A revisión. El Paquete Económico 2020 no será aprobado “en automático” ni dejará espacios para los llamados moches, garantizó la bancada de Morena en la Cámara de Diputados. Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, aseguró que el Presupuesto y la Ley de Ingresos llevarán “un debate responsable” y plural, y descartó su aprobación por la vía rápida. Mario Delgado, líder de los diputados de Morena, contestó al presidente del PAN, Marko Cortés, que durante la discusión “no van a permitir que se reviva el Ramo 23”, pues dijo que permitía la vía de los moches, los cuales quedaron erradicados. Hay muchos vicios del pasado que dicen que ya se fueron, pero no. Que los moches salgan del diccionario político, don Marko. Ya es hora de la legalidad. (Excélsior, Nacional, p. 7)
Que Porfirio Muñoz Ledo entregó ayer las llaves y el teléfono rojo de la Mesa Directiva en San Lázaro a la ahora diputada presidenta Laura Rojas, con lo cual inició formalmente el proceso de entrega-recepción del despacho que morenistas y panistas disputaron las últimas semanas.
Por cierto, el perredista Antonio Ortega ganó 4 mil pesos a ocho diputados de diversas bancadas que apostaron 500 cada uno a la reelección del Batman de la democracia (el “a veces” Robin de la democracia dixit) (Milenio Diario, p. 2)
AMLO vuelve a cargar contra Carstens.- El presidente Andrés Manuel López Obrador le “recordó” al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, que sus antecesores en otros sexenios tenían habilidad para que le aprobaran su propuesta de presupuesto. Así recordó a Agustín Carstens: “Resultó un maestro de la política, un genio de la política. Tres años que fue secretario de Hacienda (y) sacó el presupuesto por unanimidad. A ver, Arturo, ‘Tenga para que aprenda’”, dijo. Destacó que el también exgobernador del Banco de México “repartía” beneficios para tener un presupuesto como herramienta para “privatizar… los bienes de la nación”. (El Financiero, Nacional, p. 35)
Las faltas administrativas o penales que se cometen en el servicio público no son atribuibles a las instituciones, sino a las personas específicas que las cometen. Por eso no aplica descalificar a la Fiscalía General de la República ni culparla por la liberación, hace un par de sábados, de Gildardo López Astudillo, apodado El Gil, El Cabo Gil o El Gallero, uno de los principales responsables de la desaparición, y asesinato, hace poco menos de cinco años, de 43 normalistas de Ayotzinapa.
Trabajan en es fiscalía, eso sí, los responsables precisos de no haber aportado lo que se conoce en tribunales como pruebas en carácter superveniente con anterioridad al cierre de la instrucción. No lo hicieron o no fueron capaces de establecer la vinculación con el hecho consignado (el múltiple homicidio) ni con la organización de la delincuencia organizada (Guerreros Unidos) cuyos sicarios cometieron el crimen.
De la negligencia, pues, no puede culparse a la institución en lo general y mucho menos al titular (el doctor Alejandro Gertz Manero), pero sí señalar que la excarcelación de El Gil se debe a la ineficacia de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo, así como a su coordinación con los delegados y agentes del Ministerio Público federal en todo el país, en este caso con los encargados del Caso Iguala. (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
La disputa comercial entre Estados Unidos y China convierte a México en el lugar ideal para las empresas que están expuestas a los riesgos que implica invertir en el país asiático y necesitan diversificarse.
Estas son las coyunturas favorables que raramente se presentan y hay que tomarlas al vuelo. Hacerlo o no, depende de la visión del gobernante que ocupe la silla de Palacio Nacional.
¿Qué necesitamos para atraer la inversión productiva y desplazar a China en el mercado estadounidense? Promoción de México en el exterior. Pero estamos cerrando oficinas comerciales en lugares clave de mundo, además de que al inicio del gobierno desaparecieron Proméxico.
La oferta de México como país idóneo para el comercio y la inversión, recibió un segundo golpe del gobierno al anunciar el cierre de nuestras representaciones comerciales en China, Japón, Bélgica, Canadá, Uruguay y Francia. Se esgrimen razones de “austeridad”. Por esa misma “austeridad” en diciembre cerró Proméxico. Son autogoles. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 36)
El domingo, el titular de Hacienda, Arturo Herrera, presentó el Presupuesto de Egresos de 2020, el cual es conservador, pero realista. No se contemplan ingresos reducidos para tener excedentes al final del año, como se hacía en el sexenio anterior y es conservador en el precio del petróleo para el siguiente año.
Es importante mencionar que la seguridad se presentó como uno de los rubros más importantes, por lo que se incrementó 1.5% para apoyar el combate frontal a la delincuencia con recursos públicos. De acuerdo con lo que establece el presupuesto, 17.5% de los recursos de los ramos administrativos se concentran en Seguridad y Protección Ciudadana, así como en promover la recuperación de la confianza en la autoridad, en el mejoramiento de los penales y en la adopción de modelos de justicia transicional. También se destinarán mayores recursos a la Guardia Nacional, comandada por el General Rodríguez Bucio, y bajo la tutela del General Secretario, Luis Cresencio Sandoval, por lo que se esperan mejores resultados. Hasta ahora ha sido poco el tiempo que han tenido para operar y es que hace apenas unos meses comenzó su despliegue.
Es una buena noticia que se haya considerado a la seguridad dentro de sus objetivos, porque al reducir la violencia y mejorar la seguridad, también se mejora el clima de negocios, lo que permitirá impulsar la inversión tanto nacional como extranjera. En resumen, podemos decir que es un presupuesto responsable, que ve para todos los mexicanos, por lo que el Presidente está consciente del reto de la seguridad. No obstante, hace falta que los municipios y los estados hagan su trabajo y entiendan que para lograr un combate efectivo contra la delincuencia se requiere un compromiso conjunto entre todos los órdenes de gobierno. (Arturo Ávila Anaya, Excélsior, Nacional, p. 22)
El pasado 30 de agosto, se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, práctica que históricamente ha sido empleada para infundir terror, pues la sensación de inseguridad que genera, no se limita a los familiares de las personas desaparecidas –que nunca tuvieron certeza de su paradero o incluso de si sigue o no con vida, y por ende, sin un cuerpo para enterrar– sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la sociedad.
Recordamos con terror, hechos distantes a nuestros días, pero que continúan frescos en la memoria de una generación entera, como las muertes y desapariciones de la Guerra Sucia en la década de los 70, después de los cuales habríamos esperado un aprendizaje y maduración de las instituciones encargadas de impartir justicia. Sin embargo, la realidad demuestra que no fue así. Precisamente, están por cumplirse cinco años de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. (Cristopher Echenique, El Sol de México, Análisis, p. 9)
Y hablando de policías, grave la situación que viven los agentes en Guanajuato, pues con la ejecución del jefe de la Policía Municipal de Silao, de enero a septiembre suman ya 26 elementos asesinados a manos del crimen organizado en la entidad que gobierna Diego Sinhue Rodríguez. Pero la cifra no es lo peor, sino que el estado se encuentra en el número 1 de la lista donde más ejecutan a elementos policiacos. Apenas en agosto pasado el góber anticipaba que su estado sería el más seguro del país al final de esta administración. Pues si no quiere ser el más inseguro más le valdría empezar a apretar tuercas donde sea necesario; al menos para parar la masacre contra sus uniformados. (La Razón, p. 2)
Entre los acontecimientos sucedidos durante mi período vacacional, los que me parecen interesantes para comentar son los ocurridos en el Honorable Congreso de la Unión. Acciones que demuestran que el congreso no es tan honorable y que no pugna por la unión, no digamos de los mexicanos, sino ni siquiera la del propio partido del gobierno en turno.
Empecemos por la llamada cámara alta –la de senadores- donde además del control de la misma estuvo –está- en juego el dominio de Morena -que en noviembre renovará su dirigencia nacional. Con el pretexto de la elección camaral para renovar o reelegir a Martí Batres, como Presidente del Senado, se puso de manifiesto el juego por el poder interno del partido.
Fue el viejo lobo de mar de Fresnillo, Zacatecas, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista, quien expuso que tal y como se acordó entre los coordinadores de las bancadas había que impulsar la candidatura de una dama para poder acreditar, con hechos, lo que la publicidad del órgano legislativo manifiesta sobre el “Congreso de la igualdad de género”. Así fue que surgió el nombre de la legisladora Mónica Fernández, identificada plenamente con Monreal, para suplir a Martí y con ello moverle el piso a la aliada de éste, Yeidckol Polevnsky, actual dirigente de Morena. (Manuel Ajenjo, El Economista, p. 36)
Habla Miguel Barbosa, gobernador de Puebla: “Cuento con información sobre mal uso de recursos públicos en el pasado morenovallista. Muy pronto la daré a conocer. Puebla necesita saber la verdad sobre la enorme corrupción que encontré.
“La forma de gobernar fue un modelo de negocios”, sintetiza el hombre, en una larga plática realizada en Casa Aguayo, un inmueble histórico convertido en oficinas administrativas del gobierno del Estado.
Nos dice más: “No voy a dejar que haya impunidad. Pero tampoco a levantar enaguas para encontrar culpables”.
A Barbosa se le ve bien físicamente. Mucho mejor de lo que esperaba. Es cierto que sólo se levantó de su silla para despedirse, pero la charla fue fluida. Se mostró articulado, pero muy desconfiado. A su oficina no entra nadie con celular. “Grabar es deporte nacional”, justifica. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Dice un comediante español que “explicar el porqué de la forma de las pirámides es muy simple: a medida que se iban construyendo, se acortaba el presupuesto, se acortaba el presupuesto (…)”. Algo de eso sucede con la propuesta de paquete económico para el año próximo. Partamos de una base: el paquete económico presentado por el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, es un ejercicio serio, ortodoxo, con disciplina fiscal y austero. No estamos hablando ni de un ejercicio voluntarista ni que se inserta en una lógica irresponsable.
En su informe, el presidente López Obrador ha insistido en que no importa el crecimiento, al que describió como un simple instrumento de medición, sino la distribución de los recursos. El paquete económico para el año próximo está basado en esa premisa, misma que tiene sentido cuando hay recursos para distribuir. Sin crecimiento no se puede distribuir la riqueza, sólo se distribuye la pobreza. Por eso mismo el paquete económico mantendrá la disciplina, pero impide crecer.
El Gasto Social propuesto es equivalente al 63.6 por ciento del Gasto Programable para 2020, con un incremento en 2.8 por ciento en términos reales respecto al de 2019. Hay programas de asignación directa que tienen una enorme cantidad de recursos disponibles. Por ejemplo, Jóvenes Construyendo el Futuro contará con 25 mil 614 millones de pesos, pese a que su funcionamiento ha sido cuestionado, tanto o más que la posibilidad de controlar la eficiente distribución del recursos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional. 14)