Columnas de Opinión 170320

Sobre la marcha // ¡Para el coronavirus, tamales de chipilín!

Al Presidente López Obrador los expertos le chocan. No reconoce más eminencia que la del pueblo. El saber —ciencia o capacidad técnica— no le valen. Él prefiere la honestidad, valor ético que al parecer considera incompatible con cualquier pericia. En lo íntimo, en lo espiritual, su fe y superioridad moral, hace que desprecie las políticas públicas básicas en materia de sanidad, como el distanciamiento social.

Ayer, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, colapsó moral y técnicamente al tratar de responder una popular pregunta: ¿por qué el Presidente López Obrador abraza y besa durante sus giras como si viviese en una dimensión alterna? El médico optó por el pensamiento mágico, confinó su ciencia a un lugar secundario.

Su derrumbe, algunos dicen abyección política, fue tal que AMLO lo abrazó para rematar la mañanera con una incierta concesión-apapacho; giras, abrazos y besos pararán cuando López-Gatell lo indique. (Carlos Urdiales, La Razón, México, p. 4)

Razones y pasiones // Hugo López – Gatell derrapó

Las últimas declaraciones del subsecretario de Salud en México, Hugo López-Gatell, no aportan a su credibilidad ni al manejo que había hecho sobre el coronavirus. Primero, avisó: “el Latino Fest no se cancela” (se refería al Vive Latino). Actuó como funcionario… pero de economía.

Indicó que estando en Fase 1, y considerando las afectaciones monetarias de una suspensión, el multitudinario concierto continuaría. Y así sucedió. De hecho, justo cuando el festival de música estaba repleto, la propia Secretaría de Salud tuiteó que recomendaba posponer eventos masivos que congregaran a más de 5 mil personas.

Doctor López Gatell, no grille. No piense en quedar bien con Andrés Manuel o las grandes empresas. Muévase con su experiencia, la del país y la del mundo a favor de la población. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)

Razones // Pandemia: en busca del tiempo perdido

Hemos perdido dos o tres semanas muy valiosas para preparar al país para la llegada del coronavirus, no sólo en términos de salud pública, sino también de blindaje económico y financiero. Hemos subestimado la amenaza y estamos reaccionando tardíamente a un fenómeno que puede tener consecuencias muy graves. Ya veremos cómo, en los próximos días, para atajarlo, se tendrán que tomar medidas muy duras, que se podrían haber evitado.

En este sentido, hemos actuado como Italia, subestimando el fenómeno hasta que rebasó al gobierno, o como Donald Trump, quien lo ignoró durante semanas. Primero, Trump, como el presidente López Obrador, dijo que el coronavirus no era una amenaza grave, sino una exageración de los medios de comunicación que lo hacían para perjudicarlo. El gobierno, aseguró en ese momento Donald Trump –y asegura hoy López Obrador–, “tiene todo todo bajo control”.

Trump acusó a “los demócratas” de fabricar la emergencia, mientras que López Obrador a los “conservadores”. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)

Bitácora del director // México ante el coronavirus: ¿arrogancia o valemadrismo?

En días recientes, muchos países han reforzado sus medidas contra la propagación del coronavirus. Las naciones europeas que forman parte del Espacio de Schengen –el área que comprende a 26 países que han abolido los controles en sus fronteras comunes– reimpusieron las revisiones que existían hace un cuarto de siglo.

Conforme a lo acordado por los ministros de salud de la Unión Europea, se restringirá el paso a todo extranjero que no acredite razones de fuerza mayor para cruzar los límites nacionales, en un intento por doblegar la curva de contagiados.

No sólo eso: España, Italia y Francia, entre otros países, han prohibido a sus habitantes trasladarse entre ciudades e incluso dentro de éstas sin tener motivos específicos, como dirigirse al trabajo o de regreso a casa o ir en ayuda de alguna persona necesitada de atención médica. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)

El Cristalazo // El populismo pensionario avanza

La gran innovación del “lopezobradorismo” en la administración pública fue, indudablemente, la pensión para los adultos mayores, a quienes la corrección política ya no llama ancianos, cuando fue gobernador de la Ciudad de México. Desde entonces esa dádiva lleva su nombre. Los viejitos, viejecitos o como se les quiera llamar, forman parte, desde entonces, ya sean algunos sobrevivientes o sus relevos en la senectud, de la base “moral” de la agradecida y eterna clientela electoral.

Esa estrategia se amplió cuando el perseverante candidato de las dos derrotas se alzó, por fin, con el triunfo electoral. Su primer anuncio en el colmado Zócalo de la noche victoriosa en el julio de la victoria, fue la duplicación de ese pago  universal para los invernales. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

Uso de razón // Irresponsable

El Presidente ha decidido jugar con la salud de los mexicanos una apuesta de vida o muerte: invita a repartir abrazos y pone el ejemplo en giras multitudinarias donde besa y lo besan como si no existiera una epidemia global que se expande con la cercanía física.

Su irresponsabilidad es altanera y temeraria al convocar, y predicar con el ejemplo, a darse abrazos porque son buenos para contrarrestar el coronavirus.

Ojalá la Virgen de Guadalupe, la diosa Fortuna o la Coatlicue hagan el trabajo que nuestro Presidente no ha querido hacer: cuidar la salud de sus gobernados. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 34)

Historias de reportero // El presidente rebasado

El presidente dijo que no era necesario cancelar eventos masivos. Y fueron los artistas quienes empezaron a anunciar que no darían sus conciertos. El presidente dijo que no tenían por qué parar las actividades culturales y económicas. Y a las pocas horas los anfitriones pospusieron el Festival de Cine de Guadalajara y el Tianguis Turístico en Mérida.

El presidente dijo que no teníamos que ser tan drásticos con las medidas anti-coronavirus como en otros países. Pero la presión de la sociedad llevó a que finalmente se dejara de jugar la Liga de futbol mexicano. El presidente dijo que no había por qué aislarnos, pero empresarios y directivos empezaron a planear cómo podrían sus trabajadores seguir chambeando desde casa. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)

¿Se puede aprender algo del Covid?

La pandemia del Corona Virus (Covid-19) puede servir para comprender cómo podría el sistema de salud responder ante otros retos epidemiológicos, más allá de esta coyuntura. Sin la viralidad del Covid-19, otros males como diabetes e hipertensión requieren medidas similares.

Tres condiciones de salud son claras en esta crisis: todos estamos expuestos a riegos, hay grupos de población y situaciones que incrementan significativamente el riesgo, hay fases en la enfermedad antes de llegar a una condición crítica.

Estas tres condiciones requieren tratamiento distinto.

Ante el Covid19 se dice que el lavado de manos, el uso de alcohol en gel, la suspensión de actos que concentran personas, entre otras medidas “sencillas” reducen el riesgo general. En cambio una persona que regresa de Wuhan o de Italia, requiere ser sometida a aislamiento total. (Rogelio Gómez Hermosillo, El Universal, Opinión, p. 13)

Tren Maya: funcionarios simuladores y jueces que no ven

El proyecto llamado Tren Maya es un vivo retrato de la injusticiabilidad de los derechos de los pueblos indígenas. A la simulación de consulta ni previa, ni libre, ni informada, ni culturalmente adecuada, ajena a los estándares internacionales como señaló la oficina en México de representación de Naciones Unidas; ahora el Poder Ejecutivo ha decretado una fase de seguimiento con las autoridades ejidales y municipales que suplantaron a las indígenas. El objeto de esa llamada fase es revisar los acuerdos tomados cuando libremente aprobaron el Tren Maya, es decir, las peticiones planteadas que consisten en apoyos oficiales diversos.

Pero no queda ahí la auténtica operación de Estado. Ante el amparo que presentó el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (Cripx), en Campeche, en el cual obtuvo primero una suspensión provisional respecto del proyecto de tren que ya hemos insistido es más que un tren, Fonatur presentó una queja cuyo documento es toda una pieza digna de denunciarse. (Magdalena Gómez, La Jornada, Opinión, p. 18)

La suma de los miedos

En medio de la difícil coyuntura internacional y nacional que enfrentamos, la serenidad de las sociedades es un factor primordial para minimizar los impactos de la pandemia global de Covid-19, tanto sobre la salud pública como en las economías.

Es claro que hasta ahora una y otras han sufrido afectaciones considerables que tenderán a extenderse y ahondarse a medida que la epidemia avance hacia nuevas fases.

Durante semanas o meses habrá un incremento de los contagios en las naciones que, como la nuestra, aún pasan por etapas tempranas del fenómeno –un proceso que se da por sentado, con base en el comportamiento típico en la expansión global de virus nuevos– y resulta imperativo que la población llegue a esa fase con información precisa, rigurosa y puntual, tanto para minimizar la transmisión del coronavirus como para evitar oleadas de temor que empeorarían de manera obligada la peligrosidad del padecimiento. (Editorial, La Jornada, p. 10)