Contrario a toda evidencia, en el INE asumen que los recursos son infinitos. (La Jornada, Contraportada)
APENAS EL MARTES, el comandante de la 35 Zona Militar, con sede en Chilpancingo, General de Brigada Jorge Pedro Nieto Sánchez, dijo que las tropas buscarían por tierra y aire a los 17 comerciantes desaparecidos. Inclusive informó que todo un regimiento de caballería, con 400 efectivos, se sumarían a la búsqueda.
TAMBIÉN CULPÓ al grupo criminal de “Los Ardillos” del secuestro de esos comerciantes. Al día siguiente la respuesta criminal fue la de dejar abandonados en una camioneta los restos de 11 de los 17 desaparecidos en la región centro de Guerrero. Un evidente reto a la autoridad.
LA PRESIDENCIA citó al Fiscal guerrerense, Zipacná Jesús Torres Ojeda, y ayer mismo participó en la junta de seguridad en Palacio Nacional, donde negó que sus agentes hubieran alterado la escena del crimen… aunque todas las evidencias dicen lo contrario.
Y AUNQUE el tema de la violencia desatada en Guerrero dominó la reunión, extrañamente no fue convocada la gobernadora Evelyn Salgado. A menos, claro, que haya decidido dejar plantada a Sheinbaum.
LA DECISIÓN que se tomó es establecer estrategias diferenciadas por región, aunque lo que más preocupa a las autoridades federales es la falta de colaboración del gobierno estatal. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Vuelve la pesadilla trumpista a los mercados mexicanos
Nos cuentan que apenas unos días después del triunfo de Donald Trump comenzaron los jaloneos en el equipo presidencial y el caos que caracterizó a la Casa Blanca de su primer periodo. Y revivió también el nerviosismo de los mercados en México. En aquella etapa, un tuit del presidente estadounidense tumbaba al peso y ayer, una versión no oficial movió la cotización. The Wall Street Journal publicó que Robert Lighthizer, el amigo de los aranceles, está listo para volver a ser el representante comercial del gobierno de Estados Unidos y con eso bastó para desatar pánico por un rato. Poco después, desde el equipo de Trump mandaron señales de que aquello era mentira: “complete bullshit”, le dijeron al influyente portal Politico, los trumpistas muy a su estilo. El mercado cambiario se calmó, pero el tema es que nunca se sabe qué es real y qué no en el entorno de don Donald. A abrocharse los cinturones, pues, que esto apenas empieza.
El juicio político y el petate del muerto
Lo que no está claro si no saben o se hacen son los legisladores de la mayoría oficialista que, como solía decir el expresidente López Obrador, quieren asustar con el petate del muerto de los juicios políticos. La Comisión Jurisdiccional, dominada por Morena en la Cámara de Diputados y encabezada por el exlíder del partido evangélico Encuentro Social, Hugo Erick Flores, anunció que enfocará sus baterías en impulsar un juicio político contra el excomisionado presidente del INE, Lorenzo Córdova, lo que sería de risa si no se hubieran visto las chicanadas legales de las últimas semanas en el Congreso. El juicio político se puede abrir en contra de funcionarios que estén en el cargo o hasta un año después de haberlo dejado. Don Lorenzo terminó su periodo en abril de 2023, así que no tiene ningún sentido la amenaza salida desde el escritorio de don Hugo. Todo sea por quedar bien con la tribuna guinda.
Usarán herramienta de Morena contra reforma judicial
Nos cuentan que los trabajadores del Poder Judicial que intentan mantener viva su lucha, buscan ahora darle una sopa de su propio chocolate a los morenistas, echando mano de una de las herramientas favoritas del lopezobradorismo: la consulta ciudadana. Los inconformes comenzarán su estrategia para recabar los dos millones de firmas de ciudadanos que requiere la ley para que el Congreso apruebe realizar la consulta y el INE se encargue de organizarla. Nos hacen ver que para algunos es una idea inteligente para sostener el movimiento a largo plazo, mientras que otros alertan con pesimismo que aquello será como ponerse con Sansón a las patadas frente a la capacidad de operación del partido oficialista.
¿Pa’ movilización, movilización y media?
A propósito de la maquinaria morenista, nos recuerdan que el partido guinda está convocando a la gente a reunirse en las plazas públicas mañana, para celebrar el avance de la reforma judicial, luego de que no prosperó el intento de frenarla en la Suprema Corte. La pregunta es si esta invitación que hizo la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, tendrá el eco esperado, considerando que se hizo con apenas con unos días de anticipación. Ese día, doña Luisa María tiene prevista una gira en Chihuahua. Ya se verá. (El Universal, P. 2)
Que la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, se preguntó si el presupuesto solicitado por el Instituto Nacional Electoral, que encabeza Guadalupe Taddei, es una estrategia para detener la reforma judicial, pues a su consideración es “impensable” el monto de recursos solicitado para la selección de jueces, esa para la que, por cierto, tanto se empeñó la propia 4T sin decir de dónde saldría el dinero. De gira por Colima, señaló que los 13 mil millones de pesos están fuera de las políticas de austeridad.
Que la presidenta Claudia Sheinbaum vivió un momento atípico en sus giras cuando subieron a una pequeña niña al templete donde encabezaba una asamblea informativa en Villa de Zaragoza, San Luis Potosí, por lo que la mandataria dejó de lado su discurso para cargarla y hasta le dio algunos minutos en el acto, tantos como los que tuvo el gobernador Ricardo Gallardo, quien recibió rechiflas y mejor dio por terminado su mensaje.
Que si nos atenemos a la narrativa del gobernador de Tabasco, Javier May, esa entidad debe ser la número uno en combate al crimen a escala nacional, porque jura que la ola de violencia y caos que vivieron el jueves pasado por esas tierras se debe a “importantes detenciones”. Si consideramos que la delincuencia no ha dado respiro a ese estado a lo largo del año, vaya que sí está trabajando la unidad encargada de cazar a los jefes del hampa, con la administración anterior y la actual. Seguro.
Que el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, hizo un llamado de atención por la gravedad de la crisis ecológica y advirtió que el planeta enfrenta una encrucijada en la relación de la humanidad con el medio ambiente, durante la ceremonia conmemorativa de los 95 años del Instituto de Biología de la Universidad, que es hoy un referente científico para la toma de decisiones. Por cierto, José Hernández, astronauta de origen mexicano-estadunidense de la NASA, encabezará este sábado La noche de las estrellas en las Islas de Ciudad Universitaria. (Milenio, Al Frente, p.2)
Golpe de timón azul
Este domingo, nos comentan, marcará un antes y un después para el PAN, un partido que llegó a tener la Presidencia de la República durante dos sexenios consecutivos, pero que vino a menos en los últimos años. Los militantes de Acción Nacional elegirán a su nuevo dirigente nacional de entre dos opciones: el excoordinador de los diputados federales, Jorge Romero, y la exlegisladora Adriana Dávila. El primero de ellos va por modificaciones de fondo tanto de forma como de fondo. Un golpe de timón. Su correligionaria busca terminar con algunas prácticas que en los últimos años han distorsionado la vocación democrática que en su momento caracterizó a este partido, como la manipulación de los padrones de militantes para encumbrar a ciertos personajes. Lo que todo mundo da como un hecho es que, gane quien gane, la política de alianzas será uno de los temas a revisar, pues el costo de la más reciente fue muy elevado y muy pobres las ganancias. Pendientes.
Crimen en Colima
En Colima, el estado en donde “antes no pasaba nada”, fue asesinado ayer el contraalmirante de la Armada, Fernando Rubén Guerrero Alcántar, cuando se trasladaba en su camioneta por calles del puerto de Manzanillo. La Secretaría de Marina lamentó “profundamente” el fallecimiento de uno de sus altos mandos, quien estaba comisionado en este lugar. A Guerrero Alcántar le fue arrebatada la vida a plena luz del día, a las 11:30 horas, algo que sólo fue posible debido a las omisiones de las autoridades estatales y municipales en cuanto a su obligación de generar condiciones de seguridad. Apenas el martes de la semana pasada, dos elementos del mismo instituto armado fueron atacados a balazos en el mismo puerto, tras lo cual uno de ellos perdió la vida. Después del crimen de ayer, la gobernadora Indira Vizcaíno apareció en sus redes sociales, pero para presumir una “noche llena de baile” con Banda Maguey y Mi Banda el Mexicano. De la violencia creciente en la entidad, nada. Uf.
Pluralidad en la CDMX
Así que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, hizo ayer lo que nadie recuerda haber visto ya instalado como una buena política: juntar en un acto institucional a los 16 alcaldes de la capital. La instalación del Cabildo de la CDMX, un órgano deliberativo de cuya existencia pocos conocen, fue motivo para que confluyeran en el mismo espacio 11 alcaldes de la 4T y cinco de la oposición. Ante ellos, Brugada dijo que la ciudad “es un territorio entrelazado” y las fronteras administrativas no deben ser obstáculos para la prosperidad y para llegar a acuerdos”. Estas palabras fueron leídas, nos dicen, como un mensaje en el sentido de que no hará distinciones partidistas durante su administración. En la reunión de ayer también tienen su mérito los alcaldes ajenos a Morena, quienes hicieron a un lado los colores y aceptaron la invitación de la Jefa de Gobierno. Lo deseable es que este ambiente de concordia permanezca, por el bien de los capitalinos.
Hacer región con Texas
Un paso relevante para generar beneficios mutuos en los espacios fronterizos que comparten, nos comentan, fue el que dieron ayer autoridades de Tamaulipas encabezadas por el gobernador de la entidad, Américo Villarreal, y por el lado del Valle de Texas un grupo de alcaldes. Y es que en un encuentro convocado por la cónsul general de Estados Unidos en Matamoros, Brianna Powers, el mandatario estatal afirmó que Tamaulipas está listo para hacer región con Texas y aprovechar el momento histórico y las oportunidades que ofrece la economía a nivel global. “Aquí estamos, con la mano extendida, como sé que ustedes están” y que seamos un jugador esencial y estratégico, con una visión humanista y de oportunidades de bienestar y de desarrollo para nuestra población”, refirió Villarreal. La diplomática estadounidense refirió, por su parte, que “el progreso va a pasar aquí. He visto cambios positivos, es una región única y tengo confianza en lo que viene”. Ahí el punto de arranque. Pendientes de lo que venga.
¿Terminará en farsa?
Y vale la pena atender los señalamientos que en estos días ha venido planteando Tania Ramírez, quien por cuestiones que hasta ahora se desconocen no fue incluida en la terna final de la que se elegirá a la próxima presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. La activista, se sabe ahora, era la segunda mejor evaluada por los integrantes de la comisión de Derechos Humanos del Senado, pero ya no apareció y sí en cambio se incorporó el nombre de Rosario Piedra Ibarra, que quedó en el lugar 15. Entre quienes han seguido de cerca este proceso, la decisión de eliminar un perfil que cumple ampliamente con los requisitos de idoneidad, ha sentado un mal precedente. Y es que desde las filas de la 4T se están transgrediendo las reglas fijadas para el proceso y la eventual reelección de Piedra sólo dejaría en claro que toda la selección fue una farsa. Una que sí puede tener costo.
¿De dónde sale la cifra?
Y es la dirigencia de Morena la que ha secundado las críticas hechas desde Palacio por el alto costo en el que el INE estimó la elección de ministros, magistrados y jueces, esto es, poco más de 13 mil millones de pesos. Y es que fue Luisa María Alcalde quien lanzó ayer un dardo al árbitro electoral. “Si con 10 mil millones hizo la presidencial el año pasado. ¿A poco creen que necesita más dinero que la elección presidencial para hacer la elección de jueces, magistrados y ministros? Es conocida la capacidad que tiene la 4T para fijar opiniones entre la gente, por lo que no hay que dudar que en breve el instituto que encabeza Guadalupe Taddei esté con la opinión pública encima y sin posibilidad de mantenerse en la cifra original y en una de ésas tampoco en una cifra cercana. Nos hacen ver que más vale que en el INE argumenten pronto de dónde salen los 13 mil mdp y los defiendan, si no quieren andar penando el año que viene por problemas de fondos. (La Razón, p.2)
2024: el nuevo mundo de los autoritarios
Guardando las dimensiones, los resultados de las elecciones del martes en Estados Unidos fueron igual de sorpresivas que las de México en junio pasado. Estaba claro que, tanto Claudia Sheinbaum como Donald Trump iban a ganar, pero no con esa diferencia. Incluso, en este último caso, la sorpresa es mayor después de la brillante y competitiva campaña que realizó la vicepresidenta Kamala Harris, en tan sólo 100 días.
Pero, en EU, es más fácil que voten por un hombre afrodescendiente que por una mujer, palabras más, palabras menos, fue lo que recuerdo que dijo Hillary Clinton, en marzo de 2009, en aquella cena con mujeres políticas de México en la Ciudad de México, por supuesto que no lo dijo en sentido discriminatorio, por el contrario, ella estaba señalando una realidad: a pesar de la histórica discriminación que enfrentaron los afrodescendientes, las mujeres son más discriminadas cuando de competir por el poder político se trata. Esto quedó demostrado años después, en 2016 cuando ella volvió a intentarlo y logró ser la candidata del Partido Demócrata, pero entonces le tocó enfrentar a Trump con los resultados que todos ya conocemos.
Hoy, después de la fallida candidatura de reelección del presidente Joe Biden, otra poderosa mujer volvió a intentarlo, frente al mismo Trump, y los resultados para ella y su partido fueron peor que los de Hillary en 2016. El presidente electo no sólo ganó la elección, sino, además, tendrá mayoría en la Cámara de Representantes y Senadores, no con la sobrerrepresentación made in México, pero con una presencia mayoritaria que le permitirá a Trump tomar decisiones legislativas que no pudo tomar en su primer periodo presidencial. Frente a estos resultados, con los cuales regresa a la presidencia con su autoritaria forma de ejercer el poder político, vale la pena reflexionar sobre algunos factores que, posiblemente, incidieron, en la voluntad política de los votantes.
En primer lugar, retomo lo dicho por Hillary en aquella cena y pienso que en Estados Unidos prevalece el machismo y la discriminación racista. Kamala, además de ser mujer, también es afrodescendiente. En el transcurso de la campaña, tanto Trump como JD Vance, encabezaron un discurso de odio y desprecio hacia ella y lo que representaba. Trump la calificó como “tonta como una piedra”, y Vance la señaló como una persona miserable que ni hijos tenía. A pesar de eso, a las pocas horas de cerrada la elección, se conocieron los datos sobre que, el voto de los latinos, los afrodescendientes, los jóvenes y las mujeres, fue menor para Kamala que para Biden en 2020. Si bien es cierto, el porcentaje de estos sectores siguió siendo mayor para ella, el apoyo para Trump creció respecto a la elección de 2020 y 2016.
Pero, la discriminación y el racismo, son sólo dos factores que se suman a otros, que, desde el punto de vista de Édgar Rodríguez (conexionistas.com) lograron generar la tormenta perfecta que derivó en estos resultados, por ejemplo, un factor fundamental (el de mayor consenso entre analistas económicos) es el problema inflacionario y el impacto negativo que ha tenido en las aspiraciones de vida de las personas y, sobre todo de los jóvenes en Estados Unidos, que vivieron la pandemia de covid-19 y sus efectos, y que se presentaron a votar por primera vez a favor de quien les representa la no cancelación de su futuro (aunque resulte una ficción derivada de la demagogia del republicano).
Otro factor que pudo haber impactado negativamente, fue que en varios Estados, además de la elección de cargos populares, se llevaron a cabo consultas de temas que, claramente, identificaron como propuestas de Kamala y que no necesariamente le favorecían en un sector altamente conservador, por ejemplo, el tema del aborto.
Seguramente falta profundizar en el análisis de este tipo de fenómenos políticos, pero lo cierto es que, con la elección de Estados Unidos, se cierra este superciclo electoral mundial 2024, con un resultado negativo para la democracia. (Ruth Zavaleta Salgado, Excélsior, Nacional, p.7)
Adiós a los organismos autónomos
A juzgar por las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y el jefe de la mayoría en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, ya no hay vuelta atrás en el entierro de los siete órganos autónomos constitucionales que Andrés Manuel López Obrador decidió extirpar del Estado mexicano.
Y para concretar el encargo del exmandatario este miércoles se activó en San Lázaro la etapa terminal del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Datos Personales (Inai), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el Consejo de Evaluación de Políticas Sociales (Coneval) y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu).
Nos referimos a la publicación del dictamen aprobado en agosto por la anterior legislatura, es decir, al trámite que es la antesala del debate y la votación de la llamada Reforma de Simplificación Orgánica, lo cual podría darse en las sesiones del martes o miércoles de la siguiente semana.
Se trata del fin de una etapa en la que se consideró que el estructural y excesivo poder del Ejecutivo federal debía contar con contrapesos que delimitaran su actuar, obligándolo a rendir cuentas sobre sus actos de gobierno como el uso de los programas sociales, la eficacia de las estrategias educativas y el manejo de los recursos de la nación. Desde las concesiones del espectro radioeléctrico hasta los hidrocarburos.
Porque más allá de la eliminación de siete siglas, asistimos al cierre de un tramo de nuestra historia en la que a través del acuerdo entre gobiernos federales y fuerzas partidistas se edificó un andamiaje para regular el poder público en un sistema presidencialista frente a los intereses de los particulares. Desde la asignación de los negocios del transporte hasta los monopolios de la telefonía, pasando por farmacéuticas, productores de huevo o energía eléctrica.
Porque de eso se trata esta reforma, del aniquilamiento de órganos que, al margen de las instrucciones del Ejecutivo Federal, venían garantizando derechos constitucionales, como es el de conocer qué hacen con los recursos públicos nuestros gobernantes, cómo asignan obras y hacen compras y cuáles son sus resultados comprobables.
Como parte del denominado plan C del expresidente López Obrador, el decreto modifica los artículos tercero, sexto, 26, 27, 28, 41, 76, 78, 89, 105, 113, 116, 123 y 134 de la Constitución, purgando de ésta uno de los conceptos más odiados por el nuevo régimen: la autonomía.
Y es que el diseño institucional que la Presidenta heredó busca, por el contrario, el alineamiento de todos los factores de poder, sean políticos, económicos o culturales. ¿Disentir? ¿Cuestionar? ¿Evidenciar? ¿Evaluar? ¿Transparentar? No son acciones bienvenidas en un proyecto político que, sin descanso, busca someter, asimilar y unificar. Por eso, aun cuando ha trascendido que parlamentarios del PVEM tienen dudas frente a la destrucción de instituciones que, en su momento, contribuyeron a diseñar, a la hora de votar se habrán de disciplinar al discurso de Morena y PT: el pueblo nos dio los votos para tirar al basurero de la historia —ésas son sus palabras— las partes del Estado que los gobiernos neoliberales le incrustaron.
Producto de esa determinación política, ahora mismo centenares —acaso unos cinco mil— de profesionales que se desempeñan en los siete organismos condenados a muerte se encuentran en la incertidumbre laboral. Si bien la retórica oficialista ha prometido que sus derechos serán preservados, una generación de expertos en distintas materias será defenestrada, como sucede ya con jueces y magistrados, a partir de la reforma judicial.
¿Qué hicimos mal?, se preguntan los trabajadores de los autónomos. Al reconocer sus errores, evidencian que cometieron pecados capitales: sus comisionados y responsables decidieron ejercer la independencia; no cedieron a ocurrencias de López Obrador; optaron por cumplir la ley, se rigieron por criterios técnicos más que políticos, continuaron con sus labores a pesar de los recortes presupuestales y de la falta de nombramientos de sus integrantes, callaron frente al golpeteo mediático desde la mañanera y no supieron comunicar los beneficios que aportan a los ciudadanos.
Resignados a una liquidación que no habrá de valorar los bienes públicos —incluso intangibles— que se acumularon en estos siete organismos, sus integrantes serán, además, víctimas de las malas noticias presupuestales para 2025 y que obligarán a los diputados a reducir el déficit fiscal, como la Secretaría de Hacienda se los pide.
Por eso la prisa de darle sepultura a los autónomos, con el propósito de excluirlos del próximo proyecto de egresos.
Es una prisa incompatible con la petición que les hizo la presidenta Sheinbaum a los diputados, la de garantizar en el dictamen la autonomía técnica de las unidades que habrán de absorber en el gobierno las tareas de la Cofece y del IFT, a fin de no incumplir con el T-MEC. Una solicitud que suena a imposible, porque, ¿acaso puede haber tal cosa dentro de una estructura gubernamental?
¿En serio creen que se cumplirá con la transparencia del quehacer público desde las secretarías de Estado? Es preciso saber que con el adiós a los autónomos habrá que despedirse de la autonomía gubernamental frente a los monopolios. (Ivonne Melgar, Excélsior, Nacional, p.9)
La camioneta abandonada con 11 cuerpos en Guerrero, sumada al hallazgo de otros cinco cuerpos en la frontera de Tabasco y Chiapas, son escalofriantes recordatorios de una realidad que sigue cobrando vidas en distintas regiones de México. Y estos eventos no son aislados. Tan sólo unos días antes, la violencia golpeó nuevamente a Sinaloa con enfrentamientos que dejaron más muertos, y el fantasma de la guerra entre los herederos del Cártel de Sinaloa volvió a tomar las calles. Estas imágenes de horror buscan enviar un mensaje directo tanto al nuevo gobierno federal como a los gobiernos locales: la violencia en México no sólo persiste, sino que, a pesar de los cambios de administración, parece estar en una nueva etapa de escalada. El crimen organizado doblando la apuesta, diríamos.
Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, que recién comienza su mandato, estos eventos representan un gran desafío. La expectativa de los ciudadanos es que el gobierno no puede permitir que esta violencia se convierta en una normalidad consentida por las autoridades. Se necesita una estrategia renovada y, sobre todo, una ejecución efectiva que permita no sólo la contención de los grupos criminales, sino su debilitamiento real y sostenido. Con todas las estrategias ya anunciadas, pero también con la consciencia de que el tiempo exige celeridad.
Porque, además, el reto se amplifica en el contexto internacional. La reciente victoria de Donald Trump en Estados Unidos trae consigo una narrativa familiar, pero renovada y aún más intensa, sobre la violencia que “México exporta” hacia el norte. Trump ha dejado claro que ve en el narcotráfico mexicano una amenaza directa para su país y, con su habitual estilo incendiario, ya ha lanzado advertencias de todo tipo. La agenda de Trump vuelve a presionar al gobierno mexicano, toda vez que en estos últimos años, en EU la crisis del fentanilo se ha agravado terriblemente y cobra al menos 100 mil vidas al año de sus consumidores en aquel país y, evidentemente, el tema del narcotráfico se ha convertido en un argumento central del discurso trumpista.
El gobierno de Sheinbaum deberá navegar esta compleja relación con EU con gran cautela. Ante los embates de Trump, que probablemente no se limitarán a amenazas verbales, México necesita una respuesta que priorice la soberanía, pero que también reconozca la necesidad de cooperación y estrategia compartida en la lucha contra el narcotráfico. La diplomacia debe jugar un papel fundamental, buscando que la relación entre ambas naciones no se deteriore al punto de una confrontación.
Entonces, ¿qué debe hacer el gobierno federal? Para empezar, Sheinbaum y su gabinete de seguridad necesitan replantear la estrategia de combate al crimen organizado. La táctica de contención y abrazos implementada por la administración de López Obrador se ha mostrado insuficiente. La nueva administración necesita demostrar que, además de atender las causas y la pobreza, tiene también la voluntad y la capacidad de golpear a los grupos criminales en donde más les duele: sus finanzas, redes de distribución y estructuras internas.
Además, la cooperación con EU en temas de seguridad no debe significar una subordinación, sino un trabajo en conjunto que permita a ambos países atacar los flujos de drogas y armas desde ambos lados de la frontera. Es crucial reconocer que, mientras siga existiendo una demanda masiva de drogas en el norte, el negocio de los cárteles seguirá encontrando una mina de oro en este mercado. El reto es grande, y el gobierno mexicano necesita comenzar a sentar bases sólidas para enfrentar esta lucha.
La violencia no sólo es una cifra de muertes y desaparecidos; es una advertencia de que el país enfrenta una crisis de seguridad que podría tornarse insostenible si no se toman decisiones firmes y efectivas. Para el nuevo gobierno, los recientes hechos son una llamada de atención a la necesidad de actuar con decisión, con estrategias bien definidas y con una política de seguridad que demuestre, a México y al mundo, que sí se contará con la estrategia integral que no es “la guerra contra el narco”, pero tampoco los “abrazos” que no resolvieron nada. Inteligencia, inteligencia e inteligencia. La de seguridad, la financiera y la política (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p.12).
Tengo una amiga muy querida y respetable que es obradorista. Qué digo obradorista, muy obradorista: cada vez que Andrés Manuel López Obrador fue candidato, votó por él. Pero no es dogmática. No es una ultra. No es una fanática que acata sinrazones. En tertulia le criticaba a AMLO excesos y despropósitos presidenciales, pero si las cosas se ponían candentes, al final defendía su presencia histórica para desmontar el régimen priista, o el prianista, si usted quiere.
Es puma y es de la generación de la Presidenta de México. Siempre combatió el régimen del PRI desde sus variadas trincheras (como estudiante, académica, intelectual y periodista), y también luchó contra el sistema panista que se quería enraizar en el país. Es decir, nadie la puede tachar de “conservadora” ni de “neoliberal” y mucho menos puede ser linchada por hordas de camisas moradas: no hay forma de que le tatúen el estigma de traidora.
Además, es claudista convencida: está segura de que Claudia Sheinbaum puede representar un verdadero gobierno de izquierda, el primero en la historia de México. Mi amiga confía en que las políticas públicas de la Presidenta sean progresistas. Bueno, eso era lo que pensaba hasta que, esta semana, vio con nitidez lo que se avecina contra el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI): la guillotina política ordenada por AMLO, avalada por Sheinbaum, y en cualquier momento ejecutada por Morena, que es el brazo legislativo de las insensateces más disparatadas del nuevo régimen. No hay matiz alguno: salvo que les venga un súbito ataque de sensatez, van a desaparecer el INAI, el organismo autónomo gracias al cual ellos están en el poder, porque sin esa herramienta, y sus simulares de varios estados, nunca se habrían dado a conocer la mayoría de los casos de corrupción del priismo y el panismo perpetrados durante este siglo.
Hay que decirlo claro, me recuerda mi amiga: fueron esos excesos, exhibidos por periodistas, los que generaron tal indignación e ira entre los ciudadanos, que echamos del poder a los priistas y a los panistas. Los sacamos a patadas de Los Pinos. Y entonces, con su humor característico, me narra sus pensamientos recientes:
-¿Sabes? Hace unos días, cuando me cayó el veinte de que van a destazar al INAI a punta de tarascadas, trogloditas hambrientos, enfermos de una insaciable voracidad institucional, locos por acumular poder sin limitación alguna, me preguntaba yo si acaso todo lo que ocurría no era producto de un pasmoso alucine colectivo y en realidad nos gobierna de nuevo Peña Nieto…
-No entiendo tu… ¿metáfora?
-¡Sí! Piénsalo bien: es como si él y sus secuaces hubieran ganado los comicios y el PRI de Peña Nieto gobernara otra vez. Es como si existiera la reelección, como si un Trump mexicano gobernara, como si Peña Nieto y La Gaviota estuvieran de vuelta para vengarse de lo que les hicimos con el escándalo de la casa blanca…
-Mmmm… -¡Qué sí! Peña Nieto, es Claudia. Los dos Duarte, el de Veracruz y el de Chihuahua, son Noroña y Monreal. Borge, el de Quintana Roo, es Adán Augusto. ¿Lo ves? Regresaron de ultratumba para exterminar todas las instituciones de transparencia que habíamos construido y ahora quieren devolvernos al reino de la opacidad. Nunca más habrá rendición de cuentas, ni estafa maestra, casa blanca, ni nada. Es una venganza institucional bárbara. Una y otra vez van a negar la información que les pidamos porque ellos mismos van a ser juez y parte: van a clasificar lo que se les antoje, desaparecer o borrar lo que quieran, y no habrá organismo alguno que los obligue a rendir cuentas.
Tiene razón. La existencia del INAI no garantiza que no haya corrupción, esa no es su función, no es ministerio público, pero sí ayuda a que la corrupción sea develada. El INAI no debe desaparecer. Es una herramienta no sólo útil para la ciudadanía, sino que pertenece a la ciudadanía. Se despide. Qué decepción, niega con la cabeza, que la Presidenta encabece semejante destrucción institucional, como si desde ahora tuviera en mente que ella y los suyos, los gobernadores y las gobernadoras, poseerán casas blancas, toallas de Fox, estafas maestras y Segalmex que ocultar. (Juan Pablo Becerra-Acosta M., El Universal, Nación, p.5)
El triunfo constitucional y político que obtuvo la presidenta Claudia Sheinbaum y la mayoría de Morena en el Congreso esta semana, al romper la mayoría de ministros que pretendía invalidar su Reforma Judicial y confirmar así la plena vigencia de los drásticos cambios al Poder Judicial federal, representó sin duda un logro que le permitió celebrar al oficialismo, por todo lo alto, la consumación total del nuevo modelo de justicia que se propone instaurar como parte del actual régimen político.
Las burlas, mofas y ataques en contra de los ministros que perdieron la votación y a los grupos sociales y políticos que se oponían a la reforma, tanto en los discursos de la clase gobernante -desde Presidencia hasta los liderazgos parlamentarios de Morena-, como en las cuentas de redes sociales de los periodistas, influencers y propagandistas alineados con el régimen, confirmaron la soberbia que hoy acompaña a las nuevas mayorías y la incapacidad que tienen quienes hoy nos gobiernan de ser “magnánimos en la victoria”.
Y aunque a nivel interno ya no hay nada que impida avanzar hacia la creación del nuevo Poder Judicial conformado por jueces, magistrados y ministros que serán electos por el voto popular, en una costosísima y complicada elección que apenas comienza a convocarse y a intentar organizarse, hay un posible dique que aún podría enfrentar la controvertida Reforma Judicial que, aun siendo totalmente constitucional de acuerdo a las leyes mexicanas, podría ser cuestionada o incluso impugnada desde el exterior por contravenir o afectar tratados internacionales suscritos por el Gobierno de México.
Uno de esos diques, nos dicen, podría venir directamente de la presidencia de los Estados Unidos, que encabezará por segunda ocasión el magnate Donald Trump, después de su triunfo arrollador en las elecciones presidenciales del pasado martes 5 de noviembre. Fuentes cercanas al equipo de campaña del ya presidente electo de la Unión Americana, aseguran que el tema de la Reforma Judicial mexicana y la elección de jueces mediante voto popular es algo que ya está en el radar de Trump y de sus asesores, que están revisando detenidamente el contenido de dicha reforma, para utilizarlo como un argumento para cuestionar la vigencia y continuidad del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el TMEC.
Hay incluso información que proviene de esas mismas fuentes que asegura que la preocupación que despierta la Reforma Judicial, fue uno de los puntos que comentó brevemente el virtual presidente Trump a la presidenta Claudia Sheinbaum en la llamada telefónica que sostuvieron el pasado jueves. Y aunque la versión oficial que dio la Presidencia de México sobre esa conversación soló habló de “una llamada muy cordial” y de que se mencionaron temas como “la frontera común”, desde el lado mexicano se omitió decir que también se mencionó escuetamente el asunto de la Reforma Judicial.
En el equipo trumpista ya analizan detalladamente las implicaciones que tendrá la elección de jueces y la posible contaminación política e ideológica que tendrá el nuevo Poder Judicial mexicano, cuya autonomía e independencia, además de profesionalismo y capacidad, son una condición de la que depende la certeza legal para las inversiones estadounidenses en el marco del TMEC. Es muy probable, nos dicen las fuentes, que conforme se acerque la toma de protesta de Donald Trump como el presidente de los Estados Unidos, el asunto judicial en México sea un tema que suba de tono en el agresivo y directo discurso del próximo inquilino de la Casa Blanca.
Del lado mexicano, en el gobierno de la doctora Sheinbaum tienen muy clara la defensa que harán, en ese y otros temas, ante la agresiva y amenazante retórica de Trump, y el argumento central en la defensa de los intereses de México, que encabezarán la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía (y sus titulares Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard), será la “soberanía” de los mexicanos para reformar sus leyes e instituciones, algo que no se piensa someter a la opinión de gobiernos extranjeros o tratados internacionales de cualquier tipo.
“A todas y todos los mexicanos, no hay ningún motivo de preocupación; a nuestros paisanas y paisanos, a sus familiares que están aquí, a las empresarias y empresarios mexicanos, no hay motivo alguno de preocupación. México siempre sale adelante, somos un país libre, independiente, soberano y va a haber buena relación con los Estados Unidos, estoy convencida de ello”, dijo el miércoles pasado la presidenta Sheinbaum, en un mensaje que buscó tranquilizar a los mercados y a la sociedad mexicana, ante el amenazante triunfo de Donald Trump.
Y aunque hay que reconocer que ese mensaje de la presidenta, junto con la llamada telefónica del jueves con el presidente electo de Estados Unidos cumplieron su objetivo y lograron apuntalar y detener la caída del peso mexicano, que se recuperó de las pérdidas que había sufrido en vísperas de los comicios estadounidenses, la incertidumbre sobre cómo actuará Trump en la relación con México y la reiteración que hizo el magnate de amenazas como la de “cerrar la frontera común” en cuanto tome posesión del gobierno, mantienen aún la duda de si el optimismo y el discurso del “no pasa nada”, le alcanzarán a la administración Sheinbaum para enfrentar al agresivo proteccionismo que viene desde Washington.
¿Podría Donald Trump incluir en sus fuertes presiones a México el rechazo a la Reforma Judicial mexicana, además del tema migratorio, el combate al fentanilo y a los cárteles mexicanos, la próxima revisión y posible cancelación del TMEC y para colmo las amenazas de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas? Todo indica que así será. Veremos si la defensa de la soberanía y la independencia de los mexicanos para tomar sus propias decisiones, le es suficiente al gobierno de Claudia Sheinbaum para brincar el que podría ser el último dique para la cuestionada, dudosa e ideologizada Reforma que modificará radicalmente al Poder Judicial mexicano.
NOTAS INDISCRETAS…
En medio del escándalo que desató el video de la gobernadora Evelyn Salgado cantando al lado de Jorge Muñiz en un evento en Ixtapa, mientras en Chilpancingo aparecían los cuerpos sin vida de 11 comerciantes guerrerenses que habían desaparecido en la víspera, el motivo del evento al que había acudido la mandataria pasó prácticamente desapercibido. Y es que la presencia del Coque Muñiz fue parte del acto de inauguración de la antigua mansión del ex jefe policiaco capitalino, Arturo “El Negro” Durazo en Zihuatanejo, conocida como “El Partenón”, que ahora fue convertida en un Centro Cultural en el que se incluye un gran teatro al aire libre, que fue precisamente donde se produjo el comentado dueto entre la gobernadora guerrerense y el cantante, con la canción “Si nos dejan”, de José Alfredo Jiménez.
La conversación en las redes sociales hizo viral dicho dueto y la tétrica coincidencia con la aparición de los cuerpos asesinados en la capital del estado, dejando completamente de lado el tema de la transformación del que fue un monumento a la corrupción del viejo régimen priista en un recinto cultural.
Y aunque voceros del gobierno de Evelyn aseguran que se trató de “una campaña negra manipulada por bots en las redes sociales” para dañar a la mandataria, la realizad es que Guerrero, como buena parte de México, sigue viviendo una fuerte polarización y una ola de violencia que, aunque intenta ser minimizada desde el discurso oficial, sigue produciendo horrores todos los días, como la desaparición de 15 comerciantes de Chilpancingo, 11 de los cuales aparecieron ya como cadáveres en las calles de la capital.
Es cierto que en Guerrero no todo es negativo y que hay avances en la recuperación de Acapulco tras los duros golpes de los huracanes “Otis” y “John”, y también lo es que no deja de ser significativo que el “Partenón” de Durazo Moreno ahora funcionara como un recinto cultural, pero mientras no se resuelvan los problemas de inseguridad y violencia que viven Guerrero y otros muchos estados del país, algo que pasa sí por los gobiernos estatales, pero también por la nueva estrategia de seguridad federal que aún no pinta ni da resultados tangibles y perceptibles para la población, seguiremos ardiendo en infiernillos de pólvora y en temas virales, mientras buena parte de la República sigue incendiada por la violencia narca que no ha podido o no ha querido apagar la nueva administración…
La oposición en San Lázaro se agarró del escandaloso fraude que afloró en la votación de la llamada “Supremacía Constitucional”, para exigir que se realice una “auditoría al sistema de votación” de la Cámara de Diputados. Y es que en esa votación apareció en las pantallas gigantes de San Lázaro un supuesto voto a favor del diputado Pedro Haces, coordinador político de la bancada de Morena, y quien se encontraba justo el día de la votación en la ciudad de Nueva York, asistiendo al partido de la Serie Mundial, en el Yanqui Stadium en donde fue fotografiado. Y según nos dicen diputados de la propia bancada morenista, no es la primera vez que ocurre que Haces y otros diputados oficialistas aparezcan votando iniciativas, leyes y hasta reformas constitucionales, mientras están ausentes del recinto. Un diputado asegura, por ejemplo, que recientemente un grupo de legisladores morenistas asistió a una comida y pelea de gallos en un rancho al sur de la Ciudad de México, la cual tenía lugar justo en el día en que se votaban reformas importantes en San Lázaro.
Y como los legisladores salieron antes de que se emitiera la votación del recinto, varios de ellos, misteriosamente, aparecieron en las pantallas con su voto a favor, mientras físicamente se encontraban brindando y departiendo en el citado festejo. ¿Cómo es que pueden hacerlo? Se preguntan los panistas que han solicitado auditar el sistema de votación, porque para que los diputados puedan votar en una sesión se utilizan datos biométricos únicos e intransferibles como la huella digital o el reconocimiento facial, que difícilmente podría hacerlos otra persona, a menos de que cuente con alguna clave o forma de acceso para alterar el voto y hacer como si votaran los diputados ausentes.
El caso no es para nada anecdótico ni alude solo al diputado Haces y al parecer es una práctica común, consuetudinaria y tolerada desde la coordinación parlamentaria de la mayoría de Morena y por las áreas administrativas e informáticas del Palacio Legislativo de San Lázaro. ¿Permitirá Ricardo Monreal que se audite el sistema de votación y se sancione a aquellos diputados de su partido que han hecho del voto legislativo una vulgar práctica de fraude?…
Ante el éxito que tuvo nuestro “Servicio Social” en el que pedimos ayuda de la población para que apareciera el canciller Juan Ramón de la Fuente, quien ayer por fin se dignó a dejarse ver en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, para anunciar los pormenores de la primera gira internacional que tendrá la presidente Sheinbaum en su asistencia a la reunión del G20 en Río de Janeiro la próxima semana, los dados han decidido instituir un nueva sección que aparecerá en esta columna cada que se nos desaparezca o se nos esconda algún funcionario público, gobernante o personaje de la vida pública del país. Estén pendientes porque le seguiremos “solicitando su colaboración para localizar a”…Los dados cerraron con Serpiente Doble. Terminó la semana de definiciones, ahora vienen las consecuencias y efectos (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p.7)
La Presidencia. El Senado. La Corte. Y, muy probablemente, la Cámara de Representantes. En contra de numerosos pronósticos -o del infundado optimismo de los demócratas- los electores decidieron otorgarle todo el poder a Trump y los republicanos. Sin controles institucionales. Sin ningún contrapeso. La situación en México no es muy distinta. La Presidencia. El Senado. La Cámara de Diputados. Y, desde este mismo martes, la Corte (y el Poder Judicial al completo, bajo la apariencia de una elección democrática). Lo mismo: en contra de numerosos pronósticos -o del infundado optimismo de la oposición- los electores decidieron otorgarle todo el poder a Sheinbaum y a la Cuarta Transformación. Sin controles institucionales. Sin contrapesos.
(México, 1968). Es autor de la novelas En busca de Klingsor, El fin de la locura, No será la Tierra, El jardín devastado, Oscuro bosque oscuro y La tejedora de sombras. Y de ensayos como Mentiras contagiosas, El insomnio de Bolívar y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Sus libros han sido traducidos a 25 idiomas. En 2014 se publicará su novela Memorial del engaño.
No comparo aquí las ideologías, que no podrían resultar más antagónicas: del lado de allá, un conservadurismo que se ha abismado de lleno en el fascismo; del de acá, un conservadurismo disfrazado de progresismo con tintes cada vez más autoritarios. Me interesa señalar, más bien, la coincidencia de las estrategias, idénticamente exitosas, y la base electoral que tanto Trump como López Obrador han logrado construir y ampliar en sus respectivas naciones, una explicación adicional a la insólita sintonía que desplegaron cuando los dos coincidieron en el poder.
En primer lugar, ambos diseñaron sus respectivas figuras públicas a partir del mismo patrón: el outsider que, tras remontar un sinfín de obstáculos, se propone desmantelar la corrupción del Antiguo Régimen y enlazarse, nostálgicamente, con un pasado remoto que se asume glorioso: MAGA vs. la 4T. Más relevante, en ambos casos, es la instrumentalización de las frustraciones de la clase trabajadora o de los más pobres a partir de la invención de enemigos a los cuales echarle la culpa de todos los males del presente: allá, los migrantes y la globalización; acá, “nuestros adversarios conservadores” y el neoliberalismo. Que el objetivo de sus diatribas sea opuesto, no altera la identidad del ejercicio: una ficción a partir de la cual tejer un discurso capaz de convencer a millones de que nadie los representa mejor.
La mayor paradoja -y en la que reside su perversidad- consiste en haber convencido a esos desplazados o desfavorecidos de que el trumpismo o el obradorismo luchan contra los culpables de su desgracia, cuando en realidad a estos se les concede todo lo que quieren. En efecto, en un lugar y otro los grandes beneficiarios de la transformación o del cambio son personajes como Elon Musk o Carlos Slim, por poner los nombres más visibles, epítomes de la inmensa riqueza que se obtiene gracias justo a esa globalización neoliberal que tanto MAGA como la 4T afirman combatir. El trumpismo y el obradorismo cierran, así, la pinza perfecta: una alianza -invisible y contranatura- entre los más pobres y los más ricos, entre los obreros y los multimillonarios, entre las capas más bajas y las más altas de la pirámide social.
Esta pinza es la que permite victorias tan arrolladoras como las que hemos contemplado. Una vez obtenidas, tanto unos como otros se sienten legitimados para asumirse como voceros -y auténticos dueños- de sus naciones. El pueblo ha hablado y ellos son los únicos interlocutores válidos de ese pueblo: otra ominosa ficción. Por ello, en aras de la democracia -de su democracia-, están dispuestos a desmantelarla desde dentro: aborrecen cualquier control o contrapeso, identificado por fuerza con la corrupción previa. Y a partir de allí, se despliega su pulsión autoritaria: el trumpismo o el obradorismo no se asumen como gobiernos transitorios, como debieran serlo en cualquier sitio, sino como movimientos permanentes, destinados a perdurar por décadas, dispuestos a lo que sea para no apartarse del poder.
Por desgracia, si MAGA y la 4T comparten modelos y prácticas, resultan ideológicamente incompatibles: de allí el inmenso peligro que, pese a la inesperada sintonía alcanzada entre sus líderes cuatro años atrás, hoy se cierne sobre nosotros. Sheinbaum no es López Obrador y esta vez Trump no descansará hasta poner a su gobierno -y a todo México- a sus pies (Jorge Volpi Reforma, Opinión, p.11)
Observando cómo en los últimos meses (t.ly/OH0p1) Kamala Harris y los demócratas apostaron a convertir las elecciones estadunidenses solamente en un debate simbólico acerca de la democracia y el carácter de Trump, en lugar de centrarse en la política y en las soluciones a los temas que los votantes señalaban en las encuestas como sus mayores preocupaciones –el estado de la economía, la inflación o el genocidio en Gaza (t.ly/414GU)—, emulando así, en efecto, la estrategia perdedora de Hillary Clinton de 2016, cuando desistió de competir por el voto progresista y el de la clase trabajadora, prefiriendo cortejar a los republicanos Nunca Trump de los suburbios, uno no podía dejar de tener una siniestra sensación de déjà vu.
Igual que Clinton, Harris apostó por llevar a cabo una campaña derechista y desatendió abiertamente el dolor económico de los trabajadores estadunidenses –cuya fracción blanca en 2016 y ahora en 2024, ya toda una sección multicolor, se volcó hacia Trump (t.ly/pOCZD)–, e igual que Clinton –surprise, surprise–, obtuvo un resultado idéntico. Esto no sólo desde el principio parecía loco, y finalmente acabó en una catástrofe (t.ly/JjnF_), sino que cumplía, −literalmente−, con la propia definición popular de la locura: hacer lo mismo dos veces y esperar un resultado diferente (según el dicho atribuido a Albert Einstein, pero popularizado en realidad por la escritora Rita Mae Brown). Al final, igual no es que los demócratas y su derrotada rotundamente candidata –Trump no sólo ha ganado decisivamente la presidencia, el Senado y posiblemente la Cámara de Representantes, sino también, a diferencia de 2016, el voto popular– sean locos per se, pero seguramente no aprenden de la historia.
Con Trump ganando su segundo mandato, conviene recordar que en el seno el Partido Demócrata nunca hubo ni la más mínima reflexión después de que ganó por primera vez. A pesar de que la pérdida ante la figura como él que −y esto no parece una coincidencia−, tanto Clinton en su momento, como Harris en las últimas semanas, compararon a Hitler (Biden, curiosamente, nunca abrazó esta estrategia estéril y al menos trató de prometer algo a los trabajadores), debería hacer que los demócratas reflexionaran sobre sus propios errores, la élite del partido, empezando por la propia Hillary Clinton, encontró 100 mil maneras de culpar a todos los demás. La cima de esta operación negacionista ha sido la bombástica narrativa de la interferencia rusa (Russiagate ) maquillada a partir de pequeños casos reales y que igualmente hoy empezó a hacer rondas en un afán de absolver a Harris y su campaña brillante (t.ly/tpBRv).
Entre los supuestos culpables por 2016 estaban también los medios de comunicación que exageraron el escándalo de los mails de Clinton o James Comey, director de la FBI, que anunció una investigación contra ella poco antes de las elecciones hundiendo su candidatura. Un buen ejemplo de qué tan fuerte sigue siendo este pensamiento paranoico (Richard Hofstadter dixit), ha sido la respuesta de Clinton que, indagada sobre las chances de Harris en estas elecciones, dijo que seguro iba a ganar, porque ella –a diferencia de Clinton–, no tenía a su Comey (t.ly/-idIB). No creo que esto haya envejecido bien.
Para ser justos, Harris trató de lanzar, sobre todo en los estados bisagras (swing states), algunos mensajes centrados más en la economía, pero como nunca ha presentado ningún programa específico (sic) y su mensaje principal, como el de Clinton, estaba formateado hacia la derecha y los intereses de los multimillonarios (Mark Cuban), sus esfuerzos eran débiles y despegados de la realidad (t.ly/Z3Esr). Encima, su campaña, en vez de ser orientada hacia la base del Partido Demócrata, ha sido de modo convenenciero dirigida hacia y llevada por su clase profesional, una constelación de ONG y activistas ligados a las grandes fundaciones y que está desinteresada de las cuestiones políticas materiales y centrada solamente en la recaudación de fondos y aglutinada en torno a los temas de la democracia e identidad (t.ly/LwNIE).
Cuando George Santayana hablaba famosamente de que los que ignoran la historia están condenados a repetirla, no tenía en mente −como a menudo se presenta este dictum− la Historia (con mayúscula) y sus lecciones, sino lo que él consideraba la principal diferencia entre bebés y adultos: que los primeros no recuerdan las consecuencias de sus actos y los segundos sí. Es en este sentido que se podría decir que los liberales estadunidenses −presentados habitualmente como los adults in the room y convencidos de modo narcisista de su propia importancia e infalibilidad (t.ly/XSTjR)− se portaron como bebés.
No sólo a nivel político, cometiendo, por su prepotencia y desprecio hacia los votantes promedios, por segunda vez, los mismos errores y acabando con el mismo resultado (e incluso peor), sino también a nivel personal. Tal como hizo Clinton al perder en 2016, Kamala Harris cuando el martes por la noche ya se sabía que este arroz ya se había cocido, de modo infantil, tampoco salió a dar la cara a sus partidarios que vinieron a apoyarla.
Cuando en septiembre se dio a conocer que Hillary Clinton estaba asesorando a Harris de cómo derrotar a Trump (t.ly/UHz-t) −siendo la última y la menos indicada persona en todo el universo para dar las lecciones sobre esto−, alguien bromeó que el único chance que tenía la vicepresidenta era tomar nota de sus consejos y hacer todo al revés. Evidentemente no lo hizo (t.ly/QoIR0). (Maciek Wisniewski, La Jornada, Opinión, p.13)