Ya se cumplió un mes de la aprobación de la llamada Ley Bonilla y en Baja California siguen en ascuas sin saber cómo le harán el nuevo gobernador, Jaime Bonilla, y Morena para consumar el atraco de los tres años de gobierno que se quieren agandallar.
Para que la ley entre en vigor, tiene que ser publicada y en cuanto se publique, el caso podrá ser llevado ante la Suprema Corte. Pero los días pasan y los legisladores bajacalifornianos siguen haciendo como que la virgen les habla. Y obviamente no es porque Bonilla haya tenido un repentino arranque de decencia y de conciencia. ¡Para nada!
Hay que recordar que detrás de la reforma hay dos siniestros personajes. Uno es Amador Rodríguez Lozano, viejo mapache priista que ¡imagínense! fue asesor legal del chiapaneco Manuel Velasco. El otro es Guillermo Titi Ruiz, famoso abogado de narcos y criminales. Ambos son parte del equipo de Bonilla y se da por sentado que estarán en su gabinete. (F. Bartolomé, Reforma, p. 10)
Meade ¿asesor de la 4T? La mañana de ayer, nos dicen, corrió la versión de que el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, recibió en sus oficinas a José Antonio Meade, quien horas antes había sido utilizado por la defensa de Rosario Robles para embarrarlo en la Estafa Maestra. Según esta especie, el excandidato presidencial del PRI estuvo acompañado por su nuevo socio y también extitular de Hacienda, José Antonio González Anaya. Alguien no quiso que se supiera, pero se supo. Nos comentan que se trató de un desayuno, una visita de cortesía programada y Meade y González Anaya salieron de Palacio Nacional poco después de las 9 de la mañana. Ambos, “neoliberales” —como suele identificarlos el Presidente—, subieron al mismo vehículo y se fueron. La salida-huida tuvo un breve registro fotográfico y por muchas horas nadie se atrevió a confirmar o a negar el encuentro entre Herrera y los exsecretarios. Pasó el tiempo y don Arturo se dejó ver en los pasillos de Palacio Nacional. Abordado por los periodistas, utilizó la retórica para salir del paso: ni negó ni confirmó, sino todo lo contrario. Por la tarde, dijo por Twitter que sí hubo esa reunión. Dos preguntas: ¿A poco los neoliberales asesoran a la 4T? ¿Se intentó negar la visita ante la salpicada que le dio Rosario Robles a Meade? (El Universal, Nacional, p. 2)
Que si ve una conexión en estos hechos solo puede ser porque usted es un malpensado. Primer acto: detienen a conductores de una camioneta con placas de Hidalgo en posesión de 3.3 millones de pesos en efectivo y un agente acude a frustrar, sin éxito, la aprehensión. Segundo acto: el agente fue escolta de Miguel Osorio Chong, ex secretario de Gobernación y antes gobernador de Hidalgo, quien se deslindó de inmediato. Tercer acto: el abogado de Rosario Robles, Julio Hernández Barros, era titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas en la Segob de Osorio y la esposa del litigante, América Nava Trujillo, jefa del Órgano de Control Interno en la Sedesol de la hoy presa en Santa Martha. ¿Ya adivinó quién iba a pagarle la defensa a quién? (Milenio Diario, p. 2)
De más barbas para remojar. Sospechosista petición. Exigente como es, el coordinador de los senadores del PRI y exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo un llamado a las autoridades a respetar el Estado de derecho y a que Rosario Robles tenga un proceso apegado a la ley. “Hago el llamado a que se dé en estricto apego a la ley, que no se preste a perspicacias y que, dentro del Estado de derecho, se haga valer lo que a la ley corresponde”, ordenó. ¿Será que adelanta esta solicitud por si, en un futuro, deban aplicarla para él debido al presunto derroche y desvío de recursos de la extinta Policía Federal, que dependía directamente de la Segob que él “administraba”? Dicen por ahí, piensa mal y… (Excélsior, p. 17)
Pide Coparmex juicio político a diputados de BC.- Y hablando de la “Ley Bonilla”, el lunes mencionamos en estas páginas el reclamo de la Coparmex de Baja California al Congreso estatal para publicar el documento y poder impugnarla; pues ayer, ese sector empresarial presentó una solicitud de juicio político ante la Oficialía de Partes de la Legislatura estatal contra los 21 legisladores que aprobaron la extensión de mandato de dos a cinco años para Jaime Bonilla. De acuerdo con su petición, las sanciones serían desde la destitución hasta su inhabilitación para ocupar cargos públicos hasta por 20 años. ¿Recordará la Coparmex que en esta nueva legislatura repite uno que otro diputado de los que avalaron la cuestionada ley? A ver si pasa. (La Razón de México, p. 2)
Orta y Godoy, a salvo.- La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que la procuradora capitalina, Ernestina Godoy, y el secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, están seguros en sus cargos porque “hacen bien su trabajo”. Así que los funcionarios capitalinos pueden estar tranquilos… al menos de sus puestos. (El Financiero, p. 31)
Los chilaquiles de Palacio.- José Antonio Meade y su tocayo González Anaya, ambos exsecretarios de Hacienda, hicieron una vista al Palacio Nacional. Visitaron al actual secretario, Arturo Herrera, que ahí despacha y quien inicialmente negó que hubiera habido reunión.
Al paso de las horas, Herrera aceptó el encuentro y dijo que de ello sólo se desprendían dos problemas: la chiviadota que se llevaron Meade y González Anaya al salir de Palacio y verse copiosamente fotografiados, y la ausencia de chilaquiles en el almuerzo que compartieron. El tema de los chilaquiles de Palacio parece bastante fácil de solucionar. La chiviadota que parece destinarles el futuro inmediato a los predecesores de Herrera, esa puede que no. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Rosario Robles siempre ha sido una mujer terca. En sus luchas políticas y al confrontar a sus críticos. Es soberbia y con un carácter altivo que no siempre le favorece. Su personalidad, de alguna manera, es a la que se le puede echar la primera culpa de que haya pasado la noche en una celda de la prisión de Santa Martha Acatitla, la primera secretaria de Estado en correr por esa suerte judicial en 30 años, desde que Eduardo Pesqueira, secretario de Agricultura en el gobierno de Miguel de la Madrid, fue detenido en el primer año del sexenio de Carlos Salinas, acusado de enriquecimiento ilícito e irregularidades cometidas durante su cargo. Desafiante, no se preparó con el rigor que debía haberlo hecho, pensando que como no había firmado nada, nada debía ni temía. Por esto mismo, la principal razón de su encarcelamiento y que su caso escalara exponencialmente es gracias a los abogados a los que se encomendó.
La confianza que depositó Robles en sus abogados defensores fue a prueba de armas nucleares. El equipo se lo recomendó Xavier Olea, el controvertido exfiscal de Guerrero, quien sugirió a sus hijos y a un despacho para que la defendieran de la acusación de la Fiscalía General que causó un daño al erario por cinco mil 73 millones de pesos. Los abogados fracasaron al cometer errores elementales. Por ejemplo, que presentaron como prueba de residencia identificaciones con diferente dirección, que fue una de las razones por las cuales el juez Felipe de Jesús Delgadillo, la envió a la cárcel. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 34)
La detención de Rosario Robles puede (o no) marcar el final del pacto de impunidad entre López Obrador y Peña Nieto. Dije esto mismo cuando hace ya varios meses salió la noticia de la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya. Subrayé que podían producirse varios escenarios en ese caso, y que los partidarios del régimen no debían echar las campanas al vuelo. Seguimos en espera de la noticia de la captura de Lozoya, pero la de Robles ya es un hecho.
A menos, desde luego, que no lo sea. Es decir, que una decisión un poco extraña de un juez evidentemente hostil sea revertida en apelación, y Robles puede defenderse en libertad de las acusaciones en su contra. Lo cual parecería lógico, ya que se trata de delitos, por ahora, que sí prevén la libertad bajo fianza. El supuesto riesgo de fuga, por una posible conexión costarricense, resulta poco creíble, en vista de la disposición de Robles de presentarse ante el juez, de no haber aprovechado los tres días entre una audiencia y otra para huir, y de la posibilidad de retirarle su pasaporte y tarjetas de crédito, congelarle cuentas, y reforzar la vigilancia en los puntos de salida del territorio nacional. (Jorge G. Castañeda, El Financiero, p. 38)
De no modificarse las “señales” procedentes del más alto nivel del gobierno, Mario Delgado Carrillo, coordinador de la mayoría morena en San Lázaro, abandonará muy pronto su encargo para abocarse a la conquista de la presidencia del partido-gobierno, donde su principal tarea y objetivo no será otro que dotar al Movimiento Regeneración Nacional de la estructura de que ahora carece… merced, en buena parte, a las profundas divisiones y pugnas que la lucha por el poder está provocando entre las huestes lopezobradoristas.
En las próximas semanas, apenas arrancar los trabajos del segundo periodo ordinario en la LXIV Legislatura —“en la primera quincena de octubre”, dicen sus leales—, el experredista-ebradista dejará la Cámara de Diputados para dedicarse a consolidar los trabajos de acercamiento a la militancia que viene realizando, con miras a avanzar en la presentación de su proyecto de reforma y/o estructuración orientado a garantizar la permanencia de Morena y los suyos al frente del gobierno. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 22)
Ayer por la mañana, dos horas después de que el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna declarara la prisión preventiva a Rosario Robles por el delito no grave de ejercicio indebido del servicio público y ordenara su ingreso al penal de Santa Martha Acatitla, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, desayunaba en su oficina con dos de sus antecesores, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya.
En la madrugada, el citado juez había celebrado, como una joya, la existencia del acta de entrega-recepción de Sedesol de Robles a Meade, el 27 de agosto de 2015, como si fuera un descubrimiento, y apuntó citarlo al proceso así como al ex presidente Enrique Peña Nieto.
Momento después, una buena reportera de Efekto Tv localizó a Herrera en Palacio Nacional para que le confirmara dicho desayuno, lo que negó.
Le dijo que no había visto ni hablado con Meade, lo que era mentira, y que posiblemente ellos, Meade y Anaya, habían quedado de verse en Hacienda para hablar, lo que era ilógico y, lo peor, falso. (Joaquín López-Dóriga, Milenio Diario, p. 3)
Ya no sé si esto sucedió en el sexenio de Felipe Calderón, en el de Peña Nieto o la semana pasada: Aparecen cadáveres colgados de puentes en Michoacán. El presidente no se muestra conmovido por el hecho y le da al asunto el frío de un parte de guerra. El secretario de Seguridad afirma que es un pleito entre grupos criminales dedicados al narcotráfico. Se anuncia que serán enviados cientos de elementos de fuerzas federales al municipio golpeado para brindar protección a la población.
Al día siguiente, el secretario informa que han sido detenidas más de diez personas presuntamente relacionadas con los hechos. El presidente reafirma que no habrá impunidad. Unos días después, se anuncia oficialmente que los detenidos no tenían nada que ver con la matanza. Los gobernadores de todo el país viajan a la Ciudad de México para hacer una gran reunión con el gabinete federal de Seguridad. Proponen nuevas leyes y acuerdan acciones para coordinarse con la Federación y entre ellos a fin de reducir los índices delictivos de manera urgente porque la ciudadanía no puede esperar más. Los gobernadores piden que les manden más elementos federales y el gobierno anuncia que así lo hará. Da las cifras de decenas de miles de soldados, marinos y policías federales desplegados en el territorio. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Lo de Rosario Robles en la cárcel marca un antes y un después en México. Sin prejuzgar sobre la culpabilidad o inocencia de la exsecretaria de Estado, la llamada Estafa Maestra refleja elementos que nos hacen pensar que el escándalo puede escalar a los más altos niveles.
Algunos ven ya los cimientos de un cerco a Enrique Peña Nieto. El nombre del expresidente ha sido mencionado por el juez que vinculó a proceso a Rosario: Felipe de Jesús Delgadillo Padierna.
Pero también por el exauditor superior de la Federación, Juan Manuel Portal. Este hombre asegura que personalmente le informó a Peña de las irregularidades que derivaron en la detención preventiva justificada —así la llaman— de Robles.
El abogado de la extitular de la Sedesol y de la Sedatu, Julio Hernández, afirma también que su cliente le informó al exmandatario de las observaciones hechas por la Auditoría a los convenios con universidades públicas facturados a través de “empresas fantasma”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Curioso cómo se entreverán las biografías: hace apenas unos días (el 8 de agosto), Elba Esther Gordillo celebraba un año de haber sido absuelta de los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada y disfrutaba el fin de semana con un barquillo en mano y un smoothie de fresa.
La espléndida fotografía de Víctor Gahbler en la primera plana de El Heraldo de antier, de una mujer despreocupada gozando su libertad, contrastaría enormemente con la sobria y admonitoria imagen del traslado de Rosario Robles al penal de Santa Martha Acatitla.
Ambas —la ex lideresa del Sindicato de Maestros hace seis años y medio (26 de febrero del 2013); y la ex secretaria de Desarrollo Social y de Sedatu ayer— habrían de pasar su primera noche tras las mismas rejas. (Martha Anaya, El Heraldo de México, p. 6)