La nueva batalla en San Lázaro.- Una nueva batalla está en ciernes en la Cámara de Diputados por el debate y eventual aprobación de la Reforma del Estado y Electoral. Nos alertan que las propuestas del partido en el gobierno, Morena, no han logrado el consenso interior y hacia afuera se ven con mucha desconfianza. En los próximos días, nos mencionan, habrá que estar muy atentos a los señalamientos del Instituto Nacional Electoral, encabezado por el consejero Lorenzo Córdova, y de los partidos de la oposición a la iniciativa de eliminar los Organismos Públicos Electorales Locales, conocidos como Oples, la reducción del número de consejeros en el instituto y la drástica tijera al subsidio para los partidos políticos, que ya acusan beneficiará a Morena. Los cambios, nos dicen, más que ayudar a la austeridad, generarían mayor gasto y la centralización de los procesos electorales. La batalla será de pronóstico reservado… (El Universal, p.2)
Al presidente Andrés Manuel López Obrador lo hicieron enojar. La batería de amparos y suspensiones que han otorgado jueces federales ordenando frenar las obras del Aeropuerto de Santa Lucía, hizo enfurecer al mandatario que amenaza con hacer públicos nombres de los que llama “los corruptos que promovían el aeropuerto de Texcoco” y que, según el mandatario, estarían detrás de la ofensiva judicial y la estrategia jurídica en contra de una de las obras insigne de su sexenio. Porque, además de la interrupción obligada de Santa Lucía por las siete suspensiones que hasta ahora han otorgado los jueces, lo que más le molesta a López Obrador es que esos mismos juzgadores federales le hayan ordenado “no alterar las obras ya construidas” en el cancelado proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ubicado en el antiguo lago de Texcoco. Eso lleva al presidente a reforzar la información que, no de ahora, sino desde hace algunos meses, tiene sobre la existencia de un “grupo de interés” formado por políticos y económicos que buscan revivir la opción de Texcoco y evitar que se construya Santa Lucía. (Salvador García Soto, El Universal, p. 9)
El derecho de asilo es un principio toral consagrado en la historia y en nuestra Ley Suprema: la Constitución de la República. Regula los derechos del hombre y funciones del Estado, tutela y protege los derechos fundamentales del gobernado, las garantías individuales y sociales. Tiene su origen en la Revolución Francesa. Protege a todo ser humano de la injusticia, violencia, miseria y la esclavitud. México ha sido generoso y fraterno, ejemplo ante el mundo, aplicando su política exterior soberana y no subordinada. Actualmente recordamos la llegada a nuestro país de la corriente de exiliados de la República Española hace 80 años, cuando miles de familias dejaron sus raíces para rehacer su vida en México su nueva patria. (Jorge Nuño Jiménez, El Universal, p.12)
Ahorrar es práctica virtuosa: permite emprender nuevos proyectos, hacerse de lo que hace falta, responder a contingencias y estar preparado para hacer frente a posibles desventuras. Pero si teniendo recursos se restringe el gasto en lo básico, entonces estamos ante una tacañería irresponsable. Peor aún si lo ahorrado en áreas fundamentales sirve para financiar caprichos y derroches. ¿Y qué les digo cuando se trata del presupuesto de un país y se recorta hasta la seguridad social para financiar clientelas electorales vinculadas a un proyecto personal? Así que el tema no es dilucidar si es correcto ahorrar, sino en qué y para qué se ahorra. El nuevo gobierno está recortando recursos indispensables de instituciones que son fundamentales para la seguridad, la salud, la educación, la ciencia, la tecnología, la cultura, las artes, la investigación humanística… y ahora tiene en la mira a las de la democracia. (Fernando Belauzarán, Excélsior, p. 14)
La comunidad internacional se acerca a una de las fases más complejas en su relación con Estados Unidos. Su presidente, Donald Trump, está dispuesto a prender la mecha de un peligroso coctel molotov, construido a partir de la mezcla del poder nacional de la primera potencia del mundo, con la estrategia de una campaña electoral de reelección que se anticipa tan larga como riesgosa, al haberla arrancado a más de un año de su celebración (3 de noviembre de 2020). La vertiente política del coctel molotov lo demostró con México. El chantaje al gobierno federal con la amenaza arancelaria —que ante la imposición de mayores tarifas a las exportaciones provenientes de nuestro país, no sólo afectaba el desempeño económico nacional, sino también a empresas estadunidenses que en su territorio producen insumos para la manufactura mexicana y a los propios consumidores norteamericanos que se verían expuestos a pagar productos más caros— muestra hasta dónde está dispuesto Trump a arriesgar un escopetazo en el pie con tal de refrendar a sus electores leales la “fortaleza” de su liderazgo, al hacer dominar los intereses estadunidenses sobre los de naciones aliadas o, incluso, integradas comercialmente, como la nuestra. (Max Cortázar, Excélsior, p. 15)