Tal y como escribió hace años Mario Gill: “nuestra historia, a partir de la Independencia, es la terca resistencia a dejarnos salvar por nuestros vecinos…” (La Jornada, Contraportada)
TREMENDO NEGOCIO está haciendo el gobierno de Claudia Sheinbaum con la CFE que encabeza Manuel Bartlett. Y lo más extraño es que se trata de un contrato de 64 millones de pesos en algo que, justamente, había prohibido el presidente Andrés Manuel López Obrador.
EL MANDATARIO ordenó muy claramente que todas las dependencias contrataran al Servicio Federal de Protección, para la vigilancia y seguridad de sus instalaciones en el país. Sin embargo, la Comisión Federal de Electricidad decidió darle por adjudicación directa y sin pasar por licitación el jugoso contrato a la Policía Auxiliar de la CDMX, que encabeza el comisario Lorenzo Gutiérrez Ibáñez.
LA AUXILIAR es una corporación policiaca de alquiler que se dedica, justamente, a vender servicios de protección y vigilancia. Y casualmente, fue la dependencia de Bartlett la que le dio el contrato que va del 1 de abril al 31 de diciembre. Es decir, la CFE pagará 233 mil 239 pesos ¡diarios! por la seguridad únicamente de sus oficinas centrales. Con un sueldo promedio de 12 mil pesos por agente, ese dinero alcanzaría para pagar la exorbitante cifra de 583 policías.
SE VE DIFÍCIL que la CFE requiera de taaantos vigilantes para su edificio corporativo. A menos claro, que la empresa eléctrica le esté pasando luz a alguien que tenga aspiraciones presidenciales.
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SI LA PASARELA de presidenciables de Unid@s es la oferta de la oposición para la elección de 2024, en Morena y en Palacio Nacional deben estar abriendo la champaña para festejar.
Y ES QUE, de entrada, en el foro de Sociedad Civil Mexicana lo que menos se vio fue, precisamente, a la sociedad civil. Porque quienes tomaron el micrófono fueron, casi en su totalidad, viejos cuadros de los partidos de siempre: PRI, PAN y PRD. Sin duda tienen distintos méritos, pero la realidad es que no se les vio un planteamiento fresco ni contundente, algo que pudiera atraer el voto anti AMLO y conciliar con el resto de la sociedad.
POR EJEMPLO, está muy difícil dar un mensaje de que las cosas están cambiando cuando la senadora Lily Téllez llega al encuentro acompañada por un personaje como Roberto Gil Zuarth, que así como la asesora a ella, estuvo con el morenista Miguel Barbosa, en el afán de quedarse con el control político de la Universidad de las Américas.
CUANDO Gil Zuarth dirigió la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota en 2012, se acuñó la frase: “Con esos coordinadores de campaña, para qué quiero enemigos”.
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EL MINISTRO Arturo Zaldívar se aventó ayer una maroma jurídica de la cual no salió bien librado. Dijo que la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina ¡no son instituciones militares! Según el jurista, ambas dependencias son civiles porque dependen del Presidente que es civil. Bajo esa lógica, los soldados y los marinos nomás usan uniforme para apantallar en los desfiles. Y si tienen instrucción militar, disciplina militar, entrenamiento militar y armamento militar, es porque son un club de amigos civiles que les gusta cortarse el pelo a rape. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Que el jefe de la mayoría morenista en el Palacio de San Lázaro, Ignacio Mier Velazco, insiste en su intento de subirse al ring con el diputado presidente, Santiago Creel, y en su más reciente ofensiva lo acusó de “sabotear” la reforma al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; sin embargo, el legislador del PAN y aspirante presidencial decidió no responder ya y mucho menos dar foro al poblano, quien busca la candidatura de la 4T al gobierno de su estado.
Que Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena en el Senado, admitió que hay un cúmulo de leyes muy importantes que se discutirán ahí y en las que los legisladores “no se pueden precipitar en su análisis”, como las reformas para disminuir la edad a 18 años para ser diputado federal y 25 para secretario de Estado, y la ley minera, aunque ésta se pospondrá para septiembre. Y como no queriendo la cosa, el zacatecano apuntó que en el tema de la dirigencia de su partido, el Tribunal Electoral tiene la última palabra.
Que a las voces de “¡queremos clases!” y “¡libertad de cátedra!”, profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM se manifestaron anoche en las instalaciones del plantel contra la decisión de un reducido grupo, entre ellos algunos estudiantes, que busca impedir las actividades académicas con el pretexto de la falta de becas, tema que ya resolvió la casa de estudios que encabeza el rector Enrique Graue, como se ha informado con toda oportunidad. También siguen en paro Ingeniería, Artes y Diseño y Economía, además de Ciencias Políticas a medias.
Que el pasado fin de semana, la policía capitalina dio uno de los golpes más fuertes de los últimos meses a La Unión Tepito con la detención María Guadalupe Verónica N,La China, hermana de Roberto Moyado, El Betito, jefe de este grupo delictivo, y además encargada de las finanzas de la organización criminal predominante en la capital. Por lo pronto, la Fiscalía ya consiguió que el juez le impusiera prisión preventiva y esta semana se deberá definir si la vinculan a proceso. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Tensión México-EU
Nos dicen que las alertas se prendieron en la Casa Blanca, en Washington, después de un mensaje que emitió el presidente Andrés Manuel López Obrador desde Palacio Nacional. Y es que una hora después de que en la mañanera externó su molestia por los infiltrados de la DEA en México, el embajador Ken Salazar acudió a una reunión, con carácter de urgente, que duró poco más de una hora. Nos dicen que el tema fue seguridad.
Despiste
Ignacio Mier, ayer en la “Segunda Semana Nacional de Infraestructura” deseó feliz Navidad a los invitados y dijo que, antes de que acabe el periodo ordinario el 30 de abril, se aprobará la reforma a la Ley Minera, enseguida, el presidente de la Comisión de Energía, Manuel Rodríguez, lo corrigió y dijo que se va hasta septiembre.
A meter orden
La corrupción en la entrega de concesiones para el uso del agua se convirtió en un dolor de cabeza para la 4T, por lo que el presidente López Obrador designó como su carta fuerte para resolver el problema a Alejandra Icela Martínez, quien trabaja al lado de Germán Martínez Santoyo, director general de la Conagua.
Agradece las atenciones
Quien parece que busca hacer méritos con AMLO es el gobernador del estado de Puebla, Salomón Céspedes. Llegó ayer a Palacio Nacional con artesanías, comida y lo que parecía ser una gran pintura envuelta con papel. El mandatario dijo sentirse muy honrado de poder servir a su querida entidad y le agradeció al Ejecutivo las atenciones para su estado.
Sin ciudadanía no hay alianza
La senadora y aspirante priista a la candidatura presidencial de Va por México, Claudia Ruiz Massieu, llamó a concretar una alianza que en 2024 logre sumar a la ciudadanía, pues para tener un gobierno de coalición es necesario ganar las elecciones y la mayoría en el Senado, mediante acuerdos y consensos entre partidos políticos y la ciudadanía. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
No paren en… Morelos
Nos hacen ver que al comisionado de Seguridad de Morelos, José Antonio Ortiz Guarneros, sólo le faltó pedir a la población que no visite la entidad. Y es que el funcionario, en lo que muchos vieron como una expresión manifiesta de incapacidad institucional, recomendó ayer a los viajeros no detenerse en la carretera federal México-Cuernavaca, pues pueden ser víctimas de robo o secuestro. Ortiz Guarneros tiene la responsabilidad de brindar seguridad a los habitantes y visitantes de Morelos. Parte de esa tarea estriba en prevenir la comisión de delitos. Pero, bueno, encontró una muy peculiar forma de hacerlo: pedir a los automovilistas que no se detengan para no ser levantados o asaltados por los grupos delictivos que operan en Huitzilac. Así que a tomar nota y preferentemente a no parar… en Morelos. ¡Uf!
Van contra Cuén
Así que la Unidad de Inteligencia Patrimonial y Económica de Sinaloa investiga las cuentas del dirigente del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén, a quien tiene en la mira por un supuesto enriquecimiento ilícito. Lo extraño, dicen algunos, es que las autoridades no se habían percatado de las irregularidades, sino hasta que Cuén dejó la titularidad de la Secretaría de Salud del estado, el pasado 11 de mayo. Y se dan cuenta precisamente en momentos en que el gobierno estatal mantiene un conflicto con la Universidad Autónoma de Sinaloa, en donde Cuén aún mueve muchos hilos, si no es que todos. El gobernador Rubén Rocha Moya aseguró ayer que no hay persecución política en contra de quien fue su aliado electoral y colaborador. Pero como dicen los clásicos: en política, lo que parece es. Así que… bueno, veremos hasta dónde llega la investigación contra Cuén.
Grillas en Conagua
Donde se ve que alguien quiere armar una polvareda política es en la Conagua, dependencia a cargo de Germán Martínez Santoyo, porque resulta que ha empezado a moverse una versión en el sentido de que no estaría habiendo un desempeño adecuado en las áreas administrativas. Según esos trascendidos, al parecer generados por fuego amigo, problemas en la referidas áreas estarían impactando en la concreción de obras hidráulicas de relevancia para el Gobierno federal. A reserva de que pudiera efectivamente comprobarse la versión, observadores de asuntos del gobierno consideran que los señalamientos que obligan a voltear hacia la dependencia vendrían de alguien que, todo parece indicar, no tiene idea de los alcances que tendría su grilla interna cuando le reviren.
Chispas en la relación bilateral
Y fue el Presidente quien mostró su desacuerdo con el hecho de que agentes estadounidenses hayan actuado en nuestro país sin el consentimiento del Gobierno mexicano. En diciembre del 2020, el Congreso mexicano aprobó reformas a la Ley de Seguridad Nacional para acotar la participación de agentes extranjeros en México. Sin embargo, la DEA, al parecer, no habría acatado la norma, pues sus agentes se infiltraron en el Cártel de Sinaloa, sin que el Gobierno mexicano fuera informado. Y no sólo eso, pues el mandatario también rechazó las filtraciones de informes de una supuesta “tensión” entre las secretarías de Marina y Defensa Nacional, por el control del espacio aéreo mexicano, de una forma “que no corresponde a un trato entre países con buena vecindad”. Otra vez hay reflectores encima de la relación bilateral.
¿Le alcanzarán los apoyos a Delgado?
Aunque no sea un tema que preocupe de manera general a la bancada de Morena en el Senado, ni siquiera al grupo de los más radicales, nos comentan, algunas de sus integrantes salieron a defender a la dirigencia de Mario Delgado ante lo que acusan que es la intromisión del Tribunal Electoral en la vida interna de su partido. Senadoras como Antares Vázquez, Mónica Fernández y Lucy Meza reclamaron que el árbitro electoral respete las decisiones “democráticas y transparentes” de los morenistas y se sumaron así al cuestionamiento al proyecto de la ministra Janine Otálora que plantea revocar la extensión de mandato que se aprobó Delgado. ¿Le alcanzarán esos apoyos para “convencer” a algunos magistrados de que procedió legalmente? El que estará pendiente de eso es el principal impugnador de esa extensión: John Ackerman.
Confeti opositor rumbo al 24
Sin una figura dominante, ayer desfilaron 12 aspirantes presidenciales de la oposición en un foro convocado por el colectivo Unid@s. En la Expo Reforma se congregaron priistas como Beatriz Paredes y Claudia Ruiz Massieu, los panistas Santiago Creel y Lilly Téllez, y los perredistas Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles, entre otros. Como es lógico, mostraron unidad y lo que los conjuntó es precisamente su idea de que llegó el momento, dijeron, de “acabar con el presidencialismo impuesto por la 4T”. Se delinearon algunos esbozos de “qué” hacer y “cómo” conseguirlo, pero no establecieron con claridad lo que una buena cantidad de ciudadanos espera, que es precisamente conectar con la gente a través de planteamientos concretos. Hoy continuará la pasarela del confeti opositor, que, eso sí, nos comentan, va junto, rumbo al 24. (La Razón, La dos, p. 2)
Los discursos maromeros que quieren hacer creer que la transferencia de la Guardia Nacional a la Sedena no altera su naturaleza civil son una desfachatez.
Ayer escuchamos estas posturas en el pleno de la Corte. Por fortuna, las menos. Por desgracia, la de un hombre capaz.
Si hay alguien que hizo una gran defensa en 2018 en contra de los embates militaristas priistas fue Arturo Zaldívar.
En estas páginas de MILENIO, el 27 de noviembre de 2018, recordó cuando la Suprema Corte declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior. Señaló que desde su punto de vista “bajo la fachada de normar la seguridad interior como una vertiente de la seguridad nacional, lo que en realidad hacía era regular una función de seguridad pública a cargo de las fuerzas armadas, en un verdadero fraude a la Constitución… de manera subrepticia la ley autorizaba que las fuerzas armadas llevaran a cabo tareas que materialmente son de seguridad pública, llamándolas simplemente acciones de seguridad interior, con la única finalidad de eludir el mandato constitucional de que las funciones ordinarias de seguridad pública deben estar a cargo de autoridades civiles”.
Y continúa: “La regulación tenía como propósito hacer una cosa distinta a la que se pretendía, encubriendo una autorización a las fuerzas armadas para realizar tareas para las que no tiene competencia constitucional”.
¿Y qué es lo que pretende ahora Morena-gobierno? ¿En estos tiempos sí está permitido encubrir y engañar, de manera subrepticia, con nuevas fachadas de GN?
Este lunes, el ministro declaró: “el hecho de que la Secretaría de Defensa y Marina intervengan en funciones de control y operación de la Guardia Nacional tampoco militariza ni hace que pierda su naturaleza civil, pues se trata de secretarías de Estado civiles cuyos titulares son secretarios del despacho de la administración pública centralizada, cuyo jefe es el Presidente de la República”.
De Yasmín Esquivel no sorprende. Pero, ¿de Zaldívar?
Siguiendo al Arturo de hace cinco años, desde mi punto de vista estas nuevas leyes del régimen obradorista que pretenden normar la seguridad pública con militares camuflados bajo la fachada presidencial es un verdadero fraude a la Constitución.
Una desvergüenza, la verdad. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Recuento de los daños // Ovidio, ¿moneda de cambio?
México tiene en su cancha las negociaciones con Estados Unidos de combate al crimen organizado con el único de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán en manos de la justicia mexicana: Ovidio Guzmán López. A quien los estadunidenses le fincaron cargos desde 2018 relacionados con tráfico de cocaína, metanfetamina y mariguana; y el viernes agregaron 6 cargos por tráfico de fentanilo, posesión de armas automáticas y artículos de destrucción y lavado de dinero.
Aquí no le han logrado o no han querido fincar un solo cargo relacionado con su actividad dentro del cártel de Sinaloa, misma que según los documentos judiciales de Estados Unidos comenzó en 2008, cuando tenía solo 18 años. Y que lo llevó a incursionar 6 años después, en 2014, a sus 24, en el tráfico de fentanilo, la droga que más estadunidenses mata al año.
En las nuevas acusaciones contra 28 miembros del cártel de Sinaloa, en varias se menciona a Ovidio y una es solo contra él por ser el único de los hermanos, conocidos como Los Chapitos, Los Menores o Los Chiquillos, en manos de la justicia y cuyo proceso de extradición a EU sigue en curso.
Aunque su entrega dependerá de un juez y luego de la Fiscalía General de la República y la cancillería, México podría retrasarla si le finca los delitos que el vecino del norte sí ha podido documentar que cometió en los últimos 15 años.
México sabe que el detenido es del interés de EU, muestra de ello fue su detención, luego de haberlo detenido y liberado en octubre de 2019, en enero de 2023, unos días antes de la visita de Joe Biden a México, fue reaprehendido.
A cambio de entregarlo, una vez que sea autorizado por un juez, México pide reciprocidad del país vecino con una acción contundente contra el tráfico de armas con las que los grupos criminales realizan sus actividades y provocan la violencia que no ha podido terminar el gobierno de la 4T, que se comprometió a pacificar al país y no ha logrado.
¿Cumplirá EU la solicitud? O, ¿México pedirá otra cosa a cambio?
Ovidio puede ser la moneda de cambio en disputas entre ambos países, pero solo de índole judicial. Muestra de ello es el gesto del fiscal general de EU, Merrick Garland, que fue el único funcionario de su nivel en reunirse y comer con los secretarios de Estado mexicanos que fueron a tratar el tema a Washington la semana pasada. (Alejandro Domínguez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
La Gran Depresión / Transparencia, Inai y papel de baño
El presidente Andrés Manuel López Obrador y sus voceros quisieron usar como ejemplo de la inutilidad de la transparencia y del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), cómo había solicitudes de información por la compra de papel de baño para su casa en Palacio Nacional que se compra con recursos públicos.
Lo que López Obrador quería ejemplificar era la banalidad de las solicitudes ciudadanas de transparencia por pedir cuentas hasta del papel higiénico que usan en los baños de su residencia.
Lo que confiesa el inquilino de Palacio, para quienes lo quieran ver, es que con recursos públicos a López Obrador le pagan hasta el papel de baño. Lo cual es trascendente cuando repite su argumento de que nadie puede ganar más que el Presidente.
Sí, solo que a esa mayoría de funcionarios públicos que tienen que ganar menos que él, no les pagan la renta, la luz, el agua, los coches, los choferes, los viajes, los guardias, la comida, los cocineros, el servicio doméstico, seguro que la ropa y el calzado, y muchas cosas más, bueno… hasta el papel de baño.
La transparencia estorba cuando desnuda la falsedad del discurso público de la honestidad, la austeridad y toda esa rectitud que se presume como bandera política. Y llega el momento en que no es tan fácil traspasar a los opositores las faltas propias del régimen, tal como lo indican los principios de la propaganda.
El Inai ha sido garantía de una transparencia que es evidentemente molesta al poder, pero aun con ello deben ser los gobernantes los primeros en defender la prevalencia de instituciones como esa.
Ese instituto fue creado por Vicente Fox en el 2002 para garantizar el acceso ciudadano a la información pública. Fue Enrique Peña Nieto quien dotó de autonomía a este instituto y fue, precisamente, el régimen de Peña Nieto uno de los principales expuestos por la transparencia del Inai.
Gracias a este instituto, la opinión pública tuvo detalles de los casos más escandalosos del sexenio pasado: la llamada Estafa Maestra, Odebrecht, La Casa Blanca, las corruptelas del paso exprés de Cuernavaca y no pocos detalles de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Esos casos no solo aniquilaron cualquier popularidad del expresidente, sino que sirvieron de bandera para acabar con cualquier posibilidad electoral del PRI y encumbrar a los que hoy ocupan el poder.
Hoy hemos escuchado de voz del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que el mundo ideal para López Obrador es mantener inoperante al Inai. Pero más allá de la línea tirada por el titular de Segob, el Presidente ha despreciado públicamente al instituto de transparencia.
Y es que también el Inai ya ha puesto al descubierto actos de presunta corrupción de este régimen: Segalmex, la Casa Gris y la relación de José Ramón López Beltrán con Baker Huges y Pemex, los contratos con Pemex de la prima Felipa López Obrador, los contratos de asignación directa del Instituto Nacional de Migración y muchos más.
El Inai debería tener el peso para los mexicanos que tiene el Instituto Nacional Electoral, sólo que su valor queda diluido en la intermediación de los medios de comunicación que hacen las denuncias de corrupción. (Enrique Campos Suárez, El Economista, p. 10)
Bitácora del director // La coladera
“¡Cómo no vamos a defender nuestra independencia, nuestra soberanía!”, reclamó ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador, al comentar las revelaciones que hicieron las autoridades de procuración de justicia de Estados Unidos, el viernes pasado, al anunciar procesos legales en contra de una veintena de integrantes del Cártel de Sinaloa por traficar fentanilo hacia Estados Unidos.
Los detalles de la conferencia de prensa de los titulares del Departamento de Justicia y de la DEA –en la que se mostró la manera en que el grupo de Los Chapitos importa precursores químicos de China y exporta fentanilo procesado a la Unión Americana– molestaron mucho al mandatario. Sin negar los hallazgos de la investigación, calificó a ésta de “intervención abusiva y prepotente que no debe aceptarse bajo ningún motivo”.
En varias de sus conferencias mañaneras, el tabasqueño había negado que México fuese un país fabricante de ese opioide sintético, pero la información que se dio a conocer en Washington dejó poco margen para la duda, pues allá se acusó a empresas e individuos, citados por su nombre, de “proveer precursores químicos a los cárteles de la droga en México para la producción de fentanilo destinado a mercados estadunidenses”.
El Presidente se quejó de la manera en que el gobierno del país vecino se hizo de la información. “¡Cómo van a estar espiando!”, aseveró. “No se pueden estar haciendo actos de espionaje, además, para saber qué están haciendo nuestras instituciones de seguridad”, agregó, en referencia a la publicación de documentos filtrados del Pentágono que hablan de tensiones entre el Ejército Mexicano y la Armada de México, cosa que tampoco negó, aunque tildó de “propaganda de mal gusto y nada amistosa”.
Al arremeter contra el gobierno estadunidense, López Obrador parece olvidar que la mayor violación a nuestra soberanía –si por ese concepto se entiende la capacidad de hacer y aplicar las leyes en el territorio propio– la realizan los grupos criminales. Éstas creían en la globalización antes de que se hablara formalmente de dicho proceso económico. La eficacia con la que importan y exportan productos ilegales deja atónito al más aferrado partidario del libre comercio. Su dominio sobre vastas porciones del territorio nacional constituye una burla para las autoridades constituidas. La imagen de éxito que proyectan los capos –y a veces hasta el más humilde de los halcones– no se consigue en la escuela y, sin embargo, va permeando la cultura del país.
Es difícil de entender que el Presidente no asuma esos hechos como un reto a su poder, como sí lo hace con la crítica interna y externa. No sé qué tanto de la información que se dio a conocer en Washington –en el contexto de la acusación contra Los Chapitos– sea producto de escuchas telefónicas o de la infiltración del grupo criminal, es decir, del espionaje. Sin embargo, es indudable que una parte de los datos ya estaba en los periódicos, como, por ejemplo, las incautaciones de precursores químicos procedentes de China, de los que el gobierno mexicano no informa a Pekín, como alegó recientemente la vocera de su cancillería. Y no son sólo los ingredientes del fentanilo los que logran entrar en el país, sino también la cocaína procedente de Sudamérica. Si esos productos, así como las armas que usan los delincuentes, traspasan nuestras fronteras, es en parte, sí, porque hay quien los envía, pero también porque no se aplica cabalmente la ley aquí en México, ya sea por ineficacia o por corrupción. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Arsenal // AMLO y los ‘abusos de la DEA’
El presidente López Obrador domina como ninguno el discurso nacionalista y de autodeterminación. Negar que hay agentes de la DEA que operan en México es parte de ese discurso, pero la realidad lo desmiente.
La presencia de la DEA en México no encaja con ese discurso. Así que cuando le preguntaron en la mañanera sobre la infiltración al Cártel del Pacífico por elementos de esa agencia de EU dijo que no puede haber agentes extranjeros en el país.
La negativa se acompañó de una diatriba:
“Es una intromisión abusiva, prepotente, que no debe aceptarse bajo ningún motivo. ¡Cómo van a estar espiando! ¿Qué, no hasta bajaron un globo de China ya en Estados Unidos?
“No se pueden estar utilizando actos de espionaje, además, para saber qué están haciendo nuestras instituciones de seguridad. Y, además, con la arrogancia, ¿no?, de filtrar la información al Washington Post”.
Pareciera que al Presidente le irritó más que la información sobre ese cártel como “inventor” y exportador de fentanilo se filtrara a la prensa gringa que el hecho de que los agentes de la DEA hayan infiltrado al mencionado cártel.
“¿Cómo es que se busca tener relaciones respetuosas con todos los pueblos, con todos los gobiernos, si se está interviniendo en asuntos que sólo corresponden a los pueblos de los países independientes?”, se preguntó.
Después de denunciar la “intromisión”, recibió en Palacio Nacional al embajador de Estados Unidos, Ken Salazar. No hubo declaraciones ni comunicado. La reunión duró una hora.
El hecho de que los agentes gringos hayan infiltrado al cártel es una prueba de que la DEA opera en México.
Hay investigaciones que señalan que la agencia tiene actualmente unos 500 agentes antinarcóticos distribuidos en 68 países.
“Tan sólo en México cuenta con oficinas en Tijuana, Ciudad Juárez, Nogales, Hermosillo, Monterrey, Matamoros, Mazatlán, Guadalajara, Mérida y la Ciudad de México”, dice una investigación de Gatopardo, la plataforma de periodismo narrativo más influyente de América Latina.
Por si fuera poco, el sitio web de Estados Unidos Glassdoor (transparencia) publicó, en junio del año pasado, que el sueldo promedio de un agente de la DEA en México es de 138 mil 366 dólares anuales. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Historias de reportero // Los dos maestros del presidente
Hay dos hombres del gabinete a los que se considera maestros de Andrés Manuel López Obrador. Los conoció hace décadas, siendo el presidente un joven político, y ellos, de más edad, le dieron oportunidades de trabajo en el gobierno priista y le enseñaron de política. Coincidentemente, esos dos maestros han metido en graves problemas a su alumno.
Baldemar Hernández, el que acaba de llevar a la desaparición a Financiera Rural, fue el primer jefe de López Obrador en el gobierno. Fue subdirector coordinador del Centro Indigenista Chontal, del Instituto Nacional Indigenista (INI). López Obrador fue el delegado en Tabasco. Esa chamba le dieron tras haber hecho campaña por Carlos Pellicer en el estado. Cuarenta años después, López Obrador le devolvió el favor a Baldemar Hernández y lo puso al frente de Financiera Rural, encargada de otorgar créditos al campo.
La semana pasada se anunció que Financiera Rural quedaría desmantelada. En su conferencia mañanera, López Obrador de nuevo parloteó sobre que la corrupción del pasado, las transas… pero no dijo la verdad: Baldemar Hernández tomó la Financiera con una cartera vencida de 10% y ahorita la tiene en 40%. Insostenible. Si hay alguna irregularidad que investigar en Financiera Rural, tendría que empezar por hurgar en este sexenio, en cómo la manejaron y la dejaron quebrada.
El otro es Ignacio Ovalle. También fue jefe de López Obrador en el Instituto Nacional Indigenista. AMLO ha querido ser agradecido con su maestro Ovalle: no solo le dio una segunda oportunidad en la vida, sino que lo ha protegido frente al escándalo de corrupción más cuantioso del sexenio.
Ignacio Ovalle estuvo al frente de la Conasupo en tiempos de Carlos Salinas de Gortari. Conasupo fue la columna vertebral de los escándalos de corrupción de ese sexenio que salpicaron incluso al hermano del mandatario, Raúl Salinas de Gortari. Ovalle salió impune del expediente.
Con el paso de las décadas, Conasupo fue cambiando de nombre casi sexenalmente hasta que en esta administración le pusieron Segalmex. Como Salinas, López Obrador designó a Ignacio Ovalle al frente del organismo encargado de garantizar alimentos baratos a la población más necesitada. La historia se repitió: Segalmex es el escándalo de corrupción del sexenio, con desvíos de hasta 15 mil millones de pesos, el doble que la tristemente célebre Estafa Maestra del sexenio de Peña Nieto. Y López Obrador protegió a su maestro Ovalle: lo quitó de Segalmex tan pronto iniciaron las indagatorias y lo colocó en la Secretaría de Gobernación donde se desempeña como Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal.
No faltará quien quiera destacar que el presidente es un hombre agradecido con los que le tendieron la mano. Agradecido, claro, a costa del dinero del pueblo y sellando turbios pactos de impunidad. Se ve que aprendió de sus maestros… en el viejo PRI. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 8)
Jaque mate // Ríe los daneses
Este 15 de abril el presidente López Obrador declaró: “Se ríen de mí los adversarios, opositores, conservadores, corruptos, cuando digo que vamos a dejar un sistema de salud como el de Dinamarca, y dicen: jajaja, se ríen. Bueno, no saben que soy hombre de palabra y que los compromisos se cumplen. Ya lo pensé bien, va a ser mejor que el de Dinamarca”. No es la primera vez que AMLO dice que nuestro sistema de salud será como el de Dinamarca… o mejor.
En su mensaje desde el Zócalo del 1 de diciembre de 2018, el día de su toma de posesión, prometió que, “a mediados del sexenio”, habrá “un sistema de salud de primera, como en Canadá o en los países nórdicos”. El 23 de mayo de 2019 declaró: “Vamos a tener un sistema de salud como el que tienen en Dinamarca, como el que tienen en Canadá, porque no es un problema de presupuesto, es un problema de corrupción”.
El 16 de enero de 2020 prometió: “El 19 de diciembre de este año va a estar funcionando el sistema de salud con normalidad… como los sistemas de salud que hay en otras partes del mundo, como en Dinamarca, así aspiramos, como en Canadá, como en el Reino Unido”. No se ha preocupado por la falta de cumplimiento de sus promesas.
El 27 de diciembre de 2022 simplemente echó para atrás la fecha: “El año próximo, a más tardar a finales, ya tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca, y puede ser mejor, donde la atención médica, los medicamentos, son gratuitos”. Ayer retomó el tema y afirmó: “Vamos a cumplir con el compromiso de que este año tengamos un sistema de salud de primera, mejor que el de Dinamarca”.
Al Presidente no le gusta viajar al extranjero, lo ha hecho muy poco. No podemos culparlo por no conocer el sistema de salud de Dinamarca o el de Canadá, pero uno supondría que sus subalternos encargados del sistema de salud le darían información. En varias ocasiones, por ejemplo, López Obrador ha declarado que lo que caracteriza al sistema de salud de Dinamarca es que es gratuito. Por eso cuando prohibió los copagos por medicinas dijo que había logrado que el sistema mexicano fuera como el danés, pero está equivocado. En Dinamarca las medicinas se cobran, aun cuando un porcentaje puede ser reembolsado. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Estrictamente Personal / La bonanza del general
Los hackeos a la información secreta de la Secretaría de la Defensa Nacional y del Pentágono empiezan a pintar un cuadro que, en algún momento, será un lastre y una preocupación para el presidente Andrés Manuel López Obrador y para el secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval. Los hackeos revelan que el creciente papel otorgado por el Presidente al Ejército está causando fracturas importantes en las Fuerzas Armadas, que se abrirán más por la forma como el general de cuatro estrellas empieza a ser exhibido como un hombre al que le gustan el dinero y los lujos, sin prestarle mucha atención al recato y la percepción.
El dardo público más fuerte lo disparó este lunes una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y La Fábrica de Periodismo sobre los excesos del general con dinero del erario, a través del análisis de correos que se encontraron en los llamados Guacamaya Leaks. La investigación, bajo la firma de Ignacio Rodríguez Reyna, expone viajes del general y su familia por Europa, el Caribe y Estados Unidos, viajando en aviones militares o comerciales –en clase ejecutiva– junto con nutridas comitivas apoyando a su esposa y familiares, en algunos destinos turísticos y utilizando dinero de los contribuyentes para la recreación y el divertimento.
La revelación más inquietante a nivel institucional la hizo el sábado pasado The Washington Post, que descubrió una ruptura en el seno de las Fuerzas Armadas mexicanas en los reportes secretos del Pentágono publicados en las redes sociales sobre el espionaje de Estados Unidos sobre sus aliados. Uno de esos informes mostró la molestia del secretario de la Marina, almirante Jorge Rafael Ojeda, por la nueva responsabilidad que le dio el Presidente al Ejército de tomar el control del espacio aéreo mexicano, quien como consecuencia ordenó limitar la cooperación y la información a la Secretaría de la Defensa Nacional.
La difusión de información secreta del Ejército hasta antes de estas revelaciones se había concentrado en reportes sobre la salud del Presidente y viajes de su familia, análisis estratégicos sobre el crimen organizado y corrupción con políticos, y espionaje de civiles, pero no se habían visto los excesos personales del secretario de la Defensa, cuya deferencia política y presupuestal de López Obrador hacia él tampoco había mostrado las consecuencias dentro de las Fuerzas Armadas por esa inclinación.
Estas nuevas informaciones permiten ver el quid pro quo del Presidente con el general, detonado por el primer gran giro de López Obrador en sus promesas de campaña, cuando en lugar de regresar al Ejército a sus cuarteles, los dejó en las calles y fortaleció sus labores en seguridad pública. La forma abyecta del general a todas las instrucciones del Presidente, de acuerdo con funcionarios que lo vieron en las reuniones del gabinete de seguridad, y la prontitud a decir que sí a todo, cuando otros miembros del gabinete mostraban reservas o dudas sobre las órdenes de López Obrador, le fue ampliando la confianza de quien la mide en razón de la incondicionalidad a sus deseos.
El general Sandoval se empoderó a niveles insospechados. El mejor ejemplo de esto, por lo que significa, fue su alejamiento del general Audomaro Martínez, director del Centro Nacional de Inteligencia. Martínez, compadre de Sandoval, fue quien lo propuso para la cartera de secretario de la Defensa, a donde brincó pese a que era el general 22 en jerarquía. La confianza entre ellos, sin embargo, se fue deteriorando, al punto que el director del CNI informó al Presidente de las deficiencias y fracasos del Ejército en materia de seguridad, y como consecuencia, cuando menos de manera coincidental, Sandoval prohibió que la esposa de Martínez tuviera acceso al Campo Militar Número 1, lo que se vio en Lomas de Sotelo como un quiebre en esa relación.
Lo que iba sucediendo de manera colateral era el respaldo y la tolerancia a lo que en otros gobiernos no era aceptado. De la mano de Julio Scherer, cuando todavía era consejero jurídico de la Presidencia, estuvo buscando terrenos y casas en Valle de Bravo, sin saberse para qué fines. No se sabe el resultado de esa pesca, pero cuando se construyó el aeropuerto Felipe Ángeles y se tuvieron que mover las viviendas militares en la Base Aérea de Santa Lucía, se edificaron casas de más de 260 metros cuadrados para los altos mandos, lo que generó molestia entre oficiales y tropa porque consideraban, confió un oficial en su momento, que el dinero que se obtenía de las concesiones y gracias presidenciales no se repartía en cascada.
El general no se cuidaba. Hubo eventos públicos donde portó relojes de alta gama, que fue la primera señal que llevó a funcionarios del gobierno a levantar las cejas ante los crecientes bienes materiales y joyas que mostraba el general –junto con otros generales–, frente a los que exhibían cuando comenzó el sexenio. Los antecedentes de una mejoría económica en lo personal coincidieron con el mayor papel que le fue dando el Presidente al Ejército.
Las revelaciones de Guacamaya Leaks aportaron información oficial sobre esa nueva forma de vida del general y su familia. Viajes por todo Italia, hospedándose en hoteles lujosos, organizado por los agregados militares que planearon el tour por Roma, Pisa, Florencia, Milán y Venecia. Hay también registros de viajes a Colorado –probablemente a los destinos de invierno en Aspen y Vail– y a República Dominicana, donde no cabe otro viaje de turismo que a Punta Cana.
La riqueza que muestra el general, que hoy es pública, ya era conocida y motivo de sospecha en la Secretaría de la Defensa, pero su socialización podrá generar mayores inconformidades internas y dañar la imagen pública del Ejército, por la vía del secretario. No queda al margen de ese costo el Presidente, que en su lógica para neutralizar a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que se apoyaban únicamente en la Marina, empoderó y enriqueció al Ejército. El saldo de esa estrategia no lo sabemos todavía, pero de que apesta, apesta. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
El Globo / ¿Qué parte no entiende?
Y sigue sin entender. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su constante narrativa de confrontación con Washington, embistió ayer a la DEA (Drug Enforcement Administration), acusándola de “abusiva, prepotente y sin permiso”.
La DEA informó que había penetrado el cártel de los hermanos Guzmán (hijos del Chapo), lo que hoy se conoce como Los Chapitos, para entender, comprobar y trazar las rutas de producción e introducción de fentanilo a Estados Unidos.
El Presidente insiste en que se trata de un tema doméstico para México, pero luego se contradice porque afirma que aquí no se produce fentanilo.
Para Estados Unidos es un tema vital, calificado ya como “seguridad nacional”. En 2022, 108 mil estadounidenses perdieron la vida como resultado de sobredosis en las que el fentanilo estuvo involucrado con otras sustancias.
AMLO se enoja, lanza diatribas, acusa a los americanos, exige explicaciones al Departamento de Estado. Todo esto, justo una semana después de una cumbre de coordinación de acciones conjuntas entre ambos gobiernos para controlar, reducir y neutralizar la producción y cruce de fentanilo a territorio americano, además (agregados del gobierno mexicano) de controlar, disminuir e impedir el tráfico de armas a México.
La conclusión de la cumbre –tal vez la más aterrizada en tareas y objetivos concretos entre ambos países en lo que va de este sexenio– consistió justamente en la formación de dos grupos especiales a cada lado de la frontera para atender estos temas.
Apenas seis días después, AMLO se les va encima con una sarta de calificativos, y dice que ese es trabajo del Ejército, la Armada, la Guardia Nacional y la Fiscalía también –así lo dijo–.
Y entonces las preguntas obligadas son ¿por qué no hacen el trabajo?, ¿por qué no hay embargos, incautaciones, laboratorios desarticulados y grupos arrestados?, ¿por qué no hay acciones concertadas y estrategias?, se deben preguntar en Washington.
En su explosiva conferencia de ayer, López Obrador pareciera defender al Cártel de Sinaloa. Parafraseando sus afirmaciones, uno pudiera inferir que se molesta porque otros –externos, americanos– vienen a comprobar lo que él tanto ha negado: “Aquí no se produce fentanilo”. Pues la DEA acaba de probar que sí.
¿Será esa la causa del enojo?, ¿o será lo que el propio Presidente llama intromisión injerencista de Estados Unidos?
Lo que no entiende el Presidente mexicano es que este ya no es un tema exclusivo de la estrategia nacional contra el crimen organizado –en franco crecimiento y desarrollo, según las cifras oficiales– o de la eficacia a cinco años de distancia de “los abrazos y no balazos”.
Este se ha convertido en el tema principal de salud pública para la Unión Americana en materia de estupefacientes, sobredosis y consumo de drogas.
Dos caminos están claramente trazados: la continua negativa de aquí no pasa nada, o la colaboración para contener una avalancha de precursores químicos que matan con extrema facilidad a adictos y consumidores.
Después de la aplaudida reunión de la semana pasada, a pesar del desaire y la delegación americana de segundo nivel que recibió a “todo el gabinete mexicano de seguridad”, en palabras del canciller Ebrard, parecía el primer paso hacia un inicial entendimiento en la materia: trabajemos juntos.
Ayer, después de los ajos y batracios que pronunció el Presidente mexicano en contra de la DEA, Ken Salazar –embajador estadounidense– llegó corriendo a Palacio Nacional a “apagar el fuego”. ¿Fue llamado por “su amigou” el presidente López Obrador?, ¿asistió de motu proprio al escuchar las candentes declaraciones? No lo sabremos, pero lo cierto es que cada vez resulta más difícil una relación bilateral que se tensa, se hace áspera y llena de recovecos incomprensibles, con un gobierno que se niega a trabajar de forma coordinada.
Un canciller que instruye a sus cónsules a hacer campaña en contra de los republicanos radicales “antimexicanos” –intromisión mayúscula en política interior estadounidense– o un Presidente que un día sí, y otro también, fustiga y lascera una relación esencial para México.
Los motivos pueden ser políticos, ideológicos o hasta electorales, para incendiar a su base morenista, pero en los hechos, este gobierno ha dañado sensiblemente una relación de socios y vecinos, que ha costado muchos años construir, pulir, buscar mecanismos de colaboración y exigir respeto e igualdad.
López Obrador sigue sin entender la gravedad de su discurso, la provocación continua de sus palabras, la innecesaria confrontación con un gobierno que, en los hechos, le ha brindado un trato respetuoso y cordial, a diferencia del antecesor que nos maltrató con creces. Con Trump sí fue a hacer caravanas y besamanos, con la ficticia esperanza de acuerdos benéficos, que concluyeron con decenas de miles de migrantes latinoamericanos atrapados en territorio mexicano. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p. 25)
Uso de Razón / No me digas frijolero
La administradora de la DEA, Anne Milgram, no sólo anunció que su dependencia hizo trabajo de espionaje en México para descubrir la red de fabricación y tráfico de fentanilo a Estados Unidos, sino que le dijo en su cara al gobierno mexicano que la soberanía de este país les importa un cacahuate.
Estados Unidos está combatiendo contra un enemigo global, que son los dos cárteles mexicanos de las drogas, en 44 países del mundo. Y el gobierno de México no colabora, expresó hace un mes la directora de Inteligencia de la Casa Blanca, Avril Haines.
La DEA se metió, literalmente, hasta la cocina donde se fabrica el fentanilo, sin avisar a las autoridades mexicanas.
Ayer el presidente López Obrador lo aceptó con todas sus letras: “Es intromisión abusiva, prepotente, que no debe aceptarse”.
Sí. ¿Y? ¿Qué va a hacer para que respeten la soberanía mexicana?
Ayer respondió con una caricatura del gringo pacheco que acusaba de corrupto al mexicano ensombrerado y éste le contestaba: mariguano.
Tal vez hoy ponga una canción de Molotov. Así el nivel.
El país está hecho un desastre porque no hay gobierno que conduzca a la administración pública.
Ocurrencias, negaciones de lo evidente, y destrucción. Es lo que hay.
Existe fractura en las Fuerzas Armadas.
El general secretario de la Defensa ha sido exhibido en una vida de lujos que no concuerdan con el estilo de vida del “pueblo uniformado”.
Los narcotraficantes gozan de una primavera que lleva cuatro años. El poder de los cárteles aumentó de manera explosiva, amparados en los abrazos, y ahora son los dos más poderosos del mundo.
La jefa de la DEA anunció la persecución de los hijos del Chapo Guzmán después de la reunión bilateral de autoridades de Estados Unidos y mexicanas. Anne Milgram no se paró en esa junta. ¿Para qué?
Reunirse con las autoridades del gobierno de México es pérdida de tiempo, porque no tienen la menor idea de lo que ocurre en su país. No se hablan entre ellas.
El Presidente niega que aquí se fabrique fentanilo.
Dice que ya no hay corrupción.
Que se acabaron las masacres.
El secretario de la Defensa se manda solo y no le informa al Presidente. ¿Para qué?
La información que proporcionó la administradora de la DEA señala que mandos del Ejército mexicano llevaron a los agentes a visitar laboratorios donde se fabrica el fentanilo, en ranchos ubicados en el estado de Sinaloa.
En el terreno les mostraron lo que su Comandante Supremo dice que no existe.
¿A quién le van a pedir permiso, como marca la ley, para realizar tareas de espionaje en México?
La DEA ni ninguna otra agencia de inteligencia de Estados Unidos le tiene confianza al gobierno mexicano. Porque hay desorden, corrupción y negación de la realidad.
En el país donde oficialmente “se acabaron las matanzas”, la primera quincena de abril fueron asesinadas casi mil personas.
Apenas el sábado, a las 16:30 horas, en un balneario en Guanajuato, 10 sicarios entraron a la zona de recreo y dispararon a diestra y siniestra contra una familia. Mataron a siete personas, entre ellas a un niño de siete años.
A esa hora, en Oaxaca, el Presidente escuchaba los gritos de ¡seis años más!, ¡seis años más! Y hablaba de que entregaría un sistema de salud mejor que el de Dinamarca.
¿Qué respeto van a tener las agencias de Estados Unidos de un vecino cuyo Presidente está completamente extraviado de la realidad?
El domingo se informó que elementos de la Guardia Nacional dispararon, en Nuevo Laredo, a una familia que viajaba en una camioneta con placas de Texas. Hasta ayer habían muerto tres de sus integrantes, una de ellas menor de edad, quien estaba embarazada.
Ayer supimos de la desaparición, en Sinaloa, de una dirigente del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, Ceci Patricia Flores Armenta.
El gobernador del estado informó que fue localizada con vida la señora Ceci Flores, que encabeza la búsqueda de sus dos hijos, Alejandro y Marco Antonio.
Recién en diciembre, ella dijo a El Financiero que uno de los mayores obstáculos de su labor y la del colectivo de madres buscadoras ha sido la falta de apoyo de los gobiernos, debido a la carencia de recursos y a la impunidad.
Ya no hay impunidad, dice el Presidente.
Y sobra el dinero para gastarlo en caprichos inverosímiles. Miles de millones de dólares.
A ver qué más sale del trabajo de la infiltración de la DEA a los más altos niveles del Cártel de Sinaloa.
Tal vez no lo sepamos ahora.
Aunque sí dentro de 411 días. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 30)