Vaya que los elementos rebeldes de la Policía Federal que no quieren ser incorporados a la Guardia Nacional demostraron ayer que saben cómo poner de cabeza a la CDMX y hacer olas en el resto del país.
Su bloqueo de ayer fue la “tormenta perfecta”, pues impidieron el paso al aeropuerto, desquiciaron el tráfico en la zona oriente y parte del centro de la ciudad y lo hicieron en viernes, de quincena, y en el inicio del puente vacacional por las fiestas patrias.
Lo que nadie entiende es que se dejara crecer tanto un conflicto que comenzó en julio. Porque, si de todas maneras el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, tuvo que asumir personalmente la negociación con los inconformes… ¿no hubiera sido mejor que lo hiciera hace dos meses? Es pregunta sin retraso. (Reforma, Opinión, p. 10)
Que el público que acuda a festejar el inicio de la Independencia en la cuna de la gesta, Dolores Hidalgo, Guanajuato, atestiguará mañana un hecho histórico: una mujer encabezando la ceremonia del Grito. Se anticipa que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, convocará a los mexicanos, desde aquel memorable sitio, a la recuperación de los valores éticos, patrios y cívicos.
Por cierto, la ministra en retiro se reunió ayer en privado con las presidentas del Senado, Mónica Fernández Balboa, y de la Cámara de Diputados, Laura Angélica Rojas Hernández, para hablar sobre las iniciativas pendientes en el Legislativo. (Milenio Diario, p. 2)
Reposo patrio. Al finalizar el viernes, en la Ciudad de México, la ceremonia oficial por el aniversario de los Niños Héroes, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró inaugurado su propio fin de semana de fiestas patrias. En un vuelo comercial viajó a Villahermosa, Tabasco. Pasará este fin de semana en Teapa y en Palenque, en su finca, donde descansará un par de días junto a su familia. No tiene agendada ninguna presentación pública y regresará mañana por la tarde para encabezar la ceremonia del Grito de Independencia. López Obrador suspendió sus giras por el país y la conferencia matutina del lunes. No todo será descanso. Se dedicará a detallar el primer Informe en la tranquilidad de Palenque. Han sido semanas frenéticas de informar día a día el pulso del país. Recargar baterías es necesario para todos. La transformación no es un ejercicio sencillo. ¡Viva México! (Excélsior, Nacional, p. 11)
Durazo agota el diálogo.- Las casi nueve horas de bloqueo a los accesos al aeropuerto capitalino y al Circuito Interior, ayer, fueron para volver loco a cualquiera. Sin embargo, quien manejó la crisis y no usó la fuerza para disolver la protesta, fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, pues agotó todas las posibilidades de diálogo para destrabar el conflicto, al tiempo que les enumeró una decena de opciones para que sigan su carrera en la institución, sin que por ello pierdan sus derechos, antigüedad o cargos, y para ello se reunió con Enrique Carpizo, abogado de los inconformes. Por lo pronto tome sus previsiones, que aunque liberaron los caminos, el grupo inconforme amagó con retomar hoy el bloqueo, si no consideran que se atendieron sus demandas. (La Razón, p. 2)
El taller de Mireles.- Todas las fracciones partidistas representadas en el Congreso coincidieron en que el lenguaje misógino usado por José Manuel Mireles, subdelegado del ISSSTE en Michoacán, es inadmisible y debe ser separado del cargo.
El presidente se enteró de la exigencia, la hizo bolita y la tiró a la basura con la instrucción de respaldar a Mireles y darle vuelta a la página. ¿Mantener a Mireles, un personaje impresentable, en su empleo vale la pena ignorar las voces de los legisladores? ¿Qué pasará cuando en pocos días diga otra barbaridad?
El exlíder autodefensa se organizó a sí mismo y su equipo un taller con el título rimbombante de “Derechos Humanos, Igualdad y No discriminación por Orientación Sexual e Identidad y Expresiones de Género”. Parece burla, acaso lo sea. Ya veremos qué calificación saca. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Francisco García Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas, cometerá un error político fatal si no dimensiona el tamaño del problema que tiene encima con el grave caso de las ejecuciones extrajudiciales y el montaje que policías de su gobierno habrían realizado en contra de ocho personas a las que, según denuncia del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo y testimonios de familiares y vecinos, los agentes estatales secuestraron, torturaron, asesinaron y luego sembraron sus cadáveres para hacerlos pasar como víctimas mortales de un supuesto enfrentamiento a tiros con su misma policía el 5 de septiembre pasado.
No sólo porque el tema ya está en la mira nacional e internacional y es objeto de una investigación federal, tanto de la Fiscalía General de la República, ordenada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y por otra indagatoria de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sino porque con este caso, el mandatario panista que hoy lidera el Grupo de Gobernadores de Acción Nacional se juega la credibilidad y la estabilidad de su gobierno que de por sí mantiene una muy tensa relación con la Federación y en esta coyuntura, sus adversarios y enemigos, tanto de la 4T como incluso de su propio partido, tendrían una oportunidad inmejorable para hacerle daño a su administración y a cualquier proyecto político futuro que tuviera en mente. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 9)
Faltan días para que se cumplan cinco años de la desaparición de los normalistas en Iguala. A la lucha por encontrarlos y castigar a los perpetradores se suma investigar a quienes utilizaron estos hechos para aviesos intereses.
La esperanza, la indignación y el reclamo de justicia no se pueden convertir en cenizas, por eso es de reconocerse la persistencia de los padres de los estudiantes, que han derrotado al olvido con que se pretendió cubrir estos hechos.
Es de suma importancia la iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de dar acompañamiento personal a este caso, retomando el auxilio del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI) y siguiendo la orientación del Alto Comisionado de la ONU y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (Ángel Aguirre Rivero, Milenio Diario, p. 10)
A unos días del quinto aniversario de la desaparición forzada de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, se dio a conocer un golpe tremendo contra la lucha de los familiares por la verdad: la liberación de Gildardo López Astudillo, señalado como líder del grupo criminal Guerreros Unidos, quien habría tenido un papel relevante en esos lamentables hechos. Tras considerar un juez que no había pruebas suficientes y lícitas en contra de López Astudillo, fue absuelto y salió del penal en el que había estado por cerca de cuatro años, pues fue aprehendido a unos días del primer aniversario de la desaparición de los estudiantes, llevándose consigo información valiosa para dar con el paradero de los jóvenes.
Las familias reaccionaron con una indignación que es perfectamente justificable y tiene también lamentables antecedentes y advirtieron que, de no enderezarse el actuar de los ministerios públicos, lo mismo podría suceder con decenas más de personas involucradas. Tanto las familias como los peritos, entre ellos el experimentado Equipo Argentino de Antropología Forense, habían advertido desde los inicios de la investigación que había irregularidades en el proceder de las autoridades y que la evidencia existente no se correspondía con las presuntas declaraciones de las personas presentadas como probables responsables. (Miguel Concha, La Jornada, Opinión, p. 14)
Según Trump, el lunes por la noche, él pidió la renuncia a su consejero de seguridad nacional, John Bolton. Según Bolton, él fue quien renunció. Aunque sabemos que había muchos desacuerdos entre el presidente y su asesor, y que Bolton se encontraba ya aislado de la toma de decisiones en varios de los temas más importantes, según ciertos reportes que han estado emergiendo, el factor detonante de la renuncia fue Irán. Según otros reportes, el detonante fue Afganistán. Como sea, lo que podemos afirmar es que, sin duda, ambos temas influyeron en el desenlace. De modo que vale la pena revisarlos y, sobre todo, tratar de entender qué es lo que ese episodio nos muestra acerca de Trump.
Al analizar estos casos, es indispensable considerar que, para este presidente en especial (y para una amplia base que le sigue), Estados Unidos no tiene por qué estar involucrado en conflictos “ajenos”, “lejanos”, que cuestan mucho dinero, que cuestan vidas estadounidenses y que tienden a prolongarse sin salidas palpables, siendo que no aportan ganancias tangibles o réditos claros a la superpotencia. Desde la visión de Trump, EEUU nunca debió invadir Irak y derrocar a Saddam Hussein o bombardear Libia y derrocar a Gaddafi. (Mauricio Meechoulam, El Universal, Opinión, p. 12)
La ratificación de T-MEC este año es “poco probable”, a pesar de los recientes esfuerzos entre los gobiernos de México y Estados Unidos, dice el último reporte del Grupo Eurasia. El documento destaca que los demócratas quieren reabrir el acuerdo para incluir mecanismos de aplicación más estrictos a los estándares laborales y ambientales.
Y aunque Jesús Seade, subsecretario para América del Norte, ha intentado convencer que la Reforma Laboral aprobada en México al inicio del año atiende esas preocupaciones, las probabilidades de que en otoño se ratifique son pocas.
“Son bajos incentivos para que los demócratas colaboren con Trump en una de sus principales promesas de campaña de 2016”, dice. Y agrega: “La ventana para la aprobación este año es pequeña con otros temas en la agenda legislativa de la Unión Americana, como el presupuesto, que acapara la discusión”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)