Una nota de Reforma este domingo ponía en su cintillo: “Los discursos de odio desde el poder presidencial, tanto en el caso de Trump como de AMLO, pueden generar actos de violencia como los recientes tiroteos en Estados Unidos, consideraron senadores del PAN”.
No hay el más mínimo parecido entre lo ocurrido en el El Paso, Texas, con la retórica de López Obrador, salvo que Reforma seguramente quiso establecer ese símil en uno de sus titulares. Para ello, hizo uso de sospechosos habituales como Gustavo Madero, Damián Zepeda, Felipe Calderón.
Impúdicamente, la reacción no ha dejado pasar la oportunidad para obtener un rédito político a partir de la muerte de ocho connacionales. Al hacerlo, no solo muestra una vez más la pobreza y falta de visión de la “oposición” que hoy tenemos, sino también su ignorancia e insensibilidad social. (Hernán Gómez Bruera, El Universal, p. Nacional 5)
Tragedias como las ocurridas este fin de semana en Estados Unidos no las originan solamente las armas, que en ese país se compran como aspirinas; o el característico desenfrenado consumo de drogas desde la niñez que causan desequilibrios mentales en la adolescencia, sino también tantos discursos y declaraciones con los que los gobernantes siembran odio, rencor, racismo y divisiones, cuyas consecuencias son los primeros en apresurarse a lamentar.
Ayer, en Washington, el presidente Donald Trump condenó el supremacismo blanco y pidió reformar las leyes de salud, pero no propuso una para hacer frente al poder de la Asociación Nacional del Rifle, señalada públicamente de financiar campañas electorales de candidatos a cargos de elección en EU. (Francisco Cárdenas, La Razón, p.10)
… Y Padierna lanza su propia “Ley Bonilla”.- La que ya se vio fue Dolores Padierna. Resulta que la diputada de Morena impulsa una iniciativa para modificar la Ley Orgánica del Congreso, para que el partido mayoritario, O sea, el suyo, retenga la presidencia de la Mesa Directiva dos años más, es decir, al 2021. Además, considera que en cinco días ambas cámaras podrán aprobar su proyecto, pues asegura que hay consensos entre sus compañeros de bancada para hacerlo. Incluso se adelantó a extender la permanencia de Muñoz Ledo al 5 de septiembre, pero es un escenario que sólo puede darse si el pleno no aprueba con las dos terceras partes a un legislador albiazul que el PAN proponga para relevar a don Porfirio. Lo más curioso es que toda la maniobra de Padierna se dio ayer en medio del sorpresivo voto de silencio de la bancada azul, que espera que el presidente de la Jucopo, Mario Delgado, cumpla el relevo acordado. (La Razón, p. 2)
Quienes observaron al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa el lunes desde Valle de Bravo, pudieron haber apreciado a una persona que se veía desaliñada, con ojeras notorias y un rostro de fatiga. Se podría entender porque sus horas de sueño, para las cuales es muy disciplinado, se alteraron por la matanza de mexicanos en El Paso. Gobernar a México ha resultado bastante más complejo de lo que pensaba el presidente, aunque públicamente dice lo contrario. La permanente molestia contra la crítica en los medios exuda frustración ante la observancia de sus yerros, limitaciones y contradicciones, lo que se ha reflejado intramuros. Uno de sus más leales colaboradores admitió que ya prácticamente nadie le dice nada en las sesiones masivas previas a las mañaneras, porque no quieren que los regañe y descalifique en público.
El presidente sufre un desgaste pronunciado. En febrero, López Obrador alcanzó un máximo de aprobación al llegar a 81%, que representaban 27 puntos arriba del porcentaje de mexicanos que votaron por él en la elección presidencial. Para la medición de junio, había caído 15 puntos, una tasa que se mantuvo estable en julio, de acuerdo con la encuesta de aprobación presidencial publicada por El Financiero este lunes. Es un margen importante que mantiene el consenso para gobernar, pero está lejos de ser una cifra extraordinaria. De hecho, es apenas un punto más de lo que tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón al medirse el primer semestre de sus presidencias. Fox cayó durante su primer año de gobierno, pero Calderón se mantuvo. La duda es qué sucederá con López Obrador. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 38)
La encuesta que publicó ayer El Financiero revela los puntos por donde se cuela el agua al barco de la 4T, y que la hará naufragar por la necedad de su capitán. Alta es la aprobación que conserva el presidente López Obrador: 66 por ciento, pero no lo es tanto si la comparamos con el primer trimestre de su gobierno, en que promediaba alrededor del 80 por ciento de aceptación.
Los presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox tenían el 65 por ciento de aprobación al culminar el segundo trimestre de su mandato. Iguales. Con algunas salvedades. La mayoría de la población, dice la encuesta coordinada por Alejandro Moreno, no le cree al presidente López Obrador. Eso no lo habíamos visto ni con Fox ni con Calderón. Dicen los números que el 51 por ciento de la población le cree “poco o nada” al Presidente, y el 47 por ciento le cree “algo o mucho”. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 36)
A nadie debiera sorprender que los programas de combate a la miseria en México hayan tenido resultados tan pobres. En una década, el porcentaje de mexicanos en situación de pobreza se redujo sólo de 44.4% a 41.9% –apenas 0.24 puntos por año, en promedio–, según dio a conocer ayer el Coneval. Casi nada.
Digo que no debiera sorprender porque durante el lapso 2008-2018 se aplicó la misma fórmula que funcionó durante los 30 años anteriores: lanzar a los pobres un salvavidas hecho de transferencias de dinero público. Desde que el presidente José López Portillo creó la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados, en enero de 1977, y el Sistema Alimentario Mexicano, en marzo de 1980, la solución contemplada para la pobreza ha girado siempre en torno de los subsidios. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, p. Principal 2)
Mañana arranca en la SCJN la discusión sobre el programa de Guarderías que el actual gobierno terminó para convertirlo en otro programa de asignación directa.
Esa será una discusión legal.
Pero tal vez tendría que incluir otra: la de los derechos de las mujeres. México se ha atrasado en el cambio social y económico del último siglo: la incorporación de las mujeres a la vida económica. La tasa de participación laboral de las mujeres es de las más bajas de América Latina y el Caribe, solo por encima de Honduras, Cuba y Puerto Rico. De las mujeres que trabajan, la brecha salarial es aún enorme, como lo demostraron los últimos datos del Inegi. Ese atraso, dicen los que saben, es parte de nuestro estancamiento económico de décadas.
La doctora Eva Arceo es la académica mexicana que más ha estudiado el tema. La cito de una publicación de 2016: “La política pública más obvia destinada a ayudar a las mujeres en el cuidado de sus hijos es la disponibilidad de guarderías públicas. Gabriela Calderón (2012) encontró que la apertura de estancias infantiles entre 2007 y 2010 ayudó a incrementar la participación laboral de las mujeres entre 5 y 17 puntos porcentuales, dependiendo del número de nuevos lugares disponibles por cada 100 niños elegibles. (Carlos Puig, Milenio Diario, p. nal2)
Antes de comparecer ante el juzgador, para determinar el grado de su participación en la pandilla que organizó y gestionó la Estafa Maestra, Rosario Robles Berlanga ha decidido iniciar su defensa a través de una peculiar estrategia mediática, que buscaría presentarla como víctima de una “campaña sistemática de linchamiento y difamación”, orquestada por Animal Político y Reforma, entre otros informativos.
A la noticia del congelamiento de sus cuentas, la ex secretaria peñista reviró con una comunicación al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, en la que condena el manejo de su caso, pero reitera su confianza en las autoridades judiciales.
En su reconstrucción de los hechos, Robles Berlanga adelantó que el OIC acreditó que sus colaboradores no incurrieron en irregularidades. Y que “nunca hubo denuncia penal o petición de algún procedimiento administrativo en mi contra durante los seis años que fui integrante del gabinete en el gobierno federal”. (Alberto Aguirre, El Economista, p. Principal 42)
Quienes lo conocen mejor y tratan cotidianamente padecen menos agobios que quienes tomamos al pie de la letra (esencial en mi oficio) cuanto dice el Presidente. Sobre todo en sus conferencias de prensa y en los mítines a que tanto es afecto. Me sugieren de plano: “No tomes en serio las mañaneras ni la literalidad de sus respuestas y disquisiciones, en la improvisación todo mundo puede equivocarse”. Y me pasan al costo lo que el propio AMLO les advierte: que todo lo que habla en público “tiene un propósito político”.
Esta aproximación a López Obrador viene al caso por lo que dijo el jueves cuando le preguntaron por el caso de Rosario Robles: “Nosotros hicimos el compromiso de que no íbamos a desatar la persecución; que no es mi fuerte la venganza. Ayer lo dije. Ni siquiera a los que nos hicieron mucho daño, no solo el daño personal, no solo porque me robaron la Presidencia, sino porque por ese fraude hundieron al país. Si no se hubiese llevado a cabo el fraude del 2006, no estaría el país como está. Ese fraude causó muchísimo daño porque impusieron a Calderón y su primera decisión, su primer acto, fue declarar la guerra al narcotráfico, sin tener elementos, sin saber el por qué de la inseguridad y de la violencia, sin atender las causas. Fue pegarle un garrotazo a lo tonto al avispero, y eso desató esta violencia que todavía se padece, muertos, fosas clandestinas, desaparecidos, por el fraude del 2006…”. (Carlos Marín, Milenio Diario, p. nal7)
La transición en Baja California trae a los panistas amorcillados. No es para menos. Llevan 30 años sin rendir cuentas en aquella entidad que ganó para el blanquiazul Ernesto Ruffo en 1989. Treinta años en los que hicieron del gobierno su capital. Desde entonces, el PAN no soltó el poder. Hasta ahora, que Morena les arrebató el gobierno con Jaime Bonilla como abanderado. Pero aún se resisten…
Tienen claro que su tiempo se acabó y que esta vez les van a exigir claridad y explicaciones. En este ambiente, para la entrega-recepción, los funcionarios del gobernador Kiko Vega pidieron que se estableciera un calendario para reuniones con las dependencias.
El equipo del gobernador entrante, encabezado por su próximo secretario general de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano, rechazó el planteamiento. Demandaron que todas las dependencias se vieran simultáneamente con sus contrapartes para iniciar el traspaso de información, programas, presupuesto, etcétera. (Martha Anaya, El Heraldo de México, p. Nacional 5)
Una nota de Reforma este domingo ponía en su cintillo: “Los discursos de odio desde el poder presidencial, tanto en el caso de Trump como de AMLO, pueden generar actos de violencia como los recientes tiroteos en Estados Unidos, consideraron senadores del PAN”.
No hay el más mínimo parecido entre lo ocurrido en el El Paso, Texas, con la retórica de López Obrador, salvo que Reforma seguramente quiso establecer ese símil en uno de sus titulares. Para ello, hizo uso de sospechosos habituales como Gustavo Madero, Damián Zepeda, Felipe Calderón.
Impúdicamente, la reacción no ha dejado pasar la oportunidad para obtener un rédito político a partir de la muerte de ocho connacionales. Al hacerlo, no solo muestra una vez más la pobreza y falta de visión de la “oposición” que hoy tenemos, sino también su ignorancia e insensibilidad social. (Hernán Gómez Bruera, El Universal, p. Nacional 5)