En su 98 aniversario, el pueblo cubano no lo olvida (Rayuela, La Jornada, Contraportada)
¡QUÉ MIEDO le tiene “Alito” a Manlio Fabio Beltrones! La estatura política del dirigente nacional del PRI quedó en evidencia con la decisión de “no admitir” al sonorense en la próxima bancada tricolor en el Senado.
ES DECIR, por increíble que parezca, el PRI de Alejandro Moreno prefiere perder un escaño antes que reconocerle a Beltrones lo que es: un priista de toda la vida. Queda claro que la democracia de “Alito” no admite disidencia alguna.
EN ESTE JUEGO de purgas y traiciones, lo que más llama la atención es que el coordinador de los senadores tricolores, Manuel Añorve, es considerado uno de los pupilos de Manlio Fabio Beltrones, y ahora le clava una expulsión por la espalda.
ALLÁ en Jalisco ya se volvió a calentar la disputa por la gubernatura. Resulta que el Tribunal Electoral local falló en favor del emecista Pablo Lemus y ratificó su triunfo en las elecciones del 2 de junio.
EN LA SENTENCIA, dada a conocer ayer, hay un pequeño número que podría ser de gran trascendencia. Y es que los magistrados electorales hicieron un nuevo cálculo de la votación y le dieron a Lemus una ventaja de 5.08 por ciento sobre Claudia Delgadillo.
AL SUPERAR el 5 por ciento de diferencia entre ambos candidatos, la elección no puede ser anulada por irregularidades. Peeero… obviamente los morenistas van a impugnar ante el Trife, donde tienen vara alta con los magistrados electorales.
Y AHÍ, en la Sala Superior, existe la posibilidad de que a los naranjas les quieran anular la elección, no por alguna irregularidad en específico, sino aventándose el tiro de descalificar… ¡todo el proceso! Es lo que llaman la “nulidad abstracta” y contra ella, como sucede en el béisbol contra la base por bolas, no hay defensa.
EL SENADOR Ricardo Monreal viajó a Colima para explicar la reforma judicial, pero a la mera hora rehuyó el encuentro. La razón: en el lugar se presentaron trabajadores del Poder Judicial que, obviamente, se oponen al “Plan C”.
ANTE LA AUSENCIA de Monreal, el que tuvo que dar la cara fue el diputado federal electo Locho Morán… mientras el zacatecano daba cómodamente una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno, al lado de la gobernadora Indira Vizcaíno. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
La decisión de no ratificar a Bartlett en la CFE
Nos comentan que miembros del equipo de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, celebraron que haya decidido no ratificar al actual director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett. Nos comentan que cuando se le comunicó a don Manuel la decisión, la noticia no fue bien recibida por el actual titular de CFE. Nos dicen que, más allá del desempeño que Bartlett haya tenido, las polémicas en las que se vio envuelto todo el sexenio hacían muy complicada su permanencia en el cargo, por lo que se optó por llevar a la cabeza de la institución a Emilia Esther Calleja Alor, una mujer con experiencia en el sector y con un expediente limpio. Nos comentan que, en los próximos nombramientos, especialmente Pemex y Sedena, Sheinbaum buscará perfiles que “vengan desde abajo”, como Calleja Alor, y que no hayan estado involucrados en polémicas.
El premio de consolación para Moreira
Ayer se formalizó la elección de Rubén Moreira como líder parlamentario del PRI para la 66 legislatura, y aunque pareciera una maravillosa noticia para el exgobernador de Coahuila, dentro del partido aseguran que se trató de un premio de consolación, pues apenas hace unos meses Alejandro Moreno había jurado que le dejaría la dirigencia nacional. Lo cierto es que ayer, tras la reelección de “Alito” Moreno, no se le vio a don Rubén muy feliz. ¿Será que Moreira no está muy conforme con lo que le tocó en la catafixia priista?
Nueva bancada de Morena en el Senado se alista para entrar a escena
El jueves están convocados a reunión los senadores de Morena electos para comenzar a tomar decisiones con miras al inicio de la nueva legislatura. Nos comentan que los integrantes de la bancada mayoritaria definirán, entre otros temas, la presidencia de algunas comisiones, a fin de que se instalen lo más pronto posible para estar en condiciones de recibir los dictámenes del paquete de 20 reformas del Ejecutivo. Además, se recibirán las propuestas para el proceso interno de elección de quien presidirá la Mesa Directiva, cargo al que ya se perfila el poblano Ignacio Mier. La reunión será encabezada por el virtual coordinador de la próxima bancada morenista, Adán Augusto López.
¿AMLO invitará a Milei a Palacio Nacional?
El próximo 24 de agosto, el mandatario de Argentina, Javier Milei, visitará nuestro país para participar en la Conservative Political Action Conference (CPAC), que se realizará en la Ciudad de México. Y, según los organizadores, su mensaje central será sobre la lucha por la libertad en América Latina. Sin embargo, después de los desencuentros que ha tenido con el presidente Andrés Manuel López Obrador, hay quienes ven casi imposible que el mandatario mexicano reciba al jefe de Estado de Argentina cuando esté en suelo azteca. ¿Será que AMLO invite a tomar un café a Milei en Palacio Nacional? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
1 Culpas. Ana Guevara, titular de la Conade, se esconde tras un muro de justificaciones, mientras el deporte mexicano se desmorona a su alrededor. Durante su liderazgo, la comisión que debía apoyar a los atletas fracasó, y ha sido un desfile de excusas que no resuelven nada. Numeralia insensible, dice, como si los números fueran los que fallaron en el trampolín o el tatami. Las medallas, ésas que se prometieron con tanto alarde, se esfumaron en clavados, tiro con arco y taekwondo. Tal vez el verdadero problema no es el frío de las cifras, sino la falta de dirección y gestión adecuada. Al final, el deporte es esfuerzo y resultados, no palabras vacías.
2 Ceguera. El PRI atraviesa un drama digno de telenovela. Alejandro Moreno, quien se mantiene en el poder como líder nacional del partido, decidió expulsar a Manlio Fabio Beltrones del grupo parlamentario en el Senado. Esta jugada es un castigo y una clara señal de que Alito no tolera la disidencia, menos aun cuando proviene de alguien tan influyente como Beltrones. La decisión, respaldada por 14 senadores leales, revela la fractura que aqueja al partido. Beltrones, quien ha criticado abiertamente la reelección de Moreno, se ve ahora en libertad de buscar nuevas alianzas políticas. Sólo Alito no lo ve. Quien pierde sin Beltrones es el PRI.
3 Pasmado. Así podríamos resumir el gobierno de Rutilio Escandón en Chiapas. Y a su incorporación al próximo gobierno federal arrastrará la misma incapacidad para abordar los problemas. Durante su gestión, la entidad que le encargaron gobernar vivió una espiral de violencia, donde las familias huyeron a Guatemala buscando refugio, y la inseguridad se convirtió en un ente descontrolado ante la tibieza gubernamental. La confrontación en Berriozábal es la punta del iceberg de una administración que falló en proteger a sus ciudadanos. Sin estrategia, el legado de Escandón es un estado sumido en pobreza y desesperanza. Y, aun así, lo premiaron. Advertidos.
4 Estrategia. Claudia Sheinbaum, presidenta electa de México, sigue moviendo fichas y no deja nada al azar. Ha anunciado que Emilia Esther Calleja Alor será la nueva titular de la Comisión Federal de Electricidad, a partir del 1 de octubre. Un movimiento interesante: elegir a alguien que ha subido escalón por escalón dentro de la CFE y que no sólo conoce el sector, sino que también tiene el respaldo de sus colegas. Sheinbaum dejó claro que la meta es generar 54% de la energía consumida en México, siempre con un enfoque en la reducción de contaminantes. Lealtades probadas para diseñar un gobierno sólido y uniforme. Ése es el punto.
5 Ratificación. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desechó los juicios presentados por PRI, PAN, PRD y Xóchitl Gálvez contra la elección presidencial. Los magistrados, entre ellos Felipe de la Mata y Felipe Fuentes, señalaron que las impugnaciones carecían de pruebas sólidas, limitándose a notas periodísticas sin evidencias. Claudia Valle destacó que la nulidad de una elección es un asunto grave, que requiere pruebas irrefutables. Y Janine Otálora reconoció el triunfo indudable de Claudia Sheinbaum, aunque señaló fallas en el sistema electoral. Confirmado: viene el tiempo de las mujeres en el panorama político nacional. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)
Que un equipo de la sección antiterrorismo del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional acudió al Tribunal Electoral a revisar las instalaciones, el pleno de la Sala Superior y el patio que recorrerá Claudia Sheinbaum el próximo jueves para ser declarada presidenta electa, todo encabezado por el general brigadier David López Velasco. De hecho, la sesión de la Sala Superior para resolver el juicio madre de la elección se difirió 30 minutos para que los militares pudieran concluir el recorrido y la revisión.
Que la historiadora Beatriz Gutiérrez Müller invitó a los mexicanos a asistir a la presentación de su libro Feminismo silencioso este martes en el Zócalo y compartió otro fragmento del ensayo con un recordatorio: “Las mujeres somos libres y, por tanto, nadie puede disponer de nuestra voluntad. No somos propiedad de nuestra pareja ni estamos destinadas a realizar trabajos decididos por otros. Es indispensable no olvidarlo”. Expuso que la publicación es una reflexión sobre lo que ha pasado en el sexenio, porque “ha sido un tiempo en el que había muchas sombras, luces y preguntas”.
Que después de ratificar a Rubén Moreira y Manuel Añorve como sus respectivos líderes parlamentarios para la próxima legislatura, diputados y senadores electos del PRI sostendrán este martes la segunda jornada de su reunión plenaria en la sede nacional del partido y, estrictamente a puerta cerrada, deliberarán y fijarán posicionamientos sobre tres temas: la reforma judicial, la sobrerrepresentación de Morena en el Congreso y la crisis política de Venezuela.
Que la presidenta del Senado, Ana Lilia Rivera, cerrará con mucha actividad su encargo al frente de la Mesa Directiva, porque el próximo lunes rendirá su informe de labores del productivo último año de la 65 Legislatura, pero esta misma semana encabezará actos relacionados con el programa Tlaxcala Eterna, con la develación en el muro de honor de la leyenda “Xicohténcatl Axayacatzin: guerrero tlaxcalteca indómito” en letras doradas. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Tiempo de mujeres
Será Emilia Esther Calleja Alor la nueva titular de la Comisión Federal de Electricidad. Se convierte, de esta forma, en la primera mujer que ocupará esta posición. Su misión, dijo Calleja Alor tras 21 años en el organismo, será la de seguir fortaleciendo la generación de energía eléctrica desde el Estado. Algo en lo que confía la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, por el perfil técnico que tiene Esther Calleja.
Continúa la tradición
Nos cuentan que la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, anunció que dentro de su gobierno van a seguir las mañaneras. En conferencia de prensa indicó que serán a las siete horas en Palacio Nacional, luego de la reunión de seguridad, así como actualmente lo hace el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La defensa
En la recta final del debate en torno a la Reforma Judicial, la ministra Norma Piña pidió que se defienda la independencia del Poder Judicial, porque no es un privilegio de los que imparten justicia, sino un derecho del pueblo. En la inauguración del foro, acudieron Federico Döring, Kenia López y Marko Cortés, y la priísta Beatriz Paredes.
A esperar la constancia
Por cierto, el Tribunal Electoral Federal, que preside Mónica Soto, ya tiene todo listo para que este jueves entreguen la constancia de mayoría de votos a Sheinbaum Pardo para que, a partir de ese momento, sea la presidenta electa de México. Nos comentan que la oposición no pudo acreditar irregularidades graves para la nulidad de la elección presidencial.
Moreira se queda
Rubén Moreira fue electo como coordinador del PRI en la Cámara de Diputados para la LXVI Legislatura, que arrancará este 1 de septiembre. Esta decisión fue tomada por la “nueva dirigencia” junto con el grupo parlamentario, encabezados por Alejandro Moreno y Carolina Viggiano, presidente y secretaria general del tricolor.
Confirman victoria de Lemus
El Tribunal Electoral de Jalisco ratificó la victoria del emecista Pablo Lemus en la contienda por la gubernatura. Confirmó los cómputos finales, con lo que avaló también la derrota de la morenista Claudia Delgadillo. Hasta hace unos días ninguna autoridad había incluido a Lemus en la lista de los nuevos mandatarios estatales.
Intercambio Bogotá-CDMX
En su viaje por Colombia, la jefa de Gobierno electa, Clara Brugada, se encontró con el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, con quien intercambió experiencias de gobierno. Conversaron de soluciones a la falta de agua, no solo en la CDMX sino en otras partes del mundo. Se prevé que el martes recorra Medellín. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
‘Sospechosa’, la fuerza de Alito
Tan imponente se ve y se muestra la fuerza de Alito Moreno en el PRI, que ya en el PAN despertó “sospechas”. Por encima de las figuras de exdirigentes del partido, se reeligió, sacó del tricolor al sonorense Manlio Fabio Beltrones en el Senado, impuso a sus actuales jefes de bancada en las dos cámaras del Congreso, que fueron reelectos y repetirán en el cargo, dicen los azules. Pero lo que más llamó la atención de los panistas es “su discurso de ir en busca del diálogo y la conciliación con Morena”, deslizó el panista Damián Zepeda. Es más, dijo, ya hasta confía en que “el próximo gobierno no seguirá a rajatabla la línea del gobierno actual”. “¿No es sospechoso?”. “¿Perfilan acuerdos con el nuevo gobierno?”, “son sólo preguntas”, comentó.
Muestra Beltrones riesgos de la reelección
Ayer, horas antes de que se hiciera pública su expulsión de la bancada del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones recordó que el expresidente Lázaro Cárdenas sostuvo que “la reelección era una vuelta al pasado que perjudicaba a México, ya que se corría el riesgo de que resucitaran los caudillos y las oligarquías”. El senador recién electo recordó esta frase, a propósito de que ahora algunos quieren poner de moda la “reelección” o el “continuismo’’. Más de uno se debería sentir aludido.
AMLO de nuevo robará cámara
Inevitable será que, hoy por la tarde, el presidente López Obrador robará cámaras nuevamente y en el Zócalo de la capital. El mandatario se tomará la tarde para acompañar a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, a la presentación de su libro Feminismo silencioso, del cual ha dicho ya que le interesó la parte que habla de un “feminismo elitista”. Aunque prometió que “yo voy a ir, pero yo no voy a exponer, no me corresponde, aunque va a haber un compañero porque son temas que se tienen que tratar de manera conjunta, pero yo voy a ir de manera de escucha”. Pues ya se verá si el mandatario en verdad no roba imagen a la autora.
Desaires a la Suprema Corte
Ayer fue un día de desaires al Poder Judicial y a la Suprema Corte. Primero, los legisladores morenistas no llegaron a la inauguración del Encuentro Internacional sobre Independencia Judicial, donde, a pesar de su ausencia, la ministra presidenta, Norma Piña, agradeció su participación. No obstante, la presidenta de la Corte tampoco se quedó atrás, y cuando el presidente del PAN, Marko Cortés, se levantó a toda velocidad a saludar a los panelistas, ella desapareció, y sólo regresó al templete cuando el panista ya había pasado. Quedó claro que se torean unos a otros.
Oposición, con 12 reformas de la ‘4T’
Con críticas y reproches, pero la oposición del PRI, PAN, PRD y MC ya aprobó 10 de las 20 iniciativas de reforma del Presidente y de la ‘4T’. Hoy de nuevo acudirá a la Comisión de Puntos Constitucionales de San Lázaro para votar y aprobar dos dictámenes más. El que llama la atención es el que contiene el paquete de la prisión preventiva oficiosa para la extorsión, el narcomenudeo y la producción, distribución y enajenación de drogas, además de la defraudación fiscal, el contrabando y las facturas falsas. Anticipa el presidente de la Comisión, Juan Ramiro Robledo, se completará la docena. Los trabajos, el diálogo y los acuerdos continuarán miércoles y jueves. El 15, el plato fuerte, van los órganos autónomos, tentativamente, deslizó.
Enojo entre los chiapanecos
Aún no se explican los chiapanecos cómo es que a alguien que por su falta de capacidad llevó a Chiapas a convertirse en una zona de guerra, se le convoca a ocupar un espacio en el gobierno federal, por lo que además de enojo entre los ciudadanos, se lamenta que al responsable de una etapa oscura del estado, los grupos armados han tenido entrada libre y se han quedado sin explicar hechos violentos como los de Tila, Chenalhó y Pantelhó, se le recompense en vez de que se le pida rinda cuentas. Al gobernador, Rutilio Escandón, no se le conoce estrategia alguna de seguridad, lo que ha originado que los grupos armados que mantenían confrontaciones en los municipios limítrofes con Guatemala ahora lo estén haciendo en el pleno centro de la entidad. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
“SuKarne Airlines”
Con la novedad de que el pasado 25 de agosto, fecha en la que fue detenido Ismael El Mayo Zambada en Estados Unidos, y asesinado el exrector de la UAS, Héctor Melesio Cuén, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encontraba en Los Ángeles, a donde llegó en un avión prestado. El dato de su ubicación es el que el propio mandatario dio desde el sábado pasado, luego de que se conociera la carta del capo, difundida por su abogado, sobre las circunstancias en la que se dio su traslado y aprehensión en EU. Sólo que ahora se conoció que la aeronave en la que el morenista se movió fue prestada por el empresario Jesús Vizcarra, dueño de SuKarne. Fue Revista Espejo el medio que dio cuenta de lo anterior, aunado al dato de que Rocha lo ocupó con seis familiares más, sin pagar por ello, y gracias a un acuerdo de su hijo Rubén Rocha Díaz con Vizcarra. El avión es un Learjet muy bonito, por cierto. Ahí el dato.
Se reactiva la purga
Así que tras reelegirse al frente del PRI, Alejandro Moreno no esperó ni un día para lanzarse contra el senador electo Manlio Fabio Beltrones por mantener una posición crítica precisamente sobre la elección y sobre los derroteros que está tomando el tricolor. La decisión que ayer anunciaron quienes conformarán la próxima bancada priista en el Senado fue la de “no admitirlo”. Nos hacen ver que Beltrones fue certero ayer al advertir que actualmente, a causa de las expulsiones y las exclusiones hay más priistas afuera que adentro del PRI. A lo que ha agregado en declaraciones contra quien llamó “aspirante a dictador”: “Tengámoslo claro, esta dirigencia reeleccionista no representa la unidad, el PRI de Alito debiendo ser formal, se ve marrullero y mezquino con los suyos y pequeño ante la sociedad. Es tan ilegal la asamblea del PRI, como cualquier intento de represión en mi contra y de todo militante”. Entre quienes conocen las entrañas del tricolor esperan que se reactiven las acciones de purga. Pendientes.
Lemus se anota triunfo
Y el que se anotó un punto más en la batalla contra Morena tras la elección de Jalisco es el emecista Pablo Lemus. Y es que resulta que ayer el Tribunal Electoral de la entidad determinó que las pruebas presentadas por el guinda, que abanderó a Claudia Delgadillo, no probaron que hubiera, como se acusó, participación de funcionarios públicos, usurpación de funcionarios de casilla o que se hiciera una cobertura informativa con carga negativa a su candidata. “El actor (Morena) pretende que se anule la elección a la gubernatura del estado de Jalisco basado en meras inferencias, presunciones o especulaciones, ya que sus argumentos carecen de sustento”, fue una de las principales consideraciones del tribunal planteadas ayer, antes de que se confirmara la votación que le da a Lemus una ventaja de 200 mil votos y cinco puntos porcentuales. Los morenistas han dicho que acudirán ahora al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Euforia y molestia tras París
Llegaron ayer de París integrantes de la delegación mexicana que participó en los Juegos Olímpicos y fue el boxeador Marco Verde, quien ganó medalla de plata, quien fue arropado por la gente como un rockstar. Hay alegría por el desempeño de los atletas en la justa de verano, pero también empiezan a aparecer algunas voces que no ven con buenos ojos que la titular de la Conade, Ana Guevara, declarara que “nos quedamos cortos” en la cosecha de medallas. Fue la marchista Alejandra Ortega quien describió a Fox Sports su percepción ante los dichos de la funcionaria. “Es un poco de frustración y, al mismo tiempo, enojo, que una persona de talla mundial, que fue medallista olímpica, no tenga empatía con nosotros, los deportistas que estamos en ese proceso, creo que es una tristeza. Para mí, en lo personal, es mucho enojo. Me molestan ese tipo de declaraciones, porque más que alentarnos, menosprecia el trabajo que estamos haciendo”. Uf.
Litigio se alarga rumbo al fin del sexenio
Y fue el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, quien no logró que prosperara su petición de que el caso del incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez se atienda mediante una “solución alterna”, a afecto de que no se le abra un juicio. Lo anterior, porque el juez que lleva el caso dio cuenta de que hay un recurso de revisión pendiente de resolver de un amparo promovido por la propia defensa de Garduño ante el rechazo de una primera solicitud para poder librar el proceso. En el caso, nos comentan quienes lo conocen más a detalle, ha habido instituciones del propio Gobierno, como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas que han buscado disuadir a afectados para que se acepte el recurso del funcionario. En el incendio ocurrido en el centro de detención, 40 migrantes murieron y 25 más resultaron heridos el 27 de marzo de 2023.
Impugnaciones e incertidumbre
Y nos piden estar pendientes del camino que tome la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el tema de la reforma a Ley de Amparo, luego de que el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, decidiera admitir dos acciones de inconstitucionalidad interpuestas por la oposición contra las reformas a esa norma que aprobaron recién las bancadas de la 4T en el Congreso. Con esas modificaciones, nos recuerdan, lo que se avaló fue que los jueces no puedan aplicar suspensiones de actos de autoridad con efectos generales cuando ciudadanos recurran precisamente al amparo para impugnar una ley. Tras la aceptación de los recursos el ministro deberá elaborar una propuesta de resolución que presentará al pleno de la SCJN. Aunque habrá que ver si antes se atraviesa la reforma judicial y sus efectos. Por lo pronto, en esta ocasión, el ministro no autorizó suspender la vigencia de la reforma impugnada. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
La cohesión interna se hizo notoria, desde todos los rincones del país se hicieron presentes las firmas en solidaridad con el correligionario en apuros. Sin embargo, igual que en los tiempos de una mayor pluralidad en el origen de los gobiernos estatales, lo fundamental será que los casos que siembran dudas a la sociedad se resuelvan con investigaciones serias más que con lo numeroso de los abajo firmantes. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)
Estrictamente Personal / Intervención, sugiere el Presidente
El gobierno de México parece una pelota de ping-pong donde tres jugadores –Estados Unidos, Ismael el Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López– se la tiran de un lado a otro y hacen lo que quieran de ella. El gobierno estadounidense sigue burlándose del presidente Andrés Manuel López Obrador con los escasos datos que le da sobre la captura de los narcotraficantes, y éstos cuentan versiones distintas y contradictorias entre ellos mismos. Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador parece estar llegando al límite de su tolerancia.
López Obrador cambió el tono y el fondo de su discurso al hablar sobre este episodio el viernes pasado, cuando dejó abierta la posibilidad de que la acción hubiera sido producto de una operación clandestina de Estados Unidos que violaba la soberanía nacional. Esa es la información que tiene el Presidente desde hace unos 10 días, pero no puede hacerla pública por la manera como el gobierno llegó a ella. Su dicho, que escalaba diplomáticamente el vacío informativo, provocó una declaración del embajador Ken Salazar que, para efectos prácticos, fue una nueva burla.
Salazar dijo que Zambada fue engañado por Guzmán López y lo entregó a las autoridades estadounidenses, que es lo mismo que funcionarios de su país le informaron a The Wall Street Journal la noche de la captura. O sea, nada fresco. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, en uno de los pocos datos que le ha proporcionado, le comunicó que no sabían que el avión en el que viajaba Guzmán López también tenía como pasajero a Zambada, lo que no sólo es inverosímil por los extremadamente rigurosos protocolos de seguridad aérea de ese país, sino ridículo.
López Obrador debe verlo de esa manera, por su reacción al comunicado del Mayo Zambada el sábado pasado que mostró la relación de complicidad y ascendencia del líder del Cártel del Pacífico/Sinaloa con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. El sábado, tras negar Rocha tener relación con él y en contraposición de Salazar, que afirmó que los narcotraficantes les cayeron del cielo sin que tuvieran nada que ver ni México ni Estados Unidos, López Obrador dijo:
“Tenemos una buena relación con el pueblo estadounidense y los que gobiernan Estados Unidos, pero siempre hay esa tentación de meter las narices en todos lados. México es un país libre, soberano, aquí mandamos los mexicanos. A lo mejor antes, que había gobernantes que no tenían autoridad moral y que establecían relaciones con el crimen de cuello blanco, se podía poner en el banquillo de los acusados a cualquier funcionario, pero eso ya no pasa”.
Este lunes volvió a la carga. “(El presidente Joe) Biden es muy respetuoso, y es a quien primero oí que dijo que la relación entre nosotros se iba a dar con un pie de igualdad”, profundizó López Obrador. “Pero como dice la canción, ‘es más fuerte la costumbre que el amor’. No se le quita a alguno la manía de estar metiendo la cuchara en todos lados”.
La información que tiene López Obrador es que el Mayo Zambada y Guzmán López fueron capturados en territorio mexicano y llevados a territorio estadounidense en contra de su voluntad, traicionados por el gobernador Rocha. De acuerdo con los detalles que tiene el gobierno mexicano, un comando de seis personas los llevó a una aeropista cercana al rancho donde lo secuestraron, en los suburbios de Culiacán, y fueron llevados al aeropuerto Doña Ana, en Santa Teresa, Nuevo México, muy cerca de El Paso, Texas, aparentemente custodiados por un helicóptero Apache que utilizan las fuerzas especiales del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El reporte al Presidente que viene de Sinaloa confirma la declaración del Departamento de Seguridad Territorial –y desmiente a Salazar–, que señaló que las capturas eran “la culminación de una investigación conjunta de Seguridad Territorial y del FBI contra el Cártel de Sinaloa”. El secretario Alejandro Mayorkas agregó en un comunicado, el día de la detención, que “felicitaba a los bravos agentes (del área de) Investigaciones de la Secretaría y del FBI cuyos años de trabajo, junto con el de otros miembros de la comunidad judicial, ha logrado, con gran sacrificio personal, interrumpir y desmantelar las operaciones del cártel en todo el mundo”.
En su declaración, Zambada confirmó que un grupo de personas lo capturó y lo amarró. Afirmó que Guzmán López fue quien le tendió una emboscada al pedirle que mediara entre Rocha y el diputado federal electo Héctor Melesio Cuén sobre el futuro de la Universidad Autónoma de Sinaloa. El capo dijo que sus dos escoltas están desaparecidos desde entonces; la información que tiene López Obrador es que el comando asesinó a cuatro escoltas. Cuén murió ahí, aseguró Zambada; la fiscalía de Sinaloa, a la que pertenecía uno de los escoltas, reportó que había sido en una gasolinería donde lo intentaron asaltar.
La afirmación de la celada del Chapito se contrapone a lo que su abogado, Jeffrey Lichtman, ante las versiones periodísticas, negó en la primera audiencia en la Corte del Distrito Norte de Chicago que hubiera traicionado a su padrino y que hubiera concretado un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para entregarse, como también reiteró Salazar. En una de las líneas misteriosas del mensaje de Zambada, pese a tildar a Guzmán López de traidor, pide que no se desencadene la violencia en Sinaloa.
La realidad es que no ha habido incidentes de violencia entre las facciones del cártel en Sinaloa, como se esperaba tras la captura de Zambada, sino más tranquilidad que en otros momentos. Por la información que trascendió en la prensa, miembros del cártel creyeron inicialmente en la traición del Chapito, pero días después, cuando se enteraron en Palacio Nacional, hablaban de la captura y extracción de ambos. En estos días, el único engaño a Zambada que se maneja en Culiacán se le atribuye al gobierno de López Obrador, que sigue diciéndole públicamente que no participó en la detención, y dando tumbos sin encontrar su salida a este entuerto. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
La narcopolítica expuesta por el caso del capo El Mayo Zambada nos obliga a repensar a todos sobre el riesgo de abrir los juzgados, las magistraturas y la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la elección popular de sus representantes y comenzar el debate con inmediatez sobre la urgencia de frenar esa posibilidad de una vez por todas.
En los últimos días, pero sobre todo este fin de semana, conocimos, como nunca, la facilidad con que el crimen organizado ocupa posiciones estrategias en los poderes Ejecutivo y Legislativo: el jefe del Cartel de Sinaloa reveló la relación con Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa; su amistad con el ejecutado Melesio Cuén, dirigente del Partido Auténtico de Sinaloa y diputado federal electo por el PRI-PAN-PRD, pero sobre todo su mediación e influencia entre la clase política de la entidad.
¿Qué nos hace pensar que los representantes de los carteles criminales no van a entregar recursos y con la mano en la cintura conseguir apoyo político para poner candidatos que se queden con el Poder Judicial?
De hecho, El Mayo Zambada, el capo de capos mexicano, había dado ese paso en lo judicial desde hace mucho tiempo y no hay forma de desmentirlo, quien intente hacerlo es porque sus intereses están a favor del lado incorrecto del sistema político nacional, porque hasta el presidente de la República tuvo que reconocer la protección institucional que la Fiscalía General del Estado de Sinaloa brindaba a El Mayo Zambada. Sin embargo, por obvias razones rechazó saberlo.
José Rosario Heras, comandante de la Policía de Investigación de la Fiscalía, era el encargado de la seguridad de El Mayo, detenido en el Paso Texas, el pasado 25 de julio. Sin embargo, Heras está desaparecido desde ese mismo día en que al narcotraficante supuestamente le tendieron una trampa para sacarlo del país y no hay ningún indicio sobre su paradero.
El proyecto de reforma Judicial que impulsan el presidente López Obrador y en unísono todos los legisladores de Morena y sus aliados, no solo representa un riesgo porque no garantiza la profesionalización, imparcialidad, independencia que deben de tener los impartidores de justicia pues la historia de Zambada nos hace ver la vulnerabilidad de la clase política y la impartición de justicia para que cualquier gobernador o representante judicial esté a merced del crimen, por lo que abrir candidatura para jueces, magistrados y ministros es peligroso.
Estamos ante uno de los mayores riesgos de la democracia y no puede minimizarse independientemente de la ideología o colores políticos que se defiendan.
UPPERCUT: Pablo Lemus será el gobernador de Jalisco, ratificó el Tribunal Electoral de la entidad al señalar que no hubo irregularidades graves en el proceso del 2 de junio que obliguen a repetir la elección. ¿Pero qué pasa del otro lado? En el equipo de Claudia Delgadillo ya esperaban ese resultado al asegurar que los magistrados locales son de Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, por lo que van a elevar el caso al Tribunal Electoral federal. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, Online)
López Obrador lleva todo el sexenio diciendo que el concepto de Justicia debe estar por encima de la aplicación literal de las leyes. “No me vengan con que la ley es la ley” fue la frase presidencial que se volvió referencia recurrente porque engloba esta manera de pensar.
Sin embargo, en el debate de la sobrerrepresentación, López Obrador está contradiciendo su mandamiento estrella: ahora sí quiere que le vengan con que la ley es la ley, y que el INE y el Tribunal electoral apliquen la lectura textual de un solo renglón de la Constitución para que Morena y sus aliados puedan tener el 75% de los diputados cuando sólo obtuvieron en las urnas el 55% de los votos para el Congreso.
No me voy a meter a la discusión jurídica del asunto. Esa la dejo a los especialistas. Me concentro en el concepto de Justicia al que tanto alude el presidente para erguir el pecho y presentarse como un patriarca magnánimo que rechaza a los truculentos abogados.
¿Es justo que la coalición gobernante tenga el 75% de los diputados si sólo obtuvo el 55% de los votos?
Suena a abuso, a agandalle.
Pero hay algo peor, que refleja con más nitidez el tamaño de la injusticia: la oposición consiguió el 42% de los votos (hubo poco más de 3% de nulos), pero el presidente y sus aliados solo quieren que les asignen el 25% de los diputados.
En números. La oposición obtuvo 24 millones de votos. El 42% del total. Le quieren dar solo el 25% de los diputados. Esto equivale a desaparecer 10 millones de los 24 millones de votos que obtuvo la oposición. Es borrar del mapa de la democracia mexicana a 10 millones de ciudadanos que confiaron en las instituciones electorales y fueron a votar en junio pasado.
No es sólo darle más al que tiene mucho y no se lo ganó. Es darle menos al que tiene poco y sí se lo ganó. ¿Ese es el concepto de justicia del presidente? ¿O ahora sí que vengan los abogados leguleyos y desplieguen su muestrario de truculencias para servir al oficialismo? ¿En qué quedamos?
El debate de la sobrerrepresentación no debe tener en el centro al duelo de poder de las élites (si AMLO y Sheinbaum van a tener mayoría para cambiar la Constitución a su antojo, si la merecen, si arrasaron, si no arrasaron tanto, si no la merecen, si la oposición y sus líderes). Esas “venciditas” en la élite del poder nublan recordar de qué debe tratarse todo esto:
El debate debe tener en el centro a los ciudadanos, a los votantes, a los mexicanos que son el corazón mismo de la democracia, una democracia que exige que todas las voces estén representadas y sean escuchadas, y en especial, que las minorías sean protegidas. Rasurarle 10 millones de votos a una minoría es exactamente lo contrario. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. A8)
En la “transformación” que sufrió desde que llegó al poder, donde cambió su estilo afable y la sencillez del académico por los desplantes de poder y el autoritarismo, el gobernador Rubén Rocha Moya también sufre de amnesia. Se le olvida, por ejemplo, que él fue quien negoció con el poderoso Cártel de Sinaloa para apoyar no sólo su campaña, sino también la de otros gobernadores de Morena, amigos suyos, a los que también vinculó con los capos de su tierra. Se le olvida que también él, junto con sus amigos, fueron financiados por Sergio Carmona, el asesinado empresario tamaulipeco que fondeaba las campañas morenistas con dinero del huachicol aduanero.
Se le olvidó que la Universidad Autónoma de Sinaloa lleva ese nombre, precisamente, porque las leyes y la Constitución sinaloenses le dan esa autonomía para manejarse tanto en su administración interna, como en la elección de sus rectores y directivos, y en vez de comportarse como un gobernante respetuoso de la autonomía universitaria emprendió una cacería política, con investigaciones judiciales a modo, para destituir al rector Jesús Madueña, acusarlo de presuntos desvíos y acosar a todo el grupo universitario que se defendió legalmente y acusó la intentona del gobernador por someterlos y tomar el control de la Casa de Estudios.
Otro de sus olvidos fue que con Héctor Melesio Cuén lo unía una amistad de años, en la que no sólo fueron parte del mismo grupo universitario, sino que empezaron juntos en las lides políticas, a través de la relación cercana y afectuosa que trabó el asesinado Cuén con Andrés Manuel López Obrador durante sus visitas y recorridos de campaña por Sinaloa. No sólo persiguió a los hijos de Cuén con investigaciones y carpetas judiciales, sino que a su antiguo amigo lo acosó y lo denostó hasta el cansancio aprovechando su investidura, en un rompimiento político que en el fondo ocultaba una feroz disputa por controlar el codiciado botín del millonario presupuesto universitario y controlar a la comunidad académica y educativa.
También se le olvida al gobernador que, de manera por demás extraña, justo cuando estaba enfrentando una persecución desde su gobierno, a Melesio Cuén le retiraron la escolta de protección que tenía asignada por la Guardia Nacional. Esa decisión de dejar al ahora difunto Cuén sin escoltas, solo pudo haber sido tomada a nivel federal, por la orden directa de la comandancia de la Guardia, y sería interesante saber si el gobernador estuvo o no enterado del retiro de los escoltas a su adversario, que fue atacado a balazos y asesinado en una gasolinería de las afueras de Culiacán, justo el mismo día que detuvieron al Mayo Zambada, con quien supuestamente iban a reunirse a el diputado electo y el propio gobernador Rocha Moya.
Bueno, es tanta la desmemoria y la repentina amnesia del morenista que gobierna Sinaloa, que ayer cuando le preguntaron por la plática personal que tuve con él, en septiembre de 2021, siendo gobernador electo, volvió a negarlo todo y a decir que era falso que me hubiera visto, que yo lo hubiera entrevistado en el noticiero del Heraldo Radio, que hubiéramos comido en aquel 14 de septiembre y que me hubiera dicho lo que, en efecto, me dijo cuando en aquella conversación le pregunté cómo se gobernaba teniendo un cártel del narcotráfico tan poderoso en su estado: “Pues mira Salvador, no nos hagamos pendejos. Aquí todo mundo sabe cómo está la cosa. Yo fui y hablé con ellos, los conozco a todos porque soy de Badiraguato, y yo fui a pedirles su apoyo. Quien te diga que quiere gobernar Sinaloa y no tiene el visto bueno de ellos (los narcos), te miente. Así es la cosa aquí, para qué nos hacemos pendejos”, me dijo en aquella fecha el gobernador a bordo de su camioneta.
Repito sus palabras, aunque ahora las niegue y las desconozca, porque no sólo estoy seguro de lo que me dijo, sino que tengo como prueba de nuestra reunión la entrevista que le hice para el noticiero “A la Una”, y que quedó grabada aquel 14 de septiembre en la cabina del Heraldo Radio Culiacán que entonces existía. Cuando terminé el noticiero me esperó afuera y me invitó a comer; abordamos su camioneta y, por sugerencia suya, nos fuimos a comer al restaurante Mar&Sea, en Culiacán, que es propiedad del exgobernador priista del estado, Juan S. Millán. Seguramente si se busca el registro de los comensales que estuvieron en ese día, aparecerán el nombre de Rubén Rocha Moya, el mío y el de mi jefe de Información, José Luis Sánchez, que fue testigo de la comida que ahora el gobernador niega.
En fin, que el gobernador podrá fingir amnesia y decir que no recuerda que siempre tuvo comunicación y contacto con los principales capos de su estado, que a través de ellos ayudó a sus amigos senadores que hoy son gobernadores de Morena, con los que además compartió el apoyo y la relación con el huachicolero tamaulipeco, Sergio Carmona. Unas semanas antes de que lo asesinaran en San Pedro Garza en noviembre del 2021, Carmona comentó con amigos suyos que se había reunido, al menos en dos ocasiones, con Ismael “El Mayo” Zambada, a quien había visto en sus escondites de la sierra sinaloense, para proponerle “un acuerdo de paz” que el empresario decía estar negociando con los principales cárteles de la droga, por instrucciones directas de un alto mando militar del gobierno de la 4T.
Carmona, al que también ya olvidó Rocha Moya, fue el amigo que conectó a Sinaloa con Tamaulipas y en la búsqueda de acuerdos con los capos sinaloenses, el empresario asesinado, llegó a ofrecerle al Mayo Zambada que le entregaban las aduanas de Nuevo Laredo y Reynosa, las dos con más actividad comercial, para que su grupo delictivo las controlara, en un intento por romper la hegemonía del debilitado Cártel del Golfo y llevar a los sinaloenses al multimillonario negocio del contrabando gasolinero y de todo tipo en las aduanas tamaulipecas.
En fin, que ahora que a Rocha Moya se le olvida todo y, con el aval del presidente López Obrador recurre a la vieja táctica de negarlo también todo, harán falta más que dichos, olvidos y desmemorias, para que el gobernador morenista de Sinaloa se quite el golpe que le proporcionó su paisano de Badiraguato, al exhibirlo y desnudarlo como uno de los engranajes que conectan a la política, en este caso desde Morena, con los violentos cárteles de la droga.
NOTAS INDISCRETAS… Con un discurso similar al de Nicolás Maduro, que justificó su fraudulenta reelección hablando de democracia y de resultados oficiales de las instituciones, ayer el reelecto dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, celebraba que su permanencia hasta el 2024 al frente del priismo era producto “del voto democrático y libre” de los consejeros nacionales de su partido, a los que él controla y manda, al igual que Maduro con su Comisión Nacional de Elecciones.
Pero, además, con la misma furia con la que el dictador venezolano reprime, encarcela y asesina a sus gobernados, ayer Moreno anunció la expulsión del exdirigente Manlio Fabio Beltrones de la próxima bancada priista en el Senado. Con un escueto comunicado, Alito anunció que el senador electo por Sonora no será más parte del grupo parlamentario priista que se instala el 1 de septiembre, y que además está en proceso también la expulsión del PRI de Beltrones, por cuestionar y descalificar su proceso reeleccionista.
Alito parece decidido a quedarse él y sus aliados a la franquicia del PRI que pondrá al servicio de Morena o del mejor postor, convirtiendo al viejo partido en un modelo de negocio tan redituable como el PT y el PVEM. Y en ese afán está empezando con la purga de priistas y disidentes incómodos que cuestionen su apropiamiento autoritario del partido…Se baten los dados. Siguen las Escaleras. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. A9)
Concluyeron el domingo los Juegos de la XXXIII Olimpiada, que dejaron momentos luminosos por su buena organización –no exenta de polémicas, desde luego– y por grandes actuaciones de muchos atletas, incluyendo 125 nuevas marcas olímpicas y 32 nuevas marcas mundiales.
El movimiento olímpico puede sentirse satisfecho por mantener la cohesión en torno a sus valores en un mundo convulso, que apenas salió de una pandemia y que enfrenta nuevos escenarios bélicos y una multitud de conflictos sociales.
Tocará ahora a cada país participante hacer un corte de caja sobre el desempeño de su delegación. El deporte siempre es un reflejo de la sociedad. Y aunque no puede deducirse que el éxito o el fiasco en unos Juegos Olímpicos son señal inequívoca de bienestar o desdicha colectivas, sí tienen que tomarse en cuenta para el análisis.
Las cinco medallas olímpicas obtenidas por los representantes de México deben aquilatarse en lo que valen para el ganador o ganadora de cada una de ellas, así como para sus entrenadores y la familia que realiza muchos sacrificios a fin de que uno de los suyos pueda dedicarse a un deporte de alto rendimiento.
Igualmente, la participación de los atletas mexicanos que se quedaron cerca de conseguir una presea, pues en varios casos significa que están en el camino de un éxito mayor, que requerirá, desde luego, de perseverancia.
Dicho eso, el país y sus autoridades deben hacer una evaluación crítica de qué falló para que México se quedara corto de la meta fijada por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, cuya titular bien debiera renunciar ahora y no esperar siquiera el inminente final del sexenio.
El resultado pudo haber sido aún más malo si no ha entrado al quite el Comité Olímpico Mexicano, a cargo de María José Alcalá, levantando la moral de los atletas –despreciados por la Conade– y obteniendo apoyos privados para compensar el escaso o nulo respaldo presupuestario. Para una nación como México, por el tamaño de su población y de su economía, haber quedado en el lugar 65 del medallero es un fracaso.
De las 206 delegaciones participantes en los Juegos Olímpicos de París, tres tienen una característica común que habla de un pobre desempeño deportivo, pues forman parte de la lista de las 20 economías más desarrolladas del mundo y están, al mismo tiempo, entre los 20 países con mayor población y, sin embargo, no lograron colocarse entre las 50 primeras posiciones de la tabla final de París 2024. Esos tres países son India, México y Turquía. Otras seis naciones que están en esa doble condición –entre los más poblados y los más desarrollados– sí lo consiguieron, incluyendo a Brasil (no cuento a Rusia, que está suspendida de las competencias internacionales).
El país sudamericano terminó en la posición 20, mientras que México lo hizo por debajo de Turquía y por arriba de India.
Hace falta un cambio completo de estrategia para no repetir el chasco dentro de cuatro años, en Los Ángeles. Para comenzar, apoyar a los atletas que tengan posibilidad de calificarse para esos Juegos y que puedan competir por una medalla. Y hacerlo, no como dijo el otro día el presidente Andrés Manuel López Obrador, con recursos extraordinarios, como los que se obtendrán mediante la devolución por parte de Estados Unidos de un desvío fraudulento, sino con dinero público programable.
Segundo, financiar, en general, el deporte de alto rendimiento para ir detectando y preparando talentos para dentro de ocho y 12 años, y hacerlo sin temor a pedir el apoyo de la iniciativa privada cuando haga falta.
Tercero, relanzar las políticas para universalizar y sistematizar la práctica del deporte, comenzando por las escuelas, pues ésa es, sin duda, una de las mejores maneras de superar los retos que tiene el país en materia de salud y seguridad pública.
En síntesis, se requiere que la autoridad asuma que el país tuvo un mal desempeño en París y desarrolle, sin soberbia, un plan para remontarlo. Un segundo piso de lo que hizo este gobierno en materia deportiva significaría prolongar el desastre. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)
Ya salió López Obrador con la misma cantaleta: la captura de El Mayo Zambada no fue nada más para involucrar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, “sino al titular del Ejecutivo y seguir con la misma campaña de narcopresidente”.
El delirio de persecución se agudiza conforme se acerca la hora de su retiro formal. Le quedan sólo 49 días en Palacio Nacional, pero él sigue viendo conspiradores en su contra por todos lados.
En la mañanera de ayer, el Presidente avaló la versión de que Rocha estaba en Los Ángeles, California, el día de la captura del capo.
Respondió con un “quién sabe” a la pregunta sobre si cree en la versión de Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, en el sentido de que no hubo intervención de agentes ni dinero de ese país en el operativo que llevó a la captura de Zambada y la entrega de Joaquín Guzmán López.
*El daño está hecho. En adelante, el sinaloense Rubén Rocha cargará el estigma de narcogobernador. Le cayó encima la maldición de El Mayo, quien fue llevado a Estados Unidos contra su voluntad, según la carta que el capo escribió.
El gobernador de Sinaloa ya no siente lo duro, sino lo tupido. Ahora resulta que nadie le informó que el comandante de la Policía de Investigación, José Rosario Heras López, era, al mismo tiempo, el jefe de seguridad del capo.
El comandante y otro guardaespaldas de Zambada están desaparecidos, quizá ya muertos.
Al igual que su líder, Rocha reparte culpas:
“La Fiscalía no depende de mí. La policía ministerial pertenece a la Fiscalía… a mí nadie me lo había informado. Mal hecho, se tienen que tomar medidas al respecto”, dijo.
A eso agréguele que El Mayo balconeó en EU que le dijeron que iba a una reunión, organizada por Joaquín Guzmán López, con el gobernador Rocha, y con el exrector de la UAS Héctor Melesio Cuén, diputado federal electo del PRI, asesinado el día del secuestro del capo, para decidir quién se quedaba en la rectoría de la universidad.
El caso lo atrajo la FGR. La investigación es por posibles delitos de vuelo ilícito, uso ilícito de instalaciones aéreas, violación a la legislación migratoria y aduanera, secuestro y traición a la patria. ¿Y la desaparición forzada? ¿Y el posible homicidio de los dos escoltas de Zambada no lo van a investigar? Son preguntas.
*La DEA ofrecía 15 millones de dólares a quien diera información que condujera a la captura del cofundador del Cártel de Sinaloa. El propio capo declaró que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo.
¿El cobro de la recompensa habrá sido parte de la negociación junto con el cambio del lugar de resguardo de su hermano Ovidio a quién sabe dónde?
¿No estará Ovidio en la lista de testigos protegidos de EU?
La respuesta no la tiene AMLO. No fue informado por las autoridades de Estados Unidos del operativo. Al Presidente lo hicieron a un lado. No lo dicen, pero no hay confianza. Fue un asunto entre cárteles de la droga, evadió el embajador Ken Salazar.
*Al más puro estilo de la dupla Putin-Maduro, y como si les sobraran los perfiles de alto nivel, fue anunciada la expulsión del senador electo Manlio Fabio Beltrones de la bancada tricolor en la Cámara alta.
“La determinación se basa en la gravedad de las acciones del senador Beltrones, las cuales han atentado de manera significativa contra la unidad ideológica, programática y organizativa del partido”, dice el comunicado del grupo parlamentario del otrora partidazo.
Y como si necesitara permiso, el texto agrega que Manlio queda en libertad de unirse a cualquier otro grupo parlamentario y anuncia que el sonorense enfrenta diversos procedimientos de expulsión. Beltrones respondió en su cuenta de X:
“Tengámoslo claro: Esta dirigencia reeleccionista no representa la unidad del PRI. El PRI de Alito, debiendo ser formal, se ve marrullero y mezquino con los suyos, y pequeño ante la sociedad.
“Es tan ilegal la Asamblea del PRI, como cualquier intento de represión en mi contra y de todo militante. Excluirme del grupo parlamentario en el Senado es una decisión unilateral y arbitraria”.
Beltrones va a esperar el resultado de las denuncias interpuestas ante el INE y el TEPJF para resolver sus siguientes pasos.
Los comunicados de PRI confirman también que Manuel Añorve se queda en la coordinación de la bancada de PRI en el Senado, y Rubén Moreira, en San Lázaro.
Manlio ironizó en su cuenta de X sobre la reelección de Alito: “Ahora que algunos quieren poner de moda la ‘reelección’ y el ‘continuismo’, ante la posibilidad de que en México prevalezca la desunión les comparto: Lázaro Cárdenas escribió un apartado dedicado a la no reelección en sus apuntes de 1949 y 1950 en los que sostenía que fue una conquista histórica de la Revolución Mexicana: ‘El reeleccionismo no tiene aún la fuerza de opinión suficiente para practicarse democráticamente en nuestro país. Pero si los hombres que están en el poder participan en la reelección, le harían un grave daño a la nación’”. (Francisco Garfías, Excélsior, Nacional, p. 4)
Puede que a muchos no guste, incluido quien esto escribe, pero el reciente diferendo a propósito del secuestro en México y arresto en Estados Unidos de Ismael “Mayo” Zambada puso de relieve menos la desconfianza estadounidense -que la hay- hacia el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que respecto a las que consideran como comprometidas estructuras de los organismos de seguridad mexicanos.
El gobierno López Obrador y su estrategia de “abrazos no balazos” chocaron desde un principio con la visión estadounidense de la “guerra contra las drogas” estadounidense y con la presencia y actuación en México de una Agencia Antinarcóticos (DEA) que no solo tiene un ya largo resentimiento hacia el país y sus instituciones, sino que choca contra otras organizaciones de su propio país tanto para subrayar su jurisdicción como para justificar su existencia.
Pero aunque AMLO enfrentó a la DEA, fue una decisión política que la DEA entiende -aunque no le guste-. Su desconfianza y la del gobierno estadounidense respecto al gobierno de AMLO salen más de desacuerdos ideológicos y corruptela real o percibida que de incapacidad de entendimientos.
Pero de cualquier manera pesa, como los varios plantones que López Obrador dio al presidente Joe Biden.
Esto ciertamente no incluye la presunta presencia de espías rusos, la asumida influencia en México de la inteligencia cubana o la llegada de mercadería china -se trate de acero o de autos- que trata de pasar a Estados Unidos a través de intermediarios mexicanos.
La desconfianza más bien se refiere a los organismos de seguridad mexicanos, a los que se considera como profundamente comprometidos con los cárteles del narcotráfico, y no del inicio del régimen de AMLO, sino ya de décadas a la fecha.
La desconfianza respecto a la policía mexicana no es nueva. Recuérdese si no el caso del general Agustín Gutiérrez Rebollo, el que fuera “Zar Antidrogas” del gobierno de Vicente Fox y aprisionado en México por sus vínculos con grupos narcotraficantes; o posteriormente, el caso del exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna, ahora enjuiciado en Estados Unidos.
Y si alguien quisiera poner el tema en duda, bastaría con revisar la declaración atribuida al propio “Mayo” Zambada, que relata haber asistido a su encuentro del 25 de julio con Joaquin Guzman Lopez, que al final lo secuestró y llevó a los Estados Unidos, acompañado de un comandante de la policía judicial del estado de Sonora. Igualmente, que esperaba reunirse con el gobernador Rubén Rocha.
Y eso puede colocarse en la categoría de “nada nuevo bajo el sol”.
Otra faceta es el temor, o la preocupación estadounidense, es que los grupos delictivos mexicanos hayan sido infiltrados por agentes de la inteligencia de países o organismos hostiles a sus intereses, especialmente los rusos.
Y si alguien cree que el gobierno mexicano confía en el estadounidense… (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
Para poner en contexto lo sucedido con Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López y su entrega a Estados Unidos el 25 de julio pasado, hay que regresar varios meses atrás y retrotraerse a la caída de Ovidio Guzmán en el poblado de Jesús María, a unos 60 kilómetros de Culiacán, el 5 de enero de 2023.
Ese día, fuerzas especiales del Ejército libraron un intenso combate hasta llegar a Ovidio y detenerlo; se reportaron oficialmente 29 muertos, aunque probablemente hayan sido muchos más. El perímetro de seguridad de la casa donde esa noche había dormido Ovidio con su familia lo integraban todas las viviendas que rodeaban la del hijo del Chapo Guzmán. Los sicarios que estaban en ellas tenían todo tipo de armamento pesado y numerosos vehículos blindados. Se calcula que había cerca de un centenar de sicarios en la zona. Ovidio había sido localizado con anterioridad, pero era imposible detenerlo en Culiacán con semejante estructura de seguridad en torno suyo sin provocar un enfrentamiento urbano de grandes dimensiones.
Desde que fue detenido El Ratón, intentó establecer un marco de negociación, que se formalizó cuando fue extraditado a Estados Unidos. Ovidio, a diferencia de su medio hermano, Iván Archivaldo —un hombre que suele usar la violencia en forma desmedida—, es un personaje relativamente débil, que ya en prisión en México, dicen quienes lo custodiaban, estaba comenzando a quebrarse. Joaquín, su hermano, fue parte de esa negociación que no sabemos cómo se estableció, pero que concluyó con su entrega y la de El Mayo. Si éste fue llevado contra su voluntad o no a Estados Unidos es parte de estas mismas especulaciones.
La primera pregunta es por qué El Mayo, un traficante mucho más experimentado e importante que Ovidio, se movería con sólo cuatro personas de seguridad, aunque uno de ellos fuera un comandante de la Policía Judicial estatal. Recordemos nuevamente el despliegue que acompañaba, por ejemplo, a Ovidio cuando fue detenido en Jesús María. Según fuentes oficiales, el círculo de seguridad de El Mayo estaba integrado, por lo menos, por 20 personas que lo acompañaban siempre y a todos lados.
La segunda es por qué estos fueron neutralizados con tanta facilidad, incluyendo, según el relato de la carta de El Mayo, su amigo, Héctor Melesio Cuén (hay más de doce horas de diferencia entre la supuesta reunión de El Mayo y Joaquín, donde el primero habría sido retenido, y el reporte oficial del asesinato de Cuén, supuestamente en una gasolinera).
Otros datos a tomar en cuenta. La estructura de Los Chapitos había sufrido golpes importantes, entre ellos la de El Nini, Néstor Isidro Pérez Salas, quien era el jefe de seguridad de ese grupo y que aparentemente también negoció muy rápido su condición en cuanto fue extraditado a Estados Unidos. El Mayo, a su vez, había sufrido la caída de su principal operador, El Lupe Tapia, el año pasado, y luego de varios de sus sucesores en la logística del tráfico de fentanilo y metanfetaminas.
Ese andamiaje debilitado fue el que quedó roto finalmente con los hechos del 25 de julio pasado. Pero, al contrario de lo que se plantea, es la demostración también de que cuando existen golpes constantes y dirigidos contra los principales líderes de los grupos criminales, en todos esos casos generados desde las fuerzas militares, esas organizaciones, por supuesto que no desaparecen, pero se debilitan seriamente. En este sentido, llama profundamente la atención que ni la gente de El Mayo ni la de Los Chapitos hayan reaccionado hasta ahora, ni siquiera en Sinaloa.
La carta de El Mayo, en ese sentido, puede ser un relato real de lo ocurrido o parte de una narrativa impuesta desde la Unión Americana. Y se presenta corroborando lo que unas horas antes había dicho el embajador Ken Salazar. Hay que insistir en un punto: en toda esta trama hay un alto componente de negociación de los criminales, sea Joaquín, El Mayo o los dos, con instancias de inteligencia estadunidense, todo indica que con el FBI. Esa trama comienza a desarrollarse quizá desde hace años, como dicen algunas fuentes estadunidenses, pero en realidad se activó a partir de la extradición de Ovidio y la aparente conversión de éste, su hermano Joaquín y El Nini en testigos protegidos. Y no está de más recordar que el hermano de El Mayo y dos de sus hijos también gozan de esa condición en la Unión Americana.
LA FARSA
La reelección de Alejandro Moreno en el PRI fue calificada por sus opositores, casi todos purgados del partido por el propio Alito, como una farsa. Probablemente lo es, pero será una tragedia para lo que quede del tricolor. Su dirigente se ha apropiado de todo, desde la dirigencia hasta los cuantiosos recursos de los que goza todavía el partido. También de los grupos parlamentarios, de los que ayer expulsaron nada más y nada menos que a Manlio Fabio Beltrones, una de las pocas cartas de peso real que le quedaban al PRI.
Me llama la atención la magnitud de las traiciones: Alito debe buena parte de los inicios de su carrera política a Beltrones, que lo hizo legislador y dirigente juvenil. En el Senado se queda al frente Manuel Añorve, cuya carrera, sin el apoyo de Manlio, tampoco se comprendería. Pero ésta no es una historia de lealtades, es de simples y sencillas traiciones políticas. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
En muchas notas relacionadas con la captura de El Mayo Zambada se ha hecho referencia al secuestro del doctor Humberto Álvarez Machain, acusado de participar en la tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena.
En abril de 1990 un grupo pagado por la DEA secuestró y llevó a Álvarez Machain en avión a El Paso, Texas.
Álvarez Machain regresó a México después de ser declarado no culpable en su juicio. Pero no regresó por la ilegalidad de su secuestro.
El caso del doctor llegó a la Suprema Corte de Justicia de EU, en donde se decidió que la manera en que Álvarez Machain había llegado a Estados Unidos no afectaba su proceso.
Cito partes de la sentencia del entonces magistrado Rehnquist.
“El hecho del secuestro forzado del demandado no impide su juicio en un tribunal de Estados Unidos por violaciones de las leyes penales de este país”.
Y argumenta: “a) Un acusado no podrá ser enjuiciado en violación de los términos de un tratado de extradición (Estados Unidos v. Rauscher, 119 U.S. 407). Sin embargo, cuando no se ha invocado un tratado, un tribunal puede ejercer debidamente su jurisdicción aunque la presencia del demandado se procure mediante un secuestro forzoso (Ker v. Illinois, 119 U.S. 436). Por lo tanto, si el Tratado de Extradición no prohíbe el secuestro del demandado, se aplica la regla de Ker y la jurisdicción era adecuada.
“b) Ni el texto del tratado ni la historia de las negociaciones y la práctica en el marco del tratado respaldan la tesis de que prohíbe los secuestros fuera de sus términos. El tratado no dice nada acerca de que uno de los dos países se abstenga de secuestrar por la fuerza a personas del territorio del otro ni de las consecuencias si se produce un secuestro. Además, a pesar de que el gobierno mexicano se enteró de la doctrina Ker ya en 1906, y el lenguaje para restringir Ker se redactó ya en 1935, la versión actual del tratado no contiene tal cláusula”.
Tal vez la versión del secuestro del abogado y del propio Mayo es que quieren revivir ese debate. Aquella decisión de la Suprema Corte fue criticada por muchos países y hasta por la ONU.
O tal vez la versión es cierta, porque las autoridades estadunidenses saben que no tendrán consecuencias para un eventual procesamiento de Zambada. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
La gira del adiós de López Obrador ya cobró factura a Claudia Sheinbaum. Ahí se encontraba, en Culiacán, apoyando al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, justo el día que se difundió la carta del narcotraficante Ismael El Mayo Zambada, donde lo vincula.
Ni para dónde hacerse. La próxima presidenta se mantuvo agarrada de la silla (tal cual) en ese pódium, junto a Andrés Manuel. Siguieron los discursos y quedó registrado el espaldarazo de los dos a Rocha Moya.
No pidieron una investigación, no esperaron a conocer las pesquisas en Estados Unidos (más bien, criticaron a los norteamericanos), no tomaron la mínima distancia. Sin más, se apuraron en la defensa de su compañero de Badiraguato (repitió que lo estigmatizan por ser de allá).
Ayer AMLO confirmó su nivel de injerencia. Reveló que acordó lo que Rubén R.M. declaró: “él me dijo, antes del acto, que iba a dar a conocer su versión. Me pedía mi punto de vista. Me consultaba. Estaba consciente, y es real, que no era nada más involucrarlo a él, sino involucrar al titular del Ejecutivo y seguir con la misma campaña de narcopresidente”.
Y así, estando “conscientes”, comprometieron a Sheinbaum en la foto del fin de semana. Mientras tanto, las preguntas y los crímenes se acumulan.
En su texto, El Mayo señaló que Joaquín Guzmán, hijo del Chapo, le pidió asistir a una reunión para resolver las diferencias entre los políticos Rubén Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén Ojeda. Mencionó que lo acompañaron cuatro miembros de seguridad, entre ellos: José Rosario Heras López (¡comandante de la fiscalía del estado!) y Rodolfo Chaidez.
Hoy ambos escoltas están desaparecidos y Cuén, muerto.
Zambada refirió que el homicidio de Héctor Cuén no fue como informó la autoridad; que lo mataron en el lugar donde a él lo emboscaron.
Es decir, ese día (versión oficial incluida, por lo pronto): Rocha salió en avión privado a Los Ángeles, a Cuén lo asesinaron, a Joaquín y a Ismael los capturaron y a los guardaespaldas del hampa (uno jefe de policía en activo) los desaparecieron.
En México el crimen organizado pacta, coopta, se pasea, manda, actúa, vota… gobierna.
Los tentáculos de los cárteles avanzan y trascienden sexenios. Conoceremos más gracias a los juicios en EU. ¿En algún momento se desmarcará Claudia?
Aquí entre nos
Asegura AMLO que la fiscalía, la que exoneró a Cienfuegos, ahora va a investigar lo del Mayo. (Elisa Alanís, Milenio, Al Frente, p. 2)
Las medallas son de ellos, pero
se las quiere colgar en su Palacio.
Florestán
El contenido de la primera carta de Ismael El Mayo Zambada dada a conocer el sábado es indicativo de lo que el narcotraficante, que se dice producto de una traición y por eso por primera vez en su delincuencial vida está tras las rejas en un penal de El Paso, Texas, está dispuesto a declarar a partir de que los gobiernos siempre dan a estos delincuentes una especie de fe pública, desde la que todo lo que digan es verdad, siempre y cuando vaya a favor de sus intereses.
Así le sucedió, entre otros, a Genaro García Luna, a quien detuvieron el 10 de diciembre de 2019 en Dallas.
En el proceso ante el juez Brian Cogan, de la Corte Federal de Distrito Este de Nueva York, López Obrador dio por ciertas todas las acusaciones de narcotraficantes acogidos al esquema de testigos protegidos contra el ex secretario de Seguridad Pública federal del gobierno del presidente Felipe Calderón (2006-2012). Su palabra, para la cúpula de la 4T, fue la ley y sus declaraciones, sin acompañarlas de una sola prueba, fueron suficientes para que un jurado lo declarara, por unanimidad, culpable de todos los delitos y aquí lo celebrara todo el gobierno encabezado por él.
Ahora, a 16 días de que el capo le cayera del cielo al FBI en el aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México, éste publicó el sábado una carta en la que detalla la traición de Joaquín Guzmán López con el pretexto de que era necesaria su presencia para resolver una diferencia entre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el ex rector de la Universidad Autónoma de ese estado, el diputado electo por el PRI Héctor Melesio Cuén. Y que al llegar al lugar de la reunión fue detenido, atado, encapuchado, subido a un avión, trasladado a Estados Unidos y entregado al FBI.
En este primer punto a lo que voy es que habría alguna relación con el gobernador, pues el inalcanzable capo aceptó acudir a mediar en un conflicto con Cuén, lo que documenta la confianza entre los tres. De lo contrario, ni lo hubieran convocado ni él hubiera asistido.
A lo que voy es que Zambada es kriptonita pura para el gobierno de López Obrador, al que no ha mencionado, cuando hoy estamos a 48 días de que acabe su gobierno y ante un proceso judicial que en Estados Unidos no ha iniciado y cuando no sabemos nada de la artillería que Zambada va a disparar, sea verdadera o no.
RETALES
Nos vemos mañana, pero en privado (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)
¡Vaya tino! el que tuvo el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, para salir de su estado y del país el mismo día en que el líder del cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, fue llevado en un avión privado que aterrizó “sorpresivamente” en los límites de Texas y Nuevo México, donde lo arrestaron autoridades estadunidenses cuando su acompañante Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, supuestamente llegó a entregarse.
Todo eso es cuestionable. Desde las versiones encontradas de los abogados de ambos narcotraficantes. Pasando por lo que dicen las autoridades de México, que supuestamente no saben nada. Y las teorías inverosímiles de Estados Unidos, que plantean que el avión y los pasajeros los tomaron por sorpresa. ¡Por favor!
Pero en Morena no cuestionan nada y ya exculparon al gobernador de cualquier señalamiento, tras ser mencionado en la carta presuntamente escrita por El Mayo y compartida por su abogado el sábado, en la que aseguró que el día de su detención iba a reunirse con el mandatario.
“Ratificamos nuestra confianza (…), cuya probidad y vocación de servicio están más que acreditadas (…). Nuestro compañero se ha caracterizado por su honestidad y respeto irrestricto de la ley”, sostuvieron los gobernadores del partido guinda este lunes.
No les despertó dudas que un gobernador se fuera entre semana a vacacionar a Los Ángeles, California, el mismo día en que salió de su estado el avión con Guzmán López y El Mayo. Para ellos está bien irse de vacaciones en jueves, sin avisar. ¿Ell@s harán lo mismo?
En Morena no importa lo que El Mayo pueda aclarar o mostrar a las autoridades en EU como evidencia de sus dichos. Tampoco les importa si en la investigación que inició la Fiscalía General de la República el gobernador sale embarrado, ya cuenta con el manto protector del partido.
En 2021, antes de asumir el cargo, Rocha me dijo que no tenía ningún vínculo con el crimen organizado, que en su gobierno no existiría relación institucional con los delincuentes y que ser originario de Badiraguato no debía estigmatizarlo. Le creí.
Luego, en 2024, tras un secuestro múltiple ocurrido en Culiacán, se ha dedicado a decir que todos fueron liberados y volvieron a sus casas, pero aún hay desaparecidos. Así es que honesto, honesto, no es.
Aun así, deberíamos preguntarle por qué se fue entre semana, y ese jueves en particular, a LA. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)
Con una naturalidad que escuece, Ismael El Mayo Zambada dice que cayó en la trampa de los Chapitos cuando se disponía a reunirse con el gobernador Rubén Rocha Moya para mediar en la disputa que, afirma, tenía éste con su predecesor en la rectoría de la Universidad Autónoma del estado, el diputado electo Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien ese día terminó asesinado.
El capo afirma que el homicidio se cometió por la mañana en el mismo sitio en que fue citado, pero la fiscalía sinaloense difundió ayer un video con el lugar y el momento de la ejecución: una gasolinera y de noche.
Rocha Moya niega que haya sido invitado a la supuesta reunión y ante Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador dijo:
“Yo no estaba ese día en Sinaloa, todo me lo estuvieron informando durante el día y durante la noche y regresé al siguiente día muy tempranito (…). Si dijeron que iba a estar yo, le mintieron, y si les creyó, pues cayó en la trampa…”.
Suena lógico.
En el misterio queda qué fue lo que se le informó, pero nada indica que mienta, como quizá tampoco El Mayo cuando relata:
“Joaquín Guzmán López me pidió que asistiera a una reunión para ayudar a resolver las diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado. Yo estaba enterado de una disputa en curso entre Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda (…), sobre quién debería dirigir esa institución. Me dijeron (…) que también estaría presente en la reunión Iván Guzmán Salazar”.
Su afirmación sobre la eventual asistencia del gobernador puede ser verídica, pero se entiende bien que eso es lo que le dijeron.
De ser cierto –como dice en su carta– que uno de los acompañantes de Zambada era José Rosario Heras López, comandante de la policía judicial de la entidad, entre las verdades y mentiras del caso lo que queda expuesto es el muy probable vínculo del crimen organizado con al menos algunas autoridades estatales.
Puede ser que el nombre de Moya Rocha haya sido usado como señuelo, pero abundan indicios (incluida su aceptación ante periodistas de que para gobernar Sinaloa deben tenerse acuerdos con los criminales) de que el gobernador tiene ligas con la delincuencia organizada.
El 16 de junio de 2021, Jannet López Ponce reveló en MILENIO que el Centro Nacional de Inteligencia y la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda investigaban “presuntos vínculos de al menos seis candidatos a gubernaturas y diputaciones federales con el crimen organizado, entre los que destacan los entonces gobernadores electos de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, además de tres diputados federales reelectos.
“A la cabeza se ubica Rubén Rocha Moya, candidato de Morena y gobernador electo de Sinaloa. De él se tienen documentados presuntos nexos con el cártel del Pacífico (cártel de Sinaloa) de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada. Rocha Moya nació en Badiraguato, tierra de El Chapo Guzmán…”. (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
Por si usted no se había percatado, el tema del “narco mexicano” es, junto con la migración y el fentanilo, el telón de fondo de la próxima elección presidencial de nuestros vecinos del norte.
Ni Oriente Medio, ni Ucrania, ni China… vamos, ni Hamás, ni Hezbolá, ni Irán. Ninguno de estos actores, países y conflictos —que realmente podrían desatar hasta una conflagración mundial— están en la agenda electoral de lo que se define el próximo martes 5 de noviembre en Estados Unidos.
Son “México”, “los cárteles del fentanilo” (especialmente Sinaloa) y los “narcopolíticos” lo que está impregnando la agenda electoral (realmente, electorera) de esta temporada. Así lo decidieron los estrategas de campaña de ambos partidos y candidatos.
La única diferencia es la táctica que utilizan unos y otros. Mientras que los republicanos nos toman como la piñata de su patio trasero y anuncian la paliza que nos van a propinar, si llegan al poder (muro e invasión militar incluidos), los demócratas nos toman de tablero de ajedrez geopolítico y mueven sus piezas (más bien, las sustraen) sin siquiera informar cómo lo hicieron.
La situación, pues, no se debe soslayar ni minimizar. En más de dos siglos de relaciones diplomáticas entre ambos países, y después de la pérdida de casi la mitad de nuestro territorio nacional en 1848, no es una exageración afirmar que estamos ante una amenaza inminente por la “guerra del fentanilo” y su uso político-electoral.
En la elección presidencial en curso, republicanos y demócratas se están confrontando para demostrar cómo resolverán esa amenaza a la seguridad nacional que representa la frontera sur de su país. Los primeros se muestran como duros y rudos, y hablan de sellar la frontera con el muro más largo y alto jamás construido en la historia de la humanidad (no dicen nada de los túneles que hay debajo de ese muro) y de declarar “terroristas” a las organizaciones de narcotraficantes para poder invadir México con solo un aviso fast track al Congreso.
Los demócratas, por su parte, se muestran como más eficaces y diligentes, y con la entrega, captura o sustracción de los dirigentes del cártel más peligroso del mundo (el de Sinaloa), sin disparar un solo tiro, sin movilizar un solo soldado y sin gastar un solo dólar del presupuesto, tienen ya en la cárcel al capo por el que se ha ofrecido la recompensa más grande en la historia criminal de la Unión Americana. El mensaje de los demócratas al electorado es muy claro: para atrapar a los traficantes del fentanilo no se requiere movilizar a los artillados marines, sino a los cops de inteligencia.
Vienen los meses más rudos de la campaña estadunidense y, por tanto, los meses más duros para la relación bilateral. El Mayo podrá ser usado como un histrión por los republicanos o como un alfil por los demócratas; todo lo que salga de su juicio o de su defensa habrá que tomarlo como lo que es: una estrategia para avanzar en lo electoral (los demócratas) y un servicio para reducir la condena y obtener beneficios (la defensa).
Ya vimos que, desde el primer comunicado, El Mayo mintió: ni el gobernador de Sinaloa estaba en Sinaloa ni el diputado electo Cuén Ojeda fue asesinado en el lugar de la supuesta reunión. Pero como sucede en cualquier guerra política, en la del fentanilo, la desinformación y la infodemia son armas centrales. (Ricardo Monreal Ávila, Milenio, Política, p. 17)
Estados Unidos y el tío Lolo // Nadie cree en sus versiones // AMLO: tiene que aclarar
Con los antecedentes de su descarada cuan permanente violación de la soberanía –aquí, allá y acullá–, a nadie convence la versión que, a cuentagotas y con nula credibilidad, ofrece el gobierno estadunidense al mexicano –junto con las declaraciones de su embajador Ken Salazar– sobre el operativo de captura-entrega negociada-secuestro-traslado o lo que resulte de Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López. El inagotable cuan nefasto historial de Estados Unidos en materia de golpes de Estado, intervención, desestabilización, desinformación, operaciones encubiertas y demás a lo largo y ancho del planeta dan al traste con aquello de que yo no supe, yo no fui, yo apenas me enteré.
Transcurridas más de dos semanas desde que misterioso vuelo salió de Hermosillo (primera versión oficial, porque después dijo que no, pues habría despegado de algún punto sinaloense) y la mágica cuan casual aparición de El Mayo y Guzmán López en un perdido aeropuerto estadunidense, repleto de agentes de la ley, y su inmediata detención y encarcelamiento, la Casa Blanca y sus agencias no atinan a dar una versión medianamente coherente sobre los acontecimientos. Por el contrario, se enfanga más cada que intenta informar y aclarar sobre este oscuro asunto, el cual hace recordar, por ejemplo, aquella Operación Leyenda implementada tras el asesinato de Enrique Kiki Camarena en 1985, en la cual los gringos metieron las manos hasta la cocina.
Tampoco se puede olvidar el uso del territorio nacional para entrenar a los contras en territorio nacional, así como el trasiego de armas para abastecerlos, junto con el traslado de droga cuyo usufructo económico servía, entre otras cosas, para financiar ese ilegal movimiento armado en Nicaragua. ¿Y la invasión y permanente agresión a Cuba, los golpes de Estado en Guatemala, Brasil, Chile, Argentina y muchísimos más en América Latina y el resto del planeta? Pero, como siempre, la Casa Blanca sale con su yo no fui, yo no sabía, aunque tarde que temprano se documenta su descarada participación.
Como parte de su Operación Leyenda, la DEA secuestró en territorio mexicano al médico Humberto Álvarez Machain e hizo un movimiento similar con Rubén Zuno Arce, cuñado de Luis Echeverría, éste, a su vez, en la nómina de la CIA ( Litempo), como el asesino Gustavo Díaz Ordaz y algunos más. En fin, el historial es abundante, por lo que nadie cree en las versiones estadunidenses, incluso las más rosas y de buena intención como Rápido y furioso.
Días atrás, el embajador Ken Salazar aseguró que El Mayo fue llevado contra su voluntad a Estados Unidos, mientras Guzmán López se entregó, de tal suerte que, dijo, no se utilizaron recursos del gobierno que representa. No fue nuestro avión, ni nuestro piloto ni nuestra gente, y tampoco se presentó un plan de vuelo ante las autoridades de su país. Estamos en el entendido de que el vuelo salió de Sinaloa y aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México. El piloto no era un empleado ni fue contratado por el gobierno de Estados Unidos, y no es ciudadano estadunidense.
No es gratuita la insistencia del presidente López Obrador para que el gobierno estadunidense se quite la máscara y aclare si la supuestamente mágica llegada a territorio gringo del citado par de narcotraficantes se trató en realidad de un operativo del Departamento de Justicia, como señalan algunas versiones y se tiene que transparentar, dijo, porque de cualquier manera se va a conocer, pues la Fiscalía General de la República ya está abocada plenamente a indagar el caso, y de pasadita la supuesta participación del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y algunos más en este merengue.
Es claro que el gobierno estadunidense se hace como el tío Lolo y ofrece versiones que no convencen a nadie, por lo que el mandatario mexicano no quita el dedo del renglón: debe entregar la información completa y detallada, y erradicar su modus operandi desde hace 200 años (Doctrina Monroe). Durante mucho tiempo ha hecho eso, buscando involucrar a gobiernos de otros países para mantenerlos débiles y someterlos. Y ahora, aunque siguen con las mismas prácticas, son un poco más diplomáticos, porque antes creaban países, invaden países.
Lo peor del caso es que allá alegremente dicen ser socios y amigos de México.
Las rebanadas del pastel
Claudia Sheinbaum informó que la nueva directora general de la Comisión Federal de Electricidad es Emilia Esther Calleja Alor, primera mujer en ocupar ese cargo en los casi 87 años de existencia de la empresa productiva del Estado, fundada por Lázaro Cárdenas en 1937. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 23)
RESQUICIOS
El hecho de que el gobernador de Sinaloa diga que no estaba informado sobre la presunta seguridad de El Mayo no significa que no existiera, quizá más bien optaron por no voltear. No va a ser fácil pasar este trance, a pesar de que ya echaron a andar la maquinaria, empezando por el Presidente. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
De esto y de aquello…
Mientras se conocen más detalles del caso del Mayo Zambada, avanzan protestas y movilizaciones contra la sobrerrepresentación morenista en la Cámara de Diputados y a favor de la independencia judicial, cuya defensa volvió a asumir la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Norma Lucía Piña Hernández, al advertir las implicaciones que tendría vulnerar o perder ese baluarte.
En el encuentro Internacional sobre ese tema, en el que participarán, entre otros, el ex presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez Veltzé, severo crítico de quien lo fue, Evo Morales, por proponer la elección de jueces, la titular del alto tribunal sostuvo que la independencia judicial es un derecho de todas las personas que ningún estado de cosas puede suponer un dominio para derrotar o sepultar los derechos fundamentales universales de todo ser humano.
Más allá del arresto del Mayo Zambada y lo que reveló en su carta que se difundió el fin de semana, la atención general estará en lo que él y su ahijado Joaquín Guzmán López declaren en los juicios ante la justicia de Estados Unidos sobre los nexos del Cártel de Sinaloa con gobernantes federales y estatales, cuyas consecuencias vemos hoy en municipios y entidades en poder de ése y otros cárteles.
Igual que en el caso Zambada, también en el PRI hay ahijados que traicionan a su padrino: una vez reelecto Alejandro Moreno como dirigente nacional de ese partido, Manlio Fabio Beltrones, senador electo, fue excluido de la bancada tricolor.
¿Cómo que ni el Presidente ni el gobernador de Sinaloa sabían que el Mayo tenía escolta oficial, al mando del comandante de la Policía de Investigación de la fiscalía estatal que lo acompañaba cuando El Chapito Joaquín Guzmán se lo llevó a EU? (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 10)
Ismael El Mayo Zambada dio a conocer un escrito a través de su abogado, Frank Pérez.
Lo que dice en esa carta muy probablemente tiene datos ciertos y certeros, pero por la forma en que se dio esta operación de inteligencia por autoridades estadounidenses, difícilmente lo sabremos.
Los detalles de la operación de inteligencia mejor ejecutada de las últimas décadas permanecerán resguardados por las autoridades estadounidenses.
En la carta que firma Zambada asegura que fue convencido de asistir a una reunión para arreglar las diferencias políticas que existían entre el gobernador, Rubén Rocha Moya, y el exalcalde de Culiacán y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, a quien el mismo capo consideraba un amigo, con quien tenía una relación estrecha desde hace varios años.
En esa misma reunión también se le dijo al capo que estaría presente Iván Archivaldo Guzmán Salazar, principal líder de la facción de Los Chapitos, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.
El Mayo Zambada describe que fue Joaquín Guzmán López, hermano de Ovidio Guzmán, quien le insistió en acudir a ese encuentro realizado a las afueras de Culiacán, Sinaloa.
Iba acompañado de José Rosario Heras López, comandante de la Policía Judicial del Estado de Sinaloa, y por Rodolfo Chaidez, miembro del equipo de seguridad del capo mexicano.
Relató lo siguiente: “Vi a Joaquín Guzmán López, a quien conozco desde que era un niño, y me hizo un gesto para que le siguiera. Confiado en la naturaleza de la reunión y en las personas implicadas, le seguí sin dudarlo. Me condujeron a otra sala que estaba a oscuras. En cuanto puse un pie dentro de aquella habitación, me tendieron una emboscada”.
¿Qué tan verosímil es esta información? Tiene lógica, lo he dicho en este espacio. Engañar al principal narcotraficante del país, con más de cinco décadas de experiencia, sin pisar la cárcel, puede parecer alejado de la realidad, pero por otra parte, sabemos que la relación con sus ahijados, los hijos de Guzmán Loera, después de muchos desacuerdos y distanciamiento, sobre todo después del primer intento de detención de Ovidio Guzmán en el llamado Culiacanazo, se había recompuesto en los últimos meses.
No olvidemos que fue precisamente El Mayo quien auxilió a los “muchachos”, como los llamaba cariñosamente en ese momento tan crucial para la liberación de Ovidio.
Si Zambada acudió a esa reunión voluntariamente y podría ser por el bajo perfil con el que llegó y con tan poca seguridad, habla de que existía una confianza absoluta entre quienes supuestamente participarían en el encuentro con el jefe histórico del Cártel de Sinaloa.
Lo que menciona es que Héctor Melesio Cuén Ojeda fue asesinado en donde privaron de la libertad a El Mayo, y en ese momento. Mientras la Fiscalía de Sinaloa ha dado a conocer un video sobre el asesinato del exrector, todo indica que parece una misteriosa ejecución.
Los demás asistentes a esa reunión, también están desaparecidos entre ellos, uno muy importante, porque simultáneamente trabajaba para la Fiscalía del Estado y era de los jefes de escoltas de Ismael Zambada. Se trata de José Rosario Heras López, el policía que lleva el mismo nombre que es mencionado en la carta de El Mayo. Tenía permiso de vacaciones desde el 15 de julio debido a que visitaría a su padre en Culiacancito. Hoy, también está desaparecido.
Otro quien supuestamente asistiría a la reunión, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, muy oportunamente estaba en un viaje relámpago a Los Ángeles, California.
Es verdad que había un pleito entre el gobernador de Sinaloa y el exrector Melesio Cuén; por lo pronto, Rocha Moya ha negado las acusaciones, pues asegura que no se encontraba en Sinaloa cuando ocurrieron los hechos, pero eso no lo exonera que se haga una investigación profunda para determinar si está involucrado con el Cártel de Sinaloa.
Por lo pronto, la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer que atraerá el caso del asesinato del exrector y los señalamientos en la carta sobre el presunto involucramiento del mandatario estatal.
Un día antes de difundirse la carta, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, dio una conferencia de prensa donde confirmaba que El Mayo había sido llevado contra su voluntad en un avión que salió de Sinaloa con destino a Nuevo México.
En esa conferencia dijo: “Lo primero es que Joaquín Guzmán voluntariamente se entregó; lo segundo es que la evidencia que vimos nosotros cuando llegó él a Santa Teresa, Nuevo México, al aeropuerto, es que a El Mayo, lo habían llevado contra su voluntad”.
El embajador Salazar dejó en claro que el Gobierno estadounidense no realizó ninguna operación en territorio mexicano para detener a Ismael El Mayo Zambada, a quien desde 2017 el Departamento de Estado de la Unión Americana lo colocó en su lista de los más buscados y ofrecía cinco millones de dólares de recompensa, y que para 2021 ya ofrecía 15 millones de dólares para quien ayudara a su captura.
Aclaró que se trató de una operación entre cárteles, explicó que “no fue un avión de EU, no fue un piloto de EU. No fueron nuestros agentes o nuestra gente en México. Esta operación fue entre los cárteles donde uno entregó al otro”.
Éste es otro dato importante: las autoridades estadounidenses no quieren verse involucradas en el hecho de que haya habido operación física de sus agentes en territorio mexicano.
A raíz de la extradición de Ovidio, las autoridades estadounidenses, particularmente el FBI, empezó a trabajar de manera más contundente en la inteligencia para que se entregara o se detuviera al principal narcotraficante de México.
Según lo cuenta en la carta El Mayo Zambada, dice: “Durante todo este calvario, me sometieron a malos tratos físicos, que me causaron lesiones importantes en la espalda, la rodilla y las muñecas. Después me llevaron a una pista de aterrizaje a unos 20 o 25 minutos de distancia, donde me obligaron a subir a un avión privado. Joaquín me quitó la capucha de la cabeza y me ató con bridas al asiento. En el avión no había nadie más que Joaquín, el piloto y yo”.
Lo cierto es que si se dice que fue otro narcotraficante quien lo entregó, se deja ver que elementos de agencias de Estados Unidos no intervinieron físicamente en territorio mexicano. Y para la defensa legal de El Mayo funciona bien decir que fue secuestrado.
Hoy están en Estados Unidos, ahijado y padrino, Joaquín Guzmán López e Ismael El Mayo Zambada. No es casualidad, es un trabajo de inteligencia hecho por el FBI.
Nada es casualidad, la realidad exacta difícilmente la sabremos. Lo que sí sabemos es que, en estos últimos días, en las encuestas para buscar la Casa Blanca, en la mayoría de los estados que definirán la elección, la candidata demócrata, Kamala Harris, ha subido en los números, en muchos estados superando a Donald Trump.
En estos movimientos, nada es casualidad. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)
Tras conocerse el sábado la carta donde el narcotraficante Ismael el Mayo Zambada lo implica en su captura, el gobernador Rubén Rocha tiene muchas cosas qué aclarar. Sobre todo porque ahora le han revivido frases donde reconoce diálogos con criminales.
“No nos hagamos pendejos”* es una de las frases que atribuyen al mandatario de Sinaloa con respecto a lo que verdaderamente ocurre en la República en lo que toca a las relaciones entre el poder político y, en demasiadas regiones, el poder criminal.
Sí, en efecto, “no nos hagamos”. Múltiples hechos –como, para no ir más lejos, los narcobloqueos desde tiempos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto– han demostrado a las y los mexicanos la enorme capacidad logística, y el descarado dominio, de los criminales.
Y si así era en tiempos de presidentes que no les lanzaban en público abrazos, poco qué agregar a lo ocurrido a partir de 2018: desde el Culiacanazo (2019) hasta la ejecución de quienes se oponen o denuncian a criminales, sean líderes de la IP, defensores de la tierra, periodistas, sacerdotes y un largo e incesante etcétera.
Otra evidencia de ese poderío es la regularidad con que madres buscadoras apelan directamente a los criminales de varias regiones para solicitar permiso de hacer sus búsquedas. Ellas saben lo que todo mundo: los gobiernos no rigen territorios que los cárteles sí.
De ahí que quien se diga sorprendido de que un gobernador “habla con”, “tiene puentes”, “establece canales de diálogo” o incluso llega a sostener “negociaciones” con narcos es o muy ingenuo o muy cínico. Y tras la carta del Mayo, ambas cosas ya no caben.
Caído el telón de cómo hace Morena este tipo de salchichas, lo que sigue no es normalizar y menos incrementar la banda del cinismo que pasa por alto que, ante todo, los criminales, incluso los que “respetan a sus comunidades”, causan muerte, son artífices de todo tipo de despojos, pervierten la economía, reclutan jóvenes para hacerlos criminales o adictos y, ni más ni menos, establecen un gobierno paralelo.
Por ello, porque son grupos altamente perniciosos, ahora Rocha tiene que explicar como para qué él personalmente tuvo necesidad de entrar en contacto con el personaje que desde el 25 de julio está en manos de la justicia estadounidense.
Qué lo motivó. Desde cuándo tuvo esos acercamientos. Qué sacó de tales contactos para beneficio de sus gobernados. ¿Fue apoyado en sus campañas electorales por esos personajes? ¿A quién informó de los mismos? ¿Hizo trámites o gestiones para otros políticos?
Ismael el Mayo Zambada, por estrategia legal y/o para mandar mensajes a sus aliados políticos, desde Estados Unidos está denunciando que ha habido mentiras en lo que se ha dicho sobre su forzada llegada al país al norte del Bravo.
La cárcel no hará que ceje en su intento de “usar sus otros datos” para influir en lo que pasa en el territorio, y en la política, que durante tanto tiempo dominó.
La cuestión es si la versión que obligadamente tendrá que dar Rocha será para cuidar sus relaciones con los criminales o para abonar al bienestar de la población.
Porque no nos hagamos: hablar con criminales sólo podría estar justificado si, y sólo si y muy claramente, la población gana mientras el poderío de los cárteles merma.
Si Zambada reinó sin problema tantos sexenios, incluidos tres años del de Rocha, pues en una de esas no era que hablaran para acotarlo. Toca el turno de hablar al (todavía) gobernador. Que nos ilustre para que ya no nos hagamos.
*En conversación de 2021 con Salvador García Soto revelada este lunes. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)
El pasado viernes, el fundador del Cártel de Sinaloa Ismael el Mayo Zambada, a través de su abogado en Estados Unidos, emitió una declaración que ha causado un gran revuelo en México y ese país. Según su versión, él no decidió viajar a EU sino que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, y llevado allí en contra de su voluntad. Además, sostiene que quien fue “su amigo de mucho tiempo”, el exalcalde de Culiacán, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y exsecretario de Salud de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén Ojeda, fue asesinado “al mismo tiempo y en el mismo lugar” donde él fue secuestrado, y no por los balazos que recibió cuando alguien trató de robarle su camioneta, como originalmente informó la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa.
La pregunta central es: ¿Por qué creerle a un hombre que ha pasado su vida envuelto en el crimen organizado? La respuesta no es sencilla, pero merece un análisis cuidadoso y profundo.
Primero, es importante considerar el contexto político y social en Sinaloa. Zambada menciona que él iba a mediar una disputa entre el gobernador morenista, Rubén Rocha Moya, y su excolaborador Cuén Ojeda. Este tipo de conflictos, donde se entrelazan intereses políticos y criminales, son más comunes de lo que la clase política se atreve a admitir. En regiones como Sinaloa, el crimen organizado no solo está presente, sino que a menudo influye directamente en las decisiones políticas. La reunión a la que supuestamente asistió Zambada para mediar es un claro ejemplo de cómo narcotraficantes como él actúan como actores políticos, influyendo en el destino de las instituciones públicas y el Estado.
Sin embargo, Zambada tiene un historial criminal que lo convierte en una fuente poco confiable. Su vida está marcada por la violencia, el tráfico de drogas y el asesinato, lo que hace que cualquier cosa que diga deba ser tomada con un escepticismo bien fundado. Su declaración puede ser un intento deliberado de manipular la narrativa para proteger su imagen y ganar simpatía, tanto dentro como fuera del Cártel de Sinaloa.
A pesar de su dudosa credibilidad, sus palabras deben ser corroboradas a través de pruebas forenses, registros de vuelo, testimonios de testigos o cualquier otra evidencia verificable. Es probable que Zambada mezcle verdades con mentiras, y esto podría cambiar la percepción de lo ocurrido, además de tener implicaciones legales significativas.
Lo que es innegable es que su declaración tiene implicaciones profundas. Si resulta ser cierta, podría erosionar aún más la confianza en las instituciones. La percepción de que un narcotraficante puede ser secuestrado y trasladado sin un proceso judicial formal socava gravemente la legitimidad del Estado de derecho en ambos países.
En última instancia, la declaración de Zambada debe ser manejada con extrema precaución. Su caso requiere una investigación exhaustiva y transparente para llegar a la verdad en medio de posibles manipulaciones y asegurar que se haga justicia, sin importar quién esté involucrado. En este caso, como en muchos otros, la verdad debe prevalecer, pero para alcanzarla será necesario un escrutinio riguroso, algo que el presidente Andrés Manuel López no está dispuesto a exigir. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 47)
Para cuando se inicie formalmente en la corte neoyorquina el juicio de Ismael “mayo” Zambada y se hagan públicos testimonios y evidencias, ya habrá dejado su cargo el Presidente López Obrador, lo que hace transexenal a un caso tan, digamos, espinoso.
Impensable que en Palacio ignoren tal circunstancia. A no pocos, incluido quien pergeña estas líneas, sorprende la airada reacción presidencial y la orden a todo el oficialismo de formar un cerco defensivo.
Ese férreo cerco defensivo del oficialismo morenista, sin conocer aún la toxicidad política en los dichos en el eventual juicio de Zambada, pese a estar conscientes de sus repercusiones transexenal, resultará en perjudicial limitación al margen de maniobra del próximo Gobierno. Un Indescifrable error táctico. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 50)
“Y hay que decir toda la verdad,
no ocultarle nada al pueblo de México,
y no solapar nada, a nadie,
ni en México ni en el extranjero.
No vamos a ser tapadera de nadie”.
Andrés Manuel López Obrador,
12.08.2024
Un propagandista del presidente López Obrador, Jorge Gómez Naredo, comentaba en X el 25 de julio tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada: “Calderón ahora sí tiembla. Y mucho”. Se preguntaba: “¿Contará El Mayo Zambada los acuerdos que tuvo con el gobierno de Felipe Calderón? ¿Dirá todo? ¿Mencionará que Genaro García Luna actuaba bajo las órdenes de Calderón? El mismísimo Mayo Zambada describirá cómo Calderón creó un Narco Estado”.
Las declaraciones de Zambada, efectivamente, han puesto a temblar a más de uno, pero no a Calderón. En una carta el narcotraficante ha negado haberse entregado a las autoridades estadounidenses y ha dicho que fue secuestrado cuando Joaquín Guzmán López, el hijo del Chapo, lo citó a una reunión con el gobernador de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha Moya, y el diputado electo y ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Cuén, “para ayudar a resolver diferencias entre líderes políticos” en un centro de eventos llamado Huertos del Pedregal en las afueras de Culiacán.
El gobernador Rocha negó haber tenido esa cita con “El Mayo”, o cualquier otra relación con él, y afirmó que el día del supuesto encuentro se encontraba fuera del país (hoy sabemos que fue a Los Ángeles con su familia en el avión privado de un empresario, lo cual abre otros cuestionamientos distintos). El presidente López Obrador y la virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum manifestaron su apoyo a Rocha Moya y dijeron estar convencidos de su inocencia. Lo mismo hicieron ayer en un desplegado los gobernadores de Morena: “Ratificamos nuestra confianza en el gobernador Rocha Moya, cuya probidad y vocación de servicio están más que acreditadas”.
¿Debemos creerle a “El Mayo” Zambada? Hay buenas razones para ser escépticos. El compromiso de los criminales no es con la verdad, sino con su conveniencia. Algunos detalles de la historia sobre su detención suenan a falsedades, o a medias verdades, pero otros pueden ser ciertos. La carta, por ejemplo, dice que “El Mayo” entró al lugar en que fue secuestrado acompañado de Rodolfo Chaidez, miembro de su equipo de seguridad, y José Rosario Heras López, comandante de la policía judicial de Sinaloa que también trabajaba para su seguridad. Los dos están desaparecidos, quizá muertos.
El texto descalifica a la Fiscalía de Sinaloa que dijo que Cuén fue asesinado en una gasolinera en un intento de robo. “El Mayo” dice que lo mataron donde a él lo secuestraron. Sin embargo, la fiscalía reveló ayer un video que muestra el ataque en la gasolinera. Zambada declara: “Hago un llamado a los gobiernos de México y Estados Unidos a ser transparentes y divulgar la verdad acerca de mi secuestro y traslado a los Estados Unidos y acerca de las muertes de Héctor Cuén, Rosario Heras, Rodolfo Chaidez y cualquier otro que haya perdido su vida ese día”.
Los esfuerzos por relacionar a “El Mayo” con el ex presidente Calderón han caído por tierra. Los funcionarios y propagandistas del gobierno no pueden seguir afirmando que las declaraciones de los criminales son creíbles cuando inculpan a miembros de administraciones anteriores, pero mentiras cuando se refieren a los del actual régimen.
Hay razones para pensar que “El Mayo” y otros criminales han tenido protección del gobierno desde hace mucho tiempo, la cual se mantiene hasta hoy. No sé si realmente vivimos en un narcoestado, como afirma Gómez Naredo, pero sí hay indicios de que los criminales han tenido y tienen colaboradores en el gobierno.
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No conozco a Emilia Esther Calleja, la nueva directora de la CFE; habrá que juzgarla por su desempeño en el cargo. Es un avance, sin embargo, que la nueva cabeza de esta maltrecha empresa sea una mujer que ha trabajado en ella más de 20 años. Contratar a funcionarios sin experiencia, y con solo 10 por ciento de capacidad, como ha hecho AMLO, ha resultado muy costoso para nuestro país. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Después de la “entrega” o de la “captura” de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del cártel de Sinaloa, ante las autoridades de Estados Unidos, ya pongo en duda todo. No creo en nada. Esto duele, porque se trata de mi país, de sus autoridades, pero sobre todo de su clase política, la de más alto rango. He de decir que desde que voté por el Presidente actual, me he ido arrepintiendo gradualmente de haber cometido ese horror, perdón, error. Ayer, por ejemplo, López Obrador apoyó en su mañanera a los cuatro vientos al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, no obstante la carta de “El Mayo” en la que asegura que el día de su “detención” se iba a reunir precisamente con el gobernador en cuestión, y con Héctor Melesio Cuén, ex rector de la Universidad Autónoma de ese estado, que después fue asesinado ese mismo día. Al escuchar al Presidente decir abiertamente de su amigo: “Le tengo toda la confianza”, no me sorprendió, los dos están muertos de miedo de que las autoridades norteamericanas les pidan cuentas por sus vínculos con el narco, o que sean amenazados por los narcos. Lo que me dejó con un pésimo sabor de boca fue la declaración de Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, al ofrecer su absoluto respaldo a Rocha en la mañanera de ayer lunes; “Por eso, vengo a comprometerme a nuestro hermoso y querido México (qué falsa suena su frase, parece como las que dicen las concursantes de los certámenes de belleza); a decirles que vamos a seguir apoyando al gobernador de Sinaloa, a Rubén Rocha Moya, y a su pueblo”. La virtual, sigue totalmente sumisa a su jefe. Qué decepción que la primera mujer Presidenta sea aún dependiente de un macho, por más Presidente que éste sea. Cada vez que puede Sheinbaum insiste en decir que López Obrador ha sido el “mejor Presidente de México”. Cómo puede asegurar lo anterior si el país está hecho trizas en todos los órdenes, si el gravísimo problema del narco se ha multiplicado. La detención de “El Mayo” mostró a qué grado de descomposición se ha llegado, tal y como se asegura en el exterior, y en muchas columnas políticas mexicanas cuando se dice que nos hemos convertido en un país narco.
¿Cómo puedo creer en “nuestro hermoso y querido México” si el Presidente no tiene ni idea de los nexos que existen entre los políticos mexicanos actuales y los cárteles de la droga? Según él, y el gobernador de Sinaloa, no tenían la más remota idea de que “daban al ‘Mayo’ protección oficial”, como rezaba el título de la portada de nuestro periódico de ayer. En una carta que compartió el abogado Frank Pérez, supuestamente escrita por “El Mayo”, se refiere a José Rosario Heras López: “Me acompañaban cuatro miembros del personal de seguridad, de los cuales dos se quedaron fuera del perímetro. Los dos que entraron conmigo, eran José Rosario Heras López (ahora desaparecido), comandante de la Policía Judicial del estado de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, miembro de mi equipo de seguridad desde hacía mucho tiempo”. Resulta más que evidente que el capo mayor era protegido por las autoridades del estado de Sinaloa. “Nadie me informó”, dice Rocha de la protección oficial a “El Mayo” (Reforma).
Cuántas mentiras, cuántas intrigas, cuántas complicidades, cuántos asesinatos y desapariciones en “nuestro hermoso y querido México”, el cual nunca se había visto tan vulnerable y tan poco digno de confianza frente a nuestro vecino del norte. Por otro lado, tampoco le creo del todo al embajador de Estados Unidos en nuestro país, Ken Salazar, al declarar que no hubo participación de sus agentes en la aprehensión de “El Mayo”.
Y pensar que no obstante el arresto en territorio de los Estados Unidos de Ismael Zambada, nada va a cambiar respecto al crimen organizado, como confesó el capo en la entrevista que le hiciera don Julio Scherer para Proceso, del 4 de abril del 2010.
-Teme que lo agarren?, preguntó el periodista.
-Tengo pánico de que me encierren.
-Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?
-No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.
Más adelante en esa misma entrevista concluye: “Si me atrapan o me matan, nada cambia”.
No, nada cambiará con la aprehensión del “jefe de jefes”, en “nuestro hermoso y querido México”. (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p. 9)
Fíjense ustedes, amables lectores, y les suplicamos medir las implicaciones: antes de ser secuestrado había contra Ismael Zambada, “El Mayo”, CUATRO órdenes de aprehensión.
Parece que en este país las órdenes de aprehensión son como las llamadas a misa: el que quiere va y el que no, no.
Dicen los sinaloenses que Zambada vivió unos 50 años resguardado en una zona de Culiacán conocida como “El Salado”.
Su jefe de escoltas, su GUARURA número uno, era José Rosario Heras López, COMANDANTE de la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Sinaloa, y responsable, precisamente, de la zona de “El Salado”.
Quienes cuidaban a “El Mayo” eran -supuestamente- quienes debían arrestarlo para cumplir las órdenes de aprehensión.
Sin embargo, nunca lo hicieron y las razones son obvias: la Policía de Sinaloa trabaja para los grandes capos, no para los sinaloenses.
Tanto el Tlatoani Tabasqueño, como el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, declararon ayer que “NO SABÍAN NADA” respecto a la labor de guaruraje para uno de los capos más buscados de México, realizado por un elemento policiaco.
¿Y el comisario de la Policía de Investigación de Sinaloa no sabía nada tampoco?
El Comandante Heras no le informaba a nadie de sus actividades, andaba todo el día cuidando al señor Zambada, ¿y nadie de sus jefes estaba enterado?
No hay forma de explicar todos los sucesos que ya se conocen respecto al caso “Chapito”/Zambada sin arribar a la conclusión de que existe en Sinaloa, y otras entidades, una relación entre la política y el narcotráfico.
Narra Zambada, en la carta difundida por él, que en la emboscada en la que cayó, junto con su amigo -posteriormente asesinado- Héctor Cuén, Diputado federal electo por la coalición PRI-PAN-PRD, se percató a su arribo a la cita de un grupo de personas con UNIFORME MILITAR, y que asumió que eran la “escolta” de “El Chapito”.
O sea, ¿los militares también “cuidan” a los capos o les prestan sus uniformes a sus guaruras?
¿Qué se debe entender en este tipo de relaciones, en las que a los grandes capos no se les hace raro ver a “militares” custodiando a otros capos?
Esto tiene que ser investigado de manera seria, con peritos imparciales, no con la misma FGR cuyo único interés es servir al Tlatoani y ayudar a zafarlo de las broncas en las que se mete por andar protegiendo a quienes debe perseguir y persiguiendo a quienes debe proteger.
Con lo que ya se sabe: el asesinato de Cuén y la “desaparición” de Heras, más el hecho de que Zambada se trepó a la alfombra mágica de Aladino y como por arte de magia apareció en un santiamén en un aeropuerto privado en Nuevo México, donde lo esperaba el FBI. Las sospechas crecen y las preguntas se multiplican.
Falso lo que afirmaron Rosa Icela y el Presidente de que el avión que transportó a Zambada/”Chapito” salió de Hermosillo, falso que era un Cessna 205 y falso también que el piloto era un norteamericano.
Si nos basamos en lo relatado por “El Mayo” el avión salió muy probablemente de CULIACÁN, ¿acaso la Comandancia del Aeropuerto no sabe nada?, ¿no hay plan de vuelo, registro, lista de pasajeros y nombre del piloto?
¿Cómo es que no saben DE QUIÉN ES LA aeronave Beechcraft King Air 200 que SÍ llevó al “Chapito” y a Zambada? ¿Quién era el piloto (Zambada afirma que iba con el “Chapito” y el piloto)?
Ésta es información básica que existe -o debe existir- en todos los aeropuertos mexicanos controlados, ¿a quién sobornaron para armar un vuelo fantasma que no quedó registrado?
Hay poder detrás de esta narconovela, influencia y fuertes intereses.
Sin embargo, nos quieren hacer creer a los mexicanos que el “Hombre Mejor Informado de México”, o sea el Presidente, no sabe nada de nada.
Y que su amigo y correligionario morenista, el Gobernador de Sinaloa, originario de Badiraguato, cuna de “El Chapo”, tampoco sabe nada de nada, ni siquiera lo que andan haciendo los judiciales.
Si esto es cierto ¿por qué NO HA SIDO CESADO el Comisario General de la Policía de Investigación, a su vez jefe del escolta de “El Mayo”? ¿Por qué ni siquiera ha sido citado a declarar?
¿Cómo pueden decir que algo “está mal” (ambos) y, sin embargo, NO HACER NADA AL RESPECTO?
Como afirmó Shakespeare: “¡Algo apesta en Dinamarca!” (¿o siempre no somos iguales?). (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 10)
Parece que no habrá citatorio ante el Ministerio Público para el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por haber salido implicado en la ya muy conocida carta del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada. Más bien, lo que parece que ocurrirá es que al morenista se le invitará a declarar, de manera voluntaria, en caso de que tenga alguna información que compartir con las fiscalías; lo que resulta de no creerse debido a que, en casi cualquier parte del mundo, si un alto funcionario se viera relacionado con el crimen organizado, se realizaría una investigación exhaustiva al respecto. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
El Mayo-affaire evidencia un Estado sin control
En el caso de la aprehensión de El Mayo Zambada y la entrega/captura de Joaquín Guzmán López —ambos líderes del Cártel de Sinaloa—, conforme más se reportea, más información delicada se obtiene. Primeramente, nos sorprendimos de que las autoridades federales no supieran, un día después, nada del operativo.
A tal grado desconocían lo que sucedía, que hasta “aventaron” (insensiblemente) el nombre de un piloto y varios funcionarios adscritos al aeropuerto de Hermosillo. Ninguno de ellos tuvo que ver con El Mayo-affaire, pues el avión con que éstos estaban involucrados no fue en el que se llevaron a los dos prófugos de la justicia americana. El gobierno ha reconocido que, a estas alturas, no sabe ni de dónde despegó la mentada aeronave que llevó a los criminales a Estados Unidos.
Pero en las últimas 36 horas nos hemos enterado de más información delicada, terrible:
*Aunque el gobernador de Sonora, Rubén Rocha, dice que no estaba en México cuando sucedió el affaire, ahora sabemos que El Mayo se sentía confiado bajando a verlo y más para ser el broker de arreglos políticos entre el gobernador y el otro líder político del Estado, el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y diputado electo de oposición, Héctor Cuén. Usaron el nombre del gobernador, puesto que le generaba confianza a El Mayo, a tal grado que hasta poca escolta llevaba.
*Y, ¿¡qué escolta llevaba El Mayo!? Dos diarios nacionales y el Presidente ayer confirmaron que un comandante de la policía estatal de Sinaloa, José Rosario Heras, era su jefe de seguridad. Ojo, este comandante es de la policía del gobernador arriba citado. El comandante está desaparecido y, según versiones, habría sido asesinado, junto con el resto de su equipo de seguridad, por el comando que se llevó a su jefe. Por “jefe” nos referimos a El Mayo, aunque quien en realidad debería ser su jefe es el gobernador.
*Que la Fiscalía General de la República, que ha quedado claro no tiene mayor contacto con las autoridades de EU, ha decidido abrir una carpeta de investigación penal, entre otros delitos, por “traición a la patria”. Esto se tipifica como “al que prive ilegalmente de su libertad a una persona (en México) para entregarla a las autoridades de otro país”.
Con los datos arriba expuestos podemos llegar a una conclusión tripartita: uno, el Estado mexicano no sabe lo que acontece en su territorio, ni en sus aeropuertos, mucho menos en su espacio aéreo; dos, los gobiernos estatales llevan la relación y dan protección institucional al crimen organizado; y, tres, el gobierno federal abre carpetas de investigación y dedica varias mañaneras para mandarles el mensaje —¡a todos los narcos!— que ellos NO los investigan, NI hacen operativos en su contra, pero que sí investigarán a los que atentaron en contra de ellos. Así que el gobierno federal parece pedirles que por favor no se enojen con ellos y mucho menos inicien venganzas en su contra. ¡Terrible lo que estamos logrando descifrar por las revelaciones periodísticas y las deshilvanadas respuestas presidenciales!
Ayer también nos enteramos de que la (virtual) presidenta electa, Claudia Sheinbaum, reorganizará la Secretaría de Seguridad Federal para dotarla de facultades en materia de inteligencia nacional. Esto es lo correcto en cualquier Estado responsable, pero aquí también hay un delicado mensaje: esto quizá ya lo sabía semanas antes el crimen organizado y por ello habrían matado a Milton Morales, quien era el jefe de inteligencia de quien va a encabezar la nueva súper Secretaría, Omar García Harfuch. Así, dejaron ya sin una pieza (humana) clave a la nueva dependencia.
El crimen organizado está jugando rudo, y de un gobierno miedoso y hasta cómplice, parece que ahora surgirá uno nuevo que les quiere hacer frente. No nos equivoquemos, aquí todos tenemos que estar con las instituciones del Estado. Bienvenida la decisión. Será costosa, pero no hay de otra.
*Una pregunta: ¿Qué hacía un helicóptero de ataque Apache (AH-64E) del ejército de Estados Unidos, sobrevolando la aeronave en la que llegaron El Mayo y un hijo de El Chapo al aeródromo en las afueras de El Paso, Texas? (ver foto de Reuters, publicada el 26 de julio en la portada de Milenio). La DEA y el FBI, que dicen hicieron el operativo, no cuentan en su inventario con este tipo de costosísimo helicóptero. (Javier Tejado, El Universal, Cartera, A22)