Algunos empresarios nacionales no aprovechan las oportunidades que les brinda México. ¿Pero qué tal el negocio de la grilla? (La Jornada, Contraportada)
AL REVISAR con detalle los números del proceso electoral del domingo pasado, se puede ver que la diferencia entre el PRI y Morena es nomás el membrete. Porque el crecimiento exponencial que tuvieron en algunos estados los morenistas, como en Quintana Roo, es proporcional al desplome que sufrieron los tricolores.
POR EJEMPLO, en Hidalgo el priismo se desfondó ante la imposición de Carolina Viggiano desde el CEN tricolor. Tan es así que no sólo Omar Fayad le volteó la espalda, sino también buena parte de la estructura priista, aquella que controlan ex gobernadores como Miguel Osorio Chong.
TAMBIÉN en Oaxaca hubo una clara mudanza del priismo al morenismo, encabezada por el propio Alejandro Murat, que seguramente ya hasta debe tener su credencial firmada por Mario Delgado. De ahí que hablar de Morena como el PRI 4.0 no es tan descabellado.
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QUIEN se lanzó duro, durísimo, contra Andrés Manuel López Obrador por su ausencia en la Cumbre de las Américas fue el senador republicano Marco Rubio. El cubano americano escribió: “Me alegra ver que el presidente mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela, no estará en EE.UU. esta semana”. ¡Ouch!
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SEGÚN lo que se dice en los pasillos del gobierno capitalino, ya van muy avanzadas las investigaciones en contra del productor Antonio “Toño” Berumen, acusado de abuso sexual por varias personas. Quienes saben del asunto dicen que el Ministerio Público ya sólo está a la espera de algunos peritajes para proceder con todo en contra del conocido promotor musical y religioso.
LA OFICINA de la fiscal Ernestina Godoy ya demostró que cuando quiere, les mete velocidad a los asuntos, como sucedió con el destituido titular de Seduvi. Habrá que ver cuánto se tardan en soltar la caballería contra Berumen.
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A VER, a ver, ¿no se suponía que Hugo López-Gatell era un experto en epidemiología? Apenas el 26 de abril, el subsecretario dio por concluida la pandemia y anunció muy contento que entrábamos a la etapa endémica del Covid-19.
Y ADEMÁS dijo que, en esta nueva fase, los contagios bajaban en épocas de calor… nomás que se le olvidó avisarle al virus. Porque justo ahora que México está sudando la gota gorda por las altas temperaturas, ya se está registrando la quinta ola de contagios en el país. López-Gatell no le atina ni a un elefante con una pelota de basquetbol. (F. Bartolomé, Refoma, Opinión, p. 10)
UIF y la investigación a Peña Nieto
Ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a Pablo Gómez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que informe si existe una investigación en contra del expresidente Enrique Peña Nieto (PRI). “Yo no tengo información sobre eso. Puede ser que tenga los datos o en el tiempo que estuvo Santiago Nieto haya hecho una investigación. No la conocía, pero es muy sencillo, es cosa de pedirle a Pablo Gómez que nos diga si existe esa investigación”. Nos hacen ver que solo es cosa de hacer memoria. Hace dos años, Santiago Nieto, entonces al frente de la UIF reveló a EL UNIVERSAL que investigan a los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto por el caso de los sobornos por parte de Odebrecht.
Un triste retorno al Senado
Triste retorno a su escaño tendrá la senadora Martha Márquez, luego de su desafortunada participación como candidata a la gubernatura de Aguascalientes. La pregunta es ¿a qué grupo parlamentario se incorporará?, toda vez que quedó mal con todo mundo. Como integrante de la bancada del PAN, y una de las más aguerridas críticas de la autollamada 4T, renunció a la fracción azul y al partido, para ser acogida por la bancada del Partido del Trabajo. Luego, ese mismo partido la postuló como candidata a la gubernatura de Aguascalientes, pero un día antes del cierre de campaña declinó en favor de la morenista Nora Ruvalcaba. Para cerrar con broche de oro, contrario a la postura de la abanderada de Morena, fue la primera en reconocer el triunfo electoral de la panista Teresa Jiménez, de quien había hablado pestes durante toda la campaña. Ya veremos si algún grupo parlamentario le da cabida, o si en una de esas se declara senadora independiente.
Marina se reunirá con padres de los 43 normalistas desaparecidos
Ante las presiones de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y sus abogados, la Secretaría de Marina accedió a sentarse con ellos para revisar los expedientes que sobre el caso existen en esa dependencia. Nos comentan que a finales de este mes ambas partes se reunirán en la Octava Región Naval, con sede en Acapulco, para definir la fecha en que se revisarán documentos sobre diligencias en el basurero de Cocula, en conjunto con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). En marzo pasado, nos recuerdan, el GIEI sugirió que marinos habrían manipulado evidencia en la que se sustenta la llamada verdad histórica del caso Iguala. Los padres y madres de los normalistas se lanzaron contra los marinos en una manifestación ayer frente a la Octava Región Naval, en la que por el momento consiguieron que la Semar se reúna con ellos para compartir la información que tienen sobre lo ocurrido.
La CNTE, plantón que ya no asusta
A más de 20 días de haberse instalado el plantón de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a las afueras de la Secretaría de Educación Pública, que dirige la maestra Delfina Gómez Álvarez, aún no se ven visos de que sus demandas vayan a ser resueltas. Los profesores demandan, entre otras cosas, un incremento salarial de 100%, y que se reanuden las mesas de negociación con el Presidente a la cabeza. Los profes tendrán que seguir esperando, pues nos aseguran que en la SEP no sienten la menor presión por el plantón, y en Palacio Nacional se ve muy lejano el día en tener una reunión con el Presidente, quien considera a ese movimiento como conservador. (El Universal, Nación, p. 2)
2.Saldo a favor. El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, afirmó que los resultados de las elecciones representan una clara victoria para Morena, sin embargo, dijo que el partido en el gobierno no debe dar por muerta a la oposición. Quedó claro que se reagrupará con miras a la elección presidencial de 2024, dijo, y auguró que Movimiento Ciudadano, que hasta ahora ha ido solo en los comicios de 2021 y 2022, hará alianza con PAN, PRI y PRD. Caminarán juntos en 2024, no sólo por ser competitivos, sino por sobrevivencia, dada la experiencia de este proceso electoral intermedio, advirtió. Se notó el músculo del Movimiento Regeneración Nacional y la flaqueza de los rivales. ¿Tendrán con qué para el 2024?
Que mientras el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, urgió a iniciar el debate de la reforma electoral una vez pasado el “calor” correspondiente en seis estados, el priista Rubén Moreira, presidente de la Junta de Coordinación Política, descartó en términos reales un periodo extraordinario para abordar la iniciativa del Ejecutivo y si acaso se convoca al pleno antes del 1 de septiembre, será para atender resoluciones y mandatos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Que algo sí se está moviendo en la coalición Va por México pues el dirigente del PAN, Marko Cortés Mendoza, prometió el pasado jueves que este lunes al mediodía, después de la jornada electoral, saldría unido con los presidentes del PRI y el PRD, pero la conferencia se canceló y hasta mitad de semana no hay fecha de cuándo pueda llevarse a cabo. Y mientras se entretienen con eso de que “hay tiro” para 2024, a Alejandro Moreno le sigue lloviendo y ahora le tocaron las pedradas de Roberto Madrazo, quien recomendó a la alianza opositora presionar para echar a Alito del liderazgo tricolor.
Que ante las ausencias constantes de los morenistas de la Comisión del Bienestar del Congreso de Ciudad de México a las sesiones, Jesús Sesma, presidente de esa instancia, pedirá la remoción de los que han acumulado más de tres inasistencias y los acusó de falta de compromiso, pues recordó que están detenidos los trabajos de la nueva Ley de Protección y Bienestar Animal además del dictamen que busca prohibir las corridas de toros. Los aludidos son Alicia Medina, Christian Moctezuma, Leticia Estrada y Miriam Valeria Cruz. Mínimo que les descuenten el día.
Que por unanimidad, con 23 votos a favor el Congreso de Hidalgo aprobó la iniciativa de la petista Elvia Yanet Sierra Vite para reformar y adicionar disposiciones a leyes y al Código Penal estatal que permitan garantizar el bienestar de los animales que son utilizados para el abasto, con lo que esa entidad se convierte en la primera en la historia de México en incluir esa protección. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Acuerdos energéticos
Nos adelantan que los acuerdos alcanzados entre el presidente López Obrador y 16 empresas de Estados Unidos incluyen inversiones en el país para trabajar de manera conjunta con Pemex, dirigida por el tabasqueño Octavio Romero. Los detalles se darán a conocer la próxima semana, pero es un hecho que el sector energético será el ganón.
Vienen parques industriales
Por cierto, el gobierno federal alista 10 parques industriales que se van a instalar en las inmediaciones del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. El secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, ya lo difunde como una de las obras emblemáticas de la actual administración, que busca facilitar la conexión de proveedores con empresas.
Se coló a la reunión
Hubo una colada en la reunión entre el gobernador del Edomex, Alfredo del Mazo, y Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial: Laura González, quien preside ese mismo organismo a nivel estatal. De ella se esperan más resultados y menos grilla, por lo que, nos dicen, su intromisión ojalá haya servido para aprender algo de su jefe.
Rechaza neoliberalismo
Resulta que el líder de los diputados del PRI, Rubén Moreira, ahora también le dice fuchi al neoliberalismo. Al realizar su balance sobre los resultados electorales del pasado domingo en seis entidades, consideró: “lo que nos está afectando es ese neoliberalismo que tuvo la mayor derrota en el 18”. De hecho, sostuvo que su partido es de centro izquierda.
Higinio cosecha respaldo
Nos cuentan que la agrupación Mexiquenses de Corazón respaldó al senador Higinio Martínez en su convocatoria a la unidad de Morena en el Estado de México. Así que en las próximas semanas se reunirá con 80 mil simpatizantes para acelerar lo que llaman, la transformación en la entidad. Quieren que en 2023 ocurra lo que pasó el domingo en Hidalgo. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
Y que aparece el “¡presidenta, presidenta!”
Aunque desde Palacio se buscará poner algo así como lineamientos a las “corcholatas” para que las cumplan a la hora de promoverse de cara al 2024, es un hecho que habrá espacios a los que esos intentos de control no llegarán. Prueba de ello ocurrió ayer en un foro académico que se realizó en la Sala Nezahualcóyotl, pues con todo y que era académico, a la hora en la que fue presentada Claudia Sheinbaum de entre el público surgió el grito: “¡presidenta, presidenta!”, del que fueron testigos, entre otros, el rector de la UNAM, Enrique Graue, y la secretaria Ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Karina Batthyány. Por cierto que la Jefa de Gobierno sonrió ante la expresión inesperada y luego arrancó su participación.
PRI: empieza el río a sonar
Mientras el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, insiste en ver como un triunfo las últimas elecciones e incluso trata de sustentar en entrevistas la idea de que para el 2024 “hay tiro”, hay quienes, dentro de su partido, ya comienzan a exigir cuentas y un golpe de timón tras los resultados de su gestión. Es el caso del excandidato presidencial Roberto Madrazo, quien abiertamente señaló que la dirigencia debe ser renovada, tras dar cuenta de un dato duro, bastante duro: “Desde que Alito Moreno llegó a la dirigencia del PRI, el PRI perdió tres cuartas partes de los estados que gobernaba”, refirió. De 2018 a 2022 el tricolor pasó de gobernar 12 estados a sólo tres. Los estados que el PRI ha perdido ante Morena, nos recuerdan, son Tabasco, Colima, Tlaxcala, Zacatecas, Sinaloa, Campeche, Sonora, Guerrero, Oaxaca e Hidalgo.
Que se cayó por dos brincos
Resulta que el responsable de que un puente colgante se desplomara en Cuernavaca, en pleno día de la inauguración de la remodelación del llamado Paseo Turístico Ribereño, fue un tipo que dio dos brinquitos a la hora en que varios funcionarios cruzaban. Al menos ése fue el argumento que dio el presidente municipal, Julio Urióstegui, quien, por cierto, fue uno de los que azotó en la parte baja de la pequeña barranca. “Imprudencia de quien empezó a saltar, no resistió el peso y nos caímos cerca de 20 personas”, refirió. Sus dichos no gustaron mucho, pues se anticipan a obviar los resultados que arrojen los peritajes que se pudieran hacer, y la búsqueda de responsables, si los hubiera, en torno al cumplimiento de un contrato pagado del erario.
Y en Morena también a cuentas
Y hablando de rendición de cuentas tras las elecciones del domingo pasado, en las filas de Morena, nos dicen, no habrán de “cantar mal las rancheras”. Y es que por lo pronto en Durango, entidad en la que la candidata guinda Marina Vitela perdió ante Esteban Villegas, de PRI-PAN-PRD, ya aparecieron las voces de los que no fueron favorecidos por la dirigencia nacional para pelear por la gubernatura, para recordar que ahí las cosas se hicieron mal desde el principio. Es el senador guinda José Ramón Enríquez el que está poniendo en tela de juicio algo que muchos quisieran dar por hecho: que la marca Morena gana elecciones solita, es decir, sin trabajo y cohesión entre las filas partidistas y dejando que se impongan decisiones cupulares. A ver qué dice Mario Delgado. Uf.
Invasión impune en la CDMX
Terrible, nos comentan, el caso de una pareja de personas de la tercera edad que exige justicia por el caso de un inmueble que habitaban en la Avenida Central 242 de la colonia Prohogar en esta capital, del que fueron echados mediante violencia y amenazas de muerte en abril de 2016. Según la denuncia, Gabriel Mayorga es “coordinador” de una presunta organización social que invadió el lugar, y estaría ligada con René Bejarano y el partido Morena. Arturo Fernández, el denunciante de 85 años de edad, señaló ayer que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México no actúa porque Mayorga presume tener la protección de los funcionarios de esa dependencia. Desde que fueron echados de su domicilio, el hombre y su esposa, Lourdes Hernández, han tenido que vivir en un asilo. Por eso reclaman que se les haga justicia. (La Razón, La dos, p. 2)
No es un secreto que Ricardo Monreal es cercano a Dante Delgado, presidente nacional de MC. Tampoco es un secreto que Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, busca ser candidato a la Presidencia. Y mucho menos es secreto que será casi imposible que se haga de la candidatura de Morena: no está entre las corcholatas del presidente.
Lo anterior viene a cuento porque el legislador ha dado muestras de tener en marcha un plan B -aunque exprese lo contrario- para buscar la candidatura en otro frente diferente al de Morena. Monreal es de los pocos morenistas que tiene puertas abiertas con el PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Su liderazgo en diferentes partidos se lo ha permitido y él lo ha aprovechado.
Llamó la atención ayer que aun cuando Dante Delgado sostuvo que su partido no va a hacer alianza con PRI, PAN y PRD para los procesos electorales de 2023 ni mucho menos para 2024, Monreal lo haya contradicho. “Se integrará esa alianza por supervivencia”, aseguró Monreal en conferencia de prensa, quien se dijo convencido de que los cuatro partidos opositores irán juntos contra Morena en la próxima contienda presidencial por necesidad política.
Es cierto que a Movimiento Ciudadano no le fue tan bien como se pensó en el interior del partido –salvo en Quintana Roo donde alcanzó poco más de 13 puntos–, pero sostuvo el registro de manera solitaria en el proceso del domingo pasado.
-Aguascalientes
Anayeli Muñoz Moreno obtuvo 32,270 votos = 6.9554%
-Durango
Patricia Flores Elizondo- MC
27,741 votos = 4.4868%
-Hidalgo
Francisco Berganza Escorza – MC
32,709 votos = 3.0828%
-Oaxaca
Dulce Alejandra García Morlan – MC
36,979 votos = 3.2738%
-Quintana Roo
José Luis Pech– MC
65,286 votos = 13.1354%
-Tamaulipas
Arturo Diez Gutiérrez Navarro – MC
44,895 votos = 3.1570%
“En Movimiento Ciudadano sabemos que la vía para derrotar a Morena no es con alianzas partidistas, porque los partidos de la alianza, en lugar de sumar votos, adicionan sus propios negativos, por eso pierden elecciones”, dijo Dante Delgado.
Dante suele decir “la política no es, va siendo”, pero ha defendido por sobre todas las cosas la independencia tras la coalición fallida en 2018 en la que PRI, PAN, PRD y MC respaldaron la candidatura presidencial de Ricardo Anaya. La relación se fracturó con Enrique Alfaro y nunca más volvió a ser igual cuando el gobernador de Jalisco comprometió la alianza electoral con Acción Nacional para el proceso de 2021.
A pesar de que los resultados estuvieron muy apretados para MC, el domingo pasado Dante no perdió el registro en ninguna de las seis entidades como, en cambio, si se les fue al PRD en Hidalgo y Tamaulipas. El PRI tuvo 2 9 por ciento para la gubernatura de Quintana Roo, quien salvó el registro del tricolor fue la elección diputados que hubo ahí al alcanzar 4.9 por ciento. ¿Monreal terminará como candidato de PRI, PAN, PRD?
UPPERCUT: En tono de burla López Obrador aseguró que los priistas y panistas tienen un problema ideológico, por lo que deben hacer un análisis de fondo con los resultados de comicios del pasado domingo. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 9)
Alrededor de las 2:43 de la mañana del pasado 14 de diciembre (de 2015), cuando la alborada daba la bienvenida a la luz de la mañana, Dios preparó el momento y el corazón de millones de fieles, manifestando Dios en un acto soberano el nombre de quien era su elegido, el que ha de dirigir la Iglesia de Cristo, el inicio de una nueva era; su nombre fue conocido por todos, es el Apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García. Posteriormente a esta manifestación de Dios, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García tomó su ministerio y elevó una oración fervorosa a Dios, junto con la Iglesia presente y los millones de fieles, que seguían la transmisión en 50 países de los cinco continentes”.
Así se cuenta en la Luz del Mundo, organización religiosa con sede en Guadalajara, cómo es que ese señor llegó a ser líder de la organización. Nombramiento directo de Dios. Pues sí, como con el delincuente/monstruo Maciel y cientos de otros en todas partes del mundo, Dios se volvió a equivocar. Hoy el elegido será sentenciado por abuso sexual después de haberse declarado culpable en una corte de California.
Hace unos años, cuando El Bronco fue a rendirle homenaje a Guadalajara y después cuando Martí Batres lo acompañó en Bellas Artes, escribí un párrafo que me trajo algunas quejas y líos con sus devotos: “Tengo como principio que alguien que en estos tiempos se dice designado directamente por Dios —cualquier dios— es de temer. La historia reciente de la humanidad tiene suficientes ejemplos de cómo esas cosas tienden a no terminar bien”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Las elecciones en México —y los últimos comicios así lo demuestran— han dejado de ser el típico ritual cívico de cambio de mando, esa cita a la que, las y los ciudadanos, asisten cada tanto tiempo para elegir a un presidente, a un gobernador o a un alcalde más.
Desde 2018 nuestro país vive un inédito y extraordinario proceso insurreccional; una revolución pacífica única en la historia del mundo. Vivimos un alzamiento cívico progresivo, que voto por voto, elección tras elección, va demoliendo a uno de los regímenes autoritarios más corruptos, represivos, sofisticados y longevos de nuestro tiempo.
Hoy los comicios son la expresión de esa disputa por la nación que ha dejado de ser un asunto solo de las élites. Hoy, las y los ciudadanos saben que votar es tomar partido en esa disputa que asumen como propia y contribuyen a que la balanza se incline decisivamente hacia su lado.
Las elecciones revisten pues un carácter plebiscitario; más allá de las y los candidatos, la gente se pronuncia a favor o en contra de un cambio de régimen o de una transformación que, no por ser pacífica y llevarse a cabo en libertad, o quizá y precisamente por eso, es menos profunda, duradera y radical que las que se han logrado con las armas en la mano.
Te lo dije, Ciro, la gente en nuestro país está consciente de que la paz es fruto de la justicia. Ya sufrió en carne propia los efectos terribles de la guerra. Sabe que la violencia solo genera más violencia y que lanzar al Ejército a exterminar criminales tuvo un doble y trágico efecto; convirtió al narco en una sanguinaria fuerza de combate y al Ejército, a la Marina y a las policías, en fuerzas igualmente criminales que violaron constante y masivamente los derechos humanos.
La paz no nace entre los cuerpos desmembrados. No germina cuando se derrama sangre a raudales. Te lo dije y te lo repito, Ciro, esos que como tú —permíteme citar a Fabrizio Mejía— “claman por más muertos ante el índice de muertos” se equivocan, pues —sigo con Fabrizio— su pensamiento se enraíza en “la convicción católica de que el mal existe como esencia, y no como malas acciones y las circunstancias que las convocan”.
Cercenar y no comprender era y sigue siendo la visión de los cruzados; los árboles se desarraigan, no se podan, si una rama se corta de tajo, otras nacerán y el árbol crecerá; así pasó con el crimen organizado.
Quienes, desde el poder combaten al mal haciendo más mal, tal es el caso de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto (que, por cierto, nunca corrieron riesgo alguno) abren heridas que tardan forzosamente generaciones en cerrar, convierten a su país en una fosa clandestina y condenan a la gente a la que gobiernan, a vivir y a morir, reducida a la condición de carne de cañón.
Contra eso votó la gente en 2018. Contra eso volvió a votar en 2021. Contra eso votó de nuevo el 5 de junio. Eso explica el crecimiento exponencial de Morena; sus aplastantes victorias en Oaxaca, Quintana Roo, Hidalgo y Tamaulipas, su avance de 3 a 33 por ciento y a 38 por ciento en el favor del electorado en Aguascalientes y Durango.
Por la construcción de la paz y por la justicia social — que la oposición considera limosnas— ha votado la gente desde 2018. Para poner fin a un régimen que causótanto daño y hasta que sus partidos pierdan el registro (como sucede con el PRI y PRD) o queden confinados, como el PAN, en solo unos cuantos reductos y apoyados por minorías, votó y seguirá votando, consciente, libre, alzada en urnas y sin miedo, la mayoría en este país. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Política, p. 12)
Ricardo Monreal sostuvo ayer que Movimiento Ciudadano acabará por integrarse a la alianza Va por México (PAN-PRI- PRD), rumbo a la próxima elección presidencial.
“Caminarán juntos en el 24, no sólo por ser competitivos, sino por sobrevivencia. Si caminan dispersos, aislados, no hay forma de que le ganen a Morena”, afirmó en rueda de prensa.
El análisis del proceso electoral del pasado domingo que hizo el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara alta lo llevó a afirmar que la oposición tiene necesidad de reagruparse y de constituir un solo frente político.
Monreal conoce muy bien a Dante Delgado, dirigente nacional de MC. Entre ellos fluye la comunicación, a menudo se les ve juntos. Sabe de lo que habla.
Me atrevo a decir que la declaración del zacatecano, en abierta contradicción con lo que Dante dice en público, no fue improvisada.
–¿Qué le hace pensar que MC va a actuar de esa manera, cuando insistentemente se presenta como la tercera opción? —preguntamos al senador.
—Lo he dicho porque he conversado con todos, y porque los resultados electorales del domingo no dejaron bien parada a la oposición. O sea, si somos serios, en un análisis objetivo, la oposición perdió cuatro; cuatro que no tenía Morena. Es tan sencillo como eso.
“Además, con un porcentaje electoral más abultado de los cuatro: Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo y Tamaulipas. Lo he platicado con los dirigentes que, por supervivencia, se van a unir. Es la única manera de que puedan ser competitivos con Morena. Es una necesidad política” –repuso. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
“No hay ningún problema, no hubo ningún problema”, dijo el presidente López Obrador después de que un grupo armado con fusiles AK-47 detuvo a un convoy de periodistas que seguía su gira por Sinaloa. Entonces, si no hay muertos, está bien que civiles armados detengan a la prensa. Aquí no pasa nada.
Sobre la jornada electoral, el lunes, tras una tupida lista de denuncias por compra de votos y reparto de despensas, dijo: “no dudo el que hayan repartido despensas y dinero, pero nada que ver con lo que había anteriormente”. Entonces, si se viola la ley electoral no importa, con que sea menos que antes ya está bien. Aquí no pasa nada.
También sobre las irregularidades del domingo, ayer en la mañana dijo: “a pesar de las tensiones, no se tuvo pérdidas de vidas humanas. Sí hubo estos llamados levantones, estas arbitrariedades a las que hice mención, órdenes de aprehensión, detenciones, pero no pasó a mayores… Afortunadamente ya todos los que habían sido detenidos, el informe de hoy es que ya están en libertad; periodistas que fueron detenidos, desaparecidos, los liberaron”. Entonces, si te liberan, no importa que te secuestren. Aquí no pasa nada.
Sobre la inflación que está en los niveles más altos de los últimos 20 años, López Obrador se reúne con la gobernadora del Banco de México, pero “por ejemplo, los temas de inflación, no tratamos eso, fueron otras cosas… intercambiar puntos de vista de cómo va la situación económica y va bien”. Aquí no pasa nada.
En el país de “aquí no pasa nada” vive el presidente López Obrador, pero todos los demás vivimos en otro lugar.
SACIAMORBOS
Se lo dije en esta columna: el Banco del Bienestar es un cascarón, uno más de los montajes de López Obrador. La Auditoría Superior de la Federación lo confirmó: hace unas semanas identificó un gasto de 65 millones de pesos para un software… que no está instalado ni operando. El Banco del Bienestar es un fiasco: no pudieron construir las sucursales prometidas, apenas repintaron unas que antes eran del Bansefi, no tiene core bancario, no tiene software, no tiene personal…
Además, arranca con una cartera vencida gigantesca: el gobierno repartió el programa de microcréditos, “tandas” del bienestar, sin incubar negocios, sin seguimiento, privilegiando a afiliados de Morena. El 83% de las tandas no se pagan. El 99% de los “créditos a la palabra” no se pagan. ¿Por qué? Porque no son tandas ni créditos. Es dinero que se usa para comprar votos, pagar representantes de casilla, movilizadores de acarreados, etc. Así me lo aseguran fuentes del propio gobierno. Por cierto, la funcionaria que fracasó con los microcréditos está ahora al frente de Telecomm. Tiene el plan de volverla Financiera del Bienestar. Receta para profundizar el fracaso. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 7)
Reitero lo dicho en mi columna del lunes: no creo que el presidente López Obrador tenga algún tipo de relación de complicidad con el crimen organizado. Y no, no supongo que su gobierno tenga una política explícita y deliberada de tolerar a grupos o actividades ilícitas.
Creo, sin embargo, que el presidente ha buscado deliberadamente crear suspicacias sobre el particular. No peca de ingenuidad ni ignora el peso de sus palabras. Sabe lo que significa admitir la responsabilidad directa por la liberación de Ovidio Guzmán y tan lo sabe que inicialmente trató de transferir el peso de la decisión a su gabinete. Sabe lo que implica saludar públicamente a la madre de Joaquín El Chapo Guzmán en Badiraguato. Sabe cómo se lee y cómo se interpreta la justificación de la presencia de un retén con civiles armados en Sinaloa el día mismo de una visita presidencial.
Todo esto, es de suponerse, forma parte de alguna apuesta política del presidente. No entiendo bien a bien lo que se persigue con esto, pero estoy convencido de que no son meras pifias ni actos irracionales. Hay una lógica detrás de esto, aunque no la entendamos del todo.
Y en esa lógica, espero que el presidente haya medido bien las consecuencias de esta serie de guiños a actores criminales. Discutí dos de ellas el lunes pasado: 1) el rechazo público: todas las encuestas disponibles indican una amplia oposición a esta serie de gestos conciliadores; y, 2) ¿qué pasa si los grupos criminales se toman en serio eso de “abrazos, no balazos” y empiezan a soltar plomo con la expectativa de que no habrá respuesta de parte de las fuerzas federales? Peor aún, ¿qué sucede si los rivales del Cártel de Sinaloa perciben, por las declaraciones presidenciales que hay algún tipo de arreglo del gobierno federal con esa banda criminal y que, en consecuencia, los funcionarios de alto nivel son blancos potenciales?
Pero hay una tercera consecuencia a considerar: ¿qué pasa si Estados Unidos ―o algunos de sus políticos o algunas de sus agencias― se empiezan a tomar en serio las palabras y los gestos del presidente López Obrador? ¿Qué pasa si empiezan a sospechar que hay algo más que cálculo político o simplemente actúan como si lo sospecharan?
Ya empezamos a ver algunas señales de ese fenómeno, a la par de la controversia por la negativa del presidente de asistir a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles. Marco Rubio, senador republicano por el estado de Florida, afirmó en un tuit que “me alegra ver que el presidente mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela no estará en EU esta semana.”
Algunos tal vez desestimen las declaraciones del senador Rubio, asumiendo que se trata de un simple representante de la extrema derecha. Eso sería un error: Rubio no solo es miembro del muy poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado, sino que copreside el Comité Selecto sobre Inteligencia. Esa es la instancia legislativa que supervisa a las agencias de inteligencia del gobierno de Estados Unidos y controla su presupuesto.
Si el senador Marco Rubio tiene esas preocupaciones (con o sin razón) sobre las relaciones del gobierno de México con grupos criminales, es de suponer que el tema va a estar (o ya está) en la agenda de las agencias estadounidenses.
Me parece que no es algo que el gobierno de México quiera que esté en las tuberías de la comunidad de inteligencia de EU, por fluida que sea la relación a nivel diplomático. En ese mundo, la memoria es larga y la lealtad es corta.
Espero que así lo lea el presidente y haga el control de daños necesario. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. 10)
Primero, como se dice, lo primero: justificar su ausencia en la Cumbre de las Américas porque excluir tres dictaduras es una política obsoleta “intervencionista”, es un chiste que se cuenta solo. En el mismo monólogo donde el presidente Andrés Manuel López Obrador acusó al gobierno del presidente Joe Biden y a senadores demócratas y republicanos de ello, se entrometió en la política interna de Estados Unidos con amenazas electorales veladas. Su inasistencia fue vista como un “golpe” por los principales diarios estadounidenses, cuyo desdén (The Washington Post y Los Angeles Times) reduce las expectativas de restablecer la influencia de la Casa Blanca en el hemisferio, y mina el deseo de López Obrador de ser visto como un líder en la región (The New York Times).
López Obrador se quedó sólo en compañía de tres dictadores y otras naciones de peso relativo. A la cumbre acudirán 23 jefes de Estado y de Gobierno, incluidos Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, la principal economía de la región; el argentino Alberto Fernández, con la representación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –que López Obrador quiso utilizar para forzar la destitución de Luis Almagro, secretario general de la OEA, sin que le alcanzara–; el chileno Gabriel Boric –que se espera haga el alegato de las mañaneras de López Obrador, pero de frente a Biden–, y un aliado de Palacio Nacional, Pedro Castillo, de Perú.
Dos terceras partes del continente no irán, en un caso porque le dio Covid-19 al presidente de Uruguay, Luis Lacalle, y en otro, el del guatemalteco Alejandro Giamattei, porque a un año de dejar el poder, prefirió cancelar su presencia por apoyar a su fiscal, Consuelo Porras, acusado por Estados Unidos de corrupción, previendo, quizás, acusaciones del mismo tipo una vez que deje el poder. O el salvadoreño Nayib Bukele, que canceló su asistencia por las protestas por violación a los derechos humanos que iba a enfrentar en Los Ángeles.
Cada líder latinoamericano tenía una justificación política clara para no ir, salvo López Obrador, quien mantuvo en suspenso su asistencia a la cumbre no como apoyo solidario a tres dictaduras, sino como reacción emocional a un extrañamiento que hizo el Departamento de Estado por sus declaraciones contra el gobierno norteamericano. A partir de ese enojo se montó en un burro, y fue cerrándose los espacios de maniobra.
Pero en la lógica de sus improvisados consejeros –donde se excluyó a la parte sensata de su equipo–, subir la apuesta contra Biden iba a tono con la motivación de su gira por Centroamérica, adquirir un liderazgo latinoamericano que rebasara el brasileño, pensando López Obrador que era una buena oportunidad antes de que Luis Inácio Lula da Silva, como cree, gane las elecciones presidenciales en octubre.
López Obrador siguió elevando el costo a Biden, aunque si se ve de manera objetiva, su boicot de la cumbre sólo tuvo dos seguidores reales, Xiomara Castro, de Honduras, y Luis Arce, de Bolivia. Es decir, hacer la defensa de tres presidentes que violan sistemáticamente los derechos humanos, que son lo que López Obrador asegura todos los días no es, terminó en un disparo con pólvora mojada. Su pretexto de intervencionismo es tan endeble como inservible. De nada sirve gritar en las mañaneras para alcanzar un objetivo político, como Boric y probablemente Fernández lo buscarán en la mesa plenaria del jueves, cuando hagan una defensa por la no exclusión en estas cumbres, frente a los interlocutores de carne y hueso, no ante las filas de sus marionetas en Palacio Nacional.
Es claro que este análisis no lo comparte el Presidente. De hecho, por sus posturas y declaraciones, López Obrador debe estar convencido de que hizo lo correcto. Traducida libremente su percepción sobre el papel histórico que juega, se puede afirmar que antepuso el apoyo de tres tiranos que no significan nada para México en términos políticos, económicos y sociales, a los intereses nacionales del país, que depende en más de 80% de su aparato productivo de Estados Unidos. ¿Qué ganó? Nada realmente. Sólo perdió.
La reacción del gobierno de Estados Unidos fue inmediata tras su anuncio de que no iría, y el freno que tenía la Oficina de la Representante Comercial de la Casa Blanca se levantó ayer, al presentar Katherine Tai la cuarta demanda a una empresa en México por presunta violación de los derechos colectivos de los trabajadores, en violación del acuerdo comercial norteamericano.
Seguramente ni López Obrador ni sus improvisados asesores tomaron nota de ello, porque se enfocó el Presidente en dirigir su metralla contra varios senadores, por sus vinculaciones con la comunidad anticastrista, deslindando a Biden de ellos, como si realmente hubiera discrepancias sobre lo que piensan de la trilogía de dictaduras latinoamericanas, de una forma paternalista.
Atacar a los senadores como lo hizo el lunes tuvo repercusiones casi inmediatas. Poco después de que los embistiera, el blanco central, Bob Menéndez, presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado, divulgó una declaración donde afirmó que se unía “a aquéllos crecientemente preocupados por la decisión del presidente López Obrador de pararse junto a dictadores y déspotas en lugar de representar los intereses del pueblo mexicano en la cumbre”.
Ayer siguió otro senador, Marco Rubio, uno a los que se refirió López Obrador sin mencionarlo por nombre. En un mensaje en Twitter, en español y con una fotografía del Presidente con la mano sobre la frente simulando un cuerno, escribió: “Me alegra ver que el Presidente mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de la droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, de un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela, no estará en Estados Unidos esta semana”.
López Obrador abrió con su posición maniquea dos frentes en Washington, que ya comenzaron a moverse contra él. Los intentos que se habían venido haciendo desde hace semanas para distender las relaciones bilaterales y lograr una mejoría, hasta ahora, han fracasado. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)
El fin de la Guerra Fría pareció anunciar una nueva era en la relación de Estados Unidos con América Latina. La mayoría de las naciones del continente tenía gobiernos democráticos y el recién firmado TLCAN mostraba que era posible tener entendimientos prácticos de mutuo provecho.
Las conferencias interamericanas se habían suspendido desde 1954 y diferentes iniciativas de complementariedad económica entre los países de la región no habían prosperado. Bill Clinton convocó a la primera Cumbre de las Américas en 1994 y sorprendió a todos proponiendo un área de libre comercio de las Américas.
Se formaron comisiones de trabajo y durante un tiempo se fueron negociando los aspectos más complejos. Sin embargo, las metas eran demasiado ambiciosas. Quizás hubiera sido mejor empezar por algunos sectores y luego sumar otros (como pasó en Europa). Brasil insistió en partir de los entendimientos ya existentes, lo que complicó todo. Aunque se planteaba una incorporación gradual, faltaron incentivos para acelerar el desarrollo social de los países más atrasados.
Clinton hizo una intensa gira por Sudamérica, pero el entusiasmo se fue apagando y surgieron nuevos obstáculos. Para colmo, la Casa Blanca no logró convencer a los congresistas demócratas para que le dieran la autorización para hacer una negociación fast track.
No obstante, más adelante se firmaron tratados bilaterales con Chile (2003) y Colombia (2011). CAFTA, el acuerdo con Centroamérica y República Dominicana (2007), no incluyó a Panamá (porque su economía, con base en servicios, requiere un trato especial) y ha tenido gran cantidad de ajustes. Costa Rica y Dominicana han modernizado su legislación y se han beneficiado ampliamente; no así los otros miembros. Por otra parte, las empresas estadounidenses han mostrado poco interés y ha faltado asistencia técnica y comercial.
Las grandes corporaciones se han convencido, después de dos años críticos, de que hay que acortar sus cadenas de suministro y distribución. Sin embargo, acá no estamos viendo las oportunidades que se abren y allá no han comprendido todo lo que han de hacer para que eso suceda.
Hasta ahora la administración Biden no ha mostrado mucho interés. No ha nominado embajadores en Colombia, Bolivia, Cuba y República Dominicana. Ha propuesto, pero no han sido confirmados, los representantes en Brasil, Chile, Uruguay, Venezuela, Panamá, Nicaragua, El Salvador, Belice y… la OEA.
PROBLEMAS COMUNES
Lo cierto es que hay desafíos que ni la Unión Americana ni las naciones de Latinoamérica pueden encarar solas. El más obvio es el cambio climático. Juntos hay que enfrentar la desforestación acelerada, la sequía y los desastres climatológicos, cada vez más frecuentes y dañinos.
La pandemia del Covid pegó más fuerte en este continente e hizo evidente que los mecanismos de cooperación sanitaria han sido insuficientes. Estados Unidos donó 70 millones de dosis, pero sólo Chile ha vacunado a 91% de su población. México anda en 61% y Panamá, Bolivia, Honduras y Venezuela no han cubierto ni a la mitad. Guatemala y muchos caribeños andan en un tercio.
La polarización que ha prevalecido en el Capitolio durante tres décadas ha impedido, por una parte, regularizar a los migrantes que llevan años viviendo allá y, por otro lado, no ha permitido establecer programas de trabajadores temporales ni facilitar la migración de mano de obra, a pesar de que se necesita en diferentes sectores. Al mismo tiempo la violencia en el Triángulo del Norte y la pobreza en Haití, Venezuela y Nicaragua han engrosado las corrientes de desplazados.
A los americanos les preocupa la penetración de la inversión y el comercio de China en este hemisferio. En vez de presionar o amenazar, podrían resucitar la Alianza para el Progreso (con énfasis en la infraestructura) y reimpulsar a los Cuerpos de Paz, desactivados por la pandemia.
La cooperación en la lucha contra la delincuencia organizada no debe limitarse a los aspectos policiales. Lo que urge es reforzar el Estado de derecho y la resiliencia social.
Desde que se acordó la Carta Democrática (tercera cumbre en Quebec), las instituciones representativas se han deteriorado y el populismo se ha expandido, incluso en Washington. Entre todos, sin exclusiones o sanciones, hay que difundir los valores democráticos y asegurar la limpieza y continuidad de las elecciones.
Es mucho lo que el continente unido puede lograr. Lamentablemente, una y otra vez, los proyectos comunes se han frustrado. Ojalá se encuentren fórmulas acertadas en Los Ángeles. (Alejandro Gil Recasens, El Financiero, Mundo, p. 27)
¿Monreal pinta su ruta? // Revive a la oposición // Morena, consejo: reflexionar // Delgado, la inmediatez
Justamente cuando el fuego en medios y redes sociales más fuerte está contra la oposición, que hace cabriolas alquimistas en busca de transmutar la derrota 4-2 en victoria, el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, apareció ante la prensa para reivindicar la importancia de la oposición (teorización válida, en abstracto), darle oxígeno retórico (que por sí misma no ha podido suministrarse, luego de este domingo) y asegurar que irá unida en 2024 (aunque Dante Delgado, el propietario del partido llamado Movimiento Ciudadano, esté diciendo lo contrario).
Habrá de verse si las palabras de este martes han constituido la mayor aproximación explícita, hasta ahora, de las posiciones del político zacatecano, que está fuera del ánimo sucesorio en Palacio Nacional, con los partidos opositores que se mantienen a la espera de una escisión en el partido guinda, que parecería sólo podrían protagonizar Marcelo Ebrard (siempre con la guillotina pendiente del caso de la línea 12 del Metro) y el citado Monreal, que ya sostuvo un duelo a punto de ruptura con el tabasqueño, ahora Presidente, a causa de la postulación de Claudia Sheinbaum a la jefatura del Gobierno capitalino (que buscaba Monreal, al grado de considerar que había un compromiso de López Obrador para hacerlo candidato a él y no a ella). (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
En las elecciones se renovaron seis gubernaturas y tomó aire la versión de un presunto contubernio entre el Presidente y los cárteles.
La fractura entre Porfirio Muñoz Ledo y el Presidente cuminó el jueves pasado, tres días antes de los comicios. Muñoz Ledo es un maestro en el arte de plantar ideas disruptivas en el momento justo. Sin dar evidencia lanzó dos afirmaciones durísimas: México tiene un “narcogobierno” y si el Presidente no corrige el rumbo pagará las consecuencias de su “contubernio con el narco“. Abona, por tanto, a la tesis alimentada desde la oposición al Presidente. Dejo de lado las consecuencias de la ruptura para abordar lo fundamental: ¿existe un contubernio entre el Presidente y los cárteles? No. No lo creo, pero la versión crece porque el Presidente está aferrado a una política equivocada en el fondo y la forma.
El Presidente está convencido de que él sí está atacando las raíces de la criminalidad. Presume de la Guardia Nacional y apuesta por los programas sociales creyendo que con ellos quita base social a la delincuencia. De acuerdo con esta lógica, si se trata con respeto y se habla suavecito a los delincuentes, estos reaccionarán reduciendo su agresividad con lo cual su gobierno gana tiempo. Este año bajaron los homicidios, pero la tendencia no se ha consolidado.
El razonamiento explica la polémica liberación de Ovidio Guzmán durante el llamado culiacanazo y el cariñoso saludo a la mamá de El Chapo. También enmarca la política de comunicación. El 25 de junio de 2020, Gaspar Vela, de La Octava, preguntó en la mañanera el nombre de los cárteles operando en el Valle de México. El entonces secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, le aclaró que “desde el inicio de este gobierno” decidieron no mencionarlos por nombre. El Presidente intervino para respaldar a Durazo y añadir que “nada más por esa ocasión” haría una excepción; instruyó al general secretario de la Defensa para que mostrara los nombres de los cárteles operando en el Valle del Anáhuac. Lo hacía, aclaró, para demostrar que “sí sabemos, que sí tenemos información”, que “no damos garrotazos a lo tonto al avispero”.
De lo anterior se infiere que también es deliberado el trato amable a los integrantes de los cárteles. Si Felipe Calderón los llamaba “cucarachas”, Andrés Manuel López Obrador los llama “seres humanos”, “gente buena y trabajadora” y “delincuentes”. Solo en contadas ocasiones los califica de “criminales” a los que debe comprenderse y ayudarse. En las mañaneras del 21 de enero de 2020 y 7 de junio de 2021 hizo una comparación absurda pero reveladora de sus impulsos: los criminales son mejores que la “delincuencia de cuello blanco” que “se porta más mal” y le “ha hecho mayor daño a México”.
Cuento con cifras y razones para asegurar que es una estrategia bien intencionada pero incompleta porque ignora la metamorfosis vivida por la criminalidad desde que empezara la guerra en el lejano 2006. Los criminales se han aprovechado de la tregua unilateral para expandir su poderío en múltiples dimensiones. Las encuestas reflejan el rechazo mayoritario a esa estrategia, hay una percepción generalizada de que se expande el poderío criminal y que está en curso un asalto deliberado a las elecciones locales. En el proceso electoral 2020-2021 asesinaron a 34 candidatos y candidatas.
El escándalo provocado por esas muerte y por las elecciones en Sinaloa parece haber causado un cambio en la estrategia electoral de este año. Según Data Cívica no ha habido eventos de “violencia criminal-electoral”, pero según la misma organización durante las campañas hubo “más de 50 eventos de violencia criminal contra figuras políticas”. Definitivamente, necesitamos afinar nuestra comprensión de las intenciones criminales con su asalto a los cargos públicos. Es igualmente urgente prestar más atención a regiones y estados específicos. Tamaulipas, por ejemplo.
El desenlace es complejo e incierto. En los próximos dos años el Presidente mantendrá su estrategia, los criminales seguirán empoderándose al igual que la hipótesis del contubernio entre el Presidente y los cárteles. En la mayoría de los casos se desentenderán de sustentar con evidencia el pronóstico optimista y las descalificaciones apocalípticas. Se habla mucho y se demuestra poco. (Sergio Aguayo, Reforma, Nacional, p. 11)