adrián no llegó. Lo que llegó fue una llamada.
“Hubo tiros en la sierra —le dijeron a Adrián— y casi todos están muertos”.
Un niño de 13 años que había sobrevivido al ataque contra la caravana caminó 14 kilómetros hasta la comunidad mormona de La Mora y contó que las tres camionetas en que viajaba la familia habían sido balaceadas. (Héctor De Mauleón, El Universal, Opinión, p.5)
Sé un ojete. Sé un bully. Sé un bastardo. Sé un hijodeputa. Sé un idiota. Sé racista. Sé intolerante. Sé misógino. Sé ignorante. Sé estúpido. Sé más hijodeputa. Sé una mierda y enorgullécete de tu pestilencia. Sé basura. Sé un mentiroso. Sé malvado. Sé egoísta. Sé ruin. Sé naranja. Sé soberbio. Sé flexible en tus principios. Sé aún más hijodeputa.
Sobretodo, sé atrevido hasta perder la decencia si es necesario, si entre las patas terminas llevándote el patrimonio de millones vas por buen camino, los muertos se entierran o se esfuman con el fuego del olvido y, más importante, los muertos no votan. Sé un hijodeputa.
Olvídate de la ciencia, olvídate de los expertos y sus pomposos diplomas cargados de petulantes años de esfuerzo y estudio, valen más 200 caracteres de caca en Twitter que un plan de recuperación, de rescate, de salud, de país o de lo que sea. Sé un hijodeputa. (Luis Cárdenas, El Universal, Opinión, p.6)
EU, a las puertas de un conflicto. ¿Resistirá su democracia?
Las acusaciones en contra del exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, formuladas y defendidas por la Fiscalía General de la República, han dejado ver diferencias entre el fiscal Alejandro Gertz Manero y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Primero porque van dos días consecutivos en los que el Presidente insiste en que la orden de aprehensión solicitada en contra de Videgaray fue “rechazada por el juez”, mientras que la Fiscalía niega que haya existido tal rechazo e insiste en defender la solidez de sus investigaciones contra el poderoso exsecretario de Hacienda.
Parece como si en Palacio Nacional, concretamente el Presidente, no estuviera muy convencido de proceder contra el exhombre fuerte del sexenio pasado, quien fue por cierto el encargado de fungir como interlocutor entre él y Peña Nieto cuando comenzaron a dialogar, a partir de mayo de 2018, sobre el reconocimiento del triunfo de López Obrador y el pacto para una transición pacífica. Videgaray negoció en aquella campaña presidencial con personajes del primer círculo lopezobradorista, como Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, los términos de lo que fue en los hechos una rendición anticipada del gobierno peñista y un pacto de civilidad entre los dos grupos políticos.
Tal vez por eso y por la influencia que aún mantiene Jared Kushner (protector de Videgaray) como el conducto para la relación con Donald Trump con el gobierno de López Obrador, es que el Presidente se ha mostrado tan escéptico sobre la averiguación previa abierta por la FGR y ha contradicho incluso un comunicado oficial de la institución autónoma en el que habían desmentido su primera afirmación sobre un rechazo a la orden de aprehensión en contra del también excanciller de México en el gobierno pasado. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.9)
Olga amarra a los priistas
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, no quiere que los gobernadores del
PRI caigan en la tentación de sumarse a la Alianza Federalista.
Por eso se esmera por tenerlos cerca, echarles una llamada para preguntarles
cómo van, invitarlos a tomarse la foto en las instalaciones de Bucareli, todos con
cubrebocas, eso sí.
Un contingente tricolor encabezado por el dirigente Alejandro Moreno y el
gobernador Alfredo del Mazo platicó con Olga en el Palacio de Covián.
Cada uno dio una versión particular de lo que se platicó, pero en realidad
eso es secundario. Lo importante es que mandaron el mensaje de que hay
interlocución entre gobernadores del tricolor y la 4T y nadie está pensando
en rupturas ni faltas de respeto.
Los priistas saben su juego. Por ahora están cómodos con el mensaje de que todo
es miel sobre hojuelas.,
LEGISLAR A DISTANCIA
Los contagios de coronavirus no ceden en el Senado de la República. Ya hay una
víctima fatal, de modo que es un problema que no puede minimizarse.
Ayer se conoció que los senadores Celeste Sánchez, Bertha Caraveo y José
Pech, de Morena, y los panistas Alejandra Reynoso, Damián Zepeda e Ismael
García Cabeza de Vaca, dieron positivo.
Llegó el momento de extremar precauciones.
Las siguientes sesiones serán virtuales y sólo se harán reuniones presenciales
cuando sea necesitaría votar en el Pleno. Además, se votará en grupos
pequeños. La idea es llegar a las votaciones con los acuerdos alcanzados para
evitar debates prolongados.
Nadie pide que se deje de trabajar, sino que ese cuerpo legislativo no sea un foco
de contagios, sobre todo si existen, y han demostrado ser efectivas, nuevas
tecnologías que permiten las reuniones de grupos grandes.
Los contagios entre sus colegas han convertido al senador Ricardo Monreal en un
convencido del uso del cubrebocas. (La Crónica de Hoy, Opinión, p.3)
Es alta la probabilidad de que al leer ustedes estas líneas, amigos lectores, Joe Biden haya atravesado ya el umbral de los 270 votos electorales.
Con lo cual ganará de jure la elección presidencial norteamericana, dejando así muy mal parado el cálculo del Canciller Marcelo Ebrard, quien prestó al Presidente de México a ser un “prop” electoral del perdedor, Donald Trump.
Pero así como les decimos una cosa, estimados amigos, nos atrevemos a decirles otra: este pobre del “Tío Joe” GANANDO PIERDE.
Nos explicaremos:
Aunque Biden y Kamala Harris pudieron sacar las castañas electorales del fuego, aparentemente los candidatos demócratas al Senado no corrieron con la misma suerte.
Esto en el sentido de que no parecía que hubiesen podido quitarle el control a los republicanos del Senado.
Y en la Cámara de Representantes todo indica que se quedan con la mayoría, pero reducida a la que ya tenían, y parece que perderán algunos escaños.
Quiere decir que Biden será Presidente, pero logrará muy poco con los republicanos dominando el Senado. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p.10)
La política de Estados Unidos se mexicaniza. En vísperas de la jornada electoral muchos comercios tapiaron sus escaparates y accesos para impedir actos de vandalismo. La noche del 3 de noviembre los estadounidenses se fueron a dormir sin saber quién sería el próximo Presidente de la nación, mientras los candidatos presidenciales salían a hacer declaraciones antes de que hubiera resultados definitivos.
El demócrata Joe Biden fue cauteloso: “Pensamos que estamos en camino de ganar esta elección”, dijo. El presidente Donald Trump respondió de forma mucho más agresiva, al grado que Twitter etiquetó su tweet como posiblemente engañoso: “Estamos arriba EN GRANDE, pero están tratando de ROBAR la elección. Nunca les dejaremos hacerlo. Los votos no se pueden emitir después de que cierran las Casillas”. Más tarde, y a pesar de que era de madrugada y el público de televisión había disminuido radicalmente, anunció que recurriría a la Suprema Corte de Justicia para pedir que se frenara el conteo de los votos.
En México estamos acostumbrados a que las elecciones vengan acompañadas por amenazas de violencia y que los políticos den madruguetes, se autoproclamen ganadores, rechacen los resultados si no los favorecen, reclamen fraudes electorales inexistentes y judicialicen los procesos. En Estados Unidos estos comportamientos son relativamente nuevos, pero quizá nuestros vecinos tendrán que acostumbrarse. El fenómeno es consecuencia de una polarización extrema que Trump ha traído consigo. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.10)
DICEN QUE para México la diferencia entre los republicanos y los demócratas es que unos están en el poder y los otros no. Sin embargo, un triunfo de Joe Biden seguramente le causaría problemas al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
DE ENTRADA porque el candidato demócrata sí trae una agenda ambientalista, en tanto que Donald Trump y AMLO se pelean con los molinos de viento al oponerse a las energías renovables y favorecer las energías más contaminantes y caras, como el combustóleo y el carbón.
ASÍ QUE no sería raro que, con un relevo en la Casa Blanca, los páneles de disputa dentro del T-MEC comiencen a recibir más quejas contra las autoridades mexicanas, lo cual se puede convertir en un auténtico dolor de cabeza.
MÁS DESTRAMPADOS que los jugadores de Chivas, así andan los morenistas en Zacatecas pues ya no saben quién es el bueno para la gubernatura. Les habían dicho, primero, que era David Monreal, pero luego que siempre no y que era José Narro Céspedes. De pronto el hermano de Ricardo Monreal renunció como subsecretario de Agricultura y dijo que siempre sí va. ¿Tendrá algo que ver con su decisión el hecho de que Mario Delgado haya llegado a la dirigencia de Morena? Es pregunta de dando y dando.
SEGÚN lo que se dice en la Secretaría de Gobierno capitalina, Alfonso Suárez del Real no está desmantelando el área de Concertación Política… nomás la está remodelando. Y aunque por lo menos tres personas que dejaron de trabajar en el área aseguran lo contrario, en la dependencia sostienen que no han corrido a nadie y que sólo una persona ha presentado su renuncia. Eso dicen. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Rebelión interna enfrenta ya Mario Delgado en Morena, cuya presidencia nacional asumió ayer, tras concedérsele licencia en la Cámara de Diputados para ausentarse del cargo para el que fue electo en 2018.
La semana pasada, su contrincante en la reciente contienda por la dirigencia del partido en el poder, Porfirio Muñoz Ledo, anunció la creación de su “Movimiento Democrático de Morena (Modem)”, del cual, dijo, “voy a ser el jefe”. Quiere capitalizar políticamente su nada despreciable 41.4 por ciento de apoyo que obtuvo en la encuesta que organizó el INE.
Lo hará con la bandera de “recuperar la soberanía” morenista e impedir que se imponga “el imperio del dinero en las elecciones 2021”.
No va solo: están con él los integrantes de la corriente conocida como Los Puros, los más ultras del partido, los más experimentados en desestabilizar incluso a gobiernos, los que diseñan y operan campañas negras, los que desconocen a instituciones y autoridades para dirimir conflictos, los que hacen política en las calles… (Raymundo Sánchez Patlán El Heraldo de México, Opinión, p.7)
¿Cómo, una mujer al frente de la Guardia Nacional? Se preguntan aquellos fieles creyentes en la fábula de que el femenino es el sexo débil. Fábula que tiene su origen en el machismo que aún existe en la actualidad. Yo que tuve una madre y una abuela, y que tengo cuatro hermanas y una esposa, puedo testificar que las mujeres son igual de capaces que los hombres y están mejor dotadas para algunas materias. Las mujeres no son el sexo débil porque son la debilidad del sexo fuerte. O como alguien dijera –creo que fue Jardiel Poncela– el sexo débil hizo gimnasia.
Aun pensando como arriba lo expresé, mentiría si dijera que no me sorprendió que por primera vez en la historia del país de los machos que se rasuran con machete, una mujer sea la jefa de la policía, en su modalidad de Guardia Nacional donde están integradas fuerzas del Ejército y la Armada.
Inclusive en un principio pensé que Rosa Icela Rodríguez Velázquez sería un florerito más en el gabinete de López Obrador. Florero con las mismas características de la secretaria de Gobernación, la señora licenciada Olga Sánchez Cordero, quien debería de estar operando el asunto de los 10 gobernadores de la Alianza Federalista; pero en opinión del disgregador redactor de lo que usted lee, o no se lo permite su jefe proclive a querer tocar todos los instrumentos de la orquesta, o no le entra al asunto porque se le hace bolas el engrudo de la ejecución política. (Manuel Ajenjo, El Economista, Opinión, p.38)
Esa misma noche parecía que Trump, a pesar de la desventaja que tenía en algunos estados, se podía llevar de nuevo la presidencia. Sin embargo, en la medida en que fue avanzando el conteo, incluyendo entidades que le podrían ser favorables al presidente, el escenario se movió hacia un conjunto de variantes de difícil pronóstico.
Dicho de otra manera, no sólo está siendo incierto el resultado, el país podría estar en el preámbulo de entrar en terrenos de un problema mayúsculo. Trump ha pasado de la insinuación en que proclamaba su triunfo al reclamo. Esto podría interpretarse como la posibilidad de que esté visualizando elementos que lo estén colocando en la antesala de la derrota. Como fuere, hasta ahora no hay claridad para poder emitir un juicio en términos de victoria o derrota para la elección presidencial. (Javier Solórzano Zinser, La razón, Opinión, p.2)
Que en contraste con el diplomático silencio de México durante las últimas horas ante la elección en EU, el que sí estuvo activo mostrando su simpatía por Joe Biden fue el ex presidente Felipe Calderón y no resulta raro si se toma en cuenta que compartió periodo de tiempo con Barack Obama, cuando el hoy candidato demócrata era el segundo al mando. Lo jocoso es que retuiteara un mensaje que rezaba “count every vote”, reclamo que le hacía AMLO aquí en el proceso de 2006.
Que después de los reproches de Conacyt, que consideró que hubo filtración y notas falsas que generaron inquietud entre los estudiantes becarios del Programa Nacional de Posgrado de Calidad, la Universidad Nacional Autónoma de México, que encabeza el rector Enrique Graue, aseguró a los chicos de nuevo ingreso de ese nivel tendrán asegurado el apoyo, ya sea por el consejo o por la propia universidad.
Que el Senado exhortó a la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados a que considere en el Proyecto de Egresos 2021 recursos suficientes para el Programa de Escuelas de Tiempo Completo a fin de garantizar su funcionamiento y se continúe brindando el servicio a menores de zonas marginadas. (Milenio, Opinión, p.2)
Cuando en 1999 Bill Clinton decidió que su vicepresidente, Al Gore, fuera candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, ya había perdido el toque político.
Clinton veía en él la prolongación de su proyecto político, pero Gore nunca lo entendió así y rompió con sus propuestas y políticas.
El martes 7 de noviembre de 2000 Gore iba arriba, ya había ganado Florida, que gobernaba Jeb Bush, hermano de George, cuando CNN interrumpió su transmisión para corregir: Florida no era demócrata, recontarían los votos, que tras más de un mes de proceso y un recurso ante la Corte Suprema reconocería la victoria del republicano.
Todo esto fue en el invierno de 2000, cuando la mayor democracia del mundo se quedó sin candidato ganador más de 40 días hasta que la Corte Suprema, no los votos, le dieran el triunfo a Bush 6-5, con base en 271 votos electorales contra 266 de Gore. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Opinión, p.3)
A la hora de escribir esta columna, las 4 de la tarde, Joseph Biden se encaminaba a una victoria cierta, si no es que holgada, en las elecciones presidenciales estadunidenses.
Cuando ya era claro que su ventaja era definitiva, aunque no oficial, a las 2 de la tarde Biden dio en Wilmington, Delaware, un discurso de notoria pertinencia y profundidad, respecto de una cuestión fundamental: la democracia puede arreglar en una elección lo que desarregla en la previa.
Los votantes pueden equivocarse por mucho o por poco, pero pueden corregir sus equivocaciones escogiendo de nuevo.
Diría que es lo que que ha sucedido con las elecciones presidenciales estadunidenses de anteayer: los votantes despidieron a un presidente anómalo, furibundo, impredecible, misógino, racista, de talante autoritario. Y trajeron a escena a un presidente normal, ecuánime, defensor de la igualdad de derechos de género y raza, de talante democrático. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Opinión, p.3)
Entre ofensivos mensajes de fanáticos protofascistas, en el vecindario de abajo en milenio.com, donde lectores opinan de lo que aquí se escribe, Quintín López advierte: En sentido amplio, todos los funcionarios corruptos son unos traidores a la patria, pero antes deben probarles el cochupo. Lo demás es por añadidura…
Plena coincidencia.
En lo que respecta a Luis Videgaray, lo que más alarma es que la hilarante acusación en su contra se base en la declaración ministerial de Emilio Lozoya, quien dice que aceptó corromperse para que el dinero sucio sirviera de incentivo en la compra de votos legislativos para la reforma energética y para financiar campañas del PRI.
Sin embargo, el abogado del director-corruptor en México de Odebrecht dice que los cohechos fueron para lo que quisiera Lozoya, a quien presintieron ocupando una posición relevante en el gobierno peñanietista y facilitándoles conseguir jugosos contratos.
Lo jalado de los pelos es que la Fiscalía General de la República, dando por ciertos los dichos del ex director de Pemex, le cuelgue a Videgaray, entre otros, el delito de “traición a la patria”… y a Lozoya no. (Carlos Marín, Milenio, Opinión, p.7)
Ya que el presidente Andrés Manuel López Obrador anda pidiendo que quien nada debe, nada debería de temer y presentarse a declarar ante la Fiscalía General por las imputaciones sobre “traición” a la patria y desvío de recursos millonarios para campañas políticas, valdría la pena que cambiara de destinatario esa recomendación. Y en lugar de que su consejo recaiga en Luis Videgaray, el funcionario más fuerte en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, que lo transfiera al fiscal Alejandro Gertz Manero, no para que declare sobre sí mismo, que es un sin sentido, sino para que revise su temeraria acusación judicial contra el exsecretario, porque no sólo está quedando en ridículo, sino que se está metiendo en un pantano cuyo costo político le va a transferir al Presidente.
Gertz Manero sustentó su acusación en la solicitud de una orden de aprehensión contra Videgaray en las imputaciones hechas por el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, quien señaló actos ilegales o ilegítimos contra 17 personas, sin que hasta ahora haya aportado documentación probatoria. Lozoya podrá timar a Gertz Manero, y el fiscal decidir si acepta que se burlen de él o reacciona, pero lo que no puede soslayar es la documentación de la Fiscalía brasileña, que desde 2017 incluye declaraciones que contradicen todo lo que, tres años después dice su testigo, reina en el caso de la corrupción del pasado.
El mismo día que publicó la petición de captura, El Universal difundió una entrevista con el ex director de Odebrecht en México, Luis de Meneses Wyell, donde a través de su abogado afirmó que sobornó a Lozoya con 10.5 millones de dólares para que entregara contratos de Pemex a la empresa brasileña, no para financiar la campaña presidencial de Peña Nieto, ni para comprar el voto de legisladores para la Reforma Energética, como aseguró. Además, se ofreció a comparecer ante las autoridades. Gertz Manero debía haber tocado esa puerta para mostrar que su interés si es combatir la impunidad y no, como parece, quedar bien con su jefe López Obrador. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión, p.36)
WASHINGTON.— La noche de ayer, luego de que la víspera parecía factible que el presidente Donald Trump se reelegiría, el aspirante presidencial demócrata se encontraba cerca de amarrar los 270 votos electorales necesarios para alcanzar la Casa Blanca. A continuación, cuatro apuntes sobre la elección del martes pasado, sujetos a que se materialice ese escenario:
Nos fuimos a dormir pensando que Trump ganaría y nos despertamos con la noticia de que la ventaja del presidente en estados clave como Wisconsin y Michigan estaba en proceso de esfumarse. En México nos pasó algo parecido en 2006, aunque por razones diferentes, cuando, durante la noche, se revirtió la ventaja que tenía Andrés Manuel López Obrador sobre Felipe Calderón en el PREP. Lo que sucedió acá fue que los estados –organizadores de todas las elecciones, incluso las federales– tenían capacidades y criterios distintos para comenzar a contar los sufragios ejercidos antes de la jornada electoral, que, en esta ocasión, por la aprobación de leyes que facilitaron ese ejercicio, sumaron la friolera de 102 millones. Hubo estados como Florida, que contaron al mismo tiempo los votos anticipados y los que se depositaron el martes; otros, como Ohio, dieron prioridad a los primeros (y por eso iba ganando Biden y luego remontó Trump), y otros más, como Michigan, que lo hicieron al revés, y por eso iba ganando Trump, pero terminó imponiéndose Biden.
Las encuestas volvieron a fallar. Y lo hicieron de manera estrepitosa. Respecto de la elección presidencial en Michigan, el sitio FiveThirtyEight ‒que saltó a la fama en 2008 por haber atinado al resultado de 49 de los 50 estados en los comicios de 2008, cuando triunfó Barack Obama‒ publicó una “encuesta de encuestas” en las que el candidato demócrata Joe Biden derrotaba por ocho puntos al presidente Donald Trump. Sí ganó Biden en Michigan, pero su ventaja fue de apenas 49.9% a 48.6%, con el 99% de los votos computados. En Carolina del Norte, la misma casa encuestadora dijo que ganaría Biden por 1.8 puntos, pero la realidad fue que triunfó Trump por 50.1% a 48.7%, con 95% del conteo. Lo mismo pasó en Pensilvania: el promedio de las encuestas decía ganaría Biden, con 4.6 puntos de ventaja, pero Trump iba a la cabeza de las preferencias, con 84% de los votos reportados. Los encuestadores habían dicho que aprendieron de los errores en 2016. Quizá sea cierto, pero entonces cometieron otros. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Opinión, p.2)
La Fiscalía General de la República abusa de la figura “criterio de oportunidad”, que sólo ha servido para librar de la cárcel a Emilio Lozoya; achicharrar a opositores bajo sospecha de corrupción, pero que no ha llevado a la cárcel a nadie, por falta de pruebas sólidas.
Equiparado por López Obrador con el famoso “testigo protegido” que se utiliza en Estados Unidos, el citado “criterio” ofrece a delincuentes de cuello blanco la posibilidad de rebajar sus penas —incluso evitar los barrotes— a cambio de “colaborar” con las autoridades para atrapar a los peces gordos, para citar al clásico.
El senador emecista Juan Zepeda, presidente de la Comisión Anticorrupción en la Cámara alta, va más lejos y nos dice que la FGR ha “pervertido” esa figura.
“No tiene razón de ser. Como no han podido presentar pruebas sólidas recurren a ese criterio de oportunidad que alimenta la fila de criminales que imputan al otro, con tal de salvarse. Eso no es hacer justicia”, concluye.
Las palabras de Zepeda hicieron que desfilaran por nuestra mente imágenes de Lozoya, Odebrecht, Agronitrogenados, sobornos y el tremendo ruido mediático alrededor del caso.
Me acordé también de la Estafa Maestra y de Emilio Zebadúa, a quien alguna vez miré equivocadamente con respeto y simpatía.
No pudo con su ofrecimiento de delatar a su exjefa y protectora, Rosario Robles, la única que está encerrada a causa de ese escándalo que implica a altísimos funcionarios y varias universidades. (Francisco Garfias, Excélsior, Opinión, p.4)
Prácticamente, se repitió el camino de hace cuatro años, pero en esta ocasión Joe Biden terminó ganando los estados que, inexplicablemente, había perdido Hillary Clinton y, si no se atraviesa algo realmente extraño, el candidato presidencial demócrata terminará con más votos electorales que Trump (en el voto popular lo superó ampliamente) y se convertirá en el próximo presidente de Estados Unidos.
Pero no nos engañemos: no hubo ola azul, Biden no ganó abrumadoramente como pronosticaban las encuestas, que siguen demostrando que no logran mediciones eficaces en una época donde casi todo ha cambiado. Lo cierto es que en prácticamente todas las ciudades de más de cien mil habitantes, en forma aún más clara que en 2016, ganó el candidato demócrata, mientras que las zonas suburbanas y el voto rural siguen siendo extremadamente conservadores y le volvieron a dar el apoyo a Donald Trump. (Jorge Fernández Meléndez, Excélsior, Opinión, p.16)
Al momento de escribir esta columna, Joe Biden, candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos tiene un total de 71 millones 592 mil 227 votos. Por su parte, el presidente Donald Trump suma 68 millones 39 mil 390 sufragios. Biden le lleva una ventaja de tres millones 552 mil 837 votos, equivalentes al 2.5% del total de la votación.
No obstante esta clara ventaja, todavía no sabemos si Biden desbancará o no a Trump. Esto se debe al anacrónico sistema electoral indirecto de Estados Unidos. Ya pasó en 2000 y 2016 que el candidato que recibió más apoyo ciudadano no fue el que ganó la Presidencia. Un absurdo, a todas luces, en un sistema democrático donde, supuestamente, tiene que ganar el candidato que recibió la mayoría de los votos.
En lo personal, yo sigo creyendo que Biden ganará la Presidencia.
Ayer finalmente se llevó los estados de Wisconsin y Michigan que en 2016 había ganado Trump. De esta forma sumó 253 electores. Se requieren 270 para asegurar la Casa Blanca. Le faltan 17.
A escena entran los estados que todavía están en disputa. Arizona da once electores. Ahí va ganando Biden con el 86% de los votos contados. La cadena CNN no ha querido darle la victoria al candidato demócrata en sus proyecciones. Extrañamente, Fox News, tan cercana al presidente Trump, sí proyectó la victoria de Biden. He realizado un ejercicio numérico y me parece que tiene razón Fox News. Arizona se lo llevará Biden. Luego entonces, sumará 264 electores. Le faltarían seis para ganar. (Leo Zuckermann, Excélsior, Opinión, p.17)
¿Fin a la ruptura? El desaguisado entre gobernadores y el gobierno federal no termina. El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que los gobernadores de la Alianza Federalista le han faltado al respeto en la polémica sobre la asignación de recursos federales a las entidades, y aclaró que no se ha reunido con ellos porque el tema es de Hacienda, de Gobernación y del Congreso. Los mandatarios han exigido un incremento a los recursos, que a la fecha suman 646.5 mil millones de pesos. En tanto, la Comisión de Federalismo y Desarrollo Municipal del Senado alista mesas de diálogo para armar el andamiaje de la próxima Convención Hacendaria. Lo que viene es la solución, a ver si los aliancistas la aceptan. ¿O sí es cuestión electoral?
Pilas puestas. México ha destinado 340 millones de dólares a esfuerzos multilaterales para contar con vacunas contra el covid. Estas negociaciones han sido “en extremo complicadas”, dijo Martha Delgado, subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la SRE. “Estamos comprando algo que no existe, pero es un bien que todos quieren, es un producto del que depende la vida o muerte; todas esas sutilezas le ponen mucha presión a una negociación”, apuntó. México tiene tres líneas de actuación de cara a las vacunas: participar en foros multinacionales en los que se coordinan esfuerzos para frenar la pandemia, establecer acuerdos con farmacéuticas a través de los gobiernos y desarrollar proyectos de investigación propios. La cancillería en lo suyo, funcionar. (Excélsior, Opinión, p.19)
Biden, encuestas y realidad // México, ¿liberarse de Trump?// El Rey y el millonario mexicano // Manejos “opacos” en España
La elección presidencial de Estados Unidos mostró, como consecuencia de una tensa contienda, con acusaciones de “fraude” por parte de Donald Trump, la imagen de una sociedad dividida y de un sistema electoral sabidamente anticuado pero ahora más ineficaz para resolver problemas comiciales agudos.
Uno de los resultados de esta batalla ha afectado la reputación de las empresas encuestadoras de opinión, pues la mayoría de las estimaciones demoscópicas quedaron muy lejos de los números oficiales. Aún cuando se consideraba a Biden con una ventaja notable sobre Trump, los datos conocidos anoche apuntaban a una fatigosa recuperación del demócrata ante un republicano que mantuvo una pelea pareja, aunque anoche, a la hora de cerrar esta columna, Biden se colocaba a seis votos electorales de la victoria, con cuatro estados por definir.
El eventual triunfo de quien fue vicepresidente con Barack Obama es visto por la oposición al presidente de México como una oportunidad de debilitarlo, bajo señalamiento de haber ayudado en el terreno electoral al multimillonario naranja en una visita a Washington a principios de julio del presente año. (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.8)