NO ES por echarle a perder el festejo a Rocío Nahle, pero la situación de los precios del petróleo no parece mejorar. Contrario a lo que esperaba, luego del anuncio del acuerdo de OPEP plus, la cotización no se disparó. De hecho, ayer mismo sufrió otro fuerte descalabro. ¿La razón? Los mercados ven insuficiente el histórico recorte de 10 millones de barriles diarios en la producción mundial.
YA EL PROPIO director de Pemex que despacha en Washington, Donald Trump, había dicho que el recorte tendría que ampliarse antes de lo esperado.
Y por lo que se está viendo, la cosa pinta feo pues, ante el confinamiento mundial, evidentemente, la demanda de combustible ha caído de manera radical. Así que los 100 mil barrilitos que México recortó, en realidad, son poco menos que cacahuates. (F. Bartolomé, Reforma)
Hospitales se preparan para decidir quién vive.- EL UNIVERSAL publicó en sus páginas la noticia sobre la Guía bioética de asignación de recursos de medicina crítica, emitida por el Consejo de Salubridad General, que recomienda priorizar la atención de jóvenes por encima de adultos mayores, en caso de llegar el punto en que —por el desbordamiento de los casos de Covid-19— no alcancen los insumos médicos para todos los pacientes graves. Esto “no implica en este momento una decisión ejecutiva”, dijo al respecto el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell. Sin embargo, nos adelantan que en hospitales dedicados a la atención del virus, como el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, el INER, se trabaja al menos desde hace una semana en protocolos específicos sobre a quién se le dará prioridad cuando llegue la saturación de pacientes seriamente afectados por el virus. ¿Qué quiere decir esto? Con o sin “decisión ejecutiva”, los hospitales saben qué hacer: salvar a quien puede vivir más tiempo. (El Universal, Nación)
Mano dura. El senador perredista Miguel Ángel Mancera informó que se propuso una iniciativa para sancionar hasta con seis años de cárcel y multa a quien agreda a personal médico. Es inconcebible que haya mexicanos que se lancen contra quienes ponen todo su empeño en salvar vidas. “La indignación está en todo el país, ataques sin razón ni justificación a los médicos, a las doctoras, a los enfermeros; con esta iniciativa se incluye una conducta delictiva para aquellos que agredan al personal de salud en este marco de la emergencia sanitaria”, indicó el legislador. La propuesta es firme, sólida y acorde con los tiempos. Los héroes de batas blancas merecen todo el apoyo de la sociedad, que hoy más que nunca necesitan de ellos. (Excélsior, Nacional, p. 13)
QUE será por las prisas, pero alguien olvidó la máxima de Jesús Reyes Heroles, descuidó las formas y por lo menos a Enrique Graue no lo consultaron ni convocaron a la reunión plenaria que debió tener lugar para que el Consejo de Salubridad General, que encabeza el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, y tiene como vocal titular al rector, hiciera pública la Guía bioética de asignación de recursos de medicina crítica, el pasado fin de semana, por lo que la UNAM se desmarcó de los términos y el contenido del documento. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
El salvavidas de la revocación.- Aunque pareciera que el senador Ricardo Monreal le dio el cerrojazo, lo cierto es que sobre el tema de la revocación de mandato no se ha dicho la última palabra. Seguiremos escuchando de él porque es una jugada política.
El presidente quiere emprender una campaña, que es una actividad que domina, para ayudar a los candidatos de su partido, Morena, en la elección del 2021 que les pinta color de hormiga.
A decir de encuestas recientes las preferencias ciudadanas a favor de Morena van en franca caída. Todos se asustaron. Para no tener un resultado negativo van a necesitar toda la ayuda que sea posible, lo que incluye el activismo del presidente que es su principal, acaso único, activo.
Que ese afán se traduzca en un cambio legislativo está por verse, pero el presidente lo seguirá usando para provocar a sus adversarios. A cada crítica dirá: mejor adelanten la revocación de mandato para el 2021. Sabe que no se juega la continuidad de su mandato presidencial, sino la mayoría de Morena en San Lázaro. (La Crónica de Hoy, Opinión)
Que el TP-01 regresa a México.- Nos comentan que es muy probable que esta misma semana esté de vuelta en el país el avión presidencial. Desde diciembre de 2018 la aeronave se encuentra en un hangar de California, Estados Unidos, donde fue puesto a la venta con ayuda de una oficina de transparencia de la Organización de las Naciones Unidas. A pesar de que se identificaron 46 potenciales compradores, éste, al final, no logró ser vendido, así que, nos adelantan, este miércoles personal militar estaría despegando rumbo al país vecino, para revisarlo y traerlo de vuelta. El pasado 8 de abril se informó que la rifa relacionada con el avión estaba firme, pues se tiene previsto que lo que se recaude de la misma se utilizará para insumos médicos. (La Razón, La Dos, p. 2)
México comienza a pagar la incipiente pero brutal destrucción de las instituciones nacionales iniciada en 2019, que nos conduce a una crisis sin precedentes en todos los órdenes.
No lo dicen sólo opositores o críticos, sino hasta el editorial institucional del prudente y prestigiado periódico británico Financial Times, titulado “La Tragedia Presidencial que ocurre en México”: “Las respuestas confusas y el comportamiento errático de López Obrador en las primeras semanas de la pandemia sugieren que el país se encamina a una crisis mucho peor en el resto de su mandato de seis años (en realidad, cinco años y diez meses), a menos que haya un cambio dramático de rumbo”.
Ese es el punto. Un cambio dramático de rumbo porque la política de confrontación del Presidente no sirve. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 28)
Coloquialmente como siempre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que le había ido “requetebién” en la negociación del fin de semana con la Organización de Países Exportadores de Petróleo y el G-20, porque se hizo su voluntad y recortó únicamente el 25% de la cuota que le habían pedido para estabilizar el mercado petrolero. La victoria, en realidad, no es de él, ni tampoco resultado de su defensa de la soberanía nacional. El triunfo es del presidente Donald Trump, que tomó una decisión soberana, para los intereses de Estados Unidos, donde López Obrador fue un instrumento, no un jugador central.
Sin embargo, nos endeudó en el largo plazo. López Obrador dijo que no negoció ningún pacto secreto con Trump, atajando las dudas sobre ello. Es cierto, nada fue secreto, todo está al descubierto. López Obrador no ofreció nada, porque no tiene nada qué ofrecer. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 30)
Mi abuelo decía “enero y febrero, desviejadero”. Había un dejo de temor en esas palabras derivado de sus ochenta y tantos años de edad. Se refería a que en el invierno aumentaban las defunciones de personas de edad avanzada, debido al clima frío de la época en San Luis Potosí, donde vivíamos. Nunca se me olvidó.
Lo traigo a cuento porque ahora, con el coronavirus, los llamados adultos mayores están en primera línea para irse al otro mundo en caso de saturación del sistema de salud. Se va a dar prioridad a los más jóvenes. Es lo que plantea la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica del Consejo de Salubridad General, que marca las decisiones que deberán tomarse en caso de saturación en los hospitales y clínicas.
Para redondear el panorama: si usted padece de alguna enfermedad crónico-degenerativa, como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, obesidad o problemas cardiacos, también está enfilado al patíbulo. ¿Llegaremos a lo mismo? Nos lo están avisando. (Francisco Garfias, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 4)
Los médicos residentes del hospital 72 del IMSS en Tlalnepantla ni siquiera lo llaman por su nombre. Mejor de plano se dirigen al subsecretario López-Gatell, al secretario Alcocer y al presidente López Obrador. Los doctores del hospital del IMSS de Monclova se sintieron ofendidos por su desdén. Y hasta el gobernador de Baja California, que es de su mismo partido, vapuleó el papel que ha jugado en medio de la emergencia el Instituto que dirige.
Zoé Robledo, director general del IMSS, está en crisis. Antes de que llegara el coronavirus, ya tenía al IMSS en la cuerda floja: sus propias estadísticas revelaban que se había agudizado el desabasto de medicinas y las quejas por falta de atención en sus hospitales. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación)
El viernes pasado, el gobierno federal tomó una decisión de enorme relevancia que, en medio de la crisis sanitaria, pasó casi inadvertida.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) anunció un cambio en las reglas para ejercer los recursos provenientes de dos fondos federales dedicados a la seguridad pública, FASP y Fortaseg.
Va algo de contexto para los no iniciados. El Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) es una bolsa de recursos que se reparte anualmente entre los gobiernos estatales para cubrir lo que se conoce como programas de prioridad nacional, los cuales van desde el desarrollo policial hasta la construcción de capacidades forenses, pasando por el equipamiento tecnológico de las policías (pueden ver aquí la lista: https://bit.ly/3bdowau). (Alejandro Hope, El Universal)
Agravamiento de dos crisis.- Los efectos más desastrosos de las dos grandes crisis que están asolando al país provienen, no de la excepcionalidad mexicana que, se pretendió, nos pondría a salvo, sino de la excepcionalidad a la regla del gasto desbocado de los regímenes populistas, llevada al extremo contrario por el presideente López Obrador. Allí sí que hay un manejo conservador, pero también desinformado e irracional del gasto público, mitificado por el mandatario como austeridad. La idea de la excepcionalidad es del editorial institucional de ayer del Financial Times titulado La tragedia presidencial en curso de México (Mexico’s unfolding presidential tragedy), con un subtítulo también demoledor: Covid-19 ha desnudado las debilidades de Andrés Manuel López Obrador (Covid-19 has laid bare the weaknesses of Andrés Manuel López Obrador).
El diario financiero británico, la biblia de los inversionistas globales, pone el énfasis en la negativa del presidente a aceptar la necesidad de grandes estímulos fiscales y monetarios para rescatar la economía de una recesión ya pronosticada como la más grave de América Latina. (José Carreño Carlón, El Universal)
El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López- Gatell ha sido la cara del gobierno en esta pandemia. Ha sido una cara que se ha ganado la confianza; es articulado, ordenado y ha estado presente desde que arrancó la epidemia. Salvo aquel desliz en una mañanera respecto al Presidente frente al virus, ha sido un comunicador más que eficiente que ha advertido de lo que puede venir.
Ha explicado y defendido la estrategia del sector salud, y ha respondido a dudas y miedos explicables en estos tiempos de incertidumbre.
Será por eso por lo que ayer, debo confesar, me sorprendió una parte de su intervención en la mañanera. Tal vez es la mañanera la que lo hace decir cosas que no imagino a las 7 de la noche. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Al retomar un tema que había ya capoteado Hugo López-Gatell, el Presidente cometió el doble error de calumniar al más brillante y popular comediante de México y utilizar las confusiones generadas por la pandemia como señuelo electoral. Ayer, desde que arrancó su mañanera, dejó asomar un interés distinto al covid-19: “Vamos muy bien.
Con esa introducción, anunció: “Vamos ahora a escuchar al doctor Alcocer y a Hugo López-Gatell para que nos informen cómo estamos en materia de salud pública”. Pero nunca dio la palabra al secretario de Salud, quien una vez más la hizo de florero.
AMLO no resistió irse sobre quienes imagina sus “adversarios, los conservadores”, que han orquestado una “campaña” con “personalidades mucho más conocidas” como estos que describió sin decir sus nombres: Thalía, El Chicharito (“me caía bien, porque no opinaba”) y Eugenio Derbez. Y todo como preámbulo para el chistorete de retar con el imposible adelanto de la “revocación de mandato”… (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
El Consejo de Salubridad General (CSN) es un organismo colegiado del Estado Mexicano establecido en la Constitución que depende del titular del Ejecutivo federal y preside el secretario de Salud. Tiene el carácter de autoridad sanitaria con funciones normativas, consultivas y ejecutivas. Figuran como vocales titulares los secretarios de Hacienda, Bienestar, Medio Ambiente, Economía, Agricultura, Educación, SCT, IMSS, Issste, DIF y la UNAM, cuenta con otros 22 vocales auxiliares y siete más invitados.
En esta crisis por el Coronavirus, ese consejo se ha reunido una sola vez con el presidente Andrés Manuel López Obrador. No se conoce ninguna otra sesión. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Digan lo que quieran del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero es un tipo que sabe detectar dónde hay una oportunidad de negocio y la aprovecha. Y cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se montó en su macho nacionalista de querer llevar a México a la cuarta transformación con petróleo y se negó a pactar la cuota exigida por el resto de los países productores de hidrocarburos, Trump de inmediato vio la oportunidad.
El escenario de México en materia de los costos petroleros no es muy diferente al de Estados Unidos. El agotamiento de los pozos privilegiados, como Cantarell en la Sonda de Campeche, hace que la extracción de petróleo tenga diferentes costos, algunos muy elevados. (Enrique Campos, El Economista, Finanzas, p. 10)
Ayer, con la misma seriedad de cualquier cura cuando termina el sacramento y despide en paz a los fieles porque la misa ha terminado, así, les dijo el Señor Presidente a los asistentes a su plática matutina:
“…Que la pasen muy bien.
“¡Váyanse!, digo respetuosamente, con todo cariño, no dejen de hacer lo que hace Hugo (¿?) y algunos del sector salud, váyanse a comer una torta, una “guajolota” con atole. Adiós, adiós…”
Lanzar –así haya sido en son de broma–, la excitativa a la ingesta de la “guajolota”, adiposa y grasienta, se da cuando Hugo López Gatell, el gurú científico de la IV-T, acababa de lamentar cómo se juntan al Coronavirus, otras varias epidemias, una de ellas, la obesidad, condición para la cual esa dieta es poco recomendable, si decimos lo menos. (René Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión)
Justo en vísperas de que se anuncie que el país pasará a la fase III por la propagación del coronavirus, con medidas más estrictas de movilidad ciudadana que se aplicarán, el Presidente Andrés Manuel López Obrador revivió el tema de la revocación de mandato para que se adelante al próximo año de elecciones federales, y no en 2022, como lo aprobó el Congreso de la Unión en noviembre pasado y lo avaló la mayor parte de los Congresos locales.
Esa declaración mañanera, que más parece un intento de distracción como los habidos en este sexenio, ocurre en pleno descenso de la popularidad y apoyo ciudadano al Ejecutivo Federal, de acuerdo a las distintas encuestas de opinión, en parte por la tardía reacción gubernamental en tomar medidas de prevención y en prepararse para hacer frente a la pandemia, con las consecuencias que hoy se están registrando. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)
La caída económica es brutal. Las perspectivas del FMI han debido recortarse en 6.3 puntos respecto de enero. Pronostica que la caída mundial será de menos 3.0% este año. Y ya para 2021 vendrá una recuperación de 5.8%.
El mismo organismo internacional advierte que la recuperación dependerá de la reapertura de las economías. De la salida del cierre por el coronavirus (de la salida del Great Lockdown del 2020). México, según el FMI, caerá 6.6%, que viene siendo un pronóstico promedio de los análisis privados para la economía mexicana. Debemos recordar que Hacienda, para empezar a realizar el Presupuesto 2021, pronosticó que este año caeremos hasta menos 3.9%.
De la caída de este año de menos 6.6%, el Fondo considera que podremos tener una recuperación para 2021 de 3.0%. El problema: somos de los contados países que todavía no trae un plan contracíclico.
Se comprende que no tengamos gran margen de maniobra, pero sí nos podríamos ir a un déficit y elevar un poco la deuda, en momentos donde las economías avanzadas están gastando entre el 10% y 15% de su PIB en medidas emergentes. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)
Plan de Emergencia-Financial Times // Lanzarse contra AMLO // Firmas selectas, frente a urnas // No a adelanto de revocación
El diario Financial Times, especializado en asuntos de economía y negocios y con una gran influencia en la élite de análisis y operación empresarial del mundo, abiertamente planteó ayer en su editorial (titulado La tragedia presidencial mexicana en curso) que políticos de todos los partidos, gobernadores y líderes empresariales (…) deben unirse para acordar un programa económico y de salud integral para tratar el coronavirus y presionar a su presidente (…) Deben lanzarse desafíos legales contra algunas de sus políticas más cuestionables, pues la terrible catástrofe humanitaria de Venezuela es una clara advertencia de lo que otros cuatro años y medio de López Obrador podrían hacerle a México (https://bit.ly/3b8rwF2). (Julio Hernández López, La Jornada)
Gobernadores al grito de guerra // Sin dinero, ¿en qué gastan?
Topará con pared el chantaje –disfrazado de exigencia soberana– de cuatro gobernadores (Jalisco, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas) para obtener más recursos de la Federación (queremos una distribución de recursos sin inequidades, dice Enrique Alfaro), pero los mandatarios insisten, porque creen que así sacarán raja política de la delicada situación que vive el país.
Los extorsionadores Jaime Rodríguez (Nuevo León), Miguel Ángel Riquelme (Coahuila), Francisco García Cabeza de Vaca (Tamaulipas) y el propio Alfaro (Jalisco) amenazan con abandonar el pacto federal si la Secretaría de Hacienda no abre la chequera y entrega jugosas cantidades adicionales a cada uno de ellos. (Carlos Fernández – Vega, La Jornada)
Al coronavirus le llevó 103 días salir de China y llegar con todas sus consecuencias a 184 países, infectando hasta el pasado Viernes Santo a 1.6 millones de personas y dando muerte a más de cien mil en todo el mundo, de acuerdo a cifras de la Universidad John Hopkins. Para principios de abril, Estados Unidos, que pudo prepararse y no lo hizo, se convirtió en la nación con la tasa más alta de muertes por el COVID-19 y con más número de infectados que los de Italia, España y Francia juntos.
La paralización de prácticamente toda actividad tiene hasta ahora por límite el 30 de este mes. La pregunta es, si se extenderá como piden los científicos, o si el presidente Trump optará por ordenar el regreso al trabajo a los que no son parte de los 17 millones de personas que hasta ahora, han perdido su empleo desde que la crisis empezó. (Concepción Badillo, La Crónica de Hoy, Mundo)
Tiempos de transformación y reajuste en los liderazgos. Según las encuestas, al Presidente se le está acabando el embrujo y el carisma. ¿Se recuperará o se acentuará la tendencia?
El Presidente ha perdido autoridad moral. Recibió 30 millones de votos en 2018, sí, pero sólo 13.2 millones eran votos “leales”, el resto (16.8 millones) eran “cambiantes”. Las encuestas muestran que, entre estos últimos, se ha ido debilitando la aprobación a la figura presidencial que también pierde ascendiente entre actores sociales.
Una razón para el deterioro es el desorden e ineficiencia en buena parte de la 4T. Veamos el manejo de la emergencia sanitaria. Mientras Hugo López-Gatell se esfuerza por convencer de que todas y cada una de las etapas estaban incluidas en un plan maestro, el IMSS de Zoé Robledo se distingue porque sus hospitales son focos de infección (en Baja California dice el gobernador que los médicos “caen como moscas”) y Marcelo Ebrard se estrena como zar del coronavirus recurriendo a lo que parece un bomberazo: la contratación de 20 vuelos de aviones de pasajeros de Aeroméxico para traer desde China material que deberían haber tenido almacenado desde hace meses. (Sergio Aguayo, Reforma)
El problema principal que enfrentaremos como consecuencia de la pandemia actual es una carencia de liquidez que se puede convertir, rápidamente, en problemas de solvencia. Para atacarla, el Estado cuenta con políticas fiscales (incluida la tributaria) y monetarias. Estas medidas se conocen en la teoría macroeconómica como contra-cíclicas pues pretenden ir en contra de la tendencia recesiva de la economía. El objetivo de todas ellas es que exista más dinero disponible en manos de quienes están dispuestos a gastarlo; darle liquidez a una economía que se detiene. Esto se logra al generar transferencias del gobierno a los particulares (empleo, subsidios, créditos preferentes, más dinero circulante) y evitando transferencias de los particulares al gobierno (beneficios tributarios: impuestos, aportaciones de seguridad social, derechos). (Alil Álvarez Alcalá, Reforma)