El carácter se conoce en la adversidad. Es cierto en todo quehacer humano pero más en el ejercicio de la política. Gobernar en la prosperidad es fácil. Es mucho más simple administrar la esperanza que el descontento. Esa es la verdadera prueba del líder político. Por años, Andrés Manuel López Obrador dijo ser la panacea contra la pesadumbre mexicana. Tenaz luchador social y feroz (lo digo como un elogio) líder de oposición, López Obrador prometió reconciliación inmediata, honestidad absoluta y un retorno paulatino pero visible a la abundancia. Y prometió mucho más. Después de años de brega convenció a una mayoría de votantes que el país, en efecto, estaría mejor con López Obrador. Él sería el catalizador de la renovación moral del país, la garantía de la abundancia con justicia. “Sonríe”, decía hace años. “Ya ganamos”. (León Krauze, El Universal, p. 7)
La oposición en el Congreso inició contactos y reuniones al más alto nivel para formar un bloque opositor que frene, al menos, las reformas constitucionales que en materia política y electoral propone la mayoría de Morena y sus aliados. Opositores y consejeros electorales de INE, advierten un intento de “contrarreforma democrática” en estas iniciativas que, con el argumento popular de disminuir el costo de las elecciones, buscan dar control al Presidente y a su partido al cambiar la autonomía actual por “un sistema electoral progobierno”, modificar las consultas populares para que el Presidente aparezca en las boletas en 2021, y debilitar a la oposición para favorecer a las mayorías del partido gobernante. (Salvador García Soto, El Universal, p. 12)
Apenas esta semana algunas de ellas fueron notables. El Presidente y el Congreso entraron en el proceso de aprobar lo más rápidamente posible el T-MEC, el nuevo tratado de libre comercio, una pieza fundamental para el desarrollo del país. La propia forma en que se trata de resolver la crisis con Estados Unidos por la amenaza de los aranceles demuestra que el Presidente es consciente de que nuestra relación con la Unión Americana y con el mercado global son el corazón del desarrollo de México. Pero al mismo tiempo, quizás porque no se puede cambiar un discurso desarrollado durante más de tres décadas, quizás porque no se termina de comprender plenamente lo que implica la integración con Estados Unidos y Canadá y más allá con el mercado global, el presidente López Obrador sigue insistiendo, como lo hizo este fin de semana, con que debemos consumir lo que producimos y entonces lo demás “nos hará lo que el viento a Juárez”. Ningún país, y mucho menos México, puede sobrevivir y ser próspero “consumiendo lo que producimos”, ni en el ámbito industrial ni en el agropecuario. El mercado, se lo debe entender, no es nacional, es global, y debemos sacar las mayores ventajas de los sectores en los que somos más competitivos. Ésa es la idea del T-MEC o de no haber ido a una guerra comercial por el tema de los aranceles a pesar de los costosos acuerdos migratorios. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, p. 10)
Sin duda, la nota periodística la ha venido dando Porfirio Muñoz Ledo —desde el sábado 8 de este mes en Tijuana—, al romper la ofensiva y lacayuna uniformidad en el acto de ese día. Las palabras de Porfirio fueron, a querer y aceptar y no, el balde de agua fría y un golpe al ego de López que ya urgía por parte de alguno de los cercanos. El coro de elogios a López más la cansina letanía de autoelogios de Ebrard fueron, aquel día y los subsecuentes, la peor exhibición de cursilería y abyección política que ni los más babeantes adoradores de López pudieron imaginar que se registraría en torno a su figura. Porfirio ha sido pues, impensablemente, quien ha desafinado en el coro de aduladores del poderoso en turno. (Ángel Verdugo, Excélsior, p. 13)
Las libertades de la 4T.- No cabe duda que en los tiempos de la 4T las libertades sí son palpables, pues mientras el Presidente elige para hacer sus viajes aéreos a la modesta Viva Aerobus, la presidenta de Movimiento Regeneración Nacional, Yeidckol Polevnsky, prefiere utilizar para sus trayectos un avión privado de la firma Aerolíneas Ejecutivas, con un costo aproximado por servicios de hasta tres mil 500 dólares la hora. Con estos lujos se vio a la lideresa durante el reciente periodo de campañas electorales, pero, afortunadamente y a diferencia de la otrora secretaria de Medio Ambiente, Josefa González Blanco, sin un retraso en itinerarios que le costara la posición. ¿Será? (24 Horas, p.2)
Incógnita en SEMARNAT.- Los movimientos, renuncias y despidos al interior de Semarnat tienen muy inquietos a los trabajadores de la dependencia. A la salida del subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental, Sergio Sánchez Martínez, le siguió la del personal que laboraba directamente con el hoy exfuncionario. Y en cuestión de horas también fue cesado, según ha trascendido, el titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Andrew Rhodes. En ambos casos, la instrucción habría salido directamente de la oficina del secretario de Medio Ambiente Víctor Manuel Toledo para intentar terminar con los últimos vestigios de su antecesora Josefa González Blanco. Poco a poco, el nuevo titular de Semarnat se va asentando, justo en el momento en que la presión sobre la dependencia aumenta, derivado de las últimas resoluciones judiciales que afectan las grandes obras de infraestructura del sexenio. Sin embargo, la incógnita permanece. Tras haberse impuesto y ejercer un mayor control en la secretaría, ¿qué papel tomará la dependencia a cargo de Toledo? (Redes de Poder, p.2)