Apenas acababan de terminar las últimas notas del Himno Nacional que marcaron el fin del informe del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el que dio a conocer su Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo ante la pandemia del Covid-19, cuando en sus redes sociales el líder de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, subió un video en el que calificó el plan del mandatario como “convincente”. Nos hacen ver que la rapidez con la que el senador zacatecano subió el mensaje hace pensar que quizá lo conocía, lo que aseguran, podría representar una deferencia o un dato de cercanía y confianza del mandatario. Si no fue así, nos aseguran, lo grabó sin conocer el mensaje en una especie de cheque en blanco asumiendo que el presidente sería convincente. Otros más atribuyen la rapidez de Monreal a una estrategia para posicionarse en redes, ahora que los otros dos políticos que son vistos como presidenciables, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, han estado muy activos con el tema de la pandemia, y con una amplia exposición en medios de comunicación. (Bajo Reserva, El Universal, p.2)
Cuando el presidente citó a Franklin Delano Roosevelt como “el mejor presidente en la historia de Estados Unidos”, invocaba al político que aplicó el modelo keynesiano para crear el Estado de Bienestar, reconfigurar la economía devastada por la Gran Depresión y golpear con la intervención estatal al liberalismo ultraortodoxo norteamericano; pero si su invocación iba encaminada a autoerigirse como el “Roosevelt mexicano” en estos tiempos de crisis, incertidumbre y recesión nacional y mundial por el coronavirus, a López Obrador le quedó muy chico su mensaje de ayer para estar a la altura del líder que hoy no están viendo en él la mayoría de los mexicanos. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión)
LO MÁS DESTACABLE del mensaje presidencial fue la revelación de que en México hay -al menos- una persona optimista ante la crisis que amenaza con devastar la economía. Sin embargo, el optimismo de Andrés Manuel López Obrador se percibe, más bien, como timidez ante el momento histórico.
Y ES QUE el mandatario tenía una oportunidad de lujo… ¡y la dejó escapar! Era suya y la dejó ir. No hubo convocatoria a un acuerdo nacional, no hubo un nuevo pacto político y social y mucho menos hubo una propuesta concreta de plan económico de rescate.
LO QUE SÍ HUBO fue un Presidente que decidió apegarse al guion que se sabe de memoria. Más que un mensaje a la nación fue una mañanera dominguera en horario vespertino. Fue ver a un mago que se quedó sin trucos, sin conejo y sin chistera, presumiendo los programas de siempre, aferrado a sus elefantes blancos, sin tantita autocrítica y, claro, culpando de todo a los conservadores.
PARA López Obrador, su fuente de optimismo es la imagen de un Simón Bolívar enfermo, tumbado en la hamaca, diciendo “con loca pasión” que triunfará. Freud estaría encantado. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión)
“El plan de recuperación que estamos aplicando no se ajusta al modelo neoliberal, neoporfirista”.
Andrés Manuel López Obrador
Habrá quien piense que el Presidente no se da cuenta de lo que está ocurriendo. Pero no. Realmente está convencido de que esta crisis le llega como “anillo al dedo” para fortalecer su proyecto político, la transformación del país.
¿Y cuál es esta transformación? Aumentar los subsidios sociales, impulsar algunos cuestionables proyectos de infraestructura, y concentrar más actividades productivas en manos del gobierno y de las Fuerzas Armadas. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión)
QUE el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, explicará hoy mismo a la Cámara de Diputados el alcance del plan presentado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para enfrentar la emergencia económica derivada de la crisis sanitaria y la caída del precio del petróleo. Aunque el diálogo será por videoconferencia, el debate será intenso, pues la 4T ha dejado claro que no habrá de rescates ni exenciones fiscales, mientras el sector empresarial no quedó satisfecho con el anuncio e insiste en un acuerdo nacional razonable que permita salvar salarios, empleos y, en general, la planta productiva. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Visto rápidamente el plan, parecería que no hay mucha novedad, y por ello sus detractores, que lo han dado por muerto más de una vez, no se han limitado en comentar, nuevamente, que es el fin del sexenio de López Obrador. Pero si se analiza con cuidado, es posible ver que el Presidente ha puesto en marcha su propio New Deal, en el que no sólo deposita el bienestar de millones de mexicanos y mexicanas, sino su propio legado. Y por eso, quizás, recordó una anécdota de Simón Bolívar: “¿Y ahora qué va hacer, mi general?”, le preguntó un soldado a un maltrecho libertador. “¡Triunfar, triunfar!”, recordó el Presidente.
El Nuevo Pacto tiene cuatro elementos principales. El primero es la consolidación de los programas sociales para que la gente más necesitada esté amparada por el gobierno, añadiendo el apoyo a pescadores, la distribución de más fondos a las sociedades de padres de familia, el aumento del programa Sembrando Vida y la promesa de que para el 1 de diciembre todos los pobres tendrán un programa de bienestar. (Gibrán Ramírez Reyes, Milenio, Política)
En algún momento de su informe de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no se volvería al pasado. El Presidente se refería a ese pasado reciente que es su adversario cotidiano, su rival en cada discurso, mañanera o informe.
Eso ha hecho desde las acciones de gobierno, todo lo que huela a pasado ha sido cambiado de nombre, de función, ha sido cerrado o mudado… Nada que huela a las últimas décadas. La reforma educativa es siempre la “mal llamada”, la energética fue un “rotundo fracaso”, contra la absurda guerra de Calderón abrazos, que si se hizo una (mini) reforma fiscal, nada de eso ahora, que si se aumentó el IVA (un puntito), nunca más, que si se endeudaron en exceso, ni un peso más de deuda, las guarderías adiós, los refugios para mujeres, también, porque son del pasado…Y así. (Carlos Puig, Milenio, Política)
Su trayectoria —primero haciendo un himno al PRI, luego “luchador social” y ahora Presidente de México— exhibe su verdadera esencia. Claro que al analizar a las personas, sobre todo a gobernantes, debe atenderse más a sus hechos que a sus palabras, aunque éstas suelen producir consecuencias de alto impacto, aunado a que si algo ha saturado a la podrida vida política del país, han sido los discursos henchidos de patriotismo, que derraman amor al pueblo con especial ternura a los pobres, y los de ahora, incitando a la confrontación y al odio. (Diego Fernández De Cevallos, Milenio, Política)
Sabemos que en tiempos de crisis, el talento puede darnos grande sorpresas. Como las dos fotografías de sus más recientes portadas, donde Marco Peláez y José Antonio López, cada uno a su manera, cada uno desde ángulos diversos, nos entregan imágenes inolvidables de estos días, cabales retratos de lo que vivimos. Inútil describirlas, como también lo es tratar de descifrar un poema; mirarlas y abrir los ojos para recibir el conmovedor mensaje. Yo las recorté para guardarlas en el mirador cotidiano. Mil gracias a los artistas. (El Correo Ilustrado, La Jornada)
En diversos ámbitos políticos, empresariales y sociales del país se generó en días recientes la expectativa de que el presidente Andrés Manuel López Obrador habría de anunciar medidas novedosas, cambios en el gabinete, rectificaciones de gran calado en el manejo de la economía y también, desde luego, modificaciones sustanciales a la estrategia epidemiológica adoptada a raíz de la expansión del coronavirus. (Redacción, La Jornada, Política)
La pandemia del Covid-19 se ha erigido en el mayor desafío de la humanidad, trascendiendo geografías continentales, fronteras nacionales, sistemas políticos y modelos económicos. Ha rebasado los vaticinios más pesimistas: su funesto legado se medirá en términos de salud pública y en los principales indicadores económicos y sociales. Después de ahora ya nada será igual. Pero los más afectados en México serán los que menos tienen, los marginados, en especial los pueblos indígenas, donde se concentran las mayores carencias sociales. Por eso, la fuerza del Estado nacional y sus programas de apoyo deben patentizarse ahí, estos sectores se deben priorizar. (José Murat, La Jornada, Opinión)
Era el momento del presidente López Obrador. La oportunidad de mostrar que la nave tiene capitán y que éste sabe cómo sacarla de las aguas tempestuosas en las que se ha metido.
Las crisis han hecho grandes a los mandatarios que han sabido sortearlas. El país y el mundo esperaban un discurso histórico de López Obrador, en el que el Presidente de México echara el resto y tranquilizara a una población asustada que, incluso, ha dejado de dormir bien por las noches a causa de las tres plagas que la azotan: la violencia, la crisis económica y la pandemia de coronavirus.. (Pascal Beltrán Del Río, Excélsior, Opinión)
En el momento actual de doble crisis global, el escenario en Palacio Nacional no podía haber tenido una metáfora más apropiada. El presidente Andrés Manuel López Obrador, hablando solo, como se está quedando ante su negativa de reconocer la realidad que enfrenta, y de asumir el liderazgo que todos le piden. Su primer informe trimestral de gobierno, fue más allá de la frontera de lo decepcionante, que era esperado, para convertirse en algo patético.
Perdió la oportunidad de recuperar el consenso nacional con un mensaje de reconciliación en tiempos de crisis, y se hundió una vez más en sus rencores, fobias y traumas. Dejó escapar la convocatoria para enfrentar la crisis económica que le propuso un grupo de notables, varios de ellos de izquierda y algunos camaradas en las largas luchas por el cambio, y enseñó lo que es, un Presidente de mira tan corta que se vuelve insignificante de forma acelerada. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión)
Es inevitable, incluso sano, que el gobierno tenga alguna forma de comunicación con las organizaciones criminales. “Vínculos” o “relaciones” existen siempre. Esas palabras en sí no quieren decir mucho. Lo importante es la naturaleza de esos vínculos y esas relaciones. Una cosa es que los funcionarios aprovechen su relación con la delincuencia para enriquecerse. Otra cosa es que busquen imponer límites a la violencia y la capacidad corruptora de los delincuentes. Otra cosa más es que los capos, como muchas personas influyentes, constantemente buscan propiciar encuentros y mandar mensajes para hacer todo tipo de solicitudes (o exigencias, dependendiendo de la relación de poder). A veces piden que les cambien al director de tal penal, a veces que se hagan de la vista gorda en equis carretera o que les devuelvan un inmueble que les confiscaron. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Opinión)
Hasta hace pocos días, muchos no lo querían reconocer, pero el canciller, Marcelo Ebrard, se ha convertido en el funcionario de las urgencias y ya es para todo el gabinete el personaje que tiene la última palabra para responder a cualquier tema relacionado con los temas políticos y la pandemia del COVID-19. (Sacapuntas, El Heraldo de México, Opinión)
Quisiera poder calificarlo como un mensaje pleno de optimismo; de que, efectivamente, esta crisis será “pasajera, transitoria” y pronto volverá la normalidad.
Pero las medidas decididas y anunciadas ayer por el propio Andrés Manuel López Obrador hablan más bien de tiempos difíciles que se quedarán por un buen rato. Hasta diciembre, cuando menos.
Mensaje agridulce el del Presidente de la República. Mensaje que por un lado buscó inyectar ánimo –particularmente al “pueblo”-, pero al mismo tiempo advierte que vienen tiempos de mayor austeridad y severidad.
Pero vayamos por partes. Comencemos por las formas:
El Quinto Informe de AMLO –y primero de este año 2020- fue totalmente atípico para el tabasqueño. Él, que gusta de llenar el zócalo y de placearse ante multitudes, hubo de hablar en solitario en el patio del Palacio Nacional, con la sola de presencia de las cámaras y su propia ayudantía. (Martha Anaya, El Heraldo de México, Opinión)
La expansión de la pandemia, el aislamiento que han realizado en la mayoría de los grandes países y la respuesta que como sociedad global estamos dando ante la emergencia sanitaria tendrán consecuencias, tanto a nivel económico como a nivel social, al corto y largo plazo.
El primer punto es responder asertivamente ante la expansión de la epidemia. El número de casos está creciendo en nuestro país y ya se están tomando las medidas necesarias para atender la emergencia. Gobiernos estatales y municipales empezaron hace semanas, pero fue hasta el anuncio del inicio de la Fase 2, el 25 de marzo, que el gobierno del presidente López Obrador tomó medidas oficiales. (Juan Carlos Romero Hicks, El Heraldo de México, Opinión)
Cuentan que en las investigaciones que el Gobierno de Estados Unidos a cargo de Donald Trump mantiene contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el caso que tiene mayor peso, por atentar directamente contra los derechos básicos de su población, es el de la venta de despensas a sobreprecio. Se trata de un negocio en el que el Gobierno venezolano compró insumos alimenticios en México a través de diversas empresas para después revenderlos en su territorio al doble de su valor. En la investigación sobre el tema participó la Unidad de Inteligencia Financiera de Santiago Nieto, que integró el expediente de las transacciones realizadas en el país y que reportó que éstas ascendieron a unos 150 millones de dólares. ¿Será? (Redacción, 24 Horas, Opinión)
El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó ayer el Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo.
Indicó que al día de hoy el país cuenta con seis mil 425 camas de terapia intensiva con sus respectivos ventiladores y con el personal de enfermería y médicos especializados
Dijo que instruyó a los secretarios de Marina y Defensa para que apoyen en esta etapa en la implementación de los planes Marina y DN-III,
Esas dependencias recibieron cinco mil millones de pesos y tendrán en breve mil 399 camas, equipos y personal médico especializado para atender en terapia intensiva a enfermos del COVID-19. (Leopoldo Mendívil, La Crónica, Opinión)
Ubicado en la certidumbre personal, no obstante haberse presentado en el Patio de Honor del Palacio Nacional “en medio de la incertidumbre”, el Señor Presidente nos ofreció ayer –en uno más de sus informes– el recetario para salir de la crisis transitoria: más de lo mismo y a quien no le guste la sopa, ahí le va el segundo plato.
El mensaje, oportunamente coincidente con su programado informe trimestral, cuyo contenido era tan previsible como para resistir los varios días desde su anuncio, no hizo referencia alguna al diagnóstico de la Secretaría de Hacienda sobre el ominoso futuro de un “crecimiento negativo” (así es el oxímoron económico) hasta del 4 por ciento y desempleo mayúsculo cuyo cálculo es ahora innecesario por conocido. (Leopoldo Mendívil, La Crónica, Opinión)