¿Qué reclama el señor X? ¿Alguna promesa rota? (La Jornada, Contraportada)
TODO INDICA que hoy se aprobará en el Senado el “Plan B” de la mal llamada reforma electoral. De confirmarse, no hay que darle muchas vueltas para entenderlo: se trata del mayor ataque contra la democracia mexicana moderna. El presidente Andrés Manuel López Obrador pasará a la historia como quien dio el golpe que desmanteló el aparato democrático que a él mismo lo llevó al poder.
PORQUE lo que está en juego no son los sueldos de los consejeros electorales ni las millonarias prerrogativas de los partidos. Lo que el Presidente está destruyendo es un andamiaje que tomó muchos años construir y que se logró a partir de las luchas (y los muertos) de la oposición, lo mismo de la izquierda que del PAN y de la sociedad civil de la que usted forma parte.
ESTA reforma no reforma nada, sólo destruye. Y lo que es peor: hace prácticamente inviable la realización de las elecciones con el nivel de confianza del que hoy gozan. La paradoja es que quien hoy golpea la democracia mexicana es quien defiende al golpista peruano.
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CON ESO de que el ex panista Roberto Gil Zuarth se siente estratega electoral, cuentan que ya anda muuuy cerca de una senadora que ha comenzado a despuntar en las encuestas presidenciales con miras al 2024.
SI BIEN la legisladora no parece tener realmente posibilidades de pelear por la candidatura presidencial, sea del PAN o de una alianza opositora, eso no quita que Gil Zuarth ande muy interesado en supuestamente promoverla. Claro que nunca trabaja de gratis, por lo que sería bueno saber cuánto le está cobrando.
¿Y QUIÉN es la afortunada senadora que habría contratado a tan polémico asesor? Pues no está muy claro, pero dicen que la sonorense Lilly Téllez podría saber algo al respecto. Antes de pagar la primera factura, la senadora debería preguntarle al equipo de Josefina Vázquez Mota cómo le fue con Roberto Gil como coordinador de la campaña presidencial del 2012.
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MIENTRAS en Puebla las campanas doblan por Miguel Barbosa, los morenistas no van a esperar para iniciar la grilla. Tanto el diputado Ignacio Mier como el senador Alejandro Armenta ya empezaron a moverse para el relevo al frente de la gubernatura.
AMBOS legisladores tienen en la mira suceder a Barbosa, pero no como interinos, sino en la elección de 2024. Es por eso que les resulta especialmente importante que quien quede a cargo del gobierno les allane el camino. Y por lo que se escucha entre quienes van a pedir milagros a la Capilla del Rosario, un personaje clave en el nombramiento del sustituto es el priista Jorge Estefan Chidiac.
CON TODO y que el Congreso poblano es dominado por Morena, dicen que el viejo lobo tricolor puede ser fiel de la balanza a la hora de las definiciones. Cosa de recordar que Armenta era el fiel escudero del “góber precioso” Mario Marín, mientras que Mier era cercanísimo de Melquiades Morales. Así que más vale que los poblanos se encomienden a todos los ángeles que adornan su catedral. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Jaloneos en Morena por el Plan B
La decisión de programar hasta hoy la discusión y votación en el Pleno del Plan B de la reforma electoral, nos cuentan, se tomó para dar tiempo a obtener respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre un tema fundamental: el senador Ricardo Monreal “encorchetó” los artículos relacionados con la reorganización administrativa del INE, pues ha advertido que de mantenerse la propuesta que aprobó la Cámara de Diputados, se atentaría contra la autonomía y la operatividad del instituto. Don Ricardo asegura que aún no define el sentido de su voto y se prevé que la de hoy sea una sesión maratónica, con infinidad de reservas de senadores no sólo de oposición, sino de la misma bancada de Morena, pues nos aseguran que varios integrantes de ese grupo parlamentario han expresado su desacuerdo con muchos de los términos de la minuta aprobada en San Lázaro. Hoy se verá si todo queda en fintas o se abren grietas en la fracción morenista.
La lección del caso Mejía para las corcholatas
Nos comentan que quien acudió ayer a Palacio Nacional con el objetivo de hablar con el presidente López Obrador fue el subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía. Nos detallan que a las 17:15 horas llegó al recinto histórico, en donde se encontró con Carlos Torres, coordinador de los programas de Bienestar, a quien le enseñó documentos que parecían ser las encuestas en las que afirma le dan ventaja sobre el senador Armando Guadiana para la candidatura al gobierno de Coahuila por Morena. Luego de varios minutos de espera, los militares que cuidan la puerta lo dejaron entrar. Casi una hora después, salió visiblemente molesto y se negó a dar declaraciones. Nos hacen ver que su caso entraña una lección para todos aquellos que aspiren a alguna candidatura importante del partido guinda, en especial para quienes apuntan a la grande, la presidencial de 2024. Nos recuerdan que desde los tiempos en que era líder del PRD, hubo muchos que se fueron con la finta de tener asegurado el lugar por su cercanía con López Obrador y al final quedaron de lado. Nadie se puede sentir con la candidatura en la bolsa, nos dicen.
Mario y Citlalli se quedan para el 24
Pese a las impugnaciones, Mario Delgado y Citlalli Hernández están a un paso de extender su periodo en los cargos de la presidencia y secretaría general del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, respectivamente. Nos hacen ver que la comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos avaló el anteproyecto por el que se validan los cambios a sus documentos básicos, incluyendo el artículo transitorio introducido de último minuto que beneficia a don Mario y doña Citlalli. Esto, para que puedan estar al frente del partido en la contienda de 2024.
Prospectos para la suplencia en Puebla
Tras el fallecimiento del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, nos adelantan que Ignacio Mier está listo y a la espera de lo que le instruyan desde Palacio Nacional. Nos recuerdan que don Ignacio está apuntado para contender en 2024 pero comentan que, al parecer, aceptaría ser el candidato suplente por lo que resta del periodo que corre. Al mismo tiempo, nos platican, Sergio Gutiérrez Luna se perfila como el sucesor en la coordinación de la bancada si es que a Don Ignacio lo mandan llamar. Otro legislador que estaba ya apuntado para la candidatura es el presidente del Senado, Alejandro Armenta, quien no ha levantado la mano para la suplencia. (El Universal, Nación, p. 2)
¿Para febrero, leyes electorales?
“¡Hay tiempo!, ¡hay tiempo!”, fue la frase la tarde de ayer en la burbuja del círculo más cercano a la coordinación parlamentaria de Morena en San Lázaro. De no alcanzar este miércoles y mañana jueves para procesar lo que se avale en el Senado, “podríamos irnos hasta febrero; no pasa nada, hay tiempo”, deslizaron morenistas, voces a las que se unieron, obviamente, legisladores del PVEM y PT. “Todo es de pronóstico reservado”, “no se sabe nada de lo que pueda suceder”, deslizó también el panista Santiago Creel, presidente de la Cámara baja. -¿Periodo extra en enero? –se le cuestionó. -Imposible, se requieren dos terceras partes en la Comisión Permanente –estimó–, y coincidió en que “lo mejor es que sea en febrero”.
Indirectas desde Palacio
Aunque no lo nombró, el Presidente claramente se dirigió a Ricardo Monreal, advirtiéndole que no caiga en la tentación del “lazo” que le tire la oposición, donde hay anarquía política y “ni proyecto tienen”. Acotó que, si alguien sale de Morena, no afecta. La pregunta es, ¿y si no afecta, por qué la recomendación? Monreal, cauteloso, sólo manifestó respeto al Presidente y no quiso ahondar en detalles sobre la advertencia del mismo.
Usan nombre de Sedena para extorsionar y defraudar
Los fraudes y extorsiones en los que se usa el nombre de instituciones de gobierno no es nuevo, pero recientemente se detectó una nueva modalidad que llama la atención. Y es que los delincuentes pusieron la mira en la Sedena. Esa inusual diversificación está siendo usada por bandas que hacen llegar correos electrónicos, promoviendo apócrifos procesos de licitación por concepto de adquisición de bienes. Por ello, la Defensa hace un llamado a no caer en engaños y denunciar ante la autoridad.
‘No le saquen’
Marcelo Ebrard les dice a las corcholatas que no le saquen, que ya habían acordado el debate. A pesar de que el presidente López Obrador ya había dado su venia para que este ejercicio se llevara a cabo, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López se echaron para atrás. Menos van a renunciar a su cargo, que es el segundo punto que el canciller ha planteado, y vaya que ha sido insistente en esta última parte.
Subordinación al Ejecutivo
La discusión del plan B electoral en el Senado ha revelado, como nunca, la subordinación del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo. Las negociaciones en torno de lo que se va a aprobar o rechazar prácticamente se trasladó, dicho por el propio jefe de la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, Ricardo Monreal, a la Consejería Jurídica de la Presidencia y la Secretaría de Gobernación, las cuales se convirtieron en las comisiones dictaminadoras donde se acepta o rechazan los cambios que autoriza el señor Presidente.
Ugalde responde
Las acusaciones de López Obrador a Luis Carlos Ugalde, de haber maquinado un fraude en 2006 y contratado a la empresa del cuñado de Calderón, tuvieron respuesta pronta. El exconsejero presidente reviró que “en sus 32 años, el IFE/INE nunca ha contratado a la empresa susodicha. En 2006, la UNAM auditó y validó el funcionamiento del PREP. Respecto de los votos, los cuentan los funcionarios de casilla, no actores externos, menos empresas”. Dijo que lo de Hildebrando se trata de un mito derivado de una nota periodística, y que ese “mito fundacional de AMLO no requiere comprobación, sino sólo repetición”.
Sandra Cuevas, ¿de vacaciones?
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, generó polémica una vez más. El lunes pasado anunció que se separaría del cargo por 15 días. No dio mayor explicación, ya que la ley así se lo permite. La cercanía de la Navidad y fin de año alentó la idea en las benditas redes sociales de que, a poco más de un año de haber asumido la titularidad de una de las alcaldías más conflictivas en la capital, Cuevas se va de vacaciones. Cuestionan los altos niveles de inseguridad, crecimiento del ambulantaje en el espacio público, entre otros temas, y en medio de ello, la funcionaria se ausenta para un rico descanso. Eso sí, está en todo su derecho de tomar vacaciones, ¿pero por qué no decirlo francamente? (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)
Que en el contexto de la discusión de la reforma electoral en el Senado, en el INE dicen que ya comenzó la desbandada de funcionarios que buscan aprovechar las actuales condiciones de retiro, gente cercana al presidente, Lorenzo Córdova, y al consejero Ciro Murayama. El director ejecutivo del Registro Federal de Electores, René Miranda Jaimes, y el coordinador de Asuntos Internacionales, Manuel Carrillo Poblano, anunciaron que se apegarán al programa voluntario y ya no se esperarán a averiguar si cambian las condiciones laborales del instituto.
Que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, sostuvo ayer una serie de encuentros con dirigentes y legisladores de PVEM y PT en busca de convergencias para aprobar el plan B de reforma electoral, pues, según se supo en el Senado como en la Cámara de Diputados, los minipartidos insisten en restituir de algún modo la llamada cláusula de vida eterna para garantizar su registro mediante el traspaso de votos de la fuerza mayoritaria con la que vayan en alianza a las elecciones.
Que todo parece indicar que el arroz de Coahuila ya se coció después de que Andrés Manuel López Obrador convalidó primero la encuesta de Morena en que salió triunfador Armando Guadiana para ser el candidato a la gubernatura y, más tarde, recibió al aspirante derrotado e inconforme, Ricardo Mejía Berdeja, a quien despachó en media hora de Palacio Nacional.
Que el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Alejandro Armenta Mier, dio a conocer que ante el cierre del periodo ordinario de sesiones, que concluye el próximo 15 de diciembre, se analiza la posibilidad de un extraordinario para desahogar los temas legislativos pendientes como la elección de la persona magistrada de la Sala Regional del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, nombramientos en la Comisión Federal de Competencia Económica, vocales de la Junta de Gobierno del IPAB e incluso de integrantes del Consejo Ciudadano de la FGR. De los dos comisionados faltantes en el INAI, ni una palabra. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
AMO encabeza homenaje a Barbosa
El presidente Andrés Manuel López Obrador encabezará este miércoles el homenaje de cuerpo presente al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, fallecido ayer. El gobierno estatal informó que la ceremonia será en el Congreso local, a las 9:00 horas. Luego, el Palacio de Justicia hará lo propio y también la Casa Aguayo. Nos dicen que se espera la presencia de políticos de todos los colores para brindar el último adiós al mandatario.
Se mueve la sucesión poblana
Nos explican que el fallecimiento de Miguel Barbosa mueve la sucesión para 2024. Los aspirantes más visibles, por ahora, son el senador Alejandro Armenta y el diputado Ignacio Mier, así como el fiscal Gilberto Higuera y la misma interina Ana Lucía Hill. Aunque nos piden no perder de vista al diputado Gerardo Islas, dirigente de Fuerza por México.
Jesusa sigue esperando
Nos cuentan que la ratificación de Jesusa Rodríguez como embajadora de México en Panamá sigue atorada en el Senado. Fue propuesta desde el 1 de febrero por el presidente López Obrador, pero aún no se ha procesado el trámite en la Cámara alta. Es decir, todavía es senadora suplente, y nos dicen que no hay para cuándo.
Zaldívar y su legado
Este jueves, el ministro Arturo Zaldívar rendirá su último informe como presidente de la Suprema Corte. Nos adelantan que especial mención merecerá su administración, pues se caracterizó por implementar políticas de igualdad de género al interior del Poder Judicial de la Federación. Es decir, deja un legado de defensa de los derechos de las mujeres.
Sinhue se baja del 24
Se quedó el PAN sin un presidenciable: el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez, se sinceró y declaró que no está interesado en competir por la silla del águila en 2024. “Para qué echo mentiras; me comprometí a acabar hasta el último día como gobernador”, dijo tras encabezar el Segundo Congreso Internacional para la Prevención de Adicciones. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
López-Gatell, tan lejos de Dinamarca
Con la novedad de que el subsecretario Hugo López-Gatell enfatizó ayer que la vacunación contra la influenza que lleva a cabo el sector Salud no es de uso generalizado, sino que está destinada a adultos mayores de 60 y a menores de cinco años. Lo hizo así durante la mañanera porque, señaló, “lo que vemos no sólo este año, sino en general, es que las personas jóvenes saludables acuden a los puestos de vacunación contra influenza y esto les quita la oportunidad a las personas que realmente se benefician de la vacuna”. Lo anterior, nos hacen ver, ya generó, por un lado, la idea de que faltan vacunas para que todos los mexicanos que quieran puedan acceder a una; y, por otro, de que sobra optimismo a quienes consideran que se avanza en los estándares de salud para equipararlos con los de Dinamarca. Uf.
Tras la desgracia en Puebla
Nos hacen ver que con su repentina y muy lamentable muerte, Miguel Barbosa se convirtió en el segundo gobernador de Puebla que no termina su mandato en un mismo sexenio. Cosa de recordar que Barbosa llegó al poder después de Martha Erika Alonso, quien falleció el 24 de diciembre del 2018 —a sólo diez días de haber asumido el cargo, en un accidente en helicóptero—. Ahora, tras el natural duelo, vendrá el inevitable jaloneo político por ver quién será el gobernador que elegirá el Congreso local para que termine el mandato que no pudo concluir Barbosa. Las tribus de Morena en Puebla, nos adelantan, se darán con todo. Esta cadena de desgracias llevará a que el estado de Puebla tenga cuatro gobernadores y dos encargados del despacho del Ejecutivo estatal durante el actual sexenio. Y hará que la clase política dominante en una de ésas muestre lo peor de sí misma. Ya se verá si así es.
Las vacaciones de Cuevas
Y quien no se esperó a que se aprobara la reforma laboral en materia de extensión de vacaciones fue la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas. Sin más, la funcionaria envió un oficio al Congreso capitalino para avisar que se tomará poco más de dos semanas de licencia, durante las cuales se quedará al frente de la demarcación el segundo de a bordo. Por un vacío legal, el Poder Legislativo no tiene la facultad de autorizar las licencias de los alcaldes, sino que sólo se da por enterado y se acabó. Claro, Cuevas vio ese hueco jurídico y ni tarda ni perezosa se coló por ahí para irse durante “no más de 15 días”, según escribió en el oficio. Y no faltó el suspicaz que se imaginó a la titular de Cuauhtémoc dictando dicho escrito a sus asesores mientras terminaba de colocar el bloqueador solar y las bermudas en su maleta. Ahí el dato.
Batalla fuerte… y prolongada
Vaya que hoy se pondrá intenso el debate en el Senado de la República durante la votación de las reformas a las leyes secundarias en materia electoral. Sobre todo porque conforme pasan las horas, más se crispa el ambiente, en un patrón que se repite cada vez que Palacio empuja una reforma legislativa. Por lo pronto, en la oposición ya decidieron no dejarla pasar y además del debate recurrirán a todos los artilugios parlamentarios posibles. Y es que el llamado bloque de contención tiene claro que no cuenta con la fuerza suficiente para frenarla. Sin embargo, la Reforma Electoral tendrá que ir a nuevos escenarios de batalla pues, quedó claro ayer tras la visita de organizaciones de la sociedad civil, y del empresario Claudio X. González, que además de la controversia constitucional ante la Corte que alistan PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, ciudadanos presentarán amparos en tribunales federales y recursos por violación de derechos políticos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
El último llamado de Córdova
Y fue el presidente de INE, Lorenzo Córdova, quien ante la que parece una inminente aprobación del llamado Plan B de la Reforma Electoral en el Senado, llamó a considerar al menos cinco premisas. La primera, privilegiar el consenso, pues la exclusión de las minorías genera futuros conflictos; la segunda, hacer los cambios a partir de un diagnóstico serio; la tercera, enfocar los cambios a ampliar los derechos de la ciudadanía y eficientar procesos; la cuarta es más bien la advertencia de que hecha a partir de filias y fobias, una reforma puede ser regresiva, y la quinta, que se deben respetar los procesos legislativos y debatirse con transparencia. Hasta anoche, nos comentan, ninguna había sido atendida.
CIDE, rumbo al desmantelamiento
Y donde se está configurando todo para que haya una nueva tormenta perfecta es en el de por sí ya muy maltratado CIDE. Y es que ahora resulta que ha sido convocada una reunión extraordinaria de la Asamblea de Asociados para que, a propuesta del Conacyt, a cargo de María Elena Álvarez-Buylla, se modifiquen los estatutos de esa casa de estudios. De acuerdo con una revisión de la Asamblea Académica Permanente del CIDE, las propuestas de modificación representan un nuevo golpe, aunque esta vez letal, a la participación de la plantilla docente en la toma de decisiones y una reconfiguración que permite su captura total, pues se quiere eliminar la representación del INE de su Consejo Directivo y en su lugar poner a la Secretaría del Bienestar. Entre los cambios otro que preocupa, sobremanera, han señalado, es el que pretende darle más poder al director general, José Antonio Romero Tellaeche. Pendientes. (La Razón, La dos, p. 2)
A pesar de la orden a la SEP y a la Secretaría de Hacienda del juzgado tercero de Distrito en materia Administrativa de la Ciudad de México para restaurar las escuelas de tiempo completo en beneficio de 3.6 millones de niños mexicanos, las dependencias mantuvieron la eliminación del programa, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2023 publicado apenas.
La Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acaba de entregar también un informe final de la mesa de trabajo elaborado por todos los grupos parlamentarios, para tener un análisis del impacto del rezago educativo que dejó la pandemia de COVID-19. A pesar de documentarse que hay un atraso en el desempeño educativo y emocional, se afectó a padres de familia al dejar de trabajar para volver al cuidado de los hijos, a quienes además se les quitó el derecho de un alimento al día, así como el apoyo para la elaboración de tareas.
Durante tres comparecencias, Delfina Gómez, entonces titular de la SEP, fue incapaz de argumentar la desaparición del programa y recientemente el presidente López Obrador ordenó a la nueva secretaria Leticia Ramírez justificar la decisión, los datos no han llegado, no pasa de que hubo corrupción, pero no se presentan carpetas de investigación abiertas que lo avalen. Ese derecho ganado por las familias debe ser restablecido.
Hugo López-Gatell no aprendió nada.
En esta temporada invernal en que los consultorios médicos y farmacias vuelven a saturarse por el regreso del COVID y la amenaza de una sexta ola, así como la propagación de la influenza y otras enfermedades respiratorias, el subsecretario de Salud vuelve a causar polémica por su política de salubridad discriminatoria.
Sólo no se equivoca el funcionario cuando las enfermedades no atacan a la población, pero frente a los primeros casos de contagios LóGatell vuelve a ser Gatell Rock Star. Ahora resulta que hizo el llamado al uso del cubrebocas en lugares cerrados porque dice que ponérselo sí reduce las posibilidades de transmisiones, algo que siempre rechazó. Y por otro lado lo que discrimina de él es negarle a los jóvenes no tienen que vacunarse contra la influenza. Esto porque el gobierno mexicano compra cada año alrededor de 30 millones de vacunas contra dicha enfermedad y para esta época no adquirió más dosis.
Lo bueno es que en la Ciudad de México otra vez la jefa de Gobierno vuelve a llevarle la contra a Gatell y en las estaciones del Metro hay unidades de vacunación y personal de salud que ofrecen vacunar de influenza a adultos mayores, señoras, jóvenes y adolescentes. Repuntan las enfermedades y repuntan las contradicciones políticas.
Uppercut: Chapulín político y experto en nada, improvisador de todo. Así se caracteriza Manuel Espino, expanista, expriista, ex de MC. Quien de policía de la federación ahora salta al Conalep. Pobres alumnos del nivel medio superior, qué culpa tienen. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 7)
Durante más de un año, todos los jueves, el presidente López Obrador dio reflector al subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, a quien presentaba en la mañanera con una aspiracionista sección, Impunidad Cero, desde donde comenzó a construir su candidatura para el gobierno de Coahuila dando, además, la impresión que era su apuesta.
Así, decidido, empezó a tomar distancia de su responsabilidad de Estado, la más grave del gobierno federal, la seguridad, y a usar su cargo para una larga y onerosa precampaña para la que, incluso, llegó a pedir licencia al cargo, abandonando su trabajo para irse dos semanas a su estado a apoyar, dijo, el proceso de consulta popular para la revocación del mandato presidencial, cuando fue a promoverse él, sin que su jefe le dijera algo, por lo que se reforzó la versión de que era su carta.
Mejía iba y venía, pero sin dejar el cargo. Lo suyo era la candidatura de Coahuila, no la seguridad, brecha que se fue ampliando hasta darle prioridad a su precampaña, con todo el dinero que gastó y sin saber su origen.
Así, el lunes, Mario Delgado anunció el resultado de la encuesta de Morena y, contra todo, el senador Armando Guadiana resultó ganador, mandándolo a un lejano tercer lugar, lo que desconoció; dijo tener otros datos, hasta que ayer por la mañana, López Obrador fijó posiciones: quien acepta participar tiene que aceptar los resultados, sentenció.
Y ya dejó el mensaje.
A ver si Mejía aparece mañana en su palacio.
O a ver adónde se va.
Porque él quiere ser gobernador, no subsecretario. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Una reportera planteó ayer en la mañanera:
–En Nuevo León se anunció nuevamente la obligatoriedad del uso de cubrebocas en espacios cerrados debido al aumento de contagios de covid. Aprovechando que está aquí el doctor Alcocer, le pregunto si ante este repunte que se está registrando a nivel nacional están considerando hacer obligatorio este uso en todo el país.
Quien respondió fue Hugo López-Gatell:
“Definitivamente no vamos a poner ninguna medida de carácter obligatorio, porque existe una probada experiencia científica en la salud pública de que las medidas que se imponen no son útiles, no son efectivas, pero además esto es completamente congruente con un principio de conducta política que ha dispuesto el Presidente y que nos rige a todo su gabinete de que las cosas no se imponen, se persuaden amablemente. Entonces, se junta la ciencia con una política de esta naturaleza…”.
Persuasivo que se cree, el Doctor Muerte maromeó para eludir contestar si se intensificará la vacunación y adónde se puede acudir para tener un refuerzo:
“A todas las unidades de salud del sector. Las vacunas que ahorita estamos poniendo más activamente son las de influenza, (…). Y quien no ha recibido las vacunas contra covid también las puede encontrar en las distintas unidades de salud”.
No hay esperanza, pues, para las personas que quieren el refuerzo.
Tampoco para jóvenes que quieran prevenir gripes invernales:
“Lo que vemos es que las personas jóvenes saludables acuden a los puestos de vacunación contra influenza y esto les quita la oportunidad a las personas que realmente se benefician de la vacuna (…). No hay necesidad de que se vacunen…”.
¿No acaso los servicios públicos de salud tienen la obligación de garantizar el derecho de toda la población a ser inmunizada contra enfermedades prevenibles?
Infectado de cuatroteísmo y de espaldas a la ciencia y a su responsabilidad, el patético subsecretario no parece haber escuchado lo que acababa de prometer el presidente López Obrador:
“Vamos a informar sobre la situación de la pandemia, las enfermedades respiratorias que se están padeciendo y el plan estructural de fondo para garantizar el derecho de los mexicanos a la salud (…), como lo establece el artículo cuarto de la Constitución…”.
Negado para entender la conveniencia del uso de cubrebocas para disminuir los riesgos de propalar o contraer enfermedades respiratorias, volvió a disminuir la importancia de su uso:
“Es útil para los espacios públicos cerrados, particularmente muy cerrados como el transporte. Su utilidad se va perdiendo conforme se trata de un espacio más ventilado o al aire libre…”.
Desdeñoso de las recomendaciones de verdaderos expertos y de las organizaciones Mundial y Panamericana de Salud, se sigue negando a persuadir que se usen las mascarillas.
Total: ni vacunas suficientes ni recomendación del uso de cubrebocas.
Le vale una chingada que solo en los tres meses recientes Estados Unidos registre 18 millones de contagiados y cuatro mil 500 defunciones… (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
Y de pronto Claudio X González, el que oficia de gerente de una oposición tan desangelada como vociferante, el líder que no ha hecho más que acumular derrotas, el señor de las alianzas políticas fallidas, se soñó a sí mismo con la banda presidencial cruzada al pecho, lanzando, desde el balcón central de Palacio Nacional, una encendida arenga patriótica.
Fue un sueño, húmedo, pero solo un sueño.
México no es Perú y Andrés Manuel López Obrador no es Pedro Castillo. No veremos al primero caer defenestrado como vimos al segundo y menos, todavía, lo veremos en la cárcel y abandonado a su suerte, como vimos a Castillo.
El sueño de Claudio no habrá pues de cumplirse, la sed de venganza y de sangre de la derecha conservadora, que también se imaginó asaltando el Palacio Nacional, no habrá de saciarse.
Con cajas destempladas -pese a que se tomaron las redes sociales y las plagaron de profecías apocalípticas- quedarán aquellas y aquellos que quisieran que, aquí, como en el país andino, se viniera abajo el presidente.
López Obrador no atenta contra el Congreso, no censura a la prensa, ni compra, ni persigue a quienes desde los medios le atacan y calumnian.
Tampoco atenta contra los intereses de las y los empresarios. No expropia empresas ni tierras. No persigue ni reprime a los opositores.
No presiona ni les da órdenes a los otros poderes del Estado, tanto qué, un juez, el más humilde, puede parar una de sus grandes obras.
López Obrador no es solo el presidente más votado de la historia de México y el que tiene el índice más alto de aprobación ciudadana; es también el más demócrata de todos los que se han sentado en esa silla.
Sin romper siquiera un cristal y sin dejar de llamar jamás a votar, pese a que Felipe Calderón le robó la elección en el 2006, llegó a la presidencia y de la misma se irá para siempre, pese también a lo que dicen los conservadores, en el 2024.
Que no se calla ante quienes mienten impune y descaradamente, es cierto, que ejerce el derecho de réplica, también.
No polariza; politiza, llama a las cosas por su nombre y este ejercicio, en cualquier democracia que se respete, es necesario y saludable.
Atrás ha quedado esa odiosa “corrección política” del viejo régimen donde el presidente guardaba un prudente e hipócrita silencio público ante quienes lo agraviaban mientras que, en privado, ordenaba actuar de manera fulminante y criminal, contra ellos.
Los pasos de López Obrador se ajustan a la legalidad democrática; es un presidente que va por votos y solo gracias a los votos avanza, que defiende y no fractura, como se hacía antes, el orden constitucional.
Es un presidente que apuesta a la reforma legal de las instituciones y que no da golpes de mano; como sí los daban, muy frecuentemente y abusando de su poder omnímodo, sus antecesores.
Golpes como el que intentó dar al Congreso el asediado y desafortunado Pedro Castillo.
Muy distintas son las cosas entre México y Perú.
En su fanatismo y sus afanes golpistas se parecen, eso sí, las derechas de ambos países, sólo que la de aquí no puede dar golpes, ni sabe ganar elecciones y no tiene argumentos, reales y de peso, y los votos necesarios, para impedir qué, en las cámaras, avancen, legal y democráticamente, las iniciativas que presenta López Obrador.
Un presidente qué, además, no le da pretexto alguno -como se lo dio Pedro Castillo a la derecha peruana- para someterlo a juicio político y destituirlo.
Sin el consenso ciudadano (impensable en este país y menos en este momento histórico y con este presidente) o el sistema de complicidades (entre medios, iglesia, capital y fuerzas armadas) necesario para dar un golpe de Estado, a la derecha conservadora, no le quedan -hoy por hoy- más que la estridencia, el resentimiento, la mentira y los sueños húmedos. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Política, p. 21)
Otra vez en diciembre y otra vez Puebla. Por segunda ocasión en menos de cuatro años, el estado conoció el deceso de quien ocupaba la gubernatura.
Primero fue Martha Érika Alonso, elegida gobernadora en julio de 2018 y fallecida en un percance aéreo el 24 de diciembre de ese mismo año, cuando volaba en un helicóptero con su esposo, el senador y exmandatario estatal Rafael Moreno Valle.
Ayer fue Luis Miguel Barbosa, elegido para concluir el periodo que había correspondido a Alonso, el cual, a la muerte de ésta, apenas llevaba diez días de transcurrido.
Por estos decesos, así como un ajuste en el calendario electoral, Puebla –la quinta entidad más poblada del país– lleva siete gobernadores en menos de seis años, contando a la actual encargada de despacho, Ana Lucía Hill Mayoral. Y pronto tendrá uno más, pues el Congreso local necesita elegir a quien termine el sexenio.
No ha sido frecuente que en México fallezca un gobernador en turno. Entre los pocos casos ocurridos en los últimos 51 años, además de los mencionados, están los del guerrerense Caritino Maldonado Pérez, en 1971; el bajacaliforniano Héctor Terán Terán, en 1998, y el colimense Gustavo Vázquez Montes, en 2005. La muerte de Barbosa meterá a Puebla en una compleja dinámica política, pues ya se acercan los tiempos de la sucesión estatal y por todos lados aparecerán aspirantes a la gubernatura.
El fallecido mandatario estaba resistiendo la ambición de los legisladores federales Ignacio Mier y Alejandro Armenta para sucederlo.
La disputa con Mier, líder de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, llegó a ser tan álgida que incluso la secretaria general del partido del gobierno, Citlalli Hernández, se ofreció como mediadora. En mayo pasado, se filtró una presunta investigación contra Mier, por lavado de dinero, lo cual derivó en una acusación del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, al fiscal estatal, Gilberto Higuera, a quien el gobernador salió a defender públicamente. Por su parte, Mier calificó el asunto como un “circo”. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Morena decidió impulsar la candidatura del senador Armando Guadiana en Coahuila, a partir de encuestas que dejaron en una lejana tercera posición al subsecretario de Seguridad Ciudadana, Ricardo Mejía Berdeja. En segundo lugar, quedó el expanista Fernando Salazar. Pero la novedad no es ésa, porque las encuestas previas ya mostraban que el senador Guadiana era, en Coahuila, mucho más conocido que el subsecretario Mejía, sino que éste desconoció el resultado de las encuestas de Morena alegando que habían estado “amañadas” e incluso dejando trascender, vía personajes cercanos, que estaría considerando una candidatura vía el Partido Verde y el PT o en alianza entre ambos.
Mejía Berdeja, que ha tenido toda la exposición posible gracias al presidente López Obrador, que le dio por lo menos un día a la semana para hablar de temas de seguridad en la mañanera, y al que el propio mandatario alabó en varias ocasiones, no es un hombre conocido en Coahuila, ya que, más allá de su desempeño (importante y eficiente) en el Ejecutivo federal, no ha hecho su carrera en el estado (antes de esta administración había sido funcionario y diputado federal por Movimiento Ciudadano en Guerrero, fue militante del PRI, del PRD y de MC, sólo fue diputado local en la entidad) y, en términos de popularidad, no podía competir ni con Guadiana ni con Salazar, dos candidatos locales.
En ese sentido, si las encuestas resultan reales, siempre ganará el más conocido; si además esas encuestas se levantan sin que medie antes de ellas un debate, una confrontación abierta ante los electores donde se pueda comparar a los aspirantes, los resultados pueden ser previsibles: ganará el más conocido. No es ningún secreto decir que para ser un buen gobernante primero hay que ser un buen candidato: son innumerables los casos en nuestro país de personajes que podrían haber sido buenos gobernadores o incluso presidentes, pero que como candidatos, sencillamente, no podían ganar.
Si esto es así, si en Morena se desconocen las encuestas levantadas por la propia dirigencia nacional del partido en un estado, si se las acusa de amañadas e incluso se amenaza con romper y competir por otros partidos, si eso ocurre, además, con el aspirante que, evidentemente, contaba con la simpatía del presidente López Obrador, ¿quién puede garantizar que en el proceso de sucesión para la Presidencia de la República no sucederá algo similar? (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
Se lo han dicho de todas las maneras posibles. No sólo personajes a quienes él considera inmorales rivales, sino gente con quien tiene interlocución y que ha intentado trabajar de cerca en su gobierno. Se lo han dicho desde adentro de su partido, se lo han dicho intelectuales y periodistas ideológicamente afines que lo han respaldado en momentos críticos, se lo han dicho ministros de la Corte y legisladores, empresarios cercanos y líderes sociales históricos de la izquierda mexicana, se lo han dicho ex consejeros del IFE-INE que hicieron siempre eco de sus discursos cuando estaba en la oposición, se lo ha señalado la prensa internacional.
Lo han tratado de convencer explicándole que Morena tiene en la bolsa la sucesión presidencial y que no necesita dar la impresión de que está haciendo trampa por adelantado. Le han explicado que sus cambios a las leyes electorales violan la Constitución. Incluso ha tenido que aceptarlo en público. Ha aceptado también que en las prisas y el desaseo se le han colado a la redacción de las reformas los intereses más oscuros… de sus propios aliados. Le han advertido del desprestigio internacional que le puede acarrear un embate así a la autoridad electoral independiente, de cómo mancharía la imagen de demócrata que ha tratado de construirse.
Pero nada parece detener al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su apetito de dar un salto —el mayor de los que lleva en el sexenio— hacia el autoritarismo.
El llamado Plan B de la reforma electoral es un pre-golpe de Estado que, de aprobarse en el Congreso, dejaría la mesa puesta para que en dos años se le quitara el prefijo.
No quiero ni pensar en eso para México.
Estamos a unas horas de que se sepa qué tan lejos quiere llegar el presidente más poderoso de la historia reciente del país y que tan dañino será su legado para la democracia mexicana. Estamos a unas horas de saber quién se dobla y quién se enfrenta. No son tiempos para los timoratos ni para los adictos al “sin embargo”. Los vientos no están como para dudar el rumbo.
Esto no es un recorte presupuestal al INE. Esto es darle al gobierno el control de las elecciones: que tenga bajo su mando la decisión de quién vota con el dominio del padrón electoral, que entorpezca la instalación de las casillas y que no se hagan los cómputos inmediatos de las elecciones. Esto no es el sueldo de Lorenzo Córdova o si en el INE pueden ahorrarse un dinerito en celulares. Esto es dinamitar tres pilares de la democracia.
No se compara lo que dicen que quieren ganar con lo que todo mundo sabe que se puede perder. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 12)
La selección del senador Armando Guadiana como candidato al gobierno de Coahuila, que se pone en juego el próximo año, volvió a evidenciar que el centralismo presidencial que se vive, es selectivo. Guadiana, ante la sorpresa de muchos, resultó ser el mejor evaluado en las encuestas para abanderar al partido, según declaró Mario Delgado, líder nacional de Morena, quien aseguró que quien parecía el candidato designado, el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, estaba al tanto de los resultados de la encuesta. “Nosotros no reconocemos esa encuesta”, respondió. “Quiero descalificar tajantemente esos resultados porque tengo severas dudas de cómo se levantaron”.
Mejía Berdeja sabía de lo que hablaba. En la encuesta que realizó Morena para achicar el número de aspirantes a la gubernatura de 12 a cuatro, el subsecretario apareció con un nivel de conocimiento de 40%, de acuerdo con personas que conocen los resultados de los estudios demoscópicos. Pero en la encuesta donde Guadiana fue el mejor evaluado, tuvo un nivel de conocimiento de 26%. Existe la sospecha en varios frentes dentro y fuera de Morena de que la designación de Guadiana fue parte de una negociación con el coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, para que ese partido mantuviera la gubernatura, pero esto no es claro, porque todavía hasta la semana pasada, el trabajo que se realizaba en Palacio Nacional con el senador y el subsecretario sugería que sería un proceso limpio y libre de cuestionamientos.
No lo fue, como tampoco lo fueron los de Guerrero y Oaxaca el año pasado, o la Ciudad de México en 2018. El desaseo político es la marca de la casa morenista, cuyo combustible es inyectado de manera permanente desde Palacio Nacional por Andrés Manuel López Obrador, quien pese a ejercer un centralismo presidencial que no se había visto en muchas décadas, su atención a los problemas y soluciones es aleatorio. Los asuntos públicos no pesan igual para él, y su atención se enfoca en aspectos coyunturales que, o pueden afectar su imagen, o pueden tener implicaciones electorales que pongan en riesgo la victoria de Morena en las elecciones presidenciales de 2024.
López Obrador conduce el país como si fuera un barco a la deriva, desatendiendo lo que los instrumentos le indican de las tormentas que se acercan o las ignora hasta que está en medio de ellas. En esos vacíos de autoridad que paradójicamente deja con su actuar cotidiano, crujen los maderos de la nave porque sus colaboradores se sienten libres de actuar, no para hacer política pública, sino para intrigar, sin que él esté atento para evitar el desgaste de su gobierno, de su equipo y de él mismo, como ha sucedido por varias semanas con la alianza táctica entre Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y Adán Augusto López, secretario de Gobernación, que han hecho una campaña soterrada en contra del canciller Marcelo Ebrard, para desbarrancarlo de la carrera presidencial.
El Presidente, pese a estar enterado de ello, no los ha detenido –probablemente porque siente que no le afecta en absoluto–. Un caso que muestra que López Obrador se mete al microcosmos de la gestión sólo cuando siente que está teniendo un impacto negativo sobre su persona, es el de la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra, cuyas acciones lo tienen harto porque entiende que lo perjudican. Sin embargo, no hay señales de que pudiera haber un relevo en ese organismo, porque la ambivalencia de López Obrador es notable.
El mejor ejemplo es el de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, a la que usó el gobierno para golpear inicialmente al líder del PRI, Alejandro Moreno, con una sevicia política que, cuando se empezó a revertir hacia Palacio Nacional, ordenó que la callaran. Sansores acató, pero luego volvió, leyendo bien al Presidente, atacando al senador Ricardo Monreal y al empresario y enemigo público número uno de López Obrador, Claudio X. González. Y sin embargo, durante su reciente gira por Campeche, el Presidente, lejos de hacerle un extrañamiento, le agradeció lo hecho y le pidió continuar el procero contra el dirigente del PRI.
Los conflictos entre sus colaboradores estallan y se apagan, o pasan desapercibidos hasta que le explotan en las manos. En la primera categoría se encuentran, por ejemplo, las declaraciones agresivas de la secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, en contra de su antecesora Tatiana Clouthier, a quien acusó de coordinación intergubernamental para alinear la negociación de las quejas de Estados Unidos y Canadá por presuntas violaciones al acuerdo comercial norteamericano, que se apagaron hasta que el Presidente se lo ordenó.
En la segunda categoría están los problemas entre Delfina Gómez, candidata al gobierno del Estado de México, el coordinador de la campaña, Horacio Duarte, y el senador Higinio Martínez, jefe del Grupo Texcoco, al cual pertenecen ambos. El Presidente no intervendrá hasta que sienta que le afecta electoralmente.
Otro ejemplo claro de su discrecionalidad fue el incremento de casos de Covid-19. Ayer, en la mañanera, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, informó que los contagios completaron su sexta semana al alza, pero cuando hace poco más de dos semanas se le informó a López Obrador lo que estaba sucediendo, simplemente ignoró la información y no dio ninguna instrucción.
Situaciones como la que se está viviendo con la candidatura de Coahuila son recurrentes en este régimen. Algunos conflictos y contradicciones son abiertos, pero muchos más pasan desapercibidos ante la opinión pública por el desinterés que muestra López Obrador para resolver los problemas que llegan a su despacho. El Presidente tiene lo que se conoce como atención selectiva, donde focaliza su mente y procesa aquello a lo que otorga relevancia, e ignora lo que considera irrelevante, aunque no lo sea, y lo desatiende en su momento, aunque después, cuando afecta a su imagen o sus pretensiones electorales, tiene que resolver. En cualquier caso significan un desgaste para el Presidente y para su gobierno. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)