Asombra al medio político la virtual designación del candidato de Morena a la gubernatura de Coahuila y el nombramiento de Espino en Conalep. ¿Qué pasó allí? (La Jornada, Contraportada)
EN LOS PASILLOS de la Suprema Corte de Justicia se percibe cierto desconcierto por la pretensión de Yasmín Esquivel de convertirse en ministra presidenta sin contar con una trayectoria suficiente al interior del máximo tribunal. Por lo menos desde el siglo pasado no se recuerda que nadie haya ocupado la presidencia teniendo menos de cinco años de experiencia.
Y AUNQUE Esquivel llegó a la Corte apenas en 2019, dicen que se siente muy apoyada por el oficialismo. O lo que es lo mismo: por Palacio Nacional, lo cual preocupa a quienes sí les importa la separación de poderes. Y visto cómo el Ejecutivo se ha entrometido en el Legislativo y en el Tribunal Electoral; y también pretende hacerlo en el INE, como que se hace necesaria una persona que encabece la Suprema Corte para defender su autonomía y no para ponerla al servicio de la 4T.
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AL FINAL Morena tuvo que reconocer la abrumadora realidad. Con todo y que trató de torcer la encuesta incluyendo supuestos atributos como el de “cumplidor”, el senador Armando Guadiana resultó el elegido para contender por la gubernatura de Coahuila.
EL PRESIDENTE Andrés Manuel López Obrador no pudo imponer a su favorito, el subsecretario de Seguridad federal, Ricardo Mejía Berdeja, por más que lo anduvo promoviendo en las mañaneras y lo dejaba trabajar medio tiempo para placearse en Coahuila. Con todo y que a Guadiana le sacaron unas presuntas indagatorias de la FGR en su contra, al final Mejía Berdeja nunca levantó. Y por lo visto no acepta su derrota, pues ayer en la noche seguía pataleando.
COMO SEA, ahora falta saber cuál de los dos Armando Guadiana se verá en el 2023. Uno es el que sorprendió en la elección para senador en 2018 y rompió el bipartidismo PRI-PAN de Coahuila. El otro es el que fue barrido en 2021 por el priismo en los comicios por la alcaldía de Saltillo. ¡Hagan sus apuestas!
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EN UN capítulo más de la telenovela “El imperio que yo soñé”, ahora la 4T pretende agandallarse el control del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, con lo cual dejaría a la población en el desamparo ante los abusos del gobierno federal.
RESULTA QUE en enero se tiene que renovar la presidencia del Tribunal, por lo que los diputados de Morena, PT y Partido Verde cambiaron su curul por un attelier y diseñaron un traje a la medida para Natalia Téllez. La magistrada no cumplía con los requisitos legales para suceder a Rafael Anzures Uribe, pero contaba con un punto en su favor: su cercanía con Raquel Buenrostro, extitular del SAT y actual secretaria de Economía.
HABRÁ que ver si en el Senado deciden legislar sin consigna o si también le dan fast track a la imposición de Téllez en el Tribunal de Justicia Administrativa. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 12)
Aliados de la 4T reclaman desaseo del gobierno
Nos comentan que la reunión de ayer entre senadores de la autollamada Cuarta Transformación y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, fue reveladora. Nos aseguran que los aliados de Morena, e incluso algunos senadores morenistas, se quejaron del desaseo con que la Cámara de Diputados elaboró los dictámenes y luego los aprobó en fast track. La senadora de Morena Mónica Fernández, nos dicen, fue particularmente crítica del trabajo realizado en el Palacio Legislativo de San Lázaro y ofreció que en el Senado se enmendaría la plana. Hasta el coordinador de la bancada del Partido Verde, Manuel Velasco, acusó maltrato en este proceso. Nos comentan que durante la reunión a puerta cerrada dijo que su partido es un aliado del Presidente y de la 4T, que no pone condiciones, pero que espera que valoren ese apoyo. Al final del encuentro, nos dicen que el secretario de Gobernación se llevó las observaciones a la minuta y se comprometió a analizarlas, mientras que las comisiones dictaminadoras aprobaron la reforma sin debate. Nos comentan que, pese a ello, no hay nada escrito aún, pues en el Pleno opositores y oficialistas podrán proponer cambios a los dictámenes.
Espino, lejos de las negociaciones con el crimen organizado
A quien la autollamada Cuarta Transformación le acaba de dar una cobija para que este invierno no pase el frío del desempleo es a Manuel Espino Barrientos, el expresidente nacional del PAN que sintió el llamado de la transformación y se volvió aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador. Don Manuel acaba de amarrar nombramiento como director general del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep). Nos hacen ver que a don Manuel, excomisionado del Servicio de Protección Federal, quien propuso “pactar con el crimen organizado” para pacificar al país, lo quisieron tener dentro del gobierno, y de la nómina, pero lejos, muy lejos de cualquier cosa que tuviera que ver con criminales. En el Conalep, lo único que tendrá que negociar es con los alumnos para convencerlos de que estudien para sus exámenes, nos dicen.
Felices, felices los priistas de Coahuila
La cosa ya no pintaba bien desde que la tarde de ayer el líder nacional de Morena, Mario Delgado, presentó las encuestas para dar a conocer el nombre del virtual candidato al gobierno de Coahuila y no estaba presente el subsecretario de Seguridad Pública del gobierno Federal, y aspirante a la candidatura, Ricardo Mejía Berdeja. Pero la situación se puso peor cuando, tras conocerse que el ganador de las encuestas fue el senador Armando Guadiana, don Ricardo desconoció el resultado, e incluso acusó al partido de haber realizado un amaño y señaló que el senador Guadiana tiene ligas con varios enemigos de la llamada Cuarta Transformación. Además, Mejía llamó a sus seguidores a seguir movilizados, al tiempo que pidió que el candidato sea definido por voto universal. Nos hacen ver que quienes están felices con ese choque entre morenistas son los priistas del estado, que están sentados mientras contemplan cómo se hacen jirones. ¿Coahuila será el lugar donde se dará el primer gran quiebre del nuevo partidazo?
Una condecoración que no se presume
Muy desapercibida, nos hacen ver, pasó la condecoración que el Ejército de Nicaragua, que encabeza el denostado presidente Daniel Ortega, hizo a altos funcionarios del Ejército y la Marina en octubre pasado. Nos comentan que fue durante la VI Conferencia Internacional de Inteligencia Militar, realizada en la capital nicaragüense, donde autoridades castrenses del país centroamericano impusieron la condecoración de Honor al Mérito Servicio de Inteligencia en Primera Clase, al general brigadier Mario Alberto Lizárraga, jefe de la sección Segunda de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de la Secretaría de la Defensa Nacional, y al contralmirante Ángel Adolfo Mora Chávez, jefe de Inteligencia Naval. Sin embargo, poco se supo de ese reconocimiento, quizá es por modestia en las Fuerzas Armadas mexicanas, o quizá porque hay algunas cosas que es mejor no presumir. (El Universal, Nación, p. 2)
Avanza el plan B
Aunque el senador Ricardo Monreal no logró convencer a la mayoría del grupo parlamentario de Morena para hacer 21 cambios al Plan B de la Reforma Electoral, los morenistas y aliados aplicaron la aplanadora. Sin discutir el dictamen, lo avalaron en comisiones para llevarlo al pleno. Lo cierto además es que Mario Delgado, presidente nacional del Movimiento Regeneración Nacional, dijo con toda certeza que esta semana habrá reforma sí o sí.
Celebran en Coahuila… pero los priistas
Toda una sorpresa resultó para la clase política de Coahuila la designación del senador Armando Guadiana, como virtual candidato de Morena al gobierno de aquella entidad, de cara a los comicios de 2023, pero quienes más celebraron fueron los priistas. Llegaron a decir, que les convendrá más como candidato que Ricardo Mejía.
Sin prisas en Morena
Aunque la semana pasada respaldaron un debate entre corcholatas y hasta Andrés Manuel López Obrador dio el visto bueno, Adán Augusto López y Claudia Sheinbaum dijeron que, por ahora, no son tiempos de renuncias ni de debates, como planteó Marcelo Ebrard a Mario Delgado. No corre prisa.
Hacen historia
Las ministras Margarita Ríos Farjat y Yasmín Esquivel concluyeron su periodo como presidentas de la Primera y Segunda Sala de la Suprema Corte. Y ayer rindieron sus informes de labores de 2022. Ambas son parte de una etapa histórica en el máximo tribunal del país, porque, por primera vez, las salas fueron encabezadas por dos mujeres.
Relevos en el PAN
Daños colaterales provocaron en el PAN, las investigaciones del gobierno de la CDMX en torno al llamado Cartel Inmobiliario. Por lo pronto, Federico Döring asumirá la coordinación en el Congreso local. Mientras que Ricardo Rubio, quien era vicecoordinador e hizo las veces de coordinador, en sustitución de Christian Von Roerich, se retirará temporalmente. (El Heraldo de México, La dos, p.2)
¿Y ahora qué dirá Mejía?
Mientras Ricardo Mejía se sintió con todo el respaldo presidencial para convertirse en el candidato de Morena al gobierno de Coahuila, no tuvo ningún reclamo respecto al proceso de selección. Pero, ayer, cuando vio que en la encuesta aplicada Armando Guadiana arrasaba, empezó el cuestionamiento. Veremos si la actitud asumida, de no aceptar los resultados, no lo inhabilita también para realizar sus funciones en materia de seguridad pública, pues pareciera que sólo apoya al Presidente y a Morena cuando le es conveniente. ¿O será que la gente no le perdona su apoyo en 2018 a Ricardo Anaya?
Tres en uno, embudo de San Lázaro
Se acaba el tiempo y hoy tendrán ¡tres sesiones en un día! en San Lázaro. El presidente de la Junta de Coordinación Política y jefe de la mayoría de Morena, Ignacio Mier, justificó que primero tendrán una sesión solemne, para develar las letras doradas en el Muro de Honor del general Felipe Ángeles y de Gilberto Bosques. Enseguida se abrirá una sesión ordinaria para ratificar los nombramientos de los funcionarios del SAT. Y después se abrirá una tercera sesión para aprobar los criterios del proceso de elección de los consejeros del INE. Y ya encarrerados –advirtió– “se podría someter a consideración del pleno la minuta en materia de reforma electoral” que venga del Senado… ¡Uff! Se atasca el embudo de San Lázaro… Y justificó: “La comparecencia del secretario de Gobernación quedó pospuesta…”.
Alza delictiva… y Sheinbaum presume
Claudia Sheinbaum presumió, ayer en Twitter, que la Ciudad de México tiene mayor seguridad que ciudades de Estados Unidos como Oklahoma o San Antonio. Lo dijo con tanto orgullo que parecieran buenas noticias. La jefa de Gobierno, sin embargo, omitió referir que desde que gobierna la capital del país la incidencia delictiva ha tenido un repunte de 4.2%. Si bien delitos de alto impacto como el homicidio doloso han tenido una ligera disminución, son 28 de 50 tipos penales los que tuvieron, en 2022, alzas de entre 1 y 126% en relación con 2021. Es decir, buenas, lo que se dice buenas noticias, no son.
Clases de geografía
Al gobierno mexicano le urgen unas clases de geografía. En el comunicado conjunto para apoyar al expresidente peruano, Pedro Castillo, tropezaron y colocaron la bandera de Guatemala en lugar de la de Argentina. Está bien que el tono de azul sea el mismo, pero sólo hace falta ver hasta un resumen del Mundial para darse cuenta que las barras de la bandera argentina son horizontales, mientras que las de la de Guatemala son verticales. Mínimo se deberían fijar que al centro de la bandera sudamericana hay un sol, mientras que en la del país centroamericano está la insignia del país, con la declaración de independencia bajo un quetzal. Y así quieren que su reclamo contra lo que está pasando en Perú se tome en serio.
Niegan otra vez libertad al Jefe de Jefes
Resulta que para las autoridades judiciales mexicanas el narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo, fundador del Cártel de Guadalajara, no merece aún salir de prisión, cuando menos de manera física. Aunque al llamado Jefe de Jefes le permitieron abrir su cuenta de Twitter y usar la red de internet del penal donde está recluido para estar conectado con la sociedad, un juez le negó nuevamente acceder a la prisión domiciliaria, como ya se le autorizó. La justificación sigue siendo el tema del brazalete electrónico. La empresa con quien ya había contratado el servicio de geolocalización, de última hora se echó para atrás, y ahora están a la espera de un nuevo proveedor.
Protestan panistas ante la FGJ
Vaya, vaya… El mundo al revés. Las huestes del blanquiazul en la CDMX decidieron salir a protestar. Se quejan del gobierno capitalino, al que acusan de perseguir judicialmente a sus adversarios. Esto por la orden de aprehensión contra el exalcalde panista en Benito Juárez Christian Von Roehrich. Con la consigna de que “Claudia Sheinbaum es #persecución”, exigieron en la fiscalía local acceso a la investigación contra su compañero. Advirtieron que no los callarán y le dijeron a su correligionario: “Christian, no estás solo”. A ver dónde topa todo. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)
La democracia está en rebaja. Luego que, en la Cámara de Diputados, Morena-gobierno y aliados aprobaron en fast track y sin conocer a fondo lo que votaban (porque ni oportunidad tuvieron de leer el mamotreto copy paste que les mandaron), tocó el turno al Senado. Ese resquicio que aún coordina Ricardo Monreal.
Ayer, a temprana hora, ya estaba el que hace “manita de puerco”, el secretario de Gobernación, colaborador, paisano y corcholata de Andrés Manuel para negociar el plan B electoral. (De la división de poderes, ni hablamos. Dirán que es diálogo).
Que si son cerca de veinte paquetes de cambios que eliminarían la inconstitucionalidad de la iniciativa obradorista.
Que si Adán solo acepta seis. ¿Quién da más? Que si aplican el mayoriteo. Que si la chiquillada quiere más.
Es la rebatiña política. Nada que ver con el pueblo y el mandato de representarlo. Las horas son clave. El régimen pide que sea ya, antes de que concluya el periodo.
Reforma previa a las elecciones 2023-2024. Llegar a la contienda con leyes impugnadas, INE debilitado o baterías mañaneras para gritar “fraude”.
El riesgo es mayúsculo. La entrega y sumisión a Palacio ha sido tal que algunos morenistas silenciosos e integrantes de otros partidos ven a Monreal como el último dique. Aquel que puede contener los deseos desbordados del Ejecutivo y sus turbulentas manifestaciones.
Pero, ¿aguantará? Las grietas están a la vista. Oficialistas consignan traición. La ruptura de Ricardo está cantada desde antes de todos los tiempos 4T.
El bloque de “los puros” jamás lo quiso. Sus miembros saborearon la victoria cuando el dedo encuestador favoreció a Sheinbaum para la Jefatura de Gobierno.
Pero también sufrieron derrota cuando el zacatecano se alzó con el triunfo sobre Batres en el Congreso.
Además, existen vínculos de apoyo ajenos al movimiento. Incluso afectivos.
Como los de Dante y Osorio. Y es que hay historias que no se olvidan. Una reciente: cuando Ricardo no abandonó en la cárcel, a merced de Cuitláhuac, a Del Río Virgen. Hombre cercano a Delgado. Otra lejana: cuando el entonces secretario de Gobernación Osorio Chong tomó el teléfono y le avisó que preparaban un atentado en su contra. Lo alertó y lo protegió.
Hoy, el todopoderoso Presidente hace sus cálculos. El legislador, también. Se conocen. Se saben. Se miden.
Aquí entre nos
Son los días más difíciles para Ricardo Monreal, comentó uno de sus colegas. ¿Y para la ciudadanía? Pregunto yo. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Tras la propuesta de Marcelo Ebrard de realizar una serie de debates entre los presidenciables de Morena, de cara a la encuesta en septiembre para elegir a su candidato presidencial, siguieron las posiciones de apoyo de Claudia Sheinbaum, de Adán Augusto López Hernández y de Ricardo Monreal, debates que López Obrador había respaldado ese mismo día.
Pero tanto Sheinbaum como López Hernández, rechazaron desde el principio, el otro planteamiento: dejar, a más tardar en febrero, sus cargos. Una y otro dijeron rotundamente que no. Ella diciendo que el suyo era un cargo de elección popular, y él, por la alta gravedad de su función en el gabinete presidencial, que además coordina.
El sábado, Ebrard se reunió en Monterrey con Mario Delgado, dirigente de Morena, para formalizar la propuesta que me había adelantado el lunes.
Y luego algo se alteró. Sheinbaum pareció corregir en El Financiero su sí al debate, porque ahora la prioridad son las elecciones de junio en los estados de México y Coahuila, y López Hernández, porque se caería en el delito de actos anticipados de campaña, y planteó que debatieran cuando ya fueran precandidatos, es decir, por ahí de julio, que de lo contrario estarían violando la Constitución, y dijo: ¿Imagínense de qué van a debatir el secretario de Relaciones Exteriores con el secretario de Gobernación o con la jefa de Gobierno o con el líder del Senado? No son los tiempos de proyectos políticos, son los tiempos del presidente.
Y hasta ahí la propuesta que Ebrard no va a soltar.
Cuando le responda Delgado, sabremos si fue el presidente López Obrador o los otros aspirantes quienes dijeron no a los debates.
RETALES
ENCUESTA.- Finalmente fue el senador Armando Guadiana y no el favorito, el subsecretario Ricardo Mejía, quien por encuesta será el candidato de Morena al gobierno de Coahuila. El anuncio lo hizo ayer Mario Delgado. Pero Mejía desconoció los resultados. Veremos si lo hizo o no con apoyo de López Obrador. Si lo revierten, sí; de mantenerlos, no. Pero entonces se tendrá que ir;
ATERRIZAJE.- A diferencia de los presidentes de Colombia y Chile, cuyos aviones oficiales aterrizaron en una plataforma militar en el AIFA, el Air Force One de Joe Biden llegará el próximo día 9 a lo que fue el hangar presidencial, en el que han sido recibidos todos sus antecesores. El Servicio Secreto no es de los que cambian destinos estratégicos; y
CARTA.- El presidente de México, con los de Argentina, Bolivia y Colombia, reiteraron su exigencia para que Pedro Castillo regrese a la presidencia de Perú, de la que fue depuesto por el Congreso tras anunciar un autogolpe de Estado. Este pronunciamiento deja ver las distancias regionales y la ausencia de la mayoría de los presidentes del continente, incluido Lula da Silva. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Claudia Sheinbaum, literalmente, bateó a Marcelo Ebrard y a sus pretensiones para evitar asimetrías en el proceso de selección de la candidatura presidencial de Morena y que se coloquen en el aparador de la opinión pública para que los midan y los juzguen. La jefa de Gobierno dijo que ni ve la necesidad de renunciar, ni tampoco ve conveniente debatir en el primer trimestre del año. En el primer caso, porque fue electa, que es una respuesta bastante débil; en el segundo, para no quitar reflectores de las elecciones para gobernador en el Estado de México y Coahuila, que es una reacción cuestionable.
Lo que trasluce es que Sheinbaum no quiere tener un careo frente a la opinión pública sin la protección del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin él, Sheinbaum sería una militante de izquierda reconocida, pero sin el tamaño o los méritos para aspirar a la Presidencia. De su mano, Sheinbaum es la principal contendiente a la candidatura. Se entiende de esta forma su rechazo a las propuestas de Ebrard, pues sus promociones nacionales carecerían del acarreo de quienes acuden pensando que con el respaldo de López Obrador será la próxima presidenta, y los apoyos económicos que ha recibido no tendrían la fluidez actual.
Sheinbaum aparece puntera en prácticamente todas las encuestas que están mirando a 2024, pero se podría argumentar que es un dato artificialmente inflado por la percepción de que es la candidata de López Obrador. Y lo es, hasta este momento, pues aunque parezca estar caminando firmemente hacia la candidatura presidencial bajo su manto protector, no se podría asegurar que dentro de unos 10 meses, cuando se defina quién tomará el bastón de López Obrador, será lo mismo. La jefa de Gobierno ha tenido un fuerte desgaste en el cargo, que en varias ocasiones ha molestado al Presidente y a través de terceros ha recibido varios extrañamientos.
Desde hace meses el Presidente considera que Sheinbaum tiene muchos problemas en la Ciudad de México que no ha podido resolver satisfactoriamente. En noviembre ordenó la creación de un grupo político alterno, donde figuran el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, y el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, para que le ayuden a darle gobernabilidad a la capital federal. El Presidente tampoco confía en el secretario general de Gobierno, Martí Batres, a quien ha excluido sistemáticamente de decisiones y acciones clave, como la planeación de la contramarcha del 27 de noviembre.
Pero, aun así, siguen los problemas, como sucedió la semana pasada, donde un pésimo manejo de su gobierno para llevar a cabo las obras de drenaje en San Gregorio, Xochimilco, produjo manifestaciones, bloqueos y enfrentamientos en esa zona, que la llevó a cancelarlas. Otro problema que llegó al despacho de López Obrador –del cual no se sabe aún la conclusión– es el acuerdo que firmó en octubre con la plataforma Airbnb y la UNESCO para promover la Ciudad de México como “capital del turismo creativo”, que, de acuerdo con el análisis que le presentaron al Presidente, provocaría el fenómeno de la gentrificación, donde se da la transformación de barrios deprimidos –clases medias y bajas– en zonas de moda, con viviendas de lujo, restaurantes y boutiques, por el desplazamiento de personas a otras zonas de la periferia ante el encarecimiento de las viviendas. La jefa de Gobierno ha dicho que eso no sucederá.
La jefa de Gobierno ha actuado como un mal clon del Presidente, al ser como un eco de todos los pronunciamientos que hace López Obrador y respaldar todas sus posiciones, como las que tuvo contra las feministas, que sólo al ver el daño que le estaba causando, buscó tener un aproximamiento que no tuvo éxito. Los colectivos feministas, cuyo antagonismo con el Presidente no resolvió Sheinbaum, se ha convertido en uno de los temas electorales que se han tocado con López Obrador, por el riesgo potencial que pudiera tener con un importante segmento del electorado.
Sheinbaum está totalmente plegada a lo que indique López Obrador, lo que es una afirmación retórica ante los hechos. No sólo en el discurso, sino en las acciones. Quería el Presidente que la marcha del 27 de noviembre mostrara caudales de gente sobre Paseo de la Reforma, y Sheinbaum organizó corredores de movilizados por su gobierno para que ayudaran a generar esa percepción. López Obrador le pidió elevar a rango constitucional el programa social Mi Beca para Empezar, y se lo cumplió en noviembre al ser aprobado en el Congreso local, mayoritariamente por Morena, los verdes y el PT, aunque de manera discriminatoria porque se excluyó a los menores de escuelas particulares.
Siempre quiere quedar bien Sheinbaum con el Presidente, pero no siempre puede. En ocasiones le sale el rencor que esconde. Un ejemplo de ello fue cuando declaró, en vísperas de la celebración del Gran Premio de México de Fórmula Uno, que ella no iría al autódromo porque era un evento “fifí”. Hubo varias protestas por esta declaración, como la del diputado morenista Antonio Pérez Garibay, padre de Sergio Checo Pérez, que le envió una tarjeta al Presidente para solicitarle le recordara que había un compromiso federal para que el Gran Premio se siguiera corriendo en la Ciudad de México hasta 2025. Por medio de su coordinador de asesores, Lázaro Cárdenas, le pidió abstenerse de decir frases desafortunadas. Otro ejemplo donde se agachó fue con el tren rápido México-Toluca, que visitó en su campaña para la Jefatura de Gobierno y dijo que allí haría un museo sobre la corrupción. Recientemente apareció en una foto con el Presidente, el gobernador del Estado de México y el secretario de Comunicaciones, donde se anunció que estará listo en un año.
Sheinbaum ha tenido muchos traspiés, pero sigue siendo la favorita de López Obrador para que se quede con la candidatura presidencial. La doctora conoce sus vulnerabilidades a través de los regaños de Palacio Nacional y no puede abrirse más frentes. Renunciar y debatir con Ebrard en primavera, definitivamente, sería un suicidio para ella. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)
Las ciudades son entes vivos, en las que todos los días podemos ser testigos de sus acelerados procesos de cambio. Son ecosistemas que crecen, mutan, se expanden o contraen; y en las que pasa la vida de casi seis de cada diez de las personas en este planeta, según datos del Banco Mundial. Esta cantidad de humanos y países dan como resultado una natural diversidad de ciudades.
Existen ciudades milenarias, que en su morfología podemos percibir el eco del tiempo en sus trazos, materiales, sitios de culto y tesoros arquitectónicos. Son resultado de siglos de un proceso en constante evolución que las llena de historia y también determina en gran medida sus posibilidades de transformación. También hay otras de más reciente creación, como Brasilia o Putrajaya, en Malasia, grandes urbes producto de la ambición moderna que fueron planificadas en su totalidad. Hay ciudades que han sufrido guerras y saqueos; y las que han sido creadas conforme a migraciones multitudinarias que, en la misma esencia de su naturaleza, son el resultado de una comunidad que se organiza para vivir y no de la urbanización hecha desde el escritorio.
Así como hay enorme cantidad de comunidades en nuestro planeta, también la hay de ciudades. Cada una con sus propios problemas y retos por superar. Sin embargo, hay ciertas características que podrían hacerlas más vivibles, más justas y más amigables para quienes menos tienen. Esto último parecería algo muy abstracto, sin embargo, las ciudades nos muestran los consensos sociales –o en su defecto las prioridades de sus élites– todos los días a partir de sus características. Lo anterior depende de la vitalidad democrática de sus sociedades, pero también del compromiso que tienen sus gobiernos con construir con base en las necesidades reales de su población.
Todo, absolutamente todo, deja ver cuáles son las prioridades sociales en una ciudad. Esto incluye, por ejemplo, la inversión de más recursos para áreas verdes, rampas y banquetas o a grandes avenidas. ¿Se puede llegar a todos los rincones de una metrópoli en transporte público o es necesario subirse al auto? ¿Qué tipo de vivienda prevalece y dónde está ubicada? ¿Existen instrumentos vinculantes y democráticos de planeación o el crecimiento es gobernado por el mercado? ¿Qué tipo de inmuebles abundan, los centros comerciales, los museos, los hospitales o los centros educativos? Estas preguntas nos permiten darnos cuenta de hacia dónde se orientan las preocupaciones, las motivaciones y las aspiraciones de una ciudad y su gente.
Y son estas prioridades las que deben llevar las autoridades que gobiernan una ciudad, las cuales todos los días toman decisiones que van moldeando las urbes. En algunas ocasiones, gobiernos con la suficiente visión pueden dejar una impronta que perdura por décadas, o incluso siglos, generando valor que las personas pueden gozar por mucho tiempo. ¿Qué sería hoy de la Ciudad de México sin la intervención de Miguel Ángel de Quevedo y su ambicioso proyecto de arbolado para el entonces Distrito Federal? ¿Qué hubiera pasado si las autoridades municipales de Nueva York hubieran decidido dejar en las manos del interés económico más inmediato el desarrollo de la ciudad y no crear el gran proyecto que hoy conocemos como Central Park? o ¿Cómo sería hoy la convivencia en las ciudades de Medellín y Bogotá si no se hubiera puesto al centro de las decisiones públicas que las niñas y niños más pobres tuvieran las mejores bibliotecas, escuelas y transporte público?
Como podemos ver, es una ficción pensar en una “ciudad superior” en la lógica de un ranking, que tiene resueltos todos sus problemas y que pueda servir de modelo para todas las demás. Tampoco se trata de construir ciudades “bonitas” o bajo un modelo de lo deseable que se funda en una visión colonial.
Lo que sí es posible es aspirar a construir mejores ciudades para vivir. Estas ciudades son las que ponen en el centro de su planificación la idea de la excelencia de lo público, la participación de las personas, el acceso a derechos como al transporte público, la vivienda y el esparcimiento, y el cuidado de nuestro patrimonio histórico, natural y cultural. Atrás quedó la idea de que existe una “mejor” ciudad para vivir. Existen muchas formas de vivir en ciudad, y la mejor es la que más escucha a su gente y se construye en consecuencia.” (Pedro Kumamoto, El Financiero, Opinión, p. 30)
He visto muchas trapacerías en el Congreso desde que recorro los pasillos en las dos cámaras. De eso hace ya más de tres décadas. Pero lo que nunca había visto es tanto desaseo parlamentario acompañado de otro tanto de cinismo y abyección para complacer la voluntad de un hombre.
Ya está listo subirse al pleno del Senado el plan B electoral del presidente López Obrador, a menos de que el PT y el PVEM endurezcan su postura. El Verde se abstuvo en comisiones, el PT ni siquiera votó. La chiquillada oficialista quiere que se vuelva a insertar en el plan B electoral la llamada “Cláusula de la Vida Eterna”, que establece que, si un partido pequeño no tiene el porcentaje de votos necesario para mantener el registro, sus aliados podrán transferirlos vía un convenio.
La Corte declaró inconstitucional esa cláusula hace 14 años.
* Pese a las promesas de que no habría fast track, van rápido en el Senado para que AMLO tenga su plan B antes de que termine el periodo ordinario el próximo jueves.
En poco más de media hora, sin la presencia de la oposición, sin debate y sin la Comisión de Estudios Legislativos Segunda, la Comisión de Gobernación en el Senado aprobó, con sólo 10 votos (ocho de Morena, uno del PVEM y otro del PES), el plan electoral de AMLO que asfixia económicamente al INE y al TEPJF y les quita facultades.
Había prisa por sacarle el tema al todopoderoso. La Comisión de Gobernación, que encabeza Mónica Fernández, sesionó por la mañana con 10 senadores únicamente y aprobó el plan B. Éste debió aprobarse en Comisiones Unidas, pero a la de Estudios Legislativos Segunda le faltó un voto para alcanzar el quórum. Sesionó por separado y en la tarde. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Marcelo Ebrard le metió, por primera vez, presión a la adelantada sucesión interna de Morena. Ante la urgencia del secretario de Relaciones Exteriores para que se definan las reglas para la contienda interna morenista y que se establezcan claramente las fechas no sólo para levantar las encuestas internas, sino para que los aspirantes a la candidatura presidencial del oficialismo renuncien a sus cargos públicos y puedan sostener varios debates públicos en los primeros tres meses de 2023 para contrastar sus ideas y proyectos, la reacción en contra que provocó el acelere de Ebrard mostró lo tensas y encontradas que están las posiciones de las llamadas “corcholatas” de López Obrador.
De inmediato, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López se pronunciaron en contra de las propuestas que Marcelo le entregó al dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, el pasado domingo en Monterrey, donde ambos coincidieron en un evento del canciller. La jefa de Gobierno argumentó que no es posible debatir entre los precandidatos morenistas el próximo año, como propone Ebrard, “porque le estaríamos quitando su espacio a las elecciones de Coahuila y el Estado de México”; y sobre el planteamiento de que los aspirantes al 2024 renuncien a su cargo actual cuando lo defina el CEN de Morena, Sheinbaum también se dijo en contra: “No lo creo necesario, en mi caso yo, a diferencia de mis compañeros, soy electa y tengo una responsabilidad que cumplir”.
Y si Sheinbaum rebotó las dos propuestas de Ebrard, Adán Augusto López fue aún más duro en su respuesta: “Imagínese ¿el secretario de Gobernación va a debatir con el secretario de Relaciones Exteriores y con la jefa de Gobierno o con el presidente del Senado? Si no son todavía tiempo de proyectos políticos, son los tiempos del presidente”, dijo el tabasqueño, quien además estimó que la realización de debates públicos entre los aspirantes morenistas podría ser considerada “actos anticipados de campaña” por las autoridades electorales. Eso sí, cuando los reporteros le preguntaron si las giras y eventos proselitistas que él y Marcelo y Claudia realizan no son también actos anticipados de campaña, dijo que no son lo mismo.
¿Por qué negarse a debatir o a presentar una renuncia en una fecha determinada que no sea la que les marca la ley bajo el argumento de que pueden entorpecer las elecciones mexiquenses y coahuilenses, como dice Claudia, o que puedan eclipsar, como dice Adán Augusto, “los tiempos del presidente” cuando fue el propio López Obrador el que los autorizó y les aplaudió sus acciones de campaña fuera de la ley? Más bien parece que rehúyen confrontarse públicamente con Marcelo que, ni duda cabe, es mucho mejor polemista que la doctora y quién sabe si también que su compañero del gabinete.
En todo caso, está claro que Marcelo Ebrard se va a convertir, a partir de ahora, en la segunda “piedra en el zapato” para la sucesión presidencial de Morena —la primera fue Ricardo Monreal— y que la exigencia del canciller para que se definan ya reglas claras, tiempos y debates entre las “corcholatas” morenistas no va a parar.
Al final, Marcelo sabe muy bien que, más allá de lo que opinen Claudia y Adán, vaya ni siquiera lo que piense Mario Delgado, el único que definirá las reglas y los tiempos de la contienda por la candidatura presidencial de Morena se llama López Obrador. Si el presidente quiere, se harán los debates, las renuncias y las fechas establecidas claramente para las encuestas. La pregunta es qué hará Ebrard si resulta que la dirigencia de Morena termina por rechazar su propuesta de “reglas para el piso parejo” y si el presidente decide que ninguno de sus planteamientos es viable. ¿Se quedará el canciller en una contienda en la que no confíe y en donde el piso se ve más parejo para una que para otros? (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 5)
La candidatura de Morena al gobierno de Coahuila se decidió hace varias semanas, aunque se anunció hasta ayer. Como parte de los acuerdos para que el PRI votara a favor la hipermilitarización del país, Morena aceptó bajar la guardia en el estado, dejando cancha abierta para que el PRI se mantenga en el poder estatal.
Ayer, el dirigente nacional morenista, Mario Delgado, cumplió con su parte del pacto: anunció que el cuestionadísimo senador Armando Guadiana será el candidato del partido oficial, relegando a quien se ostentaba como el favorito del presidente López Obrador, Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad federal.
Guadiana es un candidato vulnerable por todos lados. Un rival no tan complicado para el PRI, sea por la vía de la elección, sea por la vía del arreglo. Guadiana ha estado en medio de escándalos de todo tipo. Marcadamente, por los beneficios que ha recibido como empresario de sus posiciones de poder público. Incluso ha tenido algunos roces con el presidente López Obrador a consecuencia de los intereses que defiende.
No es que Mejía Berdeja fuera un trabuco de aspirante, para nada. De hecho, su precampaña rayó en lo patético: desde el uso de aviones oficiales para promover sus aspiraciones, pasando por el dispendio de recursos en fiestones (uno de ellos cerquita de la mina siniestrada hace unos meses) y llegando hasta el triste papel de volverse bailarín de TikTok con tal de tratar de conquistar nuevas audiencias. No era a Mejía a quien le tenía miedo el PRI. Le tenía miedo a López Obrador: que el subsecretario recibiera todo el paquete-AMLO de apoyo de Estado, por su cercanía con el presidente (promoción en la mañanera, investigaciones en al UIF, cash, operación política desde Palacio Nacional, programas sociales, carpeta en la FGR, y un largo etcétera).
Tan resuelto estaba desde hace semanas que Guadiana sería el aspirante morenista en Coahuila, que el senador viajó al Mundial de futbol en Catar, a unos días de que se anunciara la encuesta que definiría al ganador de la competencia por la candidatura. Si realmente hubiera habido competencia, sería impensable que uno de los contendientes se ausentara del territorio nacional a unos días del anuncio del resultado final: estaría poniendo toda la carne al asador. En cambio, al senador con su inconfundible sombrero se le vio en los estadios de Doha y hasta subió sus fotos a las redes.
En ese mismo sentido, desde principios de noviembre, el presidente López Obrador, como sellando la negociación con el PRI, aprovechó una conferencia mañanera para hacerle a Mejía Berdeja una suerte de inesperado y no solicitado homenaje que sonó a premio de consolación ante lo que ya se había arreglado en lo oscurito.
Para el subsecretario fue una suerte de doble fracaso: buscando la candidatura de Morena al gobierno de Coahuila, abandonó por meses la tarea de mejorar la seguridad del país. No consiguió la candidatura ni bajó la inseguridad. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 9)