LA BUENA noticia es que Andrés Manuel López Obrador incorporó más mujeres a su gabinete. La mala noticia es que flaco favor le hace el Presidente a las causas feministas, al dejar de lado a mujeres capacitadas para esos cargos y nombrar a sus incondicionales.
SE DABA por hecho que Tatiana Clouthier se integraría al equipo presidencial, como pago por haberle dejado libre el camino a Clara Luz Flores para ser candidata de Morena en Nuevo León. Lo que nadie se esperaba era que fuera a la Secretaría de Economía, sector en el que la licenciada en letras inglesas no tiene experiencia.
SEA COMO SEA hay que darle el beneficio de la duda, aunque no está claro cuáles serán sus funciones pues la SE está medio desmantelada: el comercio internacional lo lleva la Cancillería; la (mala) relación con la iniciativa privada se decide en Palacio Nacional; el fomento a la industria no existe en este gobierno, y para todo lo demás está el Ejército.
Y DONDE de plano se voló la barda el Presidente fue en el nombramiento de María Elvira Concheiro como tesorera de la Federación, pues se trata de una socióloga con nula experiencia en cuestiones financieras o hacendarias. De hecho, buena parte de su carrera la ha dedicado al estudio… ¡del marxismo! A lo mejor Andrei Manuelovich la designó para que se traiga el oro de Moscú. (F. Bartolome, Reforma, Opinión, p. 8)
Las peleas de López-Gatell.- Nos hacen ver que el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quiso jugar en las grandes ligas de la política y se topó con dos personajes experimentados en estas lides que le están dando algunas lecciones. Nos explican que se opuso a la compra de vacunas contra el coronavirus, trató de obstaculizar las gestiones de la Secretaría de Relaciones Exteriores para su compra y autorización, y perdió la batalla contra el canciller Marcelo Ebrard. Esta mañana se anunciará el plan de vacunación. En otro escenario, López-Gatell trató de confrontar a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y ahora la mandataria capitalina lo puso en un aprieto, pues ante el incremento de casos de Covid-19 en la CDMX, doña Claudia dijo que la ciudad se paralizaría solo si la Secretaría de Salud coloca el semáforo epidemiológico en rojo. Así, la responsabilidad de cerrar o dejar abierta la ciudad es de López-Gatell. Nos aseguran que el médico se considera presidenciable y se enfrascó en una pelea con dos presidenciables de la que parece ser no saldrá muy bien librado. (El Universal, Nación, p. 2)
Poder conciliador. Tatiana Clouthier, actual diputada por Morena y excoordinadora de la campaña electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador, será la nueva secretaria de Economía. Graciela Márquez, quien deja esa posición, será propuesta ante el Senado para ocupar un lugar en la Junta de Gobierno del Inegi, en sí, un cargo de menor rango. Márquez, en estos dos años, fue tejiendo su labor un tanto a la sombra y deja su lugar a Clouthier, una mujer que, ciertamente, ha sido capaz de criticar las decisiones que desde la 4T no le han parecido. Tras la exitosa campaña que comandó en 2018, López Obrador le ofreció un cargo y ella, elegantemente, lo rechazó. Se ha madurado su participación política y ahora será secretaria. Otra mujer. La comunicación es su fuerte, con empresarios y con medios. Brillará. Ya lo verán. (Excélsior, Nacional, p. 15)
Que interrogado sobre el anuncio sanitario asignado hoy al canciller Marcelo Ebrard, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, respondió que la política nacional de vacunación contra el coronavirus “es del gobierno de México y no importa quién la presente”. Ya encarrerado, ante la declaración del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, de que la entidad será la primera en aplicar el remedio para el covid-19, el doctor recordó que la estrategia de prevención y control de enfermedades corresponde de manera estricta al Estado, es decir, es atribución federal. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Otro motivo para cabildear.- Nueva encomienda les espera al canciller Marcelo Ebrard y a la embajadora Martha Bárcena. Tendrán que cabildear en Estados Unidos la iniciativa que busca regular la presencia de las agencias de inteligencia en México. Por lo pronto, nos dicen que el documento, presentado el fin de semana en el Senado mexicano, no fue bien visto en Washington.
Los relevos.- Nos hacen saber que una razón para mandar al Inegi a la exsecretaria de Economía, Graciela Márquez, es controlar ese instituto en 2021, año en el que tiene que proponer a un nuevo director, y si éste es partidario de la 4T, pues qué mejor. En el caso de Tatiana Clouthier, esperan que sus relaciones con los empresarios les ayuden a restablecer los vínculos con ese sector. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Clouthier, Clouthier y el nombramiento.- Nos hacen ver que Tatiana Clouthier esperó durante seis semanas la confirmación para incorporarse al gabinete federal luego de aquella plática que sostuvo durante una escala que programó el Presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado 20 de octubre, en el Aeropuerto de Monterrey. Reunión en la que escuchó que las encuestas no estaban con ella, porque en Nuevo León las preferencias apuntaban hacia la alcaldesa del municipio General Escobedo, Clara Luz Flores. Como sea, Tatiana se subió a los primeros vagones de la 4T con lo que refrenda su proximidad hacia el Presidente y también refrenda otra proximidad un tanto extraña, con su hermano Manuel quien apenas se enteró de la noticia publicó en las benditas redes: “Tatiana es muy trabajadora, muy honesta, muy ejecutiva, de retos y quiere mucho a México, éstas son sus virtudes; los riesgos son que se le suba el poder, que se haga chaira y polarice en lugar de unir, que no escuche a la IP, que no sea escuchada por AMLO y sólo la use”. Uf. (La Razón, La Dos, p. 2)
La DEA, infiltrada por el narcotráfico
La comisión bipartidista del Congreso de EU que estudia los acuerdos de cooperación entre su país y los estados, como México, donde opera el narcotráfico, reconoce que una de las filiales de la DEA ha sido infiltrada por los cárteles.
Lo dice de esta forma: “Debido a la infiltración de cárteles en las Unidades de Investigación Sensible (UIS), el Departamento de Justicia está revisando el programa a solicitud del Congreso. Considera que debe examinarse si las operaciones tienen como objetivo a los grandes capos y si cumplen el objetivo de desmantelar las redes del tráfico de drogas”.
Un informe de la Comisión de Política de Drogas del Hemisferio Occidental, del Congreso, sin calificar el hecho pone en tela de juicio el trabajo de las agencias gubernamentales en nuestro país al señalar que sólo en 2019 murieron por sobredosis de drogas 71 mil personas, cifra sin precedentes. (Miguel Ángel Velázquez, La Jornada, Capital, p. 32)
García Luna, ¿mensaje electoral? // Cantar para PAN y FelYMar // Cambios e ideología //Tatiana y el 2024
Genera preguntas y especulaciones la solicitud mexicana de que sea juzgado acá Genaro García Luna, quien fue ejecutante secretario de Seguridad Pública durante el sexenio funerario de Felipe Calderón Hinojosa y actualmente está detenido en Estados Unidos bajo acusaciones de haber servido al crimen organizado, en específico al cártel de Sinaloa.
Hay diferencias en lo sucedido con el general Salvador Cienfuegos, quien fue secretario de la Defensa Nacional con Enrique Peña Nieto y el gobierno obradorista se afanó en traerlo de regreso a México, no para sostener en lo inmediato (¿o nunca?) el grueso expediente de densas acusaciones en su contra por delitos relacionados con el crimen organizado. Parecería muy difícil que García Luna retornara a México para ser liberado de inmediato y pasara a descansar a su casa, dejando número telefónico y domicilio para ser notificado si algo fuese judicialmente necesario.
Cienfuegos significa la continuidad del espíritu corporativo militar representado actualmente por el general Luis Cresencio Sandoval y también muestra los límites de las acciones reales del obradorismo contra la corrupción del peñismo, que hasta ahora se han centrado en Rosario Robles y otros personajes de menor nivel en el organigrama del poder sexenal anterior. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Para no ser iguales, cómo se parecen. Dejemos de lado los contratos de Pemex a la prima Felipa del Presidente (que, por cierto, rescindieron por la publicación periodística y no porque la Secretaría de la Función Pública investigara quiénes conformaban la empresa y el claro conflicto de intereses); o los contratos millonarios y a sobreprecio que la gestión amloísta otorgó a 18 empresas fantasma, revelados por Sandra Romandía; o, hablando de familiares y SFP la tapicería de espectaculares en Acapulco del aspirante a la gubernatura Amílcar Sandoval, hermano de Irma Eréndira, “al estilo de Montiel o Moreno Valle con el truco de la portada de revista”, reportó Carolina Rocha, o la ilusión calderonesca de la militarización de la seguridad pública, corregida, aumentada y emperifollada en el reciente mensaje del 1 de diciembre.
Olvidemos por un momento esas acciones, tan arraigadas en sexenios pasados, para enfocarnos en otro evento de los últimos días. El viernes, los de ahora sostuvieron los dichos de los de antes en torno a una de las agresiones aberrantes que describen los tiempos que nos han marcado y que no cesan: el doloroso fin de Ernestina Ascencio Rosario, el 25 de febrero de 2007, a pocos metros de un campamento militar en la sierra de Zongolica, Veracruz. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Andrés Manuel López Obrador siempre ha competido por la Presidencia de la República con coaliciones partidistas porque sabía que solo así podría enfrentar a sus opositores de gobierno. Lo hizo en 2006 con el PRD, PT y Convergencia; en 2012 por el mismo PRD, PT y MC, y en 2018, ya por Morena, con el PT y el PES, el partido de la comunidad evangélica.
Entonces no veo por qué ahora, desde la Presidencia de la República, se lanza contra la alianza de toda la oposición que, al descalificarla todos los días, la fortalece porque le da el peso y presencia que sola no tiene.
El objetivo de la alianza y AMLO es el mismo. Más que las 15 gubernaturas en juego el domingo 6 de junio, o las alcaldías y congresos en 28 entidades, es la mayoría en la Cámara de Diputados.
El reto de esta alianza opositora es encontrar a los mejores liderazgos locales y no desenterrar a sus dinosaurios, lo que los derrotaría. Mientras se llega a las campañas-campañas, el mejor publicista de esta alianza opositora ha sido López Obrador, por quien más se conoce de su existencia y, a la vez, de su preocupación por este frente de sus adversarios. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
El presidente Andrés Manuel López Obrador hubiera querido que en 2021 se reunieran tres acontecimientos en una misma fecha: la elección intermedia, así como sendas consultas sobre los juicios a expresidentes y sobre su propia permanencia en el poder (“revocación del mandato”).
Por las negociaciones que hubo que entablar con la oposición por tratarse de reformas constitucionales —para las cuales el oficialismo no tiene una mayoría calificada en el Senado—, las mencionadas consultas se realizarán en fechas distintas de los comicios. El 6 de junio se renovará la Cámara de Diputados y también habrá votaciones locales concurrentes para gobernadores (en 15 estados), congresos locales (en 29) y ayuntamientos (en 28).
La consulta que promovió el propio presidente López Obrador para juzgar a los expresidentes —matizada por la Suprema Corte para referirse a “actores políticos”— se realizará el 1 de agosto de 2021, mientras que la de revocación del mandato, en caso de convocarse, será en marzo de 2022. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
La llegada de Tatiana Clouthier a la Secretaría de Economía implica un fortalecimiento del entorno presidencial y, al mismo tiempo, un alejamiento de las consideraciones técnicas para favorecer la política.
Tatiana, al inicio de la administración, fue propuesta como subsecretaria de Gobernación, una posición que no llegó a asumir para regresar a Nuevo León, se suponía que para buscar la candidatura.
Graciela Márquez Colín es, de alguna forma, la antítesis de Tatiana. Es una especialista con sólida formación y poco, o nada, de carisma político. Fue durante estos dos años una de las figuras moderadas del gabinete. Su esposo, el economista Gerardo Esquivel, comenzó como una de las principales figuras de la secretaría de Hacienda, incluso con más peso que Carlos Urzúa, pero rápidamente dejó esa secretaría para irse al Banco de México.
A la Tesorería de la Federación llega Elvira Concheiro, otra mujer que desde hace años acompaña a López Obrador. Sustituye a otra colaboradora, ella sí con experiencia técnica importante para llegar al Banco de México, Galia Borja Gómez. Esa posición será clave a la hora de decidir si se mantiene o se cambia a Alejandro Díaz de León en la gubernatura de Banxico.
Otra mujer, la capitana Ana Laura López, llega a la dirección de Puertos en lugar de Rosa Icela Rodríguez, ya próxima a incorporarse a la Secretaría de Seguridad.
Hay otros movimientos interesantes. Tengo serias dudas de que el acuerdo del gobierno con la iniciativa privada en torno a la ley de outsourcing, de subcontratación tenga los alcances que algunos creen ver. Habrá tiempo para analizar y modificar una iniciativa de ley que, cómo está propuesta, podría provocar graves daños económicos, incluyendo al propio gobierno, el cual subcontrata a más de 500 mil personas y que no tiene presupuesto alguno para incorporarlas formalmente. Habrá que ver qué quiere decir eso de abandonar malas prácticas o cómo se plantea el otorgamiento de derechos laborales, una medida acertada, pero que debe ser también revisada, porque en la economía formal la creación de empleos es cada día más costosa para cualquier empleador que, además, ve enormes dificultades cuando debe ajustar su plantilla laboral: tener una economía flexible en ese ámbito será fundamental para salir de la crisis. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)
En los nombramientos dados a conocer el día de ayer por el presidente López Obrador hay luces y una que otra sombra. Permítame referirles en primera instancia el de Galia Borja, quien seguramente no tendrá problema para que el Senado la ratifique y se convierta en integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México.
A mi juicio se trata de una designación afortunada. No sólo por el hecho de que poco a poco la equidad de género va llegando al banco central sino por la preocupación que existía de que el presidente López Obrador pusiera en ese cargo a alguien con quien se identificara ideológicamente.
No fue el caso. Quienes conocen a Galia Borja saben que su trayectoria ha sido predominantemente técnica y tiene un perfil discreto, muy a tono con un banco central.
Probablemente, como matemática, no sea la macroeconomista más formada, pero sin duda va a tener un conocimiento detallado de los procesos fiscales en México, el cual se sumará al de Irene Espinosa, hoy también en la Junta y a quien sucedió en la Tesorería de la Federación. Me parece que los mercados financieros respiraron con alivio al ver que la conformación de la Junta del Banxico sigue preservando un perfil esencialmente técnico.
El paso de Graciela Márquez al INEGI, en reemplazo de Enrique Ordaz, es también algo positivo. Márquez es una académica de reconocida trayectoria. Evidentemente, no se trata de una experta en estadística y métodos cuantitativos. Pero es una persona con una formación sólida y criterio propio, que se sumará a la junta de gobierno del Instituto.
Como segunda mujer en ese órgano de gobierno, es una muestra de que se avanza en la equidad de género. Quizás lo desafortunado es que el presidente sugirió que es su candidata a la presidencia de ese organismo por su cercanía con el gobierno.
La doctora Márquez tiene un año para dejar ver que es más su rigor profesional que su identificación política. La llegada de Tatiana Clouthier a la Secretaría de Economía puede tener un doble significado. (Enrique Quintana, El Financiero, Opinión, p.2)
La reforma electoral de 2008 corrigió uno de los abusos más escandalosos a que dio lugar el régimen de coaliciones electorales en México. Suprimió la transferencia de votos entre partidos políticos mediante convenios de coalición. En adelante, los únicos votos que contarían para mantener el registro y recibir financiamiento público serían los que los electores les dieran en las urnas al tachar su emblema en la boleta.
La medida puso un freno al abuso de los convenios de coalición como medio para asegurar la supervivencia de partidos que no tenían ninguna representatividad en el electorado. Sin embargo, abrió la puerta a otro tipo de tropelías: la evasión del tope constitucional del 8% a la sobrerepresentación en la Cámara de Diputados.
Los convenios de coalición se empezaron a utilizar como medio para darle vuelta a la diferencia máxima permitida entre el porcentaje de votación y de curules. El esquema opera mediante la transferencia de cuotas de sobrerepresentación.
Un partido nodriza, socio menor de coalición, registra como suyos a los candidatos de su socio mayor en distritos uninominales relativamente seguros. Estas curules contarán para topes de sobrerepresentación del partido nodriza. Así el socio mayor de la coalición podrá conseguir un mayor número de curules de representación proporcional (RP), que aquellas a las que tiene derecho.
Una vez pasada la elección, la simulación se hace evidente. Los diputados incubados abandonan el partido nodriza. Se adhieren al grupo parlamentario del partido que encabeza la coalición, cuyo tamaño se infla por encima de los topes de sobre representación permitidos. (Benito Nacif, El Economista, El Foro, p.55)
En su enésimo discurso-informe gubernamental del 1º diciembre, el señor presidente de la república -electo por 30 millones de ciudadanos de los casi 90 millones del padrón electoral, dicho sea de paso- aseveró que 97 de 100 de sus promesas electorales a los ciudadanos ya han sido cumplidas, en apenas dos años de gestión.
¡Caray! Una productividad del 97% y aún le faltan cuatro años de gobierno. Tal vez es una buena oportunidad para hacer nuevas y muchas más promesas a sus votantes.
Pero, de ser cierta la afirmación presidencial, sacando cuentas las tres promesas que le faltan por cumplir son, nada más ni tampoco menos, las que tienen qué ver con la inseguridad, criminalidad y violencia; la economía, y la salud pública (ésta última profundamente agravada por la pandemia del covid 19, que hay que decirlo: no es responsabilidad de la presunta transformación que padece el país, pero que el gobierno sí tiene la obligación de contenerla).
En dos años de gobierno, la autodenominada Cuarta Transformación ha acumulado el doble de homicidios que en la administración de Enrique Peña Nieto (los números del gobierno de Felipe Calderón, calificado de gobierno asesino, son todavía menores); los delitos crecen todos los días; el Ejército y la Marina siguen en las calles haciendo labores de policías como antes; la flamante Guardia Nacional brilla por su ausencia. (Gerardo Galarza, El Sol de México, Nacional, p.5)