MAL Y CADA vez peor le está yendo al gobierno federal con el tema de los agregados laborales derivados del acuerdo para modificar el T-MEC firmado esta semana.
EL SUBSECRETARIO para América del Norte, Jesús Seade, primero dijo que no existían, luego que se acaba de enterar de su posible existencia y terminó reclamando al representante comercial de EU, Robert Lighthizer, por haberlos incluido en la iniciativa que fue enviada al Congreso de aquel país.
Y AUNQUE la postura oficial es que los gringos nos jugaron chueco al incluir algo que no había sido aceptado, hay quienes achacan el enredo a que nadie desde el lado mexicano se fijó en las “letras chiquitas”.
EL HECHO es que, sea por un engaño de los estadounidenses o por un descuido de los mexicanos, y sin importar el airado reclamo por carta de Seade a Lighthizer, serán las empresas mexicanas las que paguen los platos rotos con esa nueva figura.
Y QUIZÁS lo peor es que mientras en Estados Unidos la iniciativa apenas llegó al Congreso, acá en México el Senado aprobó en fast-track el acuerdo modificatorio… y ni modo de “desaprobarlo”. A ver cómo le hacen ahora para sacar a México de ese embrollo. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
QUE incluso en su país, el embajador de EU, Christopher Landau, se da tiempo para hablar bien de la cultura nacional. Tras su visita al Instituto Cultural de México, en Washington, tuvo palabras elogiosas sobre la muestra de diseño, que incluye trabajos del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez para los Juegos Olímpicos de 1968.
Los piropos tuvieron respuesta de su homóloga mexicana, la embajadora Martha Bárcena, quien lo felicitó por su visita a la exposición titulada Mexicalidad, que busca resaltar precisamente los productos de buena calidad que se hacen en el país. Ojalá que la camaradería no se rompa ahora que el panorama del T-MEC se ha puesto complicado. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Otro bache para el T-MEC.- La prisa por festejar la firma del T-MEC, y aprobarlo en el Senado, podría resultar contraproducente, pues se abrió un nuevo diferendo con el Congreso de EU, que busca imponer inspectores laborales. Por lo pronto, el senador Ricardo Monreal, el subsecretario para América del Norte de la Cancillería, Jesús Seade, y la IP van en bloque para rechazar tal supervisión. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
En anteriores entregas, he señalado, que para analizar de forma detallada y a profundidad las disfunciones que en la materia de Seguridad por las que pasa el país, es tener, sin duda alguna, qué dimensión y atribuciones tiene cada una de ellas. Desde la Seguridad Pública hasta la Seguridad Internacional, pasando por la Interior y la Nacional, aunque todas por supuesto, se encuentran interrelacionadas tienen competencias específicas.
A un año de iniciado el sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, las cuentas y resultados en la Seguridad Pública, son insatisfactorios como él mismo lo ha expresado. Incluso, la pendiente de violencia criminal organizada y común, ha puesto en predicamento la Seguridad Interior. Para explicar esta grave situación, señalemos que en tanto la continuidad y expansión de la violencia se da, la alteración a las actividades cotidianas de la población, también se ven alteradas por lo que la productividad y vida cotidiana, no pueden desarrollarse en paz. Eso es una afectación a la Seguridad Interior. Recordemos lo sucedido el 17 de octubre el Culiacán. (Javier Oliva, El Sol de México, Análisis, p. 17)
Detrás de las mentiras de la guerra de EU en Afganistán: litio y minerales de tierras raras
Ya no saben cómo ocultar las verdaderas razones por las que Estados Unidos (EU) ha permanecido 18 años en Afganistán: su guerra más extensa y plagada de vil desinformación cuando se invocó que era para gestionar la democracia y la libertad (sic).
Tras haber dilapidado un billón de dólares con 2 mil 400 muertos, The Washington Post –cuyo dueño es Jeff Bezos, mandamás de Amazon y acérrimo enemigo de Trump– reveló los bombásticos Papeles de Afganistán, donde se exhibe que EU “está en guerra contra la verdad (https://wapo.st/2rpK8yM)”. (Alfredo Jalife – Rahme, La Jornada, Política, p. 12)
La corrupción ya estaba muy asentada en México al inicio de nuestra vida independiente. En el siglo XVIII el visitador José de Gálvez consideró que la raíz de un mal gobierno en Nueva España se localizaba en la corrupción de corregidores y alcaldes mayores. Los siglos posteriores no significaron mejoría en este campo.
El ingeniero Genaro García Luna (GGL) hizo una carrera muy exitosa como funcionario del aparato de seguridad del gobierno federal. Muy joven ingresó al Centro de Investigación y Seguridad Nacional y en 2001, bajo el gobierno de Vicente Fox, quedó al frente de la Agencia Federal de Investigación. En el segundo sexenio panista, Felipe Calderón lo colocó al frente de la Secretaría de Seguridad Pública que, a su vez, generó a la Policía Federal (PF) —hoy en disolución—, que llegaría a contar con 36 mil efectivos. Ya en el centro del sistema de seguridad, GGL creó “Plataforma México”, un gran sistema de información para recabar y procesar en tiempo real toda la información criminal generada en los tres niveles de gobierno y que se suponía sería el gran instrumento de Calderón en su guerra contra el narco. (Lorenzo Meyer, El Universal, Nación, p. 7)
En medio del desbordado festejo que siguió a la aprobación por parte del Senado del Protocolo Modificatorio del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, signado un par de días antes en Palacio Nacional y cuando incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador auguraba que el nuevo acuerdo trilateral sería aprobado esta misma semana –“el próximo viernes 20”, se atrevió a pronosticar– por el congreso estadunidense, “el gozo (simplemente) se fue al pozo”…
Al cierre del pasado viernes, efectivamente, cuando todo lo relativo al T-MEC parecía avanzar “viento en popa” y el neoleonés empresario, jefe de la oficina de la Presidencia, Alfonso Romo Garza no sólo se unía a los festejos, sino que, claramente satisfecho, adelantaba que las calificadoras internacionales iban a tener que recular y mejorar su (ahora castigada) calificación sobre el país, media docena de párrafos de la llamada Ley HR 5430, enfrió a los más eufóricos de este lado de la frontera… (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 14)
El presidente Andrés Manuel López Obrador fue el principal promotor del acuerdo comercial para sustituir al TLC. Como ningún otro gobierno, urgió, presionó, pidió, mandó mensajes de la necesidad de concretar el T-MEC que llevaba dos años de negociaciones.
Su deseo se cumplió el 10 de diciembre. El tabasqueño atestiguó como la viceprimer ministra de Canadá, el representante Comercial de Estados Unidos y el subsecretario de Relaciones Exteriores y casi casi héroe nacional, Jesús Seade, firmaron el tratado en el Palacio Nacional. Un sueño de hadas, que haría palidecer de envidia a Cenicienta.
¿Por qué la necesidad imperiosa de firmar el T-MEC? Porque las condiciones económicas que atraviesa México lo requiere. Entonces el gobierno mexicano se dejó llevar por el canto de las sirenas, o más bien, por el infocomercial que le recetaron los estadunidenses:
“¿Cansado del nulo crecimiento en tu país? ¿Estancamiento económico? ¡No te preocupes más! Presentamos el nuevo T-MEC, un asombroso acuerdo que elimina la necesidad de generar desarrollo interno porque ¡todo te viene de afuera!”, “¿me estás diciendo que a no tendré que decir que no importa el crecimiento económico, sino el desarrollo?”, “¡exacto!, gracias al T-MEC vas a atraer mucha inversión de todas las partes del mundo, mejorarán las condiciones laborales en beneficio de los obreros, aumentarán los salarios y se crearán miles de empleos. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p. 13)